El cambio necesario en Andalucía

Desde la última gran crisis de 2007, la ciudadanía progresista en toda Europa ha ido escorándose cada vez más hacía posiciones más tendentes a castigar cualquier pacto con la derecha o con políticas liberales, la irrelevancia en la que han venido cayendo partidos socialistas, como el francés, el griego, el laborismo británico o el SPD alemán, son clara muestras de ello; incluso en España desde 2007 el PSOE había venido perdiendo capacidad política a medida que perdía apoyo entre los electores progresistas que se decantaban por otras opciones ‘más a la izquierda’.

En el contexto europeo ha hecho falta que en Reino Unido apareciera un líder como Jeremy Corbyn, para volver a poder disputar el gobierno a los Tories (al margen de cómo se desarrollen las elecciones del próximo 12 de diciembre), o que en Alemania el SPD haya anunciado que romperá su acuerdo con los conservadores de Merkel, o que en Portugal gobierne el socialismo con apoyos de los comunistas y otras fuerzas de izquierdas, o que en Italia hubiera de sufrirse la política de la extrema derecha para que las distintas opciones progresistas, hasta ese momento profundamente enfrentadas, se unieran para formar gobierno. Todo esto ha venido empujando a la opinión pública progresista para acabar clamando la unión de las diferentes políticas de izquierdas. De este modo en toda Europa una esperanza de cambio se vislumbre como una alternativa real y plausible contra la imposición neoconservadora y ultraliberal que parecía no tener contestación en este siglo XXI.

Asimismo en España ha hecho falta que el PSOE pasara por una fuerte crisis interna -que no es el objeto de análisis de este artículo- para que éste virara hacía posiciones menos liberales, llevándolo en primer lugar a hacer que triunfara por primera vez en nuestra historia una Moción de Censura, al ser capaz de aglutinar en torno suyo a todas las opciones progresistas, y en segundo lugar a ganar ampliamente las elecciones por dos ocasiones seguidas, lo cual ha alimentado una esperanza de cambio entre todos los progresistas, no sólo en España, sino también en toda Europa.

Mientras todo esto ocurría la Federación Socialista Andaluza parecía mantenerse al margen de esta vorágine política que asolaba toda Europa, en parte porque era de los pocos lugares en Europa donde las fuerzas progresistas gobernaban y donde parecían tener una alternativa a las políticas liberales/conservadoras. Así era percibido, al menos, por gran parte de los electores progresistas. Pero el pasado 2 de diciembre de 2018, del que ahora cumplimos un año, los electores progresistas en Andalucía le volvieron la espalda a un PSOE-A que había dado muestras de no ser sensible a este anhelo de cambio social; la Federación Socialista Andaluza había venido manteniendo una política más cercana a los sectores liberal-conservadores de lo admisible para la ciudadanía progresista. Internamente había liderado una gestora que había propiciado, sin contrapartidas algunas para la ciudadanía en su conjunto, un gobierno de derechas a nivel nacional; externamente había roto su pacto de gobierno en la Junta de Andalucía para forzar unas elecciones tras las que pacto con un partido liberal que se escoraba cada vez más a la derecha, renunciando así a gran parte de su programa progresista tolerando a cambio políticas liberales, el resultado de esta apuesta política tuvo su punto final en las elecciones del pasado 2 de diciembre, cuando el PSOE-A perdió el gobierno de la Junta de Andalucía, hundiéndose con la mayor pérdida de votos en unas elecciones andaluzas, en las que el dato de abstención fue el más alto desde 1990. Desde entonces el PSOE-A se ha mostrado incapacitado para conectar con una ciudadanía cuyas demandas, que se han visto amplificadas por los últimos acontecimientos sobre los ERE’s, versan en torno a un profundo cambio en toda la estructura del PSOE-A, pues sigue viendo al frente de ellas a todas las personas que propiciaron las líneas políticas que antes hemos descrito. Otra consecuencia de todo esto, e indisoluble de ello, es que hemos perdido cualquier empuje político y cualquier capacidad de hacer oír nuestra voz en los grandes temas nacionales.

En Andalucía, por poner simplemente algunos ejemplos: seguimos sufriendo una fuerte desigualdad estructural, que se traduce en uno altos índices de pobreza así como un alto porcentaje de paro permanente y que no sólo no parece responder ante estímulos exógenos, sino que según los últimos datos está creciendo aún con mayor intensidad; a esto hay que sumarle, además, un alto porcentaje de abandono de los estudios incluso en las etapas más primarias, por el contrario los mejores formados emigran por falta de salida profesional en nuestra tierra; padecemos de debilidades estructurales, que ante la opinión de los expertos, son especialmente críticas ante los cambios que se producirán por el calentamiento global y el fuerte deterioro exponencial de las condiciones climáticas y biológicas; los pilares de nuestra sociedad, sobre los que se cimientan el Estado del Bienestar, están siendo ferozmente atacados por la derecha, ahora en el gobierno andaluz, especialmente el Sistema Andaluz de Salud y la Educación (anteriormente mencionada); los niveles de pobreza (junto con los de Extremadura) son los más altos de todo el Estado español, especialmente el infantil; la tasa de inversión en políticas de atenuación para las personas dependientes está entre las más bajas de toda España…

En Andalucía, necesitamos, demandamos, un liderazgo que en primer lugar sepa aglutinar alianzas progresistas. Alianzas que deben dar como resultado políticas y proyectos que apuesten nítidamente por la defensa de la Justicia Social ante las opciones conservadoras; que apueste decididamente por el desarrollo de lo público, no únicamente como sostén social, sino también como campo de expansión económico, competitivo y tecnológico, ahí está nuestro potencial en el sector de la biomedicina o aeronáutico, por poner dos ejemplos recurrentes; necesitamos liderar el desarrollo de políticas de transición ecológica ya no sólo que fomenten el desarrollo sostenible -el futuro no nos perdonaría que lideráramos un cambio de paradigma en el sector energético, teniendo unas condiciones envidiables para ello- sino que necesitamos un liderazgo que apueste sin vacilación por  introducir medidas urgentes para paliar los efectos actuales del cambio climático, no exclusivamente sectores como el agrícola, ganadero, pesquero o el turismo dependen de ello, toda nuestra sociedad, todo nuestro futuro depende de ello.

En el contexto de la actual problemática de Estado, necesitamos en Andalucía una voz firme que desde nuestra comunidad defienda la solidaridad entre territorios como mecanismo para lograr una base más igualitaria entre individuos, y no una especie de suerte de ‘unidad nacional’ sobre el imaginario de una disputa de orden jerárquico Estado en contraposición a Comunidad Autónoma, como si fueran entes enfrentados. Desde un punto de vista progresista necesitamos un liderazgo valiente capaz de expresar, en sintonía con lo ya acordado y expuesto en la Declaración de Granada y de Barcelona, la necesidad de explorar la concepción orgánica de un Estado que permita partir hacia un desarrollo económico y social desde unas condiciones mínimas vitales garantizadas para todos mediante la aplicación de la solidaridad en el marco de un entorno federal.

Necesitamos, y esto en definitiva es lo más importante, un liderazgo capaz de seducir a la sociedad, con capacidad de pedagogía para convencer a la ciudadanía de que confíe en que somos capaces de llevar a la práctica políticas progresistas para el bien tangible de la sociedad y no para los intereses de unos pocos.

Jose Luis Bejarano Damas

Secretario de Política Institucional de la Agrupación del PSOE de Almensilla, Sevilla.

Sentencia ERE en Andalucía: ¿ajustada a derecho o Linchamiento Político?

Ha pasado un año desde  que terminase la vista oral del juicio que a lo largo  de 152  sesiones  declararon 120 testigos. La macrocausa, se  ha prolongado  durante una década y por el camino acabó con las carreras políticas de dos ex presidentes de la Junta de Andalucía  Manuel Chaves y José Antonio Griñán.

La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado finalmente a Griñán a 6 años de prisión por malversación, mientras que Chaves queda inhabilitado 9 años solo por delito de prevaricación. Solo han sido absueltos dos de los 21 acusados, el ex interventor general de la Junta y el exjefe de gabinete jurídico.

En el origen de la causa, añadir que se trataba de un procedimiento por el que se concedían las ayudas de los expedientes de regulación de empleo (ERE).  Los dos ex presidentes se sentaron en el banquillo de los acusados para declarar sobre las irregularidades en la concesión de ayudas públicas a empresas en crisis en el periodo que va  entre 2001 y 2011. Para conocer los entresijos de una causa que ha ocupado diez años a los españoles con miles de titulares de tv, prensa escrita, tertulia…vamos a resumir en la medida de lo posible los principales ítems del procedimiento.

¿Quiénes son las personas a las que se ha condenado?

-José Antonio Griñán, expresidente de la Junta de Andalucía entre 2009 y 2013. 6 años de prisión y 15 de inhabilitación por delito de malversación y prevaricación.

-Manuel Chaves, expresidente de la Junta de Andalucía entre 1990 y 2009. 9 años de inhabilitación por delito de prevaricación.

Además de estos,  han sido condenados los exconsejeros:

– Empleo,  José Antonio Viera y Antonio Fernández, 7 años de prisión y 18 de inhabilitación por prevaricación y malversación para ambos.

– Hacienda y Administración Pública, Carmen Martínez Aguayo, 6 años de prisión y 15 de inhabilitación por prevaricación y malversación.

-Innovación, Francisco Vallejo, 7 años de prisión y 18 de inhabilitación por prevaricación y malversación.

– Presidencia, Gaspar Zarrías. 6 años de inhabilitación por prevaricación.

-Economía y Hacienda, Magdalena Álvarez. 9 años de inhabilitación por prevaricación.

Los ex directores generales de:

Trabajo y Seguridad Social, Francisco Javier Guerrero y Juan Márquez, 7 año de prisión y 18 de inhabilitación por prevaricación y malversación para ambos.

-Presupuestos, Antonio Vicente Lozano, 9 años de inhabilitación por prevaricación.

-IDEA, Miguel Ángel Serrano (6 años y 6 meses de prisión y 17 años de inhabilitación por prevaricación y malversación) y Jacinto Cañete (8 años y 6 meses de inhabilitación por  prevaricación).

Los exviceconsejeros de:

-Empleo, Agustín Barberá, 7 años de prisión y 18 de inhabilitación por prevaricación y malversación.

-Innovación, Jesús María Rodríguez, 6 años de prisión y 18 de inhabilitación por prevaricación y malversación.

-Economía, José Salgueiro, 9 años de inhabilitación por prevaricación.

Por último:

-El exjefe del gabinete jurídico de la Junta, Francisco del Río. Absuelto.

-El ex interventor general de la Junta, Manuel Gómez. Absuelto.

-El ex secretario general de la Consejería de Empleo, Juan Francisco Sánchez García, 9 años de inhabilitación por prevaricación.

-Los ex secretarios generales técnicos de la Consejería de Empleo, Francisco Javier Aguado Hinojal (9 años de inhabilitación por prevaricación) y Lourdes Medina Varo (8 años y 6 meses de inhabilitación).

¿Qué ha juzgado el tribunal?

En el año 2001, pleno año de crisis en la que Andalucía se ve especialmente afectada,  la Dirección General de Trabajo firmó un convenio con la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía (IDEA).

Han pasado más de diez años por eso es importante situarnos en la época en la que se estaban produciendo  miles de despidos causados por la crisis que asolaba nuestro país en general y de forma virulenta a Andalucía y  la Junta de Andalucía creó un fondo que respaldase económicamente a empresas con problemas económicos y evitar de esta forma por un lado que abandonasen Andalucía y por otro, los despidos de los trabajadores. El objetivo era otorgar subvenciones y prejubilaciones a trabajadores cuyas empresas entrasen en un ERE. Hasta el año 2011, el fondo estaba dotado con 741 millones de euros, pero el presupuesto final contemplaba 1.217 millones.

La mayor parte del desembolso fue a parar a unos 6.000 trabajadores, que accedieron a las ayudas de manera legal. 136 millones de euros que acabaron en los bolsillos de personas que nunca habían trabajado para esas empresas, los llamados intrusos,  además de intermediarios que operaban en el trasvase de las ayudas desde la agencia IDEA. Todo ello, según la sentencia contaría con la autorización de la Dirección General de Trabajo de la Junta.

¿Cuántos millones se investigaban en el caso de los ERE?

La derecha  política y los medios de Comunicación afines a la derecha, llevan años intoxicando con la cantidad total de los ERES adjudicados durante aquellos años como si la totalidad de los mismos se hubiera utilizado de forma fraudulenta, creando un clima que hace pensar,  que todo el sistema ha sido corrupto y entendemos como necesario añadir que la investigación de los  ERES  comienza con una denuncia del PP por el llamado caso MercaSevilla (que se ha cerrado sin condenas a altos cargos) y es justo una Jueza cercana al PP, la Jueza  Mercedes Alaya  quien toma el control de la macrocausa.

La duda de cuánto dinero se usó  surge, en que esta cifra variaba dependiendo de si se consideraban personas «legítimas beneficiarias» de las ayudas o no, pues para la Jueza  María Núñez Bolaños que llevará posteriormente la causa,  había algunos implicados que son «víctimas» de la macrocausa.

El Tribunal Supremo dijo que no todo el dinero concedido a cargo del programa económico de la Junta que sufragaba las ayudas tendría por qué haber sido defraudado, poniendo así en duda por primera vez la cifra de 855 millones que dio la jueza Alaya al soltar la instrucción.

En cuanto a las principales declaraciones de los acusados

“Yo no entraba en cómo se repartían las ayudas», declaró  Chaves el 16 de abril de 2018 cuando prestó declaración ante el tribunal,  «Nunca conocí, nunca me reuní, nunca negocié, nunca vi, nunca actué y ningún miembro del Consejo de Gobierno pudo conocer», repitió Griñán. Ambas declaraciones,  según juristas de reconocido prestigio como el profesor, Pérez Royo son perfectamente verosímiles es más, según el catedrático de Derecho Constitucional, lo contrario no ha podido ser demostrado.

Según Pérez Royo “En la Sentencia de los ERE se produce una quiebra entre el relato fáctico y la fundamentación jurídica. El Tribunal se esfuerza en argumentar que los hechos que figuran como probados son constitutivos de los delitos de prevaricación y malversación, pero no lo consigue. Y no lo consigue, porque no lo puede conseguir. Porque lo que no puede ser, no puede ser. Y en este asunto falta el presupuesto de hecho para que exista la calificación jurídica que el Tribunal pretende. En esos Presupuestos figuraba año tras año, desde 2000 hasta 2009, una partida de la que, en opinión del Tribunal, se hizo uso de manera irregular de forma generalizada. Ninguno de los expresidente participó directamente en el uso irregular de dicha partida. Ni una sola vez se indica en los «hechos probados» que lo hicieran; pero es obvio, dice la sentencia, que no podían desconocer dicho uso irregular y, en consecuencia, al elaborar uno el proyecto de Presupuestos y al aprobarlos ambos incluyendo esa partida año tras año, hay que concluir que  deliberadamente  organizaron una operación que se podría calificar de «fraude presupuestario». Formalmente se aprobaba unos Presupuestos. Materialmente se daba vía libre en los mismos a un uso irregular del dinero público. Esto no se constata, porque no se puede constatar. Es un «juicio de intenciones». Es imposible, dice la sentencia, que la inclusión de la partida presupuestaria de los «ERE» no se hiciera de forma fraudulenta. Y por tanto, los expresidente tienen que ser considerados responsables de su inclusión” según apunta el profesor en su artículo Una sentencia que raya en la ignorancia inexcusable publicado en ElDiario.es

El principal acusado según la sentencia recientemente publicada, es el ex director general de Trabajo, Francisco Javier Guerrero que comenzó señalando a Chaves. Hace un año cambió su defensa para defender la legalidad de su actuación en la concesión de las ayudas, que estaban amparadas por una orden ministerial del año 1995.

La Fiscalía Anticorrupción decidió mantener su petición de cárcel para los imputados después de escuchar todas sus declaraciones.

Si el caso ha sido largo, los jueces del caso no han estado exentos de polémica…

La mayor controversia para conocer el fondo de la cuestión sin ornamentación política y mediática ha venido de la mano de los jueces del caso.

Desde que arrancase en 2011 la macrocausa de los ERE, por el Juzgado 6 de Sevilla han pasado hasta 7 magistrados dada  la gran carga de trabajo que soporta.

La primera titular del caso fue la jueza Mercedes Alaya, quien fue cuestionada por su manera de dirigir la investigación. Se dijo que Alaya hacía coincidir decisiones polémicas de la instrucción con fechas electorales «clave» y este es un dato que no se le escapa a ningún  observador

El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) sancionó a la jueza Alaya por manifestar que entregar la instrucción de las causas judiciales a la Fiscalía pondría en cuestión la independencia judicial y en casos de corrupción sería como “tener al lobo metido dentro del gallinero”.

La magistrada fue apartada del caso en 2016 por un ascenso. Fue sustituida por María Núñez Bolaños, quien también cuestionó a su predecesora.

El juez de refuerzo del juzgado, José Ignacio Vilaplana, se había hecho cargo del caso hasta que Núñez Bolaños  de baja médica se recuperase.

Esta podría ser la crónica judicial de lo que ha sucedido en el caso de los ERE de Andalucía, pero conviene subrayar a quien piense que con esto termina el proceso que lejos de esto, así se podría decir que ni tan siquiera ha comenzado y no  sólo porque los abogados defensores, especialmente los de Manuel Chaves y José Antonio Griñán, van a recurrir al Tribunal Supremo, sino porque el caso está dividido en un número todavía indeterminado de piezas, en torno a las 150, una por cada ayuda recibida, que deberán ser juzgadas en los próximos meses y años.

Este centenar largo de causas son, el principal argumento de las defensas que esgrimirán Chaves y Griñán ante el Tribunal Supremo y sostiene algo en consonancia a lo que apuntaba el Catedrático de Derecho Constitucional Javier Pérez Royo arriba citado que nunca se beneficiaron de la trama corrupta que en cambio regó de dinero, fuera de todo control, los bolsillos de otros, entre ellos, algunos de sus colaboradores más inmediatos en el gobierno de la Junta de Andalucía.

En la sucesión de juicios que se llevará a cabo en los próximos años, los magistrados deberán fallar acerca de algunas situaciones especialmente llamativas, como la presencia de más de 200 intrusos en los expedientes de regulación de empleo. Personas que se prejubilaron en el ERE de empresas en las que nunca habían trabajado, o personas que lo hicieron sin reunir los requisitos necesarios para ello.

¿En qué situación queda el PSOE de Andalucía después de esta sentencia?

El  PP confiaba  que la sentencia complicara  la investidura de Pedro Sánchez teniendo un impacto similar al que tuvo el caso Gürtel, con la moción de censura que hizo caer a Mariano Rajoy. Sin embargo, el PSOE descarta los efectos negativos en Sánchez, puesto que de 2000 a 2009 el actual Secretario General no tenía responsabilidades en las filas socialistas. La situación es muy diferente para Susana Díaz, que llegó al Gobierno andaluz en 2012, de la mano de Griñán y con responsabilidades políticas en el partido durante el reparto de este fondo.

A diferencia del caso Gürtel, en el de los ERE no se investiga la financiación ilegal de un partido político y en la sentencia queda establecido de forma clara que se está condenando a personas y no la financiación ilegal del partido que soportaba la Junta de Andalucía que en este caso era el PSOE.

Todas las formas de corrupción merecen el más enérgico rechazo social porque merman la credibilidad de las instituciones y difuminan la obligación de usar con total transparencia y limpieza  los recursos que les aportan los contribuyentes y a pesar de ello, añadir que no es lo mismo malversar enriqueciéndose personalmente o beneficiando al propio partido al que pertenece el acusado que dilapidar sin control el dinero del contribuyente siendo consciente de ello, o sin serlo o crear mecanismos orientados a facilitar el fraude.

Conviene recordar que los dirigentes condenados abandonaron la vida y la militancia políticas hace muchos años y que no se les sanciona por llevarse dinero público a sus bolsillos ni para financiar a su partido. La Audiencia no ha condenado unas siglas políticas, sino unas conductas y redes clientelares.

¿Es este el final de Susana Díaz?

En este sentido conviene recordar que el final de Susana Díaz no ha empezado a escribirse ahora, tras la sentencia condenatoria de los ERE, sino el 3 de diciembre de 2018. Ahí comenzó todo, sin pausa pero sin prisa.

Susana Díaz lleva desde ese fatídico 3 de diciembre haciendo un ejercicio de transformismo para  intentar ganarse el favor de Pedro Sánchez, después de que este le ofreciera en una reunión en la Moncloa una salida airosa y ella la rechazara. La actitud presuntamente conciliadora en público del Secretario General del PSOE con ella, la hicieron suponer que había abandonado toda hostilidad con ella, jamás estuvo en el ánimo de Pedro Sánchez cambiar su forma de ver a su antigua adversaria.

A día de hoy la única prioridad del presidente en funciones, es la de sumar apoyos para gobernar en España, aún así todxs en Andalucía y en Madrid saben que  la renovación en el liderazgo de Andalucía es imprescindible y lo es por la pérdida de la Junta de Andalucía.

Tanto en el PSOE- A como el federal consideran  que el socialismo andaluz está ante un fin de etapa que acabará cuando Díaz salga de la secretaría general; algo que puede hacerse de forma voluntaria y facilitando el cambio o a la fuerza en este último caso, al que apuntan de manera mayoritaria en el PSOE- A tendrá unas consecuencias mucho más devastadoras pero no cabe ninguna duda de que se hará.

De momento, parece que  no hay un líder  federal claro por el que apostar para el relevo.

El al próximo congreso si fuera de forma ordinaria, tendría que celebrarse entre la primavera de 2020 y la de 2021.

A día de hoy, Susana Díaz no tiene el control sobre Huelva, Granada y Jaén y sólo controla una parte de Córdoba, Almería, Cádiz y Málaga y no toda Sevilla.

Se habla de varios candidatxs  principalmente de María Montero, es demasiado pronto para concluir en que será la candidata. Algunos socialistas andaluces también hablan del  alcalde de Sevilla, Juan Espadas.

¿Cuál es el único dato que a día de hoy tenemos seguros? Que el cambio es imprescindible y que de ese cambio, Susana Díaz no formará parte.

María Iglesias Domínguez

Redacción Tribuna Socialista

Hacer de la necesidad virtud

El Preacuerdo firmado el pasado día 12 de noviembre entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias sigue siendo valorado muy positivamente por las fuerzas progresistas. Entre otras razones porque ha tenido la virtud de recuperar la ilusión y la esperanza de mucha gente desencantada, además de sorprender a todos por la rapidez en perfilarlo después de más de seis meses de desconcierto, disputas y declaraciones acusatorias. Sin duda, resulta muy estimable que el PSOE y Unidas Podemos (UP) hayan actuado con rapidez, ante el severo y duro mensaje de los electores penalizando, entre otros asuntos, el no llegar a un acuerdo después del 28-A, sobre todo cuando además les permite mantener la iniciativa política.

En todo caso, el 10-N demostró con rotundidad que la repetición de las elecciones del 28-A constituyó un sonoro fracaso y confirmó el (previsible) cansancio de la ciudadanía y la falta de ilusión de muchos electores a la hora de acudir a las urnas. No es extraño que,  una vez conocidos los resultados, las previsiones para alcanzar un acuerdo de investidura fueran muy pesimistas. También será complicado y muy laborioso llegar finalmente a un Acuerdo Programático de legislatura (y mucho más aplicarlo), que nos garantice un gobierno fuerte, estable y duradero capaz de superar la actual incertidumbre política como reclama insistentemente Pedro Sánchez.

A estos resultados contribuyeron la violencia inducida y tolerada en Cataluña después de la sentencia del Tribunal Supremo sobre el Procés, la polarización de la campaña en torno a partidos extremos (independentistas y de ultraderecha), la presencia novedosa- y muy poco explicada- de Iñigo Errejón en el proceso electoral y la apuesta del PSOE- olvidado el incremento del SMI y las pensiones, el escaso eco electoral de la exhumación de los restos de Franco y los titubeos en derogar la reforma laboral- por conseguir el voto centrista en una campaña plana y sin alma (cartón piedra), donde no se abordaron en absoluto los problemas que más preocupan a los trabajadores y al conjunto de la ciudadanía.

Sin duda, en la campaña tuvieron un mayor protagonismo los hipotéticos efectos favorables del marketing, el resultado de las encuestas publicadas, el contenido de los medios de comunicación y las maniobras tácticas, que el desglose y explicación de los programas y de las alternativas propuestas por los partidos políticos: empleo, mercado de trabajo (reformas laborales), protección social (pensiones, desempleo, dependencia y copagos), servicios públicos (educación, sanidad, vivienda…), libertades, debate territorial, migraciones, cambio climático, digitalización y robótica, fiscalidad…

En este sentido, los partidos políticos en general actuaron muy condicionados por sus asesores y expertos de imagen, al margen de sus estructuras partidarias y de la participación (escasa) de sus afiliados. Incluso, el PSOE, con Pedro Sánchez a la cabeza, tuvo muchas dificultades para poner en valor las ideas socialdemócratas (concepto de clase) y convertirlas en el eje y fundamento de su campaña electoral. Tampoco tuvo la oportunidad de defenderlas a fondo en medio de la vorágine del proceso electoral, lo que confirma que un discurso de talante defensivo y con estas carencias no puede generar ilusión y esperanza en las personas más débiles y vulnerables.

Además, en la primera parte de la campaña, primó la conquista del voto de centro y los llamamientos al voto útil (“desbloqueo de la situación”) y, sólo en la parte final, y por consiguiente muy tarde,  el combate  contra el independentismo catalán y, sobre todo, contra la extrema derecha. Eso explica que los trabajadores, una vez terminada la campaña, no supieran a ciencia cierta lo que iba a pasar con las reformas laborales, las pensiones, los servicios públicos y la fiscalidad (impuestos y lucha contra el fraude fiscal), entre otros asuntos de capital importancia. Resultó evidente que el anuncio en campaña de Pedro Sánchez de que Nadia Calviño sería la vicepresidenta económica del gobierno- al margen de la oportunidad de dicha declaración- no garantizaba por si solo una política económica y social progresista.

En todo caso, los resultados fueron esclarecedores y van a configurar un parlamento sumamente fragmentado y territorializado, aunque, en todo caso, de mayoría progresista (“las derechas no suman”). El PSOE ganó claramente las elecciones, a pesar de perder tres diputados y la mayoría absoluta en el Senado; el PP incrementó de manera notable el número de escaños; UP perdió siete diputados; Ciudadanos se desplomó estrepitosamente y  perdió 47 diputados; Más País obtuvo un resultado irrelevante y fracasó en su intento de equipararse e, incluso, de sustituir a UP; Vox dobló sus escaños, a pesar del escaso número de votos alcanzado en las CCAA históricas; y, por último, los partidos nacionalistas e independentistas mejoraron muy ligeramente sus resultados movilizados por las propuestas radicales de VOX y las llamadas a su ilegalización.

¿Qué hacer en esta situación excepcional para ir superando las mencionadas dificultades y formar gobierno? En primer lugar se deben componer las mesas del Congreso (pendientes de la presencia de VOX) y del Senado de acuerdo con los resultados obtenidos y trabajar a fondo para investir a Pedro Sánchez, lo antes posible, en las actuales circunstancias (no lo olvidemos: es la única alternativa capaz de formar gobierno). En segundo lugar, consolidar (soldar) y desarrollar el Preacuerdo alcanzado entre el PSOE y UP, con la pretensión de comprometer también a Más País- Compromís, PNV, BNG, NC, CC, PRC y Teruel Existe en la votación de investidura, a la espera de la decisión que tomen el resto de los partidos del arco parlamentario.

En el supuesto de no salir investido Sánchez en una primera votación, es posible, en una segunda votación, obtener más votos afirmativos que negativos si se abstienen- para frenar a las derechas- los partidos de izquierda independentistas (particularmente Esquerra Republicana), lo que evitaría apelar, si fuera imprescindible, a la abstención de Ciudadanos y, finalmente, del PP para desbloquear el proceso de investidura y evitar unas nuevas elecciones. En tercer lugar, Sánchez e Iglesias deben abordar el gran problema de fondo: formalizar un Acuerdo Programático que facilite la gobernabilidad del país en la próxima legislatura y dé soporte competencial a los ministros que formen parte del previsto gobierno de coalición. Sin olvidar, a  corto plazo, la imperiosa necesidad de aprobar los próximos PGE-2020, lo que requiere también buscar la complicidad y el apoyo de otros grupos parlamentarios y el visto bueno de Bruselas en cuanto al incremento del gasto y la corrección del déficit.

Este Preacuerdo está siendo muy bien considerado por las bases del PSOE y de UP y, sin lugar a dudas, será ratificado próximamente en consulta a los afiliados. También recoge el sentir mayoritario de los electores, cuenta con el apoyo de los sindicatos y está bien orientado en el desarrollo de la Agenda Social encaminada a superar los destrozos causados por la gestión neoliberal de la crisis y, por lo tanto, con capacidad para  luchar contra la desigualdad, la pobreza y la exclusión social. Por lo tanto, no es extraño que, en coherencia con ello, los sindicatos, en campaña y después del 10-N, hicieran un llamamiento al PSOE y a UP para llegar a un Acuerdo de Legislatura de marcado carácter social, capaz de abordar también, desde el respeto a la Constitución y al Estatut, el problema de Cataluña, lo que frenaría el avance de la extrema derecha.

El hipotético acuerdo de gran coalición (PSOE-PP), que vienen defendiendo algunos analistas, desde hace meses, siempre ha sido problemático y, finalmente, ha sido rechazado por el PSOE, aunque en estas difíciles circunstancias sea más comprensible su planteamiento desde las derechas. Sin embargo, también es muy difícil de asumir  por el PP, a pesar de ser el preferido de los poderes fácticos y medios de comunicación afines y, más en concreto, del sector financiero y empresarial, que han recibido con mucho recelo el Preacuerdo, sin olvidar, lamentablemente, a ex dirigentes relevantes del PSOE manifestándose a favor de un acuerdo de estas características.

Debemos recordar que la experiencia participativa de la socialdemocracia en un gobierno de gran coalición, en el marco europeo, no ha sido precisamente positiva. En cuanto al PP, resulta muy complicado y poco previsible que, en estos momentos, dicho partido dejara a VOX (en el Parlamento) como el único representante de la oposición de derechas. En todo caso, la rapidez de movimientos de Sánchez y la decisión de no llamar a Pablo Casado, antes de la firma del Preacuerdo (“lo cortés no hubiera quitado lo valiente”), ha dejado en papel mojado esta (siempre) remota posibilidad y dificultará los acuerdos de Estado necesarios a lo largo de la legislatura.

En cualquier caso, a los partidos políticos, en esta coyuntura, se les debe exigir responsabilidad y altura de miras. Cabe por lo tanto esperar, con  redoblada ilusión, que todos sean capaces de actuar como lo demandan las excepcionales circunstancia que concurren en nuestro país. Al PSOE y UP hay que exigirles que se comprometan a defender las políticas progresistas y esperar lealtad y acierto en la gestión de la política acordada. Y a Sánchez e Iglesias, en particular, capacidad para resolver los litigios que se puedan suscitar- por diferentes sensibilidades políticas- en el ejercicio del previsto gobierno de coalición. También buscar complicidades con los sindicatos, redes sociales y organizaciones sectoriales representativas de la diversidad que preside nuestra convivencia. Finalmente, impulsar el trabajo militante en el tejido social para explicar y defender la política del gobierno y, paralelamente, recoger y trasladar a éste el pensamiento y la posición crítica (en positivo) del conjunto de la sociedad civil.

Una política de estas características será la mejor opción para consolidar un proyecto   progresista e ilusionante en un marco económico y social incierto y no exento de dificultades, lo que además frenará también las posiciones más reaccionarias e intolerantes.

Antón Saracíbar.

La enseñanza privada y concertada Un artificio financiero para derivar fondos públicos a las empresas

El origen del modelo de enseñanza privada concertada está en la LODE, Ley Orgánica del Derecho a la Educación, promulgada en 1985 por el primer gobierno socialista de Felipe González, cuyo objetivo era garantizar la existencia de una red suficiente, para la implantación de la enseñanza obligatoria hasta los 16 años. El gobierno estimó que la red pública existente era incapaz de atender a todo ese alumnado y recurrió a la solución de transformar las antiguas subvenciones a la enseñanza privada en un régimen de concierto educativo y así complementar la red pública existente. Con ello se pretendía garantizar la gratuidad de la enseñanza obligatoria, como determina el Artículo 27.4 de la Constitución.

Es importante señalar que la Iglesia era el empresario mayoritario de esta enseñanza privada que pasó al régimen de conciertos. No en vano, salvo el paréntesis de la Segunda República, tanto los gobiernos de la Monarquía como, desde 1939, los de la Dictadura fascista dejaron la educación en manos de la Iglesia Católica.

La LODE establecía una serie de requerimientos para la prestación de este servicio en contrapartida a la aportación económica del Estado, los cuales afectaban a las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras, a la organización de los centros y al carácter altruista de la actividad, ya que representaba la garantía del ejercicio del derecho constitucional a la educación. No obstante, la contratación del profesorado quedó siempre en manos de los centros privados y la Administración simplemente pagaba sus nóminas.

Lógicamente, el sentido de la existencia de este modelo de centro debería haber tenido un final, si tras la extensión de la obligatoriedad de la enseñanza hasta los 16 años, se hubiera procedido al desarrollo activo de una red de centros públicos, comparable a la de los demás países europeos o a la de los más avanzados del resto del mundo. Pero eso no fue así y la red concertada no ha cesado de crecer desde entonces, ya que se ha transformado en un lucrativo negocio que transfiere activamente fondos públicos a intereses privados.

Paralelamente la enseñanza obligatoria deja de ser gratuita en estos centros, pues en su práctica diaria pasan a seleccionar al alumnado en función de los recursos económicos de la familias. Se da la paradoja de que toda la ciudadanía aporta recursos para los centros concertados, pero solo la parte de económicamente más acomodada de la misma puede formar parte de su alumnado; es decir, pagan los pobres para que lo disfruten los ricos.

En 2017 los centros concertados tuvieron una asignación presupuestaria pública de unos 6.179.000.000 €, de los que más de un 60% fueron a parar a la Iglesia Católica. Estos fondos van fundamentalmente a gastos de personal y de gestión de estos centros. No obstante, esta solo es la asignación presupuestaria directa y debemos señalar otras vías de derivación de recursos públicos que benefician a este empresariado.

La primera de ellas se da en los centros de nueva creación, a los que los ayuntamientos han cedido parcelas, cuyo tamaño medio en la Comunidad de Madrid es de unos 20.248 m2,  aunque alguna ha llegado a los 88.000 m2, a cambio de una contraprestación ridícula, que en promedio ronda 0,035 €/m2·mes, por periodos de 75 años normalmente. El valor de las parcelas varía bastante según municipios, pero en Madrid capital, en un barrio de la periferia, esa parcela media tiene un valor por encima de los 10.000.000 €. En la Comunidad de Madrid, desde las transferencias educativa en el año 2.000, se han cedido al menos 83 parcelas; es decir, alrededor de 1.700.000 m2. Esto supone muchos millones de euros de patrimonio municipal que solo deberían haberse utilizado en beneficio del conjunto de la ciudadanía a través de centros públicos y se han derivado a las cuentas de resultados de la iniciativa privada.

Como hemos podido saber, el mecanismo de cesión de suelo en la Comunidad de Madrid se ha visto salpicado además por la corrupción en un número de casos tan significativo como del 20%. El lucrativo negocio del colegio concertado se ponía en marcha con el pago de una mordida promedio de unos 900.000 €/centro al conseguidor intermediario en el proceso. Estos hechos están siendo investigados en el marco de la trama Púnica, que afecta a notables cargos del PP y a empresarios de la construcción.

La enseñanza en los niveles concertados debería ser gratuita, para eso se diseñó el concierto, pero en lo absoluto lo es. Es cierto que un número muy reducido de centros, fundamentalmente de la Iglesia, en la práctica no cobran nada, pero el 96% de ellos, independientemente de la empresa que los gestione, cobran lo que denominan aportaciones voluntarias de las familias. La cuantía de esa aportación es muy variable de un centro a otro y según las diferentes comunidades autónomas, pero la media puede estar alrededor de los 159 €/mes, pudiendo llegar a superar los 400€/mes en algunos casos. Dentro de estas cuotas mensuales se pueden incluir diferentes actividades complementarias y extraescolares, comedor escolar, seguro escolar, gasto de material, ruta escolar, orientación escolar, atención psicopedagógica, etc. Muchas de estas cuantías tienen deducción en la declaración de la renta de algunas comunidades autónomas como gastos educativos; es el caso de Madrid. Además, hasta ahora, todo aquello que no era imputable a vestuario escolar, enseñanza de idiomas o gastos de escolaridad, se deducía como si fuera un donativo. Por tanto, también las acabábamos pagando todos por vía indirecta, representando otra vía de financiación complementaria, que podría superar los 1.000.000.000 €/año.

Evidentemente solo las familias con suficientes recursos pueden acceder a este nivel de gastos mensuales. De hecho, en la Comunidad de Madrid, las deducciones se pueden aplicar hasta niveles de renta per cápita familiar de 30.000 €/año – ¡120.000 €/año para una familia de cuatro miembros! -, cuando el salario más frecuente es de solo 17.482 €/año.

De esta forma la enseñanza concertada ha evolucionado rápidamente de una red complementaria a una red alternativa, donde se segrega al alumnado por criterios económicos. Las “aportaciones voluntarias” excluyen a toda la ciudadanía incapaz de satisfacerlas y las subvenciones con fondos públicos: conciertos, cesiones de terreno y desgravaciones fiscales, facilitan el incremento de la posible clientela, ya que sin ellas, la cuota mensual por estudiante se dispararía por encima de los 1.000 €. Algo así sería insoportable para muchas de las familias que escogen esta red y muchas empresas educativas quebrarían.

La enseñanza concertada se ha desarrollado en las comunidades autónomas donde la derecha ha llevado una política neoliberal más radical y además existían núcleos urbanos importantes; el medio rural no es rentable para la empresa privada. En particular en la Comunidad Valenciana y, sobre todo, en la Comunidad de Madrid es donde más ha crecido esta red. Por ello, la Comunidad de Madrid ha conseguido ser la campeona española y la subcampeona europea, detrás de Hungría, en segregación educativa. No en vano toda su gestión desde las transferencias se ha centrado activamente en la degradación de la red pública, para generar una necesidad artificial de la concertada. Si en 1999 el 34,52% del profesorado era de privada, en 2017 este ya representa el 45,12%, según datos del Consejo Escolar de la Comunidad.

La paradoja de todo este montaje programado en 1985 con la LODE es que pareciendo una decisión táctica impecable fue un planteamiento estratégico nefasto, que ha dinamitado en profundidad el Sistema Educativo español y representa la mayor traba para un posible pacto educativo, porque cuando en España la derecha habla de modelo educativo en realidad de lo que está hablando es de dinero, de ese con el que financiamos su industria educativa y en especial a la Iglesia Católica, en contra de los intereses de la clase trabajadora. La Educación en sí parece importarles bastante poco.

Eduardo Sabina Blasco

TS Madrid

“Lo decimos una vez más: Necesitamos un Gobierno que gobierne para la mayoría”

Tras las elecciones del pasado día 10 de noviembre, los acontecimientos se suceden con rapidez. Unos resultados que Tribuna Socialista ya analizó en la edición Especial Elecciones 10-N, editada el 11 de noviembre: “Contra el ascenso del fascismo: políticas en favor de la mayoría”.

En menos de un mes se han puesto en marcha más iniciativas y se han dado más pasos que en seis meses tras el proceso electoral de abril. Acontecimientos que han tomado su forma más relevante en el pacto entre PSOE y UP, con el objetivo de investir a Pedro Sánchez y la inmediatamente posterior formación de Gobierno de coalición. A pesar de la ambigüedad y falta de compromiso sobre las demandas planteadas por la mayoría social el acuerdo ha sido refrendado muy mayoritariamente por las bases en las consultas realizadas por ambos partidos.

Este acuerdo ha abierto la puerta a las negociaciones con ERC, quienes también han recibido el apoyo de sus bases para apoyar la investidura del líder socialista. Si bien el apoyo está condicionado a que se abra una mesa de diálogo. Esta condición ha sido interpretada por los agoreros de la derecha como un chantaje, como si cupiese esperar que ERC le fuese a entregar el apoyo a Pedro Sánchez sin ninguna condición, como si una mesa de diálogo no fuese lo mínimo, el primer paso, para buscar una salida a medio y largo plazo a la cuestión catalana, siendo lo más urgente la libertad de los presos. Como si todos los partidos, desde siempre, no hubiesen puesto condiciones a la investidura presidencial, a cambio de sus votos.

El camino iniciado debería permitir establecer una base firme para encontrar apoyos en el Parlamento entre las fuerzas que se reclaman de la izquierda, para que se forme Gobierno, para que haya unos Presupuestos Generales del Estado (PP.GG.EE) que no sean los que elaboró Montoro (PP).  Somos conscientes de que el camino no será sencillo, pues la derecha: la extremada, la de siempre y de la que se hace pasar por otras cosas, trabajan para quién trabajan y harán todo lo posible y más para trabar la normalidad de la dinámica parlamentaria. Lo previsible es que la actual batalla por desbaratar la formación de un Gobierno que aplique políticas favorables a la mayoría de la sociedad se traslade a los PP.GG.EE.

La presión contra el pacto de PSOE y UP es tremenda. Una presión que se hubiese aguantado mejor con los resultados del 28 de abril. Una presión que a modo de campaña organizada llega desde los tradicionales flancos: mediático, político y económico. En este sentido, hay que reconocer la perseverancia de Felipe González y su coro, coincidiendo con los medios de comunicación más radicales en sus posiciones antiobreras y con las instituciones del capital: CEOE, Banco de España, Comisión Europea, OCDE, Círculo de Empresarios,… Incluso en el seno del PP, a la desesperada, Feijóo –el amigo de los narcos- entre otros, sugieren una gran coalición y ofrecen los votos del Partido más corrupto de nuestra historia, para condicionar la política del futuro Gobierno, para que se continúe gobernando en favor de la minoría.

Los representantes de los responsables de la crisis que se inició en 2007, los mismos que se han beneficiado de esa crisis, braman contra la necesaria derogación de las reformas laborales de 2010 y 2012, aúllan contra la marcha atrás de la reforma de Pensiones de 2013, graznan contra la derogación de las leyes regresivas y represivas que impuso el PP: Ley Mordaza, Artº 315.3 del Código Penal, la LOMCE…

La pantalla de humo perfecta para la derecha es el lío y la confrontación; de ahí la hiperbólica actitud de los dirigentes de VOX. Por eso el PP alimenta los conflictos con represión y judicialización de la vida política, en connivencia con los jueces y fiscales que “trabajan a favor de obra y de la Obra”.

Nuestra historia está atravesada por conflictos territoriales, el más reciente y cruento es el sufrido en el País Vasco, con sus terribles consecuencias, a pesar de conseguirse una salida positiva y democrática; gracias al proceso de paz y negociación que abrió el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. No olvidamos la actitud de la derecha: el PP de Aznar, Mayor Oreja, y demás secuaces. Y ya vamos oyendo los mantras de PP, VOX y C’s en relación con el conflicto en Cataluña: “155, cárcel, represión». Son capaces de tensar la convivencia hasta extremos inusitados de manera irresponsable y reiterada.

Los conflictos políticos se resuelven con política, dialogando y poniendo sobre la mesa soluciones como por ejemplo las apuntadas por el PSC, en la línea de una reforma constitucional, entre otras reformas urgentes que la Constitución necesita, que asiente la realidad de este país: un país plurinacional. Una reforma que supere la etapa de las autonomías, para avanzar por la vía del federalismo dejando atrás la “España una grande y libre” (libre para los abyectos afines al franquismo).

Los desafíos y las incertidumbres son importantes, complejos, pero si la izquierda se une tenemos la oportunidad de dar respuesta a una etapa en la historia caracterizada por crisis económicas recurrentes que la han hecho pagar a los más desfavorecidos con enormes retrocesos sociales y un profundo recorte del Estado de Bienestar, en España y en tantos y tantos países.

Esta es la situación política actual, de ahí la importancia de lo que desde Tribuna Socialista venimos pidiendo reiteradamente: un Gobierno que gobierne para la mayoría, con la agenda social necesaria. Sabemos de los obstáculos que las instituciones financieras, nacionales e internacionales pondrán, también somos conscientes de que los poderes  venidos del régimen anterior se opondrán a dar solución política a los problemas políticos y buscarán la confrontación permanente Es por ello que estamos expectantes y esperanzados en que los que teniendo representación parlamentaria, y reclamándose de la izquierda, tomen consciencia de la gran responsabilidad que tienen.

Hace unas pocas semanas hablábamos de incertidumbre, y ahora tenemos lo que deseábamos, pero sigue siendo una situación delicada, frágil, que requiere prudencia y generosidad. Al mismo tiempo que firmeza para recuperar todos los retrocesos que los Gobiernos de la derecha nos quitaron con sus medidas, sólo con más derechos y más democracia paremos los pies a los que nos quieren volvernos al pasado.

Desde Tribuna Socialista reiteramos ese deseo compartido, esperamos inteligencia y paciencia, para garantizar una legislatura estable, provechosa y progresista. Solo pedimos esto, un Gobierno que gobierne para la mayoría de la sociedad.

Comité de Redacción

Que no haya Gobierno es desoír el mandato de las urnas

El 28 de abril las urnas hablaron claro, pero tras más de 140 días no se ha entendido o no se quiere entender. Lo primero sería grave, pero lo segundo sería peor.

La mayoría de la sociedad se volcó en participar de las últimas elecciones legislativas; la mayor participación desde 2004. Más de 12,6 millones de votos fueron a los partidos políticos que se reclaman de izquierdas. El resultado, por si alguien aún no ha echado cuentas, es que hay 185 diputados (PSOE, UP, ERC, Bildu, Compromís) que pertenecen a ese conjunto de organizaciones políticas con presencia en el Congreso de los Diputados y Diputadas. Recordando que la mayoría absoluta está en 176.

La respuesta de los votantes de izquierda no fue una contestación sólo ante la amenaza real de la llegada de la ultraderecha. Fue una reacción positiva para poner freno a las políticas del PP; tanto si las adopta en común con Ciudadanos o sin ellos, con VOX dentro o con VOX fuera del Partido que fundó el ex ministro de Franco, Manuel fraga.

Las urnas respondieron en sintonía con el «No es No» con el que las bases del PSOE apoyaron a Pedro Sánchez, frente a lo que suponía Susana Díaz y el «felipismo» del que ella se reclama, que pugnaba por dar continuidad a las políticas del PP absteniéndose en la investidura a Rajoy.

El 28 de abril, más de doce millones y medio de ciudadanos y ciudadanas votaron para que hubiese un Gobierno que defienda el actual Sistema Público de Pensiones derogando las reformas que lo condicionan y que sólo garantizan recortes y devaluación de las pensiones; como así ocurre con el mecanismo de revalorización introducido en 2013 por el PP, por el que sólo se revalorizan un miserable 0,25% anual. Es lo que ocurre con el «factor de sostenibilidad», que estira el importe de la pensión en función de la esperanza de vida; es decir que los pensionistas cotizaron en dinero real mientras trabajaban y ahora se les pretende pagar la pensión en base a artificios estadísticos.

Se votó para que se deroguen las reformas laborales de 2010 y 2012; que son las vías abiertas en la legislación laboral que han facilitado el trasvase de rentas del trabajo a rentas del capital. Esto explica cómo es posible que los trabajadores, a pesar de tener un puesto de trabajo, no tengan garantizado no vivir en la pobreza; lo que sufre casi un 15% de los asalariados y asalariadas. Por el contrario, el número de superricos se ha triplicado. Esto ha ocurrido en los años más duros de la crisis que provocaron los especuladores, pero que mientras las medidas legislativas que se tomaron sigan en vigor, contra las que hicimos tres huelgas generales, seremos los trabajadores los que pondremos el esfuerzo para que la minoría que provocó la crisis se siga viendo beneficiada.

Parar a la derecha no es cuestión de filias y fobias, es una cuestión práctica: la mayoría social (asalariados, pensionistas, desempleados, autónomos, estudiantes) necesita cambios legislativos valientes para defender un Sistema de Educación Público de calidad, en el que la religión no interfiera ni influya. Necesitamos que se legisle para potenciar económicamente a los centros públicos, con medios materiales y humanos, en lugar de primar la enseñanza privada; «casualmente» propiedad de las órdenes religiosas, en la mayoría de los casos.

Un Gobierno de la izquierda es una necesidad, para recuperar lo privatizado del Sistema Público Sanitario, pues es inadmisible e inaceptable la situación que se está viviendo en las urgencias hospitalarias, las listas de espera o la tercermundista situación que se vive en la Comunidad de Madrid con la lencería hospitalaria. Igual que en la Educación, en la Sanidad pública, hay que dotar de medios humanos y materiales a los centros hospitalarios públicos, en lugar de derivar a los pacientes a los centros privados; también muchos de ellos en manos de la Iglesia y de especuladores de la salud.

Son necesarias medidas medioambientales que pongan freno al «pirocrimen» al que asistimos todos los años en la etapa estival. Como son necesarias medidas medioambientales que combatan la contaminación atmosférica en las grandes urbes.

Para abordar estas necesidades, es preciso acometer una reforma fiscal que equilibre lo que hoy es exageradamente desequilibrado. El peso de los tributos por rentas del trabajo es, con diferencia, el mayor de los tres grandes bloques de ingresos vía impuestos, los otros dos son el IVA y el de sociedades o rentas del capital.

En nuestro país se recauda un 7% menos que la media de la zona euro, lo que equivale a unos 80.000 millones de euros cada año. No sólo se trata de ponernos a la altura de los países de nuestro entorno en cuanto a presión fiscal; hay que luchar seriamente contra el fraude fiscal y contra la economía sumergida, pero no al estilo Montoro con amnistías para los defraudadores.

Todas estas políticas fueron introducidas por los gobiernos del PP a base de represión: haciendo un uso abusivo del artículo 315.3 del Código Penal, por parte de la fiscalía y de algunos jueces, y con la introducción de la Ley Morzada. Fue y es evidente que se legisló para criminalizar la legítima respuesta de los trabajadores, de la mayoría social; lesionando derechos fundamentales como la huelga, la libertad de expresión o el de movilización. Por eso necesitamos un Gobierno que derogue esta legislación atentatoria contra las libertades.

Necesitamos un Gobierno que dé una salida democrática, desde la política, al conflicto generado en Cataluña. Coincidimos con CCOO y UGT de Cataluña quienes, en su manifiesto unitario de este 11 de septiembre, reclaman la libertad para los presos, consideran abusivos el uso que se está haciendo de la prisión preventiva y manifiestan que con los presos en libertad sería más fácil de evitar la polarización de la sociedad catalana. La mayoría social del resto del Estado no nos podemos desentender de esta cuestión, que es central para la democracia y los derechos.

Los discursos de la fiscal general del Estado en la apertura del año judicial, auguran sentencias ejemplares que caerán como una losa sobre la mayoría social de nuestro país y, sin ninguna duda, serán un verdadero obstáculo para una solución democrática, que deberá pasar necesariamente por que el pueblo catalán decida libremente su destino, en un referéndum negociado y legalmente reconocido. UGT y CCOO lo expresan de la siguiente forma en su manifiesto: «Nos declaramos  a favor del ejercicio del derecho a decidir entendiéndolo como un derecho democrático que incluye todas las cuestiones individuales y colectivas que nos afectan, sociales, laborales y políticas»

Que no haya un Gobierno, independientemente de quiénes lo conformen, y que no haya un acuerdo que lo sustente, es vulnerar el mandato de las urnas. Un mandato que fue nítido y mayoritariamente de izquierdas.

El escenario de unas nuevas elecciones es legítimo, claro que sí, y no nos da miedo, pero dejaría el mensaje de que no se quiere tener un Gobierno que tenga que afrontar las también legítimas aspiraciones de la mayoría de la sociedad.

No alcanzar un acuerdo y no poner en marcha la legislatura para abordar las cuestiones expuestas, entre otras muchas, es darle un balón de oxígeno a la derecha. Por eso los voceros de esa derecha: política, mediática y económica llevan semanas animando a que no haya acuerdo, diciendo “no pasa nada por volver a votar”. Desde Tribuna Socialista decimos que sí pasa: pasa la oportunidad de iniciar una senda distinta a la que venimos sufriendo la mayoría.

Comité de Redacción

Invitación del Comité Internacional de Enlace e Intercambio (CILE)

II reunión del Comité Internacional de Enlace e Intercambio


28, 29 y 30 de noviembre 2019, París

Estas últimas semanas, la situación mundial ha estado marcada por la brutal confrontación entre el capital, embarcado en una ofensiva de destrucción sin precedentes a escala mundial de todas las conquistas políticas y sociales arrancadas por la clase obrera y los pueblos, y la resistencia de los pueblos.

Por un lado, está la revolución de Argelia, que expresa, más allá de ese país, el movimiento de los pueblos, como en Brasil, en Hong Kong, etc., contra la barbarie engendrada por el mantenimiento del sistema de dominación imperialista. Como proclaman numerosas pancartas en las manifestaciones de Argelia: “En 1962, liberamos la tierra, en 2019, vamos a liberar al pueblo”. El pueblo argelino quiere echar a ese régimen opresor, represivo, que lo ha sometido a las reglas del mercado mundial.

El régimen, con el apoyo de las potencias imperialistas, se aferra al poder, reprime a los manifestantes, detiene a ciudadanos y a militantes de los derechos humanos y, el 9 de mayo, encarceló por “complot para cambiar el régimen” a Luisa Hanune, la secretaria general del Partido de los Trabajadores que combate desde su fundación en 1990 por la democracia y por una Asamblea Constituyente, por la liquidación del régimen y la ruptura de los vínculos de subordinación al imperialismo.

Por otro lado, está el capital que, para sobrevivir, vulnera la democracia, aplasta a los pueblos, saquea regiones enteras del planeta, destruye las conquistas sociales, en particular las que se lograron después de 1945. En esta situación de crisis, los Estados Unidos bajo la dirección de Trump intentan liberarse de todos los acuerdos, llamados multilaterales, del período de posguerra. Su consigna: “America First!” significa “América sola, por delante de todo”. Así han desencadenado un proceso de guerra contra Irán, anulando bombardeos contra ese país diez minutos antes de perpetrarlos para imponerle más sanciones que reducen al pueblo iraní a la miseria, con todos los riesgos de una deflagración que puede sobrevenir en cualquier momento.

También en Venezuela las sanciones y el embargo han dislocado científicamente el país para estrangular a su pueblo.

México se halla bajo la presión directa del talón de hierro norteamericano, que exige a su gobierno que controle el flujo de emigrantes, arrojados a los caminos por la opresión imperialista en toda América Central.

África se encuentra golpeada de lleno por la combinación del saqueo de los trust internacionales, que devasta el continente, y la extensión, en nombre de la lucha contra el “terrorismo”, de las intervenciones militares extranjeras y de las guerras que provocan la dislocación de muchos Estados africanos.

Esta política del capital, estos saqueos, la competencia entre los trust desembocan en las guerras que se extienden por todo el planeta amenazando de dislocación a los Estados nacionales. Los dirigentes del capital financiero están aterrorizados por el surgimiento de una crisis económica mundial de una amplitud sin igual.

En esta situación, Trump, para intentar preservar las posiciones de Estados Unidos y con el pretexto de una guerra comercial contra China, desencadena una guerra comercial general, de la que no se libran sus “aliados” europeos.

En todos los continentes y en todos los países, los trabajadores y los pueblos buscan caminos y medios para defenderse.

La revolución de Argelia expresa el más alto grado de rechazo de esos regímenes por los pueblos. Pero ese rechazo se ha expresado también, bajo formas propias, con ocasión de las elecciones europeas, en las que un 50% de los electores se ha abstenido, y los que han ido a votar lo han hecho para echar a los viejos partidos de derechas y de izquierdas que desde hace decenios, en alternancia, llevan la misma política. Se intensifican hoy las crisis de los Estados y la marcha hacia la dislocación de la Unión Europea.

Este rechazo de ha expresado en Francia con el movimiento de los Chalecos Amarillos. En otro ámbito, se ha expresado en la huelga general de Brasil, que ha unido a millones de trabajadores contra el proyecto de reforma del sistema de pensiones. Se ha expresado en Hong Kong, donde millones y millones de personas se han manifestado y han logrado un primer retroceso de la burocracia china en un proyecto de ley liberticida.

Una verdad era efervescencia sea podera de los pueblos en todo el planeta.

¡Quierenquesevayan todos!

Pero algunos, que pretenden hablar en nombre de los trabajadores y de los pueblos querrían, pese a la experiencia de estos últimos decenios, contener ese movimiento en el marco del respeto del sistema capitalista. Con argumentos manidos, querrían someter, en nombre del “diálogo social”, las organizaciones sindicales a los planes de destrucción de las conquistas obreras.

El movimiento que se desarrolla en Argelia de reapropiación de la UGTA, contra el secretariado nacional supeditado al régimen, más allá de la UGTA y de Argelia, expresa un movimiento que, en formas propias de cada país, se desarrolla en el seno del movimiento sindical para preservarlo y preservar su independencia.

Todos los militantes, todos los responsables, las organizaciones que quieren defender a los trabajadores y a los pueblos se preguntan: ¿quién puede actuar y hablar en nombre de la defensa de los intereses de los trabajadores y de los pueblos? La primera reunión del CILE que se celebró los días 8 y 9 de junio de 2018 aprobó una declaración que decía:

Todo esto plantea la cuestión de la reconstrucción, sobre la base de una ruptura total con la política de acompañamiento de la política del capital, de una auténtica representación política de la clase obrera, que trabaje para aunar a la clase obrera como clase con unidad de sus organizaciones de clase frente al capital financiero y a los gobiernos que lo representan.

El CILE ha decidido que es más necesario que nunca mantener y profundizar el intercambio de informaciones, integrando el lugar respectivo de los partidos y de los sindicatos en cada país, un intercambio sobre las experiencias emprendidas en nuestros países.

Lapresentedeclaración,aprobadapor el CILE, quiere ser una contribución al necesario debate para avanzar en la solución de la crisis de representación política de la clase obrera. Así pues, proponemos difundir este documento paraprofundizarestedebateencadauno de nuestros países, extenderlo a escala internacional, lo que constituiría un excelente pasaporte para entrar en contacto con todos los agrupamientos para reconstruir las bases políticas de una auténtica representación política de la clase obrera.”

Un año después, tenemos la confirmación de lo que este llamamiento señalaba. La amplitud nunca vista de la campaña por la liberación de Luisa Hanune atestigua no sólo el lugar que ocupan ella y su partido, sino también el lugar que ocupan los militantes y las organizaciones que participan en la actividad del AIT y del CILE.

En 80 países, se han pronunciado confederaciones sindicales nacionales de Asia, Europa, América Latina, África y numerosos responsables y militantes sindicales.

En todos los continentes, partidos representativos de los trabajadores, políticos de primer orden, como antiguos ministros y primeros ministros, diputados, senadores y hasta el Parlamento portugués, que ha votado una moción exigiendo la liberación de Luisa Hanune.

Intelectuales, universitarios, artistas, médicos, abogados, periodistas se han pronunciado también.

Defensores de los derechos humanos, militantes de asociaciones apoyan a Luisa Hanune en todos los continentes. Decenas de miles de trabajadores, de ciudadanos han apoyado la campaña por la liberación de Luisa Hanune, co- coordinadora del AIT. La fuerza de esta campaña internacional expresa un sentimiento masivo de los militantes, responsables, trabajadores en todos los continentes de rechazo de la explotación y de la opresión.

Como indicaba también la declaración del CILE antes citada, proponemos, para proseguir esta discusión y esta acción común, celebrar una nueva sesión del CILE los días 28, 29 y 30 de noviembre de 2019.

Coordinadora Internacional del Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de los Pueblos (AIT)

5 de julio de 2019

Respuesta de Tribuna Socialista ante la invitación a la 2ª reunión del CILE, publicada en el mismo TS-105 de septiembre de 2019.

En el Comité de Redacción de Tribuna Socialista hemos leído con atención el documento que, el 5 de julio de 2019, lanzó el Comité Internacional de Enlace e Intercambio (CILE); documento que nos ha llegado a través del Comité por la Alianza de los Trabajadores y los Pueblos (CATP) en España, Comité del que participamos. Nos identificamos con gran parte de lo que en dicho documento se expresa y manifiesta.

Hemos participado en la campaña por la liberación de la compañera Luisa Hanune, Secretaria General del Partido de los Trabajadores de Argelia (PT), encarcelada desde el 9 de mayo. Seguimos con atención las noticias que nos llegan sobre su situación y estamos dispuestos a contribuir para conseguir el fin buscado: la justicia, su liberación y la del pueblo argelino.

Es evidente que su encarcelamiento no obedece más que a un acto represivo, violento y antidemocrático del Estado argelino. Un Estado cuyo aparato está en manos del ejército que, como tantos ejércitos a lo largo de la historia, ha dejado de lado su función de defensa del pueblo, para volverse precisamente contra su pueblo y convertirse así en una herramienta al servicio de los intereses económicos de una minoría. En nuestro país, tenemos muy presente lo que esto significa, aún tenemos pendiente la reparación a las víctimas del golpe militar, criminal, del ejército español el 18 de julio de 1936 contra el Estado al que decían servir: la República. Aún nos lastran los 40 años de dictadura militar. Aún vivimos enlazados a aquel oscuro pasado, a través de instituciones que frenan el avance democrático de nuestra sociedad.

La lucha de Luisa Hanune, por una Asamblea Constituyente que acabe lo que comenzó en 1962, no puede ser tratada con represión. Menos aún, esa represión, puede ser mirada pasivamente por quienes se reclaman del internacionalismo y el socialismo.

Desde Tribuna Socialista, deploramos que haya presos por motivos políticos. Por eso rechazamos, a pesar de nuestras profundas diferencias con su causa, la prisión que por motivos políticos sufren representantes políticos y de la sociedad civil catalana. Presos algunos de ellos desde hace casi dos años.

Somos conscientes de que la mayoría social, los explotados, estamos pagando la factura de los problemas que sufre el sistema del capital. Tenéis razón cuando decís: «…el capital que, para sobrevivir, vulnera la democracia, aplasta a los pueblos, saquea regiones enteras del planeta, destruye las conquistas sociales, en particular las que se lograron después de 1945.».

Hemos visto en Brasil, como se ha llevado a cabo un montaje judicial, militar, político en última instancia, para machacar al Partido de los Trabajadores; a partir de los procesos contra Lula y Dilma Rousseff. Detrás está el ataque al sistema de pensiones brasileño, la liberalización en extremo del mercado y la privatización de lo público.

Lo estamos viendo en Hong Kong, donde el Gobierno de la isla ha pretendido amedrantar a su pueblo con leyes de extradición a China que vulneran las libertades; pretensión que ha sido contestada clara y contundentemente por el pueblo hongkonés; pueblo que ha tomado conciencia de que sus problemas no quedan resueltos con echar atrás una ley, su problema es un régimen que les somete en favor de intereses espurios al pueblo, a su mayoría.

Llevamos viendo desde hace casi tres décadas (desde la I Guerra del Golfo) como se está machacando a los pueblos de Oriente Medio y de los países del Norte de África, por intereses económicos y geoestratégicos de los grandes países imperialistas: USA, Rusia, China, con el apoyo de sus adláteres.

Y lo llevamos viendo y sufriendo desde hace más de una década en España, donde no se padece algo distinto a lo que ocurre en otros países de Europa, aunque las formas y ritmos sean diferentes, pero con un mismo común denominador: el ataque brutal a las conquistas conseguidas por la lucha de los trabajadores y sus organizaciones.

Efectivamente, la debilidad del capitalismo tras la II Guerra Mundial; junto a la existencia de una alternativa creíble (aún con su degeneración) al otro lado del muro que cayó en 1989, hizo que la socialdemocracia y el movimiento sindical europeo consiguiesen arrancar conquistas que hoy son irrenunciables. Conquistas que el capital ha decidido destruir: Pensiones, Sanidad, Educación, Dependencia, devaluación salarial con la consiguiente pérdida de poder adquisitivo de los salarios, deterioro de estabilidad laboral y las condiciones de trabajo… Retrocesos contra los que se lucha cada día. En Francia son los «chalecos amarillos», en el Estado español son los Pensionistas, en todos los países son los trabajadores y trabajadoras que hacen huelgas sectoriales y/o de empresa y combaten por recuperar sus derechos perdidos o por poner freno a la pérdida de esos derechos: en los cinco primeros meses de 2018, 17,6 millones de trabajadores y trabajadoras participaron en 216 huelgas en España «datos publicados por la CEOE». Resistencia que toma forma política y que, a través de las bases conscientes de los partidos de la izquierda, es trasladada al seno de las organizaciones, como así si ocurrió en el PSOE en los acontecimientos internos de 2016 y 2017.

Se ve con extrema preocupación la barbarie hacia la que camina la humanidad. Preocupación justificada por la impunidad con la que se está pauperizando al pueblo venezolano, a partir del boicot y las injerencias estadounidenses en Venezuela. Por las provocaciones inaceptables de la Administración Trump a Irán. Por la política cuasi genocida de los EE.UU. en la frontera con Méjico y los chantajes que sufren dicho país y el resto de países de Centro América.

Somos conscientes de que todo ello obedece a la necesidad del incremento del negocio de los USA. Es por ello que rompen los marcos establecidos en los tratados, incluso con sus propios aliados. No es otra cosa que la acción del imperialismo por ampliar las fronteras del mercado, un mercado agotado, saturado, por ellos mismos.

La situación nos hace recordar lo que Karl Marx exponía en “El capital” (capítulo XXIV La llamada acumulación originaria. Sección 6. Génesis del capitalista industrial): «El descubrimiento delos yacimientos de oro y plata en América, la cruzada de exterminio, esclavización y

sepultamiento en las minas de la población aborigen, el comienzo delaconquistayelsaqueodelas Indias Occidentales, la conversión del continente africano en cazadero de esclavos

negros: son todos hechos que señalan los albores de la producción capitalista.» Tras aquello, las luchas del imperialismo, someterían al mundo a dos conflagraciones mundiales en el s. XX.

En Tribuna Socialista nos preguntamos: ¿debemos asumir la barbarie, cómo método de resolución de los problemas de un sistema económico que beneficia a la minoría en perjuicio de la mayoría? Que está destruyendo el planeta y sus especies, comenzando por el género humano.

Para responder a la cuestión, basta con reproducir literalmente un párrafo de vuestro documento, pues da respuesta a nuestra interrogante:

«Todoestoplantealacuestiónde lareconstrucciónsobrelabasede la ruptura total con la política de acompañamientodelapolíticadel capital, de una auténtica representaciónpolíticadelaclase obrera,quetrabajeparaaunara la clase obrera como clase en la unidad de sus organizaciones de clasefrentealcapitalfinancieroy a los gobiernos que los representan».

Queremos con este escrito de posicionamiento, contribuir al debate, poner nuestro «grano de arena» en la búsqueda de soluciones a los problemas que aquejan a la mayoría de la sociedad, que no es otra que la clase trabajadora.

Quedamos pendientes de nuevos documentos que puedan ver la luz, de cara al encuentro que promovéis en París, en noviembre de este año.

Redacción de Tribuna Socialista

Comunicado de Tribuna Socialista al gobierno de Argelia

EMBAJADADE ARGELIA

Excelentísima Señora Doña Taous Feroukhi

Embajadora de Argelia en España

C/GeneralOraá,12 28006-Madrid

Madrid, 13 de Mayo de 2019

Excma. Señora Embajadora:

El Comité de Redacción de Tribuna Socialista nos dirigimos a usted, para que transmita al Gobierno de Argelia nuestra petición de que la señora Louisa Hanoune, detenida por orden del juzgado militar de Blida, sea inmediatamente puesta en libertad.

La señora Hanoune, dirigente del Partido de los Trabajadores, es una conocida defensora de la democracia, de los derechos de los trabajadores y trabajadoras argelinos, así como de la soberanía de Argelia.

En la confianza de que nuestra justa petición sea transmitida y atendida con prontitud, le saludamos muy atentamente.

Redacción de Tribuna Socialista

La mayoría de izquierdas derrota al bloque de derechas

conriverano

El PSOE ha ganado las elecciones con 2.056.046 de votos más que en las últimas elecciones. La voluntad de parar los recortes en derechos y libertades se impone en las urnas.

La campaña ha mostrado que existen intereses contrapuestos difícilmente conciliables. En el bloque de derechas están los mismos que se han enfrentado a la subida del Salario Mínimo Interprofesional, al diálogo y a la negociación.

El artículo editorial de ABC del 4 de abril, después de los debates televisivos auguraba que “España entraría en una etapa de oscuridad política, inseguridad jurídica e inestabilidad económica si Pedro Sánchez vuelve a ganar”, y continuaba más adelante, “lo relevante es la evidencia de que la izquierda tiene un proyecto destructivo para la unidad de España”.

La estrepitosa derrota del PP es el rechazo a la corrupción, a las reformas laborales, a los recortes de las libertades, al intento de liquidar las pensiones y a las políticas antidemocráticas que rechazan las demandas de la mayoría social y provocan la hostilidad entre los pueblos. La pérdida de más de 3,5 millones de votos del PP es, prácticamente, igual a la suma de los 2,6 millones de Vox y el 1,012 millón que aumenta C’s.

En Euskadi, en Galicia y sobre todo en Cataluña ganan el socialismo y otras fuerzas de izquierda que propugnan el diálogo, la negociación y la convivencia entre los pueblos de todo el Estado, mientras en Euskadi desaparece el PP y en Cataluña se queda con una diputada marginal, que presume de no saber catalán.

La gran participación en estas elecciones también expresa la continuidad de las movilizaciones en defensa de las pensiones, las demandas reiteradas de la mayoría social para parar todos los retrocesos en derechos y libertades que las reformas del PP han supuesto para la mayoría social.

  • La defensa de la industria y de los puestos de trabajo es el primer paso para combatir el desempleo.
  • Romper con el Concordato es no dar privilegios ni dinero público a ninguna religión.

  • Sacar al dictador del Valle de los Caídos debe ser la señal para aplicar las propuestas del PSOE mediante una ley de la memoria histórica que haga justicia a todas las víctimas del franquismo.

Los votos entregados a la izquierda no son votos incondicionales, son votos para que el próximo gobierno garantice el sistema actual de pensiones y restablezca el mercado de trabajo derogando la reforma laboral, por la igualdad de derechos, igual trabajo igual salario, para acabar con el desempleo juvenil, acabar con los llamados “trabajadores pobres”, para derogar el 315.3 del Código Penal, para garantizar la convivencia democrática mediante el diálogo y la negociación; son votos para eliminar las desigualdades, para buscar soluciones políticas y no judiciales a las demandas del pueblo catalán.

Los militantes socialistas concentrados en la sede de Ferraz gritaban ¡CON RIVERA NO!, este es el renovado No es No; ningún pacto con la derecha;  gobierno de izquierdas para hacer políticas de izquierdas. El mandato es claro e inequívoco, queríamos la mayoría y la tenemos, no hay excusas ni tiempo que perder. La determinación en tomar estas medidas será, sin duda, de gran valor para asegurar el triunfo en las elecciones municipales y autonómicas del 26 de mayo.

Los bancos que han financiado a las derechas no se ven reconocidos en el gobierno de Pedro Sánchez. Los poderes financieros presionarán para que el mandato indicado en las urnas no se cumpla. Los medios de comunicación se hacen eco de las recomendaciones internacionales para que aplique medidas dictadas por la banca que ha financiado a las derechas derrotadas.

Presionarán a Pedro Sánchez para que no haya un gobierno de izquierdas y pacte con C’S. Nos hemos de negar. Hemos de apoyar a Pedro Sánchez para equilibrar la balanza y que se forme un gobierno netamente de izquierdas que aplique políticas de izquierda.

Los militantes socialistas debemos defender al gobierno, hasta con la movilización si fuese necesario, para que aplique la política que reclama el pueblo.

 

Comité de Redacción de Tribuna Socialista