
Para descargar en PDF: Hoja adhesión Mitin Internacional Londres – 20 de junio

PRIMEROS FIRMANTES DE ASTRADE QUE HAN SUSCRITO EL LLAMIENTO AL MITIN CONTRA LA GUERRA
Roberto Tornamira Sánchez, presidente de ASTRADE y exsecretario General de FeS-UGT-Madrid; Miguel Sagüés Navarro, secretario de ASTRADE, sindicalista y abogado Laboralista de CCOO; Enrique Dargallo Guerra, director de Tribuna Socialista y miembro de ASTRADE; Eduardo Hernández Oñate, expresidente de ASTRADE y sindicalista de UGT en Metro de Madrid; Toni Ferrer Sais, exsecretario Confederal de Acción Sindical de UGT y exsenador; Eduardo Sabina Blasco, exsecretario General de FETE-UGT-Madrid y militante del PSOE; José Miguel Villa Antoñana, exsecretario general de la Federación Estatal de Servicios de UGT; Manuel Ruiz Robles, Colectivo de Militares contra la Guerra, capitán de navío (retirado); Juan José Fuentetaja, profesor de Tecnología en Enseñanza secundaria y presidente de la Asociación Vecinal NUDO SUR; Ana Mª del Carmen Rubio Encinas, delegada sindical de la UGT en Ilunion-Seguridad; Silvia Font Jurado, sindicalista de UGT en Madrid; Antonio Villa Antoñana, jubilado del Sector Seguros, simpatizante del POSI; Juan José Cerrato, jubilado, socio de ASTRADE y militante del PSOE y la UGT; Mª. Antonia Prego, militante del PSE-PSOE en Recalde; José Ignacio Rodríguez Blanco, jubilado, trabajador metalúrgico; José Antonio Fernández Guerras, sindicalista de CCOO; Vicente Mateos Sainz de Medrano, periodista y Doctor universitario; José Luis Uriz, exparlamentario del Partido Socialista de Navarra (PSN); Iñaki Merino Montes, sindicalista de UGT-Euskadi; Victoriano Fernández Fernández, presidente de la Asociación de Familias para la Sociedad del S. XXI; Enrique Herrero Heras, profesor de secundaria, y afiliado a CCOO-Madrid; María Jesús Vivar Alonso, jubilada, sindicalista de UGT-Madrid.

A sus 76 años y con una trayectoria musical que comenzó en los 60 del siglo XX, Bruce Springsteen continúa demostrando por qué es merecedor del apodo The Boss, no solo porque desde siempre fue el líder natural de las bandas de rock en las que ha participado, sino por su compromiso social; un compromiso que parece extinguido en el mundo de la música, el cine y la literatura actuales, al menos no es tan activo o, el que hay, no cala en la sociedad como en los años 60 y 70 del pasado siglo.
En 1984 lanzó el álbum Born in the USA., incluía la canción que dio título al LP. La ignorancia unas veces y la perversión de la derecha en otras, ha querido confundir esta canción de Springsteen con un himno inspira la patria y el orgullo de ser estadounidense. La realidad es otra. Lo que The Boss quiso decir, y de hecho dijo, en la letra de esa canción es que los hijos de la clase desfavorecida en los Estados Unidos de América, es utilizada como carne de cañón para las guerras imperialistas en las que solo sale favorecida la minoría social adinerada
Born down in a dead man’s town/ Nací en un pueblo de mala muerte
So they put a rifle in my hand/ Así que pusieron un rifle en mi mano
Sent me off to a foreign land/ Me enviaron a una tierra extranjera
To go and kill the yellow man/ Para ir a matar al hombre amarillo
En definitiva, quiso criticar el maltrato a los veteranos de la guerra de Vietnam y la falta de oportunidades en EE. UU., desmitificando el llamado «sueño americano».
Es también un rechazo a la guerra y a las consecuencias de los conflictos armados; ajenos a los jóvenes que mueren en los frentes o que cuando regresan, el Estado que los envío a matar desconocidos, les deja en abandono con todas las consecuencia físicas y psicológicas que una guerra acarrea. La letra de “Born in the USA” bien puede narrar la historia de los jóvenes soldados que se están dejando la vida en el frente ucraniano y ruso de la guerra que este mes de febrero del 26 cumple su cuarto año.
El pasado mes de enero Bruce lo ha vuelto a hacer. Solo habían transcurrido 20 días del asesinato de Renèe Good y 3 del de Alex Pretti, en las calles de Minneapolis a manos de la milicia, que Trump ha lanzado contra su propio pueblo, para dar caza a trabajadoras y trabajadores inmigrantes, incluidos a sus hijos pequeños.
La canción recoge la rabia y la indignación que ha recorrido el mundo por estos crímenes. Entre el 27 y el 28 de enero, en tan solo en 24 horas, más de 3 millones de reproducciones tuvieron lugar en YouTube.
La letra de este nuevo hito en la carrera de Bruce Springsteen, retrata la resistencia de las personas que se organizan y salen a las calles de su ciudad a enfrentarse al ICE.
a city aflame fought fire and ice/una ciudad en llamas luchó contra el fuego y el hielo
neath an occupier’s boots/ bajo las botas de los ocupantes,
king Trump’s private army from the DHS/ el ejército privado del rey Trump,
del Departamento de Seguridad Nacional,
Against smoke and rubber bullets/Contra el humo y las balas de goma,
in the dawn’s early light/ a la luz del amanecer,
citizens stood for justice/los ciudadanos se levantaron en nombre de la justicia,
Vivimos tiempos de rearme y de conflictos armados, incluso de genocidios contra población civil, como es el caso de los que está haciendo el Estado sionista de Israel contra el pueblo palestino, particularmente en Gaza. Contra esta locura del imperialismo hay que resistir; contra la guerra y contra la guerra social que va paralela a los conflictos armados. Bruce Springsteen nos da en su canción una voz de alarma y de ánimo para salir a las calles en nombre de la justicia, la democracia. Es un claro rechazo a la ola fascista que recorre el mundo.
Roberto Tornamira
Militante y activista socialista.
Streets of Minneapolis
Through the winter’s ice and cold
Down Nicollet Avenue
A city aflame fought fire and ice
‘Neath an occupier’s boots
King Trump’s private army from the DHS
Guns belted to their coats
Came to Minneapolis to enforce the law
Or so their story goesAgainst smoke and rubber bullets
In the dawn’s early light
Citizens stood for justice
Their voices ringin’ through the night
And there were bloody footprints
Where mercy should have stood
And two dead, left to die on snow-filled streets
Alex Pretti and Renée GoodOh, our Minneapolis, I hear your voice
Singing through the bloody mist
We’ll take our stand for this land
And the stranger in our midst
Here in our home, they killed and roamed
In the winter of ’26
We’ll remember the names of those who died
On the streets of MinneapolisTrump’s federal thugs beat up on
His face and his chest
Then we heard the gunshots
And Alex Pretti lay in the snow dead
Their claim was self-defense, sir
Just don’t believe your eyes
It’s our blood and bones
And these whistles and phones
Against Miller and Noem’s dirty liesOh, our Minneapolis, I hear your voice
Crying through the bloody mist
We’ll remember the names of those who died
On the streets of MinneapolisNow they say they’re here to uphold the law
But they trample on our rights
If your skin is black or brown, my friend
You can be questioned or deported on sight
In our chants of «ICE out now»
Our city’s heart and soul persists
Through broken glass and bloody tears
On the streets of MinneapolisOh, our Minneapolis, I hear your voice
Singing through the bloody mist
Here in our home, they killed and roamed
In the winter of ’26
We’ll take our stand for this land
And the stranger in our midst
We’ll remember the names of those who died
On the streets of Minneapolis
We’ll remember the names of those who died
On the streets of Minneapolis
Calles de Minneapolis
Por el hielo y el frío del invierno
Al largo de la Avenida Nicolett
Una ciudad en llamas luchaba contra el fuego y el hielo
Bajo las botas de un invasor
El ejército privado del DHS del Rey Trump
Las pistolas abrochadas a sus abrigos
Vino a Minneapolis para imponer la ley
O así va su historiaContra el humo y las balas de goma
A la temprana luz de la aurora
Los ciudadanos representaban la justicia
Sus voces sonando por la noche
Y había huellas ensangrentadas
Donde debía de haber habido misericordia
Y dos muertos, abandonados para morir en las calles cubiertas de nieve-
Alex Pretti y Renee GoodOh, nuestra Minneapolis, escucho tu voz
Cantando por la neblina
Vamos a luchar para esta tierra
Y el extranjero entre nosotros
Aquí, en nuestro hogar mataron y deambulaban
En el invierno de ’26
Recordaremos los nombres de los que murieron
En las calles de MinneapolisLos matones federales de Trump golpeaban a
Su rostro y su pecho
Después escuchamos los tiros
Y Alex Pretti yació muerto en la nieve
Aseguraron que fue autodefensa, señor
Sólo hay que no creerte los ojos
Son nuestra sangre y nuestros huesos
Y estos silbatos y teléfonos
Contra las mentiras sucias de Miller y NoemOh, nuestra Minneapolis, escucho tu voz
Cantando por la neblina
Recordaremos los nombres de los que murieron
En las calles de MinneapolisPues dicen que están aquí para mantener la ley
Pero pisan nuestros derechos
Si tienes la piel negra o morena, mi amigo
Puedes estar interrogado o deportado a primera vista
En nuestros coros de «ICE fuera ahora»
Persisten el corazón y el alma de nuestra ciudad
Por el cristal roto y las lágrimas ensangrentadas
En las calles de Minneapolis
Enlace para la audición y visualización del video

El peligro es inminente
Conocemos el rostro de la guerra tras el genocidio en Palestina, seguido en directo por millones de personas. Este genocidio continúa debido a la complicidad de los gobiernos occidentales, que se niegan a actuar para ponerle fin.
Esos mismos gobiernos han trabajado activamente en contra de la paz en Ucrania, una guerra que ha causado 1,5 millones de muertos y heridos entre ucranianos y rusos.
No dejan de aumentar el gasto militar de la OTAN y están empezando a reclutar a los más jóvenes para precipitarlos al desastre.
Las palabras se han convertido en preparativos activos para la guerra en toda Europa.
Los trabajadores ven cómo el dinero que debería destinarse a reparar el deficiente sistema sanitario, las infraestructuras de transporte, las escuelas y las viviendas desaparece en los bolsillos sin fondo de los fabricantes de armas, cuyos beneficios aumentan más rápido que nunca.
Familias que no han conocido el servicio militar obligatorio desde hace generaciones oyen ahora con angustia a jefes militares y políticos advertir que sus hijos e hijas deben prepararse para luchar y morir.
La falsa promesa de puestos de trabajo en la industria armamentística es una trampa para la clase trabajadora.
Estas armas crean los empleos más improductivos, pero los más eficaces para acabar con vidas. Desgarrarán los cuerpos de nuestros jóvenes en los campos de batalla, cuyos horrores superarán los peores jamás vistos.
Como escribió Anatole France durante la Primera Guerra Mundial: «Creéis que morís por vuestro país, morís por los industriales»
El peligro es inminente y debemos dar la voz de alarma. Es deber de todos los ciudadanos, y en particular del movimiento obrero, defender la paz, la libertad de expresión y de manifestación, así como los empleos útiles para la sociedad y el planeta. Nuestra misión es decirles a los nuevos señores de la guerra: no financiaremos ni aceptaremos el rearme que pone en peligro nuestro mundo.
Decimos: «¡deponed las armas, aumentad los salarios! ¡Bienestar, no guerra! ¡Empleos, no reclutamiento!». En el mitin contra la guerra celebrado en París en octubre de 2025, que reunió a miles de ciudadanos, sindicalistas, militantes políticos y pacifistas, comenzamos a dar la voz de alarma y a organizarnos por la paz.
Fortalecidos por este éxito y por la resistencia de los pueblos que ya han rechazado la guerra y las divisiones racistas que esta genera, nos reuniremos de nuevo en un mitin internacional en Londres, el 20 de junio de 2026.
Invitamos a todos los jóvenes y trabajadores, a todos los sindicalistas y militantes pacifistas a participar en él. No aceptaremos el descenso a los infiernos del caos y la guerra, único logro de la presidencia de Trump. Rechazamos el belicismo de los dirigentes europeos que han apoyado la agresión militar contra Venezuela. Afirmamos nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y los pueblos de todos los países amenazados por Trump y sus aliados.
Exigimos la liberación del presidente de Venezuela y su esposa, secuestrados por el Gobierno estadounidense. El presidente estadounidense Donald Trump, artífice de esta nueva escalada bélica, cuenta con redes internacionales belicistas de extrema derecha y chovinistas. Es cortejado por los jefes de Estado de Europa, y no solo de Europa.
Debemos crear nuestra propia red internacional que trabaje por la paz, se oponga al revitalizado proyecto imperialista estadounidense y luche por los medios de subsistencia, y por la propia vida, de los trabajadores. Queremos la paz. Decimos no al rearme, no al servicio militar obligatorio, sí a los servicios de salud, educación y servicios públicos con todos los medios necesarios, a empleos útiles y a salarios más altos.
Uníos a nosotros en Londres
El 20 de junio de 2026, A las 12 del mediodía, en el Westminster Central Hall

Hay que celebrar y compartir las buenas noticias, aunque no aparezcan en los titulares de los medios de comunicación, ni despierten interés en las redes sociales. Buenas noticias son aquellas que anuncian leyes que van a cambiar las vidas de las mujeres, porque van a proteger su salud, avanzar en igualdad y mejorar sus condiciones de trabajo.
La Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo, 2023-2027 (EESST)1, tiene por objetivo introducir la perspectiva de género en el ámbito de la seguridad y salud en el trabajo (SST), tanto en las políticas públicas, como en la gestión de la prevención, mediante líneas de actuación, desde la revisión del marco normativo, hasta las actuaciones de vigilancia y control.
El pasado 10 de febrero, coincidiendo con el trigésimo aniversario de la entrada en vigor de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL), se firmó el Acuerdo para su mejora y modernización2, entre los sindicatos más representativos a nivel estatal y la Ministra de Trabajo y Economía Social. Este Acuerdo interesa a las mujeres trabajadoras porque marca objetivos como el de integrar la perspectiva de género que permita igualdad en la protección de la salud, integrar la diversidad generacional a la PRL y abordar en su desarrollo reglamentario los riesgos psicosociales.
Los avances para mejorar y modernizar la LPRL han requerido un periodo de negociación previa. Este Acuerdo es una buena noticia, aunque la voluntad política y el compromiso serán insuficientes si no se produce con premura y éxito el trámite parlamentario del nuevo texto de la ley, seguido de sus desarrollos reglamentarios.
Las vidas de las mujeres que nacimos con el auge de la natalidad en el siglo pasado han transcurrido con una incorporación masiva al mercado laboral, donde sigue habiendo desigualdades, y también con leyes de derechos sociales, las leyes de nuestra vida, que se deben conocer. La aprobación de la LPRL en España coincidió, en 1995, con la celebración por Naciones Unidas de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing (China), cuya Declaración y Plataforma de Acción cambió las políticas de igualdad de género y salud de las mujeres.
Doce años después se aprobó la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres (LOIMH). Su Artículo 27, por el que integra el principio de igualdad en la política de salud, es una hoja de ruta para las Administraciones Públicas en la formulación de políticas, estrategias y programas de salud. Conocer su alcance en las leyes de nuestra vida requiere escuchar a las mujeres para identificar los progresos logrados y las desigualdades que persisten.
Una selección de estos cambios basta para identificar los incumplimientos y concluir que los modelos son importantes, especialmente, en las leyes que comparten los objetivos comunes de promover y proteger la salud y prevenir las enfermedades de las personas, también en su etapa laboral.
La LOIMH modificó la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad (LGS) con el mandato a las Administraciones Públicas, a través de sus Servicios de Salud y de los Órganos competentes, de desarrollar actuaciones de “protección, promoción y mejora de la salud laboral, con especial atención al acoso sexual y al acoso por razón de sexo” y cambió el artículo 21 para integrar la perspectiva de género en la actuación sanitaria en el ámbito de la salud laboral. Hace falta un informe actualizado sobre el cumplimiento de estas disposiciones en el SNS.

La LOIMH también modificó la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) para proteger la salud de la trabajadora embarazada y en periodo de lactancia e introdujo en el artículo 5, el siguiente punto:
“4. Las Administraciones públicas promoverán la efectividad del principio de igualdad entre mujeres y hombres, considerando las variables relacionadas con el sexo tanto en los sistemas de recogida y tratamiento de datos como en el estudio e investigación generales en materia de prevención de riesgos laborales, con el objetivo de detectar y prevenir posibles situaciones en las que los daños derivados del trabajo puedan aparecer vinculados con el sexo de los trabajadores”.
La LPRL estableció un modelo de prevención de riesgos laborales y condicionó el de gestión de la salud laboral, por lo que debiera evaluarse.
En cuanto a la integración de la perspectiva de género en la PRL, el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo3 ha presentado el estudio técnico «Integración de la prevención de riesgos laborales en los planes de igualdad»4, de acuerdo con la normativa sobre la inclusión de la PRL en el diagnóstico de la situación y en las medidas adoptadas en el Plan de Igualdad en las empresas con 50 o más personas trabajadoras. Esta materia merece atención especial en el marco de la Negociación Colectiva.
Por último, la Ley 33/2011, de 4 de octubre, General de Salud Pública (LGSP) introduce la reducción de las desigualdades y la perspectiva de género entre los principios generales de la salud pública.
Esta Ley también modificó la LGS, que había establecido el Sistema Nacional de Salud con los principios generales de promoción de la salud y prevención de las enfermedades, universalidad, igualdad efectiva y superación de los desequilibrios territoriales y sociales. Principios determinantes para reducir las desigualdades de género, que no alcanzan sus objetivos en el contexto de las desesperantes listas de espera, el deterioro de la Atención Primaria y la insuficiencia presupuestaria y de personal en los servicios de salud.
Con el paso del tiempo, los artículos 21 y 22 de la LGS, sobre Salud Laboral, quedaron sin desarrollar hasta su derogación por la LGSP que, aunque mantuvo parte de sus contenidos, desapareció la referencia a las Áreas de Salud. Esto supuso una pérdida de oportunidad para mejorar el anclaje y competencias de la salud laboral en el sistema sanitario público.
Es inevitable pensar en el potencial de la LGSP, más aún al conocer las propuestas del recientemente estudio sobre Incapacidad Temporal, publicado por la AIReF5, enfocadas a un sistema de información integrado, control y seguimiento temprano por el INSS, información a los facultativos de AP sobre las condiciones laborales, implicación activa de las empresas en la mejora de la Salud Laboral y evaluación de las listas de espera del SNS; pero sin dedicar una sola propuesta específica a la protección de la salud laboral por las Administraciones Sanitarias.
Una buena noticia sería cumplir las disposiciones del Artículo 33 de la LGSP6, sobre la actuación sanitaria en el ámbito de la salud laboral, con la creación de un dispositivo propio del Servicio de Salud, en el ámbito de Salud Pública, con especialistas en Medicina y Enfermería del Trabajo, organizados en Unidades de Salud Laboral, zonificadas y coordinadas.
Hay razones para ello, la principal es que en Atención Primaria y Especializada se atiende patología producida, relacionada o agravada por el trabajo y, frecuentemente, con indicación de Incapacidad Temporal; que buena parte de la Incapacidad Temporal por contingencias comunes tiene un origen laboral que se desconoce o no consta; que los facultativos del Sistema Nacional de Salud tienen el deber de comunicar enfermedades que podrían ser calificadas como profesionales7, porque le corresponde al SNS la vigilancia periódica postocupacional del estado de salud que deba ser prolongado más allá de la finalización de la relación laboral; y, por último, porque la perspectiva de género en salud laboral debe ser integral, con especial atención a los riesgos psicosociales, sin olvidar la carga de trabajo y el estrés que genera el trabajo reproductivo.
Matilde Díaz Ojeda.
Médica del Trabajo.
____________________
1Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), O.A., M.P. Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo, 2023-2027. Madrid. 2023.
2 Acuerdo de mejora y modernización de la Ley de Prevención de Riesgos laborales file:///C:/Users/Administrador/Downloads/Texto%20acuerdo%20LPRL%20firmado.pdf%20(1).pdf
3 https://www.insst.es/documentacion/material-tecnico/documentos-tecnicos/integracion-de-la-prl-en-los-planes-de-igualdad-2025
4 Frei Martínez y Rosales Peña. INSST. Integración de la prevención de riesgos laborales en los planes de igualdad. Estudios técnicos. INSST. Madrid. Agosto de 2025.
5 Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal. Evaluación del gasto público. Estudio incapacidad temporal. Febrero de 2026. https://www.airef.es/es/estudios/incapacidad-temporal/
6 https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2011-15623
7 Real Decreto 1299/2006, de 10 de noviembre, por el que se aprueba el cuadro de enfermedades profesionales en el sistema de la Seguridad Social y se establecen criterios para su notificación y registro.

La desigualdad salarial entre mujeres y hombres en España ya no puede explicarse como una anomalía puntual ni como una herencia del pasado. Hoy podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que constituye un fenómeno estructural que atraviesa sectores económicos, tipos de contrato, jornadas laborales e incluso niveles de responsabilidad profesional.
La distancia retributiva, sin bien es cierto que se reduce lentamente, continúa condicionando el presente y el futuro económico de millones de trabajadoras en nuestro país.
El Informe sobre Discriminación Salarial hacia las Mujeres, elaborado por UGT con motivo del Día sobre la Igualdad Salarial que se celebrará como cada año el 22 de febrero, confirma una realidad incómoda: los avances existen, pero siguen siendo insuficientes para corregir una desigualdad profundamente arraigada en el funcionamiento del mercado laboral español.
Menos brecha, pero todavía lejos de la igualdad real
Los datos más recientes sitúan la brecha salarial en España en el 15,74%, lo que supone una leve reducción respecto al año anterior. Sin embargo, detrás de ese porcentaje se esconde una diferencia económica muy concreta: las mujeres perciben de media 4.781 euros menos al año que los hombres.
Esto se traduce en que el salario medio femenino representa únicamente el 84,3% del masculino, una distancia que demuestra que la igualdad retributiva sigue siendo un objetivo pendiente y está lejos de resolverse.
La reducción progresiva registrada durante la última década no elimina el problema de fondo: la desigualdad continúa formando parte de la estructura del empleo.
Porque no se trata únicamente de cuánto se cobra, sino de quién ocupa cada espacio dentro del mercado laboral, esa es una de las grandes discriminaciones que sufrimos las mujeres, el llamado “Techo de cristal”.
El suelo salarial tiene rostro femenino
Uno de los elementos más reveladores aparece al analizar los salarios más bajos. La mayoría de las personas que perciben ingresos equivalentes al salario mínimo o inferiores son mujeres. Incluso cuando se observan exclusivamente empleos a jornada completa, nosotras seguimos siendo mayoría en los tramos retributivos más reducidos.
Esto indica que la desigualdad no se limita a los altos cargos o a las diferencias en puestos directivos. Se encuentra, sobre todo, en la base del sistema productivo, donde trabajar no siempre permite alcanzar estabilidad económica.
La mejora estadística de la brecha salarial convive así con una realidad persistente: una elevada presencia femenina en empleos con menor remuneración y menor capacidad de progresión profesional.

El tiempo parcial: una desigualdad estructural
Uno de los factores más determinantes es el peso del trabajo a tiempo parcial. Lejos de responder a una elección personal generalizada, esta modalidad suele estar vinculada a la imposibilidad de acceder a un empleo a jornada completa o a la necesidad de asumir responsabilidades de cuidado.
La organización social del cuidado continúa recayendo mayoritariamente sobre las mujeres. La consecuencia es directa: menos horas trabajadas implican menores ingresos, menores cotizaciones y una mayor vulnerabilidad económica futura.
La desigualdad salarial comienza así mucho antes de la jubilación. Se construye a través de trayectorias laborales interrumpidas, reducciones de jornada y oportunidades profesionales limitadas.
Sectores feminizados, salarios más bajos
El análisis sectorial muestra un patrón constante: las actividades con mayor presencia femenina presentan también las remuneraciones más reducidas. Hostelería, servicios auxiliares o cuidados concentran algunos de los salarios medios más bajos del mercado laboral.
Por el contrario, los sectores mejor remunerados mantienen una mayor presencia masculina. Incluso cuando mujeres y hombres trabajan dentro de la misma actividad económica, las diferencias salariales persisten.
En determinados ámbitos profesionales altamente cualificados, la distancia económica anual puede superar varios miles de euros, lo que evidencia que la formación o la especialización no eliminan automáticamente la desigualdad retributiva.
El techo salarial sigue existiendo
Si en la base del empleo aparece el llamado suelo pegajoso, en la parte alta del mercado laboral permanece el techo de cristal. Los puestos de dirección y gerencia, los mejor remunerados, presentan diferencias salariales superiores a la media nacional.
Esto revela que la desigualdad no desaparece con la promoción profesional. Al contrario, en muchos casos aumenta a medida que crece la responsabilidad y el nivel salarial.
La infrarrepresentación femenina en posiciones de liderazgo y la diferente valoración económica del trabajo siguen actuando como barreras invisibles que limitan la igualdad efectiva.
Desigualdad presente, pobreza futura
La brecha salarial tiene además un efecto acumulativo. Menores ingresos durante la vida laboral implican menores bases de cotización y, en consecuencia, pensiones más bajas.
La desigualdad salarial actual se transforma así en desigualdad económica en la vejez. No es únicamente una cuestión de justicia inmediata, sino un factor determinante en el riesgo de pobreza futura.
La diferencia salarial no termina al finalizar la carrera profesional; se prolonga durante décadas.
Avances legales que aún no corrigen el problema
En los últimos años se han desarrollado instrumentos destinados a detectar discriminaciones retributivas, como registros salariales o auditorías de igualdad en las empresas. Estas herramientas permiten visibilizar diferencias que anteriormente permanecían ocultas.
Sin embargo, la existencia de normativa no garantiza por sí sola la igualdad material. La segregación ocupacional, la penalización asociada a los cuidados y la infravaloración histórica de determinados trabajos continúan reproduciendo diferencias salariales.
La igualdad formal avanza más rápido que la igualdad real.
Una cuestión económica y social de primer orden
La desigualdad salarial no afecta únicamente a las mujeres. Tiene consecuencias directas sobre la economía en su conjunto: reduce el consumo, limita el desarrollo profesional de una parte esencial de la población activa y debilita la cohesión social.
Una economía que mantiene diferencias salariales persistentes desaprovecha talento, productividad y capacidad de crecimiento.
El diagnóstico que se desprende del Informe sobre Discriminación Salarial hacia las Mujeres es claro: la brecha salarial disminuye, pero sigue lejos de desaparecer. España avanza, aunque todavía convive con un modelo laboral donde el género continúa influyendo en cuánto se cobra, cómo se trabaja y qué futuro económico puede construirse.
La igualdad salarial, por tanto, no es solo una aspiración ética. Es una condición necesaria para una sociedad más justa, más eficiente y verdaderamente igualitaria.
María Iglesias Domínguez
Redacción de Tribuna Socialista

Hace muchos años que no llovía tanto en Andalucía, los mayores del lugar lo fijan a hace más de 70 años cuando eran muy jóvenes o eran niños, eran días y días de lluvias intensan sin parar que no permitían llevar una vida normal, se hacía difícil trabajar, principalmente en el campo, era una vida más dura que la que vivimos en la actualidad porque si se desbordaba un rio o similar, el estado no tenía los recursos públicos que hoy gozamos, ni por supuesto los ayuntamientos etc…
Las inundaciones en Andalucía, este invierno, entraron en una fase crítica tras varios días de lluvias persistentes asociadas a la borrasca Leonardo. El problema ya no era solo lo que caía sin cesar del cielo, sino la saturación absoluta del suelo, incapaz de absorber más agua, y el efecto dominó sobre ríos, arroyos y embalses.
En amplias zonas de Andalucía, el agua que caía escurría directamente hacia los cauces, acelerando crecidas y desbordamientos y eso hizo que la Junta de Andalucía mantuviera activada la situación operativa de nivel 2, con UME y dispositivos de emergencia desplegados en varias provincias durante varios días e incluso semanas.
Los registros de lluvia explican la magnitud del episodio y es que en la sierra de Grazalema, uno de los puntos más lluviosos de España, se superaron los 600 l/m² en poco más de 24 horas, con acumulados cercanos a 1.300 l/m² en apenas diez días. Es una cifra comparable a lo que llueve en un año entero en muchas capitales españolas, las más lluviosas.
A esto hay que añadir lo registrado acumulados muy elevados en la Serranía de Ronda, el Campo de Gibraltar, la campiña gaditana y zonas de Granada y Jaén, donde las lluvias persistentes han coincidido con deshielos en áreas de montaña, aumentando aún más el caudal de los ríos.
La situación más delicada se concentró en la red fluvial. En el momento más crítico del episodio, 14 ríos alcanzaron el nivel rojo y más de 30 se mantuvieron en nivel naranja, según los datos de los sistemas hidrológicos.
Entre los cauces con mayor preocupación destacan el Guadalquivir, el Genil, el Guadalete, el Guadiaro, el Guadalhorce y varios afluentes menores que provocaron inundaciones súbitas en núcleos urbanos y zonas rurales. En algunos puntos, los niveles subieron más de 15 centímetros por hora, obligando a activar desalojos preventivos.
Las inundaciones en Andalucía obligaron a desalojar a más de 3.500 personas, especialmente en Cádiz, Málaga, Granada y Jaén. Barriadas completas en zonas inundables fueron evacuadas de madrugada ante el avance del agua y una quincena de municipios quedaron incomunicados en distintos momentos del episodio, con carreteras cortadas por anegaciones, desprendimientos o colapso de firmes. La Dirección General de Tráfico contabilizó más de 140 carreteras cortadas en Andalucía, varias de ellas de la red principal.
Las inundaciones sufridas en Andalucía en este 2026, ya se consideran uno de los episodios hidrológicos más complejos de los últimos años, no solo por la lluvia acumulada, sino por la concatenación de temporales y la falta de capacidad de respuesta natural del territorio tras semanas de precipitaciones continuadas.
El Gobierno activa las ayudas destinadas a mitigar los daños de las borrascas en Andalucía
Extremadura y Andalucía reciben un impulso nunca visto! Desde este viernes 20 de febrero de 2025, están en vigor las esperadas ayudas para quienes han sufrido el paso devastador de las últimas borrascas. El Boletín Oficial del Estado (BOE) publica hoy el decreto que activa más de 7.000 millones de euros en fondos de emergencia.
El Gobierno y los ministerios ya tienen luz verde para desplegar rápidamente todas las medidas: no habrá que esperar más. Se trata de un paquete que refuerza la declaración de zonas en emergencia de protección civil, aprobada el pasado 10 de febrero por el Consejo de Ministros.
¿Quiénes serán los primeros beneficiados? Más de 12.400 desalojados recibirán ayuda inmediata: 150 euros por persona y día, una cantidad que puede sumarse a otras compensaciones por daños en viviendas.
El decreto establece indemnizaciones que multiplican por cuatro las cifras habituales: daños personales, reales y enseres de viviendas cuentan con nuevos máximos. Una familia tipo de cuatro miembros que haya tenido que abandonar su casa durante diez días podrá recibir hasta 6.000 euros de ayuda directa.
Además, estas ayudas tienen efecto retroactivo, estarán completamente exentas de tributación tanto en el IRPF como en el impuesto de sociedades para empresas. Tampoco afectarán a quienes reciben el ingreso mínimo, lo que amplía su accesibilidad.
Además los ayuntamientos afectados contarán con una inyección de 2.000 millones de euros destinada a reparar infraestructuras municipales dañadas por las lluvias e inundaciones. Este dinero no es un préstamo, sino una transferencia: los municipios no tendrán que devolverlo.
El Gobierno cubrirá el 100% de los daños detectados. Los municipios podrán utilizar el superávit de 2025 para continuar invirtiendo en la reconstrucción y recuperación tras la borrasca. Se relajarán las reglas de gasto y se implementará un Plan de Empleo dotado con 50 millones de euros dirigido a los ayuntamientos golpeados por el temporal.
El ahorro global para los contribuyentes estimado por el Gobierno ronda los 350 millones de euros. Y esto no es todo: habrá prestaciones por cese de actividad para autónomos hasta el 31 de mayo, ERTEs por fuerza mayor con exenciones para empresas y una reducción de requisitos para el subsidio agrario, facilitando el acceso con tan solo cinco jornadas cotizadas.
Miles de agricultores y ganaderos podrán beneficiarse de más de 2.100 millones en ayudas directas. Solo será necesario figurar en el registro de explotaciones agrarias de las zonas reconocidas como afectadas. Para los armadores de buques con base en Málaga, Cádiz y Huelva, hay 10 millones de euros adicionales reservados.
Se destinan 600 millones para rehabilitar caminos rurales e infraestructuras esenciales, además de 163 millones dirigidos a la restauración de vías y líneas ferroviarias estatales, gestionadas por el Ministerio de Transportes.
Plan de recuperación para comercios y hostelería
La hostelería y el pequeño comercio no quedan fuera: recibirán 120 millones en ayudas para superar los daños sufridos. Además, líneas ICO de 100 millones estarán disponibles para cubrir indemnizaciones y reparar los daños agrícolas provocados por la borrasca, junto al apoyo del consorcio de seguros.
Después de la tragedia que durante días ha tenido en pie a miles de Andaluces, llegan estas medidas que suponen un antes y un después tras la declaración de emergencia.
María Iglesias Domínguez
Comité de redacción de Tribuna Socialista

El 8 de Marzo de 2025, las Mujeres Republicanas salimos a la calle para exigir el alto a la guerra y al genocidio. Un año después, lamentablemente esta exigencia es aún más apremiante.
En todo el mundo estamos viviendo bajo la amenaza de terribles retrocesos en los derechos y condiciones de vida de los trabajadores a todos los niveles. Y no es solo una amenaza, es una realidad que se concreta en el corazón mismo del imperialismo, los Estados Unidos, con una crudeza inimaginable. Y en todos los países cuyos gobiernos de pliegan, de manera más o menos directa, a las órdenes de Trump, porque el aumento del gasto militar exigido por este –y concedido por aquellos– implica recortes que atentan contra la vida de las poblaciones. Y, como siempre, las mujeres sufrimos esos recortes con especial virulencia.
La lucha organizada de las mujeres trabajadoras contra la guerra comenzó antes incluso del estallido de la Primera Guerra Mundial. En 1907 Clara Zetkin organizó en Stuttgart la Primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, de las que pasó a ser secretaria. Allí se defendió que las mujeres trabajadoras debían organizarse no solo por sus derechos civiles, sino también contra el militarismo creciente en Europa.
Más tarde, ya en plena Guerra Mundial y en medio de enormes dificultades, en marzo de 1915, Clara Zetkin, por entonces secretaria de la Internacional Socialista de Mujeres, junto a las revolucionarias rusas organizó en Berna la primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas contra la Guerra, que contó con 29 delegadas de los países beligerantes.
La Conferencia adoptó una resolución conocida popularmente como «Guerra a la guerra» (ver recuadro adjunto).
Resolución de la Primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas contra la Guerra (1915)
«La actual guerra mundial hunde sus raíces en el imperialismo capitalista. Fue provocada, finalmente, por las exigencias de los explotadores y clases gobernantes de los diferentes países que, en una lucha competitiva entre sí, se esfuerzan en extender su explotación y dominación más allá de las fronteras de sus propios Estados.
[…] La historia establecerá la tremenda responsabilidad del estallido de la guerra que recae sobre los Gobiernos y la diplomacia de varias grandes potencias. Durante ocho meses, la guerra mundial ha destruido cantidades inconmensurables e inestimables de valores culturales, y ha causado innumerables sacrificios de vidas humanas. Ha pisoteado y deshonrado los más altos logros de la civilización, los más sublimes ideales de la humanidad.
[…] A partir de estas consideraciones, la Conferencia Extraordinaria de Mujeres Socialistas declara la guerra a esta guerra. Exige el cese inmediato de esta monstruosa lucha entre los pueblos. Exige una paz sin anexiones ni conquistas, una paz que reconozca el derecho a la autodeterminación y a la independencia de los pueblos y nacionalidades (incluidos los pequeños) y que no imponga condiciones humillantes e intolerables a ninguno de los estados beligerantes».
Hoy, la lucha en defensa de la democracia, de la más elemental de las democracias, pasa por la defensa incondicional del pueblo palestino, porque su lucha, desigual pero inagotable, concentra la lucha de todos los pueblos del mundo.
Esta realidad nos remite al ejemplo de Rosa Luxemburgo, asesinada por mantenerse firme en sus convicciones: se opuso a los créditos de guerra y advirtió que la guerra es una cruel escuela para nuestra clase. Su consigna «socialismo o barbarie» advertía que, sin transformación social, la humanidad quedaría atrapada en ciclos de destrucción.
Y esa certera advertencia de Luxemburg se concreta hoy en 56 guerras abiertas (según cifras oficiales que parecen quedarse muy por debajo de la realidad), un atroz genocidio y una escalada bélica que se traduce en el aumento imparable del gasto militar, y el consiguiente descenso –desaparición en muchos casos– del gasto social.
De esta barbarie anunciada las mujeres somos las primeras víctimas en muchos sentidos.
Sin duda, los pueblos sostienen la vida en medio del dolor (televisado o transmitido) pero hay informes que no siempre cuentan: la guerra es también violencia contra las mujeres, violencia contra los cuerpos, violencia contra la vida misma.
Y aquí en casa, en Europa, se desarrolla una guerra salvaje, que ha causado ya un millón de muertos, entre jóvenes rusos y ucranianos, por causas del todo ajenas a esos jóvenes. Una pugna entre oligarquías en la que nada tienen esos jóvenes que ganar y todo que perder. Ya sabéis: «vuestras guerras, nuestros muertos».
Un llamamiento firmado conjuntamente por militantes rusos y ucranianos dice: «Es infinitamente ingenuo creer que la guerra conduce a la paz. Ni Putin, ni Trump, ni Zelenski, ni los dirigentes europeos han sido capaces de aportar lo esencial a los pueblos: la paz. Los cálculos basados en una victoria militar se han venido abajo, así como los intentos de «toma y daca» entre dirigentes a costa de los pueblos. […] Conocemos el precio de la guerra: nos ha privado de nuestra voz y del derecho a decidir nuestro destino. La única posibilidad de poner fin a esta pesadilla es devolver a nuestros pueblos ese derecho, el derecho a la autodeterminación».
Gobiernos, instituciones, incluso ciertas organizaciones del movimiento obrero, toman partido en esta carnicería capitalista e insisten en que todos debemos tomarlo. Nosotras no tomamos partido por los oligarcas que se juegan sus intereses sobre montañas de inocentes muertos y heridos.
¿Tendrá algo que ver la economía de armamento en esta escalada bélica? Ese negocio redondo que se retroalimenta: fabrican armas, las venden, las utilizan dejando una estela de muerte y destrucción humana y planetaria, y fabrican más remesas. Porque parece mentira que haya que señalar aún que esa falacia del rearme preventivo es eso: una falacia vergonzosa. Las armas no se fabrican para guardarlas por si acaso, se fabrican para utilizarlas. Si no, no hay negocio.
Pero los pueblos de todo el mundo se levantan contra la guerra y el genocidio que la entidad sionista perpetra en Palestina. El abismo entre Gobiernos e instituciones por un lado y trabajadores y pueblos por otro, se ahonda cada día.
La voluntad de los pueblos de defender sus derechos y conquistas, naturalmente en peligro con el aumento de los presupuestos militares, y defender en última instancia su propia vida es clara y evidente. Por ello estamos necesitados de organizarnos a nivel no solo nacional, sino sobre todo internacional. Ese es el papel que jugaron la conferencia y el mitin contra la guerra de los días 4 y 5 de octubre pasado en París, que tienen su continuidad en la conferencia/mitin de Londres que se celebrará los días 19 y 20 de junio.
Porque el tiempo de caracterizar ha pasado sobradamente. Ahora tenemos que organizarnos. El espectáculo de dolor y muerte no necesita ninguna explicación, solo exige determinación y organización para acabar con él, para liberar al pueblo mártir de Palestina, para sacar de las trincheras a los jóvenes rusos y ucranianos cazados a lazo por las calles para convertirlos en carne de cañón. Si alguien necesita aún explicaciones, ese alguien no es de los nuestros y no vamos a perder el tiempo en dárselas. Porque no hay tiempo.
El día 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, porque así lo decidió en marzo de 1911 la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, para honrar a las mujeres que lucharon y luchan por la emancipación de los trabajadores y, por tanto, por su propia liberación de la doble opresión que sufren.
En 1975, la Asamblea General de Naciones Unidas decidió hurtar el carácter obrero de esa fecha, eliminando la palabra «trabajadora», en aras de una supuesta transversalidad en los problemas que afectan al conjunto de las mujeres. Lamentablemente, las direcciones de las organizaciones sindicales y políticas en todo el mundo han aceptado ese disparate, que sitúa en un mismo plano a burguesas y proletarias. Y no, no estamos en un mismo plano. De hecho estamos en planos opuestos en la batalla por la emancipación y por la igualdad.
En nuestro país hay un claro escollo en esa batalla: la Monarquía y las instituciones heredadas del dictador.
Baste repasar la actuación de la judicatura en todas aquellas cuestiones que afectan al derecho de las mujeres a la vida y a la protección. Burlas, humillaciones, cuando no directamente culpabilización de las víctimas.
La lucha por la República ha de formar parte de este 8 de marzo. Pero no solo por la flagrante negación de democracia que supone el sistema monárquico, aunque también por eso. La lucha por la República tiene un contenido muy concreto. Es la lucha por parar los gastos militares y dedicarlos a las necesidades sociales.
En este régimen no cabe la emancipación de la mujer trabajadora, como no cabe el conjunto de reivindicaciones del movimiento obrero.
Los derechos duramente conquistados por la más que centenaria movilización de las mujeres nunca han estado asegurados. El capital y los Gobiernos e instituciones a su servicio no cejan en su empeño por recortarlos, arrebatarlos incluso. Miramos con horror lo que está sucediendo en Estados Unidos, donde peligra hasta lo más elemental. Pero no hay que mirar más allá de Europa para ver esa misma dinámica. El dinero que se gasta en más y más armas no sale de las piedras, sale de nuestros bolsillos, de lo que aportamos para mejorar nuestras condiciones de vida, no para promocionar la muerte.
Por eso, de nuevo este 8 de marzo, las mujeres trabajadoras estaremos en la calle por nuestras reivindicaciones y, para realizarlas, no hay otro camino que la lucha contra la guerra y contra la guerra social. En nuestro país, esa lucha pasa por la República. A escala internacional, la conferencia/mitin de Londres contra la guerra es el siguiente hito en esta batalla por aunar las fuerzas de organizaciones, militantes, demócratas que entienden que en esta batalla nos va la vida.
Isabel Cerdá
Miembro del colectivo Mujeres Republicanas


El Consejo de Ministros ha aprobado, a propuesta de la Ministra de Sanidad, Mónica García, un ante proyecto de Ley de gestión pública e integridad del Sistema Nacional de Salud, que deroga la Ley 15/97.
Saludamos esta iniciativa, y manifestamos que, además de derogar la ley, hay que acabar con todos los procesos de gestión privada del SNS que de ella se han derivado, lo que exigiría incluir en la nueva ley:
1. Prohibición absoluta de poner en marcha nuevos procesos de externalización.
2. Reversión automática a lo público de los servicios y hospitales hoy sometidos a gestión privada, cuando termine su periodo de concesión.
3. Mecanismos precisos y concretos de inspección del funcionamiento de esos servicios de “gestión indirecta”, garantizando la calidad del servicio, el cumplimiento de las normas y el respeto de los derechos de su personal.
4. Presupuesto de urgencia para la Sanidad Pública, que permita ampliar horarios y dotación de los centros públicos existentes y poner en marcha nuevos centros.
La propuesta de la CEOE, del pasado 23 de enero de 2026, de eliminar la cotización a la Seguridad Social durante las bajas médicas no es una medida técnica ni neutra: es una toma de posición ideológica. Una más. Y siempre en la misma dirección: reducir derechos cuando la clase trabajadora deja de ser rentable o suficientemente productiva para el empresario.
Bajo el argumento de aliviar cargas empresariales, la patronal plantea algo profundamente regresivo: que la enfermedad tenga consecuencias colectivas negativas, que el tiempo de baja sea también un tiempo de menor protección social para la persona trabajadora. Como si enfermar fuese una anomalía del sistema productivo y no una realidad humana inevitable, muchas veces vinculada a las propias condiciones de trabajo.
La Seguridad Social no es un gasto superfluo. Es el pilar que sostiene pensiones y prestaciones sociales (incluidas las bajas médicas) y uno de los principales mecanismos de cohesión social. Debilitarla abriendo “excepciones” en las cotizaciones supone erosionar el contrato social y el marco de las relaciones laborales por la puerta de atrás, siempre a costa de los mismos: trabajadores precarios, empleos físicamente exigentes y sectores con peor salud laboral.
El viejo mantra de que rebajar costes crea empleo vuelve a demostrar su falsedad. La precarización no ha generado trabajo digno; ha generado miedo, desigualdad y una clase trabajadora más vulnerable. Eliminar la cotización en las bajas médicas no incentiva la contratación: incentiva la desresponsabilización empresarial y traslada el riesgo al sistema público y al conjunto de la ciudadanía. Lejos de fomentar el empleo, esta medida externaliza el riesgo hacia el sistema público de Seguridad Social. El coste de las bajas (que en muchos casos están relacionadas con enfermedades profesionales, estrés laboral, sobrecarga física o precariedad) pasa a ser asumido colectivamente, mientras las empresas mantienen intactos sus beneficios y reducen sus obligaciones.
Además, se rompe un principio básico del sistema de protección social: la corresponsabilidad entre quienes generan el riesgo y quienes lo financian. Si la empresa deja de cotizar cuando una persona trabajadora enferma, se diluye el vínculo entre organización del trabajo y salud laboral, como si las bajas fuesen fenómenos aleatorios y no, en muchos casos, consecuencias directas del modelo productivo y del puesto de trabajo.
Eliminar la cotización durante las bajas médicas debilita, por tanto, el sistema público de protección social y normaliza la idea de que la enfermedad es un problema individual y no una cuestión colectiva ligada al trabajo. No se crea empleo de calidad; se abarata el incumplimiento de la responsabilidad empresarial y se traslada el coste al conjunto de la sociedad.
Por su parte, el reciente estudio de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) sobre la incapacidad temporal, publicado este mes de febrero, ha puesto el foco en el aumento del gasto y en la necesidad de mejorar la gestión de esta prestación. Sin embargo, abordar este fenómeno exclusivamente desde la óptica del control presupuestario sería un error político y social.
El incremento de las bajas laborales no puede analizarse al margen del contexto: el envejecimiento de la población trabajadora, la precariedad, la intensificación de los ritmos productivos y el preocupante aumento de los problemas de salud mental, entre otros factores. Antes que sospechar de quienes enferman, conviene preguntarse qué está ocurriendo en nuestros centros de trabajo y en un sistema sanitario tensionado, especialmente en la atención primaria.
Desde una perspectiva progresista, la sostenibilidad del sistema no debe enfrentarse a la protección de derechos. Mejorar la coordinación entre administraciones y reforzar el papel del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) puede ser positivo si el objetivo es agilizar procesos y evitar ineficiencias. Pero cualquier reforma debe partir de una premisa clara: la incapacidad temporal no es un privilegio, es un mecanismo de protección social que garantiza que nadie tenga que elegir entre su salud y su salario.
El debate no debería centrarse en endurecer controles, sino en fortalecer la prevención de riesgos laborales, invertir en salud pública y dignificar las condiciones de trabajo. Porque una sociedad que sospecha de quien enferma es una sociedad que ha perdido de vista el valor central del Estado del bienestar: cuidar a su gente.
Una sociedad decente no penaliza la enfermedad ni convierte la salud en una obligación productiva. Defender la cotización durante las bajas médicas no es radicalismo: es defender la dignidad, la solidaridad y la democracia social frente a una lógica que solo entiende de beneficios.
Jesús García Muñoz
Concejal – Portavoz PSOE de Quijorna

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