Razones para una huelga general

Los salarios de la clase media y trabajadora no alcanzan para asumir el crecimiento desorbitado del precio de una vivienda o de un alquiler. En el primer caso a un ritmo anual medio del 12%, lo que supone una subida acumulada en los últimos cinco años del 52% según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). En cuanto al alquiler la media acumulada de subida, desde 2021, es del 27% según los datos que manejan los principales operadores en el sector inmobiliario. En paralelo los salarios en este mismo periodo, tomando como referencia el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), han subido un 30%, merced a la subida del Gobierno progresista desde los 965 a los 1.180 actuales. Por último, para completar el cuadro, el dato de la inflación que en España subió en el último lustro un 26% (INE). Según estos guarismos, una persona con un salario medio entre los 1.300 y los 1.800 euros brutos al mes, debe destinar hasta un 50% de su nómina mensual a pagar un alquiler, según los operadores inmobiliarios, y un 37,5% para la compra de una vivienda, que en Madrid y Barcelona supera el 40%, según la patronal bancaria. En ambos casos, por encima del 30% tope que la banca recomienda para poder pagar una vivienda de manera desahogada.

Éste es el cuadro del esfuerzo, imposible, que debe afrontar un ciudadano medio para alquilar o comprar una vivienda, que ya de por sí justifica la necesidad de una huelga general. Razón que sube de grado, si se suma la degradación de la sanidad, educación y servicios sociales, por los recortes en sus presupuestos que reducen la calidad de las prestaciones que ofrecen a la ciudadanía, para justificar así la necesidad de establecer convenios y conciertos con empresas del sector privado para reforzar y garantizar las prestaciones, según dice la derecha que gobierna en Comunidades y Ayuntamientos.  Argumento para enredar a la ciudadanía al expandir la idea de que sin la colaboración público privada el sistema sanitario, educativo y la prestación de los servicios sociales sería inviable. Mantra que repiten hasta la saciedad como un trampantojo para que no hablemos de la raíz del problema, la negativa de las administraciones gobernadas por el PP y Vox a contratar los médicos, sanitarios, profesores y trabajadores sociales necesarios para ofrecer unas prestaciones púbicas de calidad.

Trampantojo que oculta que esos convenidos, acuerdos marco o delegaciones de gestión de los servicios públicos a empresas privadas, suponen un trasvase de las rentas del trabajo a rentas de capital como se observa de manera palmaria en el balance anual de los grandes grupos empresariales del sector sanitario, educativo o de los fondos buitre que operan en el sector inmobiliario, con un aumento de sus beneficios desorbitado gracias a la inyección de dinero público que reciben de los presupuestos de Comunidades y Ayuntamientos, generalmente opacos, vía conciertos y convenios para gestionar los servicios públicos en los que se asienta el estado del bienestar.

Así lo confirma un estudio de la Fundación Dialnet que apunta cómo el equilibrio en la distribución de la renta entre el capital y el trabajo es cada vez más desigual: desde la década de los años setenta del siglo pasado se está dando una caída paulatina del peso de los salarios en la renta nacional, inclinándose la balanza cada vez más a favor de las rentas empresariales… En España la población asalariada ha crecido de forma continuada, pero la proporción de la renta que recibe no ha dejado de disminuir. Datos que justifican que los sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO, se hayan unido a la Huelga General del 11 de noviembre, promovida por el Sindicato de Inquilinas, para trasladar a los centros de trabajo el malestar de millones de ciudadanos ante unos precios de compra y alquiler que absorben una parte cada vez mayor de sus salarios, como señalan sus secretarios generales Pepe Álvarez y Unai Sordo, en el comunicado conjunto que anunció la participación de sus organizaciones en la movilización contra la especulación inmobiliaria.

Declaración en la que reclaman una subida salarial del 7%, porque los salarios no alcanzan a pagar la vivienda y hacer frente a la inflación, como justificación para participar en la huelga general y replicar a las declaraciones del presidente de la CEOE, Antonio Garamendi en el Foro La Toja Vínculo Atlántico, donde puso en duda la legalidad de la convocatoria porque la vivienda no es un conflicto laboral, declaración en la que anunció que actuará por la vía legal si la huelga finalmente se convoca. Desconoce Garamendi, o lo oculta para defender su argumento, que la jurisprudencia del Tribunal Supremo y los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), respaldan la legalidad de las huelgas que tengan incidencia en las condiciones de trabajo, aunque critiquen políticas más generales.

Misma tesis que apoya Silvia Arribas, letrada del Gabinete Jurídico Confederal de la Confederación General del Trabajo (CGT) al señalar, con la experiencia de haber redactado la solicitud de las convocatorias de las huelgas generales del 8M en 2018 y 2019, y por Palestina en 2024 y 2025, que el acceso a la vivienda tiene una clara vinculación con las condiciones laborales, porque el salario mínimo actual no permite acceder a una vivienda ni, en general, asumir el coste de la vida.

Más allá del absurdo que supone dudar del derecho que asiste a los sindicatos mayoritarios a participar y promover la huelga general por la vivienda, lo significativo, en esta ocasión, es que no han sido ellos sino un sindicato, el de inquilinas, nacido desde abajo para defender el derecho constitucional a una vivienda digna, el que ha aglutinado el descontento de un sector amplio y transversal de la sociedad por la degradación de los servicios públicos que, poco a poco, va horadando el significado y sentido del Estado del Bienestar.

Tensión social que estaba latente y larvada a la que solo le faltaba la chispa necesaria para despertar las conciencias y animar a la movilización contra la injusticia y mercadeo del capitalismo salvaje con los derechos que asisten a las personas. Esa centella luminaria fue el desahucio de Maricarmen, por su firmeza en la denuncia de la injusticia a la que la sometía el fundo buitre Urbagestión que quería apropiarse de su casa, de su vida, que contrastaba con la creciente debilidad física que se acentuó durante el proceso de expulsión y que finalmente provocó su fallecimiento.

Esta ambivalencia de fortaleza y debilidad que vio toda España cuando la sacaron en camilla de su casa, mientras ella animaba de seguir en la lucha, despertó en la ciudadanía comprometida un sentimiento de humanidad y la necesidad de actuar contra el oprobio sistemático al que nos somete el capitalismo salvaje y quienes lo amparan, que ha desembocado en las concentraciones y acampadas que se mantienen activas en la práctica totalidad de ciudades españolas, dando sentido y forma a la necesidad de una huelga general. Movilización que demuestra que la sociedad española no está dormida, como muchos pensaban, y que cuando se pone en movimiento no hay quien la pare, harta de que los yonquis del dinero jueguen con sus derechos y marchiten sus perspectivas de vida.

Vicente Mateos Sainz de Medrano,

periodista, profesor universitario

y Doctor en Teoría de la Comunicación de Masas

Editorial: Una Huelga General por reivindicaciones concretas

El 11 de noviembre todas y todos a la Huelga General. Una Huelga convocada por los sindicatos de clase a instancias de los movimientos sociales, a partir del desahucio de Maricarmen; la mujer de 87 años a la que el fondo buitre Urbagestión echó de la vivienda alquilada en la que residía, empujándola así a la muerte. Un hecho que no se hubiese producido sin el auto judicial que autorizó el desahucio y sin el apoyo político que brindan a los especuladores, tanto el Ayuntamiento de Madrid como la Comunidad que preside Ayuso.

Se queja la derecha de que es una huelga contra la oposición. Bueno, es una manera de verlo, y de reconocer por su parte que junto al récord que ostenta el Gobierno de Rajoy, que en 2012 forzó dos huelgas generales en el mismo año: una, el 29 de marzo, contra la salvaje reforma laboral, muchos de cuyos lesivos elementos continúan en vigor y otra, el 14 de noviembre, contra el “austericidio” que el PP introdujo en los presupuestos para 2013. Ahora obtiene el de ser el primer partido en la oposición en recibir una huelga general, pero en todo caso no es esta la cuestión.

La huelga convocada para el día 11 de noviembre es una llamada a resolver las reivindicaciones y necesidades más apremiantes de la mayoría de la sociedad. Es también una huelga de aviso al gobierno actual y al que salga de las urnas el día 29N: es necesario un cambio de rumbo, de política; un cambio que satisfaga las reivindicaciones de la base social del Gobierno progresista.

En España, como en Francia, Albania, Bélgica, Italia o Portugal, no hay huelgas y movilizaciones contra el Gobierno o contra la oposición como sujetos, sino contra las políticas que están empobreciendo a la clase trabajadora europea. El hecho diferencial es que en España es la oposición la que obstaculiza las mínimas políticas progresistas que emanan del Gobierno y, además, amenaza con retrocesos brutales contra derechos básicos como el Sistema Público de Pensiones, la Sanidad o la Educación públicas. El común denominador entre las movilizaciones españolas, francesas y de otros países es que la juventud se identifica con la clase trabajadora, a diferencia de los que ocurrió en las movilizaciones del 15M.

Son PP y VOX, quienes desde los ayuntamientos y comunidades autónomas en las que gobiernan se niegan a cumplir con la Ley 12/2023 por el derecho a la vivienda. Son estos partidos de la oposición quienes fomentan hoy el libertinaje de los pisos turísticos, como lo hicieran en el pasado, cuando en 1998 el Gobierno de Aznar aprobó la ley del suelo que derivó en la burbuja inmobiliaria de 2008, arrastrando a la ruina a cientos de miles de españolas y españoles.

Resulta que es la oposición la que plantea, si el 29 de noviembre llega al Gobierno, cambiar el modelo de reparto del Sistema Público de Pensiones por un modelo mixto, que no es otra cosa que la privatización de nuestras pensiones entregándosela a bancos, aseguradoras y todo tipo de especuladores financieros.

Es esta oposición desde sus gobiernos autonómicos quienes llevan años privatizando la Sanidad Pública, a partir del camelo de la “colaboración”-público privada. Privatización amparada en la Ley 15/97 que debería ser derogada en su integridad.

Esta oposición es la que provoca que las trabajadoras de las escuelas infantiles de Madrid lleven meses en huelga contra la precariedad salarial y laboral que sufren. El mismo Gobierno autónomo que maltrata y destruye la Educación Pública asfixiando económicamente a las universidades y desatendiendo la contratación y unas condiciones dignas en los centros educativos en todos los niveles de la enseñanza. Y, por supuesto, sobreexplotando al profesorado con la carga de trabajo, la eterna interinidad y unos salarios impropios de la responsabilidad social que se les exige.

La mayoría social en nuestro país lleva muchos años acumulando motivos para una huelga general. Son muchos los colectivos afectados por las violentas políticas de la derecha allá donde gobiernan. Ya no vale el juego de trileros que se traen con las competencias autonómicas o estatales: cuando es para pedir dinero las comunidades exigen más y más, pero cuando es para prevenir incendios o “danas” entonces ya las competencias no son suyas.

Las víctimas de la DANA de 2024 en Valencia no olvidan quién se fue a comer a El Ventorro ignorando los avisos y alarmas, ni que Feijóo le cubrió las espaldas a Mazón. De la misma manera que Ayuso es la responsable de las 7291 víctimas abandonadas en las residencias de Madrid, aquellos que según Ayuso se iban a morir igual, responsable que es apoyada por el candidato del PP a la presidencia del Gobierno.

El hartazgo de la mayoría social es laboral, contra la patronal del señor Garamendi, cuya retribución como presidente de la CEOE supera los 400.000 euros anuales, pero se niega a subir el SMI, las pensiones y los salarios de las trabajadoras y trabajadores de este país. Mientras los precios han subido especulativamente por las mismas empresas que racanean subidas salariales a sus trabajadores:

  • Según el Boletín Económico del Banco de España correspondiente al 2º trimestre 2025(1), el precio de los alimentos subió un 33,9%, entre diciembre de 2019 y diciembre de 2024.

En el mismo periodo, los salarios se incrementaron un 12,53% y las pensiones un 16,10%. Esto supuso, en ese periodo, una pérdida de poder adquisitivo respecto a la cesta de la compra, de 21,37% para las y los asalariados y del 17,80% para las y los pensionistas.

Para comparar la subida de las pensiones y de los salarios con el incremento de la vivienda en alquiler, recordemos los datos que se citaban en el artículo “Frente al abuso económico, contundencia del Estado”, de Roberto Tornamira, publicado en Tribuna Socialista 179(2):

“La vivienda se ha convertido en un valor refugio para la rentabilidad del capital. El precio medio de la vivienda en alquiler ha pasado de 7,3 €/m2 en julio de 2014 a 15,3€ m2 en julio de 2026, 47,71% de incremento. Mientras que, en el mismo periodo, los salarios han subido de media en convenio colectivo un 26,86% y las pensiones un 25,80%. Esto significa que las y los asalariados han perdido frente al precio de los alquileres un 20,85% y las y los pensionistas un 21,91%.”

Solamente con la emergencia social que ha generado el mercado de la vivienda en España ya hay motivos suficientes para exigir un huelga general, como acertadamente ha hecho el Sindicato de Inquilinas.

Sobran los motivos para parar la producción y el consumo el 11 de noviembre y exigir cambios profundos en todas las materias citadas, que están llevando a la clase trabajadora a una situación límite.

No es casualidad que las protestas se extiendan por Europa, son las políticas económicas impuestas por el capital financiero internacional las que provocan esta situación: las guerras, la presión de Trump y quienes le apoyan para incrementar la dedicación de dinero público a gastos militares, entre otros factores, es lo que lleva a la asfixia económica y al empobrecimiento de millones de trabajadoras y trabajadores. Del mismo modo que millones de jóvenes en toda Europa se echan a la calle a reivindicar su legítimo derecho a un futuro digno; techo, salario y alimentación sana y asequible.

La derecha internacional, y la española a la cabeza de los vasallos que la secundan, atenta contra la vida cuando apoya a Israel en su genocidio contra el pueblo palestino, de la misma manera que causa miles de muertos cada día en los frente ruso y ucraniano cuando niega la paz y el alto el fuego en esa guerra, en su incesante chalaneo comercial.

El 11 de noviembre a la Huelga General para exigir:

  • Control de los precios de la vivienda y expropiación de las viviendas públicas que fueron vendidas por el PP a fondos buitre.
  • Intervención del precio de los alimentos y demás productos de primera necesidad.
  • Marcha atrás en la privatización de la Sanidad y Educación públicas
  • Blindaje constitucional de las Pensiones Públicas y auditoría de las cuentas de la Seguridad Social
  • Subida de salarios y pensiones hasta recuperar el poder adquisitivo perdido.

  1. https://www.bde.es/f/webbe/SES/Secciones/Publicaciones/InformesBoletinesRevistas/BoletinEconomico/25/T2/Fich/be2502-art05.pdf
  2. https://tribunasocialista.com/2026/09/30/frente-al-abuso-economico-contundencia-del-estado-frente-a-los-desahucios-abusivos-expropiacion-sin-paliativos/
Defensa de las Pensiones Publicas
Acampada por la Vivienda
Mafifestaciones por la Educación Pública
Manifestacion por los servicios publicos

La clase trabajadora argentina en lucha

Huelga general del 24 enero

La clase trabajadora de Argentina se defiende de los ataques neoliberales de Milei con su Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), la Ley Ómnibus (Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos). Estas brutales medidas, que ponen Argentina al servicio del capital financiero se están debatiendo en sede parlamentaria y por ello, los trabajadores argentinos, con la iniciativa de la CGT y la CTA convocaron movilizaciones y huelga general para el 24 de enero.

Las medidas del decreto atentan contra la economía popular, los derechos sociales y laborales, las privatizaciones y van acompañadas del intento de imponer un «régimen de excepción», que concentraría el poder en la presidencia de la República hasta 2025, que puede prorrogarse hasta el final del mandato de Milei. Por ello, decenas de organizacions políticas, sociales, culturales y de toda índole han secundado esta movilización y firmado un documento en el que además de la retirada del decreto se demanda:

  • Suspensión del pago de la deuda externa. Anulación del acuerdo con el FMI
  • Para derrotar a la inflación, congelación de precios y control a las grandes empresas formadoras de precios en la producción y la distribución de los productos de la canasta básica, de la energía y del transporte
  • Recuperar la soberanía sobre nuestros bienes comunes, las vías navegables y el control del comercio exterior
  • Recuperación inmediata de salarios y jubilaciones. Contra los despidos. Contra la derogación de la Ley de Alquileres y los desalojos. Contra la represión y las detenciones que atacan las luchas populares

Desde Tribuna Socialista nos solidarizamos con la movilización de la clase trabajadora argentina y saludamos con satisfacció las concentraciones que el día 24 convocaron UGT y CCOO ante las embajadas argentinas en diversas ciudades de España.

Como ya hemos comentado en números anteriores, la «libertad» que venía proclamando Milei no es otra que la libertad para las empresas elevado a su grado máximo, con privatizaciones, la abolición de derechos, represión y recortes en políticas sociales. Al final, tal y como reza en la pancarta de la imagen, la «casta» es el pueblo.

En la fecha de redacción de este artículo, pocos medios de comunicación se han hecho eco de la movilización, pero la realidad es que el apoyo social a Milei merma día a día en Argentina, al tiempo que crece la oposición activa a sus políticas. Cerca de 1 ,5 millones de personas, a pesar de las amenazas represivas y de la fuerte presencia policial han participado en la huelga y en unas manifestaciones que son solo el inicio de la resistencia del pueblo argentino ante las atrocidades del gobierno Milei contra los derechos y las conquistas de la mayoría social en Argentina.

Montserrat Salvatierra
Militante PSC El Vendrell

9 de Noviembre: Una gran huelga paralizó las principales ciudades de Grecia.

Los problemas vienen de lejos. El 5 de julio de 2015 se realizó un referéndum en Grecia convocado por el Gobierno de SYRIZA, había que determinar; si el pueblo griego aceptaba o no los planes de rescate que las distintas instancias económicas internacionales querían imponer a los griegos. Pese a las presiones recibidas en favor del Sí e, inesperadamente para algunos, el 62% de los electores votó en contra del rescate con más de 20 puntos de diferencia sobre el Sí.

Alexis Tsipras presidente del gobierno que había hecho campaña por el no, desobedece el mandato del pueblo y acepta las condiciones de la Cumbre de la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, en algunos aspectos más duros que los que proponían antes del Referéndum.

En las siguientes elecciones generales gana las elecciones Nueva Democracia (ND) obteniendo una mayoría de 158 escaños de los 300 que tiene la cámara de representantes griegos.

Durante estos 12 años, a los trabajadores del sector público se le han aplicado recortes salariales de hasta el 40% y el salario mínimo pese a haber percibido algún aumento está en 713€.

La huelga del día 9 de noviembre convocada por la Confederación General de Trabajadores (GSEE) y el Frente General de Lucha (PAME) sindicatos mayoritarios tuvo un gran seguimiento, miles de trabajadores y trabajadoras de todos los sectores sociales se manifestaron contra la subida de precios que el gobierno permite y exigen subidas salariales, subida de las pensiones y del salario mínimo. Además del restablecimiento de la negociación colectiva.

El lema contra la pobreza y la guerra fue ampliamente coreado por las manifestaciones convocadas.

Según algunos dirigentes la huelga fue masiva no porque fuese convocada por los sindicatos mayoritarios sino porque era una necesidad para la mayoría social, para gritar que hay que acabar con el saqueo al trabajo y salarios de hambre que no permite llegar a final de mes a las familias trabajadoras, contra las subidas de precios en la alimentación y la energía por la codicia de los patronos y empresas energéticas.

También fue muy extendido el grito contra la guerra, que los manifestantes no hacen suya.

Las declaraciones de responsables sindicales indican que la lucha continuará, y se preparan nuevas movilizaciones en el sector público y privado.

Sorprenderá la clase obrera griega cómo dice la editorial de T.S en este número.

José Antonio Iniesta
Militante socialista y miembro del Comité de Redacción de T.S.

En solidaridad con los metalúrgicos de Cádiz

Al Comité por la Alianza de los Trabajadores y los Pueblos (CATP), apoya y anima a participar en la Concentración que, convocada por distintas organizaciones, tendrá lugar el viernes día 26, a las 19:00 en la Puerta del Sol (Madrid).
La lucha de los trabajadores y trabajadoras del metal, y de la mayoría social gaditana, trasciende la reivindicación del Coordinadora Estatal del CATP Convenio Colectivo provincial. Es la lucha por la defensa 24 de noviembre de 2021 de los puertos de trabajo, contra el desmantelamiento y la
deslocalización permanente que viene sufriendo la industria en nuestro país, con el único fin de las multinacionales de migrar a países en los que pueden imponer salarios de miseria, abusando de la ausencia de convenios colectivos,
e incluso imponiendo a otros gobiernos la no aplicación de la normativa laboral existente.
En España, el peso del sector industrial ha caído paulatinamente hasta situarse en 2019 en un 14,64% del PIB, frente al 18,7% que suponía en el año 2000. El problema que afrontan con digno arrojo los trabajadores y trabajadoras
del metal en Cádiz, junto a sus familias y vecinos, es el problema de los trabajadores y trabajadoras de la comarca de A Mariña (Lugo), que también están en movilización contra la destrucción de empleo que les amenaza en las fábricas de Vestas y Alcoa. Como lo es también la situación que se sufre en Barcelona: en SEAT con un ERTE “interminable”; o en Nissan contra el cierre de la fábrica. Y así podríamos citar distintos puntos de conflicto, incompren-
siblemente inconexos, aunque a pesar de sus diferentes formas o ritmos el origen está en la voracidad del capital.

En solidaridad con la lucha de los compañeros y compañeras del metal en Cádiz y con todas las luchas obreras, los compañeros y compañeras del CATP en Madrid, nos veremos a las 18:45 en la esquina del edificio Apple, Puerta del Sol esquina a Carrera de San Jerónimo.

Rechazamos la prohibición de Concentración solidaria,
por parte de Delegación del Gobierno en Madrid