Editorial: Frente al cártel del fascismo: ¡No a la Guerra!

Cada día que pasa y vemos lo que ocurre, en ASTRADE estamos más convencidos de la necesidad de apoyar y participar en la Conferencia y el Mitin internacionales que van a tener lugar los días 19 y 20 de junio en Londres. Actos a los que acudirá una delegación de nuestra Asociación, para contribuir a fortalecer el movimiento mundial de quienes nos oponemos a la guerra y sus consecuencias.

El mundo está cambiando, pero en buena medida solo en apariencia. Fue el premio Nobel de literatura de 1929, Thomas Mann, alemán que tuvo que exiliarse en los Estados Unidos de América, quien, en el primer lustro de los años 40 del siglo XX, en plena Segunda Guerra Mundial, alertó de que el fascismo no era solo una amenaza italiana, española o alemana, sino que se trataba de un problema global. Y fue en esta etapa de su vida cuando dijo que “el fascismo no volvería con sus símbolos clásicos, sino instrumentalizando valores democráticos, como la libertad o la soberanía, apelando al miedo y al resentimiento popular”, reflexión que ha derivado en nuestros días en: “el fascismo llegará vestido de Armani”.

No sabemos si es Armani o Vicky Martín Berrocal, lo que es seguro es que adornan sus ricas vestimentas con medallas que pagamos los contribuyentes. Y constatamos la certeza de Mann cuando Trump, Milei o Ayuso hablan de “libertad”, “nación”, “arremeten contra el diferente”… e infunden miedo con cualquier excusa que se ponga a tiro; como el PP ha intentado hacer a costa del Hantavirus, llegando al más espantoso de los ridículos, importándoles un comino la vida de los afectados o poner en riesgo la vida de todos, como suele ser normal en los que ovacionaban al que comía en El Ventorro mientras su pueblo se ahogaba.

La afición a comprarse medallas con dinero público no es nueva, no la ha inventado Isabel Díaz Ayuso (IDA), ya lo practicó Aznar en diciembre de 2003, cuando el Consejo de Ministros aprobó un gasto de 2 millones de dólares, para que el lobby Piper Rudnick consiguiese la medalla del Congreso de los EE.UU., para Aznar. Ahora ha sido IDA quién, al parecer, ha pagado 300.000 € públicos al Estado mexicano de Aguascalientes, en concepto de “invitación de honor a la Feria Nacional de San Marcos”. ¿300.000 € para ser invitada? Lo que parece es que ese ha sido el precio de la “Medalla de la Libertad” que la ha otorgado el Congreso del Estado de Aguascalientes -institución análoga a la Asamblea de la Comunidad de Madrid-, Estado gobernado por la derechista del PAN, Tere Jiménez.

En junio de 2024, fue la Comunidad de Madrid la que otorgó la “Medalla Internacional de la región por su defensa de la libertad” a Milei, cuando en su visita a España, al igual que Ayuso estos días atrás en México hacia la presidenta Sheinbaum, se dedicó a insultar al presidente español, Pedro Sánchez. O cuando, hace poco más de un mes, en abril, el alcalde de Madrid concedía la “Llave de oro de la ciudad” a María Corina Machado, quien aderezó su visita con insultos y desprecios hacia las instituciones españolas.

Podríamos citar muchos más ejemplos de intercambios de premios y galardones entre los miembros del Cártel fascista. Sin perder de vista que “La Meca” del fascismo hoy está en Mar a Lago (Florida). En sus entregas de premios y galas se agasajan a costa del erario público y/o de los maletines que se intercambian en los “despachos de abogados” en paraísos fiscales, como veremos en nuestro país, si es que algún día se juzga a Alberto Quirón.

Este es un grupo muy limitado, pero con mucho poder; el poder que les otorga el capital financiero y especulativo que los financia a cambio de hacerse con los nichos de negocio en los servicios públicos: el problema es que los nichos pasaron a ser panteones y hoy pretende ser auténticos cementerios de la Sanidad, la Educación, las Residencias, las Pensiones y todos los servicios públicos.

El grupo Quirón, propiedad de la multinacional alemana Fresenius, es el principal pagador de “prebendas” a la presidenta de la Comunidad de Madrid, a través de los chanchullos con su, presunto, novio/testaferro. Por la multitud de casos de corrupción que hemos conocido en estas décadas pasadas, los corruptores están al frente de los grandes grupos de construcción de obra pública. O los fondos buitre que se han hecho con la propiedad de la vivienda pública que se construyó con dinero público; fondos buitre que son sustentados por sus accionistas: Estados sátrapas, entidades financieras, grandes empresas, corporaciones y, como no, también la Iglesia.

El fascismo innova poco, de hecho, Mussolini se inspiró y adoptó la simbología de la Antigua Roma. Fue financiado por la Confederación General de la Industria italiana. El nacionalsocialismo de Hitler fue apoyado económicamente por BMW, Bayer, Siemens, Volkswagen o Allianz. Y el franquismo lo fue por la Banca March o la Sociedad Azucarera Larios. No son todos, pero sí los más destacados.

Entre esta mafia hay escalafones: los hay de medio pelo, como IDA, y de campeonato mundial, como Trump; y estos últimos son los muy peligrosos, pues, sin menospreciar el daño que decisiones políticas como la de los “protocolos de la vergüenza”, que costaron la vida a 7.291 personas en las residencias de Madrid, Trump, Netanyahu o Putin, responden a los intereses de multinacionales, grandes fortunas y oligarquías; solo hay que hojear la revista Forbes del 17 de agosto de 2024, en el artículo titulado “Quiénes son los principales donantes multimillonarios de Trump”: Ilon Musk (propietario de Tesla), Woody Jhonson (Jhonson & Jhonson), Miriam Adelson (Casinos Sheldon Adelson), Timothy Mellon (Ferrocarriles Pan Am Systems), entre otros muchos y muchas.

Los fascistas de hoy organizan guerras por presión de los lobbies de la industria armamentística y petrolera; también de otras, para poder vender sus productos de la muerte y controlar los mercados. De esta manera se pone en marcha un macabro efecto dominó de muerte, destrucción y empobrecimiento: bombardean sin cesar y disparan sin miramiento contra civiles -hombres, mujeres y niños-, personal sanitario, periodistas… Arrasan poblaciones enteras para ocupar el territorio. Y desatan una ola de especulación que sube desmesuradamente los precios de los productos básicos, provocando el empobrecimiento de asalariados y pensionistas en todo el mundo, incluyendo a la interclasista clase media. Sin lugar a dudas, esto no sería posible si los estados e instituciones que dicen rechazar el genocidio en Gaza y las guerras, no mantuviesen relaciones comerciales y diplomáticas con los estados criminales.

En nuestro país tenemos una particularidad el fascismo tan rancio que anida en las instituciones heredadas de la dictadura, con la capacidad de impulsar juicios paralelos, como los que se han televisado estos días atrás; buscan no solo limpiar por enésima vez al partido fundado por el franquista Fraga Iribarne e inculpar a Sánchez, aunque sepan de antemano que las causas contra su hermano y su mujer tienen un efecto más mediático que judicial. Se afanan en limpiar de polvo y paja las instituciones que en buena medida dan continuidad al régimen predemocrático: resultado de que la «ruptura democrática» planteada después de la muerte de Franco NO se realizó, o sea sigue pendiente.

Mienten cuando apelan a la patria y la nación. La primera víctima de la política totalitaria de Trump o Putin es su propio pueblo, a quienes no dudan en reprimir salvajemente. Porque los intereses de esta minoría son contrarios a los intereses de la mayoría de la sociedad de cualquier país. Reaccionan con violencia cuando las reivindicaciones de los pueblos son contrarias a sus negocios y beneficios; por eso rechazan con intolerancia la reivindicación de renacionalización de los privatizado -un ejemplo claro lo tenemos aquí, en el rechazo de la derecha a la derogación de la Ley 15/97-.

Falsean la verdad cuando provocan una guerra para salvaguardar los intereses e inversiones se sus patrocinadores/corruptores: lo hizo George H.W. Bush al invadir Irak al inicio de la década de los 90 del siglo XX. Lo hizo su hijo una década después, destruyendo Irak, para someterlo y disponer de sus recursos. Lo vienen haciendo los distintos gobiernos de Israel desde 1948 en Palestina, donde, a nombre del terrorismo, han ocupado la mayoría del territorio palestino, y lo están haciendo ahora en Líbano. Como lo hace Putin en Ucrania, para defender los intereses de los oligarcas rusos, en su pelea por no perder el negocio energético con Europa.

Claro que el régimen teocrático de Teherán es criminal con su propio pueblo, pero los Estados son algo más que un régimen, por muy criminal que este sea. No se puede pretender “liberar” a un pueblo masacrando a ese mismo pueblo, y si las cosas no salen como les interesaban dejan a ese pueblo en la estacada, como en Afganistán.

Cada día se espera menos de las instituciones internacionales, despreciadas a su vez por esta ola de neofascismo: ONU, OMS, UE, incluso la OTAN está siendo vituperada, por mucho que su secretario general, el Sr. Rutte, se arrastre a los pies de Trump cada vez que se le presenta la ocasión.

Solo cabe esperar que la clase perjudicada, esa mayoría que paga las consecuencias de un sistema económico pensado por y para que unos pocos individuos exploten a los demás a nombre de su “libertad individual”, se organice y se movilice.

El Comité de Redacción

El madrileñísmo de Ayuso no es Madrid ni España

Ante el Congreso Nacional del PP, del cinco y seis de julio, IDA lleva ya semanas segando la hierba bajo los pies de Feijóo, como quedó demostrado, de manera evidente, en la reunión de Presidentes de Comunidades Autónomas celebrado en Barcelona, y en la concentración del pasado día 8 en Madrid, para exigir al Presidente del Gobierno que convoque elecciones: ¡ya!, como si tuvieran en su mano la capacidad imperativa para imponer su deseo. Se van a cansar de tanto repetir lo mismo y van a cansar a la ciudadanía, ya saturada, del mensaje simplón que el PP ofrece como proyecto para España. Reunir a cien mil personas después de una campaña de tres semanas animando a la militancia a asistir poniendo autobuses gratuitos, es un magro resultado para las expectativas creadas. Incluso dando por buena esa cifra, que dobla la facilitada por la Delegación del Gobierno que reduce la asistencia a la mitad.

Más allá del número, lo mollar es la pugna abierta entre dos maneras de entender el liderazgo y el proyecto que debe plantear el PP a la ciudadanía tras su Congreso. Feijóo quiere un conclave plano, como es él, donde las disputas no se conviertan en ruido mediático, por eso lo plantea como una revisión somera del proyecto archiconocido basado en la reducción de impuestos y del gasto en el estado del bienestar para beneficiar al sector privado en detrimento del público. El objetivo: que el encuentro se convierta en una aclamación de su figura política como único líder de la derecha con capacidad para ganar, esta vez sí, piensa él, la Moncloa. El problema de Feijóo es su falta <<punch>>, de la garra que le exigen los más radicales que le impide desarrollar un discurso y proyecto propio; por eso vive al albur de los acontecimientos y las presiones que recibe.

Reclamar para sí la centralidad política, no pasa de ser una afirmación discursiva que se contradice con los acuerdos suscritos con Vox, para sacar adelante los presupuestos en Comunidades Autónomas, que implican aceptar las propuestas más radicales y antidemocráticas de la ultraderecha. No se puede estar en misa y repicando, como quedó claro en su discurso en la concentración de la Plaza de España, cuando tuvo que salir al paso de las afirmaciones previas de Ayuso, al señalar que en su partido hay maneras distintas de hacer política, para rebajar el mensaje beligerante y extemporáneo de la lideresa madrileña, lanzada a dar la batalla ideológica contra el proyecto socialdemócrata, izquierdista comunista, que representa el Gobierno de coalición.

Batalla ideológica que azuzan los mentores de Ayuso, la ex lideresa Esperanza Aguirre, que en declaraciones al diario El País se quitó la careta al punto de defender que, a la larga, la dictadura fue mejor que la II República. Declaración que apuntala el revisionismo auspiciado por las notas periódicas que publica FAES —el think tank (tanque de pensamiento) del gurú de la derecha más rancia, JM Aznar— para blanquear la dictadura franquista y hacer olvidar que fue fruto de un golpe de estado contra el poder legítimo obtenido en unas elecciones democráticas. El sentido de este discurso mendaz y antidemocrático, es equiparar el actual momento político a una dictadura encabezada por el sátrapa de Sánchez.

Ésta es la situación en la que IDA se desenvuelve como pez en el agua como elemento disruptivo, deliberado y sin tapujos, como quedo claro en sus últimas declaraciones en las que señaló que España no es un estado plurinacional, término que no figura como tal en la Constitución que sí reconoce en su articulado la existencia de nacionalidades y regiones dentro de la nación española. Negar la existencia de una pluralidad de lenguas y tradiciones seculares que conforman lo que entendemos como España, es desconocer la historia y negar, por una mera razón ideológica anclada en el franquismo más medieval, que el Estado de las Autonomías del que nos hemos dotado democráticamente, con diferentes niveles de competencias, es la demostración palmaria de que vivimos en una sociedad legítimamente plural en identidades, tradiciones y culturas. Realidad que no encaja con la visión homogénea y encorsetada de la sociedad que anida desde siempre en el nacionalismo reaccionario español, del que Ayuso enarbola la bandera como su principal adalid.

Éste es el trasfondo del debate ideológico que se cuece entre bambalinas en el PP, que Feijóo quiere esconder y Ayuso propalar a los cuatro vientos, desde el convencimiento de que eso es lo que quieren y piensan los españoles de bien que, según los organizadores, son las personas que asistieron a la concentración en la Plaza de España de Madrid. Dos maneras de entender el proyecto político que debe llevar adelante el PP, aunque en el fondo el alma de estas dos caras es la de siempre; defender los privilegios de los ricos y poderosos por la vía de rechazar cualquier tipo de reconocimiento de derechos y mejoras en la vida del ciudadano medio.

De ahí que el debate no esté en oponerse a la subida del salario mínimo, de las pensiones, a la intervención del mercado del alquiler, a la reducción de la jornada laboral, al reparto equilibrado de los emigrantes que llegan en pateras y otras vías huyendo de la guerra y hambre en sus países, o a todo lo que suponga reducir el desequilibrio entre las clases ricas y adineradas, y las medias y populares. El debate es cuál debe ser la estrategia para llevarlo adelante y con qué modelo de liderazgo, terreno en el que Feijóo naufraga, como se lo hicieron ver los que asistieron a la concentración madrileña al corear tú sí que vales, cuando Ayuso subió a la tribuna. Ingrato momento para Feijóo. que ya la había oído decir que ella es partidaria de primarias para elegir al líder del partido.

Griterío que no debe sumergirnos en la idea de que Ayuso es la llamada a llevar al PP a la Moncloa, porque lo que ella representa es la derecha filo franquista que anida en su entorno, haciéndola creer que liberará a España del comunismo bolivariano. Trampantojo que no la deja ver ni pensar que su discurso contra la diversidad cultural que conforma España no gusta, sino que disgusta, no solo a una mayoría de los barones autonómicos de su partido —que no la secundaron en su patochada en la reunión de Presidentes—; sino a la mayoría silenciosa de españoles que viven y se sienten a gusto con un sistema democrático que reconoce y da carta de naturaleza política y cultural, a sus peculiaridades.

Mayoría que no comparte las locuras y excentricidades de Ayuso, que solo buscan el enfrentamiento en lugar de la concordia que supone aceptar la diversidad de la sociedad española. Por eso, no pasa nada nada si Ayuso llega a hacerse con las riendas de su partido como pretende, porque su españolismo rancio y radical genera, fuera de su entorno de palmeros, anti madrileñismo y el rechazo social de lo que representa: la rémora mental que provocó el golpe de Estado contra la II República, que condujo a una guerra cruel y degeneró en una dictadura asesina que ha dejado heridas aún sin cerrar.

Vicente Mateos Sainz de Medrano.
Periodista, profesor universitario y
Doctor en Teoría de la Comunicación de Masas

El novio, la IDA, la tormenta seca y otros polvos.

¿Sólo o en compañía de otros?

                Me gustan las rarezas, fijarme en lo periférico, en los detalles que dan soporte creíble a conclusiones más detalladas y consistentes. Veo una película y estoy pendiente de cómo se desarrolla el entorno de la escena principal, la actividad de los figurantes, no sólo esa parte central que es lo que quiere vender el director. Con ese fondo, si es consistente, me es posible dar credibilidad a la escena. La excepción son los primeros planos en los cuales está todo dicho según se percibe y el caso es que a la IDA le gusta mucho el primer plano y claro así se le aprecian las espinillas, los puntos negros de su patética gestión y otras imperfecciones imposibles de disimular en lo cercano que no soportan un análisis mínimo.

                Leo infinidad de artículos sobre los delitos, sí sin presunción alguna, delitos aceptados en concepto de autor en 2022 por el protagonista, para mí putativo, novio de la IDA. Y pongo IDA en la doble acepción, la conceptual y la personal. Claro, que sería más literal la INDA, Isabel Natividad Díaz Ayuso, y eso llevaría a caer en la tentación de elaborar un manifiesto sobre las coincidencias chuscas, pero eso para otra ocasión.

                La polvareda es fundamental en muchas escenas de cine. Impide apreciar el fondo y hasta difumina la escena principal, como hace el pulpo en su medio cuando huye para confundir a quien le acecha. Y es un hecho incuestionable que, en la gestión de IDA, especialista en huir y en desviar la atención sobre sus fechorías políticas, hay mucho polvo, mucha capa de grasienta suciedad cuyo mero tacto y hasta la mera intuición de su existencia produce rechazo. A mí hasta me da asco verla y oírla con esos aires de prima dona. 

                A modo de inciso ¿cómo justifican el PP y la IDA que la salida del FLA, fondo de liquidez autonómica, suponga pagar a diario un millón de euros de más por los intereses de la deuda autonómica, más de mil millones hasta 2026? (FUENTES: BBVA, BANCO DE ESPAÑA y otras). Con libertad, ella misma lo dijo, para competir con Londres y Amsterdam, pero ¿competir en qué? Como también dijo, con toda la falsedad del mundo, que la Comunidad de Madrid no tiene deuda pública, siendo que ahora roza los 37.000 millones de euros (FUENTE: https://shorturl.at/oFJPQ).

                Puntualizando ¿Es imaginable que el novio de la IDA pergeñara sin más, con empresas que facturan millones y sin personal, un ensamblaje, para los finos “una arquitectura”, de comisiones millonarias? ¿Qué aportaba el novio a ese sistema? Me huele que su aportación era perfectamente prescindible, que estaba allí de relleno necesario, es mi percepción. 

                Dicho de paso, ¿Cómo consienten Hacienda y la Seguridad Social sociedades así, que facturan sin personal, que en general no inspiran más que situaciones atípicas? (Las vueltas que hay que dar para no decir lo que se quiere decir). No es concebible ni aceptable como primera opción. Ahora falta que el polvo se decante y que se pase la bayeta para acceder al material que parece apuntar a algo mucho más sensible; al tiempo.

                ¿Cómo se alzó el novio de la IDA hasta el nivel exigible, mínimo, para entrar en esas operaciones? ¿Cómo alcanzó el grado de aceptación exigido para ser creíble como intermediario y de la noche a la mañana? Para concretar, el novio ¿se alzó o fue alzado, se introdujo o fue introducido como una marioneta en la escena? ¿Cómo se llega al extremo de que un alto directivo de una empresa sanitaria concesionaria de la Comunidad de Madrid, dirigida por su novia, esté en el meollo de la creación de una empresa, ya es fatalidad que se sepa, en Panamá, de esas que llaman pantalla y que, será casualidad, son de las que se invocan cuando se habla de delincuencia financiera? Recordemos, para despresurizar el estrés que produce la mera invocación de estas cuestiones, el asunto de “Los papeles de Panamá” y en plan ficticio, aunque no tanto, la película “La Lavandería”, con Antonio Banderas y Mery Streep en papeles estelares.

                El novio es técnico sanitario. No, no es un puesto de trabajo de alto nivel técnico, aunque la denominación pueda inducir a creerlo. Por supuesto, sin desmerecer en nada a los técnicos sanitarios y tampoco al novio de la IDA en ese desempeño, hay que concretar que se trata de una actividad para la que es exigible una titulación en FP y que se extiende a actividades como la de personal de ambulancia, aunque abarca otras especialidades. Nada que suponga una proximidad al verdadero poder personificado en la alta dirección empresarial, algo imprescindible en el caso.

                Contextualizada la escena ¿cómo se establecen los lazos y la concurrencia de intereses de un técnico sanitario con personal directivo de grandes empresas?  ¿Cómo se produce el acercamiento del novio, lo fuera o no en las fechas de las comisiones, a la zona caliente de contratación de grandes empresas? No es inconcebible, claro, puesto que hay gente que llega a rey sin exigirle ninguna cualidad personal, ni política ni intelectual, sólo tiene como deber vital aparearse con éxito reproductivo. El caso es que el hermano de la IDA, otro comisionista destapado en su día, les presentó en 2021.

                IDA se cree la lista de la clase. Pero son infinitas las pilladas que arrastra y que delatan, sobre todo, su necedad. Dijo sobre el piso de Chamberí: “Está hipotecado, está registrado mediante notario, está legal, está todo”. Bueno, ¿a quién se le ocurre decir “está legal”, como poniendo la tirita antes que la herida? Como en muchas ocasiones, es la IDA, torpe y engreída como ella sola que hay que reconocerle el mérito, quien abre la puerta a la sospecha, exponiéndose temerariamente a futuribles que ella no controla y por eso está donde está cada día. Por otra parte, demostró conocer detalles como “hipotecado”, “registrado”… En fin, circunstancias que por lo general quien no vive en casa propia rara vez conoce y ni se le ocurre hacer valer ¿con qué finalidad, en este caso, para alejar a molestos moscones que quisieran indagar sobre el piso, al parecer pisos según lo acabado de publicarse?

                El caso es que fue la IDA, con su partido, quien acabó de torpedear y hundir a su novio, y a ella misma, más de lo que estaba, recordando que ya en 2022 el novio se declaró responsable penal de al menos dos crímenes, delitos, fiscales. Y le hundió porque dio el visto bueno a su dócil Serrano para denunciar corrupción, según su parecer, en la que estaría involucrada una empresa relacionada con el novio. ¿Imprudencia, ira, odio incontenible?

Fernando Jabonero Orasio
@fernandoorasio

Defendamos lo público frente a la barbarie de lo privado.

Ayer fueron las pensiones, hoy las residencias, mañana volverá a ser la Sanidad.

Miles de personas han salido a las calles de Madrid, este 26 de noviembre, por segundo día consecutivo; ayer fueron miles quienes se manifestaron en contra de la violencia machista, hoy han sido miles quienes ha salido a denunciar que “no fueron muertes, que fueron asesinatos”, los 7291 fallecimientos que se produjeron en las residencias de Madrid, en los primeros meses de pandemia.

Familias de los y las fallecidas, y personas que en solidaridad se han sumado a la marcha, han recordado que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso (IDA), del PP, les negó la asistencia sanitaria hospitalaria, vulnerando de este modo la Constitución del 78 que tanto defienden, en sus artículos 15 y 43, pues, ¿acaso no fue se les negó “el derecho a la vida y a la integridad física”, cuando se les dejó abandonados a su suerte, sin medidas paliativas siquiera? ¿No fue “inhumano y degradante” dejar que se asfixiaran sin ningún acompañamiento ni intento de minimizar su agonía? ¿Tutelaron los “poderes públicos y organizaron la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios”?

Una parte mayoritaria de los y las jueces y fiscales parece que ha decidido dedicarse más a hacer el quite a la derecha, su opción ideológica, que a servir a la justicia. Los vericuetos jurídicos y judiciales, dejan impunes a los malhechores y sus decisiones políticas criminales, no solo negligentes: fiscales que no han escuchado a las familias ni a las trabajadoras de las residencias; juzgados que archivan las causas sin abrir juicio oral… Solo la presión social de las familias de las víctimas, su presencia en algunos medios de comunicación, el hecho de haber llevado su justa causa a las instituciones europeas… esta haciendo que casi cuatro años después se abran causas con Ayuso y su Gobierno, por los protocolos de la vergüenza, los que negaron la asistencia sanitaria hospitalaria a miles de residentes en las residencias de Madrid.

En la manifestación de hoy, no solo han reclamado “Verdad y Justicia”, han exigido una Ley marco estatal

que regule el funcionamiento de las residencias, que se ponga freno al negocio por el cual se maltrata a decenas de miles de ancianos y ancianas. Cuando un servicio público se pone en manos de la iniciativa privada, el objetivo deja de ser el bienestar de los ciudadanos y ocupan su lugar la avaricia y el lucro de los accionistas, de y los fondos buitre, a quienes la salud, el bienestar y la vida digna les trae sin cuidado.

La privatización de los servicios públicos se ha convertido en un verdadero cáncer de la sociedad actual: colegios, hospitales, residencias… donde el beneficio impone el recorte de personal y de las condiciones de trabajo, de la calidad de los alimentos y de su cantidad, entre otras cosas. Ciertos políticos ceden, vergonzosamente, ante los lobbies de las grandes corporaciones y los fondos de inversión. Los hay más desvergonzados, si cabe, como la señora Ayuso, que van en busca de esos grupos de interés económico, que viajan a Estados Unidos y otros países, para ofertar al “mejor” postor hacerse cargo de servicios públicos que ella está predispuesta a privatizar.

Los ciudadanos y ciudadanas, como hoy, como en las macro manifestaciones en defensa de la Sanidad Pública, organizadas el espacio de Vecinos y Vecinas de Barrios y Pueblos de Madrid, o como las grandes manifestaciones organizadas por el movimiento estatal de pensionistas, tiene que echarse a la calle a defender lo que es suyo. Nadie debería olvidar que los servicios públicos se financian y construyen con nuestros impuestos directos, cada mes que nos descuentan el IRPF de la nómina; y de los indirectos, cada vez que compramos algo y nos aplican el IVA; además de otros impuestos y tasas, como el IBI, ese del que la Iglesia está exenta.

Reclamar justicia, como reclamar que lo público no se privatice y/o que se desprivatice lo privatizado, es hacer mejor esta sociedad bárbara.

Roberto Tornamira
Miembros del Comité de Redacción de TS