¡AÚN HAY TIEMPO PARA UN GOBIERNO DE IZQUIERDAS QUE GOBIERNE PARA LA MAYORÍA SOCIAL!

Cuatro meses no han sido suficientes para llegar a acuerdos que permitan sacar al PP del Gobierno. Sin embargo, cada día que pasa, este gobierno continúa ejecutando decisiones en contra de la mayoría social que se expresó el pasado 20D.

El pasado martes día 19 de abril, el Gobierno se negó, una vez más, a asistir a la sesión de control en el Parlamento, bajo la excusa de que es un gobierno en funciones. Muestran una y otra vez su desprecio a los resultados el 20D y al pueblo soberano que le han quitado la mayoría en la cámara. Sin embargo, con una gran carga de hipocresía, sigue dando respaldo a los acuerdos de la UE con Turquía, para negar el asilo a los refugiados. El ministro Montoro, continúa imponiendo su política de austeridad que supone recortar miles de millones más en sanidad, educación y servicios sociales. Desde el ministerio de Educación insisten en aplicar la LOMCE y el decreto 3+2 hasta las últimas consecuencias, a pesar del rechazo social y de los gobiernos de muchas comunidades autónomas que, entre otras cosas supondrá implantar los nuevos grados universitarios de sólo tres años e impedirá a miles de jóvenes, hijos e hijas de familias trabajadoras acceder a la universidad.

La continuidad de este Gobierno solo corresponde al interés de los grandes poderes financieros; Bruselas exige en que se dé otra vuelta de tuerca con un ajuste de 24.000 millones de euros. Un recorte catastrófico para buena parte de los servicios públicos y conquistas sociales.

Es necesario, hay tiempo de formar un gobierno de izquierdas que dé satisfacción a las demandas que la mayoría social necesita. Es necesaria la formación de un gobierno de izquierdas, que aplique las políticas necesarias para evitar que millones de familias caigan en la desesperación y el desánimo más tremendo.

Nuestro comité federal y nuestro secretario general tiene la principal responsabilidad, pero también Pablo Iglesias.

Coincidiendo con la línea de la carta colectiva y abierta que, a propuesta de Tribuna Socialista, suscribieron más de 1.000 socialistas y simpatizantes en pasado mes de enero, diferentes dirigentes de CCOO han demandado la formación de un gobierno de izquierdas, el 42º Congreso Confederal de UGT aprobó por aclamación una resolución, que demanda la formación de un gobierno de izquierdas, lo mismo ocurrió en el congreso de UGT de Cataluña,  el secretario general de UGT Pepe Álvarez, decía recientemente en Asturias: «hay necesidades perentorias que se han de abordar y que un gobierno en funciones no aborda y los españoles no podemos esperar ni un minuto más».

Los trabajadores asalariados no conciben que se mantengan un minuto más las reformas laborales que facilitan la devaluación salarial y la destrucción de empleo con derechos. Los millones de trabajadores y trabajadoras que sufren el Paro no pueden esperar más viendo que sólo se les ofrece precariedad y miseria.

Se hace insoportable continuar con un Gobierno corrompido y rodeado de corrupción que amenaza derechos fundamentales como la huelga y la manifestación con leyes como la Ley Mordaza y/o el artº 315.3 del Código Penal. Un Partido, el PP, que atenaza los medios de comunicación públicos, como desde hace lustros ocurre groseramente en Telemadrid o nuevamente en RTVE.

La mayoría de la sociedad no entiende que se pierda esta oportunidad histórica, de echar al PP del Gobierno.

Como en otros momentos históricos, el socialismo ha de ser decisivo para que recuperemos los derechos perdidos, deroguemos, tal como dijimos en la campaña electoral, todas aquellas leyes del PP que tanto daño han hecho a los trabajadores y jóvenes, plantemos cara a las presiones de los grandes poderes financieros que en nada se corresponden con el progreso y el bienestar social, tal y como reclama la carta que desde Tribuna Socialista enviamos a Pedro Sánchez el 30 de enero.

La propuesta de Compromís publicada hoy 26 de abril, demuestra que es posible sacar al PP del gobierno, nuestros dirigentes deben sentir que la voluntad de los socialistas, desde todas las agrupaciones y federaciones, les exige y apoya para que formen YA UN GOBIERNO DE IZQUIERDAS, echando al PP y empezando a atender las necesidades acuciantes de la mayoría.

 

Comité de Redacción.

Hay que intentarlo de nuevo

La estrategia del PSOE encaminada a mantener la iniciativa política durante el mes de marzo- en base al Acuerdo con Ciudadanos-, está agotando su recorrido. Esta es una razón poderosa para explorar otras posibilidades de llegar a acuerdos diferentes e, incluso, alternativos, después de las vacaciones de Semana Santa, que pongan en valor las opciones de izquierda tanto en el debate de investidura como en el ejercicio de gobierno. En esta línea se han pronunciado recientemente los responsables de UGT y CCOO y lo reclaman mayoritariamente los ciudadanos, ante la posibilidad de volver a celebrar unas elecciones generales que nadie desea, sobre todo cuando, además, las encuestas no reflejan cambios sustanciales en la determinación del voto.

El desplome del PP continúa sin tocar suelo, acosado por casos extremos de corrupción (Barberá, González, concejales del Ayuntamiento de Valencia…) y por una actitud inexplicable en el Congreso de los Diputados (al no aceptar la fiscalización del actual gobierno en funciones) que, inevitablemente, conduce al PP hacia una oposición sin retorno. Por su parte, Ciudadanos ha perdido protagonismo al percatarse de que la inclusión del PP en un hipotético Acuerdo de gran Coalición resulta incompatible con la participación del PSOE en la misma; y que, además, el Acuerdo firmado con el PSOE sólo suman 130 diputados, sin posibilidad de sumar más, al no aceptar Podemos, en ningún caso, su incorporación al Acuerdo, al declararse incompatible con Ciudadanos.

En esta encrucijada, Podemos, al margen de sus problemas internos, debe reflexionar a fondo sobre la conveniencia de intentar de nuevo un Acuerdo con el PSOE, que evite la celebración de nuevas elecciones y, desde luego, que pueda seguir gobernando el PP. El referéndum en Cataluña (autodeterminación) y otras exigencias maximalistas relacionadas con el déficit público y con la composición del gobierno (vicepresidencia y reparto de cargos) no deberían ser nunca un impedimento final para formalizar un Acuerdo de gran contenido económico y social.

En todo caso, el PSOE es el partido que tiene de nuevo mayores posibilidades de encabezar un Acuerdo de cambio y de progreso. Por eso, después del fracaso de investidura, debe optar nuevamente por un Acuerdo moderado de izquierdas y esto sólo es posible hacerlo con Podemos, al margen de los problemas externos e internos que esta decisión conlleva y, a ser posible, respetando el Acuerdo firmado con Ciudadanos. Pero, para eso, debe clarificar cuanto antes sus posiciones: como se ha demostrado, el cambio no es posible llevarlo a cabo sólo con Ciudadanos. También debe despejar el juego táctico de palabras entre “cambio” e “izquierda”, porque no lo entiende casi nadie y menos la gente llana y sencilla. Dicho de otra manera, el único cambio posible reconocido por la mayoría de los ciudadanos es a su izquierda; otras alternativas no serían de cambio ni serían de izquierdas y no garantizarían la gobernabilidad futura. Además, un acuerdo de esta naturaleza no excluye la posibilidad de seguir manteniendo relaciones con Ciudadanos y con otros partidos del arco parlamentario e, incluso, con el PP, para abordar sobre todo la reforma de la Constitución. No debemos olvidar que el posible Acuerdo del PSOE con Podemos e IU sumarían 161 diputados a los que se pueden añadir (con la abstención o el voto favorable) los votos de Ciudadanos y de otros partidos nacionalistas, dando por hecho que, de no lograrse un acuerdo de investidura, estamos condenados a celebrar nuevas elecciones generales. En este sentido, el encuentro de Sánchez con el presidente de la Generalitat resulta coherente con esta política encaminada a desbloquear la situación política en el Estado y, particularmente, en Cataluña. La pretensión final no es otra que avanzar en la consecución de un acuerdo negociado entre los dos gobiernos que puedan votar finalmente todos los ciudadanos.

La centralidad y el fuerte protagonismo que tiene el PSOE en estos momentos le obliga a ser prudente y sobre todo a recuperar de manera acelerada la credibilidad y la ilusión de la ciudadanía. De momento, el caso Besteiro (Galicia) ha sido un error lamentable. Las mismas razones que tuvo en su día la Comisión Ejecutiva Socialista para que Besteiro no fuera candidato a la Xunta de Galicia servían también para que, paralelamente, abandonara la secretaría general del partido (PSdeG-PSOE). Se trataba de tomar una decisión simple, de sentido común y en el momento oportuno: Besteiro debería de haber abandonado de entrada y sin ningún titubeo la secretaría general por exigencias de un partido comprometido con la regeneración democrática y la lucha contra la corrupción; finalmente, la dimisión se llevó a cabo de manera torpe y tarde, ante la fuerte presión de la militancia y de los medios de comunicación.

Otro asunto en litigio es el relacionado con la candidatura de Susana Díaz a la secretaría general del PSOE (como si no tuviera suficiente trabajo en Andalucía y su dimisión como presidenta fuera sencilla y, lo que es más difícil, comprendida por los andaluces) o la fecha de celebración del próximo Congreso del PSOE. No es el momento de abordar estos asuntos internos mientras no se conforme el gobierno de la Nación, que debe ser el problema prioritario de todos los partidos políticos; no debemos olvidar que Pedro Sánchez lleva dos años de secretario general y que fue elegido en primarias. Además, los militantes no reclaman celebrar el Congreso ahora y, por otra parte, los ciudadanos se merecen un mínimo respeto (priorizan, sobre todas las cosas, el formar gobierno), sin que ello signifique estar de acuerdo con todas las decisiones que pueda tomar Sánchez de aquí en adelante.

Otras decisiones que afectan al PSOE tienen relación con el tratamiento que recibe Podemos desde las filas socialistas. No es tolerable que a estas alturas Carlos Solchaga defienda la nefasta reforma laboral del PP (“lo fundamental de la reforma laboral se quedará”) y llame “Pandilleros” a los responsables de Podemos (a pesar de sus declaraciones y errores), sobre todo si se quiere de verdad pactar un acuerdo de gobierno con dicha formación política. De la misma manera, el PSOE debe clarificar su posición en relación con el desempleo, la reforma laboral y el SMI, entre otras medidas, como exigen los sindicatos y la ciudadanía demanda. El Acuerdo con Ciudadanos no puede ser nunca una coartada para renunciar a las políticas progresistas que se defendieron en la última campaña electoral, sobre todo cuando aplicar estas políticas moderadas de izquierda resulta mucho más fácil con Podemos. Esto es lo que se preguntan y discuten muchos ciudadanos que abrigaron muchas esperanzas sobre un cambio sustancial de las políticas económicas y sociales basadas en el ajuste y los recortes sociales. En este sentido, debemos reiterar la especial sensibilidad de los trabajadores, y de los sindicatos en particular, en todo lo relacionado con la reforma laboral, la precariedad y el SMI.

Desde luego, el PSOE debe mantener sin fisuras el discurso progresista y Sánchez abandonar su discurso retórico y formal (de madera) y apostar por un discurso más nítido, cálido y comprometido (con alma) que genere ilusión y esperanza; además de responder en concreto- con contundencia y claridad- a los problemas de todo tipo que afectan a los más desfavorecidos y a los jóvenes en particular obligados a buscar soluciones fuera de nuestras fronteras. Es la única manera de romper el persistente techo que marcan las últimas encuestas, que todavía favorecen inexplicablemente al PP al situarlo como el partido más votado. Esta falta de interés de los electores (sobre todo de los más jóvenes y de los ubicados en las grandes concentraciones urbanas) por el PSOE merece ser analizado a fondo y con detenimiento, sobre todo ante los problemas del PP y de su líder Mariano Rajoy, superado por la corrupción y por su ramplona práctica política encaminada exclusivamente a repetir de nuevo las elecciones generales.

Por todo ello, después de Semana Santa se deben retomar las conversaciones, con el propósito de precipitar el desenlace final de la actual situación. En todo caso, los partidos de izquierda (PSOE, Podemos e IU) deben evitar un nuevo fracaso y, además, deben saber que no pueden mantener esta situación por mucho más tiempo sin deteriorar su prestigio y, previsiblemente, su audiencia electoral; simplemente porque los ciudadanos no soportan más el actual esperpento y los más desfavorecidos (desempleados jóvenes y de larga duración, precarios, pobres y excluidos sociales) no pueden comprender ni aceptar por más tiempo que la izquierda, pudiendo gobernar, no lo haga. Debemos recordar que no tomar decisiones correctas (en un escenario político favorable para la izquierda como el actual) puede producir efectos muchas veces irreversibles…

Por último, el posible Acuerdo de los partidos progresistas pondría a prueba la verdadera talla política de Ciudadanos, en su apuesta por el cambio y la regeneración democrática, puesto que su abstención sería suficiente para evitar unas nuevas elecciones generales y demostraría que representa a una derecha moderna, pactista, moderada y plenamente homologada a la derecha europea.

Antón Saracíbar (23-03-2016)

No a la gran coalición

Ningún pacto con el PP o con C’s ayudará a la mayoría social a salir del callejón sin salida al que nos quiere avocar.

El grupo PRISA, en representación de los intereses políticos y económicos internacionales, organismos de la UE, FMI, etc., empieza a impacientarse por la falta de un acuerdo para establecer un gobierno capaz de seguir  aplicando las políticas de austeridad que necesitan dichos organismos, y siguen en su campaña de presión para que ese acuerdo se alcance cuanto antes.  La presidenta del Banco de Santander presiona también en ese sentido.

La campaña por un gobierno de gran coalición, de la que participa Felipe González de forma activa y a la que más tarde se suman los llamados barones encabezados por Susana Díaz, se inició incluso antes de las elecciones del 20D. En el Comité Federal del 31 de enero acotaron, limitaron y condicionaron la posibilidad de un gobierno de izquierdas salvaguardando, eso sí, los acuerdos con la derecha para dar continuidad a las políticas de austeridad, de restricción de libertades, y haciendo que la negación de derechos, aparezca como algo inevitable, como lo único posible. ¡Nada más falso!

Los socialistas hemos de dar respuestas satisfactorias a la mayoría de la sociedad: recuperar el pleno derecho de negociación colectiva, para recuperar los derechos laborales perdidos, combatir la pobreza a todos los niveles, recuperar el terreno perdido en la Sanidad y la Educación pública, etc. Esas son las prioridades de la mayoría social.

En el momento de escribir esta editorial han transcurrido ya 112 días desde las elecciones del 20D. En dichas elecciones quedó claramente expresada la voluntad mayoritaria de los electores, no sólo de apartar al PP del gobierno, sino también, de acabar con las políticas de austeridad y recortes aplicadas por el gobierno de Rajoy.

En las cortes hay hoy una mayoría suficiente para derogar las reformas y leyes impuestas por el PP.  ¿Por qué no se logra dar ningún paso adelante en ese sentido?

Las propias Cortes están siendo boicoteadas por un gobierno en funciones, que no tiene legitimidad política para continuar y que, sin embargo, continúa dando respaldo a los acuerdos de la UE con Turquía para negar el derecho de asilo a los refugiados y además ¡se niega a dar explicaciones en la cámara ante los elegidos por el pueblo!

Nuestras prioridades son la derogación del Artº 315.3 del Código Penal, por el que tienen encausados a más de 300 trabajadores y sindicalistas por hacer huelga; la derogación de la ley Wert; la derogación de las reformas laborales; parar toda política de enfrentamiento entre los pueblos que obstaculiza la convivencia entre los pueblos; parar de inmediato los planes del ministro Montoro, y dar satisfacción a las demandas sociales que pongan fin a las políticas de destrucción de empleo. En definitiva, nuestras prioridades hacen necesarias que se atiendan las demandas formuladas desde diferentes sectores del partido y desde los sindicatos para la formación de un gobierno de izquierdas:

Desde TRIBUNA SOCIALISTA, entregamos una carta con más de mil firmas dando el apoyo por un gobierno de izquierdas; compañeros de Aragón también enviaron una misiva en el mismo sentido e Izquierda Socialista de Andalucía se ha dirigido, con los mismos planteamientos, a la Presidenta de la Junta de Andalucía. Diferentes dirigentes de CCOO han manifestado la necesidad de formar gobierno de izquierdas; el 42º Congreso de Confederal de UGT aprobó una resolución en la que entre otras cosas decía «nada justifica la continuidad del PP, ni de las políticas que con estas u otras siglas, pretendan erigirse en fuerzas de cambio cuando en realidad no lo son» y tras el reciente Congreso de la UGT de Catalunya, el nuevo Presidente del sindicato, Matías Carnero (nada sospechoso de independentista) proclama la defensa del derecho a decidir, y a que se cuente con la voz de los trabajadores sobre educación, sanidad, reforma laboral…

Ninguna fuerza ajena a los intereses de la mayoría social debería impedir un acuerdo para la formación de un gobierno de izquierdas; un gobierno que, sin duda, contaría con el respaldo de la mayoría de la sociedad y de las principales organizaciones de los trabajadores CCOO y UGT.

Desde TRIBUNA SOCIALISTA estamos promoviendo actos y debates por distintas agrupaciones en los que se confirma el apoyo mayoritario de la militancia  a la formación de un gobierno de izquierdas que haga políticas de izquierdas tal como decíamos en las cartas enviadas a Pedro Sánchez en septiembre de 2015 y en enero del presente año.

Por todo lo anterior, desde TS consideramos urgente impulsar un encuentro de militantes y sectores del partido para reagrupar un ala izquierda del partido que luche por la recuperación del socialismo, con el objetivo de recuperar el PSOE para el socialismo, y de esta forma, recuperar la confianza de la mayoría de la sociedad y hacer posible la aplicación de políticas socialistas.

Comité de Redacción

https://tribunasocialista.com/2016/03/13/el-42o-congreso-de-ugt-por-un-gobierno-de-izquierdas

resolucion UGT

Los días 9, 10, 11 y 12 de Marzo se ha celebrado el 42 Congreso de la Unión General de Trabajadores en Madrid, con la participación 601 delegados/as en representación de los casi 900.000 afiliados y afiliadas al sindicato. Ha sido un congreso histórico para la vida política y social de nuestro país.

El papel de la renovación y el futuro del sindicato ha jugado, indudablemente, un papel central. Debate que se ha producido con absoluta normalidad democrática, y que se ha resuelto con la elección de una nueva Comisión Ejecutiva Confederal por un estrechísimo margen en la votación.

Sin embargo, lo más destacable del Congreso y que ha unido a los partidarios de las dos candidaturas en liza, ha sido la Resolución “Por un gobierno progresista y de izquierdas que satisfaga las reivindicaciones de la mayoría social”, que fue presentada por 177 delegadas y delegados y aprobada por aclamación por los delegados al congreso. Sirva como detalle, que la lectura de la resolución fue interrumpida en diversas ocasiones por clamorosos aplausos, cuando se hizo referencia a la necesidad de derogar las reformas laborales o la derogación del artículo 315.3 de Código Penal.

En el Comité Federal del PSOE, celebrado el 30 de enero de 2016, se hizo entrega de una carta a Pedro Sánchez avalada por 911 firmas de militantes y simpatizantes socialistas, a iniciativa de Tribuna Socialista, demandando a Pedro Sánchez la configuración de un gobierno de izquierdas que acabase con las políticas de Mariano Rajoy llevadas a cabo durante toda esta legislatura.

Bajo nuestro punto de vista, y coincidiendo con lo expresado en la Resolución “nada justifica la continuidad del gobierno del PP, ni de las políticas que, con éstas u otras siglas, pretendan erigirse en fuerzas de cambio o progreso, cuando en realidad no lo son”. Igualmente, tal y como dice la Resolución aprobada en el 42º Congreso de la UGT “El voto registrado en las urnas el 20 de diciembre expresó el deseo de cambio de millones de trabajadores y trabajadoras”.

Desde Tribuna Socialista saludamos y apoyamos esta Resolución, e invitamos a que se difunda por todas nuestras agrupaciones con el fin de conseguir desalojar al PP del Gobierno e instaurar un gobierno de izquierdas que aplique políticas de izquierdas.

Otro 8 de marzo… Y las mujeres siguen trabajando: Más.

8 de marzo
Cada 8 de marzo, los medios de comunicación y las instituciones emplean sus mejores intenciones en analizar los progresos de sociales en materia de género.

Lamentablemente, cada 8 de marzo, se comprueba, que ser mujer y ser trabajadora conlleva un sobreesfuerzo.  Concretamente se calcula que, las mujeres españolas, por ejemplo, tienen que trabajar 84 días más al año para ganar lo mismo que un hombre. Por el mismo trabajo. Con el mismo rendimiento.

Este hecho, tan injusto como constatable, explica, con creces, que aunque la clase trabajadora como colectivo, se identifique, internacionalmente, con el Primero de Mayo, sin embargo, aún sea necesario un 8 de Marzo, específicamente dedicado a una mitad de esa misma clase trabajadora: La mitad femenina.

Originariamente se trata de una celebración trágica (como, por otra parte, también lo es el Primero de Mayo) ya que el 5 de marzo de 1908, Nueva York fue escenario de una huelga en la que un grupo de mujeres reclamaba la igualdad salarial, la disminución de la jornada laboral y un tiempo para poder dar de mamar a su descendencia.

Perfectamente actual. Tristemente vigente.

Durante esa huelga, perecieron más de un centenar de mujeres quemadas en una fábrica de Sirtwoot Cotton. Dos años después, durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres se aprobó declarar el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer TRABAJADORA.

Más de un siglo después de reivindicación laboral: aunque sea evidente que en la ciudadanía hay mujeres y hay hombres (más o menos en la misma cantidad); aunque esté comúnmente asumido que dicha ciudadanía debe tener igualdad de derechos; aunque sea un principio básico de equidad que el trabajo es uno de esos derechos… El corolario que se deduce, no es que hombre y mujeres colaboran en igualdad de condiciones en el entorno laboral, sino que, bien al contrario, una gran brecha separa a las trabajadoras de sus compañeros.

En sociedad del siglo XXI, en las vidas laborales de las mujeres se produce un empobrecimiento paulatino. Desde el inicio: su inserción laboral se produce con sueldos más bajos que los de sus compañeros y, a partir de ahí, un desequilibrio salarial entre hombres y mujeres se profundiza a lo largo de toda su vida y, cuando llegue el momento de la jubilación las penalizará de nuevo (dado que sus retribuciones de partida habrán sido habrán sido menores).

Por otro lado, no solo las diferencias salariales castigan a las mujeres selectivamente. Un puesto de trabajo digno implica, por supuesto, una retribución justa, pero también unas condiciones laborales adecuadas, posibilidades de promoción y una ordenación del tiempo de trabajo que permitan la conciliación de la vida personal, familiar y laboral.

Tampoco aquí el análisis resulta nada halagüeño: El techo de cristal sigue vigoroso e impenetrable frente al progreso de las mujeres. Apenas unos datos de las encuestas de Grant Thornton International, para sustentar esta afirmación: Menos de un cuarto de los puestos directivos de las empresas a nivel mundial es gestionado por una mujer y, por si esto fuera poco, en los últimos cinco años la tendencia de esta representación femenina es a disminuir.

Respecto a las condiciones laborales un nuevo fantasma se cierne, selectivamente, sobre las mujeres: La doble jornada.

Teóricamente, proporcionar a los trabajadores y trabajadoras la opción de conciliar su vida personal, familiar y laboral es un elemento importante de la gestión del capital humano. En este sentido, en España, el marco legal está definido por la Reforma Laboral (aprobada por el Real Decreto-Ley 3/2012), y por la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia (39/2006, de 14 de diciembre). Ambos textos introdujeron cambios respecto a la conciliación para facilitar la vida laboral y familiar a la plantilla con hijos, o hijas, o personas dependientes a su cargo.

Sin embargo, la realidad es tozuda y, aunque la familia la formen hombres y mujeres, cuando se habla de medidas para la conciliación, raramente se verifica con la implicación de la parte masculina de la experiencia.  Es la mujer la que sigue asumiendo estas tareas, ya que el reparto de obligaciones del hogar con el hombre sigue siendo desigual.

En esto, la crisis económica ha venido a agudizar el proceso. Las empresas y la administración han dejado de asumir el coste que implicaría un cambio de dirección, de modo que, aún se está muy lejos de interiorizar que, conciliar no es trabajar menos, sino trabajar mejor y con mayor calidad de vida.  Así, conciliar debería ser una reivindicación de toda la clase trabajadora, independiente del género de la persona que solicita estas medidas.

Se debería buscar un empleo con horarios más flexibles, con teletrabajo o trabajo desde casa, escuelas y guarderías infantiles, o con servicios para el cuidado de las personas dependientes. Sin embargo, a pesar de que numerosos estudios ponen de manifiesto que la conciliación aumenta la productividad, obliga a planificar horarios, a aprovechar mejor el tiempo de trabajo, reduce el absentismo y es un estímulo para las plantillas, se estima que, las medidas de conciliación en nuestro país, alcanzan tan solo al 30% de las personas afectadas.

Y para el 70% restante, la crisis ha hecho que las responsabilidades familiares obliguen a elegir. En un paisaje de peores condiciones laborales y sueldos menores, la elección está lastrada: la renuncia caerá de nuevo, sesgadamente, sobre las mujeres.

No obstante, hay soluciones para conciliar la vida laboral, familiar y personal, y en la mayoría de los casos no suponen un esfuerzo económico para la empresa y sí muchos beneficios. Racionalizar horarios y flexibilizar estructuras solo es una cuestión de decisión y confianza en un cambio de modelo. Un modelo centrado en las personas. En las mujeres y en los hombres.

El 8 de marzo actualmente, se celebra como el Día Internacional de la Mujer. A secas.

La mitad de la población mundial precisa un día para que se le visibilice, no solo como trabajadora, sino como sujeto…  Ya esto, por sí mismo, debe ser un tema para reflexionar.

Entre tanto, tomemos conciencia de que, en definitiva, solo será posible un empleo digno contemplado un programa de conciliación equitativo y justo.

Entre tanto hagamos que las mentes (sobre todo las legisladoras y ejecutivas) interioricen que es una necesidad de personas, no de géneros.

Quizás entonces el 8 de marzo ya no sea necesario.

Susana P. Gaytán

Profesora Titular de Universidad
Facultad de Biología.

Universidad de Sevilla

POR UN GOBIERNO DE IZQUIERDAS QUE APLIQUE POLÍTICAS DE IZQUIERDAS

investidura

El acuerdo alcanzado entre PSOE y C’s ha sido sancionado en las agrupaciones socialistas. Los resultados reflejan una abstención cercana al 50% y un 23% de los votos en contra de este acuerdo. Muchos de los votantes a favor manifestaron en las asambleas un sí crítico” o “un sí, como voto de confianza”, pero el acuerdo con C’s no ha convencido a la mayoría de militantes, y mucho menos en Catalunya (donde ya se conoce bien las políticas de C’s), y donde la participación de los militantes ha sido aún menor que en el resto de comunidades.

El pacto ha sido defendido como un “acuerdo de mínimos” en el que, fruto de la negociación, es “normal” que se hagan concesiones a C’s. Sin embargo, los 21823 militantes que hemos votado a favor de un acuerdo verdaderamente progresista, opinamos que el acuerdo con C’s no aborda los aspectos que pueden resolver los problemas de la mayoría social, y que han de comenzar por la recuperación de los derechos vetados por el gobierno del PP, entre otros:

  • Derogación de la reforma laboral.
  • Derogación de la ley Wert.
  • Derogación de la ley mordaza.

Igualmente, el acuerdo pasa de puntillas por aspectos que son clave para poder hacer políticas sociales y de defensa de los servicios públicos, como por ejemplo los límites impuestos por el art 135 CE, que en su apartado 3 sigue constitucionalizando “Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta. Estos créditos no podrán ser objeto de enmienda o modificación, mientras se ajusten a las condiciones de la Ley de emisión.” Ello quiere decir, que primero el pago de la deuda como prioridad absoluta en detrimento de las políticas sociales que necesita la mayoría social.

El referéndum interno ya ha pasado, y por ello no entraremos en profundidad en el conjunto de medidas claramente insuficientes, y algunas incluso regresivas, pero no podemos dejar de mencionar la falta de sensibilidad para aceptar y defender el derecho a decidir, (claramente mayoritario en Cataluña en las elecciones del 20D) derecho que los socialistas defendemos se ejercite con el objetivo de conseguir una reforma federal, y por qué no decirlo, republicana. El acuerdo con C’s niega expresamente cualquier posibilidad de esperanza en ese sentido.

Ni el acuerdo con C’s ha tenido el respaldo esperado dentro del partido, ni sirve para garantizar la investidura pues no suma los votos suficientes, necesitándose del acuerdo tácito del PP mediante la abstención.

Desde Tribuna Socialista creemos que no solo es posible, sino también es necesario un gobierno de izquierdas, y para ello, la defensa de nuestro programa, concretado en los elementos que citamos anteriormente, pueden facilitar un acuerdo con Podemos, IU-UP y/o Compromís

Son muchas las leyes que han deteriorado los derechos y libertades, por eso la prioridad del debate debiera de ser el contenido del pacto de investidura, Gobierno y legislatura, y no tanto quién lo firma o en qué silla se sienta éste o aquél.

Como ya decíamos en el TS 65: “el acuerdo resulta una temeridad al situar al PSOE en una posición de debilidad teniendo en cuenta que venimos de un mal resultado electoral por haber perdido gran parte de nuestra conexión con nuestro voto natural; el de la clase trabajadora, la mayoría social, precisamente por la renuncia paulatina a las políticas propias de nuestro Partido y nuestra historia.”

Es una temeridad, máxime cuando desde la Comisión Europea se está instando al Gobierno español a que tome medidas de “mano dura con el déficit autonómico y con más ajustes laborales”.

Lo es porque continúa cediendo espacio, a través de la renuncia a posiciones propias del socialismo.

Por otra parte, las tensiones y presiones se van a acentuar en las próximas fechas; tanto dentro como fuera del PSOE.

Fuera, porque las instituciones del capital: Comisión Europea, FMI y Banco Central Europeo, ya están presionando sobre el exceso de déficit público que deja el Gobierno del PP, excusa para plantear un nuevo recorte en torno a los 10.000 millones de euros, y para que se les garantice el pago de la deuda y sus intereses, (recordemos que España tiene una deuda pública del 99% del PIB) bajo el chantaje de no renovación de la financiación y el encarecimiento de los créditos. En resumen, lo ya vivido en Grecia.

Dentro, porque los lobbies a los que Felipe González representa presionan para que la Dirección del PSOE garantice el respeto a los intereses del capital; por lo que necesitan desbancar al mismísimo Pedro Sánchez, nada sospechoso de izquierdista y a quién ellos mismos ayudaron a llegar Ferraz.

La lucha y la presión dentro del PSOE va a continuar en estos próximos meses y en caso de que Pedro Sánchez no llegue a la Moncloa se trasladará al XXXIX Congreso del PSOE, en una pugna entre los defensores del Partido y quienes lo quieren someter a ser una herramienta para la defensa de los intereses de la minoría.

Tribuna Socialista nos situamos, junto con Izquierda Socialista y los miles de militantes que se han manifestado en contra del acuerdo con C’s y por ello insistimos en la necesidad de reagrupación de un ala izquierda del PSOE para continuar luchando por la recuperación del PSOE para el Socialismo.

Comité de Redacción de Tribuna Socialista.