La esperanza de cambio se sitúa en la izquierda

¡Madre española, pensando en vuestros hijos, votad España!

Eslogan de la propaganda electoral de Acción Popular. II República. Madrid 1933.

Sin lugar a duda, las masivas movilizaciones en torno al 8 de marzo han abierto (por la vía de los hechos) la campaña electoral relacionada con las elecciones generales del 28 de abril. La decisión de poner fin a la legislatura se ha producido después de que la derecha y los independentistas votaran, de manera irracional e incomprensible, en contra de los PGE-2019 presentados en el parlamento por el gobierno socialista.

Mucho se ha escrito sobre la conveniencia de la convocatoria electoral en esa fecha- incluso se barajaron otras fechas-, ante el argumento de que pudiera condicionar el resultado final dadas las incertidumbres que vienen provocando las encuestas publicadas. Sin embargo, para los intereses del país- y también para los del PSOE en el gobierno, todo hay que decirlo- la fecha está ajustada a lo que demanda en estos momentos nuestra realidad política, económica y social. Sobre todo, cuando existe un consenso generalizado de que el país no puede perder más tiempo del estrictamente necesario en conjeturas de esta naturaleza.

Los resultados de Andalucía van a ser una referencia constante en la campaña electoral, así como la vergonzosa formación del gobierno andaluz con el apoyo de la ultraderecha. También la deriva del PP hacia la derecha más extrema (apología de la “Reconquista” y la “Cruzada”, además de aplicar permanentemente el artículo 155-CE). Y, desde luego, el abandono manifiesto del centro político de Ciudadanos en su particular pugna por liderar la derecha y encabezar un hipotético gobierno en nuestro país. En este escenario, no es una buena noticia que Podemos no acabe de resolver sus problemas internos y que, según las encuestas, sufra un cierto revés electoral, con las consecuencias que ello podría tener para la izquierda a la hora de configurar una mayoría en el parlamento que le permita gobernar.

Estas circunstancias han situado al PSOE en el centro del tablero político y jugando (al ajedrez) con Blancas, lo que puede desplazar hacia el PSOE el voto útil en estas elecciones en detrimento del PP. Incluso, en el Senado, la izquierda puede mejorar sustancialmente los resultados actuales evitando con ello la instrumentalización y el bloqueo bochornoso y partidista que ha ejercido el PP en los últimos años. Por otra parte, el PSOE ya no debe preocuparse de los posibles pactos con Ciudadanos, escorado definitivamente hacia la derecha más rancia y, por lo tanto, al margen de la centralidad política, como lo demuestra su veto a Pedro Sánchez por cálculos exclusivamente electorales, lo que consolida tres grandes bloques en litigio: derecha, izquierda e independentistas. En todo caso, se trata de una posición idónea para la izquierda, a pesar de que no debe olvidar los brutales ataques que sufrirá (sobre todo el PSOE) desde todos los frentes abiertos: político, económico, financiero, mediático…

Efectivamente, la derecha, instalada en una confrontación permanente, se dedicará a embarrar el campo de juego de manera sistemática y para ello no dudará en verter todo tipo de mentiras y descalificaciones hacia el PSOE y Podemos. Sabiendo, además, que para defender sus posiciones no necesitará esforzarse en presentar alternativas ni ofrecer soluciones a los problemas que más preocupan a los ciudadanos: les bastará con insistir en la “Unidad de la Patria”, al grito de “Santiago y cierra España”. Además de reiterar la demagógica y populista bajada de impuestos; cuando, precisamente, España necesita todo lo contrario: equipararnos fiscalmente a la UE (España recauda siete puntos del PIB por debajo de la media de la eurozona), mejorar la inversión y superar la pobreza, la desigualdad y la exclusión social.

Por el contrario, la izquierda, y en concreto el PSOE, debe apostar por una política que responda a las expectativas de la mayoría de las personas y divulgar sus propuestas más significativas, lo que aconseja evitar enfrentamientos y fracasos como se produjeron en el Pacto de Toledo y en la convalidación del Decreto Ley sobre los alquileres. En primer lugar, debe ofrecer alternativas sobre Catalunya, a pesar de que el juicio al Procés (en plena campaña electoral) pueda perder intensidad, interés y produzca hartazgo en la ciudadanía. En todo caso, el PSOE debe rentabilizar la política emprendida y seguir ofreciendo diálogo en busca de la consecución de acuerdos, al margen de los resultados que se obtengan. Sólo la Constitución Española, el Estatut, el imperio de la Ley y el respeto a las resoluciones que tome el Poder Judicial deben constituirse en líneas rojas para todos en la perspectiva de un Estado Federal.

En segundo lugar, el PSOE debe defender una política socialdemócrata y, por lo tanto, apostar por el Estado de Bienestar Social en la UE y, en coherencia con ello, concretar en su programa electoral sus cuatro alternativas prioritarias: pensiones y dependencia (sobre todo después del fracaso del Pacto de Toledo), mercado de trabajo (desempleo, precariedad, tiempo de trabajo y reformas laborales), servicios públicos (educación y sanidad) y la imprescindible política fiscal. Precisamente, estas son las políticas que se deben discutir en la campaña electoral y, en particular, en los debates previstos que esperan con redoblado interés los ciudadanos.

Mientras tanto, de acuerdo con los sindicatos, el gobierno debe apurar todas las posibilidades existentes de aprobar algunas medidas de indiscutible importancia contempladas en los PGE-2019 y, sobre todo, en la Agenda Social. En este sentido, la última decisión del Consejo de Ministros de aprobar dos  decretos leyes -que debe convalidar la Diputación permanente del Congreso de los Diputados-, representa una buena noticia: la equiparación de los permisos de paternidad (16 semanas pagadas al 100% a partir de 2021) y maternidad; la obligación de que las empresas registren sus salarios para evitar la discriminación de sexos; el ampliar el número de empresas obligadas a tener planes de igualdad; la reforma de la vivienda y el alquiler; y la creación de un salario mínimo para los jóvenes investigadores.

Sin embargo, todavía siguen pendientes otras medidas de superior calado social, como vienen exigiendo los sindicatos desde hace meses en las mesas del diálogo social: el subsidio para los parados de más de 52 años, las cotizaciones a la Seguridad Social de los cuidadores de las personas discapacitadas, además de corregir las medidas más regresivas de la reforma laboral (primar el convenio de sector sobre el de empresa, restaurar la ultra actividad y el control horario en las empresas) y de las pensiones del PP (derogar el factor de sostenibilidad y garantizar la revisión automática de las pensiones). La oposición de la CEOE-CEPYME a que se apliquen estas medidas resulta inaceptable y, además, totalmente rechazable si su actitud significa capacidad de veto.

Al margen de todo ello, y desde el punto de vista electoral, será fundamental movilizar a la izquierda, ilusionar a los más jóvenes, reafirmar la voluntad de cambio en relación con las políticas de austeridad extrema, no cometer errores ni sobreactuar con ideas y ocurrencias incomprensibles para la gran mayoría de los ciudadanos y, por último, no caer en las provocaciones populistas y absurdas de una derecha montaraz y “sin complejos”. Estas actitudes se deben traducir en una participación masiva en las urnas y, por lo tanto, en una lucha despiadada contra la abstención, sobre todo en las provincias de la España del interior, de la España mesetaria y profunda, donde la influencia de la Ley de Hondt en la asignación de escaños está llamada a ser muy importante. Particularmente hay que tener en cuenta a los jóvenes, utilizando para ello las redes sociales y la comunicación digital a todos los niveles, a los que se deben ofrecer soluciones a sus problemas y desafíos más urgentes, con el propósito de superar su profundo descontento social y de garantizarles un futuro digno: desempleo, precariedad, bajo salarios, alquiler y precio de la vivienda, educación (becas), igualdad de oportunidades, pensiones futuras…

En definitiva, la izquierda en España, junto a Portugal y Grecia, debe aspirar a liderar en la UE la defensa de una socialdemocracia ilusionante, que canalice el malestar social de la ciudadanía, tanto en el ámbito político, como en el económico y social. Para conseguirlo, los partidos que la componen deben ser creíbles, coherentes y honestos, en su apuesta decidida por la democracia, el empleo de calidad, la protección social (pensiones, dependencia y desempleo), la lucha por la igualdad, la modernización económica (modelo productivo, democracia económica y reparto de los beneficios que genera el aumento de la productividad), el cambio climático y una política fiscal mucho más  justa, encaminada a garantizar  la justicia social, a la que todos aspiramos en un mundo digital y globalizado. Por eso, tanto las elecciones del 28 de abril como las del 26 de mayo están llamadas a ser muy importantes en el camino emprendido hacia la consolidación de la UE y de la propia socialdemocracia.

Por último, para que esto ocurra, los partidos de izquierda deben acudir unidos a las próximas confrontaciones electorales y, posteriormente, afanarse en alcanzar acuerdos entre ellos en busca de la necesaria gobernabilidad. En esta gran tarea pueden contar con la complicidad de los sindicatos de clase, siempre y cuando dichos partidos recojan sus reivindicaciones más importantes en sus programas electorales. No debemos olvidar que los sindicatos representan el último baluarte de la democracia y que, además, resultan imprescindibles en la redistribución de la riqueza y el progreso social. Por eso, en estos momentos, están llamados a aportar sensatez y equilibrio en defensa de la centralidad del trabajo, la igualdad de género, el combate a fondo contra un lenguaje mediocre, descorazonador y periclitado- cuando no reaccionario-, que practica la derecha política en la actualidad y, finalmente, de una política económica y social que tenga en cuenta en primer lugar a las personas. No podemos defraudarlas…

Antón Saracíbar

100 números de TS

En momentos como estos, es interesante y necesaria más que nunca la reflexión política, sobre los hechos que se producen y el porqué de estos hechos.

Es relevante el generar opinión, para alimentar y enriquecer el debate, como también es importante el que esto se haga desde un prisma inequívoco de izquierdas, desde una visión de la izquierda abordar diferentes temáticas, porque yo creo que Francis Fukuyama en su libro «El fin de la historia y el último hombre» en el que insinúa que la ideología liberal ha ganado y ha impuesto su marco mental, habiendo acabado la discusión por ausencia de alternativa.

 

Yo opino que sí que hay alternativa al liberalismo y es desde la izquierda, desde la vuelta a las ideas y no solo al pragmatismo que hay que librar esta batalla, es por cosas como estas que hay que agradecer a Tribuna Socialista la tarea que desarrolla, generando debate y difusión de ideas, y lo más importante, siempre desde la izquierda.

 

Marc Aguilà Esteve

Concejal de juventud en el Ayuntamiento de Sant Boi y Responsable de política municipal en la Comisión Ejecutiva del Baix Ll.

100 números de TS: 100 motivos para la felicitación y el agradecimiento

100 motivos para la felicitación y el agradecimiento por poner a disposición del pensamiento socialista una Tribuna Libre para la expresión.  Una Tribuna de opinión plural cargada de democracia participativa y de defensa y difusión de los valores que siempre han identificado el “ser” socialista.

Ha sido todo un placer haber disfrutado de su lectura y todo un orgullo haber colaborado durante todo este tiempo con Tribuna, publicando algunos artículos de opinión desde mi militancia socialista y adscripción a la corriente de opinión de Izquierda Socialista.

En estos tiempos convulsos, en los que el avance de las derechas y la ultraderecha amenazan las conquistas sociales logradas por las clases trabajadoras y el conjunto de la sociedad, es más oportuno que nunca contar con el indispensable altavoz de Tribuna para que desde sus páginas se estructure el necesario llamamiento a la unidad de las fuerzas de la mayoría social  trabajadora, tanto desde una base programática como electoral, que conforme la mayoría  necesaria capaz de confrontar con la derecha y neutralizar el avance neo fascista que las inspiran.

Jorge Puente Delgado

Militante Socialista de Huelva.

Tribuna Socialista es el instrumento idóneo

Tribuna Socialista es el instrumento idóneo para no olvidar y practicar  la esencia del socialismo que compagina una ética personal intachable con una dedicación extrema a procurar la mejoría social y económica de los ciudadanos. Y por eso es bueno y saludable que los compañeros llenen de contenido esta publicación que por humilde no deja de ser esclarecedora.

Cuando los vientos soplan desde lugares inhóspitos políticamente hablando, cuando la derecha, porque son tres, pero, utilizando un término para los creyentes, La Santa Trinidad, nos quiere hacer retroceder décadas y despojarnos de todo aquello por lo que hemos luchado desde la muerte del Dictador, los socialistas debemos denunciar todas esas políticas y plasmar nuestra indignación en las páginas de nuestra revista para que cada vez más nos acerquemos a los niveles de igualdad necesarios.

Todos los militantes del PSOE y del sindicato UGT debemos reconocer en nosotros mismos el germen que hace más de cien años inoculó en los partidos socialistas y socialdemócratas. Rosa Luxemburgo, esa mujer marxista y feminista y antigua militante del SPD alemán, esa mezcla de fuerza y de ternura, de decisión pero también de prudencia, que nos tiene que llevar a la lucha contra el capitalismo despiadado que empobrece a las masas y despierta los nacionalismos y populismos incubados por el «huevo de la serpiente».

Ignacio Bruna

Periodista. Ex Corresponsal de Agencia EFE en Centro Europa

No podemos perder más oportunidades.

Cuando el Partido Popular llegó al gobierno en 2011 tenía las ideas muy claras. Venían a cambiar las cosas y lo hicieron. Llevaron a cabo un paquete de medidas de gran importancia, tenia como objetivo transformar en profundidad nuestro modelo de convivencia, nosotros lo calificamos como una verdadera y profunda contrarreforma de nuestro sistema democrático.

Reformas como la Ley Mordaza que tenía como objetivo perseguir la disidencia, la LOMQUE o ley Wert que atentaba contra los principios básicos de un modelo educativo igualitario y democrático, la reforma de la ley del aborto que atentaba contra los derechos de la mujer, reformas en el modelo sanitario y en materia de servicios públicos que buscaba la privatización de manera generalizada, y en materia laboral la reforma laboral del año 2012 o todas las reformas perpetradas vía real decreto viernes a viernes, y finalmente la reforma de las pensiones del año 2013.

Desde la UGT, en los últimos procesos electorales estatales, teníamos un mensaje muy claro, “sin derogación no te voto”. Cómo es habitual y lógico en todos los procesos electorales se busca nuestra foto y nuestro apoyo. En aquel momento lo condicionábamos al compromiso firme de que quien gobernara diera un giro absoluto a la situación política e iniciara un proceso de derogaciones de todas esas leyes. Nosotros hicimos hincapié en la derogación de las reformas laborales y la reforma de las pensiones. En un acto en nuestra sede de Cornellà, el 17 de diciembre de 2015, obtuvimos el compromiso por parte de los diferentes partidos de izquierdas, PSC, ERC y Comunes. También por parte del PdCat hubo compromisos importantes.

Finalmente hubo un gobierno de izquierdas liderado por el PSOE y con el apoyo entre otros de Podemos, ERC y el PdCat en junio de 2018, a través de una moción de censura que expulsó del gobierno a la ultraderecha del partido popular. Desgraciadamente, después de diez meses de mandato se vuelven a convocar elecciones generales y no ha habido ni derogación de las reformas laborales ni derogación de la ley de pensiones. Nadie pone en entredicho las dificultades para llegar acuerdos y encontrar consensos en la actual situación política, pero era imprescindible devolver derechos y reponer cuestiones que eran esenciales para estabilizar el marco de relaciones laborales claramente decantado desde el 2011 a favor de los empresarios y del sector financiero, y no se ha hecho.

Era imprescindible derogar la reforma laboral en materia de negociación colectiva, es un elemento clave, estructural y estratégico. Establecer que los convenios colectivos sectoriales sean de prioridad aplicativa y derecho mínimo necesario, y que un convenio de empresa tenga que respetar los elementos esenciales del convenio sectorial que acabaría con la existencia de las empresas multiservicios y protegería de nuevo de manera clara a las personas trabajadoras de las pequeñas y medianas empresas que conforman mes del 75% de este país. Introducir de nuevo la ultraactividad de los convenios colectivos para garantizar que se negociará en iguales condiciones entre empresarios y trabajadores, y así los primeros no los dejarán decaer si no se negocian a la baja como ha pasado a los últimos años. O finalmente la reposición del papel de la administración laboral en los procesos de expedientes de regulación de empleo, o de modificación sustancial de las condiciones de trabajo, o de inaplicación de convenios, a través de la autorización administrativa en los conflictos colectivos. Todas estas eran cuestiones claves y mínimas que no se han hecho.

Hoy nos hemos despertado con un anuncio, realmente es una amenaza, del partido popular en una desesperada carrera para ser mas de ultraderecha que nadie. Ayer planteó que si las mujeres migradas sin los permisos de residencia en regla dan sus hijos en adopción se podrá prorrogar su residencia temporal y retrasar su expulsión. Una autentica barbaridad, la llegada de organizaciones fascistas como Vox los ha desinhibido, sin duda hay que pararlos.

En las próximas elecciones del 28 de abril se nos volverá a pedir el apoyo. La UGT en 130 años de historia ha sido una organización clave en los avances democráticos, sociales y políticos de nuestra sociedad. También clave a hacerle frente a la derecha y de lucha contra sus políticas. Somos conscientes que nos tenemos que comprometer para parar el avance de organizaciones fascistas y de la ultraderecha. Lo haremos, pediremos el voto para las organizaciones políticas de izquierdas y democráticas, pero también seremos tremendamente exigentes con aquellos compromisos adquiridos para la derogación de leyes que atentaban contra nuestro modelo de convivencia y en la recuperación de derechos y libertades. No podemos perder más oportunidades.

Carlos de Pablo Torrecilla, Secretari Comarcal UGT Baix Llobregat

100 números de socialismo

Vista atrás, a catorce años de debate y elaboración, 100 números de una trayectoria con espíritu abierto, y generosidad, vemos cómo TRIBUNA SOCIALISTA ha defendido un socialismo pleno de justicia social en defensa de derechos y libertades, teniendo al Partido Socialista como referente de la izquierda. Al releer las noventa y nueve editoriales participamos en un tránsito vertiginoso por una época marcada por una profunda crisis social en todas sus acepciones, cuyas consecuencias las han sufrido los ciudadanos, los trabajadores, “la mayoría social”.

Cada editorial recorre el amargo camino de la regresión de derechos, de libertades, y lo hace tomando partido, comprometiéndose sin ambages con la libertad y la justicia social, como decía Paulo Freire de la educación, desde el “socialismo en libertad”.

En nuestra memoria reciente, Tribuna se ha convertido en un referente del diálogo político y de respeto a todas las opiniones, con una voluntad firme de situar al PSOE en la izquierda.

Si miramos a las 100 editoriales, incluyendo la del presente número, y desde donde venimos, 2005, es innegable qué en medio de esta tremenda crisis y sus consecuencias, Tribuna ha tenido una participación fundamental en la vida política de nuestro país. En este entorno de crisis social, de políticas decididas al margen de la mayoría social y con medidas de austeridad y recortes constantes, nuestras editoriales, declaraciones y cartas han significado una ventana de libertad, reflexión y defensa de un socialismo progresista y profundamente democrático hacia todas las opciones de izquierda con ánimo de encuentro y consenso, y hacia el interno con ánimo declarado de que el partido de muchos de los abonados y abonadas de Tribuna mantenga una clara posición en la izquierda del Socialismo.

En este “desorden mundial”, que se puso en marcha tras la caída del Muro de Berlín, ha llevado a una terrible situación en África, Oriente Próximo, Medio, la dictadura en China, la mafiosización en Rusia, el reflujo populista-derechista centroeuropeo, norteamericano, brasileño, etc. En Europa la crisis y sus consecuencias socioeconómicas de precariedad socio laboral, lejos de generar respuestas políticas progresistas que salvaguarden derechos y libertades y apliquen recetas de responsabilidad y justicia social, está trayendo gobiernos pseudo democráticos que aplican medidas aún más dañinas, más injustas en nombre de un liberalismo económico depredador. En España mismo, las libertades se han resentido, mientras la corrupción se ha hecho más evidente que nunca. Y se abre una etapa en la que comenzamos a escuchar las viejas cantinelas del fascismo.

En nuestro país, con nuestra Tribuna en primera línea política, hemos pasado del Gobierno Socialista y social de Zapatero del 2004-2008, a un giro antisocial, en el período legislativo siguiente 2008-2011, cuya máxima expresión fueron la reforma laboral de 2010 y la del artículo constitucional, 135, en 2011 que antepone el pago de la deuda a cualquier gasto público y social. Para acto seguido convocar elecciones abriendo la puerta a la derecha que, tras ganar, aplicó una política brutal de recortes con la reforma laboral en 2012 y de Pensiones en 2013, y de control social con la “Ley Mordaza” de 2015 y el abuso del Artº 315.3 del Código Penal. Terminando el periodo último con un gobierno precario del PSOE, con una legislatura extremadamente difícil, social y política sin acuerdos, en un escenario político sin mayorías claras, y con la escisión de la derecha en tres versiones, y el declive de la supuesta nueva izquierda.

No debemos olvidar hechos y problemas fundamentales como el Nacionalismo vasco y catalán, el primero con la larga noche de violencia y terrorismo lleno de víctimas y enfrentamiento social, con un nacionalismo españolista que exacerba siempre los problemas, los retroalimenta, utilizándolos sin vergüenza ninguna, negando el diálogo.

Frente a estas graves situaciones, como en 2006 y 2007, Tribuna apostó por apoyar el socialismo serio, qué a pesar de luchar con todo el Estado de derecho, no olvidó el diálogo y la negociación para poner fin al terrorismo, que no al nacionalismo. Y de nuevo, nuestra Tribuna como ejemplo de diálogo, acuerdo y memoria histórica que sin olvidar nunca donde estaba la razón democrática y política ofreció consenso, soluciones políticas y generosidad para salir de la quiebra de la sociedad vasca y española, como así funcionó.

La coherencia de Tribuna Socialista nos lleva a defender nuevamente el diálogo y la negociación, ante el reto del nacionalismo catalán, ahora agravado, como consecuencia de la acción política de la derecha española y catalana que negando la salida política que ofreció el socialismo con la reforma del estatuto, frustrada en el Tribunal Constitucional, en un primer momento, hasta llegar al “procès” actual con un agravamiento progresivo de referéndums al margen de procesos democráticos, y los hechos actuales donde tras los graves enfrentamientos de mediados de 2017, la triste “no declaración” de independencia, el encarcelamiento, la ruptura social dentro y fuera de Cataluña, tenemos un problema fundamental en nuestro país , reiterado en nuestra historia, y como siempre de difícil solución.

Estos son los acontecimientos políticos, sociales, y económicos más relevantes que han ocurrido en nuestro país, y ante los que TRIBUNA SOCIALISTA, siempre ha dado la cara con una posición de defensa de la justicia social, de acuerdos políticos mediante el diálogo, incluso defendiendo la reforma constitucional y el Derecho a Decidir, y de defensa de derechos y libertades.

Igualmente, como era inevitable, el PSOE ha participado directamente en este tránsito histórico con dos vertientes; la de la reforma del Estatut y la de la Constitución, con una decidida defensa desde la izquierda de los derechos de los ciudadanos a decidir su futuro y el ordenamiento territorial que libremente decidieran, y en segundo lugar, una posición de “gran coalición” con la derecha, situando al PSOE en el centro derecha negando el diálogo y adoptando discursos de nacionalismo españolista. Aquí, de nuevo TRIBUNA, con la voz y el discurso del diálogo tomó partido, ofreció espacio para el diálogo, para el acuerdo, y para la reforma constitucional que permitiese el encaje federal de nuestra sociedad, con una decidida y encendida defensa del Socialismo de izquierdas, de la redemocratización del partido. TRIBUNA no ha dejado nunca de defender que nuestra casa común, la casa del Socialismo español, el PSOE, fuese un partido digno, decente, de izquierdas para ofrecer a sus militantes un referente y para la sociedad un ejemplo de honestidad y compromiso social para ganar su confianza y el gobierno. Y lo hizo poniéndose del lado de la democracia interna, luchando dialécticamente y con sus editoriales por un socialismo republicano de izquierdas, con Declaraciones, cartas, y posicionándose pública y abiertamente con la razón democrática, y frente a quienes llevaban al partido a su inanidad, y desaparición en la orilla de la derecha capitalista.

En medio de este período convulso TRIBUNA se ha posicionado por la REPÚBLICA, como forma de estado social y de derecho, como solución al problema que la monarquía contribuye a agravar, y frente a una institución caduca, heredada, y deslegitimada social y políticamente siendo freno para el avance y la resolución de los problemas.

Tal vez, este momento histórico de cambio, transformación social, regresivo e injusto, que ha convulsionado dentro y fuera de nuestro país al socialismo democrático, que lo ha puesto contra las cuerdas ha hecho que TRIBUNA se convirtiese en un refugio del diálogo, del acuerdo, de la política, y todo ello en libertad.

Compromiso para recuperar derechos y libertades

Una vez fijada la fecha de las elecciones generales para el próximo 28 de abril, observamos que se abre un periodo de desconcierto, en el que nadie se atreve a hacer un pronóstico sobre el futuro de los derechos y libertades.

Frente a la incertidumbre y el miedo que siempre genera no ver un horizonte claro, la izquierda debería tomar compromisos claros y sin ambigüedades, en relación con las preocupaciones que más afectan al movimiento obrero, es decir a la mayoría de la sociedad. Es preciso arrojar luz en el futuro, pues en función de qué tendencia tenga el gobierno, tras las elecciones generales, la incertidumbre que se cierne sobre el Sistema Público de Pensiones se acentuará o se disipará; la reforma laboral salvaje de 2012 continuará vigente o se le dará otra vuelta de tuerca para hacerla más sangrante contra los trabajadores; los retrocesos en derechos y libertades se acentuarán o recuperaremos los derechos y libertades: como ocurre con el Artº 315.3 del Código Penal o la Ley Mordaza.

Hay una cosa cierta, la conjura de la derecha neofranquista es la garantía de la minoría social para doblar cualquier tipo de resistencia, machacar la más mínima oposición a que se cumplan los planes de los poderosos, en el terreno económico, en el social y de las libertades.

En la declaración surgida de nuestra asamblea anual y publicada en TS n.º 99, reiteramos nuestro compromiso en la defensa de derechos y libertades, damos nuestro apoyo a Pedro Sánchez frente a los ataques del Partido Popular y sus aliados. También a las movilizaciones que recorren las calles de nuestras ciudades defendiendo las conquistas conseguidas durante años de lucha.

La defensa del estado de bienestar ha caído en el olvido para algunos dirigentes, pero la situación es tozuda, el diario El País del día 18, publicaba que 600 000 pacientes permanecen en lista de espera para operarse y 1,5 millones esperan visita con el especialista, para el médico de familia la espera es hasta de 15 días.

UGT y CCOO reclaman con razón la derogación de la reforma laboral, al menos, en sus elementos más dañinos: como la recuperación de la hegemonía del convenio sectorial sobre el de empresa o la recuperación del principio de ultraactividad. Pero la legislatura se agota y continúa sin realizarse, a pesar de haber sido acordado en las mesas de Diálogo Social.

Mientras, la Unión Europea se empantana en el sórdido espectáculo del Bréxit (todos los derechos en el aire), los planes económicos de los organismos internacionales y de los bancos continúan: en España las cifras de paro y precariedad siguen aumentando, se prevén miles de despidos en el sector financiero, añadidos a los 90.000 puestos de trabajo destruidos desde 2008. El sector del automóvil amenaza con una remodelación de consecuencias incalculables. España sigue exportando jóvenes, y los organismos internacionales del capital ya han redactado el encargo para el próximo Gobierno: realizar otra reforma de pensiones y otra ronda de recortes para pagar la deuda creada por Rajoy en defensa de los intereses de su clase social.

El juicio contra los políticos catalanes se está mostrando ante la opinión pública como un juicio político que será incapaz de solucionar el llamado , sin embargo, está siendo utilizado como arma arrojadiza contra el diálogo y la negociación para crear un clima de excepción, en el que no podamos defender ningún derecho. Los socialistas debemos distinguirnos y afirmar con fuerza: frente a la judicialización negociación, frente a la confrontación diálogo.
Para la mayoría social este 28 de abril no debe reducirse a un simple cambio de gobierno, se trata más que nunca de obtener una mayoría de diputados que recojan las necesidades de pensionistas, jóvenes trabajadores y/o estudiantes, autónomos, mujeres y hombres asalariados, ¡y hasta de los niños! que no tienen garantizado su futuro, qué el 28% de los menores de 16 años se encuentran en riesgo de pobreza. Hay que legislar para garantizar la solución a estos graves problemas. Necesitamos una mayoría parlamentaria, en Congreso y Senado, que plante cara a los depredadores de la libertad y los derechos y garanticen el porvenir.

El PSOE tiene una gran responsabilidad en esta situación, es el máximo referente de la clase trabajadora, concentra la principal responsabilidad para inclinar la balanza hacia, recuperar los derechos y las libertades perdidas o que la situación se siga degradando hasta que sea insostenible.

Derrotar a la derecha exige que el socialismo se comprometa con la recuperación de derechos y libertades, solo así recuperaremos la confianza suficiente para ganar.

Espectáculo, circo y política

La fuerte polémica suscitada en torno a la formalización de las candidaturas para las próximas elecciones del 26 de mayo y, en particular, en las de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid ha alcanzado un gran protagonismo mediático en los últimos días. Los procedimientos de elección de candidatos de los partidos del bloque de derechas han permitido las nominaciones- sin grandes dificultades-, a pesar de que ello ha puesto de nuevo a prueba su democracia interna y, en el caso del PP, los candidatos resulten irrelevantes, por ser absolutamente desconocidos.

Por el contrario, en los partidos de izquierda se han suscitado serios problemas y muchas dificultades. En Podemos, en concreto, la fuerte división interna está presidiendo los debates, al margen de las propuestas que representan cada uno de los candidatos. En el PSOE, una vez cerrado desde hace años la nominación del candidato a la Comunidad (Ángel Gabilondo), el problema se ha planteado en el Ayuntamiento de la capital. El considerable retraso en la nominación de los candidatos, la pasiva y estéril actitud de la Agrupación Socialista Madrileña, así como la presentación libre y audaz de tres candidatos (Manolo de la Rocha, Chema Dávila y Marlis González) y, finalmente, el nombramiento de un independiente alejado de la política (“Pepu” Hernández), por la dirección federal (Pedro Sánchez), obligará a celebrar Primarias con varias opciones en el tablero y, por lo tanto, con el riesgo de que pierda el candidato “oficial” (sin ninguna tradición de partido) y con él el secretario general del partido y presidente del gobierno. En el mejor de los casos, y al margen de lo que ocurra en el proceso, un buen número de militantes ya considera que se ha roto la obligada neutralidad y, sobre todo, dado un golpe bajo a la credibilidad y al futuro de las Primarias.

En todo caso, el espectáculo de la izquierda está resultando lamentable y muy poco edificante, sobre todo porque se produce en unas circunstancias excepcionales y con grave riesgo de que la derecha extrema (PP, Ciudadanos y Vox) logre formar gobiernos en Ayuntamientos, CCAA y, posteriormente, pueda recuperar el gobierno de la Nación. Todo ello está coincidiendo plenamente con el debate de los PGE-2019, con las bochornosas críticas de la derecha al gobierno en relación con la política del Estado en el exterior (crisis de Venezuela), el juicio de los políticos catalanes presos y, por si esto fuera poco, con las movilizaciones sindicales convocadas en defensa de una serie de reivindicaciones encaminadas a recuperar derechos, salarios y protección social, con el propósito de superar la desigualdad, la pobreza y la exclusión social.

En este contexto, mantener  la unidad interna de los partidos de izquierda debe ser una exigencia de obligado cumplimiento. Por eso resultan intolerables y execrables las declaraciones de ex dirigentes del PSOE- y de algunos presidentes de CCAA- sobre asuntos internos y de política gubernamental (“toda crítica cabe dentro de la organización y ninguna fuera”). En menor medida, resultan también criticables las políticas de marketing vacías de contenido (cartón piedra), las ocurrencias imaginativas e incomprendidas por muchos militantes (históricamente fracasadas) y, por último, la escasa participación y movilización de los afiliados en la toma  y defensa de las decisiones de los órganos de dirección del partido (democracia interna).

En todo caso, lo prioritario es que el gobierno responda a los problemas que preocupan al conjunto de la ciudadanía. El primer problema se refiere a cerrar los PGE-2019 que, sin duda, condicionarán las políticas a desarrollar en los próximos meses e, incluso, la fecha de las próximas elecciones generales. A pesar de sus carencias, en la actual coyuntura política, económica y social, los PGE-2019 se pueden considerar positivos para avanzar en la recuperación de las políticas sociales y de inversión pública. Por eso, al margen del resultado final del debate presupuestario, deben quedar nítidamente claras las razones de la izquierda y los argumentos que esgrime el bloque de derechas para oponerse, sobre todo cuando la UE ha dado el visto bueno a estos presupuestos y éstos mejoran la inversión y la financiación de las políticas sociales. Dando por hecho que el gobierno no debe, en ningún caso, asumir compromisos opacos e inconfesables con los independentistas- que no sean capaces de entender ni comprender los ciudadanos-, a cambio de que voten los PGE-2019.

En segundo lugar, el gobierno debe clarificar definitivamente su posición (por si no estuviera suficientemente clara) en relación con el debate territorial y, sobre todo, con el problema de Catalunya. Su aspiración y apuesta (compartida) por el diálogo y el acuerdo debe tener unos límites exigibles de dignidad, decoro y defensa del Estado de derecho y, en coherencia con ello, respetar íntegramente la Constitución, el Estatuto de Autonomía, la independencia del poder judicial y la solidaridad interterritorial, en la perspectiva de un Estado Federal. Por ejemplo, en relación a este problema, resulta absurdo que se haya planteado, en algún momento, aunque sea como simple hipótesis, el indulto a los procesados sin que se haya emitido una resolución judicial firme. Sin olvidar la reacción montaraz e intempestiva de la oposición en este asunto, alimentando el odio y la confrontación: la derecha dispara a todo lo que se mueve…

En tercer lugar, el gobierno debe superar las contradicciones que se han producido en la gestión del fenómeno de la inmigración y combatir, con todos los medios a su alcance, que no son pocos, las políticas y declaraciones- populistas, falsas y vejatorias- de los partidos de la derecha relacionados con la inmigración. En todo caso, el fenómeno de la inmigración no se puede reducir a un problema de orden público y, por lo tanto, esta política debe ser acordada, con todas sus consecuencias, en el marco de la UE, dotando de un mayor protagonismo al área social del gobierno en sus políticas encaminadas a regular los flujos migratorios, propiciar la integración social de los inmigrantes y fomentar la cooperación con los países emisores de inmigrantes.

Una vez respondido a los grandes problemas enumerados con anterioridad, el gobierno debe reafirmar su voluntad de defender, sin fisuras, las políticas socialdemócratas (redistribución de la riqueza), que siguen vigentes en la actualidad, como lo demuestra el debate abierto actualmente en la socialdemocracia alemana. Con estas ideas se pueden ganar unas elecciones generales comprometiendo y movilizando a la izquierda sociológica y a los jóvenes, sin recurrir a políticas de centro siempre acomodaticias y nada ilusionantes. Sólo falta un partido fuerte que las defienda y las explique a todos los niveles de nuestro tejido social; simplemente porque son las ideas más apropiadas para responder a la crisis y a la fuerte ofensiva neoliberal que se está produciendo en la actualidad. Y, desde luego, las más eficaces para defender los intereses de los más desfavorecidos que son, precisamente, a los que se debe dirigir una política de izquierdas diferenciada de las rancias recetas ya fracasadas que nos ofrece la derecha.

En este sentido, el PSOE y la izquierda en general deben ser sensibles a la creciente demanda de los ciudadanos. Los ciudadanos y la opinión pública exigen respuestas a sus problemas reales y, en coherencia con ello, aspiran a conocer y potenciar las políticas sociales a desarrollar en la UE; las alternativas para combatir el desempleo y la escandalosa precariedad de nuestro mercado de trabajo (es imprescindible derogar la reforma laboral); potenciar la política industrial que necesita nuestro país; determinar la necesaria protección social que queremos (pensiones, desempleo y dependencia); mejorar los servicios públicos (educación y sanidad); apostar claramente por la igualdad de género (brecha salarial, entre otras medidas); luchar contra el cambio climático; y, por último, abordar decididamente la necesaria reforma de la política fiscal, que dote de mayores ingresos al Estado y nos equipare en este sentido a la media europea (bajar impuestos, como propone la derecha, es pura demagogia electoral), a partir de la lucha contra el fraude fiscal, la eficiencia y la progresividad, única manera de mantener nuestro Estado de Bienestar Social.

Los ciudadanos más conscientes exigen que se asuman estos grandes asuntos y se den respuestas concretas a estas políticas en vísperas de las importantes elecciones del 26 de mayo: UE, ayuntamientos, CCAA y, cuando corresponda, del Estado. Todo lo demás son cortinas de humo (distracción y desinformación) y políticas espectáculo de marcado carácter populista, propiciadas por una derecha ultramontana y unos medios de comunicación a su servicio, al amparo de un pobre y escaso debate ideológico, una baja y cateta cultura política y, sobre todo, de la existencia de un número importante de ciudadanos indiferentes a la legítima defensa de sus derechos e, incluso, alejados de la compleja realidad social (falta de techo, abrigo, alimentos…)

Por otra parte, el gobierno no debe olvidar que las fuerzas del trabajo, organizadas en sindicatos, mantienen sus reivindicaciones, con el propósito de recuperar los derechos perdidos, mejorar la protección social y sus salarios, a pesar de la oposición de los empresarios, que defienden mantener la reforma laboral, que impuso unilateralmente Mariano Rajoy, al margen del diálogo, de la concertación social y de los sindicatos (es inadmisible que, en la práctica, la CEOE y CEPYME puedan tener capacidad de veto). Esto explica y justifica plenamente que miles de delegados sindicales se hayan concentrado recientemente en Madrid, ante “la pérdida de paciencia de los sindicatos y la demora en la recuperación de sus derechos” (Más hechos y menos palabras).

Debemos asumir que esta dura realidad social acrecienta la sensibilidad de las fuerzas progresistas y exige (aún más) del gobierno una política audaz y comprometida con la modernización del país, el respeto a las libertades y un mejor reparto de la riqueza (Agenda Social); pero, sobre todo, con la defensa de los trabajadores y de los ciudadanos más débiles situados actualmente en el umbral de la pobreza.

Antón Saracíbar.

Entrevista a Chema Dávila para Tribuna Socialista

Desde Tribuna Socialista entrevistamos a Chema Dávila (Madrid, 1972), militante del PSOE desde 1998. Representante estudiantil en la Universidad Autónoma, donde se licenció en Psicología ha centrado su actividad profesional gestionando una ferretería, negocio familiar en uno de los barrios de la capital.

Ha sido concejal del PSOE durante los últimos cuatro años en el Ayuntamiento de Madrid (2015-2019) y portavoz del grupo municipal en movilidad y medio ambiente. Suyas han sido las intervenciones más favorables hacia Madrid Central, para conseguir una mayor implicación del Gobierno municipal en la lucha contra la contaminación y por la movilidad sostenible. Además, es Secretario General de la Agrupación Socialista de Centro desde 2012, la tercera agrupación más grande de la ciudad de Madrid.

Su candidatura apuesta por un nuevo modelo de ciudad, que aúne una economía potente e innovadora que cree oportunidades para todas las personas, la lucha contra el cambio climático, la sostenibilidad y que reduzca las enormes desigualdades existentes entre los barrios de la ciudad. Una ciudad más amable con mejores infraestructuras, dotaciones y una administración más cercana a todos los madrileños y madrileñas.

¿Por qué ha decidido presentarse a las primarias para la candidatura del PSOE para la alcaldía de Madrid?

Yo me tomo a Madrid muy en serio. Llevo años implicado en política, desde la convicción de que es posible una ciudad mejor, más limpia y segura, más sostenible, una ciudad que genere oportunidades para todos y todas, independientemente del barrio en el que vivamos.

Creo que ahora es el momento de transformar esta experiencia en una candidatura que haga que el Partido Socialista lidere un gobierno progresista en la ciudad de Madrid.

Tengo las ganas y el proyecto que Madrid necesita para ser un referente a nivel europeo. Somos una ciudad abierta, acogedora, con más oportunidades de futuro, feminista, defensora de las personas LGTBI… que requiere un Gobierno municipal progresista que cohesione internamente la ciudad y reduzca las brechas económicas existentes entre el norte y el sur.

Tomarnos en serio la ciudad significa apostar por ella. Con mi candidatura, el PSOE estaría lanzando un mensaje claro: los socialistas se toman en serio la ciudad de Madrid.

¿Cuáles son los ejes del proyecto que abandera para Madrid?

Nosotros creemos que hay que hacer una profunda transformación del modelo de ciudad que ha representado el Partido Popular y que Ahora Madrid no ha sabido enmendar. Nuestro proyecto de ciudad no puede olvidar que tenemos una ciudad con 21 distritos, con 21 realidades diferentes.

Tenemos que vertebrar Madrid de manera ecológica y económicamente sostenible, incentivar una economía más innovadora que cree oportunidades para todos, reduciendo las actuales desigualdades territoriales.

Tenemos que mejorar la prestación de servicios públicos, acercando su gestión a la ciudadanía, apostando por la descentralización, la transparencia y siendo más eficientes.

Ha sido concejal encargado de medio ambiente y movilidad estos cuatro años. ¿Cuál cree que debe ser el futuro de Madrid en esta materia?

Durante estos cuatro años el PSOE de la capital ha abanderado las políticas medioambientales y la lucha contra la contaminación en el Ayuntamiento. Hemos conseguido que Ahora Madrid se implique con un ambicioso protocolo anticontaminación y la creación de Madrid Central, tal y como planteábamos en nuestro programa electoral de 2015. Yo mismo lo lleve al Pleno en 2016, pero se ha retrasado demasiado.

Mi candidatura quiere seguir avanzando en estas políticas: Madrid tiene que liderar las políticas municipales en materia de sostenibilidad y lucha contra el cambio climático. Hemos de ser pioneros en un nuevo modelo económico, ligado a la economía circular. Tenemos que plantearnos una economía justa, solidaria, que permita la igualdad de oportunidades. No podemos olvidarnos que la contaminación afecta de manera determinante a nuestros hijos y mayores.

¿Qué le parece que Pepu Hernández sea el candidato designado por Pedro Sánchez para recuperar la alcaldía de Madrid?

Respeto la decisión de Pepu de presentarse. Tengo la mejor consideración de él como seleccionador, lo he seguido durante muchos años.  Y de la misma manera que he defendido que los independientes, como Ángel Gabilondo, tienen mucho que aportar a la vida política, creo que el PSOE tiene a militantes muy competentes para liderar Gobiernos progresistas.

Los militantes del PSOE de la ciudad de Madrid tenemos la obligación de elegir a la persona que consideremos como la mejor opción para encabezar una alternativa a la derecha. Presento una candidatura cohesionada y valiente para ofrecer un Madrid alternativo al que plantea la derecha.

No acabo de llegar y no voy a marcharme. Mi compromiso viene de atrás y tiene futuro.

¿Cuál es su balance tras cuatro años de gestión de Ahora Madrid?

Madrid ha salido de la crisis pero no todos los madrileños han salido de la misma manera, muchos vecinos se han quedado atrás. Madrid tiene que tener un modelo de desarrollo económico más justo, que construya empleos de calidad. A pesar de que se ha frenado el expolio de lo público al que nos habían condenado los gobiernos del PP y que se ha producido una reducción de la deuda municipal, también hemos tenido que comprobar que eso se ha hecho muchas veces desde la no ejecución de las partidas presupuestarias y de ellas nos duelen especialmente las partidas sociales que no se han llevado a cabo.

El Partido Socialista ha sido muy ambicioso en nuestras exigencias para aprobar los Presupuestos de Ahora Madrid; sin embargo, nos hemos dado cuenta que no han cumplido con los compromisos adquiridos.

En ese sentido, pensamos que hay una parte de la legislatura que se ha perdido y se han frustrado muchas expectativas de cambio. Por eso mismo, tenemos que liderar el futuro. Queremos un Ayuntamiento progresista que ponga a los ciudadanos en el centro de las políticas públicas.

¿Fue un error no entrar en el Gobierno con Carmena?

Creo que sí. Hemos debatido posteriormente mucho acerca de este asunto. Hemos hablado con nuestra militancia, con vecinos, con asociaciones…. Creo que hubiera sido más positivo entrar en el gobierno de Carmena. Los partidos políticos estamos para cambiar la sociedad, no solo para acompañar y apoyar. En el PSOE, tenemos un proyecto para Madrid y hubiera sido más interesante entrar en el Gobierno y llevarlo a cabo.

¿Crees que Ciudadanos apoyaría un gobierno con el Partido Socialista o le daría el poder nuevamente al Partido Popular?

Nuestra candidatura, si gana, tiene claro que lo que tenemos que hacer es pactar con las fuerzas progresistas, que quieran emprender un nuevo modelo de ciudad. Hay tres partidos que sabemos que no lo son: PP, Ciudadanos y Vox. En los plenos del Ayuntamiento hemos comprobado que Ciudadanos está aún más a la derecha que el PP.

Nosotros, los socialistas, debemos poder liderar un proyecto progresista mayoritario que se sustente en el tiempo y dé seguridad a la ciudadanía.

¿Se siente preocupado por la entrada de VOX en el Ayuntamiento de Madrid?

Tras la manifestación en Colón, donde Partido Popular y Ciudadanos se manifestaron con la extrema derecha que representa Vox, siento que debemos tomar posición de forma decidida. Explicar a la ciudadanía que esta derecha de tres cabezas no va a mejorar sus vidas. En ese sentido, todos los ciudadanos deberíamos estar preocupados porque la extrema derecha tenga voz en cada pleno, pero también, que esté polarizando y arrastrando a Ciudadanos y al PP hacia posiciones más conservadoras y radicales.

Yo creo que tenemos dos salidas: o quedarnos en casa, o que todos los ciudadanos progresistas vayamos a las urnas.

VOX está en las antípodas de nuestro modelo de ciudad; nosotros queremos hablar de más democracia, de los derechos de las personas. Nosotros queremos hablar de políticas de redistribución e igualdad de oportunidades; desde el PSOE queremos hablar de feminismo y de derechos para las mujeres. Queremos potenciar la igualdad salarial en la ciudad de Madrid. Nuestra candidatura quiere continuar la lucha histórica que el PSOE ha hecho de los derechos de las personas LGTBIQ, en un momento en que los delitos de odio y las agresiones contra este colectivo siguen muy presentes. Frente a la derecha que se reivindica con la bandera de España, el PSOE debe de ponerse al frente para parar la oleada neofranquista.

Jose A. Fernández Guerras

TS Madrid

Madrid y nuestros servicios públicos

Dentro de muy pocas fechas vamos a dirimir quién gobernará Comunidad y Ayuntamiento: en cuyo proceso, los madrileños y madrileños necesitan gobierno de la izquierda. El nuevo gobierno se encontrará con unos servicios públicos en una situación de grave deterioro, con una gestión desastrosa, centrada en deshacer el sector público y garantizar desvíos de dinero público a los intereses privados; detraidos de sanidad, educación, transportes, dependencia…

El autobombo y la publicidad de la derecha,  esconde lo que ahora tenemos en las noticias: una gestión  caótica, nefasta, y presuntamente corrupta, con el ejemplo más reciente: El Canal de Isabel II, con imputados por graves acusaciones de espolio y prácticas mafiosas, de manos de los dirigentes del PP.

La realidad, lo que los ciudadanos sufrimos a diario es evidente, palmario, es un rosario de desastres de gestión y de graves carencias en los servicios públicos, tan grave que lo que parece increíble es tener que recordarlo cada día, y que sea materia de elecciones y programas políticos, y no  aún más, de  imputaciones penales.

Es notoria y pública, la lamentable situación de la sanidad pública en Madrid, con desvío de fondos constantes a la sanidad privada, hospitales de gestión pública-privada, carencias graves de medios y personal, falta de modernización de instalaciones, etc…

Nuestra educación está en una situación muy parecida, donde los conciertos educativos detraen una cantidad enorme de fondos públicos para dar una calidad que en nada mejora la de los centros públicos, que sigue siendo mucho mejor, con menos personal, más niños por clase y con una problemática grave  de carácter laboral como los interinos, amén de una reforma educativa nefasta y que ha significado un retroceso educativo de muchos años, garantizando la doctrina religiosa ajena a las necesidades educativas.
Y en cuanto a los transportes públicos, su situación es grave, sobretodo los controlados por la Comunidad, y la joya de la corona, el Metro de Madrid, se está convirtiendo en un problema para los ciudadanos, más que en una solución. Su situación es lamentable, y su gestión caótica.

Actualmente la comunidad está ausente de su gestión, tanto en lo interno como en su coordinación con los demás modos, y el consorcio no funciona. No ejerce sus funciones, no coordina, y no ordena ni su frecuencia, ni su horario, ni su calidad.

Es absolutamente imprescindible una auditoría pública.

Si cambiamos y mejoramos su gestión, recuperaremos su carácter de servicio público, su eficacia, versatilidad y la garantía de calidad, seriedad y rigor , (tanto en atención al viajero como en mantenimiento y material móvil ).

Necesitamos internalizar  los servicios subcontratados que son claramente malos e ineficientes, establecer una política de personal adecuada con la contratación  necesaria para el servicio que se presta: todos viajamos en unos vagones atestados de personas, con frecuencias en horas puntas vergonzosas, y la empresa pública no hace más que reconocer que no tiene ni trenes ni conductores… Increíble falta de seriedad , planificación  y rigor en un servicio fundamental para una ciudad moderna.

Cuando observamos este medio de transporte, deberíamos tener en cuenta que un medio tan cercano tan inmediato debe responder con adaptaciones rápidas a las necesidades de los ciudadanos.  Y para nosotros no se trata de un problema menor, es un aspecto fundamental.

Uno de los problemas más comunes y conocidos en ciudades de envergadura, es la saturación de tráfico en superficie, y los problemas asociados: contaminación, congestión viaria, mala movilidad, accidentalidad, siniestralidad vial, etc…

Las soluciones  pasan por un transporte público de calidad, y con horarios adecuados a las necesidades de los ciudadanos, tanto para el trabajo como para el ocio.
Igualmente es fundamental que este transporte público sea comodal, en servicios e infraestructuras para evitar la escasez de medios o un uso redundante e ineficiente.

Estas ideas deben orientar las necesidades de Madrid, que no es una isla, pero que rige claramente el desarrollo geográfico y espacial de toda la comunidad.

En consecuencia  es necesario que el ayuntamiento tome protagonismo y elabore una iniciativa que en colaboración con la Comunidad, y los demás ayuntamientos mejore la situación actual de Madrid.

Y sin embargo, lo que tenemos es una comunidad autónoma con deficiencias evidentes , incluso resulta sorprendente que está administración no explique qué está ocurriendo…

Desde Tribuna Socialista pedimos una auditoría urgente, sobre los servicios públicos, tanto por el servicio que se presta, cómo por su situación económica.

 

 

Comité de Redacción TS Madrid