Hace unos días se conmemoraba (yo lo celebraba) el aniversario de la proclamación de la II República. Los hechos fueron bien simples; después de las elecciones democráticas del 14 de abril de 1931, los partidos republicanos ganaron por amplia mayoría, ello supuso que el Rey Alfonso XIII huyera de España … igual que hizo su nieto … e igual que hicieron otros Borbones.
Algunas veces, demasiadas pienso yo, cuando en una reunión de amigos sale algún tema de política de Estado y digo que soy Republicano, me miran como si fuera una cosa rara, de muy izquierda, un tipo de siglos pasados.
Algunas veces, demasiadas pienso yo, cuando en una asamblea de mi partido planteo que es necesario señalar claramente el posicionamiento republicano del PSOE, me dicen que “ahora no es el momento”.
Pero a mí me da igual, reunión de amigos, de partido o escribirlo cada vez que puedo, sí, soy Republicano y a mucha honra.
Es más, es que no entiendo cómo podemos aceptar en el siglo XXI un modelo de Monarquía Parlamentaria, donde según nuestra Constitución “El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español …”, añadiendo además que “La persona del Rey es inviolable”, es decir que puede robar, violar o lo que dé la gana y no tiene responsabilidad penal alguna (a las pruebas del anterior Rey me remito).
La Constitución Republicana señalaba que “España es una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y de Justicia. Los poderes de todos sus órganos emanan del pueblo. La República constituye un Estado integral, compatible con la autonomía de los Municipios y las Regiones”, añadiendo además que “Todos los españoles son iguales ante la ley”, es decir, que no hay nadie inviolable.
En definitiva, que un Estado republicano solo es nuestro Estado sin la figura del “Rey”.
Y un “Rey” es un tipo, de carne y hueso, que por vía espermatozoidal va pasando de padres a hijos (todavía a varones). Estos desde su nacimiento tienen previsto convertirse en los jefes de nuestro Estado por tener la sangre azul (aunque todavía no se ha demostrado) … exactamente igual que en la época feudal.
En esta Monarquía Parlamentaria, eres súbdito/a, no elegimos al jefe del Estado, siendo esta una figura hereditaria y vitalicia, además de ser inviolable ante la ley.
En una República, eres ciudadano/a, elegiríamos al jefe del Estado, se renovaría democráticamente en las urnas y sería responsable de sus actos ante la ley.
Esa es la diferencia, tú eliges, yo lo tengo muy claro.
Rafel Fuentes
Militante Socialista y Republicano de Málaga
Nota de redacción
Declaración TS 14 abril 2022
El pasado 14 de abril, el Comité de Redacción de TS lanzó una declaración para commemorar el aniversario de la proclamación de la II República. Podeis recuperar el texto en el siguiente enlace:
El movimiento de pensionistas a nivel del Estado español por la defensa del sistema Público de Pesiones, se ha convertido en un referente de defensa de las reivindicaciones y derechos sociales de la clase trabajadora y de transparencia democrática. Ciertamente, como se pone de manifiesto en los documentos y escritos de COESPE:
» Afrontamos una situación muy díficil. El poder financiero ha conseguido una amplia mayoría parlamentaria que da cobertura a la contra reforma. La compra de voluntades de los diputados de diversas fuerzas políticas, debemos enterderlas como un producto de la corrupción y de la fuerza del poder a la sombra del sector financiero. Un poder que soborna, presiona, ofrece puertas giratorias, amenaza con campañas de prensa contra aquellos que se les opongan y financian campañas electorales y partidos políticos. Sin embargo, ello no hubiera sido suficiente, como muestra el caso francés: Macron tenía también mayoría parlamentaria y no pudo aplicar su reforma. Pero a diferencia de Francia, contra nosotros el poder financiero ha logrado el apoyo de las direcciones sindicales mayoritarias, que de espaldas a sus afiliados ha aceptado la lógica de la reforma y que algunos la tratan de defender publicamente». También es cierto que existen honradas excepciones como lo demuestran las Parlamentarias y Parlamentarios que están a favor de la Auditoría a las Cuentas de la Seguridad Social.
Nuestro combate en defensa de las pensiones como salario diferido del Regimen de reparto de nuestra seguridad social claramente enfrentado a las medidas del Gobierno, que ha empezado a utilizar la guerra como argumento para recortar las condiciones laborales de los trabajadores.
En largos años de lucha que iniciamos contra el gobierno de Rajoy los pensionistas hemos creado un sólido movimiento con nuevas formas democráticas e independientes de organizar la resistencia de clase. Situaciones similares aparecen en la lucha de la sanidad pública y en defensa de los servicios públicos contra las privatizaciones. Para luchar por las reivindicaciones, la clase obrera se organiza de forma independiente fuera de los marcos del consenso, el diálogo social y pactos de renta.
Nuestro gobierno, lejos de atender las reivindicaciones sociales, se alía con los partidarios de la guerra acordando un incremento hasta 2% del PIB de los presupuestos militares. Acepta así las presiones de la OTAN y de la Unión Europea, con la querra como justificación.
El Gobierno parece tener prisa en acelerar las reformas y los recates. Tras negarse a derogar las reformas sociales de los gobiernos conservadores, generandores de bajos salarios, rechaza mantener el poder adquisitivo, dejando la vía libre a la inflación depredadora debajos salarios, y además debilita las cotizaciones sociales. En nuestro ámbito de las pensiones el Parlamento discute ahora una ley que empobrece las pensiones públicas y abre la puerta a la privatización, incentivando los fondos privados.
Estamos convencidos con vosotros de que los rechazos en cadena de las reivindicaciones amparados en el aumento de los gastos militares y su vinculación con la guerra es general en muchos países europeos.
Apoyamos la convocatoria de la Conferencia Europea de Urgencia contra la guerra y los gobiernos que la promueven, con la convicción de que encontraremos caminos para la acción común contra los organizadores que niega las reivindicaciones y derechos de la clase obrera.
Esperamos y deamos con ilusión un gran éxito de la Conferencia, y colaboraremos en desarrollar sus concluiones.
¡Viva la Conferencia Europea de Urgencia contra la guerra!
Coincidiendo con el aniversario de la proclamación de la II República, entrevistamos a Manolita Casas Perín, jubilada y militante socialista de la agrupación del PSC del Vendrell.
Cuando era tan sólo una niña, en Marmolejo (Jaén) vió como a su padre, combatiente republicano, le montaron un consejo de guerra, lo encarcelaron, y finalmente lo desterraron con el resto de la família.
En este año, el Vendrell ha convertido el búnker en un espacio para la memoria histórica, y hemos recuperado esta historia de lucha y superación de una familia republicana.
Pregunta -¿Porqué vinieron tus padres a Cataluña?
Respuesta.- Mi familia llegó en 1949 a El Vendrell procedente de Marmolejo (Jaén), de donde mi padre había sido desterrado por luchar en el bando republicano. Él y mi madre hicieron este largo viaje junto a sus cuatro hijos. Mi hermana mayor, tenía cinco años y medio, y el más pequeño, Eduardo, apenas un mes.
Buscando un lugar para empezar una nueva vida, se acabaron instalando en el búnker de Les Madrigueres, en la playa de Sant Salvador del Vendrell. En este pequeño espacio, vivimos cuatro años, y nació otro hermano mío. A pesar de todas las dificultades y las penurias , éste fue para nosotros un espacio de vida.
Pregunta – Háblanos de tu padre.
Respuesta: Él había luchado en la Guerra Civil junto al gobierno legítimo de la República, resultando herido en la batalla de Brunete , en 1937.
En 1939 sufrió un consejo de guerra y fue encarcelado, pero pudo salir en 1942 por la intercesión de un cura amigo suyo.
Estuvo trabajando un tiempo en la mina en Jaén, pero nos tuvimos que marchar porque fuimos desterrados del pueblo y vinimos al Vendrell porque unos amigos de mis padres estaban aquí.
Pregunta.– ¿Y por qué después de haber sufrido un consejo de guerra y pasados unos años siguieron persiguiendo a tu padre?
Respuesta: Los franquistas querían a todo el mundo analfabeto, pero mi padre sabía leer, y leía las noticias a sus compañeros de fábrica. Los franquistas temían que mi padre organizara una revuelta o algo así. Así que nos echaron del pueblo.
Pregunta-¿porqué os metísteis en un búnker?
Respuesta: El hecho de acabar ocupando el bunker de las Madrigueres puede parecer extraño visto desde la distancia, pero era algo bastante extendido entonces. Todos los bunkers que había en la línea de la costa estaban ocupados por familias que vivían allí. Este bunker en concreto había servido de nido de ametralladoras contra los aviones italianos que venían a bombardear la vía férrea y la estación de Sant Vicenç de Calders. Querían impedir el transporte a los republicanos.
Pregunta.-¿Cómo era la vida en el búnker?
Respuesta: Del interior recuerdo que el espacio era muy reducido, y prácticamente sólo cabía un colchón, donde dormíamos todos juntos. Mi padre hizo un cercado con cañas en el exterior y ahí pusieron la cocina. Todos tenemos buenos recuerdos de los cuatro años que pasamos viviendo en el búnker, jugando en las lagunas de las Madrigueres o en la playa.
Los dos ruidos que se me han quedado grabados de esos días eran los del mar y el tren, no había otro. Eran los dos elementos que rodeaban nuestra casa.
Otro recuerdo, menos agradable, es cuando se produjo la riada de septiembre de 1952. Mi padre estaba trabajando de jardinero y mi madre de costurera, así que a menudo nos quedábamos solos. En aquélla riada, nos tuvimos que subir al tejado y allí nos vinieron a rescatar con la barca Manuela.
Pregunta.-Es una bonita historia ¿no?
Respuesta: Sí, visto en perspectiva sí, pero en realidad a todos nos daba mucha vergüenza decir que habíamos vivido allí. Lo que sí que tengo muy claro es que siempre seré socialista y republicana como mi padre. El franquismo sigue ahí metido, y eso es algo que parece que la gente olvida a veces. Necesitamos un partido socialista fuerte que recupere derechos para la gente, y sobretodo que fomente la educación y la cultura en todas las capas de la sociedad. La derecha nos quiere tontos. Antes nos quería analfabetos y ahora utiliza las televisiones para atontarnos.
Pregunta.- Manolita: te conozco desde hace más de 15 años. Cuando yo llegué a la agrupación del PSC del Vendrell tu ya estabas, y sin embargo, esta historia te la tenías muy callada.
Respuesta.- Como te he dicho antes, nadie de mi familia ha ido explicando estas vivencias hasta ahora porque nos daba vergüenza y no creíamos que fuera algo para ir explicando. Ahora como sabes, el Ayuntamiento socialista del Vendrell se ha propuesto recuperar los búnkers de la guerra y recuperar la memoria histórica de este sitio. Se han instalado plafones explicativos, y así la gente puede saber un poco más de la historia no contada de nuestro país.
Que hayan pintado el Gernika me parece estupendo. Es un símbolo de paz.
Tomo la palabra en nombre del colectivo Tribuna Socialista y de los Socialistas del (CATP).
Compartimos con vosotros el rechazo a la guerra que la OTAN ha provocado y que la Rusia de Putin ha hecho estallar, al invadir Ucrania. Rechazamos esta guerra, como rechazamos en 2003 la guerra en Irak. Las guerras son la expresión máxima de la barbarie, utilizadas por el imperialismo para la consecución de sus objetivos.
Esta guerra no es por la liberación de los pueblos. La primera víctima es el pueblo de Ucrania, es quien sufre el exilio masivo, quienes mueren bajo las armas de Putin. También son victimas de la barbarie los soldados rusos y ucranianos, hijos de familias trabajadoras que ponen la sangre que se derrama.
Los medios de comunicación solo nos cuentan la devastación de las guerras. Pero nunca cuentan el verdadero motivo por el que se inician.
En la primera Guerra mundial, el atentado de Sarajevo fue la excusa. La verdadera razón estuvo en la lucha de los imperialismos por el control de lo que entonces eran nuevas fuentes de energía (petróleo y electricidad) y por los nuevos sectores de la producción (químico, siderúrgico).
El Tratado de Versalles encendió la mecha de la Segunda Guerra Mundial, al imponer exorbitantes indemnizaciones económicas a los vencidos, tan exorbitantes fueron que Alemania no liquidó totalmente las reparaciones de guerra hasta octubre de 2010. Hoy aplican sanciones económicas, o bloqueos, como el que sufre Cuba desde hace 64 años.
Siempre encuentran un motivo o un villano para justificar la guerra. Claro que Hitler fue un asesino, como lo fue Franco con el pueblo español. Esto no es menos cierto que decir que Putin tiene lo mismo de demócrata que de bolchevique; ¡nada!
Compañeros y compañeras, el sufrimiento de la guerra lo padecemos todos. El pueblo ruso, como el cubano, el venezolano, el iraní o el iraquí, padecerá la escasez de productos básicos, a consecuencia de las sanciones económicas impuestas por la UE, al dictado de la Administración Biden. El imperialismo es el único beneficiario de la guerra, solo hay que ver el incremento en la venta de gas licuado que llega de los USA. Es la guerra por el control de la energía y las materias primas.
Son las multinacionales del armamento las que se benefician. Es el caso de la francesa Dassault, cuya cotización se ha incrementado un 27% en lo que va de 2022. O la italiana Leonardo que acumula cifras de retorno del 33% en los últimos días. O el 10% de subida de las acciones de la española Indra Sistemas, y así otras muchas.
Los pueblos de Europa sufrimos una ola especulativa con la excusa de la guerra, particularmente en la luz, el gas y los carburantes. Especuladores de todo pelaje se aprovechan, como aprovecharon la crisis de 2008 y como han abusado de la pandemia.
La lógica del mercado es crecer cada año sobre los beneficios del ejercicio anterior. Esta perversión económica ha saturado los mercados. En esa lógica inventaron productos como las “hipotecas basura” o las “acciones preferentes”. Su lógica los llevó a liberalizar el suelo para inflar artificialmente los precios de las viviendas.
Su lógica irracional tuvo consecuencias nefastas para los trabajadores del Estado español, en forma de reformas laborales, en 2010 (PSOE) y 2012 (PP), que abarataron el despido, facilitaron los despidos individuales y colectivos, devaluaron los salarios y precarizaron las condiciones de trabajo. Dejando un desolador horizonte para los jóvenes.
Ante la movilización de la clase trabajadora, el Gobierno del Partido Popular, respondió con la “Ley Mordaza”, que pone trabas a la libertad de expresión y movilización. Pusieron a jueces y fiscales a perseguir el derecho de huelga, llegando a encausar a más de 300 trabajadores. Solo la acción de los sindicatos UGT y CCOO, con una participación muy importante del CATP y la acción solidaria del CICR, logró la derogación del Artº. 315.3 del Código Penal. Pero vamos camino de tres años de Gobierno de Coalición de izquierdas, y las reformas laborales no han sido derogadas, ni la “Ley Mordaza”, ni la reforma que en 2013 devaluó las pensiones.
El Estado burgués no está diseñado para la defensa de los intereses de los pueblos. Cuando llegó el virus no había mascarillas, ni respiradores, ni equipos de protección para los sanitarios. La sanidad pública ha entrado en barrena a consecuencia de los recortes presupuestarios. Como está ocurriendo en la Educación pública.
Sin embargo, para la guerra no hay límites presupuestarios. Desde 2015 han incrementado el presupuesto en defensa un 77%, desde los 5.700 millones de euros hasta los 9.800 del presente 2022. Están dispuestos a doblarlo; el compromiso adquirido en 2014 por todos los países de la OTAN es llegar al 2% del PIB, lo que supondrá para España superar los 23.000 millones de euros anuales.
Para pagar lo que la OTAN exige, nos hablan de un “pacto de rentas”, o lo que es lo mismo, devaluar pensiones y salarios, más recortes en el gasto en sanidad y educación. Recortes y devaluaciones a los que los socialistas decimos ¡No!
La falta de tiempo me impide dar más datos de la infamia que se cierne sobre la clase trabajadora europea. Avancemos en la coordinación y en el trabajo en común de las organizaciones y militantes que no renunciamos a combatir contra la explotación y contra la Guerra.
¡Alto a la guerra! ¡No a la OTAN y no la Rusia de Putin!
Conferencia obrera europea, contra la guerra y la explotación.
El pasado día 9 de abril tuvo lugar una Conferencia, presencial y telemática; presencial porque se han reunido colectivos de sindicalistas, socialistas, comunistas y otras sensibilidades políticas en siete ciudades del Estado español: Vitoria, Valencia, Tarragona, Sevilla, Madrid, Bilbao y Barcelona, conectadas entre sí y con colectivos y organizaciones de otros 18 países de Europa: Francia, Grecia, Alemania, Irlanda, Rumanía Turquía, Austria, Suiza, Moldavia, Portugal, entre otras, todos interconectados telemáticamente. Fueron excusados un colectivo de compañeros rusos, quienes no pudieron conectarse ya que un acto democrático como fue este en la Rusia de Putin supone cárcel.
El evento había sido convocado y promovido por el Partido Obrero Independiente (POI), de Francia y por la Corriente de izquierdas (NAR), de Grecia, con el llamamiento que fue publicado en TS-132 (pág. 19 y 20).
Tribuna Socialista, y el colectivo de Socialistas que se agrupan en torno a nuestra revista, hemos participado en coordinación con el Comité por la Alianza de los Trabajadores y Pueblos (CATP), que también emitió un llamamiento a participar en la Conferencia del 9 de abril (TS-132 pág. 18).
La práctica totalidad de las intervenciones coincidieron en una posición contraria a la guerra y sin tomar partido por un frente u otro, en línea con el encabezado de los llamamientos mencionados: ¡Ni Putin ni OTAN! ¡No a la Guerra! En las intervenciones se dieron datos de las consecuencias que el conflicto está teniendo para todos los pueblos de Europa: en primer lugar de muerte y destrucción para el pueblo ucraniano, de pérdida de vidas de soldados rusos, que no son precisamente oligarcas de su país, y en general para todos los pueblos de Europa: alza desbocada de los precios, no solo de la energía, recortes de derechos y ataques a los servicios públicos. No obstante, uno de los compromisos que se adquirió al término de la Conferencia fue el de editar un Boletín con todas las intervenciones. También se abrió la posibilidad de organizar otra conferencia, “sine die”, a ser posible totalmente presencial.
Otras conclusiones fueron:
Por el cese inmediato de la guerra de la Rusia de Putin en Ucrania.
Por el desmantelamiento de las bases de la OTAN.
Contra los presupuestos de guerra.
Por la independencia de la clase obrera y sus organizaciones.
Por la defensa incondicional de las reivindicaciones de los trabajadores
De los conectados y conectadas en los distintos puntos del Estado español, tomaron la palabra cuatro compañeros: Juanjo Llorente, secretario político del Partido Comunista del País Valenciano, de Horta Sud de Valencia; el compañero Luis González, miembro del Comité Confederal de CCOO que habló en nombre de Información Obrera, desde Sevilla; el compañero Juan Antonio Carnés, miembro de COESPE (movimiento de Pensionistas en defensa del Sistema Público de Pensiones); y Roberto Tornamira, en nombre de Tribuna Socialista y del colectivo de socialistas en el CATP. Los dos últimos compañeros participaron desde la sede central de la UGT en Madrid.
La inflación afecta negativamente a las empresas y los hogares, genera incertidumbre sobre los salarios y los beneficios, reduce drásticamente las rentas y el ahorro, y puede frenar la inversión y la creación de empleo. Actualmente la inflación es un fenómeno global, el año 2021 marcó récords sin precedentes en las mayores economías. En España en el mes de marzo la inflación registro una tasa interanual del 9,8%, y la subyacente (sin los precios energéticos y los alimentos frescos) del 3,4%, un nivel de inflación desconocido desde 1985. Esta espiral inflacionista se inició hace un año originada por los problemas globales de las cadenas suministros industriales, la virulenta escalada de los precios de la energía y su traslado a los procesos productivos y de distribución, y todo ello se ha visto agravado por la invasión de Putin en Ucrania.
La economía global se ha enfrentado desde el inicio del siglo XXI a tres grandes crisis -la financiera de 2008, la covid-19 en 2020 y la guerra en Ucrania este año- con muchos problemas sin resolver todavía de la primera como la desigualdad y el aumento de la pobreza, aún estamos inmersos en la recuperación de los efectos de la pandemia del coronavirus y con una inflación desbocada a causa de la segunda y la tercera. En la crisis de 2008 se produjo una gran depresión y la deflación que hundió la demanda y aumentó enormemente el desempleo, en cambio actualmente estamos inmerso en proceso de descontrol de la inflación, y esta es fundamentalmente un fenómeno monetario por eso no sirven las medidas adoptadas entonces.
Fruto de las políticas económicas basadas en la austeridad, recortes del gasto público y la devaluación salarial impuesta con las reformas laborales autoritaritas, se provocó la pérdida de poder adquisitivo a las personas trabajadoras y el aumento de las desigualdades. Según el Instituto Nacional de Estadística el IPC subió el 14,6% desde 2012 a 2021, en cambio en el mismo periodo los salarios pactados en los convenios colectivos crecieron un 12,58% y el salario medio solo aumentó el 3,6%. El coeficiente Gini, que mide la desigualdad siendo cero la nula desigualdad y 100 la total desigualdad, ha pasado de 34,2 en 2012 a 32,1 en 2020, en 2014 alcanzó el 14,7, la reducción se produce coincidiendo con la ampliación de la cobertura por desempleo y las subidas del SMI del 31,8% realizadas por el Gobierno PSOE-UP entre 2018 y 2020.
Para afrontar los efectos de la invasión de Ucrania el Gobierno de Coalición ha puesto en marcha un conjunto actuaciones recogidas en el Real Decreto-ley 6/2022, de 29 de marzo, por el que se adoptan medidas urgentes en el marco del Plan Nacional de respuesta a las consecuencias económicas y sociales de la guerra y para apoyar a los colectivos más vulnerables (se amplía la cobertura del IMV) y a los sectores productivos más afectados (mediante los ERTE y el mantenimiento del empleo), garantizar los suministros y bajar los precios de los combustibles y la electricidad. El Plan prevé movilizar 16.000 millones de euros de recursos públicos, 6.000 millones de ellos en ayudas directas y rebajas de impuestos, y 10.000 a través de una nueva línea de avales gestionados a través del ICO. A la vez se plantea acelerar las inversiones del Plan de Recuperación, Trasformación y Resiliencia.
En paralelo al Plan aprobado el Gobierno viene impulsando con CEOE, CEPYME, CCOO y UGT un pacto de rentas para repartir de forma justa los efectos de la guerra y preservar al máximo la senda de crecimiento y de creación de empleo iniciada ya en 2021. La intención es que se deberían dar respuesta a tres temas fundamentales, en concreto, a abordar la evolución de salarios, de los beneficios y dividendos empresariales y las medidas de apoyo a los colectivos vulnerables. Los interlocutores sociales han manifestado su predisposición al pacto de rentas, que propone el Gobierno, para evitar una espiral inflacionaria si bien han manifestado algunas de sus demandas: los empresarios insisten en ampliar las ayudas a las empresas y se oponen a nuevas subidas de impuestos y los sindicatos plantean tres ámbitos de actuación: salarial, energético y fiscal, junto con mejoras en la protección social, porque consideran que solo un acuerdo salarial no es un pacto de rentas.
Según las estimaciones hechas públicas el impacto de la escalada inflacionista sobre las rentas podría situarse en el entorno de los 70.000 millones de euros por la reducción del poder adquisitivo de los salarios y los ahorros. En cambio, los pensionistas tienen garantizado el poder adquisitivo, de acuerdo con la reforma de las pensiones de 2021 que recoge que las pensiones se revalorizan con el IPC medio anual. También hay que tener en cuenta que el aumento de la inflación al 6,5% en 2021 supuso una ampliación de la recaudación de la Agencia Tributaria. Los salarios pactados en los convenios colectivos subieron de media un 2,36% hasta marzo, una décima más que en febrero y casi un punto por encima del promedio de 2021 (1,47%).
Las organizaciones sindicales y las organizaciones empresariales vienen negociando, de forma bipartita, el V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), que debería fijar los criterios y las recomendaciones para la negociación salarial junto con las otras materias que conforman los contenidos de los convenios colectivos. Las propuestas conocidas dan a entender que la situación actual de la negociación es muy compleja, pues CEOE y CEPYME vienen manifestado su rechazo a las propuestas de CCOO y UGT basadas en incrementos iniciales inferiores a la inflación actual y en mantener el poder adquisitivo mediante cláusulas de revisión salarial, los empresarios consideran que aumentarían la inflación por el efecto de “segunda ronda”. En ese sentido el Banco de España ha vuelto a advertir de que la tendencia al alza de las cláusulas de garantía salarial que se está registrando en la negociación colectiva en los últimos meses son un riesgo creciente de que se produzcan efectos negativos que aumenten la inflación.
La propuesta de las organizaciones sindicales, contempla un escenario plurianual en el que se plantean incrementos por ejercicio, más una recuperación gradual del poder adquisitivo que se pierda. Podrían fijar unas subidas mínimas, del 3,4% este año, del 3% en 2023 y del 2,25% en 2024. Adicionalmente se repartiría el impacto de la inflación media de 2022 en los años 2023 y 2024, y en 2025 los sueldos subirían en función del IPC medio de 2024 más un 0,25%. Los empresarios han propuesto una subida del 8% para los próximos tres años, el desencuentro se produce precisamente en la revalorización en función de la evolución precios que las organizaciones empresariales consideran inaceptable porque consideran que supondría una indexación del IPC año a año, pues ven el riesgo de que se integre definitivamente en el futuro.
La oposición de las organizaciones empresariales a las cláusulas de garantía del poder adquisitivo de los salarios no es una novedad, hasta la reforma laboral impuesta por el PP en 2012 más del 70% de los trabajadores incluidos en los convenios colectivos tenían las cláusulas de revisión salarial, pero desde entonces han llegado a descender por debajo del 20% en los últimos años. En 2022 el porcentaje de trabajadores protegidos por las cláusulas de salvaguarda salarial ha mostrado un aumento en los primeros meses de este año, alcanzando en marzo un 29,1%. Además, los convenios colectivos ya acordados para 2023 presentan un aumento adicional de la incidencia de las cláusulas de garantía salarial hasta casi el 50% de los trabajadores con convenio vigente para dicho año.
Históricamente el modelo de determinación salarial que se ha venido desarrollando, en la mayoría de los acuerdos interconfederales pactados por las patronales y los sindicatos, con resultados positivos en la lucha contra la inflación se ha basado en el mantenimiento del poder adquisitivo a través de tres elementos interrelacionados. Estos elementos son: la previsión de inflación, como elemento de referencia; la cláusula de revisión salarial que debe garantizar la recuperación de desviación de la inflación respecto incremento salarial inicialmente pactado en base a dicha previsión y la toma en consideración de la evolución de la productividad para mejorar el poder adquisitivo. Estas reglas salariales han contribuido al control de la inflación, al estímulo de la demanda, al crecimiento económico y la creación empleo.
Toni Ferrer, senador socialista por Madrid. 24/04/22
Este 1º de mayo, los trabajadores y trabajadoras de este país tenemos la oportunidad de salir a las calles a denunciar la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y pensiones, y reivindicar que se revierta la situación. De acuerdo con el Índice de Precios al Consumo (IPC), que publica el INE, el aumento acumulado de precios durante los últimos doce meses asciende al 8,4%. la subida nominal de salarios para 2022 que recogen los convenios es del 1,55% en promedio, la de los empleados públicos el 2% y la de las pensiones el 2,5% con carácter general. Esto es, en la actualidad la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y pensiones que sufre la clase trabajadora es de un 8,35%, 7,8% y 7,3% respectivamente, con respecto al año anterior. Cabe reseñar que entre los años 2008 y 2019 la pérdida de poder de compra de los salarios ya había caído un 4,8% Los sindicatos reconocen que se está generando “un polvorín social que pone en riesgo la recuperación económica”.
Aumentar salarios y reducir los precios son necesidades urgentes, pero… ¿por qué suben los precios? La primera respuesta quizás sería La guerra de Putin. Sin embargo, el IPC del 2021 se cerró en diciembre con un aumento del 6,5%, y la invasión de Ucrania fue el 24 de febrero de 2022. Por tanto, la guerra de Putin no es la causa del aumento de los precios, es la acción especulativa del mercado lo que desboca la inflación.
Según el gabinete económico confederal de CCOO, los precios al consumo han aumentado más en España que en el resto de la Unión Europea (ver gráfico 1). La razón está en una excesiva dependencia energética del gas, y del lucrativo negocio que el sector energético supone para las multinacionales quienes actuan en régimen de oligopolio y especulan a su antojo. Quienes pagamos su “fiesta de los beneficios”, otros lo llaman “pa la saca”, somo los trabajadores, que vemos como cierran nuestras empresas, temporal o definitivamente, por no poder hacer frente al aumento de la energía y materias primas. Vemos como el empleo, sobre todo industrial, pierde peso, y vemos como los precios de nuestra cesta de la compra se disparán, mientras que con nuestros salarios y pensiones cada vez cuesta más llenar el carrito.
Gráfico 1
Los salarios no son responsables de la inflación, pero se devalúan con el incremento desmedido. El Pacto de Rentas propuesto por el gobierno y que pasa por contener salarios y precios no es ninguna solución, sino una nueva amenaza sobre los bolsillos de la mayoría social pues los salarios se moderan, pero los precios no respetan el pacto.
En relación al empleo, uno de los grandes objetivos de la última reforma laboral del gobierno PSOE-UP pactada con los sindicatos es darle la vuelta a la contratación como a un calcetín, y que los contratos indefinidos sean la norma y no la excepción del total del volumen de contratación. En este sentido, es cierto que la contratación indefinida se ha triplicado desde diciembre (ver gráfico 1), pero no es menos cierto, que en la actualidad estos contratos todavía suponen solo un 30,7% de la contratación, teniendo en cuenta que tras la eliminación del contrato de obra o servicio estos contratos se han convertido en indefinidos, con lo que no se puede hablar estrictamente de “nueva” contratación.
La renuncia a derogar la reformas laborales de Zapatero (2010) y Rajoy (2012) ha dado paso a a una “maquillada derogación” de los aspectos más lesivos de aquéllas; la reforma laboral de PSOE-UP mantiene el abaratamiento del despido, intenta poner coto al fraude en la contratación, y aunque hace aflorar contratos indefinidos, sigue manteniendo un inaceptable índice de temporalidad y no toca aspectos esenciales para dignificar las condiciones laborales de los trabajadores tan depauperadas por la uberización del mercado de trabajo y las reformas laborales anteriores.
Un ejemplo de la tibieza de la reforma laboral lo podemos encontrar en la feria de abril de Sevilla, en la que los caseteros profesionales (gremio) anunciaban huelga por entender que la nueva reforma laboral les impedía contratar trabajadores para que trabajaran más de 12h al día. Sin embargo, la ministra de trabajo ha aclarado que “La reforma laboral no toca nada relativo a la jornada laboral y mucho menos al descanso”. Los caseteros han desconvocado la huelga al ver que la reforma laboral no era tan fiera como la pintaban, y que pueden seguir aplicando las mismas condiciones abusivas para lucro de sus propios bolsillos, a costa de explotar a los trabajadores.
En el 1 de mayo de 2021 los sindicatos nos convocaban bajo el lema “Ahora Toca Cumplir. Un País en deuda con sus trabajadores y trabajadoras». Hoy, un año después, los sindicatos sacan pecho de los acuerdos alcanzados en los últimos meses, como el aumento del SMI o la reforma de las pensiones, y la reforma laboral. Desde Tribuna Socialista, creemos que es absolutamente insuficiente y, aun así, nos sentimos apelados por el lema de este nuevo 1º de mayo, porque la solución, o una parte de la solución, pasa por subir salarios, contener precios y una justa redistribución de la riqueza.
Ya hemos hablado de la importancia de un aumento de los salarios, y de que el anunciado Pacto de rentas no supone ninguna solución, sino al contrario, empeoraría la situación de la clase trabajadora. Y para contener los precios no basta con subvencionar la energía ni por conseguir, durante tres meses, desvincular el precio de la electricidad del precio del gas (aunque ayudará). La lucha contra la subida de precios pasa por la independencia energética, es decir, ni depender del gas ruso, ni depender del gas argelino (en riesgo de encarecerse por el cambio de posición de España con respecto al Sáhara) ni depender del gas licuado norteamericano. Asegurar el autoabastecimiento energético en el país europeo con más horas de sol y más kilómetros de costa no es fácil, pero sí posible, si nos “independizamos” de los intereses de las multinacionales del sector, incluidas las españolas, y apostamos por un sector público energético fuerte.
Respecto a la redistribución de la riqueza, vemos como la derecha reclama bajada generalizada de impuestos, cuando en realidad lo que necesitamos es un aumento de los impuestos al capital y una mayor progresividad fiscal, para que quien más tenga más contribuya en beneficio de las rentas más bajas. Solo existe un pacto de rentas útil: el que redistribuye las rentas del capital para favorecer las rentas del trabajo.
Para acabar esta editorial, no podemos sino apelar a la unidad de la clase trabajadora, en España y en el mundo, y, por tanto, juntamente a la lucha por los derechos sociales y económicos de la clase trabajadora de nuestro país, hemos de exigir el No a la guerra de la Rusia de Putin, el No a la Guerra de expansión de la OTAN y el No a la carrera armamentística que no traerá otra cosa que nuevos recortes sociales en pro del gasto público militar y destrucción y empobrecimiento de la clase trabajadora en todos los pueblos del mundo.
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