Carta que ASTRADE ha remitido a los organizadores aceptando la invitación que nos hacen

PRIMEROS FIRMANTES DE ASTRADE QUE HAN SUSCRITO EL LLAMIENTO AL MITIN CONTRA LA GUERRA
Roberto Tornamira Sánchez, presidente de ASTRADE y exsecretario General de FeS-UGT-Madrid; Miguel Sagüés Navarro, secretario de ASTRADE, sindicalista y abogado Laboralista de CCOO; Enrique Dargallo Guerra, director de Tribuna Socialista y miembro de ASTRADE; Eduardo Hernández Oñate, expresidente de ASTRADE y sindicalista de UGT en Metro de Madrid; Toni Ferrer Sais, exsecretario Confederal de Acción Sindical de UGT y exsenador; Eduardo Sabina Blasco, exsecretario General de FETE-UGT-Madrid y militante del PSOE; José Miguel Villa Antoñana, exsecretario general de la Federación Estatal de Servicios de UGT; Manuel Ruiz Robles, Colectivo de Militares contra la Guerra, capitán de navío (retirado); Juan José Fuentetaja, profesor de Tecnología en Enseñanza secundaria y presidente de la Asociación Vecinal NUDO SUR; Ana Mª del Carmen Rubio Encinas, delegada sindical de la UGT en Ilunion-Seguridad; Silvia Font Jurado, sindicalista de UGT en Madrid; Antonio Villa Antoñana, jubilado del Sector Seguros, simpatizante del POSI; Juan José Cerrato, jubilado, socio de ASTRADE y militante del PSOE y la UGT; Mª. Antonia Prego, militante del PSE-PSOE en Recalde; José Ignacio Rodríguez Blanco, jubilado, trabajador metalúrgico; José Antonio Fernández Guerras, sindicalista de CCOO; Vicente Mateos Sainz de Medrano, periodista y Doctor universitario; José Luis Uriz, exparlamentario del Partido Socialista de Navarra (PSN); Iñaki Merino Montes, sindicalista de UGT-Euskadi; Victoriano Fernández Fernández, presidente de la Asociación de Familias para la Sociedad del S. XXI; Enrique Herrero Heras, profesor de secundaria, y afiliado a CCOO-Madrid; María Jesús Vivar Alonso, jubilada, sindicalista de UGT-Madrid.

Formulario para pedir adhesiones al mitin de Londres

Para descargar en PDF: Hoja adhesión Mitin Internacional Londres – 20 de junio

Debate 12 de Marzo: Defendamos las Pensiones Públicas

Para descargar en PDF: Charla Debate 12 de Marzo

Victoria pírrica del PP en Aragón

El PP ha ganado las elecciones en Aragón. Es lo que desde la calle Génova pregonan y celebran por todo lo alto. Para variar no es falso, pero solo desde el punto de vista matemático. Sin embargo, una lectura política, pues esto del electoralismo es política, los de Feijóo han obtenido una victoria pírrica.

Feijóo está desesperado por llegar a Moncloa, desde el minuto uno tras las elecciones de julio de 2023, cuando forzó al Rey, y Felipe VI no se opuso a la presión, para que le encargase formar gobierno; aun sabiendo que no contaba con el apoyo parlamentario necesario, pero había que probar por si podían hacer un “tamayazo estatal”.

En su miopía, la de Feijóo, está engordando a sus parientes ideológicos -derecha extrema y extrema derecha, vienen de la misma casa madre, el franquismo- para debilitar al PSOE. Incluso está poniendo en evidencia los tentáculos de la derecha de siempre en el seno del Poder Judicial. Y han acabado con el poco prestigio que le pudiera quedar a cabeceras mediáticas de la derecha.

Feijóo empuja a sus líderes territoriales a adelantar elecciones; una estrategia de tierra quemada, como es habitual buscando el efecto mediático, cuyo resultado es, que en Extremadura tiene de plazo máximo el 19 de abril, antes de volver a las urnas, si la señora Guardiola es incapaz de ser investida presidenta de la Junta extremeña. En Aragón el resultado es un retroceso, con el mismo panorama que en Extremadura; dependencia total de VOX, al perder dos diputados -un retroceso del 7,14% en número de escaños-.

Entrando en los datos cuantitativos

Aragón ha pasado de un censo electoral de 1.019.050 en 2023 a los 1.036.321 actuales. De estos electores, 317.661 el domingo se abstuvieron: la abstención ha bajado un 1,03% respecto a las elecciones autonómicas del 28 de mayo de 2023, aun así, el 31% de los electores no han ido a votar, por lo que políticamente, la abstención es una vez más la “ganadora” de las elecciones.

Como ya se ha dicho, el PP ha bajado de los 28 diputados que obtuvo en 2023 a 26. Y ha perdido más de 13.000 votos respecto a las elecciones anteriores. Por tanto, han ganado las elecciones bajando en votos y en diputados, a pesar del descenso de la abstención.

El PSOE ha tenido el mismo resultado que Javier Lambán en las elecciones aragonesas de 2015, 18 diputados, perdiendo 5 diputados y perdiendo 38.500 votos respecto a 2023.

VOX se ha visto beneficiado por el sistema de reparto de la ley electoral, pues ha doblado el número de diputados, al pasar de 7 a 14, aunque no ha multiplicado por 2 los votos recibido: en 2023 recibieron 75.349 votos y en estas elecciones ha subido a 117.347.

Chunta Aragonesista (CHA), ha doblado su número de diputados, pasando de 3 a 6, y ha doblado sus votos: de 34.163 a 63.875. Recordando que su techo lo fijaron en 2003, cuando obtuvieron 9 diputados.

Teruel Existe ha perdido un diputado, bajando de 3 a 2 e Izquierda Unida (IU) se ha quedado con el diputado que tenía, pero perdiendo un 8% de los votos recibidos en 2023.

Alguna consideración cualitativa

No tenemos intención de entrar en esta Declaración, a modo de valoración, en un análisis profundo de los porqués de estos resultados. Desgraciadamente, tenemos que constatar el retroceso que para el conjunto de la izquierda se viene produciendo, en pérdida de votos e incluso en la desaparición de Podemos, cuyos votos, no menos de 20.000, de los 26.923 que recibieron en 2023, han ido aparentemente al CHA.

Hay que señalar que Aragón es una Comunidad con un sector primario que aporta más de un 5% al PIB aragonés, más del doble que la aportación de ese sector en el ámbito estatal. Las políticas de la UE, donde es mayoritario el Partido Popular Europeo, sin olvidar que quién representa a España en las instituciones europeas es el Gobierno de la nación; son políticas que no están siendo favorables a los intereses de la agricultura y la ganadería, de ningún país de la UE, donde se incluye el sector primario de nuestro país.

La izquierda tiene demasiadas diferencias formales, partidistas…que debieran superar, tanto a la hora de las elecciones como a la hora de la acción de gobierno como la acción en el legislativo, centrándose en las reivindicaciones y necesidades de la mayoría social. No hacerlo significa seguir perdiendo la confianza de quienes viven de su esfuerzo.

La Junta Directiva de ASTRADE
9 de febrero de 2026

Entrevista: Al Portavoz del CAIT

Por Julio Turra

Pregunta: ¿Cuál es la situación interna en Venezuela pasados 13 días del ataque militar y secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores por EE. UU.?

Respuesta: Desde la perspectiva de la constitución venezolana, Maduro sigue siendo el presidente, pues no ha muerto, no ha renunciado; está secuestrado. Entonces, siendo así, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece que la vicepresidenta asume las funciones ejecutivas, así fue ratificado por Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) aunque, transcurrido la mitad del mandato presidencial, la carta magna obliga a la convocatoria de nuevas elecciones. No obstante, el rumbo de estos comicios parece estar supeditado a las negociaciones en curso con Estados Unidos.

El Gobierno mantiene el control del territorio, La Asamblea Nacional se reunió en pleno y ratificó a Jorge Rodríguez como su presidente. También se reunió el Consejo de Ministros y tomó posición el alto mando militar. Las instituciones siguen funcionando. El país recobra la normalidad. No hubo desgobierno ni colapso. Si bien, se realizaron marchas en diferentes e importantes regiones del país.

No se llevaron a cabo grandes movilizaciones, ni en apoyo al Gobierno, ni para celebrar por la salida de Maduro. A pesar de las presiones externas y las tensiones internas, los actores sociales optan por priorizar la convivencia. Aunque las amplias mayorías del país rechazan la intervención militar y el secuestro de Maduro.

El Gobierno busca sobrevivir políticamente y demostrar su gobernabilidad ante la presión imperialista. Intenta mantener la cohesión interna, reorganizar liderazgos y proyectar continuidad en un contexto adverso. Su narrativa se enfoca en la defensa de la soberanía nacional y en denunciar la intervención extranjera. El regreso del presidente Nicolás Maduro busca asegurar la supervivencia como fuerza política, incluso bajo condiciones de tutela externa. En las calles de Caracas la gran preocupación de los venezolanos vuelve a ser el costo de la vida, los altos precios y la economía del país. Precarización laboral y un tejido social desgastado por años de crisis, sanciones y bloqueo económico Esta realidad es la que el pueblo trabajador aspira que cambie.

P: Desde los sectores de la clase trabajadora organizada, sindicatos y movimientos, ¿cómo se ve el Gobierno de la presidenta «encargada» Delcy Rodríguez y las negociaciones con el Gobierno de EE. UU.?

R: Con los anuncios de Donald Trump y del plan de estabilización, crecimiento económico y transición política que Estados Unidos tiene para Venezuela, anunciado por el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio. El reinicio de relaciones diplomáticas, las excarcelaciones de presos políticos, la reciente llamada telefónica con Donald Trump y Delcy Rodríguez para discutir una «agenda de trabajo bilateral» y resolver los diversos «asuntos pendientes» que mantienen Venezuela y EE. UU.

El anuncio de Jorge Rodríguez de un conjunto de leyes que la nueva Asamblea Nacional se comprometió a tramitar con carácter prioritario, constituye la columna vertebral del período constitucional 2026-2031. Este paquete abarca minería, comercio exterior, derechos sociales, innovación tecnológica, sistema eléctrico y regulación política, representando una nueva arquitectura jurídica (8 nuevos códigos) que configura un nuevo Estado Nación. Se busca reordenar el modelo venezolano en un contexto inédito: con Washington como socio central para reactivar la industria petrolera y el sistema eléctrico, y con un Gobierno que intenta mantener su continuidad política mientras adapta su marco legal a esta nueva etapa de presiones e interdependencia con Estados Unidos.

Tenemos como antecedente la política de regresión laboral aplicada por el Gobierno, con una institucionalidad laboral gravemente erosionada desde hace años, con la anulación práctica de la negociación colectiva, bonificación de los salarios, un movimiento obrero y sindical que se presenta como fragmentado, disperso y dividido, careciendo de una independencia significativa frente al Gobierno y la oposición, y sin sindicatos que funcionen adecuadamente, sin un andamiaje organizativo que pueda mitigar el impacto. La posible reapertura del sector petrolero venezolano a la inversión estadounidense podría reconfigurar las cadenas de empleo y la presión sindical en el ámbito energético.

Hay desconfianza en las negociaciones con EE.UU., se ven como una presión para renunciar a la soberanía y privatizar empresas estatales, lo que impactará en el empleo y los derechos laborales. A pesar de que se apoya al Gobierno a nivel nacional, hay sectores de trabajadores que cuestionan la gestión económica y exigen más transparencia y soluciones efectivas a sus problemas diarios.

P: Cómo miembro del CAIT, ¿cuál es el mensaje que quieres enviar a los trabajadores y sus organizaciones en todo el mundo en relación con lo que sucede en tu país?

R: La agresión contra Venezuela es un intento del imperialismo estadounidense de intimidar a toda la región y asegurar el acceso preferencial de Estados Unidos y sus empresas a los recursos, especialmente el petróleo, con el fin de fortalecer su control político y militar sobre el continente frente a cualquier resistencia y alinear a los Gobiernos de la región con su política. Esta acción refleja que la crisis de dominación del imperialismo estadounidense ya no puede resolverse ni siquiera dentro del marco de las relaciones internacionales establecidas tras la II Guerra Mundial de 1939 – 1945.

El Comité Autónomo e Independiente de Trabajadores(as) (CAIT) ha dirigido un llamado a los organizadores de la Conferencia Europea contra la Guerra, programada del 4 y 5 de octubre de 2025 en París, en respuesta a las amenazas que representa la figura de Trump para los pueblos del mundo y su papel en el fomento de conflictos bélicos. Se solicita la manifestación de solidaridad con el pueblo venezolano.

Además, hacemos un llamado a la Conferencia Continental por el derecho a migrar y por los derechos de los migrantes, que se llevará a cabo del 8 al 14 de marzo, para que se incluya en su agenda el rechazo a la agresión contra Venezuela y la defensa de la libertad del presidente Nicolás Maduro. El CAIT exhorta a los pueblos, especialmente de América Latina y el Caribe, a alzar su voz en protesta contra estas agresiones.

Para nosotros, preservar la Constitución Bolivariana de 1999 se convierte en un hecho de resistencia y de afirmación soberana. Es el pacto fundacional que nos dimos con la constituyente que garantiza derechos intangibles, participación popular, soberanía sobre las reservas petroleras y el principio de autodeterminación. Renunciar a ella o permitir que sea arrasada por decretos de orden o imposiciones externas sería aceptar la disolución del marco que sostiene la vida política del país

Condenamos la intervención militar de EE.UU., vista como un ataque a la soberanía, y se apoya el discurso de Delcy Rodríguez de unidad nacional contra la agresión. Los trabajadores demandamos que las negociaciones resulten en mejoras económicas, control de precios, salarios dignos y cumplimiento de contratos laborales, ante el deterioro causado por el conflicto.

Entendemos que el Gobierno se encuentra ante una gran disyuntiva: no es posible, ser al mismo tiempo un Gobierno antiimperialista, y un Gobierno tutelado por los Estados Unidos. O se pliega a los mandatos del imperio y sigue gobernando con la venia de Trump; o confronta los intentos de tutelaje y llama a un Gobierno de unidad nacional, convocando a un gran frente antiimperialista continental para reafirmar nuestra independencia y soberanía.

Organizarse o barbarie

En enero de 2016 Trump levantó la polémica con la siguiente declaración: “Tengo a la gente más lealPodría pararme en mitad de la Quinta Avenida y disparar a gente y no perdería votantes”. Diez años después, él no ha disparado directamente, es el inductor del asesinato de Renèe Good en Minneapolis y otras cuatro muertes más. Ha transformado el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los EE.UU. -Inmigration and Costums Enforcements (ICE)-, en una organización paramilitar al servicio de su presidencia totalitaria. La Asociación Trabajo y Democracia, editora de la revista Tribuna Socialista, nos solidarizamos con el pueblo de Minnesota y la huelga que han llevado a cabo el día 23 de este mes de enero.

Esa declaración sobre la impunidad ante sus votantes es compartida por los tiranos y tiranillas que gobiernan subidos a la ola de fascismo a la que asistimos. Lo grave, como el caso de Hitler en 1932, es que ese poder ha sido adquirido en las urnas. Y lo peor es que una gran masa de votantes mantiene su apoyo e intención de voto a esta forma de gobernar dictatorial.

Este lamentable fenómeno se reproduce en nuestro país; de otro modo no se entiende la impunidad de Díaz Ayuso, tras la decisión política de dejar sin asistencia hospitalaria a 7.291 personas en las residencias de Madrid en 2020, contribuyendo a su muerte en abandono o su cada día más vergonzante corrupción basada en la privatización sanitaria y que la sigan votando o con intención de votarla. Lo mismo ocurre respecto a su partido, el PP, que, tras evidenciarse la indolencia, ineptitud dolosa de Mazón en Valencia y las falsedades de Feijóo, mantiene la cualidad de Partido más votado en Extremadura.

En general, la gente piensa que el exterminio en Gaza o la sangría de muertos en los frentes ruso y ucraniano no les afecta, y muchos y muchas siguen dando su apoyo a partidos como PP y VOX que apoyan abiertamente al genocida Netanyahu y que secundan la violencia de Trump contra otros Estados soberanos y contra su propio pueblo.

El problema, y la historia está repleta de ejemplos, es que lo que ha ocurrido en Venezuela puede ocurrir en cualquier otro país. Retrotrayéndonos en el tiempo, la sociedad británica y francesa debieron pensar que la invasión de Austria, los Sudetes, y después Polonia, en 1938 y 1939 respectivamente, no iba con ellos, de la misma manera que en 1936 se posicionaron en la una falsa neutralidad, respecto al golpe de Estado militar contra la II República española. Es posible que la sociedad groenlandesa, hasta hace unos pocos meses, habrá visto la situación de Venezuela como algo que no les afectaba. También Cuba, Colombia, Méjico están bajo amenaza. Veremos cuanto tarda el dictador en volver a señalar a Canadá.

No es nuestra intención realizar un análisis psicológico ni sociológico de cómo reaccionamos las personas y la sociedad ante los crímenes y la guerra cuando pensamos que nos son ajenos o las tenemos lejos. No obstante, tenemos muy claro que el 100% de la responsabilidad no es de los individuos ni de la sociedad. Hay muchos factores que influyen en la opinión publica y su acción o inacción: intoxicación mediática, inacción de la justicia, parálisis de las organizaciones sociales, influencia de los intereses económicos…

La responsabilidad recae en las instituciones de los Estados y en las direcciones de las organizaciones (partidos y sindicatos), por su doble lenguaje: Dicen estar contra el comercio de armas, pero continúan comerciando con países que no respetan los derechos humanos o que directamente comenten genocidio; como es el caso de Israel. Otro ejemplo claro de responsabilidad institucional y mediática lo tenemos en el relato que se ha impuesto sobre la guerra en Ucrania. Llevamos cuatro años de conflicto, tiempo en el que se han soslayado los factores previos desencadenantes de la guerra, como si, de repente, Rusia hubiese invadido Ucrania sin hechos previos, lo que no justifica en absoluto la agresión militar de Putin. Para quienes quieran profundizar en este asunto, y en el desarrollo del genocidio cometido por Israel en Gaza, ponemos a su disposición las 83 publicaciones que en Tribuna Socialista hemos publicado a lo largo de este cuatrienio (1). Resumir que, tras este conflicto ha estado y está la apropiación del mercado de la energía en Europa: gas licuado y petróleo, principalmente, cuya gran tajada mayoritaria se ha llevado EE.UU. Han impuesto la versión de “buenos y malos”, una simpleza, cuando lo que ha detrás es una guerra de intereses económicos, entre otros. La energía, particularmente el petróleo, es el común denominador de los conflictos actuales: Palestina, Irán, Venezuela, Groenlandia, así como las dos guerras de invasión de Irak (1990-1991 y 2003 a 2011) y la intervención en Libia (2011).

Los organismos e instituciones supranacionales e internacionales también quedan retratados. La Unión Europea y la ONU entraron en parálisis tras la respuesta desproporcionada y genocida que Israel comenzó a dar en Gaza, tras el 7 de octubre de 2023, y la descarada complicidad de la Administración estadounidense de Biden; Trump ha venido después a poner su sello personal y a sacar tajada para su entorno, pero sin desviarse del apoyo al genocidio que ya estaba iniciado. La UE sigue en encefalograma plano. Las palabras vacías, como el silencio, son una forma de complicidad necesaria y vergonzante.

El papel de lacayo que el Sr. Rutte, secretario general de la OTAN, está desempeñando, explica décadas de rechazo a esa estructura militar que en España se impuso tras el intento de golpe de Estado militar del 23 de febrero de 1981 -el Gobierno de Calvo Sotelo firmó la adhesión de España a la OTAN el 30 de mayo de 1982, y el de Felipe González selló la permanencia tras el tramposo referéndum del 12 de marzo de 1986-. Hoy queda claro el papel de la OTAN al servicio del imperialismo occidental, muy particularmente a los intereses económicos de los EE.UU. La memoria es muy importante, y por ello hay que recordar también los infames Pactos de Madrid, en 1953, entre los USA y el régimen franquista, por los que Estados Unidos instaló en España cinco bases militares: Torrejón (Madrid), San Pablo (Sevilla), Zaragoza, Rota y Morón de la Frontera -quedan activas la de Rota y Morón-. Enclaves militares desde los que Estados Unidos lanza sus incursiones bélicas.

La situación, una vez más, deja en evidencia a la Organización de Naciones Unidas (ONU), cuyo Consejo de Seguridad está integrado por cinco naciones: Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China, todas ellas con derecho a veto y siendo las mayores incitadoras de conflictos armados del planeta.

A pesar de todo: de una mayoría mediática intoxicando diariamente y polarizando a la sociedad; del poder económico azuzando guerras para salvaguardar sus intereses; de los aparatos de los Estados -tanto represores como de inteligencia- al servicio de los poderosos, etc. La resistencia de quienes viven de su trabajo hace saltar todas las previsiones y adversidades. Lo vivimos a principios de este siglo con el rechazo masivo a la guerra de invasión de Irak, lo vemos con el fortalecimiento del movimiento contra la guerra en Ucrania y su rechazo a continuar alimentándola, la hemos vivido recientemente con las masas en las calles manifestándose contra el genocidio de Israel contra el pueblo palestino, vemos con esperanza a la generación Z alzando la voz contra la desigualdad en distintos países, lo estamos viendo en las grandes ciudades estadounidenses contra el ICE y sus crímenes. Vemos una inmensa ola de rechazo popular a la invasión de Venezuela y a la rapiña que se cierne sobre sus recursos, así como contra las pretensiones de Trump de apropiarse Groenlandia.

Las masas quieren salir a las calles a movilizarse, mientras las organizaciones oficiales y las instituciones están paralizadas por el miedo a dar un paso que les deje fuera de juego. No son conscientes de que ya están fuera de juego y de que cuando quieran acudir a las masas, éstas, ya no confiarán en sus llamados.

Son las masas sociales: la juventud y la clase trabajadora, los únicos que puede frenar el avance del imperialismo hacia la barbarie a la que nos empuja. Pero los marxistas sabemos que las masas por sí solas no lo harán; necesitan a sus organizaciones para defender la democracia y en última instancia a la humanidad. Y, a pesar de la no comparecencia de quienes dirigen esas organizaciones, los pueblos resisten, se movilizan y buscan organizarse en los movimientos sociales de base.

La izquierda tiene la imperiosa necesidad de organizarse. Es deseable que sean los partidos y sindicatos de la clase trabajadora quienes nos organice y movilice. Las organizaciones de la izquierda están en la disyuntiva de ser motor o freno; acompañar a las instituciones subordinadas a los intereses de las minorías que confrontan mediante la guerra o escuchar a la mayoría, organizarla y defender los intereses y reivindicaciones de la mayoría social.

Estamos atentos a la Conferencia y Mitin europeo que se celebrará el próximo mes de junio en Londres, continuidad del multitudinario evento que se celebró en París los días 4 y 5 de octubre del pasado año https://tribunasocialista.com/2025/11/03/conferencia-y-mitin-en-paris-contra-la-guerra/

Hasta aquí estamos en 1.530 palabras.

  1. TS-130, de enero de 2022, Pág. 20. Comunicado del CATP, publicado el 21 de enero, un mes antes de la ocupación de territorio ucraniano por parte de Putin.

TS-131, de febrero de 2022. Pág. 20. Comunicado del CATP, Contra la Guerra.

TS-132, de marzo de 2022. Págs. 3 y 4 de. Editorial: “No a la Guerra. Recuperar la capacidad de compra de los salarios, parar la especulación”.

TS-133, de abril de 2022. Págs. 6 a 9. “Conferencia obrera europea contra la guerra y la explotación”.

TS-134, de mayo de 2022. Págs. 3 y 4. Editorial “Ni un euro para la guerra”.

Págs. 17 a 19 del mismo número (TS-134). “25 de junio. Encuentro europeo contra la guerra, la OTAN y la explotación”.

TS-138, de noviembre de 2022. Págs. 18 a 21. “Manifiesto: ¡Alto a la Guerra!”.

TS-139, de diciembre de 2022. Pág. 11. “Al a la guerra, sin condiciones”. Artículo de Juan Fernando Díaz-Mayordomo y Silvia Font.

Págs. 12 y 13 del mismo número (TS-139). “Cuidado con las sanciones económicas”. Artículo de Roberto Tornamira.

Pág. 21 del mismo número (TS-139). “Guerra tras guerra”. Artículo de Eduardo Hernández.

TS-140, de enero de 2023. Pág. 13. “Presentación pública del manifiesto ¡Alto a la guerra!

TS-141, de febrero de 2023. Págs. 3 y 4. Editorial “Doce meses de destrucción y muerte”.

Pág. 7 del mismo número (TS-141). “Misiles o pensiones”. Artículo de Balsar Santos”.

Págs. 8 y 9 del mismo número (TS-141). “Primer año de guerra”. Artículo de Roberto Tornamira.

Pág. 10 del mismo número (TS-141). Comunicado del CATP “¡Alto a la guerra en Ucrania!

Pág. 11 del mismo número (TS-141). Comunicado del Colectivo de Mujeres Republicanas “¡8 de marzo por el alto a la guerra! ¡Por las reivindicaciones!

Pág. 18 del mismo número (TS-141). “Los pueblos de Europa toman las calles para gritar ¡Alto a la guerra! Artículo de Baltasar Santos.

TS-142, de marzo de 2023. Pág. 8. “Detener la matanza. Alto al derramamiento de sangre. Artículo de José Antonio Iniesta.

Págs. 9 y 10 del mismo número (TS-142). “Crónica del acto contra la guerra, organizado por ASTRADE en la Agrupación Socialista del Distrito de Salamanca (Madrid).

TS-143, de abril de 2023. Págs. 3 y 4. Editorial “1º de mayo: ¡Alto a la guerra social y militar!

Págs. 16 y 17 del mismo número (TS-143). “Manifiesto internacional contra la guerra”.

Págs. 22 y 23 del mismo número (TS-143). “¡Alto a la guerra! Artículo de Manuel Ruiz.

TS-145, de junio de 2023. Págs. 8 y 9. Acto debate, organizado el 31 de mayo por el Club de Amigos de la Unesco: “Ucrania: alcanzar la paz y el desarme nuclear”.

Pág. 10 del mismo número (TS-145). Comunicado de Militares contra la guerra “Sobre la paz y el alto el fuego en Ucrania”.

TS-147, de octubre de 2023. Págs. 2 y 3. Editorial “La barbarie sionista se ceba en Palestina”.

Pág. 6 del mismo número (TS-147). Crónica de la manifestación solidaria con Palestina en Madrid, del 29 de octubre de 2023.

Pág. 10 del mismo número (TS-147). Declaración de ASTRADE “¡Es una indecencia permanecer callados ante el exterminio que se está produciendo en Gaza!

TS-148, de noviembre de 2023. Pág. 5. “Alto al genocidio del pueblo palestino”. Artículo de José Antonio Iniesta.

Pág. 21 del mismo número (TS-148). Resolución del CATP “¡Alto el fuego inmediato, levantamiento del bloqueo de Gaza!

Pág. 22 del mismo número (TS-148). Comunicado del Colectivo de Mujeres Republicanas, contra la guerra y el genocidio.

TS-149, de diciembre de 2023. Págs. 2 y 3. Editorial “Salvar la economía hundiendo la humanidad”.

Págs. 4 y 5 del mismo número (TS-149). “No a la venta de armas”. Artículo de Baltasar Santos.

Pág. 10 del mismo número (TS-149). “La guerra”. Artículo de Manuel Ruiz.

TS-150, de enero de 2024. Págs. 2 y 3. Editorial “El coste de la guerra para los ciudadanos de Europa”.

Pág. 5 del mismo número (TS-150). Posición del Comité de Redacción “¡Lo que está ocurriendo en Gaza es un Genocidio!”

Págs. 6 a 8 del mismo número (TS-150). Crónica, de Pascual Sánchez, del la Manifestación del 29 de enero en Madrid. “¡Alto al Genocidio! ¡Alto el fuego inmediato!

Pág. 14 del mismo número (TS-150). “¡No a la guerra! Artículo de Manuel Ruiz.

TS-151, de febrero de 2024. Pág. 14. “Segundo año de guerra en Ucrania ¡Alto el fuego incondicional! Artículo de Pascual Sánchez.

Pág. 15 del mismo número (TS-151). “17 de febrero: Alto a la masacre en Palestina”. Artículo de Rogelio Obrador.

Pág. 33 del mismo número (TS-151). Comunicado del Colectivo de Mujeres Republicanas “Apoyar la resistencia palestina es preservar el significado del Día Internacional de la Mujer Trabajadora”.

TS-152, de marzo de 2024. Págs. 4 y 5. Crónica del acto celebrado el 21 de marzo en la sede de UGT“¡Alto al Genocidio! Redactado por Roberto Tornamira.

Pág. 13 del mismo número (TS-152). 8M: Solidaridad con las mujeres palestinas. Artículo de Montse Salvatierra.

Págs. 14 a 16 del mismo número (TS-152). Entrevista a Manuel Ruiz, capitán de navío.

TS-Especial, de mayo de 2024. “Llámenlo por su nombre: Genocidio”.

TS-155, de junio de 2024. Págs. 5 y 6. “La mayoría quiere convivir en paz y no alimentar las guerras” Posición del Comité de Redacción de Tribuna Socialista.

TS-156, de julio de 2024. Págs. 2 y 3. Editorial “OTAN, 75 aniversario de un trampantojo”. Págs. 13 a 16 del mismo número (TS-156). Llamamiento del Comité de Enlace Europeo contra la Guerra, reunido el 4 de mayo de 2024.

TS-158, de septiembre de 2024. Págs. 23 y 24. “EE.UU., e Israel retransmiten en directo sus crímenes en Palestina, con el silencio mundial”. Artículo de Joseba Izaga.

TS-159, de octubre de 2024. Págs. 2 a 4. Editorial “Tiempos convulsos”.

Págs. 10 y 11 del mismo número (TS-159). “La obsolescencia de la ONU”. Artículo de Vicente Mateos.

Págs. 18 a 20 del mismo número (TS-159). Entrevista a Viçent Garcés, ex eurodiputado socialista, participó en la reunión del 4 de mayo en París contra la Guerra y en la Conferencia de Berlín del 2 y 3 de noviembre de 2024.

Pág. 25 del mismo número (TS-159). Denuncia de censura “Palestina, una tierra negada y silenciada por la UNED

TS-160, de noviembre de 2024. Págs. 16 y 17. “El imperio contraataca” Artículo de Viçent Garcés.

TS-161, de diciembre de 2024. Págs. 5 y 6. ¿Hacia dónde va Europa? Artículo de Baltasar Santos.

Págs. 14 y 15 del mismo número (TS-161). “Manifestación contra el genocidio en Gaza: La última del año, pero no será la última”. Crónica de Roberto Tornamira.

TS-162, de enero de 2025. “Manifestación contra el genocidio en Gaza, 18 de enero: la primera del año, pero no será la última”. Artículo de Pascual Sánchez.

Págs. 24 a 26 del mismo número (TS-162). Campaña por la liberación del Dr. Abu Safiya.

TS-163, de febrero de 2025. Págs. 8 y 9. Artículo “La Europa humillada”, de Manuel Ruiz.

Págs. 12 a 15 del mismo número (TS-163). Entrevista a Taher Alí, palestino nacido en el exilio y militante por la Liberación de Nacional Palestina.

TS-164, de marzo de 2025. Págs. 2 y 3. Editorial “La primera víctima de la guerra es la verdad”.

Págs. 9 a 11 del mismo número (TS-164). Entrevista al coronel de infantería, Enrique Vega Fernández.

Pág. 17 del mismo número (TS-164). Campaña por la liberación del Dr. Hussam Abu Safiya, preso de Israel.

TS-165, de abril de 2025. Págs. 14 a 16. Artículo “¡El Estado palestino es una herramienta para normalizar el apartheid y el genocidio!”, de Awad Abdel Fattah.

TS-166, de mayo de 2025. Págs. 2 y 3. Editorial “Israel es un Estado genocida: rompamos relaciones con Israel”.

Págs. 8 a 10 del mismo número (TS-165). Acto organizado por ASTRADE, el 13 de mayo de 2025, con el capita´n de navío de la Armada, Manuel Ruiz, el oficial de la Armada Manuel Pardo y el 1er. Secretario de la Agrupación del PSC en El Vendrell, Baltasar Santos, bajo el título “Guerra en Ucrania: antecedentes y consecuencias de la paz impuesta por los EE.UU.”

Pág. 16 del mismo número (TS-165). Artículo “Contra el genocidio en Palestina”, de Baltasar Santos.

Pág. 16 del mismo número (TS-165). Artículo “Libertad para el DR. Abu Safiya”, de Baltasar Santos.

Págs. 17 y 18 del mismo número (TS-165). Artículo “Un genocidio sostenido en el tiempo”, de Pascual Sánchez.

Págs. 19 y 20 del mismo número (TS-165). Comunicado de Juristas por Palestina “Ante el ataque armado contra el buque humanitario Conscience, de la Flotilla de la Libertad”.

TS-167, de junio de 2025. Pág. 14. Artículo “Vasallaje de Europa”, de Fernando Ruiz.

Págs. 16 y 17 del mismo número (TS-167). Artículo “Cruzando el abismo”, de Manuel Ruiz.

TS-169, de septiembre de 2025. Págs. 2 a 4. Editorial “Dos caras de la misma moneda: la sumisión institucional a Trump y la resistencia de los pueblos”.

Págs. 12 y 13 del mismo número (TS-169). Artículo “El pueblo palestino vencedor de la vuelta ciclista a España 2025”, de Roberto Tornamira.

Págs. 14 y 15 del mismo número (TS-169). Respuesta de ASTRADE al llamamiento de la Coordinadora alemana del Comité de Enlace Europeo contra la Guerra.

Págs. 16 y 17 del mismo número (TS-169). Llamamiento a la paz de militantes rusos y ucranianos.

Declaración de ASTRADE, 16 de octubre de 2025 “Tras el genocidio, llega el negocio”.

TS-170, de octubre de 2025. Págs. 2 y 3. Editorial “No es una guerra entre pueblos, es una guerra contra los trabajadores”.

Pág. 12 del mismo número (TS-170). Artículo “Las movilizaciones por Palestina deben continuar”, de Juan Fernando Díaz-Mayordomo.

Págs. 22 y 23 del mismo número (TS-170). Artículo “El fin de una fase, el comienzo de otra…y la necesaria revisión”, de Awad Abdel Fattah.

Págs. 24 a 30 del mismo número (TS-170). Reportaje “Conferencia y Mitin en París, contra la guerra. 4 y 5 de octubre de 2025”, realizado por Rogelio Obrador.

TS-171, de noviembre de 2025. Pág. 13. Artículo “La farsa de Trump: ni acuerdo, ni paz, ni alto el fuego”, de Juan Fernando Díaz-Mayordomo.

Pág. 20 del mismo número (TS-171). Artículo “El Trumpantojo”, de Enrique Dargallo.

TS-172, de diciembre de 2025. Págs. 7 y 8. Artículo “El objetivo de Trump: acabar con la UE”, de Vicente Mateos.

Págs. 9 a 13 del mismo número (TS-172). Artículo “La economía de guerra: de las teorías históricas a la práctica actual”, de Baltasar Santos.

Redacción de Tribuna Socialista

El escándalo de los cribados de cáncer de mama en Andalucía.


Por María Iglesias Domínguez,

redacción Tribuna Socialista

Hace unos meses y tras años de recortes sanitarios, principalmente en los últimos seis años, saltó la noticia de la crisis de los cribados en Andalucía. Esta crisis anunciada por los profesionales desde hacía años, ponía el foco en la falta de recursos humanos de la sanidad pública debido a la falta de inversión en la misma y de la derivación de recursos a la sanidad privada.

Además ha puesto de manifiesto algo que desde el covid se venía reclamando, “la necesidad de una mayor inversión en servicios públicos” algo a lo que precisamente Andalucía lleva años haciendo caso omiso, destinando cada vez más recursos a la sanidad privada y arrinconado cada vez más a la sanidad pública.

Unos meses después y tras grandes movilizaciones de la ciudadanía, la polémica por los errores en los cribados del cáncer de mama ya tiene datos reales, una vez que ha concluido todo el análisis de las pruebas médicas y la evaluación del programa de detección precoz.

Mientras el gobierno Andaluz fue haciendo dimitir a la consejera de salud y a cuantos pensó calmaría la situación en las calles, en los hospitales, en los centros de salud…este tema se convertia en punta de lanza de un enorme problema real que afecta a las Andaluzas y a los Andaluces como es el de la sanidad en una comunidad en la que tras despedir a miles de sanitarios, simplemente para acudir a tu médico de atención primaria, has de esperar hasta tres semanas.

El gobierno de Andalucía tardó varias semanas tras conocerse que había existido un fallo en el programa de cribado de cáncer de mama en clarificar cuántas mujeres habían sido afectadas. Los principales responsables del área de Salud, el presidente de la Junta de Andalucía, Moreno Bonilla, o la portavoz, Carolina España, eludían las preguntas sobre el número de afectadas asegurando que lo importante era que habían «localizado el problema«, algo que aún no han explicado y tuvo que ser en una conferencia en Barcelona, durante la gira de presentación del libro de Moreno Bonilla, donde el propio presidente reconoció el número de mujeres afectadas, asegurando que «tan solo había afectado» a un 1%.

Los datos que hemos conocido sobre los cribados de cáncer de mama, se alejan de ese 1% , son escalofriantes porque hablamos de vidas humanas.

A un total de 22 mujeres según la Junta no se les comunicó que tenían lesiones sospechosas y han desarrollado cáncer de mama, nada más y nada menos que 22 mujeres ahora luchan contra un cáncer, una enfermedad de la que precisamente su éxito radica en la detención precoz que es precisamente por lo que se puso en marcha este programa hace ya bastantes años y con éxito.

Estas 22 mujeres, pertenecen mayoritariamente al Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, el mayor Hospital de toda Andalucía que ha concentrado el 90% de los casos con errores.

El Gobierno andaluz cifra en 2.317 el total de pacientes en toda Andalucía a las que no se les comunicó debidamente que las mamografías que se les habían realizado presentaban lesiones sospechosas. En concreto, en Sevilla se localizaron 2.051 casos; 152 en Málaga; 80 en Cádiz; 14 en Granada; diez en Almería; cinco en Huelva; otros cinco en Jaén; mientras que no se localizaron casos en la provincia de Córdoba.

Los errores han afectado a lo que, en términos técnicos, se denominaBid-rad 3 y lejos de tecnicismo habla de angustia, de terror, de impotencia… la que padecen miles de mujeres en Andalucía en espera de pruebas que pueden determinar el resto de sus vidas e incluso sus muertes.

La presidenta de la Asociación Amama, Ángela Claverol, cifra en 338 las mujeres afectadas por el cribado, y pide un «poco más de foco» en el caso para evitar más retrasos en aquellas mujeres a las que les han hecho las pruebas diagnósticas pendientes.

Claverol, además, explica que ahora hay un «problema añadido» y es que después de que la Junta de Andalucía hiciera la ecografía a esas mujeres a las cuales no se les había realizado en tiempo y forma, ahora hay una ‘lista de espera’ de mujeres esperando una operación. «Hay mujeres esperando todo lo que hay detrás después de diagnosticar un cáncer de mama».

Los datos de la última manifestación a favor de la sanidad pública andaluza que tuvo lugar el pasado 9 de noviembre en las ocho provincias es también un reflejo de cómo se está viviendo la crisis sanitaria. La concentración que organizaron Mareas Blancas y los sindicatos UGT y CCOO concentró en las calles a un total de 56.700 andaluces. 

No es un error humano. Es terrorismo de Estado. Con plena conciencia. Y sin ningún pudor” proclamaban en el Falla esta semana una comparsa que logró poner en pie al teatro a los gritos de “Bonilla dimisión”, la copla ponía voz a un malestar social que lleva meses presente en las calles de Andalucía, así como en el debate político andaluz .

La sanidad pública ha sido la protagonista del año pasado en Andalucía. Los fallos en los cribados de cáncer de mama se han posicionado como el mayor escándalo sanitario y político de los últimos años. La comunidad sigue liderando el ranking nacional con menos médicos por habitante y las listas de espera quirúrgicas o de consultas que siguen superando los tres meses.

El 25 fue también el año de la defensa de los derechos de los médicos con numerosas manifestaciones y la mayor huelga en los últimos 30 años. Ante este escenario, la Junta de Andalucía afronta un importantísimo reto muy difícil de conseguir: recuperar la confianza perdida de la sociedad en su sistema sanitario público.

El descontento de la población además se percibe en el incremento de los seguros privados: de los 8,4 millones de habitantes que hay en Andalucía, dos millones ya tienen una póliza de salud privada. Todo esto de los seguros privados comenzó como una herramienta para una minoría que complementaba a la sanidad pública y se ha convertido en la primera alternativa para casi una cuarta parte de la población andaluza. Y en menos de diez años, más de 660.000 ciudadanos han decidido pagar de su bolsillo la asistencia que el sistema público no logra garantizarles.

La situación de la sanidad pública en Andalucía, las listas de espera o la polémica por los cribados de cáncer de mama, a los que seguirán sin duda otros cribados como el de colón, etc… son temas de los que cada vez se habla más en Andalucía y lo acepté con sonrisas o serios el presidente de la Junta y su gobierno, es un verdadero polvorín que recuerda al fin del gobierno socialista tras casi 40 años presidiendo la Junta, precisamente por el deterioro de la sanidad, y eso que aquella sanidad estaba muy lejos de parecerse a la que en la actualidad padecemos en nuestra comunidad autónoma.

Socialdemocracia sin nostalgia ni privilegios

En política no hay nada más legítimo que el debate de ideas. Lo que resulta más discutible es el lugar desde el que se ejerce. El reciente manifiesto firmado por Jordi Sevilla y otros antiguos referentes socialistas invita a una reflexión necesaria: ¿quién puede arrogarse hoy la representación de la socialdemocracia y con qué autoridad moral?.

Muchos militantes y votantes socialistas —los que sostienen el partido con cuotas, trabajo voluntario y compromiso cotidiano— observan con desconcierto cómo determinadas voces, alejadas desde hace años de la vida orgánica y social del PSOE, reaparecen para dictar sentencias sobre la supuesta deriva del proyecto socialdemócrata. Resulta cuanto menos llamativo que esas advertencias procedan, en no pocos casos, de trayectorias profesionales desarrolladas en los consejos de administración de grandes corporaciones, especialmente del sector energético.

El fenómeno no es exclusivo de España. En buena parte de la socialdemocracia europea se repite un patrón: dirigentes que hace tiempo abandonaron la política activa, integrados plenamente en las élites económicas, reivindican una socialdemocracia cada vez más despojada de contenido material.

Una socialdemocracia de discurso, pero no siempre de hechos. Más cercana a la tertulia que a la realidad social de millones de trabajadores.

El manifiesto sostiene que las políticas del actual Gobierno estarían alimentando el auge de la extrema derecha. Sin embargo, la experiencia comparada demuestra que ese crecimiento no nace de un exceso de derechos sociales, sino de la frustración que generan décadas de precarización, desigualdad y desprotección. Difícilmente puede responsabilizarse de ese fenómeno a un Ejecutivo que ha impulsado la subida del salario mínimo, reforzado la negociación colectiva, protegido las pensiones y ampliado el escudo social en los momentos más duros.

Conviene recordar que la socialdemocracia no es una etiqueta estética ni un ejercicio de nostalgia.

Es una práctica política concreta. Se mide en políticas públicas, no en columnas de opinión. En decisiones que afectan a la vida real de la gente, no en diagnósticos abstractos formulados desde posiciones de evidente comodidad social.

Como advirtió Julián Besteiro, el socialismo no se define por las palabras, sino por los hechos. Y los hechos, hoy, siguen hablando de derechos laborales, servicios públicos, cohesión social y redistribución. Defender eso no es populismo ni desviación ideológica: es socialdemocracia en estado puro.

El PSOE no pertenece a camarillas ilustradas ni a salones bien alfombrados. Es un partido popular, con raíces profundas en la clase trabajadora. Conviene no olvidarlo. Porque la socialdemocracia, si quiere seguir siendo útil, no puede permitirse el lujo de confundirse con el privilegio ni de hablarle al país desde la distancia.

J. Berjano,

Socialista “Chaparrilla” de la puta base

El golpe constitucional


Por Manuel Ruiz Robles

En la reciente Pascua Militar -una ceremonia anacrónica, que pone en evidencia el carácter militarista de la monarquía- el Rey ha alertado de la sensación creciente de amenaza en Europa y del riesgo de “desmantelamiento del vínculo” entre Europa y EE UU. También ha llamado a iniciar cuanto antes una verdadera “transición democrática” en Venezuela.

A mi parecer, se trata de una vergonzosa sumisión al poder del imperialismo, incluso a costa del derecho internacional, de la soberanía de la Unión Europea y de la dignidad del Estado. Una actitud incomprensible y políticamente reprobable tras los graves acontecimientos que han hecho saltar por los aires la famosa democracia americana (Tocqueville, 1805-1859), y con ello el derecho internacional.

Agresión militar a Venezuela y secuestro de su presidente

En los últimos días, la crisis desatada por la agresión militar de EE.UU. a la República Bolivariana de Venezuela, y el secuestro de su presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, ha vuelto a poner de manifiesto una preocupante incoherencia en el discurso oficial del Rey. Mientras que, en el caso de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, el monarca ha sido explícito en condenar la agresión como una “inaceptable” violación del derecho internacional y ha mostrado apoyo político y moral al pueblo ucraniano, en relación con Venezuela ha optado por el silencio o la ambigüedad.

El contraste es difícil de justificar. La invasión rusa de Ucrania ha sido denunciada repetidamente por Felipe VI como un ataque flagrante a la soberanía y a la integridad territorial de un Estado soberano; un enfoque que es conforme a la defensa del derecho internacional. Sin embargo, ante el ataque militar a Venezuela y el secuestro de su presidente constitucional, el Rey evitó mencionarlo directamente en su discurso de la Pascua Militar.

En lugar de condenar la violación de la soberanía venezolana por parte de EEUU, su mensaje se limitó a una vaga apelación al “orden global basado en normas” sin una condena explícita de una violación grave del derecho internacional contra Venezuela, un país hermano de América Latina.

Es preciso recordar que el propio Gobierno español -y no solo el Gobierno, sino también importantes actores de la política exterior- ha calificado la agresión militar a Venezuela como una violación del derecho internacional y un “precedente muy peligroso” que violenta la soberanía de los Estados. Con este antecedente, resulta legítimo preguntarse por qué el Jefe del Estado español, cuya función constitucional incluye representar a España, no ha expresado una condena pública equiparable a la que sí ha formulado contra la agresión rusa a Ucrania.

Este silencio o ambivalencia no solo genera confusión, sino que aplica un doble rasero diplomático: voz firme contra Rusia en Europa, pero cautela o temor ante una agresión militar de EEUU en América Latina, que también vulnera gravemente principios fundamentales del derecho internacional. La falta de una condena explícita va en detrimento de la coherencia que se exige a la figura representativa del Estado

La Unión Europea amenazada

En cuanto a Dinamarca, el Rey omitió también toda referencia explícita, subrayando únicamente la “sensación creciente de amenaza” en Europa -sin concretar a qué amenaza se refiere- en vez de condenar explícitamente la coerción y amenaza militar de EEUU contra la integridad territorial de un Estado miembro de la Unión Europea y socio de la OTAN.

Si la defensa de la soberanía y del derecho internacional es un principio que debe guiar la acción del Estado español, entonces deben rechazarse con la misma contundencia todas las violaciones de esos principios, sin importar quién las cometa o en qué región del mundo ocurran. Solo así España puede aspirar a mantener una postura internacional verdaderamente consistente y respetuosa con los valores que dice defender.

La valentía del Gobierno y la ambigüedad del Rey

El contraste institucional es tan evidente como incomprensible. El Gobierno de coalición progresista y su Presidente, Pedro Sánchez, han mostrado una valentía política clara al defender -sin ambigüedades- la soberanía de un miembro de la UE y aliado, recordando que ninguna relación -ni siquiera con el Sr. Trump, comandante supremo de EEUU y por tanto de la OTAN- puede situarse por encima del derecho internacional y del respeto a la integridad territorial. Esa posición no es gratuita: implica asumir costes diplomáticos y tensiones con la potencia hegemónica. Precisamente por eso tiene valor político.

Además, es obvio que el Gobierno de coalición progresista está sostenido por un mayoría democrática en el Congreso de los Diputados, de lo contrario caería de inmediato.

Frente a ello, la actitud del Rey resulta oscura. Su silencio o su refugio en fórmulas genéricas, cuidadosamente desprovistas de contenido concreto, contrasta con la firmeza que sí ha mostrado en otros conflictos cuando el agresor no forma parte de la OTAN. Esa asimetría no es prudencia institucional: es renuncia a ejercer la función moral y simbólica que corresponde a la Jefatura del Estado cuando están en juego principios básicos del derecho internacional.

Mientras el Gobierno asume la responsabilidad de hablar claro, el Rey opta por no incomodar al todopoderoso Sr. Trump, aunque ello suponga dejar sin defensa explícita a Dinamarca, un Estado miembro de la Unión Europea y socio de la OTAN. La valentía política consiste en sostener los principios incluso cuando resulta incómodo; es miedo paralizante lo que lleva a invocarlos solo cuando no tienen coste. En este caso, la diferencia entre ambas actitudes no podría ser más clara.

El “golpe constitucional”

Por si fuesen pocas las amenazas desde el exterior, el ataque sistemático desde el interior al Gobierno de coalición progresista, con especial intensidad a su presidente, no puede entenderse como una simple disputa partidista: es la expresión descarnada de las contradicciones de clases en el marco del capitalismo español.

Desde una perspectiva democrática, asistimos a la reacción furibunda de un bloque de poder oligárquico -financiero, mediático, judicial y empresarial- que ve amenazados, siquiera mínimamente, sus privilegios históricos. Los frentes “moderado” y ultra actúan al unísono, amplificando un discurso de deslegitimación permanente cuyo objetivo no es la crítica democrática, sino la demolición política de cualquier proyecto que cuestione el orden social conservador.

A este coro se suma, de forma reveladora, el reciente manifiesto de antiguos y destacados miembros del PSOE contra Pedro Sánchez. Lejos de representar una disidencia ideológica honesta, este gesto evidencia la función autoritaria de las viejas élites del régimen del 78, siempre dispuestas a reconducir al partido hacia la cómoda gestión del sistema, no a su transformación.

Se trata de una operación de restauración: forzar el regreso a un bipartidismo turnista, el regreso a la alternancia sin alternativa real, al modelo decimonónico de Cánovas y Sagasta adaptado al neoliberalismo contemporáneo.

El mensaje es claro: cualquier desviación, por tímida que sea, del consenso oligárquico del 78 será castigada. La ofensiva actual no defiende la democracia; defiende el poder de clase que la vacía de contenido.

Manuel Ruiz Robles

Capitán de Navío de la Armada,

exmiembro de la UMD, miembro de la AMMD.