Los Borbones y sus guerras: nuestros muertos


Edición especial por el 20º Aniversario de TS

2005-2025

Presentación

Los borbones nunca dan la cara, pero borbonean para garantizar sus privilegios. Así lo han hecho a lo largo de más de tres siglos, a costa del sufrimiento y la sangre de los pueblos del Estado español.

Este trabajo no pretende desvelar nada que no esté en los textos de historia; de algunos de ellos he tomado los datos objetivos: fechas, guerras y cifras de muertos, para presentarlos de manera lo más objetiva posible, sin renunciar a mi punto de vista firmemente republicano. Tampoco es mi pretensión profundizar en todo lo acontecido en los tres siglos y cuarto últimos de nuestra historia.

Es mi intención, y la del Comité de Redacción de Tribuna Socialista, contribuir al fomento del sentir republicano en nuestro país, y hacerlo en concreto en la antesala de las marchas republicanas que se preparan una vez más, este año para el 15 de junio de 2025, coincidiendo con el 20ª aniversario de Tribuna Socialista.

Es también el objetivo poner el foco en las guerras y conflictos sufridos en este largo periodo, como consecuencia de las decisiones de esta mezquina dinastía. Si estos hechos fuesen de dominio de toda la sociedad, serían más que suficientes para volver a dotarnos en el Estado español de un espacio de avance y prosperidad bajo una República como modelo de Estado. Solo la ignorancia de los hechos históricos, la propaganda maquilladora de la institución monárquica y los partidos políticos que trabajan a favor de esta institución hacen posible que la monarquía continúe en pie.

Esta familia de migrantes franceses reinan en nuestro país desde 1700, apoyados en fuerzas reaccionarias y militares; una minoría social insaciable e insensible al sufrimiento de las personas que componen la mayoría de la sociedad, como han sido insensibles al sufrimiento y la muerte de los cientos de miles de hijos de las familias más humildes y trabajadoras, a quienes enviaron a sus guerra por ambición de poder, llegando en ocasiones a enfrentarse distintas facciones de entre el mismo clan: ellos creaban el enfrentamiento mientras los muertos los ponían los hijos de los pueblos que componen España.

Continúan siendo insensibles hoy ante el genocidio en Palestina o los miles de muertos en el Atlántico y el Mediterráneo de quienes se ven obligados a abandonar sus países, sus familias y sus entornos sociales; no migran por ambición, como fue el caso de Felipe de Anjou.

Intentemos comprender nuestra actualidad, a base de conocer nuestra historia.

Roberto Tornamira
Presidente de ASTRADE

Su llegada a España hizo correr ríos de sangre

Felipe V (1700 – 1746)

Felipe de Anjou fue el primer Borbón que reinó en España con el nombre de Felipe V desde 1700 a 1746. Los chalaneos de la corte francesa de Luis XIV para hacerse con la corona española contra la Casa de Austria, con la que tenían lazos de parentesco, costó a España y a buena parte de Europa una guerra de sucesión de casi 15 años (1). Este conflicto segó la vida de entre 400.000 y 1.250.000 víctimas, según los distintos historiadores. Fue en el Tratado de Utrech, con el que se puso fin a esta guerra, donde se consignó que España cedía Gibraltar a la corona británica, por tanto, una pérdida que debe atribuirse a la Casa Borbón, por si interesa a los archipreocupados por la integridad de la patria.

Fernando VI (1746 – 1759)

A Felipe V le sucedió su hijo, Fernando VI, quien reinó desde 1746 a 1759. Este monarca tiene el dudoso orgullo de haber dictado la “gran Redada” o “prisión General de gitanos” (2), orden que, en 1749, pretendía eliminar a todas las personas de raza gitana que habitaban en España. El encargo lo ejecutó el Marqués de la Ensenada; quien es honrado hoy en día con una calle cercana a la Plaza de Colón de Madrid. La idea consistía en separar a hombre y mujeres, para que no pudieran reproducirse. Esta orden real puede considerarse el origen del estigma de la población gitana en nuestro país, y un claro ejemplo de genocidio.

Carlos III (1759 – 1788)

A la muerte de Fernando VI recayó la corona en Carlos III, hermanastro del anterior, reinando desde 1759 a 1788. Lo primero que hizo, el considerado “el mejor alcalde de Madrid”, tras ser coronado fue establecer el Derecho Divino, es decir, que, por si alguien tenía dudas o pretendía cuestionarle, su autoridad para gobernar proviene de la voluntad de Dios (3).

El que mandó construir la actual Puerta de Alcalá, nos metió en la Guerra de los siete años (4) que libraban Francia y Gran Bretaña, para qué: para recuperar Menorca y Gibraltar, territorios perdidos por sus antepasados en la Guerra de Sucesión. Esto ocurrió entre 1761 y 1763. Una de las más sonoras derrotas fue el intento de invadir Portugal, en 1762. De esta aventura bélica salió España escaldada, perdiendo algunas colonias en América: las dos Floridas, en favor de Gran Bretaña y Sacramento (en Uruguay), en favor de Portugal. Las víctimas sumaron 13.000 muertos, heridos y prisioneros, entre soldados y marineros. Para financiar esta guerra se creó la Lotería Nacional que hoy se continúa jugando en España con tanta fruición.

Este rey belicista, déspota ilustrado, nos volvió a involucrar en un conflicto armado, esta vez en la Guerra de independencia de los Estados Unidos de América (5), respecto de su metrópolis: Reino Unido. Se estima que España perdió 9.000 soldados en esta nueva aventura entre 1776 y 1779. Aunque para el “honor” borbónico se recuperó Menorca, Florida y la costa de Honduras.

Carlos III nos dejó en herencia la bandera rojigualda, que tanto gusta a los nacionalistas españolistas.

Carlos IV (1788 – 1808)

Heredó el trono Carlos IV y reinó de 1788 a 1808. Ni que decir tiene que la Corona española cerró sus fronteras y tomó medidas represivas para impedir que el furor revolucionario que se desató en Francia pocos meses después de la coronación de Carlos IV. Además de intentar, como otras casas reales europeas, salvar la vida Luis XVI, cuya cabeza rodaría en 1793. La respuesta de las monarquías, incluida la española, fue la de crear una coalición para atacar a la recién nacida República francesa, embarcando la Casa Borbón a los

españoles en una nueva guerra “La guerra de los Pirineos”. En la que murieron, resultaron heridos o desaparecieron entre 10.000 y 45.000 hispano-lusos (6).

Los monarcas de la Casa Borbón siempre nos han metido en problemas, por su cobardía o por su tendencia a arrodillarse ante dictadores; es lo que ocurrió cuando Carlos IV puso a disposición de Napoleón la escuadra española, desatando un nuevo conflicto con la Corona británica y que entrásemos en guerra con Portugal: ”La Guerra de las Naranjas” (7), conflicto que duró 18 días y del que no he encontrado datos de bajas.

Después, aprovechando las condiciones del Tratado de Fontainebleau (8), Napoleón ocupó España a nombre de la invasión de Portugal, tras la que Francia y España se repartirían el territorio portugués, pero que desembocó en la guerra de Independencia española en respuesta a la ocupación francesa, consentida por el Rey.

Fernando VII (1808 – 1813 y 1814 – 1833)

Estos desastres militares y los escándalos en torno a Godoy y el príncipe de Asturias (9), llevaron a la abdicación obligada de Carlos IV en su hijo Fernando VII en 1808, quien por su devenir como príncipe y su desempeño como rey se ganó a pulso reinar bajo el apodo de “el Rey Felón” (10). Reinó en dos etapas: una primera, durante dos meses en 1808, y la segunda de 1814 a 1833: entre 1808 y 1813 reinó José Bonaparte, el hermano de caudillo francés (11).

Mientras los españoles y españolas se dejaban la vida luchando contra el ejército invasor -se estima que hubo entre 300.000 y 500.000 víctimas– Fernando VII vivía cómodamente con su familia en el Castillo de Valençay; una prisión más cómoda aún que la que se ha dispensado al corrupto Urdangarín. En su ausencia se promulgó la Constitución de Cádiz (1812); liberal para aquellos años. Nada como salida de los borbones de España para que haya avances.

“En agradecimiento”, Fernando VII regresó a España en marzo de 1814 para orquestar un Golpe de Estado desde Valencia, dirigido por el general Francisco de Eguía, poniendo fin a la primera experiencia constitucional española y restaurando el absolutismo. Ciertamente no hay mayor felonía. Se abrió así el sexenio Absolutista que finalizó con el alzamiento del teniente coronel Rafael de Riego, en enero de 1820,

dando paso al trienio Liberal. Y aquí nace el himno de Riego, que fue adoptado como “marcha nacional de ordenanza”, lo que hoy llamamos himno nacional.

El Felón apeló a la Francia de Luis XVIII en 1823 para que enviase un ejército, “los Cien Mil Hijos de San Luis” (12), que posibilitase la reacción monárquica que acabó nuevamente con el segundo periodo constitucional. A este ejército se sumaron unos 30.000 monárquicos al que llamaron “Ejército de la Fé”, para mayor gloria de la historia Real.

Tras lanzar a un ejército extranjero contra su propio pueblo se abrió la Década Ominosa; una etapa de represión brutal que Benito Pérez Galdós narró en uno de sus episodios nacionales: “El Terror de 1824” (13).

Del Absolutismo al Liberalismo

Isabel II (1833 – 1868)

El reinado de este Borbón dejó en herencia La Corona a su hija de tres años, Isabel II, reinó entre 1833 y 1868, asumiendo la regencia durante su minoría de edad -hasta 1843- la viuda de Fernando VII, María Cristina de Borbón Dos-Sicilias. También nos dejó en herencia una guerra civil entre monárquicos (14): una primera contienda entre 1833 y 1840, una segunda desde 1846 a 1849 y la tercera de 1872 a 1876, guerras que enfrentaron a los partidarios de Carlos María Isidro de Borbón y Borbón-Parma, hermano de Fernando VII, defensores de la monarquía tradicional, absolutista, que luchaban bajo el lema “Dios, Patria y Rey”; y a los “liberales” que es como se llama en la historia a los apoyos de la heredera del “insigne” Fernando VII. Se estima que estas contiendas se cobraron la vida de unas 130.000 víctimas.

Autores como Jesús Cruz Valenciano, han catalogado el reinado de Isabel II como “uno de los más corruptos de la historia de España” (15), tanto fue así que la corrupción de la clase minoritaria cercana a la institución monárquica cercenó la posibilidad de que España se subiese al tren de la industrialización.

Uno de los episodios más deplorables del reinado de Isabel II fue la conocida como “Noche del Matadero” (16), el 10 de abril de 1865, cuando la Guardia Civil y unidades del ejército reprimieron sangrientamente: murieron entre 15 y 20 estudiantes. El conflicto tuvo su origen en la orden emitida en octubre de 1864, por el gobierno del general Narváez -otro criminal con calle en Madrid- por la que se prohibía que las universidades hiciesen críticas al Concordato de 1851. Es un episodio muy ilustrativo, en el que no entro por cuestión de extensión y por estar fuera del objetivo de este artículo, pero que recomiendo a los lectores profundizar en él, pues se discutían conceptos educativos y de críticas a la monarquía realizadas por el republicano Emilio Castelar que hoy continúan de actualidad.

El conflicto armado del pueblo español al que nos arrastraron los borbones en sus peleas de familia -las guerras carlistas- no fue suficiente para Isabel II y sus gobiernos. Durante los años 1859 y 1860 tuvo lugar la primera guerra hispano-marroquí (17), motivada por la defensa de la ciudad de Ceuta -colonia española desde 1668 y la de Melilla -colonia española desde 1767-, aunque en realidad se trataba de una operación colonialista, aderezada por la codicia del generalato del ejército español, encabezada por el jefe del gobierno, el general O´donnell -otro “ilustre” en el callejero madrileño- y un intento de La Corona y sus apoyos de resarcirse del desastre de 1898. La contienda dejó 4.000 soldados españoles muertos.

En esta línea se desataron las guerras de la Conchinchina (Vietnam) entre 1858 y 1862 (18), con unos 1.000 muertos y heridos, y el intento de reanexión de la República Dominicana de 1861 (19) una aventura militar que costó la vida a 10.000 militares españoles y dominicanos proespañoles.

El sexenio democrático (1868 – 1874)

Al reinado de Isabel II le puso fin la revolución de septiembre de 1868. La reina salió para el exilio en París, bajo la protección de Napoleón III. Una vez más, la salida de los borbones de nuestro país abría un periodo democrático, el llamado sexenio democrático (1868 – 1874). A modo de contextualización, señalar solamente que en este periodo hay que distinguir tres etapas: (1868 – 1871) La del gobierno provisional, que promulgó la segunda Constitución española, la de 1869, que estuvo vigente hasta febrero de 1873; el reinado de Amadeo I de Saboya (enero 1871 a febrero de 1873); y la I República española (febrero de 1873 a diciembre de 1874).

Este paréntesis de esbozo democrático, -democrático si se compara con la historia anterior-, se vio cercenado por la restauración borbónica, de la mano, una vez más, de un general, Arsenio Martínez Campos, quien protagonizó un golpe de Estado, en diciembre de 1874, conocido como “El pronunciamiento de Sagunto”, que fue la vía que tomó la casa Borbón para regresar al poder, en la persona de Alfonso XII, hijo

de Isabel II y tatarabuelo de Felipe VI. Este golpe de estado militar puso fin a la I República española; una república que apenas la dejaron vivir 22 meses (Feb-1873 a Dic-1874).

Alfonso XII (1874 – 1885)

Con Alfonso XII la Casa Borbón había aprendido en la etapa de Isabel II que debían adaptarse a los nuevos tiempos y pactar con los liberales. Alfonso XII comenzó su reinado promulgando en junio de 1876 la tercera Constitución española, que estuvo vigente hasta el Golpe de Estado del general Primo de Rivera, con el visto bueno del rey, por no decir encargado por Alfonso XIII.

Es quizás el Borbón menos beligerante, salvo porque llegó al trono mediante un golpe de Estado militar y porque heredó de su madre la tercera guerra Carlista. En su reinado tuvo un escarceo colonial con Alemania, en 1883, en torno a las islas Carolinas y las islas Marshall (20).

Abriendo la puerta al fascismo

Alfonso XIII (1886 – 1931)

Tras su muerte por tuberculosis el 25 de noviembre de 1885, heredó la Corona su hijo Alfonso XIII, quien reinó entre 1886 y 1931. Este nació el 17 de mayo de 1886, tras la muerte de su padre. Ejerció la regencia su madre, la última de las muchas mujeres en la vida de Alfonso XII, María Cristina de Habsburgo-Lorena. Siendo aún menor de edad -comenzó su reinado sin tutelas en 1902-, en años de la regencia ejercida por su madre, se produjo el conocido como “desastre del 98” (21), referido a la pérdida de Cuba, Filipinas, Puerto Rico y Guam.

En 1909 comenzaron las escaramuzas con Marruecos. El detonante fue la actividad minera de la Compañía Española de Minas del Rif, que se había creado un año antes para explotar mineral de hiero en el protectorado español en Marruecos (22). En su Consejo de Administración se sentaban los pudientes empresarios de la época: Miguel Villanueva (ministro de Marina), Álvaro y Gonzalo Figueroa Torres (conde de Romanones y duque de las Torres), Juan Antonio Güell y López (conde de Güell) y Gerardo Roiz de la Parra y de la Pedraja (hijo de Jerónimo Roiz de la Parra), entre otros. Las tribus rifeñas consideraban, no sin razón, que España estaba usurpando las riquezas de su subsuelo, por lo que comenzaron a hostigar a la actividad minera, dejando 5 trabajadores muertos. La situación desembocó en la Guerra de Melilla y el desastre militar del Barranco del Lobo, que se saldó con la muerte de 150 españoles. Y como una de sus derivadas: La Semana Trágica de Barcelona (23). El rechazo social al conflicto, y en concreto al decreto por el cual el Gobierno de Maura movilizaba para la guerra a tropas reservistas, es decir, a los hijos y padres de la clase trabajadora. La represión se saldó con unos 160 muertos, 450 heridos y más de 1.700 arrestados.

Alfonso XIII y la minoría social privilegiada continuaron con sus pretensiones coloniales en Marruecos, intentando ocupar la Bahía de Alhucemas, en junio de 1921. Los rebeldes rifeños defendieron su territorio y plantaron cara al ejército español desembocando en el Desastre de Annual (24), con un coste de 13.000 vidas, solo en el bando español. Se abrió una investigación que redactó un expediente, conocido como el “Expediente Picasso” (25) considerado la mecha de ignición de la caída de la Monarquía borbónica en 1931, sin menospreciar la Huelga General de 1917 (26), la revolución de 1930 (27) y en medio la Dictadura del general Miguel Primo de Rivera (28) y (29).

Una vez más, y como ya se ha visto en varios reinados borbónicos anteriores, un rey Borbón acude a un general del ejército para encargarle un golpe de Estado. Nunca lo reconocieron, aunque los hechos dejen clara su implicación.

El periodo de la Dictadura de Primo de Rivera no estuvo exento de conflicto armado. El 8 de septiembre de 1925 tuvo lugar el Desembarco de Alhucemas (30), con 200 muertos y 109 heridos, acción militar por la que España se hizo con el control del Rif.

En un nuevo acto “democrático” por parte de Alfonso XII, en enero de 1930 zancadillea a Primo de Rivera y nombra presidente del gobierno al general Máximo Berenguer, para que prosiguiera con un régimen dictatorial militar. Este nuevo periodo, conocido como “La Dictablanda” (31), tuvo dos presidentes de gobierno, ambos militares: el ya mencionado general Berenguer y el almirante Juan Bautista Aznar, tío-abuelo de José María Aznar.

De los crímenes más simbólicos del Alfonso XIII es el fusilamiento de los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández, por el intento de pronunciamiento militar de Jaca (32).

Al tío-abuelo de Aznar hay que agradecer que el 12 de abril de 1931 convocase elecciones municipales, comicios que se decantaron con tanta claridad hacia los partidos republicanos que Alfonso XIII hizo las maletas y puso dirección a París. El 14 de abril se proclamó la II República abriendo con fuerza las ventanas del Estado para sanear el pútrido ambiente social que había generado el reinado de Alfonso XIII.

El texto de la Constitución de 1931, cuarta Constitución en España, es digno de ser leído en su integridad, para poder valorar en su justo alcance el grado de progreso de aquel periodo de nuestra historia (33). Reseño a modo de muestra los tres primeros artículos:

Artículo 1º .- España es una República de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y Justicia.

Los poderes de todos sus órganos emanan del pueblo.

La República constituye un Estado integral, compatible con la autonomía de los Municipios y las Regiones.

La bandera de la República española es roja, amarilla y morada.

Artículo 2º.- Todos los españoles son iguales ante la ley.

Artículo 3º.- El Estado español no tiene religión oficial.

Franco se encargó, con su camarilla de generales golpistas, de poner fin a 5 años de democracia, exceptuando el bienio negro (noviembre 1933 a febrero de 1936).

Alfonso XIII se ubicaba ideológicamente en el fascismo falangista, y no dejó de intentar un pacto con Franco, desde el exilio (34). Franco cumplió parte de los acuerdos que pudiera haber hecho con la Casa Borbón y abrió la puerta a una nueva restauración en la ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947 (35). Restauración monárquica a la que puso nombre en la Ley de Sucesión de 1969 (36).

Los borbones son una familia que no tiene ningún reparo traicionarse unos a otros, incluso enzarzarse en un conflicto armado, en el que ellos raramente mueren, con tal de ponerse la corona en la cabeza. Esto lo hemos visto a lo largo de los reinados, broncas sucesiones y abruptas abdicaciones. Tras la II República no ha sido diferente: En 1041, Alfonso XIII abdica en su hijo Juan de Borbón, padre del hoy vecino de Abu Dabi (37). Franco, no solo no devolvió el poder a los borbones, tal y como habían hecho los generales golpistas que le precedieron, sino que quiso dejar claro que la sucesión en el reino de España la imponía él. Ante esto, es posible que un buen hijo hubiese forzado que se respetase la línea sucesoria; sin embargo, El Campechano se dejó querer por el franquismo y esperó seis años -desde su designación en la Ley de sucesión de 1969 hasta la muerte del dictador en 1975-.

La transición y aquí siguen 325 años después

Daría para otro artículo abordar esta cuestión de la sucesión en el Trono y las luchas intestinas en el seno del franquismo, entre quienes se decantaban por la continuidad de la dictadura con una figura decorativa y quienes querían una figura real que gobernase en la sombra, empezando por el propio Juan Carlos de Borbón. Saque cada cual sus conclusiones a la vista de los hechos acaecidos y acontecidos en estos últimos 50 años.

Juan Carlos I (1975 – 2014)

No por ser historia reciente dejaré de reseñar las guerras del reinado de Juan Carlos I (1975 a 2014). El conflicto armado más señalado en el que se ha involucrado a los pueblos del Estado español en su reinado fue la invasión de Irak (38), en la que España formó parte aportando apoyo logístico a las misiones militares de los USA y formando sobre el terreno a miembros de las fuerzas armadas iraquíes de la época post Sadam Husein. Pero el principal apoyo que España dio fue político, aunque sería más acertado decir que España se prestó a hacer de mamporrera de los objetivos de los Estado Unidos de América. Distintas fuentes dando diferentes datos de muertes en las participaciones militares españolas durante el reinado de Juan Carlos I, pero las 192 víctimas de los atentados de Atocha no se deberían sacar de las estadísticas, pues, salvo los hooligans de la derecha españolista, nadie duda de la relación directa entre nuestra participación en aquella guerra y dichos atentados.

Sobre este miembro de la dinastía borbónica, y para evitar entrar en otros derroteros ajenos a este trabajo, recomiendo la lectura del libro “La Gran Desmemoria” de Pilar Urbano. Hay muchos libros editados sobre Juan Carlos I, pero este que recomiendo cuenta con el certificado de calidad de que no gustó en el Palacio de la Zarzuela.

Irak es quizá el conflicto más claro por la mezquindad de José María Aznar, sin embargo, el jefe de los tres ejércitos nos ha involucrado en su reinado en diferentes conflictos, por mucho que los mencionen eufemísticamente como “misiones humanitarias”: Afganistán, Kosovo, Líbano… (39).

Felipe VI

La abdicación de Juan Carlos I en su hijo, Felipe VI, el 19 de junio de 2014, no fue voluntaria, sino bajo presión del aparato del Estado, con la convivencia de la propia Casa Real, a modo de enroque, para salvaguardar los intereses del clan ante la catarata de escándalos acumulados por el padre del actual rey, de tal magnitud que ni los diques de contención de la prensa y los “servicios del Estado” fueron capaces de ocultar y maquillar, como venían haciendo desde antes de 1975.

Felipe VI continua fiel al impulso bélico heredado en sus genes, y, aunque sea a nombre de misiones de paz, internacionales, etc., desde 2014 nos ha involucrado en no menos de 15 conflictos (40), con un soldado muerto cada 22 días desde 2011 (41).

Pongo fin aquí a una mera relación de datos: guerras, muertes y golpes de Estado, que son la pauta de una familia que lleva más de tres siglos en el poder, quitando y poniendo gobiernos, enfrentando a los españoles unos con otros…con el objetivo de mantener en sus manos los designios de la pluralidad de pueblos que nos configuran como Estado. Solo la resistencia y la lucha de esos pueblos nos han dado respiros de dignidad a lo largo de este largo periodo de nuestra historia.

Estamos en 2025 en una etapa en la que afloran las guerras y la barbarie, alentadas en muchas ocasiones por estados que se dicen democráticos. Las instituciones europeas y cada gobierno en su país, están lanzados a una campaña para convencer a la ciudadanía de que hay que prepararse para la guerra, argumentando con una hipotética extensión del conflicto entre Ucrania y Rusia; conflicto en el que Ucrania

juega el papel de “interpuesto” por los USA. Claro que no es descartable una generalización de la guerra en todo el continente, máxime cuando los gobernantes asumen que hay complacer las necesidades de los imperialismos, a los que estamos atados por nuestra pertenencia a la OTAN, con el objetivo de garantizar el incremento sostenido de las multinacionales y oligopolios como el del armamento, la energía, etc.

De momento, venimos sufriendo desde 2022 la guerra social que nos empobrece y que se deriva de la guerra en Ucrania, una guerra a la que nos ha empujado EE.UU., y a la que de forma complaciente ha aceptado la UE.

Los gobiernos de la Unión Europea se han lanzado a una campaña de sensibilización, a base de miedo y rusofobia. El futuro nos dirá a qué nueva guerra nos envía la Casa Borbón, lo que es seguro es que, en caso de conflicto, los muertos los pondrán los pueblos, aunque la guerra no sea de los pueblos.

Roberto Tornamira Sánchez
Presidente de ASTRADE

Referencias:

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  1. https://www.gitanos.org/actualidad/la_gran_redada__30_de_julio_de_1749/
  1. https://ucsc.cl/medios-ucsc/blogs-academicos/la-coronacion-del-rey-juan-carlos-y-el-derecho-divino-de-los-reyes/
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  1. https://publicaciones.defensa.gob.es/media/downloadable/files/links/P/D/PDF606.pdf
  1. https://elgrancapitan.org/portal/index.php/articulos3/historia-militar/309-la-guerra-de-los-pirineos
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  1. https://www.eldebate.com/historia/20220715/expediente-picasso.html
  1. https://nuestrahistoria.es/efemerides-19-agosto-huelga-1917/
  1. https://www.acami.es/efemerides/12-de-diciembre-de-1930la-sublevacion-de-jaca/
  1. https://wuolah.com/blog/dictadura-de-primo-de-rivera/
  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Viaje_de_Alfonso_XIII_y_Primo_de_Rivera_a_Italia
  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Desembarco_de_Alhucemas
  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Dictablanda_de_D%C3%A1maso_Berenguer
  1. https://www.zendalibros.com/fusilamiento-de-los-sublevados-de-jaca-14-de-diciembre-de-1930/
  1. https://www.congreso.es/docu/constituciones/1931/1931_cd.pdf
  2. https://www.lavanguardia.com/historiayvida/historia-contemporanea/20210430/7417925/herencia-alfonso-xiii-dejo-franco-guerra-civil-dictadura-franquismo-juan-borbon.html
  1. https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1947-7395
  1. https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1969-915
  1. https://repositorio.unican.es/xmlui/bitstream/handle/10902/29807/Trugeda%20G%C3%B3mez%2C%20Eduardo%20TFG..pdf?sequence=1&isAllowed=y
  1. https://www.nuevatribuna.es/opinion/victor-arrogante/guerra-irak-participacion-espana-armas-destruccion-masiva/20190316225935161075.html
  1. https://www.lavanguardia.com/politica/20170118/413447296951/circunstancias-muerto-336-militares-espanoles-ultimos-15-anos.html
  1. https://www.defensa.gob.es/misiones/en_exterior/
  1. https://www.20minutos.es/noticia/5220343/0/cada-24-dias-muerto-militar-espanol-acto-servicio-ultima-decada-cada-dos-dias-herido-accidentado/

¡Con ustedes: la guerra de los aranceles!

En el mes de febrero, Tribuna Socialista tituló su editorial en TS-163: “El siglo de las crisis”. Se desglosaron las cuatro crisis sufridas desde 2002 comenzando por la entrada del euro, hasta 2022 con el inicio de la guerra en Ucrania y la onda expansiva en forma de ola inflacionaria que ha recorrido Europa. Finalizando con la guerra de aranceles que Trump anunció en su toma de posesión el 20 de enero.

Una secuencia de crisis encadenadas, de naturaleza distinta, pero con un común denominador: el alza de los precios, y la consecuente pérdida de poder adquisitivo de sueldos y pensiones. Una crisis por lustro en lo que llevamos de siglo XXI. Y ahora, como si se tratase una función circense, pero con payasos sin gracia, el líder del imperialismo estadounidense anuncia una imposición arancelaria que nos arrastra a una guerra comercial mundial.

No deberíamos ver esta situación como el producto de un loco impresentable, por muy deplorable que nos parezca y sea Donald Trump y la “troupe” que lo acompaña y adula. Esta es una situación lógica; teniendo en cuenta la deriva del sistema económico hegemónico que rige el mundo, llámese liberalismo económico, capitalismo o libre mercado.

El imperialismo estadounidense no está actuando de forma distinta a como ya actuó en el pasado, al imponer a la brava sus condiciones, en favor de sus capitalistas. Ya lo hizo Nixon, otro “glorioso” presidente yanki cuando en 1971 impuso el dólar como moneda de referencia, abandonando el patrón oro. Por qué lo hicieron, porque la guerra de Vietnam metió a los EE.UU., en una dinámica en la que se priorizó la industria militar y en consecuencia le llevó a un gran endeudamiento y a un déficit comercial al tener que importar (comprar a otros) en lugar de exportar (vender a otros). Hoy, la deuda externa de los EE.UU., asciende a 32,9 billones de dólares y un déficit comercial (diferencia entre importaciones y exportaciones) de 1,2 billones de dólares anuales.

La economía capitalista es un campo plagado de contradicciones:

  • Estados Unidos se aplica con fuerza en garantizar que el dólar sea una moneda fuerte, a ser posible la más fuerte; de eso se trataba cuando Nixon impuso el dólar como patrón de cambio, en lugar del oro. Esto provoca que los productos y servicios que se producen fuera de los USA resulten más económicos que los que se producen en Estados Unidos y, por ende, los consumidores prefieren comprar coches alemanes y/o japoneses que estadounidenses.
  • Para paliar la reducción de ventas, muchas fábricas estadounidenses, incluidas las automovilísticas, optaron hace décadas por deslocalizarse a países con mano de obra barata. La consecuencia en Estados Unidos fue la caída brutal de la antes floreciente Detroit.
  • Estados Unidos se comporta como un Estado matón, rol que ha adoptado Israel. Un rol propio de países que gastan en armamento cifras astronómicas: EE.UU., dedicó a gasto militar 861.633 millones de dólares en 2023 (un 9,06% de su gasto público, que no es lo mismo que el PIB).

Llegados a este punto, Estados Unidos comete los mismos errores del pasado, alienta y alimenta un sistema económico contradictorio- aceptado por casi todos los países; incluidas Rusia y China- y ahora quiere cargar sobre las demás economías sus problemas económicos.

Las consecuencias materiales las vamos a pagar los de siempre, los consumidores; y cuanto menor sea la capacidad de compra mayor será el empobrecimiento, pues el litro de aceite y la barra de pan cuestan lo mismo a un trabajar que cobra el SMI que a la presidenta del Banco Santander.

Otra consecuencia puede ser el debilitamiento de las redes públicas de protección social: Sanidad, Educación, Pensiones y Dependencia, ya ni hablemos del desarrollo de planes de construcción de vivienda protegida.

Estados Unidos, en su búsqueda de negocio para reducir el déficit público, nos ha empujado a una guerra en Europa. Ha presionado por todas las vías: económicas y militares, y ha conseguido apropiarse del negocio energético que Rusia tenía hasta 2022, un negocio de 40.000 millones de euros anuales en gas y petróleo. Ahora, una vez consolidado el negocio, se retira del conflicto, y no conforme con el botín (ser el mayor proveedor de Europa de gas natural licuado), pretende apropiarse de los minerales ucranianos y de su energía nuclear.

La Unión Europea se equivocará si se deja arrastrar al incremento del gasto en Defensa, tal y como exige Trump. Pondrá en riesgo la estabilidad social de los pueblos del continente europeo y no será más que un títere de los EE.UU., en su guerra, de momento comercial, con China: país que se ha convertido en el taller del mundo, cuyo sector industrial ha crecido hasta representar más del 40% de su PIB, gracias a la deslocalización de las grandes multinacionales industriales y a que produce sobre explotando a su pueblo.

La guerra arancelaria no va a impedir que Levi Strauss & Co deje de comprar el algodón a China ni que deje de confeccionar en India o en Méjico. Puede que las empresas que se deslocalizaron a China, buscando sueldos bajos, se trasladen a países como Vietnam o a Bangladesh, pero difícilmente trasladarán su producción a Estados Unidos, más que nada porque la clase trabajadora estadounidense no aceptará trabajar por salarios anuales de entre 6.000 y 18.000 dólares anuales, que es la horquilla salarial en Vietnam, para la mal denominada clase media: el sueldo mínimo en Vietnam es 360 dólares mensuales.

Esta lógica vale para el empresariado estadounidense y para el empresariado español, pues esta guerra comercial no va a llevar a Inditex a traer a España sus fábricas de Pakistán, China o Marruecos. Tendrían que cumplir con los convenios colectivos del textil en nuestro país, y por ahí D. Amancio si que no pasa.

Este sistema económico, nos llevó a la primera guerra mundial por la competencia por las materias primas de los países colonizados. Nos llevó a la segunda guerra mundial porque una serie de criminales como Hitler y Mussolini quisieron arrebatar el control colonial a las potencias hegemónicas y ahora, el gran imperialismo norteamericano, en manos de un fascista, nos está empujando hacia una tercera conflagración, porque para resolver sus problemas tiene que hacerse con mercados que controla Rusia, un país en manos del jefe de un grupo de oligarcas que se ha apropiado de los bienes y riquezas de su propio pueblo, y de China, un país en manos de un partido que dice que es comunista pero que explota a su propio pueblo.

En esta “lógica” criminal se mueve Netanyahu, que ha decidido apropiarse de la franja de Gaza, animado por el anormal de la Casa Blanca, y antes animado por Biden.

La guerra no es de los pueblos, ni la bélica ni la económica, es contra los pueblos.

La Junta Directiva

Se cumplen tres años de guerra en Ucrania


Declaración de la Asociación Trabajo y Democracia “ASTRADE”

No se trata de celebrar ni rememorar. Nuestra intención es la de volver a tomar posición sobre una guerra que fue impuesta, por los mismos que ahora pretenden imponer la paz a Ucrania, incluso sin contar con ella, y cobrándole a un alto precio la ayuda recibida y haciendo negocio también con la reconstrucción.

En nuestra participación en el Comité para la Alianza de Trabajadores y Pueblos (CATP), venimos compartiendo el rechazo a esta guerra bajo el lema “Ni Putin ni OTAN”. En estos tres años nos hemos sumado a manifiestos contrarios a la guerra en general y a esta en concreto, hemos participado en actos y, en Tribuna Socialista, se han publicado editoriales y artículos argumentando nuestra posición. En los debates públicos y en los comentarios en redes hemos escuchado cosas como que teníamos una posición de equidistancia. No somos equidistantes. Nos situamos con el pueblo ruso y el pueblo ucraniano que rechazan esta guerra. Nos oponemos a tomar partido por la oligarquía rusa que defiende Putin o por los intereses de las multinacionales de la energía que defienden Trump, Zelensky y la Comisión Europea.

Suponemos que hoy, viendo la jugada de los USA y la salida que quiere darle al conflicto, es más fácil entender que no es lo mismo equidistancia ante una situación de guerra que el rechazo a unos y otros.

También hemos recibido opiniones de quienes tomaban partido: unos, en pro de Putin, manteniendo que es continuador de la Revolución de 1917 y, por ende, que poco menos que pretende reconstituir la URSS. Otros en contra, con un argumento similar, que Putin representa el neo comunismo y que quiere invadir Europa y que Ucrania es un primer paso.

“Ni Putin ni OTAN” significa que no asumimos la propaganda, ni de unos ni de otros; conscientes de que la primera víctima de la guerra es la verdad.

Se acaba de cumplir un mes de la toma de posesión de Trump como presidente de los Estados Unidos. Treinta días en los que la ola de exabruptos y provocaciones pretende establecer una ceguera colectiva, de hecho, para eso es la polvareda. Sin embargo, hay cosas que se ven claras, a poco que nos fijemos. Una es que Trump es continuador de las administraciones estadounidenses que le han precedido. Veamos.

Trump no es el iniciador en la presión a los países miembros de la OTAN para que incrementen sus presupuestos en Defensa. Fue Obama, en abril de 2016, en una reunión que mantuvo con Ángela Merkel, en Hannover (Alemania), previa y preparatoria de la cumbre de la OTAN de aquel año, cuando fijó el objetivo de destinar el 2% del PIB para gastos militares. Con esto no pretendemos blanquear a Trump ni ofender a Obama, sencillamente queremos establecer que esto es una estrategia del aparato de Estado de los USA, independientemente de quién ocupe la Casa Blanca.

Esto sería lo de menos, pues cada nación tiene el derecho, o debería tenerlo, a organizar sus presupuestos como mejor convenga a las necesidades y prioridades de su pueblo. La cuestión que nos debemos plantear es ¿por qué Estados Unidos propone esto?, al margen de que Obama y Biden lo proponían con palabras educadas y Trump lo exige con chantajes incluidos.

No obstante, no podemos dejar pasar que elevar del 2 al 3% la partida en Defensa significa para el Estado español destinar 48.000 millones de euros a gastos militares, y que de hacer caso al incremento del 5% que propone el actual Secretario General de la OTAN, portavoceando los deseos de Trump, sería destinar 80.000 millones de euros cada año. Dinero que habría que restar de los ya de por sí recortados presupuestos de Sanidad, Educación, Pensiones y Dependencia.

Para no quedarnos en meras opiniones, establezcamos algunos datos que nos pueden ayudar a entenderlo:

En junio de 2007 del Real Instituto El Cano, informaba que las importaciones de gas ruso de los países de Europa, variaba entre el 15% y el 50%:

– Un 15%: Bélgica, Irlanda, Luxemburgo, Holanda, Portugal, España, Suecia, Suiza y Gran Bretaña.

– Entre un 20 y un 40%: Francia (23,5%), Italia (31,7%) y Alemania (40,3%).

– Más de un 50%: Austria, la República Checa, Grecia, Hungría, Polonia, Rumania, Eslovenia y Turquía.

En agosto de 2016, el Observatorio Económico del BBVA para los Estados Unidos, emitía un informe de “Análisis Sectorial”, en el que decía:

Esta situación está provocando que los exportadores estadounidenses diversifiquen y busquen más allá de los mercados asiáticos. En este contexto, Europa se ve como una alternativa viable, dado el tamaño de su mercado, interés en la diversificación y su relativamente bien distribuido sistema de terminales de importación. En 2014, el gas natural suministró 21% del total de las necesidades energéticas de los 28 países de la UE. Cerca del 66% del consumo interno tuvo que importarse y ocho países europeos importaron el 100% del gas consumido. Asimismo, existían 23 terminales de importación en el continente con una capacidad de procesamiento de 7.1 Tcf. Estas terminales operan con una capacidad muy baja (25% en 2014), lo que sugiere que existe margen para absorber el GNL estadounidense”.

A cierre de 2023, la situación ya se había dado la vuelta. Las compras de gas ruso de los países europeos, en los dos primeros años del conflicto cayeron al 8%, en promedio. Mientras que las importaciones de Gas Natural Licuado (GNL) desde Estados Unidos pasaron del 18,9% de 2021 al 56,2% de 2023 (Fuente: Comisión Europea a partir de ENTSO-G y Refinitiv). -a pesar de ser extraído por la técnica del “Fraking”, recordemos el “drill baby, drill” de Trump- triplicándose en estos últimos tres años. A esto hay que añadir que el gas estadounidense se ha comprado un 40% más caro que el gas ruso, siendo en buena medida lo que inició la ola inflacionaria que ha afectado a todos los países del continente europeo desde el inicio de las hostilidades, lo que por ha provocado la grave crisis que sufre la industria alemana, con repercusiones en toda Europa.

Más allá de lo que nos cuentan las partes interesadas, lo que es evidente es que la confrontación por el suministro de GNL y petróleo a Europa viene planificándose desde hace años. Las tremendas inversiones de los EE.UU., en las infraestructuras portuarias que hacen posible el transporte de Gas licuado a Europa no se han hecho en dos días. Y parece obvio que a Putin y a los oligarcas que él protege, lo que les preocupa es la pérdida de ese mercado, y no tanto la apropiación de territorio ucraniano.

Desde que comenzó el conflicto, la UE ha facilitado más de 134.000 millones de euros a Ucrania https://www.consilium.europa.eu/es/policies/eu-solidarity-ukraine/#economic Estados Unidos por su parte, por las cifras que aportó Zelensky el 19 de febrero, ha aportado unos 66.000 millones de dólares en ayuda militar. Las cifras de gasto en GNL que dan las webs de los principales operadores, dicen que EE.UU., facturó unos 44.000 millones de euros a la UE en 2024. Es decir, que en tan solo un ejercicio y medio la Administración estadounidense ha amortizado su “inversión”.

Estos son los datos de los negocios, al servicio de los cuales está la política. El problema es que, como dijo Clausewitz: “La guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de las relaciones políticas, una gestión de las mismas por otros medios”.

El problema para la humanidad y para la democracia es que la guerra, y por tanto esta política, tiene consecuencias nefastas para los pueblos y las personas que los componemos: Se habla de un millón de muertos entre ambos bandos, algún día sobremos las cifras concretas. A ello hay que sumar los millones de desplazados de sus hogares, dentro y fuera del territorio en conflicto. Y no podemos olvidar que esta guerra ha desatado una guerra social, a base de especulación de precios, que está empobreciendo a las sociedades europeas. Además de la desestabilización política que sufren países como Alemania, sin duda, producto de toda esta situación.

Los datos ayudan a entender el shock que ha supuesto para las instituciones europeas que Trump pretenda dar carpetazo a la Guerra, dejando fuera a quien acató las órdenes de los USA, dictadas a través de la OTAN,; a los gobiernos europeos que se han mostrado sumisos al imperialismo estadounidense y han colaborado alimentando la guerra. Y por supuesto se entiende el disloque que sufre Zelensky, al que se le pretende imponer una paz leonina.

Para Putin, la propuesta de Trump es una salida a una guerra que se le está atragantando; consigue territorio, aunque no fuese su prioridad, salva, de momento, que la OTAN se asume a su frontera oeste, y se frota las manos con la guerra arancelaria que abre Trump.

Lo único positivo de la situación actual es la posibilidad cierta de que acabe la guerra y con ello que se ponga fin a la barbarie que está desangrando a la juventud rusa y ucraniana.

Nos reafirmamos:

“Ni Putin ni OTAN”, “Ni Trump ni Putin”,

“No a la Guerra”.

La Junta Directiva
24 de febrero de 2025

Llamamos a la participación en la Manifestación del 29 de diciembre

El próximo domingo 29 de diciembre se cumplirán dos meses desde que una DANA arrasase 78 municipios valencianos, con el resultado de 223 muertos y 3 desaparecidos. Sin olvidar los 7 de Castilla La Mancha y uno más en Málaga.

Llamamos a participar solidariamente con el pueblo valenciano, y ASTRADE participará con una delegación que partirá desde Madrid.

Esta tragedia nos concierne a todas y todos. No es solo una desgracia que les ha ocurrido a los y las valencianas. Es una tragedia que el clima se haya cebado con el levante de la Península Ibérica, claro que sí. Pero las desgracias, como la DANA o el COVID, tanto en Valencia como en Madrid se han visto agravadas por los gobiernos; en un caso por no ejecutar obras que, aun habiendo sido planificadas, no se llevaron a cabo y que de haberse realizado hubiesen salvado vidas y atenuado la devastación. De la misma manera que si el Gobierno de la Comunidad de Madrid no hubiese tomado la decisión de negar la atención sanitaria hospitalaria, al menos 4.000 de los 7.291 ancianos y ancianas que fallecieron abandonadas en las residencias no hubiesen fallecido.

Podríamos citar más ejemplos de tragedias acaecidas en nuestro país a lo largo del tiempo, como la gestión del accidente del Prestige o los antecedes de los atentados de Atocha.

No es suficiente con exigir que las ayudas sean mayores y que lleguen con inmediatez, por supuesto que hay que exigirlo. También hay que exigir la depuración de responsabilidades, comenzando por la dimisión de Mazón.

Las instituciones no se pueden esconder tras las llamadas a la unidad institucional, la responsabilidad y el interés general. Para unidad la demostrada por del pueblo valenciano para con sus vecinos y vecinas. Responsabilidad es la que los gobernantes no tuvieron y debieran haber tenido, por eso mismo hay que depurar esas responsabilidades. El único interés que hoy cabe es el de los pueblos en que sus responsables políticos no puedan volver a tomar decisiones que agrandan los efectos perjudiciales de catástrofes naturales o no naturales.

¡El 29 de diciembre todos a Valencia, con el pueblo valenciano!

La Junta Directiva
25 de diciembre de 2024

DECLARACION ESPECIAL: ELECCIONES USA


Por si el mundo estaba poco enloquecido, va Trump y gana la presidencia

Si y cuantas veces deben volar las balas de cañón
Yes, and how many times must the cannonballs fly

¿Antes de que estén prohibidos para siempre?
Before they’re forever banned?”


Versos de la canción de Bob Dylan “La respuesta está en viento”

Lo primero que hay que dejar claro es que ha ganado el Partido Republicano, pero no por sus méritos, sino por el fracaso del Partido Demócrata. Cuantitativamente: Trump triunfa con menos votos que los que sacó en 2020, pero Harris pierde más de 13 millones de votos frente a los conseguidos por Biden en 2020. Hay que añadir que en estas elecciones se han inscrito casi 40 millones de electores menos que hace cuatro años -cada Estado fija la fecha previa en la que se debe estar inscrito para poder votar: por ejemplo, en Alabama se fijó el 21 de octubre-.

Los datos y el reconocimiento de la victoria no corrigen que Trump es un delincuente, aunque la ¿justicia?, como parte del aparato del Estado, en cualquier Estado, sea ciega e inoperante cuando se trata de juzgar a “uno de los suyos”, ni que es un machista, mentiroso embustero, mal educado, grosero, racista…

Había señales que indicaban que no iba a ser suficiente con que los Demócratas cambiasen de candidato, Biden, por una mujer afroamericana, Harris. Y no es cuestión de error en la candidata, podrían haber elegido a un joven de origen latino o a un señor maduro héroe de guerra. El resultado tampoco tiene toda su explicación en el hecho mismo del cambio de candidato a pocos meses vista de las elecciones. El error viene de la política practicada por la Administración Biden, apoyada por el Partido Demócrata. Antes del cambio táctico de Biden por Harris, había más de medio millón de votantes demócratas inscritos que anunciaban que no votarían Demócrata; lo que no implica que fuesen a votar Republicano. El hecho de que Trump haya conseguido menos votos que cuando perdió frente a Biden indica que no ha habido trasvase de votos, al menos no significativamente.

El Partido Demócrata ha pagado la factura de esa política que se practica en muchos lugares, consistente en decir una cosa en los programas electorales y en los congresos y convenciones de partido para después practicar la misma política que el adversario, en lo esencial, aunque se aplique con buenas maneras y una sonrisa en la boca, o se maquille con estadísticas y campañas publicitarias.

La Administración Biden ha fracasado en la “destrumpización” de la política migratoria, generando frustración entre su electorado.

La mayoría de la sociedad ha visto como en estos últimos años han perdido capacidad de compra -eso incluye el mandato Trump 2016 – 2020-. Como en tantos y tantos países, los salarios de los y las asalariadas estadounidenses han crecido menos que los precios. Y esto, Biden, no ha sido capaz de enmendarlo.

Como en tantos y tantos países, sus gobiernos e instituciones, demostraron frente a la pandemia de COVID que no están preparados para defender a su sociedad debidamente. En palabras de Eric Schckler, profesor de Ciencia Política y codirector del Instituto de Estudios de Gobierno de la Universidad de Berkeley, en declaraciones a la BBC: “La Administración Biden sobreestimó la eficacia de las campañas de vacunación”. En los USA, fallecieron por COVID en torno a 1,2 millones de personas entre abri-2020 y julio 2024 (Fuente: Datosmacro.com / Our World in Data / CSSE (JHU).

La Administración Biden, de la que ha formado parte la señora Harris, ha sido cómplice y colaborador necesario del Genocidio que se viene cometiendo en Gaza desde octubre de 2023. No son los votantes del Partido de Trump quienes se han echado a la calle a protestar y a exigir el ¡Alto el Fuego! Y ¡Alto al Genocidio sionista! Manifestaciones y acampadas que partieron de la iniciativa de los y las estudiantes universitarias, muchas de ellas y ellos semitas, pero no sionistas. La respuesta fue una represión inusitadamente más violenta que la empleada contra los asaltantes del Capitolio el 6 de enero de 2021.

¿Y ahora qué? Pues veremos como la cuadrilla de millonarios que se va a hacer cargo de la Casa Blanca toma decisiones pensando en sus intereses económicos y de clase, la suya. Que nadie espere que un país que dedica a la guerra casi un billón de dólares anuales deje de hacerlo para desarrollar un sistema público sanitario, por ejemplo.

Que nadie espere que las empresas y fábricas que se deslocalizaron regresen a los Estados Unidos de América y que renuncien a fabricar sus productos con mano de obra un 75% más barata que en USA.

¿Es posible que Trump imponga el alto en la guerra en Ucrania?, es posible. Pero sabiendo que los EE.UU., ya han obtenido el botín que busca, todo o parte del botín, cuando comenzaron a presionar a Rusia utilizando la OTAN. Ya han conseguido quedarse con buena parte del mercado de Gas licuado y petróleo que se distribuye en Europa.

Puede que Trump quiera apuntarse el tanto de aparecer como el que consigue que Netanyahu para el exterminio que ha segado la vida de 44.000 palestinos y palestinas en Gaza, la mayoría menores de edad, fundamentalmente niños y niñas, o puede que le amplíe la “barra libre” de armas y apoyo. Veremos, pero el Genocidio ya está perpetrado y, si es por Trump, quedará impune.

La respuesta al ¿y ahora qué? está en qué hará la Comisión Europea y los gobiernos de la UE. De momento ha saltado la crisis en el Gobierno de Scholz en Alemania, no como consecuencia de los resultados electorales en EE.UU., pero sí por la presión que el Gobierno alemán se ha autoimpuesto al seguir las órdenes de incrementos presupuestarios para gastos de defensa. Trump ha prometido aplicar el ultranacionalismo económico, protegiendo los productos estadounidenses e imponiendo aranceles a los productos procedentes de la UE, lo que tendrá, sin duda, consecuencias en las exportaciones de los productos españoles y de otros países europeos. Por tanto, nos preguntamos: ¿Dejará la Unión Europea de ser la “grupi” de los USA? ¿Seguirá España y el resto de miembros europeos de la OTAN a las órdenes de una estructura militar comandada por un multimillonario, nacido rentista, ególatra y fascista como Trump?

No tenemos respuestas para estas preguntas. Nos reafirmamos en nuestro posicionamiento contrario a que el Estado español siga siendo miembro de esa anacrónica estructura militar, que genera más conflictos de los que resuelve y que da continuidad a los acuerdos de Franco con las administraciones norteamericanas, por los que se mantiene la presencia militar extrajera en nuestro territorio, con el único fin de sustentar y apoyar la política belicista de Estados Unidos.

No cabe duda de que el capital necesita a la derecha y a su prima hermana, la ultra derecha fascista, para llevar adelante sus planes, ni de que el capital necesita hacer beneficio, lo que cada día es más difícil por la saturación de los mercados que la cultura del consumo ha generado. Ya solo se ganan mercados arrebatándoselos unos a otros; sea mediante una guerra, sea mediante una OPA hostil.

La cuestión está en el viento, que diría Dylan: ¿la izquierda va a seguir adocenada siendo los buenos chicos y chicas que gestionan el capital con una cara amable?

8 de Noviembre de 2024
El Comité de Redacción

DECLARACION ESPECIAL: Solidaridad con el pueblo valenciano

Ayuda, Reconstrucción y Responsabilidades

Ante el desastre que han sufrido los municipios de la confederación hidrográfica del Júcar, en los que la DANA ha causado ocasionado sus peores consecuencias, desde la Asociación Trabajo y Democracia, y desde nuestra publicación Tribuna Socialista transmitimos al pueblo de Valencia nuestra solidaridad fraternal, fuerza y ánimo, pero también nuestro compromiso en la exigencia de responsabilidades ante el despropósito político que ha formado parte de los factores que han desencadenado en la tragedia
Carlos Mazón y el Rey Felipe VI en su visita a Paiporta

Las palabras no pueden describir la magnitud de la devastación, del caos, de la desesperación, de la indignación y de la destrucción ocasionadas por el impacto de un fenómeno meteorológico: la DANA, que asoló las zonas más ricas y pobladas del País Valenciano este martes 29 de octubre.
Es nuestro deber señalar que no se trata de una mera catástrofe natural. Existen autoridades que son responsables políticos, tanto de no haber tomado medidas para prevenir esta catástrofe como de no haber actuado como debían una vez que empezó el desastre; En el momento de escribir estas líneas son ya 210 muertos y en torno a 90 desaparecidos.
El desastre era perfectamente predecible. Desde 2004 hay planes del Estado y de la Confederación Hidrográfica del Júcar para prevenirla: el plan contra riadas para 16 municipios que incluía la creación de una presa en Cheste; actuaciones en los barrancos, que incluían la construcción de diques; y el desvío de la Saleta. Con esas actuaciones se preveía evitar las riadas e inundaciones que periódicamente sufren municipios como Alaquàs, Aldaia, Catarroja, Cheste, Xirivella, Godelleta, Massanassa, Paiporta, Picanya, Ribarroja, Torrent, Quart de Poblet, Loriguilla, Mislata y Valencia.
Han pasado más de 20 años y de este plan solo se ejecutaron unas pequeñas obras en 2009. 221 millones de euros que costaba la inversión tienen la culpa.
La gestión de la alerta ha sido otro de los factores importantes en el desastre. El día 25 de octubre, la AEMET lanzó el aviso sobre la formación de la DANA que «en la vertiente mediterránea podrán ser muy fuertes». Los avisos se actualizarían en días sucesivos. Por ejemplo el día 28 se alertaba de «precipitaciones muy fuertes, incluso torrenciales» y el 29 se daban datos de que la precipitación registrada en la estación de C.H. Júcar era «la mayor (,,,) desde la gota fría del 11 de septiembre de 1996».
El día 29 de octubre, a las 16.57h Utiel ya está inundado y la corriente arrastra los coches. A las 19.05h Paiporta ya estaba anegada; y a las 20.03h llega el primer aviso a la población por parte de Protección Civil, dependiente de la Generalitat valenciana. En él se pedía evitar desplazamientos por la provincia de Valencia.
Está claro que el responsable directo de la actuación ante la DANA es el presidente del Gobierno valenciano, Carlos Mazón. Causante de haber desmontado los servicios de la Unidad Valenciana de Emergencias (UVE) a los 60 días de su elección como presidente, tildando la UVE de «chiringuito» y «estructura burocrática innecesaria». Causante del colapso telefónico del 112. Causante de tardar más de 12 horas en avisar a la población de que no se desplazara cuando el desastre ya había ocurrido. Causante de no coordinar los recursos necesarios para atender la emergencia. Causante de rechazar la ayuda de los voluntarios. Causante de no elevar al nivel 3 de crisis para dar entrada a la ayuda de la administración estatal.

Los vecinos de Paiporta, epicentro del desastre, solos ante la tragedia

Pero también son culpables aquellas empresas que exigieron a sus trabajadores continuar con las actividades laborales a pesar de los riesgos para la seguridad.
Y también el propio gobierno central, que aún contemplando la posibilidad de decretar una “emergencia de interés nacional”, lo que hubiera supuesto asumir la dirección de todo el dispositivo frente al DANA, no lo consideró necesario, porque la Generalitat valenciana estaba “actuando correctamente”, no había solicitado declarar el nivel 3 y hacerlo unilateralmente era como aplicar el artículo 155 de la Constitución, arrebatando a la comunidad autónoma sus competencias.
Estamos, por tanto, ante un problema esencialmente político, tenemos los medios necesarios para prever, evitar, paliar y solucionar estos problemas naturales, sin duda acrecentados por el cambio climático pero la respuesta institucional no ha estado a la altura de las necesidades del pueblo. En cambio, se ha apelado reiteradamente a la unidad. Lo ha hecho el Rey, lo ha hecho Sánchez y lo ha hecho Mazón. Sin embargo, el pueblo ha rechazado que esa unidad sea para diluir responsabilidades, como lo ha demostrado en la visita del Rey, Sánchez y Mazón en la mañana del día 3 de noviembre a Paiporta. El pueblo de Paiporta les ha recibido al grito de «asesinos», «Mazón, dimisión», y arrojando barro y palos sobre las autoridades, rechazando esa respuesta institucional unitaria 5 días después de la tragedia. Cierto es que la ultraderecha, con efectivos llegados de Valencia y de Madrid, ha intentado aprovechar de forma oportunista y violenta esa respuesta, pero al margen de los fascistas, el pueblo llano se ha manifestado contra la falta de respuestas y exigiendo responsabilidades.
La gente está indignada ante la pasividad y lentitud de las instituciones. Todavía hay gente que busca a sus familiares bajo el fango, o que se ha quedado sin casa y que han sobrevivido los últimos días gracias a la ayuda de voluntarios, de los propios vecinos y de los llegados de toda España, en contra del criterio institucional.
Por su parte, UGT y CCOO han lanzado una declaración conjunta que incluyo peticiones precisas:
«Las repercusiones laborales y en las condiciones de vida de la población trabajadora son evidentes. (…) demandamos la aprobación urgente de un Real Decreto Ley que implemente, entre otras, las siguientes medidas extraordinarias:
Aplicación de ERTES por fuerza mayor, sin consumo de prestaciones de desempleo, para proteger el empleo y permitir una recuperación gradual de las empresas, utilizando las figuras pactadas en la reforma laboral y con una visión extensiva y garantista que cubra la afectación indirecta.
Protección extraordinaria por desempleo para trabajadores asalariados y autónomos que no puedan retomar sus actividades debido a la catástrofe.
Evitar la extinción de contratos temporales y proteger a quienes tienen contratos fijos discontinuos.
Permitir el teletrabajo donde sea posible y evitar los riesgos de desplazamiento inseguro para acudir al trabajo mientras se restablecen las infraestructuras.
Crear un programa similar al MECUIDA, que permita la adaptación o reducción de jornada laboral para atender a las necesidades familiares y de cuidado en estas circunstancias.
Además, demandamos el refuerzo inmediato de plantillas en servicios sanitarios, sociales, de empleo y de Seguridad Social, para que puedan atender adecuadamente el previsible incremento de solicitudes y actuaciones en cada uno de ellos.»
Desde todo el Estado las muestras de solidaridad se han multiplicado durante todos estos días. Es «el pueblo que salva al pueblo». Pero hace falta mucho más que la solidaridad del movimiento obrero. Es necesario ejecutar las obras planificadas en 2004. Es necesario un nuevo plan de reconstrucción de las zonas afectadas y la activación del escudo social que reclaman los sindicatos.
Pero es también necesario exigir responsabilidades políticas y penales y que todo el presupuesto militar se destine a la reconstrucción de Valencia.

Junta directiva de Astrade
Comité de R de Tribuna Socialista

El pueblo británico defiende sus servicios públicos

La victoria del Partido Laborista (PL) británico ha sido contundente. Los laboristas han pasado de 203 diputados de 2019 a los actuales 412, un crecimiento del 103%, mientras que los conservadores se han desplomado un 67% al pasar de los 365 obtenidos en las anteriores elecciones, a los 121 el jueves pasado. El Sr. Starmerpodrá gobernar con el 63% de los apoyos del PL en el Parlamento. Además del Partido de los Tories, también se ha desplomado el Partido Nacionalista Escocés, con una caída en el voto del 45%.

                Los conservadores han atacado tanto los servicios públicos que a los y las británicas se le ha hecho insoportable. Sin embargo, la destrucción de lo público no es nueva. El retroceso en derechos y condiciones de vida comenzó con la baronesa Thatchet de Kesteven en la década de los años 80 del pasado siglo; desreguló la economía, flexibilizó las normas laborales y privatizó las empresas públicas.

                Los 418 diputados que obtuvo el PL en 1997, con Tony Blair, no fueron utilizados para revertir los retrocesos de las políticas ultraliberales. Lejos de eso, Blair se parapetó en su concepto de “la tercera vía”, un eufemismo para denominar a la socialdemocracia en su formato más liberal. La consecuencia fue la decadencia del Partido Laborista y que haya estado postergado en la oposición en los últimos 14 años.

                En política, ocurre muy a menudo que el que gana no lo hace por sus méritos, sino por los deméritos de su contrincante. El golpe de la derecha británica ha sido tan grande, que Liz Truss, la primera ministra que duró en el cargo menos tiempo del que una lechuga tarda en marchitarse, ha conseguido no salir elegida en su circunscripción.

                El Partido Laborista del Sr. Stramer ha venido tomando decisiones para dar confianza al sistema, a los mercados, y parece que lo ha conseguido: “El mercado aprueba la victoria laborista en Reino Unido: “Ahora viene lo difícil”, así titulaba un artículo del sábado día 6, de Álvaro Estévez, en Bolsamanía.

                Uno de esos mensajes, para confirmar que el “laborismo se centra”, fue la expulsión de Jeremy Corbyn en el mes de mayo, quien se ha presentado como independiente por su circunscripción, en Islington North. Corbyn ha ganado en esa circunscripción de Londres, frente al Sr. Nargund, que se presentó por el Partido Laborista, al que ha sacado más de 7.000 votos.Aquí hay que señalar que en el proceso electoral de 2019, en el que Corbyn lideraba el Partido Laborista, obtuvo 10.269.051 votos, mientras que en las elecciones del día 4 el PL ha recibido 9.698.409, es decir 570.642 votos menos (-5,6%). El ascenso en diputados se explica que la abstención que ha alcanzado el 40%, frente al 33,6% de 2019.

                Como dicen los mercados “lo difícil está por llegar”, pues millones de británicos han dado su voto al laborismo para que recupere los servicios públicos y los derechos perdidos en estas décadas pasadas, pero eso choca con los inversores que quieren hacer negocio con los servicios públicos.

                La izquierda europea parece dar señales de recuperarse, a la izquierda de la socialdemocracia que se conforma con ser buenos gestores del sistema económico liberal. Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos en Gran Bretaña, llevamos tiempo viendo como crece la Francia Insumisa que lidera Mélenchon y ha nacido una opción de izquierdas en Alemania, Alianza Sahra Wagenknecht – Por la Razón y la Justicia. Son opciones políticas que no vienen cargadas de adanismo ni con recetas ingeniosas. Recuperan los valores de la izquierda: la defensa de lo público, los derechos de los trabajadores como clase y su rechazo a la guerra. Los mercados les llaman extremismo de izquierdas, sin embargo, no les parece extremo el genocidio que Israel está cometiendo en Gaza, ni que la liberalización y los recortes económicos estén generando pobreza en todo el continente.

Comité de Redacción

El pueblo francés ha parado el golpe

Estábamos pendientes de si Francia seguiría la senda de Italia y Hungría, de si veríamos un nuevo gobierno de ideología fascista, lo que hubiese sido un golpe muy duro para los pueblos de Europa, pues Francia es la segunda economía del continente europeo y la séptima a nivel mundial, pero el pueblo francés ha parado ese golpe.

                Compartimos la alegría y la celebración de los y las francesas. No obstante, para no darle la razón a Marí Le Pen y que no sea cuestión de tiempo que la extrema derecha alcance el gobierno, hay que sacar lecturas de cómo y por qué se ha llegado a esta situación.

                El primer responsable de los resultados de las elecciones del 9 de junio, desencadenante de las elecciones a dos vueltas que se cerraron el domingo, es el presidente de la República, el señor Macron, en el Elíseo desde mayo de 2017. Este tecnócrata liberal llegó a la política desde la banca francesa, parasitó como asesor y como ministro en el Partido Socialista francés, para dar el salto a la primera línea bien apoyado por el capital.

                Él es el responsable de su pertinaz ataque al Sistema público de Pensiones, elevando la edad de jubilación de 62 a 64 años, en un país en el que se necesitan 43 años cotizados para optar a una pensión completa. Una reforma rechazada contundentemente por el movimiento sindical, con una ola de protestas y huelgas. Los sondeos dicen que 2/3 de la población la rechaza. A pesar de todo, Macron mantuvo su reforma contra la voluntad de su pueblo en una actitud ultraliberal. El coste social está ahí.

                La otra gran ola de protestas surgió contra la subida de los precios de los carburantes, en 2018, no por la guerra -penúltima escusa del oligopolio de los carburantes-, sino por la utilización que la economía liberal está haciendo del cambio climático. Un impuesto sobre las emisiones de carbono desencadenó el movimiento de los chalecos amarillos, pues quien vive de la utilización de un vehículo recibe una penalización por algo de lo que no es responsable o su responsabilidad es muy limitada, mientras que la gran industria contaminante y las clases pudientes pagan, porque pueden permitírselo, y continúan contaminando.

                Ante la respuesta reivindicativa y de protesta, Macron ha optado por adoptar una política xenófoba y represiva. Se pasea por el mundo alentando la Guerra en Ucrania, hablando incluso de enviar tropas, su apoyo al genocidio en Palestina… Es una huida hacia adelante, pero no para aportar soluciones sino para agrandar los problemas.

                La experiencia demuestra que las movilizaciones sirven, incluso cuando el objetivo inmediato de las convocatorias no se consigue. La movilización contra las decisiones de los gobiernos que lesionan los derechos de los pueblos da un punto de apoyo para la democracia, mientras que la laxitud y el dejar pasar no solo no resuelve el problema, sino que engorda y fortalece la reacción, hábitat del fascismo.

                Por tanto, el ascenso de la extrema derecha tiene su origen en las agresiones que el pueblo recibe en forma de decisiones económicas que sesudos asesores y técnicos diseñan en los despachos de instituciones económicas como el FMI, el Banco Central Europeo o la Comisión Europea. Todo esto: decisiones económicas que solo benefician a una minoría, a costa del sufrimiento de la mayoría, las instituciones económicas y no económicas al servicio de esa minoría, junto al poder económico y mediático, incluso judicial, está lanzando al neofascismo a la primera línea del poder político.

                Lo positivo de esta “débacle” es la evidente capacidad de respuesta que tiene la izquierda, cuando deja de matarse entre sí misma y busca la unidad. El Nuevo Frente Popular (NFP) ha obtenido 182 diputados, el partido de Le Pen ha quedado en tercera posición con 143 y el partido de Macron ha quedado en medio con 168. Sabiendo que la mayoría absoluta se sitúa en 289 diputados, parece que lo razonable sería la conformación de un gobierno de coalición o un acuerdo de gobierno que siente las bases para frenar el ascenso del fascismo en Francia, con medidas sociales que favorezcan a la mayoría, o lo que es lo mismo que revierta las políticas antisociales que Macron ha venido aplicando, como por ejemplo derogando la reforma de las pensiones, políticas que han llevado a Francia a esta situación. Esperemos que no se produzca ninguna maniobra por parte de los liberales de Macron que rompa el NFP para continuar con más de lo mismo, porque el resultado será más de lo mismo, es decir, continuidad del ascenso de la ultraderecha de Le Pen y desafección de la mayoría social hacia la democracia.

                De igual modo que la revolución francesa de 1789 cambió la historia, al echar el cerrojo al medievalismo, esperemos que estas elecciones en Francia sirvan para cambiar la tendencia de ascenso del ultraliberalismo. Motivos hay. El pueblo británico ha defendido su Sistema de Sanitario Público y los demás servicios públicos, con su voto. El pueblo francés ha puesto freno a la extrema derecha, pero para poner fin a las políticas económicas de Macron, no para que este continúe haciendo lo mismo.

                Los pueblos de Europa estamos sufriendo un saqueo constante con la subida de los precios, con la privatización de nuestros sistemas públicos sanitarios, de pensiones y educativos. Todo para alimentar la avaricia que promueve un sistema económico desenfrenado en la búsqueda del beneficio, sin importarles los constes en vidas humanas ni el deterioro del planeta.

                Estos problemas y sus soluciones no son de un barrio, un pueblo, una ciudad o un país, es cosa de la clase asalariada a nivel internacional.

Comité de Redacción

Estados Unidos: Senilidad o delincuencia

La bonita canción de Los Chunguitos “Me quedo contigo”, comenzaba diciendo: “Si me das a elegir entre tú y la riqueza”. El pueblo estadounidense tiene planteado el dilema de elegir entre la decadencia cognitiva de Joe Biden o Trump quien ha sido declarado culpable de 34 delitos graves.

                Lejos de la belleza poética de los Chunguitos, la situación en los Estados Unidos de América es deplorable. A cuatro meses vista, las elecciones presidenciales se plantean en el terreno de la gerontocracia. Parece mentira que en el país líder del imperialismo Biden o Trump sean las opciones para presidir la Administración ¿será que verdaderamente es mentira? Es cierto que las cosas no son lo que parecen, y eso vale para la situación pre electoral de los USA.

                Resulta inverosímil que el Partido Demócrata haya llegado a este punto, a pesar de que el mundo entero viene viendo y oyendo a Biben, al margen de bulos, “fakenews” y tergiversaciones del equipo de Trump, al que toda esta cuestión le sirve como pantalla de humo para sus escándalos con la justicia y la escandalosa respuesta de esa ¿justicia?

                Desde Tribuna Socialista plateamos una hipótesis ¿puede ser que el Partido Demócrata esté dando por perdidas las presidenciales de noviembre y que prefiera perderlas a nombre de la decrepitud y obstinación de Biden que por la desafección de los votantes tradicionalmente demócratas?

                Si los británicos han tumbado de un severo revés al partido conservador en las elecciones del 4 de julio, por haber destrozado la Sanidad Pública, solo por eso, en los EE.UU., hay motivos para echar al Partido Demócrata y al Partido Republicano y no volverles a votar en cien años, no tanto por destrozar como por impedir que los y las estadounidenses tengan una Sanidad mínimamente digna.

                Hace un año, en junio de 2023, The New York Times publicaba un artículo al respecto “El sistema de salud de EE.UU. está averiado ¿Cómo podemos mejorarlo?” El título es muy “dulce” con la realidad. En el propio artículo, Aaron E. Carroll, su autor, decía “A pesar de que acabamos de experimentar una pandemia en la que han muerto más de un millón de estadounidenses, la reforma sanitaria no parece ser ahora mismo una prioridad política en Estados Unidos”.

                En el libro “Esclavos Unidos de América”, Helena Villar es más certera que The New York Times, y da algunas cifras que clarifican en favor de qué clase social se gobierna y en favor de cuál no se gobierna: “Sin salir de Nueva York, el 34% de quienes fallecían eran hispanos, pese a representar el 29% de la población. Una desproporción también significativa en el caso de los afroamericanos. Así, los pacientes en el Bronx registraban el doble de probabilidades de morir por coronavirus que el resto de la ciudad. En Chicago, donde el 30% de sus habitantes son afroamericanos, 70% era la tasa de fallecimiento por la covid-19, y Nueva Orleans, con un 65% de ciudadanos pertenecientes a esa minoría, era una de las que encabezaba las tasas de mortalidad del país. Puede que un virus no entienda de clases o razas, pero sí de la vulnerabilidad ante el mismo.”

                Sirva este ejemplo para señalar lo que importa a un partido y a otro la vida de sus propios ciudadanos, eso sí de clase trabajadora. Cosa distinta es lo que les importa la clase a la que, en la pandemia, aludía Warren Buffet cuando dijo aquello de “hay una guerra de clases y la estamos ganando los ricos”.

                Otra prueba de lo que de verdad importa y lo que no, es la represión que han sufrido los estudiantes de distintas universidades, como la de Columbia, Brown, Minnesota, Yale, Pittsburgh, Harvard, Princeton, Berkeley, entre otras, por su oposición a la complicidad de la Administración Biden con el Genocidio que el Estado sionista de Israel está cometiendo en Gaza desde hace nueve meses. Una brutalidad policial a la que las fuerzas represivas yanquis nos tiene acostumbrados, pero que en este caso da muestra del nerviosismo de la clase dirigente, pues la han ejercido contra sus estudiantes tanto estados con gobierno demócrata como republicano.

                Un dato que la prensa en nuestro país no ha difundido, y que avala nuestra hipótesis, es el de que en las primarias del Partido Demócrata más de 500.000 votantes estadounidenses han ejercido el “voto no comprometido” (uncommitted) que viene a expresar que son votantes demócratas pero que rechazan a Biden y a sus políticas.

                El pueblo estadounidense no tiene cobertura sanitaria, la tiene de mínimos educativa, sus pensiones son gubernamentales; un sistema complejo y de mínimos. Es decir, que no tienen una red de servicios públicos que cubran las necesidades vitales de la mayoría. Sin embargo, dedican a armamento más que 12 países juntos: China+ Rusia+ India+ Alemania+ Australia+ Gran Bretaña+Arabia Saudí+ Francia+ Corea del Sur+ Japón+ Italia+ Canadá. El presupuesto para el ejército estadounidense en 2024 ha alcanzado 886.000 millones de dólares.

                En la política bélica y en la negación de políticas sociales están de acuerdo Biden y Trump, sus círculos dirigentes y la clase a la que se refería Warren Buffet. Todos ellos, prefieren dedicar ingentes cantidades de dinero a la industria de la muerte, en lugar de a la Sanidad. Si asumen la muerte de más de un millón de sus conciudadanos, por falta de la asistencia debida en la pandemia; como les va a importar los 38.000 muertos en Gaza. En esa lógica, acaban de destinar 16.000 millones de dólares más en ayudas a Netanyahu; qué les importa que continúe la guerra en Ucrania -sin con esto signifique que Putin no es culpable de ocupación -; cómo les va a importar sembrar la guerra en el Mar de China…

Como en muchos países, lo que a la mayoría de los estadounidenses les falta es un partido que defienda verdaderamente sus derechos y reivindicaciones, de que no lo tengan se encargan las estructuras que hay detrás de Biden y Trump. Le seguiremos la pista al Partido Socialista Democrático de América (DSA) y les deseamos mucho éxito.

Comité de Redacción