Crónica de una muerte anunciada…Andalucía

Con la investidura de Juanma Moreno, del Partido Popular, como presidente del Gobierno de la Junta de Andalucía se pone fin a 36 años de gobierno socialista y se cierra un ciclo en Andalucía, un ciclo que ha durado diez legislaturas consecutivas con presidencias socialistas. La trascendencia del cambio político que se acaba de producir va más allá de las fronteras de Andalucía y adquiere relevancia para todo el país, si tenemos en cuenta que hablamos de la comunidad más grande de España.

El PSOE ha gobernado siempre la Junta incluso en la preautonomía (constituida en abril de 1978) que contó hasta las primeras elecciones con dos presidentes socialistas, Plácido Fernández Viagas y Rafael Escuredo (el primero elegido por las urnas).

Susana Díaz ha sido la última presidenta de la Junta de Andalucía hasta el momento y ha tenido que pasar por el tremendo trago de entregarla al PP, la formación que durante los mismos 36 años ha aspirado sin éxito a desbancar a los socialistas del poder autonómico.

Los números en Andalucía iban narrando un final anunciado, la bajada de votos desde que Susana Díaz se hiciera con el control de la Federación andaluza del PSOE ha sido de 600.000, en las elecciones de 2015 mantuvo los 47 escaños de su antecesor en el cargo a pesar de perder 200.000 sufragios, 2018 le depararía la pérdida de 14 escaños y 400.000 entre los que se quedaron en su casa por no sentirse motivados a votar y los que decidieron votar otras opciones.

Lo cierto es que se percibía cierto ambiente de desencantamiento en una comunidad que históricamente ha sido socialista.

Las elecciones de 2015, fueron definitivas en cuanto al cambio de rumbo político decidido por el PSOE-A, el pacto con Cs fue una muestra clara de hacia dónde caminaba y la puesta en marcha de políticas de derechas al PSOE, tenemos experiencias nacionales que demuestran que nunca le fueron bien y le hicieron perder escaños, exactamente lo mismo que ha sucedido en Andalucía, donde los andaluces han percibido mensajes que les hablaban de todo lo conseguido por un lado, mientras que  percibían por  otro, recortes en sanidad y educación, por ejemplo.

Sin embargo, a pesar de las sombras que planean sobre 36 años de mandato, incluida la imputación de dos expresidentes y 20 altos cargos de sus gobiernos, a ninguno de ellos se les acusa de enriquecimiento ilícito, el mensaje lanzado por la derecha y la percepción de un “régimen” que necesita un cambio político, ha calado en muchos andaluces y andaluzas.

El PSOE ha sido el partido que tuvo la responsabilidad de construir una estructura política inexistente y comenzar a gestionar competencias en un régimen democrático poco después de salir de 40 años de dictadura.

 Juanma Moreno Bonilla, con el peor resultado de la historia del PP desde los ochenta, ha logrado lo que no pudo Javier Arenas, quien durante veinte años fue líder de los populares andaluces y quien estuvo cerca de alcanzar San Telmo cuando ganó las elecciones en 2012, algo que impidió la coalición de izquierdas PSOE-IU.

Unos años después de aquello, es el PSOE el que gana las elecciones, también con el peor resultado en su historia, pero la mayoría que suma el PP con dos partidos nuevos de la derecha, Cs y Vox, nos le permitirá gobernar.

La etapa que ahora se cierra de casi cuatro décadas tendrá sus luces y sombras cuando se analice con distancia, de momento el panorama se presenta como un escenario en el que el PP ha firmado un pacto con Cs y VOX y en el que las dos fuerzas de derecha necesitan a la extrema derecha para poder gobernar, algo que nos da pistas claras de por dónde caminará el parlamento andaluz durante los próximos años.

El análisis como decía más arriba corresponderá hacerlo cuando pasen algunos años para verlo todo con distancia, sin embargo y para ser justos es necesario añadir que la Andalucía de los 80 nada tiene que ver con la de ahora.

La Andalucía que hereda el PP también aporta otras cifras a pesar de los recortes del gobierno de Susana Díaz, como que se haya pasado de 233 a 1.515 centros sanitarios, 49 hospitales públicos y diez universidades o que el analfabetismo no exista, eso en el HABER, en el DEBE cifras que reflejan problemas estructurales sin resolver: Tasa de paro de más del 22% de la población activa o que el peso relativo de Andalucía en el PIB nacional apenas haya variado, del 12,8% en 1980 al 13,3% en 2018.

La importancia del ciclo que se cierra va más allá de la gestión que el PSOE ha realizado en Andalucía tiene que ver con el propio PSOE, para el que Andalucía ha sido su gran bastión, sin olvidar que andaluces han sido los dos más destacados líderes del PSOE, Felipe González y Alfonso Guerra.

El PSOE gana las primeras elecciones generales en octubre de 1982, solo seis meses después de las andaluzas que inauguran la etapa autonómica. El protagonismo del PSOE andaluz persiste, gracias a su poder en la Junta de Andalucía, en las etapas posteriores a Felipe González a pesar de apostar en contra de los ganadores de los congresos, José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba, la Federación mantuvo su peso en la dirección nacional, incluso en el primer tiempo de Pedro Sánchez.

 Todos los presidentes y presidenta del partido han sido andaluces a excepción de la actual presidenta, Cristina Narbona.

Breve Historia del PSOE en Andalucía

Sólo conociendo todos los datos se puede comprender que los cambios a Andalucía llegaron más tarde que al resto de España.

Manuel Chaves, Secretario General del PSOE-A desde 1994, dejó el cargo en 2010, la sucesión planeada desde Ferraz en favor de Griñán fue un fracaso que fracturó al partido en dos en Andalucía y con esta fractura abierta, ascendió una generación de militantes sin ninguna experiencia profesional y curtidos en las luchas internas en las Juventudes Socialistas de Andalucía.

Y fue así como Susana Díaz accedió al poder, sin pasar por las urnas y creó un modelo de mando en Andalucía distinto al de sus antecesores, un modelo absolutista que impidió cualquier tipo de crítica interna sobre ella o su gestión.

Sus aspiraciones de conquistar Ferraz, como candidata del aparato provocaron el golpe que acabó con la dimisión de Pedro Sánchez, siendo vista por los militantes del PSOE como la responsable de tan vergonzoso episodio en la historia de un partido con 140 años a sus espaldas. La frase “Lo quiero muerto hoy” pronunciada por Díaz a la presidenta de Baleares junto a la retransmisión del comité del día 1 de octubre en TV en el que Sánchez presentó su dimisión, fueron una crónica anunciada de lo que pasaría a partir de ese momento.

El resto, es de sobras conocido, perdió las primarias ante un candidato que no apoyó ningún aparato del partido ni medio de comunicación, sólo la militancia, algo que precipitó la derrota del 2D, cuyas causas son indudablemente múltiples.

Lo paradójico es que el análisis que hace Díaz sobre la pérdida de la Junta se debe “a la incomprensión de parte de su electorado de la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa con el apoyo de los independentistas catalanes”, resulta poco serio, porque ella como líder del PSOE andaluz representaba desde el primer momento la antítesis de estas políticas. Los electores no identificaban a Díaz en ningún momento con una postura favorable a los nacionalistas catalanes, sino justo con la posición contraria.

Su hundimiento en Andalucía, una tierra que no le importó abandonar para pelear por un sillón en Ferraz, es responsabilidad exclusivamente suya y es necesario e incluso sano, asumir en primera persona un fracaso político histórico porque a pesar de haber ganado las elecciones en Andalucía, ha perdido 14 escaños y ha perdido la Junta,  eso son datos objetivos.

El resultado es que es el PSOE de Susana Díaz el que pierde la Junta, no el PSOE de Sánchez, aunque PP y Cs tenían muy claro que sacar a los socialistas de San Telmo era asestarle al presidente una estocada con la vista en la Moncloa.

La cuestión ahora para el PSOE andaluz es qué va a pasar tras la salida de San Telmo y si esto significa, como señaló Ferraz, el punto de partida para abrir el debate sobre el liderazgo del partido en Andalucía.

A pesar de la pérdida de la Junta, el PSOE cuenta con 448 alcaldías en Andalucía de los 786 municipios y claro el temor a que se repita la triple alianza de la derecha que le ha desalojado de la Junta crece entre los alcaldes, entre ellos capitales como Sevilla y Córdoba. Muchos de ellos, han hecho llegar a algunos dirigentes de Andalucía e incluso a Ferraz, el temor a que Díaz reste más que sume.

Díaz intenta resistir y prepararse para una guerra civil que puede terminar de destrozar al PSOE y que la puede llevar a morir políticamente hablando intentando arrastrar a Pedro Sánchez; cualquier movimiento que realice la dirección, no será fácil e incluso puede acabar con el PSOE porque si Sánchez pierde la Moncloa, los socialistas quedarían condenados a la oposición y entonces, la pérdida de la Junta de Andalucía se convertiría en el legado político de Susana Díaz, algo muy difícil de asumir.

María Iglesias Domínguez- Periodista

Andalucía, año cero

Me duele en el alma lo que está sucediendo en Andalucía. Me produce temor el estado de cosas surgido a raíz del resultado de las últimas elecciones andaluzas por la llegada al gobierno autonómico del tripartito de la derecha. A decir verdad, todos ellos han sido en su conjunto hasta ahora el cuerpo nutriente de la derecha hispana hegemónica, la representada por el Partido Popular, hoy desgranada en tres partes. Por tanto, no debiera preocupar tanto a los ciudadanos demócratas en Andalucía como en el resto de España la existencia de un gobierno conservador –con tendencia de manera natural a poner en práctica políticas reaccionarias y antisociales–, aunque sí inquiete la aparición de una fuerza política antisistema y neofascista como Vox, sino las constantes cesiones en aspectos fundamentales de un Estado de derecho como consecuencia de exigencias y coacciones en la acción política entre cada uno de dichos componentes del tripartito derechista en su permanente puesta en escena para hacerse valer.

Es de temer la nueva situación si se echa mano de eslóganes, soflamas y pretensiones que no se escuchaban desde hace décadas en nuestro país. En este sentido, sí han marcado una línea muy definida, casi a la par ante los acuerdos suscritos, tanto el PP como Vox, yéndoles a la zaga pero no demasiado lejos Ciudadanos, que ha jugado el papel de rémora; es decir, lo que hace este pez voraz que se alimenta de despojos al adherirse a otros vertebrados para ahorrar esfuerzo. Es de suponer que estas alianzas y apoyos tengan su correspondiente coste electoral a no tardar.

Existen variados factores que han contribuido a este reciente y no tan sorprendente escenario producido en Andalucía –sería prudente decir de momento–. No sólo ha acaecido el trance por la permanencia del PSOE al frente de la Junta de Andalucía a lo largo de casi cuatro décadas, ni siquiera los ERE’s han sido la causa, o el hecho de que dos presidentes y otros dirigentes del Ejecutivo socialista estén procesados, sino la dejación y el abandono paulatino de los principios socialdemócratas y la pérdida del respeto hacia los más vulnerables constituye la raíz del quebranto electoral, que se concreta en el menoscabo de dos millones de votos en los últimos diez años. Y aquí, una responsabilidad indiscutible la tiene indudablemente el Gobierno de Susana Díaz y ella misma, a la que cabe preguntar qué ha hecho –o mejor, qué no ha hecho– para que dejaran de votar más de cuatrocientos mil de sus electores.

El esfuerzo que dedicó Susana Díaz en fracturar el Partido Socialista debiera haberlo dedicado a defender la historia del socialismo en Andalucía y los beneficios que las políticas de sus gobiernos han supuesto para la propia Comunidad Autónoma y para el conjunto de España. Sin embargo, estaba más dispuesta a ser cabeza de león como un fin sin reparar en los medios. Los andaluces no olvidan que por mucho que se envolviera en la enseña blanquiverde, ella pretendía otras tribunas y otros altares, y fracasó en el intento, dejando platos rotos por todos los sitios. En ésas se ha estado mientras desde los despachos y salones del palacio de San Telmo no se estaban apreciando suficientemente bien las necesidades de los ciudadanos, confiados sus titulares en que la inercia del clientelismo y la autosuficiente sensación de ser dueños de la Casa bastaban para seguir unas cuantas décadas más. No vale, por tanto, echar las culpas al empedrado. Hay que dejar las banderas y las banderías en otro lugar; en todo caso, porque ellos, los que han asaltado el poder, siempre tienen más banderas y más grandes. Por eso lo más conveniente, si se respetan como se debe las siglas y la historia del Partido Socialista Obrero Español, es hacer el petate y fortalecer el Partido en la base y desde la humildad. Es la única forma para que en las próximas citas electorales, ya tan cerca, aquellos ciudadanos y ciudadanas que se quedaron en casa reconsideren su abstención.

Fernando Ruíz Cerrato

Afiliado en la agrupación de PSOE-Madrid Fuencarral.

«El invierno de nuestro descontento»

Comenzamos 2019 mirando nuestro horizonte político más cercano e importante: las elecciones de mayo, con la esperanza de ganar y recuperar un gobierno decente, de izquierdas, para la Comunidad y un Gobierno socialista en la alcaldía, restableciendo para los ciudadanos sus derechos y los servicios públicos.

El final abrupto del 2018 es la muestra de las consecuencias de nuestros propios problemas, con la extrema derecha más desvergonzada: VOX, la más vergonzante: PP, y la más avergonzada: Ciudadanos, aliadas para ocultar sus miserias y deshacer nuestro estado de bienestar mediante la apropiación de lo público con privatizaciones que encubren sus negocios particulares, en beneficio de sus allegados y de ellos mismos. Más de lo mismo, privilegios para la minoría.

Mientras, las consecuencias de las políticas de la derecha están muy claras, con un claro deterioro de los servicios públicos: saturación de las urgencias hospitalarias, desabastecimiento de algunos medicamentos, recorte de los horarios en los Centros de Atención Primaria, recorte del profesorado en la Educación Pública, problemas derivados de la movilidad, deterioro del servicio de Metro por la falta de plantilla, el desarrollo urbano asocial, etc. La izquierda no termina de fijar las causas, lo que resulta indispensable para realizar propuestas de solución a los problemas que padece la ciudadanía. Son problemas que parten de la gestión política de la derecha, una política corrupta e ineficaz

Demasiada energía desperdiciada en luchas fratricidas y cainitas entre organizaciones de izquierda y en el seno de las organizaciones. Es llamativo que en la campaña electoral andaluza el primer objetivo de Podemos haya sido desalojar al PSOE del Gobierno andaluz. Como es lamentable la ruptura de Podemos en Madrid o qué en el seno del PSOE de Madrid, a fecha de editar el número 98 de Tribuna Socialista, no se haya abierto el proceso de primarias para elegir democráticamente al o a la cabeza de lista para el Ayuntamiento de Madrid. De estos procesos mal enfocados, solo devienen la falta de participación democrática de las bases y acusaciones a posteriori buscando culpables a los que endosar los fracasos.

Cuando los votantes naturales de la izquierda nos abandonan, se abstienen y no van a votar, tenemos la mala costumbre de culpar a los votantes, a los que no han ido a votar y a los que votan a otros. Nos centramos en discutir lo inevitable, sin atender sus necesidades, permitiendo, por pasiva, que esta derecha apolítica, amoral, llegue al gobierno.

Muchos socialistas creemos que debemos mirar con seriedad al pasado más cercano mirando experiencias de pactos y al futuro más inmediato, que tenemos que mostrar respeto por los ciudadanos, por nuestros votantes y por nosotros mismos, nuestras ideas y por nuestras organizaciones; que debemos considerar prioritarios esa Sanidad y Educación públicas, la movilidad sostenible, y asumir como un deber improrrogable recuperar derechos y libertades conculcadas. Necesitamos recuperar la lógica que nunca debimos perder:  la de la defensa de los intereses de nuestra clase social, la mayoría de la sociedad, frente a los intereses de la minoría privilegiada.

Creemos que las consecuencias de algunos de los problemas de nuestra comunidad, se agravan por las desavenencias entre la izquierda.

Cuando colaboramos, como en el Ayuntamiento de Madrid, gobierna la izquierda y damos esperanza a las personas desde ideas de justicia social y progreso igualitario.

Ésta, creemos, es la tarea más urgente para los socialistas: encontrar lo que nos une a la izquierda y conciliar nuestros intereses.

Si lo conseguimos, si ofrecemos consenso político desde la izquierda, obtendremos un gobierno decente y anclado en la justicia social.

Comité de Redacción-Tribuna Socialista Territorial-Madrid.

Acto de presentación de Tribuna Socialista (Agrupación PSOE Madrid-Centro)

El 24 de Enero tuvo lugar un acto de presentación de Tribuna Socialista en la Agrupación PSOE Madrid-Centro. Este acto fue presentado y dirigido por José Manuel Davila Pérez (Secretario General de la Agrupación del PSOE Madrid-Centro) y la presentación de Tribuna Socialista quedo a cargo de Roberto Tornamira Sánchez (miembro fundador de Tribuna Socialista).

El acto se inicio con la presentación de José Manuel y Roberto por parte de la compañera María José Menchón, que aparte de hacer un recorrido por la actividad política de los intervinientes, dio unas pequeñas pinceladas sobre Tribuna Socialista.

José Manuel nos habló del momento político en el que estamos inmersos y la gran importancia de poder tener foros de debate, así como tratar la resolución de problemas, la utilidad que tienen las redes sociales, pero no la exclusividad que están teniendo de un tiempo a esta parte, de ahí la importancia de Tribuna Socialista un foro de debate y contenidos donde tienen cabida todas la opiniones e ideas de izquierda. Agradeciendo ese trabajo y alentando a su continuidad.

El compañero Roberto hace un recorrido por las distintas presentaciones que se han venido realizando de Tribuna Socialista, agradeciendo especialmente que en esta ésta estén presentes miembros de la Comisión Ejecutiva local, con su Secretario General a la cabeza. Hace un recorrido, para poner en antecedentes a los presentes, de dónde, cómo y por qué se crea Tribuna Socialista, haciendo una especial mención a Diego Pérez Torres, compañero que en Julio del 2005, en su Agrupación en Silla (Valencia) propone la idea de esta revista. No es una revista oportunista nacida en una época especialmente convulsa: 2005 vivíamos un momento económico aparentemente ideal.

El recorrido de Tribuna Socialista ha pasado por distintos gobiernos, (PP, PSOE) manteniendo sus criterios y valores iniciales. Desgraciadamente, el compañero, reconoce que la revista nace con la ambición de fomentar el debate entre socialistas, a la vista de que no en todas las agrupaciones socialistas hay la actividad que desearían los afiliados y militantes. Tribuna Socialista pretende fomentar el debate político es una revista abierta, no solo a afiliados sino agrupar a la izquierda, ya que los puntos comunes son más que nuestras diferencias.

Fue una revista que en un primer momento se pensaba para el debate pero que pasó a la acción. Diferentes cartas enviadas a José Luis Rodríguez Zapatero en el momento en el que era Presidente del Gobierno, por distintos temas; intercambio epistolar que está publicado en Tribuna Socialista.

Que Tribuna tiene la peculiaridad positiva de ser activa, lo acredita la carta enviada y firmada por 811 firmantes, a Pedro Sánchez, con toda la repercusión que ha tenido.

En Cataluña, los compañeros de T.S., también se dirigieron a Montilla, y desde luego no iban mal encaminados en sus apreciaciones, el tiempo les ha dado la razón y el escenario que preveían ha llegado.

Roberto hizo referencia a los distintos comités de redacción que ya están formados en Cataluña, Euskadi y Madrid y la próxima formación de un comité de redacción en Andalucía. Comenta el funcionamiento del Comité de Redacción Estatal, y la realización de la editorial de la revista. Hace referencia al acto del 16 de Febrero de 2019, acto estatal, a asistir y participar a los presentes.

Los distintos actos y movimientos en los que Tribuna Socialista esta presente, como el día 26 de Enero de 2019 Mitin Internacional por las Libertades y las dificultades que se han tenido para la ubicación del acto, por un problema con el centro reservado.

Tribuna Socialista siempre ha sido crítica, por ello hace compatible iniciativas de apoyo al Gobierno con apoyar las reivindicaciones de los sindicatos de clases UGT y CCOO, para que el Gobierno de Pedro Sánchez modifique, al menos en parte, ciertos artículos de la reforma laboral por ejemplo: la cuestión de la ultraactividad, la devolución de la primacía de los convenio de sector sobre los de empresa y el establecimiento por ley del control de la jornada.

En estos momentos el empeño principal para Tribuna Socialista es la Republica como modelo de Estado. Pero no una Republica porque si, argumentando el porqué de este cambio, llenándolo de debate, argumentos etc… y salir a la sociedad a decirlo, considerando que la Constitución actual ha quedado obsoleta. Sirva de ejemplo la Justicia y sus métodos de elección de los jueces, que la figura del rey antes que rey es militar, o que la Iglesia, en los hechos pone en evidencia el supuesto aconfesionalismo del estado.

Tras la exposición, se abrió un debate muy interesante, en el que participaron la práctica totalidad de los presentes, en el que se trataron temas como la importancia de la recuperación de la ideología socialista y de cómo últimamente da la sensación que se está perdiendo pasando de puntillas por problemas a los que no se les da solución.

Los compañeros y compañeras pusieron en valor la importancia de la Educación y la Formación ideológica e histórica. Se habló también de la crisis de la izquierda a nivel mundial, los mensajes de la fragmentación de España tan manejados por la derecha. Y que el enemigo no esta a nuestra izquierda, está frente a nosotros. Una idea clara dejar el miedo y empezar a atrevernos a defender nuestras ideas de izquierdas, las de siempre, puestas en actualidad con la vida real y política de la mayoría social, los problemas que el modelo económico genera a esa mayoría de la sociedad, y al medio ambiente.

Concluyó el acto con que dentro de la izquierda hay mucha diversidad pero nuestros valores son comunes.

Ana Rubio Encinas

Comité de Redacción de Tribuna Socialista-Madrid

 

 

República es la salida al deterioro de las instituciones

Desde Tribuna Socialista queremos continuar contribuyendo a la legítima reivindicación de la República. Ya lo hemos dicho en otros escritos e intervenciones; no como una cuestión romántica, ni porque pensemos que el cambio de modelo de Gobierno o de Estado, sea la panacea que todo lo soluciona.

Sin embargo, sólo con echar un vistazo a la situación de los poderes del Estado, es fácil darse cuenta de que el deterioro es más profundo de los que los medios de comunicación al servicio del régimen monárquico actual nos cuentan cada día.

El poder judicial está en racha, 2018 ha sido el año de los despropósitos y de la puesta al descubierto de la realidad de este poder del Estado, del que se puede decir cualquier cosa excepto que es independiente.

Cuando hablamos del poder judicial, no nos referimos en exclusiva al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), ni al Tribunal Supremo (TS), a la Audiencia Nacional (AN) – hay que recordar que fue creada en enero de 1977, dos años antes que la proclamación de la Constitución de diciembre de 1978, por ende es una instancia judicial pre constitucional-, la Abogacía del Estado o a la Fiscalía. Nos referimos al deterioro de la justicia en su conjunto, del desprestigio supino de este pilar del Estado.

Por citar algunos hitos: es el caso de Carlos Divar, acusado por sus propios compañeros del CGPJ, pero no condenado, por malversación y estafa, al utilizar fondos públicos para darse la gran vida. Un parásito, que comenzó su carrea judicial en 1969. Tomó buena nota del “modus vivendi” de aquella etapa oscura.

O el caso de Francisco Pérez de los Cobos, afiliado al PP, al corriente de pago mientras era magistrado, fue nombrado Presidente del Tribunal Constitucional; una vulneración flagrante del Artº 127 de la Constitución que este individuo decía defender. Hijo de Antonio Pérez de los Cobos, falangista de toda la vida y candidato por Murcia, en las listas de Fuerza Nueva.

Qué decir de Carlos Lesmes, hoy todavía Presidente del TS y del CGPJ, que ejerció de Director General de Relaciones con la Justicia en el periodo 2000-2004, nombrado por el Gobierno Aznar.

El problema puede parecer sutil, subjetivo, pero es obligado contextualizar a este tipo de personajes, que forman el grueso de la judicatura actual, que están relacionados por su pertenencia a la clase social dominante en la etapa del franquismo de la cual hoy continúa extrayéndose la gran mayoría de los jueces y fiscales.

Posiblemente sería más sencillo explicar que la filosofía del Tribunal de Orden Público (TOP), pervive en los altos tribunales de justicia. Alguien puede decir que lo anterior es exagerado, pero qué diferencia sustancial existe entre la sentencia a 10 años de cárcel a Timoteo Buendía, por “cagarse en Franco”, en 1963, primera sentencia del TOP; y el encausamiento del actor Willy Toledo; por “cagarse en Dios”. O con el secuestro del libro “Fariña”; por poner negro sobre blanco la relación de Alianza Popular (hoy PP) con el narcotráfico gallego. O con la detención y encausamiento de los titiriteros de El Retiro, por introducir en sus diálogos una frase en vasco. El TOP perseguía la asociación ilícita a partidos y sindicatos, como hoy jueces y fiscales persiguen a trabajadores por hacer huelga y participar en piquetes, apoyándose en el Artº 315.3 del Código Penal.

Para entender el paralelismo entre el pasado y el presente, hay que recordar que diez de los dieciséis primeros miembros del Tribunal Supremo y de la Audiencia Nacional provenían del TOP. Pongamos por ejemplo a José Hijas Palacios, quien presidió el TOP y se jubiló en el Tribunal Supremo en 1984.

Por si alguien tenía todo esto olvidado, el señor Ignacio Cosidó, portavoz del PP en el Senado, nos ha recordado este pasado mes de noviembre que “los jueces están controlados por los partidos políticos”, en particular por el suyo; el Partido más corrupto de la historia de España, que se ha estado esquivando la acción de la justicia, con policías de la “vieja guardia”, como Villarejo, triturando a jueces como al Sr. Baltasar Garzón, o destruyendo pruebas, como el nuevo caso que estamos conociendo de robo de documentos en el domicilio particular del condenado por corrupción Sr. Bárcenas, o la burda destrucción de discos duros; avisados de la llegada de la policía.

Todo lo anterior podría sonar a anécdotas; si se tratasen como hechos aislados. Pero aun pudiendo profundizar más en lo concreto, nos parece suficiente para establecer en su conjunto que el poder Judicial, como otras instituciones del Estado español, están fuertemente vinculadas al pasado más oscuro de este país, tanto por las personas y sus contextos sociales, como por la filosofía filofranquista en la que se formaron.

Esta descripción nos ayuda a entender sentencias como la de la manada, en la que “casi se sentencia más a la víctima” que a los agresores. Nos ayuda a comprender el escandaloso episodio de estos meses pasados, cuando el Tribunal Supremo se ha desdicho así mismo, en favor de la banca. Nos permite entender la actitud del fiscal en el caso Noos, ejerciendo más de abogado defensor de la señora Cristina de Borbón que de fiscal. Y nos facilita entender el último escándalo de la justicia, uno más de tantos, con el sobreseimiento del “Caso Pasarelas” contra el Sr. Pedro Antonio Sánchez, ex Presidente de Murcia (PP), aun siendo evidente su acción prevaricadora y corrupta.

Estos son los tribunales de justicia en los que se tienen que resolver situaciones tan graves para la convivencia, como el conflicto en Cataluña. Las editoriales de Tribuna números 96 y 97 abordan los antecedentes y hechos por los que el nacionalismo

españolista y el catalanista nos ha traído hasta aquí; conflicto en el que sin duda, uno de los elementos de distorsión ha sido la judicialización de las desavenencias políticas.

Los tribunales de justicia están utilizando la justicia, en connivencia con el PP, abusando de la prisión preventiva. Han generado una situación de confusión, además de una vulneración de la libertad de pensamiento ideológico y de expresión. Son cientos los juristas que han expresado y argumentado razones para dejar en libertad a los políticos catalanes que reivindican el derecho a decidir del pueblo catalán. La Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo, no pueden continuar obstruyendo y bloqueando una solución política, por la acción de una opción ideológica, la derecha más retrógrada: el PP.

Los antecedentes, como los hechos que estamos viviendo, son motivos suficientes para avalar la necesidad de una reforma profundar de la Justicia en España; comenzando por sus anclajes en la Constitución.

No se trata de un debate técnico constitucionalista. Es un debate político. Ni se trata tampoco de una reforma constitucional en este o aquel artículo, para resolver los problemas de esta o aquella institución. La necesidad de reforma de la Constitución del 78 es muy profunda y afecta a su conjunto. Por ello tomamos posición para una nueva Constitución republicana, que nos desligue de los lazos que se mantienen con el pasado.

Roberto Tornamira Sánchez

Miembro del Comité de Redacción de Tribuna Socialista

Entrevista a Manuel de la Rocha Rubí para Tribuna Socialista

220px-manuel_de_la_rocha_2015_28cropped29Desde Tribuna Socialista entrevistamos a Manuel de la Rocha Rubí (Madrid, 1947), miembro del PSOE y de la UGT desde 1972. Un compañero con quién muchos militantes de la izquierda hemos coincidido en la defensa de las libertades y de la democracia.

Manuel de la Rocha Rubí fue Alcalde de Fuenlabrada (Madrid), en el primer periodo democrático municipal (1979-1983), municipio del sur de la Comunidad de Madrid que hoy cuenta con una población cercana a los 200.000 habitantes. Posteriormente fue Consejero de Educación y Juventud en el Gobierno autonómico de Joaquín Leguina. Ha sido diputado de la Asamblea de Madrid en los años 1983 a 1991 y diputado del Congreso por Madrid en tres legislaturas  (1993, 2008 y 2014).

Es abogado de UGT y ha ejercido como profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad Complutense de Madrid. En sus últimas intervenciones ha defendido a trabajadores que fueron encausados por ejercer su derecho a la huelga, consiguiendo su absolución.

 1.-¿Qué te ha movido a dar este paso, a pesar de que el PSOE en Madrid a estas alturas no ha convocado las primarias?

He dado el paso de presentarme a las primarias para encabezar la lista socialista al Ayuntamiento de Madrid, porque me lo han pedido algunos compañeros y compañeras y amigos, y porque he creído que podía y debía hacerlo y que no podía quedarme al margen; de alguna manera por responsabilidad política y moral. Hace cerca de 30 años que el PSOE dejó de gobernar el Ayuntamiento de Madrid, con muchos momentos de desconcierto y falta de confianza. Y o reaccionamos ya o seguiremos igual.  Hemos de tener confianza y ambición, y yo la tengo. Tenemos una oportunidad de ganar la Alcaldía de Madrid y estoy dispuesto a apostar personal y colectivamente por ello.

  1. ¿Pero aún no se han convocado las primarias y parece que se está a la espera de un candidato o candidata oficial?

Es ya absolutamente indispensable que el Partido convoque las primarias para Madrid, cuyo retraso está perjudicando seriamente al PSOE. Parece que se va a hacer a mediados de enero, tardíamente, pero bienvenidas. Pero, aunque el Congreso Federal último cambió la normativa de elección de candidatos que ya no se designan a dedo desde las alturas, sino que se eligen por todos los militantes –aunque yo soy partidario de que se abran también a los simpatizantes-, y así ganó Pedro Sánchez, sigue habiendo una inercia de signo distinto a la espera de que el dedo de la dirección marque a un candidato o candidata “oficial”. Pero ya no hay tales candidatos oficiales ni oficiosos, sino que todos los que obtengan el mínimo de avales están en condiciones de igualdad, en debate abierto y democrático con los militantes, e indirectamente con toda la ciudadanía madrileña.

  1. ¿Cuáles son los ejes principales de tu proyecto para Madrid?

Tras tantos años de gobierno del Partido Popular, Madrid perdió el sentido vanguardista que le caracterizó. Los gobiernos del PP desarrollaron en Madrid una política urbanística al servicio casi exclusivamente de la especulación inmobiliaria, que aumentó los desequilibrios entre distritos y barrios, y con ello la segregación espacial y la desigualdad social. Madrid sigue teniendo un norte y un sur que urbanística y socialmente continúan muy distanciados, en renta, en paro, educación, sanidad, en esperanza de vida, etc. Madrid sigue siendo rehén de su crecimiento y está abandonada a unas inercias insostenibles.

Estos tres años y medio últimos sólo parcialmente han servido para paliarlo. Puede decirse que en muchos aspectos ha sido una oportunidad perdida. Madrid hace años que carece de un modelo de ciudad: las políticas de estos últimos años han sido en este aspecto fundamentalmente continuistas.  Hay que repensar Madrid y hay que hacerlo de forma participativa e innovadora.

Hay que promover a Madrid como una ciudad global, que se signifique por su capacidad de innovación, por su calidad de vida, por su cultura, por su bajo nivel de emisiones, por su cohesión social, por su capacidad de atraer y generar empleos de calidad. Y también hay que resituar la ciudad de Madrid en el conjunto metropolitano, recuperando la concertación dentro del conjunto regional. Sólo el PSOE puede reconducir la necesaria cohesión territorial de Madrid.

Y ante la aparición de fuerzas de extrema derecha, que como se ve arrastran hacia sus posiciones al PP e incluso a Ciudadanos, debemos en Madrid seguir levantando la bandera del respeto, del pluralismo, de la tolerancia, acogedora del que viene de fuera, propio de la modernidad ilustrada.

  1. ¿Piensas que el exceso de endogamia en el PSOE es un factor, entre otros, que puede explicar la pérdida de poder político en la capital?

El Partido Socialista perdió la alcaldía de Madrid tras una moción de censura al Alcalde Juan Barranco, y la Comunidad no pudimos recuperarla por el Tamayazo. Desde entonces la derecha ha ganado Madrid, hasta el año 2015 en que la izquierda recuperó la capital, aunque con mayoría a favor de Ahora Madrid. Las razones de tanto tiempo no sólo endógenas, sino que han tenido que ver con políticas del PSOE y con un giro hacia la derecha de muchas clases medias urbanas. El triunfo de Zapatero en 2004 supuso un inicio de cambio, pero la crisis financiera de 2008 volvió a darle el poder central a la derecha y mantuvo el municipal y autonómico en Madrid. Con el 15M se inicia un giro primero en los jóvenes, que se consolida en 2015, pero entonces no a favor del socialismo, y es con la moción de censura de un valiente Pedro Sánchez para acabar con la corrupción del PP, la que retomar la ilusión colectiva de mucha gente. Sobre esto hay que construir la confianza de los socialistas y ganar la Alcaldía de Madrid.

  1. El 39 Congreso Federal estableció una renovación importante en el Pattido, ¿piensas incorporar ese espíritu renovador en el PSOE-Ayuntamiento de Madrid?

Creo que te refieres a dos cosas importantes: una renovación por la izquierda, que huía del intento de llevar al Partido Socialista a la gran coalición que le hubiera llevado a la servidumbre de la derecha y a la irrelevancia, como en otros países europeos; y a la vez, tal como yo lo veo, un intento de integración del socialismo y de éste con la ciudadanía, con la gente. Esta es la línea en la que veo mi actuación en el Ayuntamiento.

  1. ¿Gobernarías con otra fuerza política de izquierdas o prefieres un acuerdo para la legislatura?

Si bien la democracia la tenemos que construir día a día entre todos los demócratas, no comprendo el progreso social sin el entendimiento entre las fuerzas políticas y sociales de la izquierda, incluyendo a los sindicatos. Siempre he compartido aquélla máxima de Mitterrand de que sólo desde el entendimiento de la izquierda es posible abrirse al centro. Pero reitero que o Madrid lo gobiernan las tres derechas juntas, porque Ciudadanos no parece estar dispuesto a gobernar en Andalucía sin contar con VOX, o lo hacemos las izquierdas. Yo soy partidario de esto último. Quizás uno de los errores cometidos por los socialistas en este último período es no haber entrado en el Gobierno municipal.

 7.- ¿Cuál es tu opinión del proyecto “Madrid Central”?

“Madrid Central” es ante todo una iniciativa socialista planteada al Pleno del Ayuntamiento en noviembre de 2016, que parte de una visión de la ciudad sostenible social y medioambientalmente, comprometida por la salud de los ciudadanos y ciudadanas y con la lucha contra el cambio climático y baja en emisiones. Permíteme que recuerde en este punto a nuestro compañero y amigo Eugenio Morales, que tanto nos empujó y nos enseñó en este campo. El equipo de Ahora Madrid, cuya gestión es manifiestamente mejorable, tardó mucho en ponerla en marcha, y con algunas deficiencias importantes: información insuficiente y tardía, falta de mejora en el transporte público, complicada por el boicot del PP a través de la Comunidad de Madrid, y ausencia de previsión, o de creación de aparcamientos disuasorios. Pero dicho esto, creo que es una gran operación para un Madrid moderno y saludable, que progresivamente habrá que ir extendiendo a otras partes de la ciudad, con participación ciudadana en sus objetivos. Como en las grandes ciudades de Europa.

  1. ¿Qué opinión te merece la gestión que ha hecho Ahora Madrid de la abultada deuda del Ayuntamiento de Madrid?

El actual equipo de gobierno municipal ha tenido una gestión presupuestaria que he calificado de desastrosa. No se ha gastado el dinero presupuestado para inversiones, sencillamente porque no ha sabido. Para gestionar la ciudad no sólo hay que ser reivindicativo y activista, lo que sin duda forma parte de todos nosotros, sino también tener un proyecto de ciudad y saber gestionar el dinero público, con reglas precisas de control y transparencia. Más del 50% de las inversiones previstas no se han ejecutado, entre ellas la mayoría de las exigidas por el Grupo Municipal Socialista para apoyar cada año los presupuestos. El resultado ha sido que por aplicación de la regla de gasto del Ministro Montoro, el dinero presupuestado y no gastado iba necesariamente a la banca para pagar deuda cuyo vencimiento aún no estaba comprometido. Los socialistas tenemos proyectos, ideas, reivindicaciones, pero también experiencia de gestión y capacidad de gobernar un proyecto de transformación de la ciudad, y lo podemos sin duda hacer mucho mejor.

  1. ¿Ves factible la remunicipalización de los servicios externalizados (todos o parte)?

Otra de las pesadas herencias de la derecha en el poder durante tantos años fue la privatización de servicios públicos básicos, que llevaba a cabo el propio Ayuntamiento, entre ellos la limpieza viaria de muchos distritos, la gestión de instalaciones deportivas, escuelas infantiles, etc. Tal política, además de la privatización, buscaba un ahorro para el erario público basado en la bajada de salarios de los trabajadores de esos sectores. En esta legislatura sde ha hecho poco en reversión de esas concesiones, por lo que un Ayuntamiento de izquierdas que yo presida deberá afrontarlas, progresivamente y teniendo en cuenta los costes para los madrileños. Pero hay que devolver a la gente lo que es de la gente.

  1. ¿Cuál es tu sueño para Madrid?

Sin duda que un Madrid para la gente, jóvenes y mayores, mujeres y niños, con buenos servicios públicos, con modernos servicios de atención a las personas en situación de dificultad, descentralizado, igualitario y solidario, tolerante y abierto. Un Madrid moderno, que revierta progresivamente la desigualdad y segregación entre su Norte y su Sur. Un Madrid que haga de la cultura, de la educación y de la innovación un eje estratégico de su futuro. Nosotros podemos ofrecer un proyecto de futuro, que esté a la altura de los retos de Madrid, y que sea capaz de concitar la participación de mucha gente y les lleve de nuevo a confiar en los socialistas y a pensar que merece la pena votarnos.

Roberto Tornamira

Tribuna Socialista Madrid

Es urgente recuperar derechos y libertades

Desde que Pedro Sánchez echó a Mariano Rajoy y su gobierno, la mayoría de los medios de comunicación, los poderes económicos y las principales Instituciones del Estado no han dejado de atacarlo desde diferentes ángulos, el político, el económico y el social. Ellos nunca se han visto representados por este Gobierno.

El hecho de que Pedro Sánchez haya apostado por el diálogo con los representantes del pueblo catalán, los ataques a cualquier posibilidad de una salida política pacífica y negociada hace que la derecha, liderada por los “Riberas”, “Casados” u otros sucedáneos, reaccione con la máxima virulencia y utilice “el tema catalán” como lo utilizó Rajoy anteriormente, o Aznar, inluso antes, con el “tema vasco”.

Las declaraciones de Lambán y Page, apostando por la ilegalización de los partidos independentistas, a la que se une la aprobación por parte del Parlamento Extremeño pidiendo la aplicación del 155, con los votos del grupo socialista a una Resolución del PP, pretenden debilitar y derribar al Gobierno Socialista.

Del mismo modo, la derecha, descaradamente, y la Iglesia, siempre con sus formas sibilinas, se han lanzado a la yugular del Gobierno por poner en marcha lo que es una anomalía por dejación de los gobiernos anteriores: poner fin a que los restos del dictador continúen en un monumento de Estado, pagado por el erario público. Y teniendo que soportar a autoproclamados progresistas decir que “hay cosas más importantes”. Quizás las haya más urgentes, pero la reacción de la derecha y de los poderes económicos y eclesiásticos ponen en evidencia que el franquismo continúa instalado en las instituciones sociales y del Estado. Por tanto es una necesidad dar pasos como los que se están dando.

Por otra parte, se han tomado medidas como la subida del salario mínimo interprofesional, fijar el IPC como referencia para la subida de las pensiones, y la subida de salarios a los trabajadores de las administraciones públicas. Todas estas medidas, aunque no resuelvan el conjunto de los problemas, señalan que es posible satisfacer las justas demandas de los sectores más desprotegidos de nuestra Sociedad.

No han tardado en aparecer los ataques de los sectores empresariales, y de las Instituciones económicas Internacionales que han augurando el hundimiento de la economía por estas medidas.

Según publicó el diario El País del día 8 de enero, Dolors Bassa, ugetista y ex-consellera, que hoy día sigue en prisión provisional, declara que «No podemos dejar caer el Gobierno de Pedro Sánchez. La alternativa a tumbar este Gobierno es mucho peor con el PP, Ciudadanos y la extrema derecha«.

Esto es exactamente lo que pensamos millones de trabajadores de toda España y desde luego la mayoría de militantes socialistas como se ha demostrado con el éxito de adhesiones a la carta de apoyo a Pedro Sánchez que fue impulsada desde el Comité de Redacción de Tribuna Socialista y que en tan solo 9 días recogió la adhesión de cerca de 800 militantes socialistas y simpatizantes del PSOE.

Las organizaciones de la izquierda tienen que ayudar a consolidar un Gobierno de la izquierda, dejando a un lado las cuestiones personales y de su fuero interno. La mayoría social necesita un Gobierno central de izquierdas que revierta las reformas laborales de 2010 y 2012, que derogue la reforma de Pensiones de 2013 y que devuelva libertades perdidas por la vía de la Ley Mordaza y el artº 315.3 del Código Penal, entre otras leyes y normas por las que el PP ha hecho retroceder la calidad democrática.

Es de vital importancia recuperar derechos y libertades que el Gobierno de M. Rajoy derogó, recortó o hizo retrocedir. El Gobierno de Pedro Sánchez tiene que dejar el discurso de las palabras para ir a la senda de los hechos, gobernando con todas las medidas a su alcance para conseguirlo, y nosotros apoyarlo, con la movilización si fuera necesario, para que lo consiga.

Comité de Redacción

 

«Haters»

Los montañeros y las montañeras son, de suyo, gente apacible, solidaria, sufrida, con sentido de pertenencia a una comunidad. Personas que sin conocerse de nada se encuentran y se saludan o hasta se paran a charlar. Y si es preciso, se auxilian hasta ponerse en riesgo sin preguntar quién es aquel o qué vota o en qué idioma habla aquella.

Me cuenta un buen amigo, experimentado montañero, de su espanto porque, según me explica, ese odio visceral, propio de extrañas distopías literarias pero con el que convivimos cada vez más intensamente, se va instalando, también, entre los portadores de mochila y piolet. Es llamativo el tema.

Parece que partidarios de la salida de la cárcel de los Jordis y miembros del anterior gobierno catalán pintaron de amarillo, hace pocas semanas, una cruz metálica instalada en la cumbre del Aneto en 1951 por el Centre Excursionista de Catalunya. Hay también una Virgen del Pilar que colocaron algo más tarde alpinistas aragoneses.

No viene al caso opinar sobre la idoneidad de esta actividad reivindicativa ni sobre el, para muchos, anacronismo que supone la existencia de símbolos religiosos en cumbres emblemáticas. Lo terrible es, según me narra este amigo, que las redes sociales fueron inundadas de miles de mensajes de odio, proferidos por buena parte de esa comunidad montañera. Desde quien investigó y publicitó la identidad de los «pintores» hasta quienes, no en número pequeño, amenazaban de muerte o, en el más amable de los casos, expresaban su deseo de que los autores cayeran por un barranco o fulminados por un rayo.

La sociedad española y, por supuesto, la política catalana, rebosa de haters de todo signo hasta el punto de que su existencia empieza a parecernos natural. El odio, además, es irracional, está desprovisto de argumentos y, claro está, carece asimismo de interés por lo que diga el de enfrente. Cualquier acción del designado como enemigo es excusa perfecta para expulsar bilis y mala uva.

Yo mismo he sido víctima de una buena dosis de odio (y mala leche), incluso cuando fui a visitar a Oriol Junqueras en Estremera, o cuando se ha publicado que tengo discrepancias en cuestiones de partido (¡tamaño atrevimiento!). ¡Ay si algunos grupos de whassaps, donde los haters no te tienen que mirar a los ojos, «hablaran»…! Pero en fin… no es objeto de este artículo hacer un ejercicio de victimismo, pero los y las socialistas no podemos entender como natural un mundo en el que la realidad solo es blanca o negra, roja o azul, estelada o española. Y sobre todo, no solo no podemos colaborar con ese odio, sino que deberíamos (¡también hacia dentro!) trabajar arduamente para reducirlo. Parece que para algunos el todo vale se ha establecido como normal también en la pugna política interna. No es lo mismo denunciar unos encarcelamientos que creemos injustos –y solidarizarnos con presos y familias– que defender la independencia unilateral de un territorio por encima de leyes, constituciones y la mitad de la población. No es lo mismo querer reivindicar un catalanismo desacomplejado, que ser soberanista o estar a favor de un referéndum binario. Nada tiene que ver la reivindicación de la legalidad y el consenso con apoyar el uso de jueces y porras policiales para la resolución de problemas políticos.

La política está llena de matices, como la propia vida –la de verdad–, y esa es una de nuestras principales riquezas: el diálogo, la escucha atenta, la reflexión… Además, como he expresado en otras ocasiones, si hay algo que está en nuestro ADN, socialista y catalán, es el seny que escuché definir una vez a un importante político –de derechas, por cierto–, de la siguiente manera: «estoy radicalmente en contra de lo que dices, sentémonos a hablarlo».

No hay que alimentar a los haters –como si no se alimentaran ellos solos– sino conseguir que su tendencia al odio se convierta en una moda esperpéntica, que eso sí que es separatista. Yo mismo, como partícipe del proyecto del Partit dels Socialistes de Catalunya, del que me siento muy orgulloso, abogo por no pasar de puntillas por  nuestras señas de identidad, como es la histórica reivindicación desacomplejada del catalanismo, la izquierda y la democracia radical, para dentro del Partido, para Catalunya, y para España.

Los y las socialistas catalanes nacimos con vocación de vertebrar, de unir, de empastar y coser desde el diálogo, distintas tendencias de nuestra sociedad, en el ámbito de la izquierda y los movimientos sociales progresistas. No se creó el PSC para ser enemigo de nadie fuera del fascismo y las políticas reaccionarias que patrocinan la injusticia social. Los y las haters parecen querer imponernos la adopción acrítica de bandos y bandas en los que el enemigo esté muy claro y haya que ir «a por ellos». Les recuerdo que no es lo mismo «no ser independentista», que ser «antiindependentista», y nuestro partido, que nació como digo, para unir, no puede devenir en el antiindependentismo, cuando hay tanta fractura que solucionar y tanta discrepancia que hablar con tanto independentista de buena fe, que también los hay, solo faltaría.

Entonces, ¿por qué tanto odio? No os engañen amigos míos, porque el odio lo utilizan los cobardes intimidados, o como decía Daudet: «El odio es la cólera de los débiles»

Seamos abiertos, conciliadores, dialoguemos, consensuemos, de forma asertiva; esa debe ser la tendencia, la moda a seguir, pues como socialista catalán quiero lo mejor para Catalunya, en paz y armonía.

Larga vida a los «lovers».

Carlos Castillo

Diputat PSC al Parlament de Catalunya

Viva España

Rojo, amarillo, rojo, son los colores que conforman uno de los símbolos de nuestro país, la bandera; y últimamente parece que las personas que consigan tener una bandera más grande es más patriota, si además consigues tararear el himno puedes llegar a ser el español del año, pero si encima gritas ¡viva España!, estás defendiendo nuestra patria.

Pues no señores y señoras, me niego a que mi país sea un trozo de tela, me niego a que mi país sea un símbolo, me niego a que mi país sea la sombra de un objeto. Mi país ante todo son personas, heterogéneas, pero con un elemento común, la solidaridad.

Solidaridad que se demuestra siendo los líderes europeos en la donación de órganos; solidaridad que se demuestra con la familia, principal sustentadora de esta última crisis. Solidaridad, cuya mayor materialización de la misma fue la creación del Estado de las Autonomías, que viene a plasmar la diversidad de este país, y que sirve como elemento canalizador de poder entre el pueblo y el parlamento nacional, pero es que además sirve como engranaje de la redistribución de la riqueza entre ciudadanos.

La propuesta de eliminación de las autonomías, viene a significar aglutinar el poder en unas pocas manos, sin que ayuntamientos o autonomías sirvan de contrapeso. Esta propuesta viene a demostrar el pensamiento de una España plana, cuya idea de democracia se banaliza en votar cada cuatro años. Una España a la que se le pretende eliminar los cauces por los que se pueden expresar las necesidades, y eliminar las herramientas que permiten cubrir las mismas.

Han llegado a España, siguiendo los pasos tristemente dados por otros países europeos, los representantes de la ruptura, de la división social, y de las antítesis de los valores que representan nuestra nación. Valores como la igualdad, ya sea tanto en la lucha LGBT como en el feminismo, están cuestión bajo una idea equivocada de seguridad y justicia.

Estos fenómenos populistas, vienen alimentados por una globalización, a la que nuestras infraestructuras constitucionales que vertebran este país no han sabido adaptarse. La izquierda llama a recuperar el sentimiento obrero de hace veinte años, pero no somos capaces de entender que hay que recuperar el sentimiento de los siguientes cuarenta años, y los obreros actuales poco tienen que ver con los anteriores. Estamos ante una sociedad global y diversa, con una forma de organización más horizontal que vertical, y a la cual hemos exigido adaptarse a nuestras organizaciones, ante el fracaso de adaptar nuestra organización a ella.

El futuro es confuso, la automatización estará presente en cerca del 30% de las tareas, y la desigualdad sin unos servicios públicos robustos incrementará, fenómenos como Trump pueden calar. Por eso digo, Levantemos la bandera de la lucha contra la pobreza infantil, la economía inclusiva, la eliminación del hambre, la innovación, la transformación de las ciudades, la acción contra el cambio climático, el trabajo decente. Pero levantemos la bandera con una mirada solidaria e internacional. Porque nunca nuestro desarrollo presente debe ser a costa del futuro, porque nunca nuestro desarrollo debe ser a costa del desarrollo de otros.

David Iglesias

Militante PSC.