Para celebrar el 20 aniversario de Tribuna Socialista hemos recuperado y compilado las 13 cancionesque hemos editado desde enero de 2022. Reproducimos también los comentarios introductorios que a estas canciones elaboraron distintos colaboradores de Tribuna Socialista. Las canciones y los comentarios, guardan relación con los asuntos de preocupación social en el momento de su publicación: la guerra, la DANA en Valencia, el genocidio en Palestina, son algunos de los temas tratados, así como la recuperación y resituación de canciones que son seña de identidad de la izquierda y el movimiento obrero de nuestro país y/o internacional. Junto al título de la canción reseñamos el número de Tribuna Socialista en el que fue publicada. Y al final de cada canción hay un enlace para visionar y escuchar cada tema, en versiones que en su momento nos parecieron las más originales.
Roberto Tornamira Presidente de ASTRADE y miembro fundador de Tribuna Socialista
Este poema fue escrito por Miguel Hernández en septiembre de 1939, estando preso en la cárcel de Torrijos; un edificio que está situado en el distrito de Salamanca, en Madrid, flanqueado por las calles: Conde Peñalver, Juan Bravo, General Díaz Polier y Padilla. Su nombre “cárcel de Torrijos”, obedecía a la c/ Torrijos en la que se sitúa el edificio, hoy calle Conde de Peñalver. Uno de esos edificios de la vergüenza que el Ayuntamiento de Madrid debiera recordar con una placa que contribuya a combatir la desmemoria.
En palabras de la escritora chilena Concha Zardoya, Las nanas de la cebolla es “una de las más trágicas canciones de cuna de toda la poesía española”. La inspiración le llegó a Miguel Hernández por la pena y la impotencia de saber que su mujer llevaba tiempo comiendo solo pan y cebolla, a pesar de estar en aquellos momentos amamantando a su hijo último hijo, Manuel Miguel. La situación se la transmitió en sus cartas a la cárcel, Josefina Manresa, su mujer. En la respuesta que Miguel Hernández envió a su esposa incluyó Las nanas de la cebolla, y escribió:
«Estos días me los he pasado cavilando sobre tu situación, cada día más difícil. El olor de la cebolla que comes me llega hasta aquí, y mi niño se sentirá indignado de mamar y sacar zumo de cebolla en vez de leche. Para que lo consueles, te mando esas coplillas que le he hecho, ya que aquí no hay para mí otro quehacer que escribiros a vosotros o desesperarme…»
Traigo este poema a Canciones con Poder para contribuir a difundir que hoy, cuando estamos finalizando el año 24 del s. XXI, el hambre mata cada día a más de 24.000 personas en todo el mundo, muchas de ellas como consecuencia de los conflictos armados. Son la parte más extrema de los 282 millones de personas que pasan hambre en el mundo.
Que nadie piense que esto no va con nosotros. Puede que nadie muera de hambre en España, pero hay 6.235.971 de personas que en España sufren inseguridad alimentaria, según el estudio de Ana Moragues Faus y Claudia Magaña González, realizado en 2022 para la Universidad de Barcelona.
La situación de mayor brutalidad se está produciendo en Gaza (Palestina), donde la ONU estimaba en el mes de junio pasado que el 96% de la población pasa días enteros sin comer o no come adecuadamente todos los días.
Ante tanta brutalidad, evitemos que nuestras hijas e hijos pequeños “…sepan lo que pasa ni lo que ocurre”, pero nosotros y nosotras no nos derrumbemos. Digamos que no en nuestro nombre, al hambre, a las guerras y a los genocidios. Exijamos a nuestro Gobierno la ruptura de relaciones económicas y diplomáticas con los estados, como el israelí, que pisotea los derechos humanos y extermina a la población gazatí.
Miguel Hernández moría en el penal de Alicante el 28 de marzo de 1942, sin haber llegado a la edad de 32 años. Su poesía comprometida con los desfavorecidos, hoy no guardaría silencio.
Roberto Tornamira
Miembro del Comité de Redacción
de Tribuna Socialista
Las nanas de la cebolla
La cebolla es escarcha La carne aleteante,
cerrada y pobre: súbito el párpado,
escarcha de tus días el vivir como nunca
y de mis noches. coloreado.
Hambre y cebolla: ¡Cuánto jilguero
hielo negro y escarcha se remonta, aletea,
grande y redonda. desde tu cuerpo!
En la cuna del hambre Desperté de ser niño:
mi niño estaba. nunca despiertes.
Con sangre de cebolla Triste llevo la boca:
se amamantaba. ríete siempre.
Pero tu sangre, Siempre en la cuna,
escarchada de azúcar, defendiendo la risa
cebolla y hambre. pluma por pluma.
Una mujer morena, Ser de vuelo tan alto,
resuelta en luna, tan extendido,
se derrama hilo a hilo que tu carne es el cielo
sobre la cuna. recién nacido.
Ríete, niño, ¡Si yo pudiera
que te tragas la luna remontarme al origen
cuando es preciso. de tu carrera!
Alondra de mi casa, Al octavo mes ríes
ríete mucho. con cinco azahares.
Es tu risa en los ojos Con cinco diminutas
la luz del mundo. ferocidades.
Ríete tanto Con cinco dientes
que en el alma al oírte, como cinco jazmines
bata el espacio. adolescentes.
Tu risa me hace libre, Frontera de los besos
me pone alas. serán mañana,
Soledades me quita, cuando en la dentadura
cárcel me arranca. sientas un arma.
Boca que vuela, Sientas un fuego
corazón que en tus labios correr dientes abajo
relampaguea. buscando el centro.
Es tu risa la espada Vuela niño en la doble
más victoriosa, luna del pecho:
vencedor de las flores él, triste de cebolla,
y las alondras. tú, satisfecho.
Rival del sol. No te derrumbes.
Porvenir de mis huesos No sepas lo que pasa
y de mi amor. ni lo que ocurre.
Miguel Hernández Gilabert
Enlace a la interpretación de José Mercé, con la colaboración de Pasión Vega y Carlos Sanlúcar. Canción incluida en su álbum “Ruido”, en el que incluye Las nanas de la cebolla:
Esta canción del valenciano Raimon fue compuesta en 1959, aunque no vería la luz hasta 1963. Expresa el sentir de aquella generación que quería vivir “al viento”, como sinónimo de “libertad”; una ausencia de libertad que embutía a la sociedad de la época, “Tots plens de nits”.
La sociedad valenciana sufre hoy días en los que vuelve a buscar la luz y la paz, aunque por motivos bien distintos. La DANA les ha sumido en el llanto por los muertos y los desaparecidos. Salir adelante es un gran llanto, “La vida puede ser ese llanto”, decía Raimon en su canción.
Han pasado 61 años desde que “Al vent” viera la luz, y que pasase el tamiz de la censura. Hoy, Carla Sancho y Moisés Moon han hecho un bonito cover de la canción de Raimon, dedicado a las víctimas de la DANA y a todas y todos los voluntarios que están poniendo su esfuerzo en que la vida vuelva a la normalidad, cuanto antes.
Los pueblos no olvidamos; no olvidamos los crímenes del franquismo, y no olvidaremos la incompetencia del Gobierno valenciano en la gestión de las alertas o su responsabilidad por la disolución de la Unidad Valencia de Emergencias (UVE). Los crímenes contra el pueblo toman muchas formas, pero no nos confunden, aunque nos mientan.
Es de agradecer que tanto voluntario done horas de su vida para arreglar el desastre. Se ha escuchado mucho en estos días aquello de que el pueblo salva al pueblo, pero no hay que olvidar que como en todas las crisis, también hay otros que sacan provecho. Tal es el caso del negocio del automóvil, que está encareciendo el precio de los coches de segunda mano debido a la gran demanda. A saber qué pasará con todo aquello que se va a necesitar en la reconstrucción. Quizá se aprovechen, como casi siempre, sin pensar que la vida es cíclica.
Y sobre todo sería bueno que el gobierno autonómico hubiese explicado hace tiempo ya los errores cometidos aquel 29 de octubre, sin necesitar tantos días para justificar lo ocurrido, para buscar coartadas y excusas que quedarán muy bonitas en una comparecencia un mes más tarde del desastre.
No ens confondran, encara que ens menteixin.
Yolanda Garay Martínez
Roberto Tornamira
Miembros del grupo “Narradictos y Narradictos”
“Al vent” Al vent La cara al vent El cor al vent Les mans al vent Els ulls al vent Al vent del món I tots Tots plens de nit Buscant la llum Buscant la pau Buscant a déu Al vent del món La vida ens dóna penes Ja el nàixer és un gran plor La vida pot ser eixe plor Però nosaltres La cara al vent
“Al viento” Al viento La cara al viento El corazón al viento Las manos al viento Los ojos al viento Al viento del mundo Y todos Todos llenos de noche Buscando la luz Buscando la paz Buscando a dios Al viento del mundo La vida nos da penas Ya el nacer es un gran llanto La vida puede ser ese llanto Pero nosotros La cara al viento
Para finalizar este artículo sobre Ángel Guimerá he querido la intermitente sección Canciones con Poder, para hablar de La Santa Espina, símbolo del Catalanismo integrador, y que viene muy a cuento de la actualidad política marcada por el cuestionamiento de la solidaridad de Cataluña con el resto del Estado, precisamente por parte de aquéllos y aquéllas que menos solidarios son con su propia gente. La Santa Espina es una sardana, que se convirtió en himno reivindicativo para los catalanes. Escrita por Ángel Guimerá, con música de Enric Morera. Se estrenó el 19 de enero de 1907 en el Teatro Principal de Barcelona. Fue prohibida durante la dictadura de Primo de Rivera, así como posteriormente en la primera parte de la Dictadura de Francisco Franco, aunque más tarde se autorizaría, apareciendo en una película española de 1960, «Amor bajo cero», y la artista Salomé la cantó con su letra en 1971. El 5 de septiembre de 1924, el general Losada, gobernador civil de Barcelona, difundió la siguiente circular prohibiéndola: «Habiendo llegado a este Gobierno Civil, en forma que no deja lugar a dudas, que determinados elementos han convertido la sardana «La Santa Espina» en himno representativo de odiosas ideas y criminales aspiraciones, escuchando su música con el respeto y reverencia que se tributan a los himnos nacionales, he acordado prohibir que se toque y cante la mencionada sardana en la vía pública, salas de espectáculos y sociedades y en las romerías o reuniones campestres, previniendo a los infractores de esta orden que procederé a su castigo con todo rigor.» General Losada, 5-09-1924
Salvador Illa garantiza la solidaridad de Cataluña «No nos daran lecciones los que bajan impuestos»
La pieza, fue interpretada en enero de 1983 por la Guardia Real en un concierto celebrado en el acuartelamiento de El Pardo, con ocasión de una parada militar dedicada a las comisiones de Defensa del Congreso y del Senado, presidida por el ministro de Defensa de la época: Narcís Serra
Miguel Hernández escribe este poema en 1937, en la etapa en la que pasa a la acción en todos los frentes: el intelectual, pues continua la obra poética que había comenzado en su Orihuela natal, siendo pastor; el bélico, formando parte del 5º Regimiento de Milicias Populares y en otros destinos, participando en los frentes de Teruel, Andalucía y Extremadura; y en el político, dando el paso de afiliarse al Partido Comunista en 1936, cuando se inició la guerra, a la edad de 25 años.
El poema “Vientos del pueblo me llevan” forma parte de su libro más combativo, con poemas dedicados a Federico García Lorca, al poeta y brigadista cubano Pablo de la Torriente y, por supuesto, a los sufrimientos del pueblo, como lo hace en “El Niño Yuntero”.
“Vientos del Pueblo me llevan” es un poema que el poeta convierte en arma contra la clase social privilegiada: “yugos os quieren poner, gentes de la hierba mala”. Esa minoría social que apoya al ejército que dio un golpe de Estado contra la República y la Constitución que habían prometido proteger.
Miguel Hernández fue una de las decenas de miles de víctimas del franquismo, con la guerra ya terminada. El 30 de abril de 1939, intentó viajar a Méjico o a Chile cruzando la frontera de Portugal, pero fue detenido en Moura por la policía del régimen fascista de Salazar Oliveira, quienes lo entregarían días después a las autoridades franquistas. El periplo, de represión, de Miguel Hernández lo relata muy documentadamente el periodista Rafael Moreno en su libro “Perseguidos”, hasta su muerte, a los 31 años de edad, el 28 de marzo de 1942, víctima de las enfermedades contraídas en las inmundas cárceles de Franco.
El poema ha sido interpretado y versionado por muchos artistas, grupos y cantantes. Os facilitamos el enlace(1) a la versión realizada por el grupo catalán de folk punk, Ebri Knight.
Himno de la resistencia, de la revolución, de la esperanza, de la decepción, de la desesperación, de la protesta. El título y el estribillo de la canción están inspirados por una frase del líder colombiano Jorge Elecér Galtán y popularizada en los 70 por los manifestantes de la Unidad Popular y los seguidores del Presidente Salvador Allende, durante su gobierno desde noviembre de 1970 hasta el fatídico 11 de septiembre de 1973. Otro día 11 para marcar en negro en los calendarios. Fue grabada por primera vez en un concierto en la Alameda de Santiago, unos meses antes del golpe de estado de Pinochet. Compuesta por Sergio Ortega, Embajador de la Cultura, junto con Victor Jara, del gobierno de Unidad Popular, y por el propio grupo Quilapayún, cuyo nombre significa en mapuche araucano ‘Tres barbas’ pues ese era el número inicial de sus componentes e imagino que no eran lampiños. Cantada y versionada hasta el infinito por multitud de grupos y solistas, quizá una de las más conocidos sea la del grupo, también chileno, Inti Ilimani. Aún cincuenta años después en cualquier manifestación se oye el lema de la canción en boca de cualquier colectivo que quiera pelear por sus derechos y reivindique la justicia de la lucha popular. Se merece estar en los primeros puestos de cualquier lista de las Canciones con Poder.
Esta es la canción que sirvió de contraseña para la revolución de los claveles de Portugal, el 25 de abril de 1974. La compuso José Manuel Cerqueira Afonso dos Santos, conocido por José Afonso.
“Grândola, villa morena, tierra de fraternidad, el pueblo es quien más ordena dentro de ti, oh, ciudad”
Grândola, es un municipio portugués del Distrito de Setúbal, en la región del Alentejo. José Afonso, compuso esta canción como homenaje a la “Sociedad Musical Fraternidad Operaria grandolense”. El tema fue incluido en el álbum Cantigas de Maio, grabado en Francia entre el 11 de octubre y el 4 de noviembre de 1971. La canción estuvo prohibida por el régimen salazarista, quien la consideraba como una música del partido comunista de Moscú. Este dato nos confirma que todos los fascismos y sus seguidores sufren una especie de manía persecutoria contra todo aquello que les suene perjudicial para sus intereses de clase. El pasado mes de abril se han cumplido 48 años del inicio de la Revolución de los Calveles en Portugal, concretamente a las 2:00 del día 25 de abril de 1974, en el programa radiofónico Limite, se emitió Grândola, Vila Morena, que era la segunda y última señal para dar comienzo al movimiento revolucionario que derrotaría a la dictadura de Salazar. El Movimiento de Fuerzas Armadas (MFA), organizaba a lo más progresista de los oficiales del ejército y a una amplia base, fue el joven capitán Fernando José Salgueiro Maia (1944-1992) quien, tras destituir a sus superiores del Regimiento de Caballería Mecanizada de la ciudad de Santarém, encabezó una columna de carros de combate, recorrió más de 100 kilómetros hasta Lisboa. El apoyo de las masas sería el encargado de conseguir la libertad, cuando recibieron a las tropas colocando claveles rojos en las bocas de los cañones de los tanques y los fusiles de los soldados. Desde la Revolución de los claveles, la canción es un símbolo para los pueblos que anhelan el avance social y la verdadera democracia para la mayoría social. El pueblo portugués la tiene muy presente en sus reivindicaciones; en las protestas de septiembre de 2012, contra los recortes del gobierno de Pedro Passos Coelho, los manifestantes entonaron Grândola vila morena como himno de las protestas. Meses después, cuando el primer ministro Passos Coelho empezaba su intervención en una sesión de control al Go- bierno, fue interrumpido por ciudadanos que conformaban el movimiento Que se lixe a Troika (Al diablo con la troika) que, apostados en las tribunas del público de la cámara del Congreso, volvió a cantarla, añadiéndola el siguiente estribillo:
“Que se lixe a troika Al diablo con la troika Que se foda a troika Que se joda la troika Que se lixe a troika Al diablo con la troika Que se foda a troika Al diablo con la troika”
“Bella Ciao” es una canción popular, anónima, que evoca la resistencia de aquellos que luchan contra un opresor. Es anterior a la segunda guerra mundial, aunque se universalizó y se hizo mundialmente conocida durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el movimiento partisano italiano luchaba contra el régimen de Benito Mussolini, en el periodo de 1943 a 1945. Desde entonces, esta canción ha sido utilizada y coreada por muchos movimientos de lucha.
Ha vuelto ponerse de moda tras ser el tema principal de una serie televisiva. Pero lo que me ha motivado a traer esta canción a la sección de Cultura de Tribuna Socialista, en su espacio Canciones con Poder, es la utilización ignorante y malsana que hizo VOX, en el acto que celebró, en marzo de 2019, el partido ultraderechista en el Teatro Barceló de Madrid. Es necesario situar esta canción y su sentir pues, tras la polémica utilización de la canción por parte de dicho partido fascista, hubo quién se atrevió a decir que “no hay que politizar la música”. En fin, siempre hay un apolítico/a para “aclarar las cosas”.
Respecto al origen de la canción, no se conoce quién la compuso. Se sabe, como he dicho al principio, que la popularizó la Resistencia partisana al utilizarla como himno frente al fascismo italiano y al nazismo alemán. Cuando colapsó el Estado italiano y empezaron a colaborar con los aliados en una guerra de guerrillas para desgastar al maltrecho Gobierno de Mussolini.
Existen dos hipótesis sobre el origen del “Bella Ciao”. La primera dice que proviene de una canción judía llamada “Oi oi di koilen”, registrada en Nueva York, en 1919, por el acordeonista ucraniano Mishka Ziganoff. Se trata de una canción de los asquenazís, (judíos que se asentaron en la edad media en Europa central), quienes hablaban yiddish. Los estudiosos de la música dicen que al escuchar esta melodía en yiddish pueden reconocerse varias similitudes con el «Bella Ciao» de la resistencia italiana.
La otra hipótesis sobre el origen del popular himno antifascista es que vendría del canto popular de las “mondinas” o trabajadoras de los campos de arroz del valle del río Po, al norte de Italia, en el siglo XIX. Canciones populares como «Picchia alla porticella» y «Fior di tomba» tienen fragmentos que recuerdan mucho al «Bella Ciao».
Cualquiera de las dos hipótesis sobre el origen y la utilización de los partisanos antifascistas como himno dejan claro que es una canción que nada tiene en común con los fascistas de ayer y de hoy.
Roberto Tornamira Miembro del Comité de Redacción de TS
Una canción de los años de la protesta, en los que muchos, pero no la inmensa mayoría nos rebelamos contra la dictadura y sus últimos coletazos. La compuso Luis Eduardo Aute contra la pena de muerte y la cantó por primera vez Rosa León, que la incluyó en un disco del mismo nombre publicado en 1975. En una actuación la cantante se la dedicó a los que días después serían los últimos fusilados del franquismo, por lo que desde entonces se convirtió en un himno y una de esas Canciones con Poder. En ningún momento se hace de manera explícita mención a tema político alguno, para la censura de la época debió pasar como una macabra canción de amor. Me atrevo a ir un paso más allá y extenderla (como los buitres sus alas, que considero una alegoría de las aviaciones fascistas y nazis durante la retirada republicana) a las madrugadas en las que los que partían al exilio por las fronteras con Francia sentían que las estrellas, que veían por última vez desde España, les herían y cómo la luna sangraba, además presentían que tras la noche vendría la noche más larga de la historia de la democracia en nuestro país y comenzaría un día con hambre atrasada, tan atrasada que aún devoraría miles de muertos más en España por la represión franquista y millones en todo el mundo a consecuencia de la II Guerra Mundial.
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