La asamblea de militantes del Vendrell (Tarragona) resuelve apoyar a Pedro Sánchez

El pasado 17 de junio, la asamblea de militantes del PSC del Vendrell (Tarragona), reunida en convocatoria extraordinaria, analizó los acontecimientos acaecidos y publicitados a través del informe de la UCO, y resolvió:
Primero. Mostrar la desolación colectiva de los militantes del partido tanto por los casos de corrupción detectados como por los audios machistas y misóginos incompatibles con los valores del partido.
Segundo.- Mostrar el apoyo a Pedro Sánchez para seguir al frente del gobierno del país con medidas de lucha contra la corrupción y por la regeneración democrática, así como completar la agenda social.
Tercero.- Apoyar las medidas tomadas para depurar responsabilidades internas y reforzar los mecanismos de control internos y externos de los cargos electos y los cargos de confianza.
Cuarto.- Abordar la separación de responsabilidades orgánicas e institucionales.
Quinto.-Reforzar los mecanismos de lucha contra la corrupción a nivel legal, tanto contra los corruptos como contra los corruptores.
Sexto.- Instar a que se convoque una conferencia socialista de lucha contra la corrupción y por la regeneración democrática.
Séptimo.- Instar a que se investigue la independencia de los informes de la UCO con respecto a los intereses partidistas de los partidos politicos de la derecha franquista.

Cruzando el abismo

El conflicto entre Israel e Irán es uno de los más complejos y peligrosos en Oriente Medio. Sus orígenes se remontan a décadas de tensiones políticas, religiosas y geopolíticas.

El primer punto clave en la relación entre ambos países es la Revolución Islámica de 1979 en Irán, que derrocó al sátrapa Reza Pahleví, último Sha de Persia, aliado incondicional de EE.UU. e Israel.

Tras la Revolución, la nueva República Islámica quedó bajo el liderazgo del ayatolá Jomeini, líder religioso y figura clave en aquel periodo. Fue el líder supremo de la República Islámica de Irán hasta su muerte en 1989. Jomeini promovió una visión militante y revolucionaria del Islam, estableciendo el primer estado islámico relativamente moderno.

La situación de la mujer en Irán es compleja, con avances notables en educación y participación laboral, pero también con importantes restricciones legales y sociales que limitan su autonomía y participación plena en la sociedad. El movimiento «Mujer, Vida, Libertad» ha puesto de manifiesto la lucha de las mujeres iraníes por la igualdad, los derechos humanos y la libertad, convirtiéndose en un símbolo de resistencia global.

El reciente ataque de Israel a Irán no es solo una de las manifestaciones violentas de una serie de disputas, que se vienen gestando desde la Revolución Islámica de 1979 en Irán, sino el inicio de un plan orientado a derrocar y trocear la actual República islámica; es decir, la eliminación por medios violentos del enemigo más poderoso de Israel en la región.

Prueba de ello ha sido la irrupción violenta de EEUU en el conflicto, bombardeando las instalaciones nucleares de Irán, lo que ha elevado vertiginosamente la tensión internacional hasta situarla al borde de un “abismo oscuro”, en palabras de nuestro presidente del gobierno Pedro Sánchez.

El bombardeo por sorpresa de las instalaciones nucleares de Irán en la noche del pasado sábado 21 de junio, prueba también la actuación aleatoria y errática de EE.UU., al margen de cualquier ley internacional.

Actuación basada en una falsedad análoga a la que se difundió como preludio de la invasión de Irak y posterior asesinato por ahorcamiento de Saddam Hussein, con la oposición de importantes países de la Unión Europea, como fue el caso de Francia. Crimen aún impune, que dio lugar a la vergonzosa foto del “trio de las Azores” y, posteriormente, al gravísimo atentado yihadista sufrido en España el 11 de marzo de 2004, en la estación de Atocha de Madrid, que provocó 193 víctimas mortales y más de 2000 heridos.

La principal razón formal por la que Israel e Irán están en desacuerdo radica en la oposición ideológica y religiosa. Irán es una república islámica chií y ve a Israel como una entidad impostora, ocupante ilegítimo de Palestina, y una amenaza a la seguridad de la región, por sus vínculos con Estados Unidos, principal aliado de Israel.

Una de las áreas más críticas es el programa nuclear iraní. Israel considera que Irán en posesión de este tipo de armamento sería una amenaza existencial para su seguridad. Las tensiones sobre tal programa, que comenzó en los años 80 y se intensificó a lo largo de las décadas siguientes, llevaron a Israel a realizar operaciones encubiertas y ataques a las instalaciones iraníes, sobre todo con el fin de retrasar el supuesto desarrollo de armas de destrucción masiva por parte de Irán. Estos ataques incluyen ciberataques, como el famoso caso de Stuxnet en 2010, y el asesinato de científicos nucleares iraníes. Sin embargo, no existe hasta la fecha pruebas fehacientes de que el programa nuclear iraní tenga objetivos diferentes de su aplicación pacífica con fines civiles.

El otro factor que contribuyó a las tensiones fue la presencia militar iraní en países como Siria y Líbano. Irán apoyaba al depuesto régimen de Bashar al-Assad en Siria, con aliados como Hezbollah en Líbano.

Israel ve la presencia iraní en la región como una forma de rodear su territorio con fuerzas hostiles y aumentar la posibilidad de ataques directos. Aunque Irán no tiene fronteras directas con Israel, apoya activamente a grupos militantes palestinos, como Hamas, que alcanzó el poder en la Franja de Gaza a mediados de 2007. Irán ve en el conflicto palestino, agravado por el criminal genocidio en la franja de Gaza, una causa fundamental para desafiar a Israel, mientras que Israel considera a Irán como su principal enemigo en la región.

El genocidio del pueblo palestino perpetrado por el gobierno sionista de Netanyahu, con el apoyo de los EE.UU. y la connivencia de la Comisión Europea, presidida por la conservadora Ursula Von der Layen, conmueve a la humanidad y presagia un sombrío panorama en la región.

El ataque de EE.UU. a Irán, sin previo aviso, sin informar a sus aliados, crea un grave precedente, convirtiéndose en el más grave problema de la Alianza del Atlántico Norte.

En efecto, la actuación unilateral y errática del presidente de los EE.UU. es un grave problema no solo para la OTAN, también para el conjunto de la Humanidad, pues comanda de hecho la Alianza más letal jamás conocida.

El siniestro precedente que supuso el lanzamiento de dos bombas nucleares sobre población civil, en el siglo pasado, con la trágica destrucción de Hiroshima y Nagasaki, cuyas secuelas sigue sufriendo parte de su población, nos sitúa en la antesala del infierno.

España debe cruzar el oscuro abismo que se abre a nuestros pies -tras los bombardeos de EEUU al complejo nuclear iraní- hasta alcanzar la otra orilla fuera de la OTAN, alejada de los graves riesgos que supone seguir manteniendo nuestro peligroso y humillante vasallaje.

Veamos la viabilidad legal de salida de España de la OTAN.

La salida de un miembro de la OTAN está regulada por el artículo 13 del Tratado del Atlántico Norte, que establece el procedimiento para que un país se retire de la organización:

«Cualquier Parte podrá, después de transcurridos 20 años desde la firma del presente Tratado, notificando a los demás Gobiernos de los Países signatarios, su decisión de dar por terminado su compromiso.»

Por lo tanto, cualquier país miembro puede retirarse en cualquier momento, siempre que haya transcurrido ese plazo.

El proceso comienza con una notificación formal del país que desea retirarse. Esta notificación se debe hacer a los demás países miembros de la OTAN, indicando de manera oficial la intención de abandonar la organización. La notificación debe ser presentada por el gobierno del país en cuestión, y es generalmente a través de una carta diplomática o comunicación formal.

Una vez que se ha notificado la intención de retirarse, el Tratado establece que la salida no es inmediata. El país tiene que esperar un año después de la notificación antes de que su salida se haga efectiva. Este período de espera da tiempo para que se manejen las consecuencias políticas, estratégicas y diplomáticas de la salida.

Durante este período de espera, el país sigue siendo parte de la Alianza y sigue cumpliendo con sus obligaciones en términos de defensa colectiva y cooperación, salvo que se llegue a un acuerdo para una salida más rápida.

Una vez que transcurre el año, el país se considera oficialmente fuera de la OTAN. Desde ese momento, deja de estar sujeto a las disposiciones del Tratado, especialmente a la cláusula de defensa colectiva del Artículo 5, que establece que un ataque a un miembro se considera un ataque a todos los miembros.

Un proceso gradual sería también posible; por ejemplo, iniciando la salida inmediata del mando militar integrado, previamente a la salida definitiva.

La República francesa se retiró en 1966 del mando militar integrado de la OTAN, bajo el liderazgo del presidente francés, general Charles de Gaulle, regresando de nuevo a las estructuras militares de la OTAN en abril de 2009 bajo la presidencia de Nicolas Sarkozy, seis años después de la invasión de Irak.

La salida de un miembro tiene implicaciones estratégicas tanto para el país que se retira como para los demás miembros. Esto puede incluir reconfiguración de alianzas, redistribución de bases militares y la redefinición de objetivos y políticas de defensa.

El presidente Adolfo Suarez no era partidario del ingreso de España en la OTAN. Fue obligado a dimitir días antes del 23-F de 1981, presionado de forma amenazante por las intrigas palaciegas de la monarquía, secundadas por generales monárquicos (Armada, Milans). Dos días después, el nuevo presidente Leopoldo Cavo Sotelo, anunciaba en el Congreso de los Diputados el objetivo de ingresar en la Alianza del Atlántico Norte, iniciando el proceso de adhesión, consumado el 30 de mayo de 1982 con el ingreso de España en la OTAN.

Concluyendo. No existe, por tanto, ningún impedimento legal para la salida de España de la OTAN, tan solo es cuestión de voluntad política y de contar con una mayoría suficiente en el Congreso de los Diputados.

España debe seguir su tradición de neutralidad formal, mantenida en las dos guerras mundiales anteriores. En mi opinión, bastaría con el apoyo del “bloque de investidura”, y la adhesión de algunos diputados de centro moderado, que no deseen ver implicado directamente a nuestro país en los conflictos armados de la OTAN ni en la escalada armamentista. Una Alianza comandada de hecho por un errático e impredecible presidente de los EEUU que nos arrastra a una más que posible guerra mundial.

Manuel Ruiz Robles
Fue miembro de la Unión Militar Democrática.

Ante la jauría de la derecha, más apoyo que nunca a este Gobierno

La jauría franquista lleva intentando derribar al gobierno desde el minuto uno de la legislatura. No es novedoso, la derecha española nunca ha soportado que gobierne un partido ajeno a su minoría privilegiada; les ocurrió en 1874 y en 1936. Al pensar que son los dueños de España no respeta a quienes no piensen como ellos.

La derecha española difiere de otras derechas europeas, pues estos no perdieron la guerra, sino que Franco murió en la cama y los pactos para la transición garantizaron el continuismo de las estructuras franquistas, aunque algunas cambiaran el nombre. Incluso el jefe del Estado continúa siendo el jefe de los tres ejércitos, gracias a las leyes de sucesión de 1947 y 1969.

Mientras que la izquierda parece haber olvidado el internacionalismo y que es incapaz de hacer la unidad sin menoscabo de las discrepancias, la derecha lleva años revitalizando y fomentando ámbitos de coordinación internacionales de los que emanan criterios, consignas y dinero; de ahí que la derecha extrema esté en pleno ascenso.

Los garantes de la “España, Una Grande y Libre”, enviaron a los conservadores aperturistas un mensaje de advertencia al inicio de la década de los 80; misiva que fue directa para Adolfo Suárez e indirecta a Felipe González, que estaba en perspectiva de gobernar -quizás algún día sepamos quienes fueron todos los golpistas y los actores intelectuales del 23F-.

Contra José Luis Rodríguez Zapatero se alcanzaron límites propios de una distopía, todo para intentar tapar que los atentados de Atocha fueron consecuencia de la intervención de España en la Guerra de Irak, y, por supuesto, para deslegitimar al gobierno elegido en las urnas. Aun hoy continúan con la cantinela conspiranoica. Recientemente he sabido que la instrumental obsesión por ETA ya la usaba el franquismo: en 1960, tras el atentado en la estación de tren de Amara (San Sebastián) en el que murió la niña Begoña Urroz, con 20 meses de edad, el franquismo lo atribuyó a ETA, cuando en realidad fue obra del DRIL (Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación).

Como decía al inicio, no es nueva la acción de la derecha, cuando está en la oposición, en no hacer oposición y sí acoso y derribo del gobierno: “el que pueda hacer que haga”. Lo que ha cambiado es la virulencia y la pluralidad de escuadrones que se han incorporado a la actividad.

Es cierto que el “Caso Koldo” y el último giro con la presunta jefatura de Santos Cerdán al frente de la trama, al Gobierno y al PSOE se le complican las cosas. Pero como señala la editorial de Tribuna Socialista nº 167: la corrupción está cronificada en España y si las instituciones del Estado estuviesen limpias, de arriba hacia abajo, la corrupción tendría mucha menos cabida. Esto es una constatación y no pretender ser una justificación de lo injustificable.

Que la derecha extrema y el fascismo están en alza en todo el mundo es tan cierto como que en cada país toma sus formas concretas, por lo que debemos preguntarnos qué hace el Gobierno actual para que la derecha esté tan alterada.

Perciben que con la ley de Amnistía se tambalea el sacrosanto criterio de la “España, Una, Grande y Libre”. Pues como nacionalistas hegemónicos que son, no soportan que en lugar de “Una” pueda ser “Plural”, idea que atenta contra una realidad que configura el Estado español desde aun antes de ser el Estado español. En mi opinión, por encima de la historia y la tradición, debe prevalecer la convivencia entre los pueblos.

Contra la “Ley de Amnistía” entró en liza el “escuadrón judicial de la derecha”, liderado por el juez Llarena en el Tribunal Supremo; alto Tribunal cooptado mayoritariamente por la derecha, gracias a los nombramientos que durante 9 años ha estado haciendo un CGPJ militante y a que la extracción social de quienes pueden opositar a la carrera judicial, fiscal, notario… es mayoritariamente de clase pudiente. No aceptan ni la sentencia del TC que dice que la Ley de Amnistía es constitucional.

La judicatura heredera del TOP, no solo ataca, también ejerce de parapeto de las corruptelas de la derecha, como es el grosero caso del delincuente fiscal y presunto testaferro de Díaz Ayuso, para lo que no han dudado en abrir una confrontación brutal contra la Fiscalía General del Estado. O como cuando el juez Hurtado ejerció desde la presidencia de la Sala de abogado defensor de M. Rajoy. No merece la pena hablar de la aberración judicial del Juez Peinado.

Que el gobierno, en su legítima competencia, quiera democratizar el acceso a las carreras de servicio público está suponiendo otra afrenta para la derecha, hasta el punto de que las asociaciones de jueces y fiscales han convocado una huelga política para los días 1,2 y 3 de julio. Huelga que mantienen a pesar de que el CGPJ haya lanzado un comunicado invalidando la huelga. Para dejar claro que ellos son privilegiados, y que luchan por mantener sus privilegios de clase, las asociaciones de jueces y fiscales dicen que a ellos no se les puede detraer el dinero del salario por los días de huelga, como se le aplica a cualquier trabajador de nuestro país, y que a su huelga no se le pueden aplicar servicios mínimos, como ellos mismo validan desde sus salas judiciales contra las huelgas obreras.

El Gobierno tiene otros frente abiertos que no gustan a la derecha: cobra impuestos sobre beneficios a la banca y las empresas de la energía; pone condiciones a la OPA de BBVA sobre Banco Sabadell, condiciones justificadas por la alta concentración bancaria; señala a las empresas de la energía, y a Red Eléctrica, por sus incumplimientos que provocaron el apagón del 28 de abril…

Que a nadie dude de cuál hubiese sido la actitud de Feijóo en la cumbre de la OTAN: tan servil y rastrera como la de Rutte. Recordemos el vasallaje baboso del ministro de Economía de Rajoy, el Sr. De Guindos, cuando informó al presidente de la Comisión Europea en 2012, Olli Rehn, diciéndole que la reforma laboral del Gobierno del PP iba a ser “extremadamente agresiva”.

A la derecha le dan igual los motivos, aunque unos les jodan más que otros. Por esto, el Gobierno debiera gobernar sin titubeos en función de la necesidades de la mayoría social: derogando los preceptos que aun están en vigor de las reformas laborales de 2010 y 2012; encargando la Auditoría a las cuentas de la Seguridad Social, que mandata la Ley 21/2021, para saber cuánto dinero le debe el Estado a la Caja de las Pensiones Públicas desde 1967; continuar con su posición de rechazo al incremento del gasto militar impuesto por Trump y aceptado servilmente por el resto de países de la OTAN; rompiendo relaciones diplomáticas y económicas con Israel, a la vista de la complicidad programada de la Comisión Europea, etc.

A pesar todo, hay que apoyar al Gobierno, sin que eso signifique no discrepar. En ningún caso hay que adelantar elecciones, que solo llevarían a que la derecha gobernase, muy probablemente con el apoyo de un PSOE en manos de Felipe, Page y Cía.

Roberto Tornamira
Afiliado del PSOE-Madrid en la Agrupación de Arganzuela

Contra el genocidio en Palestina

El genocidio en Palestina fue el eje central de la reunión de la comisión ejecutiva del PSC del Vendrell del pasado sábado 31 de mayo.

Ante la opinión unánime sobre la tibieza de la comunidad internacional sobre la situación en Gaza, la ejecutiva local resolvió actuar a nivel comarcal y provincial con alianzas con todos los partidos políticos y entidades para exigir el Alto el fuego en Palestina, la liberación de todos los palestinos secuestrados por el régimen sionista de Israel (entre ellos, el director de Hospital Abu Safiya), y que la comunidad internacional actúe de forma contundente contra los genocidas.

Entre las acciones anunciadas, a consensuar con otros participantes, está la constitución de un comité contra el genocidio en Palestina, una manifestación en el Vendrell, una cacerolada popular, y la presentación de una moción tanto en el pleno del consejo comarcal del Baix Penedés como en el Consejo de Federación del Camp de Tarragona.

Baltasar Santos
1er Secretario PSC el Vendrell

Sobre la Mocion presentada…

Un genocidio sostenido en el tiempo

Lo que está ocurriendo en Gaza provoca planteamientos profundos en cómo percibimos nuestro contexto vital y político. Me explico.

La intoxicación mediática impide que las masas salgan a la calle a exigir la ruptura de relaciones diplomáticas, y de todo tipo, con el Estado de Israel -la ausencia de información también intoxica a la opinión pública-. Además, lo impide que las grandes organizaciones políticas y sindicales tengan una posición clara y contundente frente al exterminio de gazatíes que está cometiendo Israel, pero que no decidan ponerse al frente de esa exigencia. Las dos cosas juntas, combinadas: intoxicación mediática e indecisión de las direcciones de las organizaciones de la izquierda, es la única explicación que encuentro a que la sociedad no esté movilizada contra el genocidio en Gaza.

La BBC informaba el 23 de marzo que ya eran más de 50.000 los muertos en Gaza -hace dos meses- y que los ataques en el sur de la franja se estaban intensificando tras la ruptura de la última tregua, por parte de Israel. Más de una cuarta parte de esos 50.000 muertos son niños y niñas, no menos de 15.000.

Aunque resulte una obviedad, no me resisto a no comentar la actitud asesina de la derecha española, al apoyar abiertamente a Netanyahu, en el caso de VOX, y el cínico balbuceo del PP para no condenar este genocidio. No cabe esperar otra cosa de los añorantes del franquismo y la División Azul.

La situación me lleva al sentimiento de que cada día me cuesta más apoyar al gobierno de coalición, pues siento que mantiene un doble lenguaje, en tanto que, por un lado, dice ser solidario y reconocer el Estado palestino; cosa cierta, pues ha sido un gobierno pionero en Europa en el reconocimiento del Estado palestino, pero por otro lado mantiene lazos comerciales, incluso de armamento y munición, con el gobierno sionista de Netanyahu. Este crimen de masas, este exterminio de un pueblo que se está cometiendo, no puede justificarse con diplomacias ni con atenerse a consensos en Europa, ni por intereses comerciales ¡es una cuestión de principios! Un genocidio no puede consentirse ni abordarse con paños calientes.

Ya sé que el criminal es el gobierno de Israel y las instituciones de ese Estado que merece cualquier calificativo excepto el de democrático. Ya sé que la prepotencia asesina de Israel sería imposible sin el apoyo que viene recibiendo de Washignton, tanto de la actual Administración con Trump como de la anterior con Biden. Pero me causa asco el cinismo que llevan implícitas las buenas palabras de los gobiernos europeos y que nadie plantee la ruptura con esos criminales genocidas, con ese estado fascista-sionista.

Estas reflexiones me llevan a la cuestión de a quienes estamos considerando nuestros aliados: ¿es EE.UU., nuestro aliado? ¿es correcto continuar en una estructura militar como la OTAN, comandada por los cómplices de una atrocidad del tamaño de lo que Israel está cometiendo? ¿Es esta Europa la que los pueblos europeos necesitan, cuando sus instituciones miran para otro lado o incluso, a la mínima oportunidad justifica el sionismo?

Resulta triste pensar que si estuviese gobernando la derecha las grandes organizaciones políticas y sindicales de este país estarían movilizando a la sociedad, como correctísimamente hicieron en 2003 para mostrar el rechazo de la sociedad española a la guerra de Irak en la que nos involucró el PP de Aznar, con consecuencias trágicas.

La brutalidad de lo que está ocurriendo en Gaza hizo posible que miles de personas, llagadas de distintos lugares, se manifestasen el día 10 de mayo por las calles de Madrid y que llenasen hasta rebosar la Puerta del Sol.

Miles de personas que viajaron a Madrid desde distintas comunidades autónomas: Euskadi, País Valenciano…, y por supuesto muchas y muchos madrileños. Convocados por partidos minoritarios, asociaciones y colectivos que, a falta de los grandes partidos y sindicatos de la izquierda, convocaron por redes sociales y en sus círculos próximos en un contexto de bochornoso silencio de los medios de comunicación de masas; más ocupados por dar aire a la concentración filofascista que el mismo día y a la misma hora se había convocado a poca distancia, en la Plaza de Colón. Concentración que se saldó con un estruendoso fracaso, silenciado también.

Como conclusión he de decir que me embarga un sentimiento de orfandad política. Una ausencia de organizaciones que no están a la altura de lo que representan ante las cuestiones de principios; revindicar el embargo de armas y bienes de un Estado ocupante que está exterminando a la población del territorio ocupado lo es. El hecho de que en el gobierno estén los partidos de la izquierda tradicional (PSOE, IU y Sumar) debería favorecer la movilización social desde estos partidos, y si me apuras desde las instituciones del Estado, pues estas no pueden ser ajenas a esta cuestión, salvo que La Corona, los jueces… se inscriban abiertamente entre los fascistas que apoyan el sionismo y la matanza de inocentes que está cometiendo Israel.

En todo esto no cabe argumentar ignorancia, pues este es un crimen sostenido en el tiempo: desde que la Sociedad de Naciones avaló la ocupación de Palestina, por parte de Gran Bretaña, a principios del s. XX, pasando por la vulneración de las resoluciones de la ONU, del derecho internacional y de todas las normas de defensa de los derechos humanos.

El pueblo palestino lleva décadas resistiendo opresión, asesinatos, exilio, así como los gazatíes llevan 20 meses resistiendo la lluvia de bombas, drones e incursiones de un ejército armado hasta los dientes y la hambruna que está provocando la negativa de Israel a que entre ayuda humanitaria en Gaza. Su resistencia es un aval para la libertad de todos los pueblos del mundo, por eso todos los pueblos del mundo tienen que salir a las calles a exigir a su gobiernos el embargo de armas y la ruptura de relaciones diplomáticas con Israel.

Pascual Sánchez
Militante Socialista no afiliado
Dos planos diferentes de la Manifestación del 10 de mayo a su llegada a la Puerta del Sol (Madrid)

Libertad par el Dr Abu Safiya

El pleno del Ayuntamiento del Vendrell aprobó el pasado 26 de mayo una moción exigiendo la liberación del Dr Abu Safiya, con los votos a favor de PSC, ERC, Comuns, Primer el Vendrell y Fem Vendrell, y los votos contrarios de PP y VOX.

La moción no solo se centró en la liberación del Dr Safiya, sino en la situción de hambruna y de falta de asistencia humanitaria así como la condena del genocidio del gobierno sionista de Israel, y la necesidad de que la comunidad internacional deje de mirar hacia otro lado y actúe de forma contundente contra el gobierno Israelí, rompiendo relaciones con el mismo, embargando las armas y exigiendo un alto el fuego inmediato y el fin del conflicto.

Baltasar Santos
1er Secretario PSC el Vendrell

“¡El Estado palestino es una herramienta para normalizar el apartheid y el genocidio!”

¿Cuál es la verdadera intención de los países que hablan de «solución de dos Estados» y prometen reconocer pronto un Estado palestino, lo que ha suscitado la cólera histérica de la coalición sionista en el poder?

¿Debemos creer lo que estos países hablan sobre la necesidad de una «solución de dos Estados», mientras se niegan o fingen ser incapaces de detener el genocidio sionista en la Franja de Gaza?

¿Qué es más fácil y más necesario en este momento: detener las masacres o establecer un Estado palestino, una tarea de gran envergadura que requiere un cambio radical en el equilibrio de poder y una presión real para eliminar los asentamientos sionistas y la presencia militar de los territorios ocupados en 1967, de conformidad con el derecho internacional, lo que no es el caso actualmente?

¿Se toman en serio estos países lo que dicen, o se trata de una maniobra de elusión para no asumir la audacia política y moral y adoptar una postura firme para detener la guerra, lo que requiere simplemente imponer un embargo de armas a la máquina de exterminio sionista, ir al Consejo de Seguridad y adoptar una resolución para detener la masacre, y boicotear el régimen de exterminio?

Sí, tal vez la reaparición de declaraciones sobre un Estado palestino sea un indicio de una toma de conciencia de la conclusión lógica de que no hay otra salida a este conflicto colonial que una solución política, más o menos justa, pero no es una toma de conciencia real y sincera, no es nada más que una tapadera para la prosecución de la masacre sionista.

No es necesario movilizar ejércitos gigantescos para obligar a Israel a poner fin a los crímenes más atroces de la historia. Todo lo que se necesita para detener la guerra es una decisión internacional y la iniciativa de cada país, extranjero, árabe o islámico, de dejar de vender armas, suspender los acuerdos de normalización y tomar medidas punitivas contra el autor del crimen de genocidio en virtud del derecho internacional. Quien no pueda detener una masacre humana de una brutalidad sin precedentes ¿está dispuesto o deseoso de actuar para imponer una solución política a Israel? Esta es una cuestión fundamental que no se puede obviar.

No estamos hablando de unos pocos países occidentales, como Irlanda, España y quizás Noruega, que han tomado decisiones progresistas contra Israel y que son sinceros cuando hablan de un Estado palestino independiente en Cisjordania y la Franja de Gaza, sino de los gobiernos occidentales que están aliados con Israel y apoyan su guerra genocida contra el pueblo palestino, como Francia, Gran Bretaña y Alemania, así como una serie de regímenes árabes que se han convertido en colonias israelíes por voluntad propia.

Esos gobiernos, los gobiernos europeos en particular, son plenamente responsables de la situación en Palestina. Ellos son los que han encubierto los crímenes de Israel durante las últimas décadas, los que le han proporcionado inmunidad permanente frente a la responsabilidad internacional y han allanado indirectamente el camino, a través de su apoyo y complicidad, al ataque del 7 de octubre y al genocidio que siguió, que solo puede entenderse en el contexto del encubrimiento de 75 años de criminalidad. Por eso sus pueblos se rebelan contra la alianza de sus gobiernos con el régimen genocida sionista, por los considerables estragos morales, económicos y políticos ocasionados por esta sórdida alianza.

El eslogan «la solución de los dos Estados» hace tiempo que se ha convertido en un cliché vacío de contenido, y es aún más nauseabundo cuando proviene de Gobiernos cómplices de los pies a la cabeza del crimen de genocidio, que son hostiles a Sudáfrica por su clara postura ética, y se muestran contrarios al Tribunal Internacional que ha reconocido efectivamente a Israel como una entidad fuera de la ley.

Estos países se contentan con declaraciones corteses, sabiendo que Israel -gobierno, oposición y sociedad- había suprimido de su agenda, y aun de su conciencia, la solución de los dos Estados, incluso en su forma mutilada, antes del ataque del 7 de octubre.

A pesar de su condena general del ataque de Hamás, los gobiernos europeos y de otros países, algunos de los cuales reconocieron que el conflicto no puede finalizar sin una solución política, no han añadido nada nuevo a la retórica de una solución de dos Estados, ni han definido lo que entienden por una solución de dos Estados y cuáles serían los mecanismos para su aplicación. Esto significa una vuelta a lo que llevó a la continuación de la colonización y el genocidio, que se desarrollaron bajo la retórica vacía de una solución de dos Estados.

Antes del acontecimiento sísmico del 7 de octubre, el régimen saudí estaba a punto de firmar un acuerdo de normalización con Israel, por mediación de la administración del imperialismo estadounidense, para completar el llamado acuerdo Abraham, que colocaba a los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Marruecos bajo la influencia directa de Israel, pero el ataque de Hamás dispersó todas las cartas y desbarató el plan estadounidense-sionista. Este plan consistía en eliminar la cuestión de Palestina de la agenda internacional, de acuerdo con las intenciones israelíes, y separar la cuestión de Palestina de la esfera árabe.

Tras el ataque del 7 de octubre, fue el reino de Arabia Saudí, consciente de su necesidad de calma para proseguir su proyecto de reforma y desarrollo, el que tuvo la iniciativa de una coalición internacional de 83 países para reintroducir la «solución de los dos Estados». No fue por ningún sentido de responsabilidad nacional, religiosa o humanitaria, sino únicamente porque la cuestión de Palestina se ha convertido en una cuestión de seguridad y un factor de inestabilidad en los propios países árabes.

Esto no significa que la continuación del plan vaya a tener un final positivo, ni que haya aspecto positivo alguno en esta orientación y en esta actividad diplomática, en un contexto complejo. Todo depende de la voluntad e intención, así como del deseo de activar todos los medios de presión y poder de que disponen los Estados árabes.

La reproducción del mito de la solución de los dos Estados significa la normalización del sistema de apartheid y genocidio.

¿Por qué la reintroducción de la solución de los dos Estados es una ilusión que solo reproduce un desastre? Hay cuatro razones:

1- no habla de lo que es un Estado, de su soberanía, de sus fronteras y su independencia, sino más bien una vaga entidad desprovista de cualquier signo de soberanía;

2- no habla de un calendario para su aplicación;

3- no se habla de adoptar un mecanismo de aplicación de la solución, es decir, un mecanismo de presión económica, diplomática y jurídica internacional real sobre un Estado salvaje y brutal, que continúa alterando radicalmente la realidad demográfica en Cisjordania y Jerusalén, en flagrante desprecio del derecho internacional y el orden moral;

4- la solución de los dos Estados es injusta para el pueblo palestino y no hace justicia a su derecho a la autodeterminación en todos sus componentes.

La necesidad de cambiar el método de definir la solución.

Desde el desastre de los acuerdos de Oslo, el estallido de la segunda Intifada y la revelación del engaño israelí, se han multiplicado las voces contrarias a la «solución de los dos Estados», incluidas las de antiguos dirigentes, intelectuales, universitarios, activistas y otros, basadas en la conclusión de que Israel es un proyecto colonialista, similar a los proyectos colonialistas de Occidente, cuya estructura es incompatible con cualquier compromiso con los pueblos autóctonos. Una gran proporción de palestinos creía que era posible llegar a un compromiso con Israel, un compromiso que se probó con el acuerdo de Oslo, cuyas catastróficas consecuencias para el proyecto de liberación palestina han continuado en términos materiales, políticos y morales.

Frente al proyecto de normalización con Arabia Saudí, que si no incluye la definición de la forma, las fronteras y la soberanía de un Estado independiente, significará la perpetuación del Estado errante y la perpetuación de la catástrofe palestina, existen dos direcciones u opciones, quizás sin una tercera vía, que permitirían frenar la carrera hacia una mayor normalización y abrir un verdadero horizonte de liberación.

La primera consiste en anunciar un programa que exija la realización del derecho a la autodeterminación del pueblo palestino en sus tres componentes: Cisjordania, Gaza y Jerusalén, los refugiados y la diáspora, y los palestinos de los territorios del 48. Inspirándose en este programa, se acordó lanzar una campaña palestina, internacional, popular y oficial que exponga los peligros de la normalización con el régimen de apartheid y genocida, presionando para que se ponga fin al genocidio, al plan criminal de expulsión en Gaza, por la reconstrucción lo antes posible, y la paralización y eliminación de los asentamientos y puestos de control en Cisjordania y Jerusalén, la liberación de los presos y el cese de todas las formas de represión, opresión y persecución. […]

También es necesario vincularla al reconocimiento del derecho al retorno de los refugiados palestinos a sus hogares y a la garantía del derecho a la plena igualdad para los palestinos del 48.

La segunda dirección es hacer campaña por el desmantelamiento del sistema colonial de apartheid desde el río hasta el mar, y por el establecimiento de la justicia y la coexistencia entre palestinos e israelíes en un sistema democrático e igualitario. Un único Estado democrático. Esta es la dirección correcta, la más justa y la menos costosa en opinión de los defensores de una solución democrática de un solo Estado en la Palestina histórica.

La realidad de las relaciones de fuerza actuales es tal que ninguna de estas soluciones puede alcanzarse a corto o medio plazo. Como parte de una brutal alianza colonial imperialista, Israel se considera militarmente victoriosa, dirigida por un régimen fascista y apoyada por una sociedad movilizada de modo fascista contra el pueblo palestino y su derecho a existir.

No cederá a ninguna de esas exigencias sin una presión real y un cambio en el equilibrio de fuerzas en un plazo determinado.

Pero Israel, a pesar de su enorme poder militar y el alineamiento del Occidente colonialista, experimentaba ya radicales transformaciones internas, atraviesa una crisis sin precedentes, que tendrá profundas implicaciones a medio y largo plazo.

Un régimen racista, colonialista y ultraviolento, que alberga en su seno contradicciones fundamentales, que rechaza cualquier forma de reconciliación con la población autóctona, y que es estructuralmente hostil a la igualdad, la paz y la justicia, no puede eludir la responsabilidad oficial y popular internacional, ni el colapso interno, que podría ocurrir en un plazo inferior a una década.

Israel ha perdido su imagen moral a los ojos de Occidente y de sus pueblos, y amplios sectores de estos pueblos se han rebelado contra él. Ya no es el supuesto oasis democrático que se pintó en la mente de Occidente y en la conciencia de las generaciones más jóvenes, ni la víctima merecedora de simpatía. En consecuencia, amplios sectores de la opinión mundial, árabe y musulmana, están dispuestos a dar la espalda al régimen racista y aceptar una fórmula humana e igualitaria en Palestina.

Esto está condicionado a la reestructuración del movimiento nacional palestino movimiento, un horizonte amplio para una solución, una estrategia de acción y movilización, y al desarrollo de un lenguaje y un discurso de liberación moderno, en lugar de los viejos conceptos que obstaculizan la expansión y la influencia de la opinión pública mundial. No hay alternativa a la adopción de un proyecto de liberación democrático y humano, en el que las nuevas generaciones, las más conscientes y las más capaces de comprender los cambios que se están produciendo en la sociedad humana, desempeñen un papel protagonista.

Awad Abdel Fattah,
Co-coordinador de la Campaña por un solo Estado Democrático
Antiguo secretario general de la Agrupación Democrática Nacional, partido palestino del interior

El gobierno tiene las manos manchadas de sangre

“Triste, atroz e inaceptable” es que el Gobierno aún tenga relaciones militares con Israel

El pasado 20 de marzo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, publicó un mensaje en la red social X (antes Twitter) donde compartía un artículo de El País sobre la ruptura del alto al fuego y el asesinato, en un solo día, de 400 personas palestinas por parte de Israel. El Presidente añadía: “Triste. Atroz. Inaceptable.”

Al poco, la Relatora especial de las Naciones Unidas sobre los Territorios Palestinos Francesca Albanese le respondió: “Es un genocidio, Presidente. Atroz, triste, inaceptable y CRIMINAL. Por eso debe detenerse, llevarse ante la justicia y castigarse.”

Además ese día salieron a la luz unos datos deleznables. Según el portal oficial DataComex, en el mes de enero de 2025 España exportó a Israel material de defensa por valor de 22.730 euros, concretamente en partes y accesorios militares. En el mismo mes, el Gobierno importó desde Israel armamento por un valor de 2.150.000 euros, de la categoría de bombas, granadas y proyectiles. Estos datos desmienten el relato oficial y demuestran que, lejos de suspenderse, las relaciones bilaterales en materia militar siguen plenamente activas en plena ofensiva israelí sobre la Franja de Gaza.

Lo que es “Triste, atroz e inaceptable” es que el gobierno aún tenga relaciones militares con Israel. Porque mientras Sánchez tuitea sobre el asesinato de personas palestinas, España sigue vendiendo, comprando y permitiendo el tránsito de armamento con destino a Israel. Y lo hace mintiendo a la población.

Las contradicciones del gobierno: decir una cosa y hacer otra

Según datos recogidos por Centre Delàs, en los últimos años España ha formalizado acuerdos con empresas israelíes por más de 1.000 millones de euros, destinados a adquirir tecnología militar utilizada en territorio palestino.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, afirmó en el pleno del Congreso de los Diputados, el 5 de diciembre de 2023, que desde el 7 de octubre “no se habían producido operaciones de exportación de armas españolas a Israel”. Fue la primera vez que lo dijo, pero han sido múltiples las veces desde entonces que representantes del gobierno han declarado no tener relaciones militares con Israel desde el 7 de octubre. Mienten.

España nunca ha dejado de comprar armamento a Israel, ni de permitir el tránsito de armas en su territorio, ni siquiera después del anuncio gubernamental de suspensión tras el 7 de octubre. Las cifras recogidas en registros oficiales demuestran que las importaciones desde Israel continúan activas y que numerosos buques sospechosos de transportar material militar han hecho escala en puertos españoles o han cruzado nuestro espacio marítimo. El comercio y la colaboración militar con Israel no se han detenido en ningún momento, pese a las declaraciones del Gobierno.

El ejemplo más reciente de esta participación en el tránsito de armas hacia Israel es el del buque Nexoe Maersk, que pasó por los puertos de Barcelona, Valencia y Algeciras los días 14, 16 y 23 de abril, respectivamente (las movilizaciones populares y de trabajadores han retrasado su calendario inicial). Su objetivo es encontrarse en el puerto de Tánger con el Maersk Detroit —buque vinculado al programa militar estadounidense Maritime Security Program—, donde tiene previsto cargar componentes de aviones de combate F-35. Estos serán recogidos por el Nexoe Maersk, con destino final en la base aérea israelí de Nevatim. Aunque el puerto de Haifa figura como destino final, esta escala no aparece en el itinerario público del buque, en una práctica habitual de ocultamiento y opacidad por parte de Maersk, que ha llegado a apagar sus sistemas de identificación automática (AIS) y a ocultar al menos cuatro visitas previas a Israel durante 2024. Tanto el Gobierno español como el sistema judicial han rechazado las peticiones de inspección y retención del buque, alimentando así la cadena de complicidad con el genocidio.

Mientras el Gobierno proclama su solidaridad con el pueblo palestino, buques cargados con armas han seguido haciendo escala en puertos españoles o cruzando el espacio aéreo bajo control del Estado. En marzo de 2024, tras la presión popular ejercida por la sociedad civil organizada, se denegó el atraque en Cartagena al barco Marianne Danica, que transportaba armas con destino a Israel. Tras esta decisión, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, declaró: “Es la primera vez que lo hacemos, porque es la primera vez que detectamos un barco que lleva un cargamento de armas a Israel y que quiere hacer escala en un puerto español. Les adelanto que esta va a ser una política consistente con cualquier barco que lleve armas (…) a Israel y quiera hacer escala en puertos españoles. Desde el Ministerio de Exteriores rechazaremos sistemáticamente esas escalas por un motivo que es evidente: Oriente Medio no necesita más armas, necesita más paz”. En noviembre de 2024 se denegó el atraco a dos barcos más.

Pero esta decisión —tardía y motivada por la presión de la sociedad civil— no oculta la realidad: el Marianne Danica, Borkum, Overseas Santorini (a estos dos segundos no se les denegó atraco pero los barcos no pararon gracias a la presión popular), Maersk Denver y el buque Maersk Seletar son solo la punta del iceberg. La mayoría de los buques con cargamento militar rumbo a Israel no han sido detectados o simplemente han pasado sin restricciones. Como afirma el investigador Alejandro Pozo del Centre Delàs d’Estudis per la Pau “El tránsito por España de envíos de armas a Israel es la norma y no la excepción”. España forma parte de una cadena logística global que sigue permitiendo, directa o indirectamente, el tránsito de armas hacia un genocidio donde se están cometiendo crímenes atroces. Lo que el Gobierno ha hecho hasta ahora es una ínfima parte frente a la magnitud del problema.

La presión popular funciona. Debemos aumentarla.

Durante estos meses, la sociedad civil organizada ha conseguido que el Gobierno haya dado pasos. La campaña Fin al Comercio de Armas Con Israel, liderada por la Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP), e integrada por más de 600 organizaciones de la sociedad civil, han conseguido hitos impensables desde hace poco más de un año: la negativa del Gobierno a permitir la escala de tres barcos sospechosos de llevar armamento a Israel, la exclusión oficial de Israel como expositor en FEINDEF, la feria de armamento más grande del Estado español, el anuncio de la Secretaría de Estado de Comercio asegurando que rechazó en el primer semestre de 2024 hasta 47 solicitudes de exportaciones a Israel formuladas por empresas españolas y el anuncio de la puesta en marcha para rescindir una compra millonaria de balas para la Guardia Civil de la filial de Elbit Systems, IMI Systems, de la cual la empresa Guardian Defence & Homeland Security hizo representante de la adjudicataria (aunque el 23 de abril el Gobierno se contradijo y cerró el contrato con la empresa).

Estos logros demuestran que la presión popular funciona y que lo que hacemos, importa y puede marcar la diferencia. Que cuando miles de personas se movilizan, el gobierno no puede seguir ignorando la complicidad española con el genocidio. Pero también indican que esto no es suficiente.

Porque mientras se dan estos pequeños pasos —muchos de ellos reversibles, como demuestra la reanudación de exportaciones en enero— las relaciones militares con Israel siguen intactas en su mayoría. Se siguen comprando sistemas de vigilancia, se siguen manteniendo convenios de colaboración tecnológica, se siguen autorizando transferencias bajo el paraguas del “doble uso” o el “material no letal”.

¿Y qué significa esto en la práctica? Significa que mientras Pedro Sánchez condena públicamente los ataques israelíes en la Franja de Gaza, su gobierno sigue participando activamente en el sostenimiento del aparato militar israelí.

Lo que se financia, se apoya

Los datos oficiales dicen que desde octubre de 2023, más de 60.000 personas palestinas han sido asesinadas en la Franja de Gaza. En Cisjordania aumentan los derribos de viviendas, el control de la población y más de 40.000 desplazamientos forzosos. La prestigiosa revista médica The Lancet advirtió en julio de 2024 que el número de muertos podría alcanzar los 200.000 si se tienen en cuenta las personas fallecidas por hambre, falta de atención médica, enfermedades y condiciones de vida inhumanas. Ningún lugar es seguro en la Franja de Gaza. Los hospitales han sido destruidos o inutilizados. Las universidades, arrasadas. Las viviendas, convertidas en polvo. Es una destrucción sistemática de la vida.

Esta no es una guerra. Es un genocidio. Y como tal, obliga a todos los Estados del mundo a actuar. No solo a denunciar. A actuar.

La poeta y activista palestina Rafeef Ziadah lo resume así: “Lo básico, si realmente los gobiernos se opusieran al genocidio, es suspender su comercio de armas hasta que Israel deje de hacer lo que está haciendo en Gaza.”

España tiene el poder de cortar la complicidad. Puede hacerlo mañana mismo. Puede decretar un embargo total de armas a Israel, tal como piden desde hace décadas desde Palestina, reclaman las organizaciones de derechos humanos, y más de 50 países que ya han exigido un embargo desde foros como el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

No hay excusas legales que lo impidan. El derecho internacional y la legislación española obligan a suspender la venta y cooperación en materia de defensa cuando existe un riesgo de que esas armas se usen para cometer crímenes de guerra.

Además, el pasado mes de julio más de 500 organizaciones sociales registramos una propuesta de ley ante el Congreso de los Diputados para imponer un embargo de armas a Israel. El texto está sustentado jurídicamente y es apoyado por una amplia mayoría social. Solo falta voluntad política.

Si de verdad está con Palestina, deje de financiar su exterminio

Si el gobierno español quiere estar, como dice, con el pueblo palestino, tiene que actuar en consecuencia. No basta con palabras. No basta con tuits.

Porque lo verdaderamente triste, lo atroz y lo inaceptable es que el Estado español siga financiando, directa o indirectamente, a quien perpretra el genocidio contra el pueblo palestino.

No hay neutralidad posible. Las armas no son neutras. Lo que se financia, se apoya. Y España, a día de hoy, sigue apoyando —económica, tecnológica y políticamente— al aparato militar israelí.

España puede y debe decretar mañana mismo un embargo de armas a Israel. No es un gesto radical. Es lo mínimo.

Si España quiere estar al lado correcto de la historia, debe dejar de ser parte del engranaje del genocidio. Y debe hacerlo ya.

Alys Samson Estapé
Campaña Fin al Comercio de Armas con Israel

Replica: https://tribunasocialista.com/2025/04/28/no-el-gobierno-no-tiene-las-manosmanchadas-de-sangre/

1º de mayo 2025: mucho que reivindicar

Un año más conmemoramos el 1º de mayo. Un día de celebración reivindicativa, que no festiva.

Las crisis encadenadas que venimos sufriendo desde principios de siglo están produciendo una pérdida de poder de compra, tanto para salarios directos (sueldos) como diferidos (pensiones). El capital se ha acostumbrado a apropiarse de parte de las rentas del trabajo subiendo los precios de los productos, con cualquier excusa.

El ataque a los servicios públicos, y su deterioro es una forma de reducir el salario, en este caso el indirecto; la parte de las rentas del trabajo que dedicamos a pagar impuestos para que nos revierta en forma de servicio público.

Esta dinámica produce un trasvase de rentas del trabajo a rentas del capital que explica por qué a pesar de las crisis económicas y sociales los ricos son cada día más ricos y, por el contrario, cada día hay más pobreza entre la clase trabajadora.

Otra reivindicación fundamental es la defensa de la vida de los trabajadores y trabajadoras. En 2024 se produjeron en España 796 muertes en accidente laboral 2,2 muertos cada día. Demasiadas muertes que son provocadas, en la mayoría de las ocasiones, por la vulneración de las leyes de prevención de riesgos laborales y porque el empresariado antepone la maximización del beneficio a la vida de las personas que tienen contratadas.

La precariedad laboral de los y las jóvenes trabajadoras no es una cuestión menor. Se abusa de las contrataciones vinculadas a la edad: contratos de aprendizaje con un 25% menos de salario, por ejemplo. Rotación en el empleo, temporalidad; por mucho que las estadísticas hayan mejorado a consecuencia del cambio en la consideración del contrato fijo discontinuo como un contrato no temporal, etc. Todo ello, unido al alto coste de la vivienda, conlleva que incluso las y los jóvenes con puesto de trabajo tengan muchas dificultades para poder emanciparse.

El empeño de los líderes mundiales y de los gobiernos de prepararse para la guerra no hace que la clase trabajadora pueda un futuro de prosperidad. El incremento de los presupuestos para defensa, ponen en riesgo los presupuestos para esos servicios públicos que pagamos con nuestros salarios; al menos, así lo indican las previsiones y dictados del FMI, por mucho que el calculo electoral haga decir otras cosas a los dirigentes políticos.

A los trabajadores y sus organizaciones no nos queda otra salida que la movilización unida en la defensa de los derechos de nuestra clase. Atomizar las luchas, posponerlas o no darlas es un error que nos costará derechos y vidas.

Defender las Pensiones públicas, la Sanidad, la Educación o las condiciones laborales, como por ejemplo están haciendo los trabajadores de la recogida de residuos sólidos de Madrid es la única manera de garantizar nuestros derechos como clase y el futuro de nuestros hijos e hijas.

Roberto Tornamira
Ex Secretario General de FeS-UGT-Madrid

Un millón de estadounidenses se manifiesta contra Trump en EEUU

Millones de estadounidenses empiezan a padecer las repercusiones de las políticas de Trump. El mayor ataque contra la clase trabajadora:
•Aumento de los precios de bienes de primera necesidad: La aplicación de aranceles resultará en un aumento inmediato de los precios. Según Reuters, un 73 % de los estadounidenses anticipan un incremento en los precios de artículos esenciales.
•Riesgo para las pensiones: Los fondos de pensiones han perdido mucho dinero de sus fondos, como consecuencia del colapso de las bolsas.
•Servicios públicos: Los empleados federales enfrentan la amenaza del despido. Han perdido el derecho al teletrabajo y su capacidad de negociación colectiva está en riesgo.
•Inmigración: El sector de la clase trabajadora más afectado por las políticas de Trump son los inmigrantes. Expulsiones rbitrarias, multas a los inmigrantes que no se marchen tras una orden
de expulsión, cancelación de solicitudes para entrar en el país. Criminalización de la inmigración y deportaciones a cárceles de El Salvador.

•Aumento del gasto en el presupuesto militar: En detrimento de los derechos civiles y los derechos sociales.

Más de 1 millón de estadounidenses se manifestaron a prinicipios de abril en 1400 ciudades de todo el país bajo el lema «Hands off», (Aparta tus garras…de nuestros derechos y libertades». Un lema que refleja la oposición frontal a toda la agenda de Trump. La política arancelaria, el desmantelamiento de los servicios públicos, la militarización o la ampliación del poder presidencial son objeto de las protestas. Concretamente, algunas de las demandas de los organizadores fueron;

•“El fin del control multimillonario y la corrupción desenfrenada de la Administración de Trump.
•El cese de los recortes en fondos federales para Medicaid, la Seguridad Social y otros programas de los que dependen los trabajadores.
•La finalización de los ataques a inmigrantes, personas trans y otras comunidades.

“Ya sea que te movilices por los ataques a nuestra democracia, la reducción de empleos, la invasión de la privacidad o el asalto a nuestros servicios
—este momento es para ti”

“Estamos buscando construir un rechazo masivo, visible y nacional ante esta crisis”.

También Elon Musk y su Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) fueron objeto de las proclamas de los manifestantes:

«No queremos reyes»
«No al fascismo»
«Apoyo a los trabajadores federales»

Parece que estas movilizaciones han despertado al fin a algunos demócratas:
El octogenario Bernie Sanders y la líder antitrumpista, Alexandria Ocasio-Cortez, están organizando eventos para organizar una oposición en torno al lema “Combatir la oligarquía”,
También, y es un hecho muy importante, las principales organizaciones sindicales se unieron a la convocatoria de manifestación por el rechazo a Trump y a sus políticas antiobreras. Hay que recordar que en Estados Unidos existe una clase trabajadora organizada de casi 15 millones de personas que están afiliadas a sindicatos y que defiende sus logros sociales enfrentándose al capital y a los gobiernos. Actualmente, se enfrenta a los ataques del gobierno de Trump y busca establecer su propia alternativa política.
Mientras tanto, los propios republicanos empiezan a dudar, ya que ven como las políticas anti migratorias encarecen la mano de obra y las políticas arancelarias encarecen las importaciones de materias primas y componentes para la industria.
Atentos a lo que puede llegar! La clase obrera americana se organiza.

Baltasar Santos
Miembro del C. Redacción de TS