100 números de socialismo

Vista atrás, a catorce años de debate y elaboración, 100 números de una trayectoria con espíritu abierto, y generosidad, vemos cómo TRIBUNA SOCIALISTA ha defendido un socialismo pleno de justicia social en defensa de derechos y libertades, teniendo al Partido Socialista como referente de la izquierda. Al releer las noventa y nueve editoriales participamos en un tránsito vertiginoso por una época marcada por una profunda crisis social en todas sus acepciones, cuyas consecuencias las han sufrido los ciudadanos, los trabajadores, “la mayoría social”.

Cada editorial recorre el amargo camino de la regresión de derechos, de libertades, y lo hace tomando partido, comprometiéndose sin ambages con la libertad y la justicia social, como decía Paulo Freire de la educación, desde el “socialismo en libertad”.

En nuestra memoria reciente, Tribuna se ha convertido en un referente del diálogo político y de respeto a todas las opiniones, con una voluntad firme de situar al PSOE en la izquierda.

Si miramos a las 100 editoriales, incluyendo la del presente número, y desde donde venimos, 2005, es innegable qué en medio de esta tremenda crisis y sus consecuencias, Tribuna ha tenido una participación fundamental en la vida política de nuestro país. En este entorno de crisis social, de políticas decididas al margen de la mayoría social y con medidas de austeridad y recortes constantes, nuestras editoriales, declaraciones y cartas han significado una ventana de libertad, reflexión y defensa de un socialismo progresista y profundamente democrático hacia todas las opciones de izquierda con ánimo de encuentro y consenso, y hacia el interno con ánimo declarado de que el partido de muchos de los abonados y abonadas de Tribuna mantenga una clara posición en la izquierda del Socialismo.

En este “desorden mundial”, que se puso en marcha tras la caída del Muro de Berlín, ha llevado a una terrible situación en África, Oriente Próximo, Medio, la dictadura en China, la mafiosización en Rusia, el reflujo populista-derechista centroeuropeo, norteamericano, brasileño, etc. En Europa la crisis y sus consecuencias socioeconómicas de precariedad socio laboral, lejos de generar respuestas políticas progresistas que salvaguarden derechos y libertades y apliquen recetas de responsabilidad y justicia social, está trayendo gobiernos pseudo democráticos que aplican medidas aún más dañinas, más injustas en nombre de un liberalismo económico depredador. En España mismo, las libertades se han resentido, mientras la corrupción se ha hecho más evidente que nunca. Y se abre una etapa en la que comenzamos a escuchar las viejas cantinelas del fascismo.

En nuestro país, con nuestra Tribuna en primera línea política, hemos pasado del Gobierno Socialista y social de Zapatero del 2004-2008, a un giro antisocial, en el período legislativo siguiente 2008-2011, cuya máxima expresión fueron la reforma laboral de 2010 y la del artículo constitucional, 135, en 2011 que antepone el pago de la deuda a cualquier gasto público y social. Para acto seguido convocar elecciones abriendo la puerta a la derecha que, tras ganar, aplicó una política brutal de recortes con la reforma laboral en 2012 y de Pensiones en 2013, y de control social con la “Ley Mordaza” de 2015 y el abuso del Artº 315.3 del Código Penal. Terminando el periodo último con un gobierno precario del PSOE, con una legislatura extremadamente difícil, social y política sin acuerdos, en un escenario político sin mayorías claras, y con la escisión de la derecha en tres versiones, y el declive de la supuesta nueva izquierda.

No debemos olvidar hechos y problemas fundamentales como el Nacionalismo vasco y catalán, el primero con la larga noche de violencia y terrorismo lleno de víctimas y enfrentamiento social, con un nacionalismo españolista que exacerba siempre los problemas, los retroalimenta, utilizándolos sin vergüenza ninguna, negando el diálogo.

Frente a estas graves situaciones, como en 2006 y 2007, Tribuna apostó por apoyar el socialismo serio, qué a pesar de luchar con todo el Estado de derecho, no olvidó el diálogo y la negociación para poner fin al terrorismo, que no al nacionalismo. Y de nuevo, nuestra Tribuna como ejemplo de diálogo, acuerdo y memoria histórica que sin olvidar nunca donde estaba la razón democrática y política ofreció consenso, soluciones políticas y generosidad para salir de la quiebra de la sociedad vasca y española, como así funcionó.

La coherencia de Tribuna Socialista nos lleva a defender nuevamente el diálogo y la negociación, ante el reto del nacionalismo catalán, ahora agravado, como consecuencia de la acción política de la derecha española y catalana que negando la salida política que ofreció el socialismo con la reforma del estatuto, frustrada en el Tribunal Constitucional, en un primer momento, hasta llegar al “procès” actual con un agravamiento progresivo de referéndums al margen de procesos democráticos, y los hechos actuales donde tras los graves enfrentamientos de mediados de 2017, la triste “no declaración” de independencia, el encarcelamiento, la ruptura social dentro y fuera de Cataluña, tenemos un problema fundamental en nuestro país , reiterado en nuestra historia, y como siempre de difícil solución.

Estos son los acontecimientos políticos, sociales, y económicos más relevantes que han ocurrido en nuestro país, y ante los que TRIBUNA SOCIALISTA, siempre ha dado la cara con una posición de defensa de la justicia social, de acuerdos políticos mediante el diálogo, incluso defendiendo la reforma constitucional y el Derecho a Decidir, y de defensa de derechos y libertades.

Igualmente, como era inevitable, el PSOE ha participado directamente en este tránsito histórico con dos vertientes; la de la reforma del Estatut y la de la Constitución, con una decidida defensa desde la izquierda de los derechos de los ciudadanos a decidir su futuro y el ordenamiento territorial que libremente decidieran, y en segundo lugar, una posición de “gran coalición” con la derecha, situando al PSOE en el centro derecha negando el diálogo y adoptando discursos de nacionalismo españolista. Aquí, de nuevo TRIBUNA, con la voz y el discurso del diálogo tomó partido, ofreció espacio para el diálogo, para el acuerdo, y para la reforma constitucional que permitiese el encaje federal de nuestra sociedad, con una decidida y encendida defensa del Socialismo de izquierdas, de la redemocratización del partido. TRIBUNA no ha dejado nunca de defender que nuestra casa común, la casa del Socialismo español, el PSOE, fuese un partido digno, decente, de izquierdas para ofrecer a sus militantes un referente y para la sociedad un ejemplo de honestidad y compromiso social para ganar su confianza y el gobierno. Y lo hizo poniéndose del lado de la democracia interna, luchando dialécticamente y con sus editoriales por un socialismo republicano de izquierdas, con Declaraciones, cartas, y posicionándose pública y abiertamente con la razón democrática, y frente a quienes llevaban al partido a su inanidad, y desaparición en la orilla de la derecha capitalista.

En medio de este período convulso TRIBUNA se ha posicionado por la REPÚBLICA, como forma de estado social y de derecho, como solución al problema que la monarquía contribuye a agravar, y frente a una institución caduca, heredada, y deslegitimada social y políticamente siendo freno para el avance y la resolución de los problemas.

Tal vez, este momento histórico de cambio, transformación social, regresivo e injusto, que ha convulsionado dentro y fuera de nuestro país al socialismo democrático, que lo ha puesto contra las cuerdas ha hecho que TRIBUNA se convirtiese en un refugio del diálogo, del acuerdo, de la política, y todo ello en libertad.

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Compromiso para recuperar derechos y libertades

Una vez fijada la fecha de las elecciones generales para el próximo 28 de abril, observamos que se abre un periodo de desconcierto, en el que nadie se atreve a hacer un pronóstico sobre el futuro de los derechos y libertades.

Frente a la incertidumbre y el miedo que siempre genera no ver un horizonte claro, la izquierda debería tomar compromisos claros y sin ambigüedades, en relación con las preocupaciones que más afectan al movimiento obrero, es decir a la mayoría de la sociedad. Es preciso arrojar luz en el futuro, pues en función de qué tendencia tenga el gobierno, tras las elecciones generales, la incertidumbre que se cierne sobre el Sistema Público de Pensiones se acentuará o se disipará; la reforma laboral salvaje de 2012 continuará vigente o se le dará otra vuelta de tuerca para hacerla más sangrante contra los trabajadores; los retrocesos en derechos y libertades se acentuarán o recuperaremos los derechos y libertades: como ocurre con el Artº 315.3 del Código Penal o la Ley Mordaza.

Hay una cosa cierta, la conjura de la derecha neofranquista es la garantía de la minoría social para doblar cualquier tipo de resistencia, machacar la más mínima oposición a que se cumplan los planes de los poderosos, en el terreno económico, en el social y de las libertades.

En la declaración surgida de nuestra asamblea anual y publicada en TS n.º 99, reiteramos nuestro compromiso en la defensa de derechos y libertades, damos nuestro apoyo a Pedro Sánchez frente a los ataques del Partido Popular y sus aliados. También a las movilizaciones que recorren las calles de nuestras ciudades defendiendo las conquistas conseguidas durante años de lucha.

La defensa del estado de bienestar ha caído en el olvido para algunos dirigentes, pero la situación es tozuda, el diario El País del día 18, publicaba que 600 000 pacientes permanecen en lista de espera para operarse y 1,5 millones esperan visita con el especialista, para el médico de familia la espera es hasta de 15 días.

UGT y CCOO reclaman con razón la derogación de la reforma laboral, al menos, en sus elementos más dañinos: como la recuperación de la hegemonía del convenio sectorial sobre el de empresa o la recuperación del principio de ultraactividad. Pero la legislatura se agota y continúa sin realizarse, a pesar de haber sido acordado en las mesas de Diálogo Social.

Mientras, la Unión Europea se empantana en el sórdido espectáculo del Bréxit (todos los derechos en el aire), los planes económicos de los organismos internacionales y de los bancos continúan: en España las cifras de paro y precariedad siguen aumentando, se prevén miles de despidos en el sector financiero, añadidos a los 90.000 puestos de trabajo destruidos desde 2008. El sector del automóvil amenaza con una remodelación de consecuencias incalculables. España sigue exportando jóvenes, y los organismos internacionales del capital ya han redactado el encargo para el próximo Gobierno: realizar otra reforma de pensiones y otra ronda de recortes para pagar la deuda creada por Rajoy en defensa de los intereses de su clase social.

El juicio contra los políticos catalanes se está mostrando ante la opinión pública como un juicio político que será incapaz de solucionar el llamado , sin embargo, está siendo utilizado como arma arrojadiza contra el diálogo y la negociación para crear un clima de excepción, en el que no podamos defender ningún derecho. Los socialistas debemos distinguirnos y afirmar con fuerza: frente a la judicialización negociación, frente a la confrontación diálogo.
Para la mayoría social este 28 de abril no debe reducirse a un simple cambio de gobierno, se trata más que nunca de obtener una mayoría de diputados que recojan las necesidades de pensionistas, jóvenes trabajadores y/o estudiantes, autónomos, mujeres y hombres asalariados, ¡y hasta de los niños! que no tienen garantizado su futuro, qué el 28% de los menores de 16 años se encuentran en riesgo de pobreza. Hay que legislar para garantizar la solución a estos graves problemas. Necesitamos una mayoría parlamentaria, en Congreso y Senado, que plante cara a los depredadores de la libertad y los derechos y garanticen el porvenir.

El PSOE tiene una gran responsabilidad en esta situación, es el máximo referente de la clase trabajadora, concentra la principal responsabilidad para inclinar la balanza hacia, recuperar los derechos y las libertades perdidas o que la situación se siga degradando hasta que sea insostenible.

Derrotar a la derecha exige que el socialismo se comprometa con la recuperación de derechos y libertades, solo así recuperaremos la confianza suficiente para ganar.

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Espectáculo, circo y política

La fuerte polémica suscitada en torno a la formalización de las candidaturas para las próximas elecciones del 26 de mayo y, en particular, en las de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid ha alcanzado un gran protagonismo mediático en los últimos días. Los procedimientos de elección de candidatos de los partidos del bloque de derechas han permitido las nominaciones- sin grandes dificultades-, a pesar de que ello ha puesto de nuevo a prueba su democracia interna y, en el caso del PP, los candidatos resulten irrelevantes, por ser absolutamente desconocidos.

Por el contrario, en los partidos de izquierda se han suscitado serios problemas y muchas dificultades. En Podemos, en concreto, la fuerte división interna está presidiendo los debates, al margen de las propuestas que representan cada uno de los candidatos. En el PSOE, una vez cerrado desde hace años la nominación del candidato a la Comunidad (Ángel Gabilondo), el problema se ha planteado en el Ayuntamiento de la capital. El considerable retraso en la nominación de los candidatos, la pasiva y estéril actitud de la Agrupación Socialista Madrileña, así como la presentación libre y audaz de tres candidatos (Manolo de la Rocha, Chema Dávila y Marlis González) y, finalmente, el nombramiento de un independiente alejado de la política (“Pepu” Hernández), por la dirección federal (Pedro Sánchez), obligará a celebrar Primarias con varias opciones en el tablero y, por lo tanto, con el riesgo de que pierda el candidato “oficial” (sin ninguna tradición de partido) y con él el secretario general del partido y presidente del gobierno. En el mejor de los casos, y al margen de lo que ocurra en el proceso, un buen número de militantes ya considera que se ha roto la obligada neutralidad y, sobre todo, dado un golpe bajo a la credibilidad y al futuro de las Primarias.

En todo caso, el espectáculo de la izquierda está resultando lamentable y muy poco edificante, sobre todo porque se produce en unas circunstancias excepcionales y con grave riesgo de que la derecha extrema (PP, Ciudadanos y Vox) logre formar gobiernos en Ayuntamientos, CCAA y, posteriormente, pueda recuperar el gobierno de la Nación. Todo ello está coincidiendo plenamente con el debate de los PGE-2019, con las bochornosas críticas de la derecha al gobierno en relación con la política del Estado en el exterior (crisis de Venezuela), el juicio de los políticos catalanes presos y, por si esto fuera poco, con las movilizaciones sindicales convocadas en defensa de una serie de reivindicaciones encaminadas a recuperar derechos, salarios y protección social, con el propósito de superar la desigualdad, la pobreza y la exclusión social.

En este contexto, mantener  la unidad interna de los partidos de izquierda debe ser una exigencia de obligado cumplimiento. Por eso resultan intolerables y execrables las declaraciones de ex dirigentes del PSOE- y de algunos presidentes de CCAA- sobre asuntos internos y de política gubernamental (“toda crítica cabe dentro de la organización y ninguna fuera”). En menor medida, resultan también criticables las políticas de marketing vacías de contenido (cartón piedra), las ocurrencias imaginativas e incomprendidas por muchos militantes (históricamente fracasadas) y, por último, la escasa participación y movilización de los afiliados en la toma  y defensa de las decisiones de los órganos de dirección del partido (democracia interna).

En todo caso, lo prioritario es que el gobierno responda a los problemas que preocupan al conjunto de la ciudadanía. El primer problema se refiere a cerrar los PGE-2019 que, sin duda, condicionarán las políticas a desarrollar en los próximos meses e, incluso, la fecha de las próximas elecciones generales. A pesar de sus carencias, en la actual coyuntura política, económica y social, los PGE-2019 se pueden considerar positivos para avanzar en la recuperación de las políticas sociales y de inversión pública. Por eso, al margen del resultado final del debate presupuestario, deben quedar nítidamente claras las razones de la izquierda y los argumentos que esgrime el bloque de derechas para oponerse, sobre todo cuando la UE ha dado el visto bueno a estos presupuestos y éstos mejoran la inversión y la financiación de las políticas sociales. Dando por hecho que el gobierno no debe, en ningún caso, asumir compromisos opacos e inconfesables con los independentistas- que no sean capaces de entender ni comprender los ciudadanos-, a cambio de que voten los PGE-2019.

En segundo lugar, el gobierno debe clarificar definitivamente su posición (por si no estuviera suficientemente clara) en relación con el debate territorial y, sobre todo, con el problema de Catalunya. Su aspiración y apuesta (compartida) por el diálogo y el acuerdo debe tener unos límites exigibles de dignidad, decoro y defensa del Estado de derecho y, en coherencia con ello, respetar íntegramente la Constitución, el Estatuto de Autonomía, la independencia del poder judicial y la solidaridad interterritorial, en la perspectiva de un Estado Federal. Por ejemplo, en relación a este problema, resulta absurdo que se haya planteado, en algún momento, aunque sea como simple hipótesis, el indulto a los procesados sin que se haya emitido una resolución judicial firme. Sin olvidar la reacción montaraz e intempestiva de la oposición en este asunto, alimentando el odio y la confrontación: la derecha dispara a todo lo que se mueve…

En tercer lugar, el gobierno debe superar las contradicciones que se han producido en la gestión del fenómeno de la inmigración y combatir, con todos los medios a su alcance, que no son pocos, las políticas y declaraciones- populistas, falsas y vejatorias- de los partidos de la derecha relacionados con la inmigración. En todo caso, el fenómeno de la inmigración no se puede reducir a un problema de orden público y, por lo tanto, esta política debe ser acordada, con todas sus consecuencias, en el marco de la UE, dotando de un mayor protagonismo al área social del gobierno en sus políticas encaminadas a regular los flujos migratorios, propiciar la integración social de los inmigrantes y fomentar la cooperación con los países emisores de inmigrantes.

Una vez respondido a los grandes problemas enumerados con anterioridad, el gobierno debe reafirmar su voluntad de defender, sin fisuras, las políticas socialdemócratas (redistribución de la riqueza), que siguen vigentes en la actualidad, como lo demuestra el debate abierto actualmente en la socialdemocracia alemana. Con estas ideas se pueden ganar unas elecciones generales comprometiendo y movilizando a la izquierda sociológica y a los jóvenes, sin recurrir a políticas de centro siempre acomodaticias y nada ilusionantes. Sólo falta un partido fuerte que las defienda y las explique a todos los niveles de nuestro tejido social; simplemente porque son las ideas más apropiadas para responder a la crisis y a la fuerte ofensiva neoliberal que se está produciendo en la actualidad. Y, desde luego, las más eficaces para defender los intereses de los más desfavorecidos que son, precisamente, a los que se debe dirigir una política de izquierdas diferenciada de las rancias recetas ya fracasadas que nos ofrece la derecha.

En este sentido, el PSOE y la izquierda en general deben ser sensibles a la creciente demanda de los ciudadanos. Los ciudadanos y la opinión pública exigen respuestas a sus problemas reales y, en coherencia con ello, aspiran a conocer y potenciar las políticas sociales a desarrollar en la UE; las alternativas para combatir el desempleo y la escandalosa precariedad de nuestro mercado de trabajo (es imprescindible derogar la reforma laboral); potenciar la política industrial que necesita nuestro país; determinar la necesaria protección social que queremos (pensiones, desempleo y dependencia); mejorar los servicios públicos (educación y sanidad); apostar claramente por la igualdad de género (brecha salarial, entre otras medidas); luchar contra el cambio climático; y, por último, abordar decididamente la necesaria reforma de la política fiscal, que dote de mayores ingresos al Estado y nos equipare en este sentido a la media europea (bajar impuestos, como propone la derecha, es pura demagogia electoral), a partir de la lucha contra el fraude fiscal, la eficiencia y la progresividad, única manera de mantener nuestro Estado de Bienestar Social.

Los ciudadanos más conscientes exigen que se asuman estos grandes asuntos y se den respuestas concretas a estas políticas en vísperas de las importantes elecciones del 26 de mayo: UE, ayuntamientos, CCAA y, cuando corresponda, del Estado. Todo lo demás son cortinas de humo (distracción y desinformación) y políticas espectáculo de marcado carácter populista, propiciadas por una derecha ultramontana y unos medios de comunicación a su servicio, al amparo de un pobre y escaso debate ideológico, una baja y cateta cultura política y, sobre todo, de la existencia de un número importante de ciudadanos indiferentes a la legítima defensa de sus derechos e, incluso, alejados de la compleja realidad social (falta de techo, abrigo, alimentos…)

Por otra parte, el gobierno no debe olvidar que las fuerzas del trabajo, organizadas en sindicatos, mantienen sus reivindicaciones, con el propósito de recuperar los derechos perdidos, mejorar la protección social y sus salarios, a pesar de la oposición de los empresarios, que defienden mantener la reforma laboral, que impuso unilateralmente Mariano Rajoy, al margen del diálogo, de la concertación social y de los sindicatos (es inadmisible que, en la práctica, la CEOE y CEPYME puedan tener capacidad de veto). Esto explica y justifica plenamente que miles de delegados sindicales se hayan concentrado recientemente en Madrid, ante “la pérdida de paciencia de los sindicatos y la demora en la recuperación de sus derechos” (Más hechos y menos palabras).

Debemos asumir que esta dura realidad social acrecienta la sensibilidad de las fuerzas progresistas y exige (aún más) del gobierno una política audaz y comprometida con la modernización del país, el respeto a las libertades y un mejor reparto de la riqueza (Agenda Social); pero, sobre todo, con la defensa de los trabajadores y de los ciudadanos más débiles situados actualmente en el umbral de la pobreza.

Antón Saracíbar.

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Entrevista a Chema Dávila para Tribuna Socialista

Desde Tribuna Socialista entrevistamos a Chema Dávila (Madrid, 1972), militante del PSOE desde 1998. Representante estudiantil en la Universidad Autónoma, donde se licenció en Psicología ha centrado su actividad profesional gestionando una ferretería, negocio familiar en uno de los barrios de la capital.

Ha sido concejal del PSOE durante los últimos cuatro años en el Ayuntamiento de Madrid (2015-2019) y portavoz del grupo municipal en movilidad y medio ambiente. Suyas han sido las intervenciones más favorables hacia Madrid Central, para conseguir una mayor implicación del Gobierno municipal en la lucha contra la contaminación y por la movilidad sostenible. Además, es Secretario General de la Agrupación Socialista de Centro desde 2012, la tercera agrupación más grande de la ciudad de Madrid.

Su candidatura apuesta por un nuevo modelo de ciudad, que aúne una economía potente e innovadora que cree oportunidades para todas las personas, la lucha contra el cambio climático, la sostenibilidad y que reduzca las enormes desigualdades existentes entre los barrios de la ciudad. Una ciudad más amable con mejores infraestructuras, dotaciones y una administración más cercana a todos los madrileños y madrileñas.

¿Por qué ha decidido presentarse a las primarias para la candidatura del PSOE para la alcaldía de Madrid?

Yo me tomo a Madrid muy en serio. Llevo años implicado en política, desde la convicción de que es posible una ciudad mejor, más limpia y segura, más sostenible, una ciudad que genere oportunidades para todos y todas, independientemente del barrio en el que vivamos.

Creo que ahora es el momento de transformar esta experiencia en una candidatura que haga que el Partido Socialista lidere un gobierno progresista en la ciudad de Madrid.

Tengo las ganas y el proyecto que Madrid necesita para ser un referente a nivel europeo. Somos una ciudad abierta, acogedora, con más oportunidades de futuro, feminista, defensora de las personas LGTBI… que requiere un Gobierno municipal progresista que cohesione internamente la ciudad y reduzca las brechas económicas existentes entre el norte y el sur.

Tomarnos en serio la ciudad significa apostar por ella. Con mi candidatura, el PSOE estaría lanzando un mensaje claro: los socialistas se toman en serio la ciudad de Madrid.

¿Cuáles son los ejes del proyecto que abandera para Madrid?

Nosotros creemos que hay que hacer una profunda transformación del modelo de ciudad que ha representado el Partido Popular y que Ahora Madrid no ha sabido enmendar. Nuestro proyecto de ciudad no puede olvidar que tenemos una ciudad con 21 distritos, con 21 realidades diferentes.

Tenemos que vertebrar Madrid de manera ecológica y económicamente sostenible, incentivar una economía más innovadora que cree oportunidades para todos, reduciendo las actuales desigualdades territoriales.

Tenemos que mejorar la prestación de servicios públicos, acercando su gestión a la ciudadanía, apostando por la descentralización, la transparencia y siendo más eficientes.

Ha sido concejal encargado de medio ambiente y movilidad estos cuatro años. ¿Cuál cree que debe ser el futuro de Madrid en esta materia?

Durante estos cuatro años el PSOE de la capital ha abanderado las políticas medioambientales y la lucha contra la contaminación en el Ayuntamiento. Hemos conseguido que Ahora Madrid se implique con un ambicioso protocolo anticontaminación y la creación de Madrid Central, tal y como planteábamos en nuestro programa electoral de 2015. Yo mismo lo lleve al Pleno en 2016, pero se ha retrasado demasiado.

Mi candidatura quiere seguir avanzando en estas políticas: Madrid tiene que liderar las políticas municipales en materia de sostenibilidad y lucha contra el cambio climático. Hemos de ser pioneros en un nuevo modelo económico, ligado a la economía circular. Tenemos que plantearnos una economía justa, solidaria, que permita la igualdad de oportunidades. No podemos olvidarnos que la contaminación afecta de manera determinante a nuestros hijos y mayores.

¿Qué le parece que Pepu Hernández sea el candidato designado por Pedro Sánchez para recuperar la alcaldía de Madrid?

Respeto la decisión de Pepu de presentarse. Tengo la mejor consideración de él como seleccionador, lo he seguido durante muchos años.  Y de la misma manera que he defendido que los independientes, como Ángel Gabilondo, tienen mucho que aportar a la vida política, creo que el PSOE tiene a militantes muy competentes para liderar Gobiernos progresistas.

Los militantes del PSOE de la ciudad de Madrid tenemos la obligación de elegir a la persona que consideremos como la mejor opción para encabezar una alternativa a la derecha. Presento una candidatura cohesionada y valiente para ofrecer un Madrid alternativo al que plantea la derecha.

No acabo de llegar y no voy a marcharme. Mi compromiso viene de atrás y tiene futuro.

¿Cuál es su balance tras cuatro años de gestión de Ahora Madrid?

Madrid ha salido de la crisis pero no todos los madrileños han salido de la misma manera, muchos vecinos se han quedado atrás. Madrid tiene que tener un modelo de desarrollo económico más justo, que construya empleos de calidad. A pesar de que se ha frenado el expolio de lo público al que nos habían condenado los gobiernos del PP y que se ha producido una reducción de la deuda municipal, también hemos tenido que comprobar que eso se ha hecho muchas veces desde la no ejecución de las partidas presupuestarias y de ellas nos duelen especialmente las partidas sociales que no se han llevado a cabo.

El Partido Socialista ha sido muy ambicioso en nuestras exigencias para aprobar los Presupuestos de Ahora Madrid; sin embargo, nos hemos dado cuenta que no han cumplido con los compromisos adquiridos.

En ese sentido, pensamos que hay una parte de la legislatura que se ha perdido y se han frustrado muchas expectativas de cambio. Por eso mismo, tenemos que liderar el futuro. Queremos un Ayuntamiento progresista que ponga a los ciudadanos en el centro de las políticas públicas.

¿Fue un error no entrar en el Gobierno con Carmena?

Creo que sí. Hemos debatido posteriormente mucho acerca de este asunto. Hemos hablado con nuestra militancia, con vecinos, con asociaciones…. Creo que hubiera sido más positivo entrar en el gobierno de Carmena. Los partidos políticos estamos para cambiar la sociedad, no solo para acompañar y apoyar. En el PSOE, tenemos un proyecto para Madrid y hubiera sido más interesante entrar en el Gobierno y llevarlo a cabo.

¿Crees que Ciudadanos apoyaría un gobierno con el Partido Socialista o le daría el poder nuevamente al Partido Popular?

Nuestra candidatura, si gana, tiene claro que lo que tenemos que hacer es pactar con las fuerzas progresistas, que quieran emprender un nuevo modelo de ciudad. Hay tres partidos que sabemos que no lo son: PP, Ciudadanos y Vox. En los plenos del Ayuntamiento hemos comprobado que Ciudadanos está aún más a la derecha que el PP.

Nosotros, los socialistas, debemos poder liderar un proyecto progresista mayoritario que se sustente en el tiempo y dé seguridad a la ciudadanía.

¿Se siente preocupado por la entrada de VOX en el Ayuntamiento de Madrid?

Tras la manifestación en Colón, donde Partido Popular y Ciudadanos se manifestaron con la extrema derecha que representa Vox, siento que debemos tomar posición de forma decidida. Explicar a la ciudadanía que esta derecha de tres cabezas no va a mejorar sus vidas. En ese sentido, todos los ciudadanos deberíamos estar preocupados porque la extrema derecha tenga voz en cada pleno, pero también, que esté polarizando y arrastrando a Ciudadanos y al PP hacia posiciones más conservadoras y radicales.

Yo creo que tenemos dos salidas: o quedarnos en casa, o que todos los ciudadanos progresistas vayamos a las urnas.

VOX está en las antípodas de nuestro modelo de ciudad; nosotros queremos hablar de más democracia, de los derechos de las personas. Nosotros queremos hablar de políticas de redistribución e igualdad de oportunidades; desde el PSOE queremos hablar de feminismo y de derechos para las mujeres. Queremos potenciar la igualdad salarial en la ciudad de Madrid. Nuestra candidatura quiere continuar la lucha histórica que el PSOE ha hecho de los derechos de las personas LGTBIQ, en un momento en que los delitos de odio y las agresiones contra este colectivo siguen muy presentes. Frente a la derecha que se reivindica con la bandera de España, el PSOE debe de ponerse al frente para parar la oleada neofranquista.

Jose A. Fernández Guerras

TS Madrid

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Madrid y nuestros servicios públicos

Dentro de muy pocas fechas vamos a dirimir quién gobernará Comunidad y Ayuntamiento: en cuyo proceso, los madrileños y madrileños necesitan gobierno de la izquierda. El nuevo gobierno se encontrará con unos servicios públicos en una situación de grave deterioro, con una gestión desastrosa, centrada en deshacer el sector público y garantizar desvíos de dinero público a los intereses privados; detraidos de sanidad, educación, transportes, dependencia…

El autobombo y la publicidad de la derecha,  esconde lo que ahora tenemos en las noticias: una gestión  caótica, nefasta, y presuntamente corrupta, con el ejemplo más reciente: El Canal de Isabel II, con imputados por graves acusaciones de espolio y prácticas mafiosas, de manos de los dirigentes del PP.

La realidad, lo que los ciudadanos sufrimos a diario es evidente, palmario, es un rosario de desastres de gestión y de graves carencias en los servicios públicos, tan grave que lo que parece increíble es tener que recordarlo cada día, y que sea materia de elecciones y programas políticos, y no  aún más, de  imputaciones penales.

Es notoria y pública, la lamentable situación de la sanidad pública en Madrid, con desvío de fondos constantes a la sanidad privada, hospitales de gestión pública-privada, carencias graves de medios y personal, falta de modernización de instalaciones, etc…

Nuestra educación está en una situación muy parecida, donde los conciertos educativos detraen una cantidad enorme de fondos públicos para dar una calidad que en nada mejora la de los centros públicos, que sigue siendo mucho mejor, con menos personal, más niños por clase y con una problemática grave  de carácter laboral como los interinos, amén de una reforma educativa nefasta y que ha significado un retroceso educativo de muchos años, garantizando la doctrina religiosa ajena a las necesidades educativas.
Y en cuanto a los transportes públicos, su situación es grave, sobretodo los controlados por la Comunidad, y la joya de la corona, el Metro de Madrid, se está convirtiendo en un problema para los ciudadanos, más que en una solución. Su situación es lamentable, y su gestión caótica.

Actualmente la comunidad está ausente de su gestión, tanto en lo interno como en su coordinación con los demás modos, y el consorcio no funciona. No ejerce sus funciones, no coordina, y no ordena ni su frecuencia, ni su horario, ni su calidad.

Es absolutamente imprescindible una auditoría pública.

Si cambiamos y mejoramos su gestión, recuperaremos su carácter de servicio público, su eficacia, versatilidad y la garantía de calidad, seriedad y rigor , (tanto en atención al viajero como en mantenimiento y material móvil ).

Necesitamos internalizar  los servicios subcontratados que son claramente malos e ineficientes, establecer una política de personal adecuada con la contratación  necesaria para el servicio que se presta: todos viajamos en unos vagones atestados de personas, con frecuencias en horas puntas vergonzosas, y la empresa pública no hace más que reconocer que no tiene ni trenes ni conductores… Increíble falta de seriedad , planificación  y rigor en un servicio fundamental para una ciudad moderna.

Cuando observamos este medio de transporte, deberíamos tener en cuenta que un medio tan cercano tan inmediato debe responder con adaptaciones rápidas a las necesidades de los ciudadanos.  Y para nosotros no se trata de un problema menor, es un aspecto fundamental.

Uno de los problemas más comunes y conocidos en ciudades de envergadura, es la saturación de tráfico en superficie, y los problemas asociados: contaminación, congestión viaria, mala movilidad, accidentalidad, siniestralidad vial, etc…

Las soluciones  pasan por un transporte público de calidad, y con horarios adecuados a las necesidades de los ciudadanos, tanto para el trabajo como para el ocio.
Igualmente es fundamental que este transporte público sea comodal, en servicios e infraestructuras para evitar la escasez de medios o un uso redundante e ineficiente.

Estas ideas deben orientar las necesidades de Madrid, que no es una isla, pero que rige claramente el desarrollo geográfico y espacial de toda la comunidad.

En consecuencia  es necesario que el ayuntamiento tome protagonismo y elabore una iniciativa que en colaboración con la Comunidad, y los demás ayuntamientos mejore la situación actual de Madrid.

Y sin embargo, lo que tenemos es una comunidad autónoma con deficiencias evidentes , incluso resulta sorprendente que está administración no explique qué está ocurriendo…

Desde Tribuna Socialista pedimos una auditoría urgente, sobre los servicios públicos, tanto por el servicio que se presta, cómo por su situación económica.

 

 

Comité de Redacción TS Madrid

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El Inicio de un nuevo tiempo.

Por María Iglesias Domínguez- Periodista

Unos días antes de la convocatoria de elecciones generales, en nuestro país se respiraba un clima asfixiante, en realidad el mismo que se respira desde que Casado fuera elegido líder de la oposición tras la dimisión de Rajoy; un clima que pone de manifiesto que a juicio de la derecha, sólo ella está legitimada para gobernar y para incluir esta afirmación en la reflexión que hoy les acerco,  me he basado en los datos de lo que sucedió al final del mandato de González, en  casi todo el mandato de Zapatero y desde que Sánchez ganará la moción de censura.

 

La última bronca antes de la convocatoria electoral, el relator, como si fuera una figura nueva  en España. La guinda del despropósito la ponían los nacionalistas  catalanes con su enmienda a la totalidad a los presupuestos más sociales planteados desde el inicio de la democracia… quizás pensaron que lo de convocar elecciones era un farol del presidente del gobierno porque compraron el discurso  fácil  de las derechas (PP y Cs) de que Sánchez estaba agarrado al sillón y no lo soltaría.

Por eso, las declaraciones institucionales en las que Pedro Sánchez  anunciaba el fin de la legislatura, una legislatura que ha durado apenas 9 meses, fue de gran expectación.

El inicio de la precampaña tuvo lugar en Sevilla y  durante el discurso de Sánchez pudimos escuchar algunas de las líneas que han marcado nueve meses de gobierno: Balance, empleo indefinido, presupuestos sociales, y compromiso de reeditar estos que no han salido adelante, si el 28-A gana las elecciones.

Si Pedro Sánchez tiene preparado su argumentario de campaña basado principalmente en su gestión y lo que le ha quedado por hacer, las derechas (PP, Cs)tienen todo un argumentario ensayado en el que el eje central irá de la traición a España por pactar con esos nacionalistas que han tumbado sus presupuestos, el Falcon, el colchón… todo vale para crear un clima de crispación que les llegue a los ciudadanos en forma de “ todos los políticos son iguales, la política no resuelve nuestros problemas” y desmovilizar al electorado de izquierdas.

Como era de esperar, tras los ataques de Rivera y Casado, el contraataque de Sánchez fue duro; el presidente acusó a Casado de tener “la lengua larga del insulto y las piernas cortas de la mentira”. “Insulta porque no tiene argumentos”, añadió, no sin afirmar que Casado pertenece al bloque de la involución, deseando que, “ojalá que la mentira y la crispación se vayan de la vida política”.

Estamos en precampaña y esperar una campaña basada en la presentación de los programas electorales como antaño, es pedir la luna, si bien es cierto que elevar el tono de la bronca solo favorece a la extrema derecha que ya se ha instalado en Andalucía promoviendo leyes de retrocesos sin ningún tipo de pudor.

Con este panorama por delante, Pedro Sánchez optó por el “dejadme solo” a la hora de convocar las elecciones para el 28 de abril, fuentes de Ferraz confirman que ese será el esquema de la campaña que prepara el PSOE.

Los datos que maneja el PSOE, la valoración en relación al resto de líderes políticos y el valor añadido que se considera que tiene el  mandato de Pedro Sánchez  como presidente del Gobierno, son los elementos que se manejan en la dirección para hacer una campaña basada en Sánchez como un valor seguro

Por ello, el presidente  Sánchez se multiplicará por actos en toda España, con una campaña cargada de mítines y de encuentros sectoriales con distintos colectivos sociales. Sánchez será la imagen casi exclusiva de la acción electoral del PSOE, buscándose una campaña casi presidencialista, muy al estilo de Estados Unidos.

El objetivo de la campaña es la movilización del voto progresista, algo imprescindible para que el PSOE no sólo gane las elecciones sino que pueda gobernar.

A estas horas, sin duda, los convocantes de Colón estarán afectados por la decisión de la foto en la que se fotografiaron juntos los líderes de PP, Ciudadanos y Vox tras una manifestación convocada contra la negociación con Catalunya, una  foto que  refleja a la perfección el futuro Gobierno que le espera a España si los socialistas no logran una amplia mayoría.

Pero lejos de apelar a ningún voto del miedo, los votantes de izquierdas y viendo el panorama de Andalucía, si tienen claro el mensaje de que el PSOE, representa el único partido de izquierdas posibilistas en estos momentos que puede impedir volver a una España en blanco y negro y que sin movilización esa máxima no será posible.

El mensaje es claro, el electorado más progresista no pude quedarse en casa ese día y tiene que acudir a las urnas.

Otra de los lemas que al PSOE siempre le han funcionado bien, es el del voto útil, algo a lo que en esta ocasión es más difícil recurrir ya que tampoco les beneficiaria que Unidos Podemos se derrumbe de cara a futuros pactos para formar gobierno.

Por ello la llamada será clara: Votar al  PSOE es la única manera de que no gobiernen las tres derechas.

La otra petición irá dirigida a conseguir a los votantes de centro-derecha que no se siente cómodos con el actual PP o que se han visto decepcionados con  Ciudadanos.

¿Puede la campaña dejar claro ese relato?

En  el análisis que la Moncloa hizo de la pérdida de la Junta de Andalucía se señalan como errores principales la elección de la fecha y el tipo de campaña, de tono bajo, en el que se daban por sentadas la victoria y una movilización que no llegaron, mientras la Ultraderecha  amarró al grueso de su electorado pocos días antes del 2 D.

En estas primeras semanas de campaña además  se mezclarán actos de partido, como el viaje al sur de Francia para homenajear a los republicanos exiliados, con actividad parlamentaria antes de que las Cortes queden disueltas por la convocatoria de elecciones, el próximo 5 de marzo.

Si algo está claro es que el final de la presente legislatura promete mucha intensidad. El deseo del Gobierno de  apurar hasta el último Consejo de Ministros antes de convocar los comicios, el 5 de marzo, para aprovechar y aprobar normas de marcada relevancia, está agitando las aguas.

Sánchez pretende sacar adelante  medidas llamativas aprobadas en solitario por el Gobierno. Entre las más importantes se encuentra la contrarreforma laboral, la reversión de algunas de las medidas aprobadas en la reforma  Laboral aprobada por el gobierno de Mariano Rajoy en el 2012.

Un auténtico pulso entre el Ejecutivo, ayudado por UGT y CCOO y los empresarios. La presión pública y la negociación discreta forman parte al mismo tiempo de la estrategia empresarial.

Los sindicatos, UGT y CCOO liderados por Pepe Álvarez y  Unai Sordo respectivamente, sostienen por su parte, que desde que se formó el Gobierno en junio pasado, han habido muchos meses de negociación que desde su punto de vista ya han madurado en un borrador casi firme de acuerdo que ahora simplemente debería convertirse en ley antes de que se celebren los comicios del 28 de abril.

El principal problema del Gobierno de Sánchez es que buena parte de las medidas de índole económico que se había planteado aprobar estaban incorporadas a su proyecto de presupuestos generales del Estado para este año y que ha sido rechazado en el Congreso.

Entre ellas algunas de las pactadas con Podemos en octubre pasado. Así, han quedado pendientes  las subidas de IRPF para las rentas del trabajo superiores a los 130.000 euros, el incremento del impuesto de patrimonio para las fortunas superiores a los 10 millones de euros.

Pero, entre todas las promesas y también los pactos con Podemos, la más significativa era la derogación de la reforma laboral, también prometida a los sindicatos  aunque en este caso, no tiene vinculación con las cuentas del Estado para este ejercicio.

Con el fin de no dejar promesas por cumplir,  Sánchez ha decidido optar por el Decreto ley que aprobará el último Consejo de Ministros antes de la convocatoria formal de las elecciones y que permitirá al Gobierno conciliarse con un sector relevante del tradicional votante socialista, el más afectado por las reformas del PP y asegurar de esta forma un voto que le es fundamental si quiere volver a Moncloa, el de los sindicalistas, un ejército que en primarias se movilizó junto a él.

 María Iglesias Domínguez es miembro del comité de redacción de Tribuna Socialista.

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Empatía, política y juzgados

Próximos los días en que se celebre la vista que juzgará a miembros del anterior gobierno de la Generalitat, de la mesa del Parlament y a dos destacados miembros de la sociedad civil, se me viene a la cabeza esta palabra -empatía-.

Hay términos que parecen ponerse de moda. Los leemos y escuchamos por todas partes: resiliencia, asertividad, sororidad

Empatía no es tan novedosa como las voces reseñadas pero tampoco ha estado ahí siempre. No recuerdo ni una sola ocasión en que ese término se haya deslizado en esa imagen de nuestra propia vida que es el cine, más allá de los últimos, digamos, diez años. Ningún protagonista cinematográfico de nuestra juventud decía ser empático. Quizá sí lo era pero nunca se ponía nombre al concepto.

 

Llevo veinticinco años en el PSC. Es difícil poner un lema que resuma la actitud de tantos años de militancia. Sé de más de cuatro que destilarían sus años de activismo partidista en la palabra «lucha». Es encomiable. Aquel célebre poema de Bertold Brecht acababa diciendo que  «los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles». Admiro sinceramente a quienes compendian su trabajo como una forma de lucha constante en aras de lograr un mundo más justo. Pero en mi caso concreto debo decir que no entiendo ningún tipo de lucha política sin empatía, pues creo que es la clave de nuestras relaciones humanas, y así he intentado que sea siempre mi «leit motiv» político.

El hecho de militar en el PSC –y antes en la JSC– tiene mucho que ver con la empatía. Como me explicó una vez un señalado militante, «el PSC nació para que no hubiera que elegir entre papá y mamá; entre un sentimiento de pertenencia y otro. Para compatibilizar ambos.» ¿No es eso también una expresión de empatía? ¿ser capaz de sentir ambos a la vez? Sentimientos concéntricos y yuxtapuestos de pertenencia. Esta es la realidad de una parte todavía importante de Catalunya. Y empatía es lo que necesitamos, ponerse en el lugar del otro, intentar saber por qué defiende lo que defiende y no otras cosas, ¡jamás despreciar la opinión del cincuenta por ciento de la población! Y menos decir que son un cáncer.

Eso, lógicamente, no significa ni mucho menos estar de acuerdo con todo y con todo el mundo. Pero el respeto por el punto de vista del prójimo siempre ha de sobreentenderse, y aún así no es suficiente; también hemos de esforzarnos por entender la persona.

Echo en falta en la política catalana esa empatía, esa voluntad de intentar entenderse con el contrario. Asumir que, incluso desde la discrepancia más absoluta, ¡el otro también cree que sus propuestas son lo mejor para Catalunya! La política se ha «tuiterizado», se ha convertido en un festival de «zascas» ovacionados por los tifosi propios, y no es eso la Política. No es eso ni de lejos.

Quizá esto se ve mejor si trasladamos esta idea a las relaciones personales.  Tratar como a apestados, como se ha reivindicado desde distintos sectores, a los presos y las presas, a quienes hasta hace unos meses eran nuestros compañeros y compañeras de Parlament, Govern o sociedad civil aporta poco a la imprescindible normalización de nuestra realidad política.

Mucha tinta (y mucha bilis) se vertió a propósito de mi visita a Estremera, realizada, lo dije muchas veces, en términos estrictamente personales. Luego ha habido más visitas de otras personas, también de mi partido. Esto siempre es así. No me duelen las pedradas que me cayeron, desde todas partes, si aquel ejercicio de algo que no era sino empatía ha servido para que otras personas, de manera natural, hayan seguido esa misma senda.

Mantener una postura de acercamiento y entendimiento con aquel que no opina como uno mismo siempre aporta más que el encastillamiento en la propia trinchera. La empatía, en el fondo, no es una actitud moral sino práctica: es más útil para arreglar las cosas.

Por ejemplo, cuando una compañera, emocionada, te explica en sede parlamentaria una experiencia traumática de acoso sexual, no reclamo ni tan solo una actitud feminista ante tal situación… solo empatía…

Y hablando de feminismo, en esta especie de ceremonia de la confusión que vamos sufriendo y que tendrá su punto álgido en la próxima vista, reclamo y me reclamo especial empatía hacia dos personas, hacia dos mujeres: Carme Forcadell, encarcelada en Mas d’Enric, y Dolors Bassa, presa en Puig de les Basses. Cuando se escriben estas líneas, ya en Madrid a la espera de testificar en el juicio.

La expresidenta del Parlament y la exconsellera de Trabajo sufren la doble pena que supone ser presas y mujeres. Ambas, además, tuvieron que escoger cárceles lejanas a sus domicilios para poder disponer de algo tan elemental como una celda o una ducha individual. A diferencia de sus compañeros hombres, clasificados en módulos según tipo de preso, han compartido espacios comunes con narcotraficantes, asesinas o ladronas. Sé que ambas mujeres son fuertes y que serán valoradas por sus compañeras, pero esto no era necesario.

¡Empatía!

Carlos Castillo Rosique

Diputado PSC al Parlament de Catalunya

 

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