DECLARACIÓN

A la derecha se le ha caído el disfraz

La votación de los decretos para poner límites al drama social de la vivienda ha destapado la verdadera cara de la derecha en nuestro país; tanto la derecha españolista descendiente del franquismo -PP, VOX y UPN, como la derecha catalana pujolista de Junts.

La palabrería eufemística de los medios de comunicación al servicio del capital y de los demás agentes al servicio de los intereses de la minoría privilegiada cae a plomo ante lo que realmente representa el voto de estos partidos políticos. Ante el drama que sufren las personas, familias enteras, amenazadas con ser desahuciadas; ante el atentado social que sufren millones de jóvenes a quienes se les niega su derecho básico a la emancipación, las diputadas y diputados de PP, VOX y Junts han votado defender los intereses de quienes acumulan más de medio millón de inmuebles en nuestro país: grandes empresas, fondos de inversión y Sociedades Anónimas de Inversión en el Mercado Inmobiliario (Socimi). Han votado defender a 27.000 grandes propietarios particulares que acumulan otras 300.000 viviendas. Han ignorado que en España hay más de 3 millones de pisos vacíos cuyos propietarios no tienen ninguna intención de sacar al mercado de la vivienda, pues son una inversión alternativa a las inversiones financieras.

La derecha en el Congreso de los Diputados ha dado la espalda a quienes necesitan un techo para vivir y ha respaldado a los especuladores que multiplican por 3, por 4 o por más el precio de los alquileres de un contrato para otro, de un mes para el siguiente.

Las diputadas y diputados que han votado NO a poner límites al despropósito del mercado de la vivienda han avalado con su voto a los gobiernos de las comunidades autónomas que se niegan a aplicar y respetar la Ley por el derecho a la vivienda: Ley 12/2023. Comunidades y ayuntamientos que no aplican la ley para poder continuar fomentando el mercado ilegal de los pisos turísticos: unos 86.000 según datos del Ministerio de la Vivienda, de los que el 18% aproximadamente están en Madrid.

En su mofa a la democracia, con su voto negativo a los decretos presentados por el Gobierno el viernes 2 de octubre, han aplaudido que la desvergonzada Ayuso pretendiese que con dinero público se le proporcionase un ático de lujo valorado en más de 6 millones de euros, cuando está viviendo en otro ático de lujo gracias a las mordidas que, presuntamente, ella y su novio/testaferro han sacado de sus chanchullos y negocios con el Grupo Quirón.

Ha sido el drama de la Vivienda, pero podría haber sido el drama de la Sanidad Pública, donde la gestión privatizadora de la derecha pone en riesgo cada día la vida y la salud de millones de personas.

Lo que está sobre la mesa con una claridad tremenda es lo dañino de las políticas liberales, de la economía de mercado, de privatizar todo lo público que ha sido construido con el esfuerzo de generaciones y generaciones de trabajadoras y trabajadores con sus contribuciones e impuestos.

La derecha lo dice claro, pero millones de votantes parecen no oírlo: viene a por las pensiones, a por la Educación, vienen a por los derechos de las y los asalariados, vienen a saquear hasta el último céntimo de nuestros salarios y pensiones.

Ayuso y Almeida, epicentro de la desvergüenza, anuncian que acudirán a su burladero de siempre, a los tribunales de injusticia, donde saben que cuentan con una mayoría dispuesta a saltarse todas las líneas éticas como en la instrucción llevada a cabo por el juez Peinado contra Begoña Gómez o como el Tribunal Supremo contra Álvaro García. Una mayoría judicial y fiscal que se niegan a perder su status privilegiado con tufo a TOP.

El envite no es solo estatal, el cual habrá que resolver en las elecciones generales, autonómicas y municipales, cuando se convoquen. La apuesta es internacional. Desde Tel Aviv a Washington, pasando por las cobardes instituciones de la UE que se pliegan a Trump, su frotan las manos con la posibilidad de una derrota de la izquierda en España.

En manos de las organizaciones de la izquierda está que los deseos de la derecha nacional e internacional no se traduzcan en realidad. Dejemos las luchas cainitas entre devenires, trayectorias y fracciones. Dejemos de una vez por todas el canibalismo y las dentelladas desde el maximalismo y desde el hegemonismo. Con la derecha en el poder de poco vale creer tener razón o ser el más grande de la oposición.

La Asociación Trabajo y Democracia (ASTRADE) nació con la vocación de ser un lugar de encuentro para la izquierda, y no hemos dejado de trabajar en este sentido. Hoy más que nunca nos orientamos hacia las iniciativas que buscan la unidad; sin confundir unidad con uniformidad ni con renuncia a las posiciones y matices de cada cual.

Están en juego los derechos y libertades sociales y los derechos públicos fundamentales para la mayoría de la sociedad.

Como se corea en muchas movilizaciones en defensa de los derechos “La lucha es el único camino”, lucha que las organizaciones políticas, sindicales y los movimientos sociales deben concretar para dar continuidad a las movilizaciones convocadas para mañana sábado día 3, movilizaciones a las que llamamos y animamos a participar.

La Junta Directiva

2 de octubre de 2026

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