Se cumplen tres años de guerra en Ucrania


Declaración de la Asociación Trabajo y Democracia “ASTRADE”

No se trata de celebrar ni rememorar. Nuestra intención es la de volver a tomar posición sobre una guerra que fue impuesta, por los mismos que ahora pretenden imponer la paz a Ucrania, incluso sin contar con ella, y cobrándole a un alto precio la ayuda recibida y haciendo negocio también con la reconstrucción.

En nuestra participación en el Comité para la Alianza de Trabajadores y Pueblos (CATP), venimos compartiendo el rechazo a esta guerra bajo el lema “Ni Putin ni OTAN”. En estos tres años nos hemos sumado a manifiestos contrarios a la guerra en general y a esta en concreto, hemos participado en actos y, en Tribuna Socialista, se han publicado editoriales y artículos argumentando nuestra posición. En los debates públicos y en los comentarios en redes hemos escuchado cosas como que teníamos una posición de equidistancia. No somos equidistantes. Nos situamos con el pueblo ruso y el pueblo ucraniano que rechazan esta guerra. Nos oponemos a tomar partido por la oligarquía rusa que defiende Putin o por los intereses de las multinacionales de la energía que defienden Trump, Zelensky y la Comisión Europea.

Suponemos que hoy, viendo la jugada de los USA y la salida que quiere darle al conflicto, es más fácil entender que no es lo mismo equidistancia ante una situación de guerra que el rechazo a unos y otros.

También hemos recibido opiniones de quienes tomaban partido: unos, en pro de Putin, manteniendo que es continuador de la Revolución de 1917 y, por ende, que poco menos que pretende reconstituir la URSS. Otros en contra, con un argumento similar, que Putin representa el neo comunismo y que quiere invadir Europa y que Ucrania es un primer paso.

“Ni Putin ni OTAN” significa que no asumimos la propaganda, ni de unos ni de otros; conscientes de que la primera víctima de la guerra es la verdad.

Se acaba de cumplir un mes de la toma de posesión de Trump como presidente de los Estados Unidos. Treinta días en los que la ola de exabruptos y provocaciones pretende establecer una ceguera colectiva, de hecho, para eso es la polvareda. Sin embargo, hay cosas que se ven claras, a poco que nos fijemos. Una es que Trump es continuador de las administraciones estadounidenses que le han precedido. Veamos.

Trump no es el iniciador en la presión a los países miembros de la OTAN para que incrementen sus presupuestos en Defensa. Fue Obama, en abril de 2016, en una reunión que mantuvo con Ángela Merkel, en Hannover (Alemania), previa y preparatoria de la cumbre de la OTAN de aquel año, cuando fijó el objetivo de destinar el 2% del PIB para gastos militares. Con esto no pretendemos blanquear a Trump ni ofender a Obama, sencillamente queremos establecer que esto es una estrategia del aparato de Estado de los USA, independientemente de quién ocupe la Casa Blanca.

Esto sería lo de menos, pues cada nación tiene el derecho, o debería tenerlo, a organizar sus presupuestos como mejor convenga a las necesidades y prioridades de su pueblo. La cuestión que nos debemos plantear es ¿por qué Estados Unidos propone esto?, al margen de que Obama y Biden lo proponían con palabras educadas y Trump lo exige con chantajes incluidos.

No obstante, no podemos dejar pasar que elevar del 2 al 3% la partida en Defensa significa para el Estado español destinar 48.000 millones de euros a gastos militares, y que de hacer caso al incremento del 5% que propone el actual Secretario General de la OTAN, portavoceando los deseos de Trump, sería destinar 80.000 millones de euros cada año. Dinero que habría que restar de los ya de por sí recortados presupuestos de Sanidad, Educación, Pensiones y Dependencia.

Para no quedarnos en meras opiniones, establezcamos algunos datos que nos pueden ayudar a entenderlo:

En junio de 2007 del Real Instituto El Cano, informaba que las importaciones de gas ruso de los países de Europa, variaba entre el 15% y el 50%:

– Un 15%: Bélgica, Irlanda, Luxemburgo, Holanda, Portugal, España, Suecia, Suiza y Gran Bretaña.

– Entre un 20 y un 40%: Francia (23,5%), Italia (31,7%) y Alemania (40,3%).

– Más de un 50%: Austria, la República Checa, Grecia, Hungría, Polonia, Rumania, Eslovenia y Turquía.

En agosto de 2016, el Observatorio Económico del BBVA para los Estados Unidos, emitía un informe de “Análisis Sectorial”, en el que decía:

Esta situación está provocando que los exportadores estadounidenses diversifiquen y busquen más allá de los mercados asiáticos. En este contexto, Europa se ve como una alternativa viable, dado el tamaño de su mercado, interés en la diversificación y su relativamente bien distribuido sistema de terminales de importación. En 2014, el gas natural suministró 21% del total de las necesidades energéticas de los 28 países de la UE. Cerca del 66% del consumo interno tuvo que importarse y ocho países europeos importaron el 100% del gas consumido. Asimismo, existían 23 terminales de importación en el continente con una capacidad de procesamiento de 7.1 Tcf. Estas terminales operan con una capacidad muy baja (25% en 2014), lo que sugiere que existe margen para absorber el GNL estadounidense”.

A cierre de 2023, la situación ya se había dado la vuelta. Las compras de gas ruso de los países europeos, en los dos primeros años del conflicto cayeron al 8%, en promedio. Mientras que las importaciones de Gas Natural Licuado (GNL) desde Estados Unidos pasaron del 18,9% de 2021 al 56,2% de 2023 (Fuente: Comisión Europea a partir de ENTSO-G y Refinitiv). -a pesar de ser extraído por la técnica del “Fraking”, recordemos el “drill baby, drill” de Trump- triplicándose en estos últimos tres años. A esto hay que añadir que el gas estadounidense se ha comprado un 40% más caro que el gas ruso, siendo en buena medida lo que inició la ola inflacionaria que ha afectado a todos los países del continente europeo desde el inicio de las hostilidades, lo que por ha provocado la grave crisis que sufre la industria alemana, con repercusiones en toda Europa.

Más allá de lo que nos cuentan las partes interesadas, lo que es evidente es que la confrontación por el suministro de GNL y petróleo a Europa viene planificándose desde hace años. Las tremendas inversiones de los EE.UU., en las infraestructuras portuarias que hacen posible el transporte de Gas licuado a Europa no se han hecho en dos días. Y parece obvio que a Putin y a los oligarcas que él protege, lo que les preocupa es la pérdida de ese mercado, y no tanto la apropiación de territorio ucraniano.

Desde que comenzó el conflicto, la UE ha facilitado más de 134.000 millones de euros a Ucrania https://www.consilium.europa.eu/es/policies/eu-solidarity-ukraine/#economic Estados Unidos por su parte, por las cifras que aportó Zelensky el 19 de febrero, ha aportado unos 66.000 millones de dólares en ayuda militar. Las cifras de gasto en GNL que dan las webs de los principales operadores, dicen que EE.UU., facturó unos 44.000 millones de euros a la UE en 2024. Es decir, que en tan solo un ejercicio y medio la Administración estadounidense ha amortizado su “inversión”.

Estos son los datos de los negocios, al servicio de los cuales está la política. El problema es que, como dijo Clausewitz: “La guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de las relaciones políticas, una gestión de las mismas por otros medios”.

El problema para la humanidad y para la democracia es que la guerra, y por tanto esta política, tiene consecuencias nefastas para los pueblos y las personas que los componemos: Se habla de un millón de muertos entre ambos bandos, algún día sobremos las cifras concretas. A ello hay que sumar los millones de desplazados de sus hogares, dentro y fuera del territorio en conflicto. Y no podemos olvidar que esta guerra ha desatado una guerra social, a base de especulación de precios, que está empobreciendo a las sociedades europeas. Además de la desestabilización política que sufren países como Alemania, sin duda, producto de toda esta situación.

Los datos ayudan a entender el shock que ha supuesto para las instituciones europeas que Trump pretenda dar carpetazo a la Guerra, dejando fuera a quien acató las órdenes de los USA, dictadas a través de la OTAN,; a los gobiernos europeos que se han mostrado sumisos al imperialismo estadounidense y han colaborado alimentando la guerra. Y por supuesto se entiende el disloque que sufre Zelensky, al que se le pretende imponer una paz leonina.

Para Putin, la propuesta de Trump es una salida a una guerra que se le está atragantando; consigue territorio, aunque no fuese su prioridad, salva, de momento, que la OTAN se asume a su frontera oeste, y se frota las manos con la guerra arancelaria que abre Trump.

Lo único positivo de la situación actual es la posibilidad cierta de que acabe la guerra y con ello que se ponga fin a la barbarie que está desangrando a la juventud rusa y ucraniana.

Nos reafirmamos:

“Ni Putin ni OTAN”, “Ni Trump ni Putin”,

“No a la Guerra”.

La Junta Directiva
24 de febrero de 2025

Llamamos a la participación en la Manifestación del 29 de diciembre

El próximo domingo 29 de diciembre se cumplirán dos meses desde que una DANA arrasase 78 municipios valencianos, con el resultado de 223 muertos y 3 desaparecidos. Sin olvidar los 7 de Castilla La Mancha y uno más en Málaga.

Llamamos a participar solidariamente con el pueblo valenciano, y ASTRADE participará con una delegación que partirá desde Madrid.

Esta tragedia nos concierne a todas y todos. No es solo una desgracia que les ha ocurrido a los y las valencianas. Es una tragedia que el clima se haya cebado con el levante de la Península Ibérica, claro que sí. Pero las desgracias, como la DANA o el COVID, tanto en Valencia como en Madrid se han visto agravadas por los gobiernos; en un caso por no ejecutar obras que, aun habiendo sido planificadas, no se llevaron a cabo y que de haberse realizado hubiesen salvado vidas y atenuado la devastación. De la misma manera que si el Gobierno de la Comunidad de Madrid no hubiese tomado la decisión de negar la atención sanitaria hospitalaria, al menos 4.000 de los 7.291 ancianos y ancianas que fallecieron abandonadas en las residencias no hubiesen fallecido.

Podríamos citar más ejemplos de tragedias acaecidas en nuestro país a lo largo del tiempo, como la gestión del accidente del Prestige o los antecedes de los atentados de Atocha.

No es suficiente con exigir que las ayudas sean mayores y que lleguen con inmediatez, por supuesto que hay que exigirlo. También hay que exigir la depuración de responsabilidades, comenzando por la dimisión de Mazón.

Las instituciones no se pueden esconder tras las llamadas a la unidad institucional, la responsabilidad y el interés general. Para unidad la demostrada por del pueblo valenciano para con sus vecinos y vecinas. Responsabilidad es la que los gobernantes no tuvieron y debieran haber tenido, por eso mismo hay que depurar esas responsabilidades. El único interés que hoy cabe es el de los pueblos en que sus responsables políticos no puedan volver a tomar decisiones que agrandan los efectos perjudiciales de catástrofes naturales o no naturales.

¡El 29 de diciembre todos a Valencia, con el pueblo valenciano!

La Junta Directiva
25 de diciembre de 2024

DECLARACION ESPECIAL: ELECCIONES USA


Por si el mundo estaba poco enloquecido, va Trump y gana la presidencia

Si y cuantas veces deben volar las balas de cañón
Yes, and how many times must the cannonballs fly

¿Antes de que estén prohibidos para siempre?
Before they’re forever banned?”


Versos de la canción de Bob Dylan “La respuesta está en viento”

Lo primero que hay que dejar claro es que ha ganado el Partido Republicano, pero no por sus méritos, sino por el fracaso del Partido Demócrata. Cuantitativamente: Trump triunfa con menos votos que los que sacó en 2020, pero Harris pierde más de 13 millones de votos frente a los conseguidos por Biden en 2020. Hay que añadir que en estas elecciones se han inscrito casi 40 millones de electores menos que hace cuatro años -cada Estado fija la fecha previa en la que se debe estar inscrito para poder votar: por ejemplo, en Alabama se fijó el 21 de octubre-.

Los datos y el reconocimiento de la victoria no corrigen que Trump es un delincuente, aunque la ¿justicia?, como parte del aparato del Estado, en cualquier Estado, sea ciega e inoperante cuando se trata de juzgar a “uno de los suyos”, ni que es un machista, mentiroso embustero, mal educado, grosero, racista…

Había señales que indicaban que no iba a ser suficiente con que los Demócratas cambiasen de candidato, Biden, por una mujer afroamericana, Harris. Y no es cuestión de error en la candidata, podrían haber elegido a un joven de origen latino o a un señor maduro héroe de guerra. El resultado tampoco tiene toda su explicación en el hecho mismo del cambio de candidato a pocos meses vista de las elecciones. El error viene de la política practicada por la Administración Biden, apoyada por el Partido Demócrata. Antes del cambio táctico de Biden por Harris, había más de medio millón de votantes demócratas inscritos que anunciaban que no votarían Demócrata; lo que no implica que fuesen a votar Republicano. El hecho de que Trump haya conseguido menos votos que cuando perdió frente a Biden indica que no ha habido trasvase de votos, al menos no significativamente.

El Partido Demócrata ha pagado la factura de esa política que se practica en muchos lugares, consistente en decir una cosa en los programas electorales y en los congresos y convenciones de partido para después practicar la misma política que el adversario, en lo esencial, aunque se aplique con buenas maneras y una sonrisa en la boca, o se maquille con estadísticas y campañas publicitarias.

La Administración Biden ha fracasado en la “destrumpización” de la política migratoria, generando frustración entre su electorado.

La mayoría de la sociedad ha visto como en estos últimos años han perdido capacidad de compra -eso incluye el mandato Trump 2016 – 2020-. Como en tantos y tantos países, los salarios de los y las asalariadas estadounidenses han crecido menos que los precios. Y esto, Biden, no ha sido capaz de enmendarlo.

Como en tantos y tantos países, sus gobiernos e instituciones, demostraron frente a la pandemia de COVID que no están preparados para defender a su sociedad debidamente. En palabras de Eric Schckler, profesor de Ciencia Política y codirector del Instituto de Estudios de Gobierno de la Universidad de Berkeley, en declaraciones a la BBC: “La Administración Biden sobreestimó la eficacia de las campañas de vacunación”. En los USA, fallecieron por COVID en torno a 1,2 millones de personas entre abri-2020 y julio 2024 (Fuente: Datosmacro.com / Our World in Data / CSSE (JHU).

La Administración Biden, de la que ha formado parte la señora Harris, ha sido cómplice y colaborador necesario del Genocidio que se viene cometiendo en Gaza desde octubre de 2023. No son los votantes del Partido de Trump quienes se han echado a la calle a protestar y a exigir el ¡Alto el Fuego! Y ¡Alto al Genocidio sionista! Manifestaciones y acampadas que partieron de la iniciativa de los y las estudiantes universitarias, muchas de ellas y ellos semitas, pero no sionistas. La respuesta fue una represión inusitadamente más violenta que la empleada contra los asaltantes del Capitolio el 6 de enero de 2021.

¿Y ahora qué? Pues veremos como la cuadrilla de millonarios que se va a hacer cargo de la Casa Blanca toma decisiones pensando en sus intereses económicos y de clase, la suya. Que nadie espere que un país que dedica a la guerra casi un billón de dólares anuales deje de hacerlo para desarrollar un sistema público sanitario, por ejemplo.

Que nadie espere que las empresas y fábricas que se deslocalizaron regresen a los Estados Unidos de América y que renuncien a fabricar sus productos con mano de obra un 75% más barata que en USA.

¿Es posible que Trump imponga el alto en la guerra en Ucrania?, es posible. Pero sabiendo que los EE.UU., ya han obtenido el botín que busca, todo o parte del botín, cuando comenzaron a presionar a Rusia utilizando la OTAN. Ya han conseguido quedarse con buena parte del mercado de Gas licuado y petróleo que se distribuye en Europa.

Puede que Trump quiera apuntarse el tanto de aparecer como el que consigue que Netanyahu para el exterminio que ha segado la vida de 44.000 palestinos y palestinas en Gaza, la mayoría menores de edad, fundamentalmente niños y niñas, o puede que le amplíe la “barra libre” de armas y apoyo. Veremos, pero el Genocidio ya está perpetrado y, si es por Trump, quedará impune.

La respuesta al ¿y ahora qué? está en qué hará la Comisión Europea y los gobiernos de la UE. De momento ha saltado la crisis en el Gobierno de Scholz en Alemania, no como consecuencia de los resultados electorales en EE.UU., pero sí por la presión que el Gobierno alemán se ha autoimpuesto al seguir las órdenes de incrementos presupuestarios para gastos de defensa. Trump ha prometido aplicar el ultranacionalismo económico, protegiendo los productos estadounidenses e imponiendo aranceles a los productos procedentes de la UE, lo que tendrá, sin duda, consecuencias en las exportaciones de los productos españoles y de otros países europeos. Por tanto, nos preguntamos: ¿Dejará la Unión Europea de ser la “grupi” de los USA? ¿Seguirá España y el resto de miembros europeos de la OTAN a las órdenes de una estructura militar comandada por un multimillonario, nacido rentista, ególatra y fascista como Trump?

No tenemos respuestas para estas preguntas. Nos reafirmamos en nuestro posicionamiento contrario a que el Estado español siga siendo miembro de esa anacrónica estructura militar, que genera más conflictos de los que resuelve y que da continuidad a los acuerdos de Franco con las administraciones norteamericanas, por los que se mantiene la presencia militar extrajera en nuestro territorio, con el único fin de sustentar y apoyar la política belicista de Estados Unidos.

No cabe duda de que el capital necesita a la derecha y a su prima hermana, la ultra derecha fascista, para llevar adelante sus planes, ni de que el capital necesita hacer beneficio, lo que cada día es más difícil por la saturación de los mercados que la cultura del consumo ha generado. Ya solo se ganan mercados arrebatándoselos unos a otros; sea mediante una guerra, sea mediante una OPA hostil.

La cuestión está en el viento, que diría Dylan: ¿la izquierda va a seguir adocenada siendo los buenos chicos y chicas que gestionan el capital con una cara amable?

8 de Noviembre de 2024
El Comité de Redacción

DECLARACION ESPECIAL: Solidaridad con el pueblo valenciano

Ayuda, Reconstrucción y Responsabilidades

Ante el desastre que han sufrido los municipios de la confederación hidrográfica del Júcar, en los que la DANA ha causado ocasionado sus peores consecuencias, desde la Asociación Trabajo y Democracia, y desde nuestra publicación Tribuna Socialista transmitimos al pueblo de Valencia nuestra solidaridad fraternal, fuerza y ánimo, pero también nuestro compromiso en la exigencia de responsabilidades ante el despropósito político que ha formado parte de los factores que han desencadenado en la tragedia
Carlos Mazón y el Rey Felipe VI en su visita a Paiporta

Las palabras no pueden describir la magnitud de la devastación, del caos, de la desesperación, de la indignación y de la destrucción ocasionadas por el impacto de un fenómeno meteorológico: la DANA, que asoló las zonas más ricas y pobladas del País Valenciano este martes 29 de octubre.
Es nuestro deber señalar que no se trata de una mera catástrofe natural. Existen autoridades que son responsables políticos, tanto de no haber tomado medidas para prevenir esta catástrofe como de no haber actuado como debían una vez que empezó el desastre; En el momento de escribir estas líneas son ya 210 muertos y en torno a 90 desaparecidos.
El desastre era perfectamente predecible. Desde 2004 hay planes del Estado y de la Confederación Hidrográfica del Júcar para prevenirla: el plan contra riadas para 16 municipios que incluía la creación de una presa en Cheste; actuaciones en los barrancos, que incluían la construcción de diques; y el desvío de la Saleta. Con esas actuaciones se preveía evitar las riadas e inundaciones que periódicamente sufren municipios como Alaquàs, Aldaia, Catarroja, Cheste, Xirivella, Godelleta, Massanassa, Paiporta, Picanya, Ribarroja, Torrent, Quart de Poblet, Loriguilla, Mislata y Valencia.
Han pasado más de 20 años y de este plan solo se ejecutaron unas pequeñas obras en 2009. 221 millones de euros que costaba la inversión tienen la culpa.
La gestión de la alerta ha sido otro de los factores importantes en el desastre. El día 25 de octubre, la AEMET lanzó el aviso sobre la formación de la DANA que «en la vertiente mediterránea podrán ser muy fuertes». Los avisos se actualizarían en días sucesivos. Por ejemplo el día 28 se alertaba de «precipitaciones muy fuertes, incluso torrenciales» y el 29 se daban datos de que la precipitación registrada en la estación de C.H. Júcar era «la mayor (,,,) desde la gota fría del 11 de septiembre de 1996».
El día 29 de octubre, a las 16.57h Utiel ya está inundado y la corriente arrastra los coches. A las 19.05h Paiporta ya estaba anegada; y a las 20.03h llega el primer aviso a la población por parte de Protección Civil, dependiente de la Generalitat valenciana. En él se pedía evitar desplazamientos por la provincia de Valencia.
Está claro que el responsable directo de la actuación ante la DANA es el presidente del Gobierno valenciano, Carlos Mazón. Causante de haber desmontado los servicios de la Unidad Valenciana de Emergencias (UVE) a los 60 días de su elección como presidente, tildando la UVE de «chiringuito» y «estructura burocrática innecesaria». Causante del colapso telefónico del 112. Causante de tardar más de 12 horas en avisar a la población de que no se desplazara cuando el desastre ya había ocurrido. Causante de no coordinar los recursos necesarios para atender la emergencia. Causante de rechazar la ayuda de los voluntarios. Causante de no elevar al nivel 3 de crisis para dar entrada a la ayuda de la administración estatal.

Los vecinos de Paiporta, epicentro del desastre, solos ante la tragedia

Pero también son culpables aquellas empresas que exigieron a sus trabajadores continuar con las actividades laborales a pesar de los riesgos para la seguridad.
Y también el propio gobierno central, que aún contemplando la posibilidad de decretar una “emergencia de interés nacional”, lo que hubiera supuesto asumir la dirección de todo el dispositivo frente al DANA, no lo consideró necesario, porque la Generalitat valenciana estaba “actuando correctamente”, no había solicitado declarar el nivel 3 y hacerlo unilateralmente era como aplicar el artículo 155 de la Constitución, arrebatando a la comunidad autónoma sus competencias.
Estamos, por tanto, ante un problema esencialmente político, tenemos los medios necesarios para prever, evitar, paliar y solucionar estos problemas naturales, sin duda acrecentados por el cambio climático pero la respuesta institucional no ha estado a la altura de las necesidades del pueblo. En cambio, se ha apelado reiteradamente a la unidad. Lo ha hecho el Rey, lo ha hecho Sánchez y lo ha hecho Mazón. Sin embargo, el pueblo ha rechazado que esa unidad sea para diluir responsabilidades, como lo ha demostrado en la visita del Rey, Sánchez y Mazón en la mañana del día 3 de noviembre a Paiporta. El pueblo de Paiporta les ha recibido al grito de «asesinos», «Mazón, dimisión», y arrojando barro y palos sobre las autoridades, rechazando esa respuesta institucional unitaria 5 días después de la tragedia. Cierto es que la ultraderecha, con efectivos llegados de Valencia y de Madrid, ha intentado aprovechar de forma oportunista y violenta esa respuesta, pero al margen de los fascistas, el pueblo llano se ha manifestado contra la falta de respuestas y exigiendo responsabilidades.
La gente está indignada ante la pasividad y lentitud de las instituciones. Todavía hay gente que busca a sus familiares bajo el fango, o que se ha quedado sin casa y que han sobrevivido los últimos días gracias a la ayuda de voluntarios, de los propios vecinos y de los llegados de toda España, en contra del criterio institucional.
Por su parte, UGT y CCOO han lanzado una declaración conjunta que incluyo peticiones precisas:
«Las repercusiones laborales y en las condiciones de vida de la población trabajadora son evidentes. (…) demandamos la aprobación urgente de un Real Decreto Ley que implemente, entre otras, las siguientes medidas extraordinarias:
Aplicación de ERTES por fuerza mayor, sin consumo de prestaciones de desempleo, para proteger el empleo y permitir una recuperación gradual de las empresas, utilizando las figuras pactadas en la reforma laboral y con una visión extensiva y garantista que cubra la afectación indirecta.
Protección extraordinaria por desempleo para trabajadores asalariados y autónomos que no puedan retomar sus actividades debido a la catástrofe.
Evitar la extinción de contratos temporales y proteger a quienes tienen contratos fijos discontinuos.
Permitir el teletrabajo donde sea posible y evitar los riesgos de desplazamiento inseguro para acudir al trabajo mientras se restablecen las infraestructuras.
Crear un programa similar al MECUIDA, que permita la adaptación o reducción de jornada laboral para atender a las necesidades familiares y de cuidado en estas circunstancias.
Además, demandamos el refuerzo inmediato de plantillas en servicios sanitarios, sociales, de empleo y de Seguridad Social, para que puedan atender adecuadamente el previsible incremento de solicitudes y actuaciones en cada uno de ellos.»
Desde todo el Estado las muestras de solidaridad se han multiplicado durante todos estos días. Es «el pueblo que salva al pueblo». Pero hace falta mucho más que la solidaridad del movimiento obrero. Es necesario ejecutar las obras planificadas en 2004. Es necesario un nuevo plan de reconstrucción de las zonas afectadas y la activación del escudo social que reclaman los sindicatos.
Pero es también necesario exigir responsabilidades políticas y penales y que todo el presupuesto militar se destine a la reconstrucción de Valencia.

Junta directiva de Astrade
Comité de R de Tribuna Socialista

El pueblo británico defiende sus servicios públicos

La victoria del Partido Laborista (PL) británico ha sido contundente. Los laboristas han pasado de 203 diputados de 2019 a los actuales 412, un crecimiento del 103%, mientras que los conservadores se han desplomado un 67% al pasar de los 365 obtenidos en las anteriores elecciones, a los 121 el jueves pasado. El Sr. Starmerpodrá gobernar con el 63% de los apoyos del PL en el Parlamento. Además del Partido de los Tories, también se ha desplomado el Partido Nacionalista Escocés, con una caída en el voto del 45%.

                Los conservadores han atacado tanto los servicios públicos que a los y las británicas se le ha hecho insoportable. Sin embargo, la destrucción de lo público no es nueva. El retroceso en derechos y condiciones de vida comenzó con la baronesa Thatchet de Kesteven en la década de los años 80 del pasado siglo; desreguló la economía, flexibilizó las normas laborales y privatizó las empresas públicas.

                Los 418 diputados que obtuvo el PL en 1997, con Tony Blair, no fueron utilizados para revertir los retrocesos de las políticas ultraliberales. Lejos de eso, Blair se parapetó en su concepto de “la tercera vía”, un eufemismo para denominar a la socialdemocracia en su formato más liberal. La consecuencia fue la decadencia del Partido Laborista y que haya estado postergado en la oposición en los últimos 14 años.

                En política, ocurre muy a menudo que el que gana no lo hace por sus méritos, sino por los deméritos de su contrincante. El golpe de la derecha británica ha sido tan grande, que Liz Truss, la primera ministra que duró en el cargo menos tiempo del que una lechuga tarda en marchitarse, ha conseguido no salir elegida en su circunscripción.

                El Partido Laborista del Sr. Stramer ha venido tomando decisiones para dar confianza al sistema, a los mercados, y parece que lo ha conseguido: “El mercado aprueba la victoria laborista en Reino Unido: “Ahora viene lo difícil”, así titulaba un artículo del sábado día 6, de Álvaro Estévez, en Bolsamanía.

                Uno de esos mensajes, para confirmar que el “laborismo se centra”, fue la expulsión de Jeremy Corbyn en el mes de mayo, quien se ha presentado como independiente por su circunscripción, en Islington North. Corbyn ha ganado en esa circunscripción de Londres, frente al Sr. Nargund, que se presentó por el Partido Laborista, al que ha sacado más de 7.000 votos.Aquí hay que señalar que en el proceso electoral de 2019, en el que Corbyn lideraba el Partido Laborista, obtuvo 10.269.051 votos, mientras que en las elecciones del día 4 el PL ha recibido 9.698.409, es decir 570.642 votos menos (-5,6%). El ascenso en diputados se explica que la abstención que ha alcanzado el 40%, frente al 33,6% de 2019.

                Como dicen los mercados “lo difícil está por llegar”, pues millones de británicos han dado su voto al laborismo para que recupere los servicios públicos y los derechos perdidos en estas décadas pasadas, pero eso choca con los inversores que quieren hacer negocio con los servicios públicos.

                La izquierda europea parece dar señales de recuperarse, a la izquierda de la socialdemocracia que se conforma con ser buenos gestores del sistema económico liberal. Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos en Gran Bretaña, llevamos tiempo viendo como crece la Francia Insumisa que lidera Mélenchon y ha nacido una opción de izquierdas en Alemania, Alianza Sahra Wagenknecht – Por la Razón y la Justicia. Son opciones políticas que no vienen cargadas de adanismo ni con recetas ingeniosas. Recuperan los valores de la izquierda: la defensa de lo público, los derechos de los trabajadores como clase y su rechazo a la guerra. Los mercados les llaman extremismo de izquierdas, sin embargo, no les parece extremo el genocidio que Israel está cometiendo en Gaza, ni que la liberalización y los recortes económicos estén generando pobreza en todo el continente.

Comité de Redacción

El pueblo francés ha parado el golpe

Estábamos pendientes de si Francia seguiría la senda de Italia y Hungría, de si veríamos un nuevo gobierno de ideología fascista, lo que hubiese sido un golpe muy duro para los pueblos de Europa, pues Francia es la segunda economía del continente europeo y la séptima a nivel mundial, pero el pueblo francés ha parado ese golpe.

                Compartimos la alegría y la celebración de los y las francesas. No obstante, para no darle la razón a Marí Le Pen y que no sea cuestión de tiempo que la extrema derecha alcance el gobierno, hay que sacar lecturas de cómo y por qué se ha llegado a esta situación.

                El primer responsable de los resultados de las elecciones del 9 de junio, desencadenante de las elecciones a dos vueltas que se cerraron el domingo, es el presidente de la República, el señor Macron, en el Elíseo desde mayo de 2017. Este tecnócrata liberal llegó a la política desde la banca francesa, parasitó como asesor y como ministro en el Partido Socialista francés, para dar el salto a la primera línea bien apoyado por el capital.

                Él es el responsable de su pertinaz ataque al Sistema público de Pensiones, elevando la edad de jubilación de 62 a 64 años, en un país en el que se necesitan 43 años cotizados para optar a una pensión completa. Una reforma rechazada contundentemente por el movimiento sindical, con una ola de protestas y huelgas. Los sondeos dicen que 2/3 de la población la rechaza. A pesar de todo, Macron mantuvo su reforma contra la voluntad de su pueblo en una actitud ultraliberal. El coste social está ahí.

                La otra gran ola de protestas surgió contra la subida de los precios de los carburantes, en 2018, no por la guerra -penúltima escusa del oligopolio de los carburantes-, sino por la utilización que la economía liberal está haciendo del cambio climático. Un impuesto sobre las emisiones de carbono desencadenó el movimiento de los chalecos amarillos, pues quien vive de la utilización de un vehículo recibe una penalización por algo de lo que no es responsable o su responsabilidad es muy limitada, mientras que la gran industria contaminante y las clases pudientes pagan, porque pueden permitírselo, y continúan contaminando.

                Ante la respuesta reivindicativa y de protesta, Macron ha optado por adoptar una política xenófoba y represiva. Se pasea por el mundo alentando la Guerra en Ucrania, hablando incluso de enviar tropas, su apoyo al genocidio en Palestina… Es una huida hacia adelante, pero no para aportar soluciones sino para agrandar los problemas.

                La experiencia demuestra que las movilizaciones sirven, incluso cuando el objetivo inmediato de las convocatorias no se consigue. La movilización contra las decisiones de los gobiernos que lesionan los derechos de los pueblos da un punto de apoyo para la democracia, mientras que la laxitud y el dejar pasar no solo no resuelve el problema, sino que engorda y fortalece la reacción, hábitat del fascismo.

                Por tanto, el ascenso de la extrema derecha tiene su origen en las agresiones que el pueblo recibe en forma de decisiones económicas que sesudos asesores y técnicos diseñan en los despachos de instituciones económicas como el FMI, el Banco Central Europeo o la Comisión Europea. Todo esto: decisiones económicas que solo benefician a una minoría, a costa del sufrimiento de la mayoría, las instituciones económicas y no económicas al servicio de esa minoría, junto al poder económico y mediático, incluso judicial, está lanzando al neofascismo a la primera línea del poder político.

                Lo positivo de esta “débacle” es la evidente capacidad de respuesta que tiene la izquierda, cuando deja de matarse entre sí misma y busca la unidad. El Nuevo Frente Popular (NFP) ha obtenido 182 diputados, el partido de Le Pen ha quedado en tercera posición con 143 y el partido de Macron ha quedado en medio con 168. Sabiendo que la mayoría absoluta se sitúa en 289 diputados, parece que lo razonable sería la conformación de un gobierno de coalición o un acuerdo de gobierno que siente las bases para frenar el ascenso del fascismo en Francia, con medidas sociales que favorezcan a la mayoría, o lo que es lo mismo que revierta las políticas antisociales que Macron ha venido aplicando, como por ejemplo derogando la reforma de las pensiones, políticas que han llevado a Francia a esta situación. Esperemos que no se produzca ninguna maniobra por parte de los liberales de Macron que rompa el NFP para continuar con más de lo mismo, porque el resultado será más de lo mismo, es decir, continuidad del ascenso de la ultraderecha de Le Pen y desafección de la mayoría social hacia la democracia.

                De igual modo que la revolución francesa de 1789 cambió la historia, al echar el cerrojo al medievalismo, esperemos que estas elecciones en Francia sirvan para cambiar la tendencia de ascenso del ultraliberalismo. Motivos hay. El pueblo británico ha defendido su Sistema de Sanitario Público y los demás servicios públicos, con su voto. El pueblo francés ha puesto freno a la extrema derecha, pero para poner fin a las políticas económicas de Macron, no para que este continúe haciendo lo mismo.

                Los pueblos de Europa estamos sufriendo un saqueo constante con la subida de los precios, con la privatización de nuestros sistemas públicos sanitarios, de pensiones y educativos. Todo para alimentar la avaricia que promueve un sistema económico desenfrenado en la búsqueda del beneficio, sin importarles los constes en vidas humanas ni el deterioro del planeta.

                Estos problemas y sus soluciones no son de un barrio, un pueblo, una ciudad o un país, es cosa de la clase asalariada a nivel internacional.

Comité de Redacción

Estados Unidos: Senilidad o delincuencia

La bonita canción de Los Chunguitos “Me quedo contigo”, comenzaba diciendo: “Si me das a elegir entre tú y la riqueza”. El pueblo estadounidense tiene planteado el dilema de elegir entre la decadencia cognitiva de Joe Biden o Trump quien ha sido declarado culpable de 34 delitos graves.

                Lejos de la belleza poética de los Chunguitos, la situación en los Estados Unidos de América es deplorable. A cuatro meses vista, las elecciones presidenciales se plantean en el terreno de la gerontocracia. Parece mentira que en el país líder del imperialismo Biden o Trump sean las opciones para presidir la Administración ¿será que verdaderamente es mentira? Es cierto que las cosas no son lo que parecen, y eso vale para la situación pre electoral de los USA.

                Resulta inverosímil que el Partido Demócrata haya llegado a este punto, a pesar de que el mundo entero viene viendo y oyendo a Biben, al margen de bulos, “fakenews” y tergiversaciones del equipo de Trump, al que toda esta cuestión le sirve como pantalla de humo para sus escándalos con la justicia y la escandalosa respuesta de esa ¿justicia?

                Desde Tribuna Socialista plateamos una hipótesis ¿puede ser que el Partido Demócrata esté dando por perdidas las presidenciales de noviembre y que prefiera perderlas a nombre de la decrepitud y obstinación de Biden que por la desafección de los votantes tradicionalmente demócratas?

                Si los británicos han tumbado de un severo revés al partido conservador en las elecciones del 4 de julio, por haber destrozado la Sanidad Pública, solo por eso, en los EE.UU., hay motivos para echar al Partido Demócrata y al Partido Republicano y no volverles a votar en cien años, no tanto por destrozar como por impedir que los y las estadounidenses tengan una Sanidad mínimamente digna.

                Hace un año, en junio de 2023, The New York Times publicaba un artículo al respecto “El sistema de salud de EE.UU. está averiado ¿Cómo podemos mejorarlo?” El título es muy “dulce” con la realidad. En el propio artículo, Aaron E. Carroll, su autor, decía “A pesar de que acabamos de experimentar una pandemia en la que han muerto más de un millón de estadounidenses, la reforma sanitaria no parece ser ahora mismo una prioridad política en Estados Unidos”.

                En el libro “Esclavos Unidos de América”, Helena Villar es más certera que The New York Times, y da algunas cifras que clarifican en favor de qué clase social se gobierna y en favor de cuál no se gobierna: “Sin salir de Nueva York, el 34% de quienes fallecían eran hispanos, pese a representar el 29% de la población. Una desproporción también significativa en el caso de los afroamericanos. Así, los pacientes en el Bronx registraban el doble de probabilidades de morir por coronavirus que el resto de la ciudad. En Chicago, donde el 30% de sus habitantes son afroamericanos, 70% era la tasa de fallecimiento por la covid-19, y Nueva Orleans, con un 65% de ciudadanos pertenecientes a esa minoría, era una de las que encabezaba las tasas de mortalidad del país. Puede que un virus no entienda de clases o razas, pero sí de la vulnerabilidad ante el mismo.”

                Sirva este ejemplo para señalar lo que importa a un partido y a otro la vida de sus propios ciudadanos, eso sí de clase trabajadora. Cosa distinta es lo que les importa la clase a la que, en la pandemia, aludía Warren Buffet cuando dijo aquello de “hay una guerra de clases y la estamos ganando los ricos”.

                Otra prueba de lo que de verdad importa y lo que no, es la represión que han sufrido los estudiantes de distintas universidades, como la de Columbia, Brown, Minnesota, Yale, Pittsburgh, Harvard, Princeton, Berkeley, entre otras, por su oposición a la complicidad de la Administración Biden con el Genocidio que el Estado sionista de Israel está cometiendo en Gaza desde hace nueve meses. Una brutalidad policial a la que las fuerzas represivas yanquis nos tiene acostumbrados, pero que en este caso da muestra del nerviosismo de la clase dirigente, pues la han ejercido contra sus estudiantes tanto estados con gobierno demócrata como republicano.

                Un dato que la prensa en nuestro país no ha difundido, y que avala nuestra hipótesis, es el de que en las primarias del Partido Demócrata más de 500.000 votantes estadounidenses han ejercido el “voto no comprometido” (uncommitted) que viene a expresar que son votantes demócratas pero que rechazan a Biden y a sus políticas.

                El pueblo estadounidense no tiene cobertura sanitaria, la tiene de mínimos educativa, sus pensiones son gubernamentales; un sistema complejo y de mínimos. Es decir, que no tienen una red de servicios públicos que cubran las necesidades vitales de la mayoría. Sin embargo, dedican a armamento más que 12 países juntos: China+ Rusia+ India+ Alemania+ Australia+ Gran Bretaña+Arabia Saudí+ Francia+ Corea del Sur+ Japón+ Italia+ Canadá. El presupuesto para el ejército estadounidense en 2024 ha alcanzado 886.000 millones de dólares.

                En la política bélica y en la negación de políticas sociales están de acuerdo Biden y Trump, sus círculos dirigentes y la clase a la que se refería Warren Buffet. Todos ellos, prefieren dedicar ingentes cantidades de dinero a la industria de la muerte, en lugar de a la Sanidad. Si asumen la muerte de más de un millón de sus conciudadanos, por falta de la asistencia debida en la pandemia; como les va a importar los 38.000 muertos en Gaza. En esa lógica, acaban de destinar 16.000 millones de dólares más en ayudas a Netanyahu; qué les importa que continúe la guerra en Ucrania -sin con esto signifique que Putin no es culpable de ocupación -; cómo les va a importar sembrar la guerra en el Mar de China…

Como en muchos países, lo que a la mayoría de los estadounidenses les falta es un partido que defienda verdaderamente sus derechos y reivindicaciones, de que no lo tengan se encargan las estructuras que hay detrás de Biden y Trump. Le seguiremos la pista al Partido Socialista Democrático de América (DSA) y les deseamos mucho éxito.

Comité de Redacción