¿Por qué sube tanto la luz?

En los últimos meses asistimos a una subida sin precedentes de la factura de la luz, tanto para los clientes residenciales como para las empresas.

¿A qué se debe esta subida?

Con la factura de la luz, pagamos tres conceptos diferentes: impuestos, peajes y energía. Vamos a analizar cada uno de ellos.

  • Impuestos:

En la factura de la luz, se paga el Impuesto Eléctrico 5,1127 %. Está regulado por la ley 66/1997, y lo deben pagar todas las viviendas, locales y espacios que tengan contratado un punto de suministro eléctrico. En realidad, es una adaptación del antiguo «coste específico asignado a la minería del carbón», creado en 1992 para ayudar a este sector, y sustituido cinco años después por el actual impuesto sobre la electricidad.

También se paga el 21% de IVA.

El Gobierno acordó, en el BOE de 25 junio 2021, bajar el Impuesto Eléctrico al 0,5%, y el IVA al 10% (para consumidores con potencias contratadas inferiores a 10 Kw), al objeto de amortiguar la subida de la luz. Esta bajada de impuestos ha sido prorrogada.

  • Peajes:

Los peajes son cargos que se pagan en la factura de la luz, relativos a diferentes aspectos del sistema eléctrico. Ha sido un cajón de sastre donde los diferentes gobiernos han ido introduciendo, vía BOE, diferentes peajes para pagar: la red de transporte (alta tensión), la red de distribución (media y baja tensión), los costes extrapeninsulares (la generación de electricidad en Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla es más cara que en la Península), las primas a la cogeneración, renovables, a las incineradoras de basura que generan electricidad, etc.

Esta parte de peajes no ha experimentado cambios en el último año.

  • Energía:

Aunque es posible almacenar electricidad en baterías, e incluso “almacenar electricidad” en sistemas hidroeléctricos de bombeo (en horas con baja demanda de electricidad se utiliza electricidad para bombear agua a un embalse superior, que es turbinada cuando aumenta la demanda); no es posible almacenar la electricidad que utiliza una gran ciudad para una semana, ni para todo el día…por ello, en cada momento, hay que generar la electricidad que consumimos.

Para poner un precio a esa electricidad, se estableció un sistema de subastas para cada hora de cada día, regulado por el OMIE (Operador del Mercado Ibérico de Energía). En su web, el propio OMIE define así las subastas mayoristas de electricidad:

Todos los días del año a las 12:00 CET, se lleva a cabo la sesión del mercado diario en la que se fijan los precios y energías de la electricidad en toda Europa para las veinticuatro horas del día siguiente. El precio y el volumen de energía en una hora determinada se establecen por el cruce entre la oferta y la demanda, siguiendo el modelo acordado y aprobado por todos los mercados europeos que actualmente es de aplicación en España, Portugal, Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Francia, Holanda, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Finlandia, Suecia, Dinamarca, Noruega, Polonia, Reino Unido, República Checa y Rumania.

Los agentes compradores y vendedores que se encuentren en España o en Portugal presentarán sus ofertas al mercado diario a través de OMIE, que es el único NEMO designado en dichos países. Sus ofertas de compra y venta son aceptadas atendiendo a su orden de mérito económico y en función de la capacidad de interconexión disponible entre las zonas de precio. Si en una cierta hora del día la capacidad de la interconexión entre dos zonas es suficiente para permitir el flujo de electricidad resultante de la negociación, el precio de la electricidad en esa hora será el mismo en ambas zonas. Si, por el contrario, en esa hora la interconexión se ocupa totalmente, en ese momento el algoritmo para la fijación del precio da como resultado un precio diferente en cada zona. Este mecanismo descrito para la formación del precio de la electricidad se denomina acoplamiento de mercados.” (fuente web OMIE).

Este mercado es marginalista, ¿qué significa esto? Que con independencia de cuánto cuesta producir dicha electricidad, y a qué precio la oferte el productor, toda la electricidad producida en cada una de las horas…se paga al mismo precio.

Así podemos tener, muchos días donde el gas natural solo produce un 5, 10, 15 o 20% de nuestra producción de electricidad de ese día…y fija el precio de toda la electricidad.

En 2021 el precio del gas natural se disparó como consecuencia sobre todo de la tensión geopolítica, y ya en 2022 con la Invasión de Ucrania por parte de Rusia el precio del gas ha aumentado exponencialmente, trasladando ese aumento al mercado mayorista de la electricidad, y a las facturas de ciudadanos y empresas.

Antes de que se disparase el precio del gas natural, ya había voces que planteaban lo absurdo de un sistema que remunera (vía la factura eléctrica de ciudadanos y empresas) a las eléctricas con unos “beneficios caídos del cielo” (windfall profits) a, por ejemplo, la producción hidroeléctrica de embalses construidos hace 40, 50, 60…o 100 años.

A modo de ejemplo Embalse Hidroeléctrico de Ricobayo, río Esla (Zamora) se terminó de construir en 1935. El pasado verano, 2021, fue uno de los embalses vaciados por las eléctricas (en este caso Iberdrola), y su electricidad vendida a precio de electricidad generada en un ciclo combinado de gas natural.

El Gobierno de España libra su particular batalla para que la Comisión Europea acepte rediseñar el actual sistema de fijación de precios. Esta batalla comenzada en el tercer trimestre de 2021 por el Gobierno de España, ha ido ganando cada vez más adeptos…pero sigue chocando con la Comisión Europea.

Esta situación está afectando a la economía doméstica que tiene que destinar más dinero para pagar la factura de la luz, y está provocando un aumento de los costes de las empresas, sobre todo de aquellas que hacen un uso más intensivo de la electricidad. De no desligar el precio del gas al de la electricidad, podemos irnos a un escenario de destrucción masiva de empleos por parte de las empresas, y a una situación inasumible para un buen número de familias.

Urge que la Comisión Europea elimine el sistema marginalista de fijación de precios de los mercados mayoristas de electricidad en la UE.

Juan José Fuentetaja

Profesor Tecnología IES Julio Caro Baroja (Fuenlabrada)

Tribuna Socialista entrevista a Cesar Serrano

Pregunta.- ¿Cuántos trabajadores formaban la plantilla de Schneider en el momento más álgido y en qué momento fue eso? De aquellos, ¿cuántos quedan hoy?

Hemos llegado a ser 350 trabajadores en el pasado. Fue antes de la crisis del 2008. En aquel momento la planta funcionaba a pleno rendimiento con varios turnos de trabajo. A día de hoy somos menos de 200 trabajadores, concretamente 181.

P.- Lleváis varios meses de lucha y movilización contra la pretensión de la empresa de despedir a 87 trabajadores ¿Qué argumenta la empresa para llevar a cabo estos despidos?

A finales de septiembre del año pasado, nos comunicaron la intención de la empresa de deslocalizar una parte de nuestra producción; concretamente nuestra celda de media tensión SM6-24, a Schneider Stezzano, en Italia, a lo largo del 2022. Este producto es la columna vertebral de nuestra fabricación, puede suponer el 50% de nuestra producción total. La compañía alega que es una decisión estratégica del grupo. De hecho, reconocen que no hay causas técnicas, económicas ni organizativas que justifique esta operación, pero que, aun así, finalmente se hará. La consecuencia directa de esta deslocalización es el despido de nuestros compañeros y compañeras una vez se produzca este traslado. Nosotros entendemos que lo que se está buscando es el cierre definitivo de nuestro centro de trabajo.

P.- ¿Es el primer expediente de regulación, sea temporal o extintivo parcial que sufrís?

No, en el 2009 y 2010 pasamos por dos ERTES debido a la crisis del 2008. Más tarde, en el 2020, debido a la pandemia del COVID-19, aplicaron un ERTE a nivel de Schneider España, y en nuestro centro se aplicó un segundo ERTE ese mismo año por la misma causa.

P.- ¿Qué medidas de lucha habéis llevado a cabo?

Llevamos tres jornadas de huelga de 24 horas y otra de media jornada. Nos hemos manifestado frente a la embajada de Francia, -Schneider Electric es una multinacional de capital francés-, y frente al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. También nos hemos manifestado frente al ayuntamiento de Griñon. Además, nos hemos reunido con los responsables del Ministerio de Industria del gobierno y de la Comunidad de Madrid, para denunciar nuestra situación.

Ahora hemos iniciado una «mesa de diálogo» con la dirección, pero todo apunta a que volveremos a las movilizaciones ante la total falta de compromiso de Schneider Electric con el futuro de nuestra planta y de nuestros empleos.

P.- ¿Qué respuesta habéis encontrado en los sindicatos y partidos? ¿y en la Administración local y/o autonómica?

El sindicato CCOO ha estado a nuestro lado desde el comienzo de las movilizaciones y en las reuniones que hemos mantenido con la dirección de Schneider Electric. Es la organización la que ha pedido las reuniones que hemos tenido tanto con los responsables de economía de la Comunidad de Madrid como del Ministerio de industria. En ambas administraciones hemos pedido la implicación de estas en nuestro conflicto. De hecho, en esta semana se reúnen con la empresa. Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos.

En cuanto a los partidos políticos, hemos tenido reuniones con Más Madrid, Unidas Podemos y PSOE de Madrid, que han intervenido en nuestro favor en la Asamblea de Madrid, pidiendo a consejero de economía y empleo de la Comunidad de Madrid, Javier Fernández Lasquetty, que defienda la industria de la región. También hemos intervenido ante la comisión de economía y empleo de la Comunidad, gracias a Más Madrid. Además de esto, Izquierda Unida, a elevado una pregunta a la Comisión Europea sobre nuestro conflicto.

P.- Schneider es una de las industrias más importantes de Griñón ¿Cómo puede afectar cualitativa y cuantitativamente esta destrucción de empleo a la que os enfrentáis?

Pues es algo catastrófico para la zona. De nuestra actividad dependen una veintena de empresas auxiliares que suman 400 trabajadores. Estamos hablando de empleo industrial, con mejores condiciones laborales que el empleo del sector servicios, por poner un ejemplo. Para la zona sur de Madrid, con una destrucción del tejido industrial casi endémica, es un desastre sin paliativos que profundiza, aún más, en el desequilibrio territorial de la región.

P.- Las deslocalizaciones y cierres de plantas industriales no es un hecho aislado, ni en España ni en Europa. Como representante de los trabajadores ¿Qué opinión te merece el retroceso de la industria en nuestro entorno geográfico, estatal y continental, por las consecuencias que eso está teniendo?

Una cosa que la pandemia del Covid-19 ha destapado crudamente es, precisamente, este proceso de cierres y deslocalizaciones que viene ocurriendo desde hace años y que nos ha llevado a una situación en la que no teníamos capacidad ni para fabricar unas simples mascarillas, por no hablar de la crisis de materiales que sufrimos actualmente, con la parada de producción del sector automovilístico, solo por poner un ejemplo. La lógica de los grandes capitales, que solo buscan maximizar sus pingües ganancias, llevándose el tejido industrial allí en donde encuentran entornos favorables a la más salvaje explotación de los trabajadores, debe ser denunciada y combatida desde todos los frentes, ya sea en nuestras empresas o desde las organizaciones sindicales de clase. Como sindicalistas debemos presionar a las administraciones para revertir esta situación, que lamentablemente ha sido, en muchos casos, favorable a este proceso de destrucción de la industria en favor de sectores en los que la precariedad laboral es la norma. Y esto no ocurrirá si no somos capaces de organizarnos y movilizarnos en defensa de nuestros intereses como clase trabajadora.

Fondos de pensiones de empleo de promoción pública

El 4 de marzo, el Gobierno dio luz verde a un Proyecto de Ley para impulsar los planes de pensiones de empleo. Esto no es nuevo; está legislado en la Ley 8/1987, de 8 de junio, de regulación de Planes y Fondos de Pensiones1, refundido por Real Decreto legislativo 1/2002, de 29 de noviembre. Se pretende abrir la posibilidad a que otros colectivos como autónomos, trabajadores del sector público y trabajadores de sectores productivos, que hasta ahora han tenido dificultades en el marco de la legislación antes mencionada puedan constituir un plan de pensiones de jubilación.

La ley de 1987 sirvió en su momento para reconvertir en planes de pensiones de jubilación los compromisos internos (algunos sin acuerdos colectivos) de las principales empresas del país. Y a la vez movilizar y dotar del capital necesario, las insuficientes reservas económicas que las empresas tenían destinadas a cubrir los compromisos adquiridos con sus trabajadores, constituyendo los Fondos de Pensiones externos.

Los planes y fondos de pensiones, ya sean de empresa, sector productivo, asociados o privados tienen el objeto de complementar la pensión de jubilación de la seguridad social.

En España se establecen 3 pilares:

  • 1º la pensión pública de la Seguridad Social.
  • 2º las pensiones en planes colectivos de empresas según la ley de 1987.
  • 3º para los planes individuales voluntarios y asociados. El mercado privado de pensiones.

Dice el proyecto que presenta el Gobierno:

La disponibilidad de ahorro acumulado a lo largo de la vida laboral puede contribuir a mejorar las condiciones de vida tras la jubilación”.

Según esto, se da por hecho que todos los trabajadores y trabajadoras tienen capacidad de ahorro a lo largo de su vida laboral; la realidad nos dice otra cosa. Se calcula que un 2% de los trabajadores de las medianas y pequeñas empresas tienen un plan de pensiones de empleo (2º pilar), frente al 40% de los trabajadores de las grandes empresas. El INE nos dice que, a cierre de 2020, que en nuestro país había 3.404.428 empresas. De estas, solo 4.826 (0,14%) tenían más de 250 trabajadores, es decir, solo el 0,14% son grandes empresas, el resto, el 99,86% son autónomos, microempresas y pymes.

En término medio, el 10% de los trabajadores por cuenta ajena tiene algún complemento a su pensión pública, es decir que solo 2.018.500 de trabajadores y trabajadoras cuentan con un fondo de pensión de empleo, de los 20.184.900 de ocupados que había en España al cierre del 4º trimestre de 2021.

Ese 10% de trabajadores que sí disponen de Fondo de Pensiones de Empleo se corresponde en buena medida con los trabajadores cuya remuneración salarial es superior al salario medio: 24.395,98 € brutos anuales, en 2019 (utilizamos este año para ver datos no influidos por los dos años de pandemia).

De esos 2.018.500 trabajadores y trabajadoras que cuentan con un Fondo de Pensiones de Empleo, hay de todo: empresas que aportan el 100% al Fondo, por haberlo establecido así en los convenios colectivos (al igual que las cotizaciones a la Seguridad Social su naturaleza es la de salario diferido), y empresas que, normalmente en función del año de ingreso del trabajador en la empresa (cuanto más nuevos menos derechos) las aportaciones se pueden repartir entre empresa y trabajador (en cuyo caso, hay un componente que es salario diferido, la aportación de la empresa, y otro componente cuya naturaleza es ahorro, la aportación del trabajador).

Es muy difícil concretar cuantas personas tienen un plan de pensiones en España, ya que algunos tienen uno o dos o más de empresa (si ha pasado por varias empresas que tenían planes) y uno o más como clientes de entidades financieras.

La primera conclusión que sacamos es que esta medida del Gobierno no es una medida de la que puedan beneficiarse todos los trabajadores y trabajadoras, pues la capacidad de ahorro está marcada por el salario disponible y por la capacidad económica de las empresas, pues, como podemos intuir, la inmensa mayoría de las empresas son microempresas y pequeñas empresas sin capacidad económica.

Digámoslo ya, ¡Esto va de dinero, capital e inversión!

Lo dice el proyecto de Ley:

“…un aumento del ahorro colectivo permitirá contar, en el conjunto de la economía nacional, con un mayor volumen de recursos disponibles para invertir y aumentar la capacidad productiva…”

Los Fondos de Pensiones de Empleo manejaban 37.109 millones de euros, datos de finales de 2019 (Fuente INVERCO), y 86.570 millones en el mercado privado.

Para entender por qué el Gobierno Vasco ha saltado como un resorte, al calor del proyecto del Gobierno, hay que saber que las Entidades de Previsión Social Voluntaria (EPSV) de (Euskadi) movían, a cierre de 2020, 27.282 millones de €. Estas, las EPSV, están reguladas por el Gobierno Vasco y pueden ser de empresa, asociadas o voluntarias. Esta nueva ley que propone el gobierno de España estaría en un hibrido entre la ley de planes y fondos de 1987 y las EPSV; habrá que ver cómo queda definido.

Si sumamos el montante de los Fondos de Pensiones de Empleo (37.109 millones de €), más lo que maneja las EPSV del País vasco (27.282 millones de €), más lo que circula en el mercado privado de los planes y fondos de pensiones (86.570 millones de €), estamos hablando de un mercado de 151.817 millones de euros, el equivalente al 15% del PIB del Estado español. (Anexo-1 Los 10 planes de empleo más grandes de empresas y Anexo-2 Los 5 planes de empleo más grandes de las Administraciones Públicas, excepto Euskadi).

Por su parte, el 1er pilar, el que conocemos como el Sistema Público de Pensiones, que gestiona la Seguridad Social pagó en 2021, según sus propios datos, más de 120.000 millones de €, el 12,4% del PIB.

El inmenso volumen de dinero que se maneja en el mercado de las pensiones, sea del pilar que sea, puede ayudar a comprender el interés de quienes a futuro puedan ser las entidades privadas a las que el Gobierno piensa entregar la gestión del “fondo de pensiones de empleo de promoción pública”. Leamos otro fragmento del proyecto de Ley:

Creación de un fondo de pensiones de empleo de promoción pública, gestionado por el sector privado, al que puedan adscribirse planes de pensiones del sistema de empleo de aportación definida para la jubilación”.

Estas entidades privadas (financieras y/o aseguradoras) de la Gestión de las inversiones, según informaciones en la prensa especializada, cobrarán por la gestión un máximo de 0,4% y la depositaria un máximo del 0,1% del capital. Pero esto no se ha concretado en el Anteproyecto, y es muy importante de cara a la rentabilidad.

Sin entrar en más detalles de un complejo articulado de estos elementos, que son muy significativos para una correcta gestión, y dando por hecho que habrá consenso entre todas las partes, incluidas las entidades privadas (bancos y gestoras de fondos) ya que el pastel a gestionar puede ser de muchos millones de euros. Nos preocupa ¿cómo puede beneficiar o qué puede suponer para el trabajador y futuro pensionista?

Este sistema que puede ser beneficioso a priori, ¿servirá de excusa para ir reduciendo la pensión pública de la seguridad social, y trasladando a la gestión privada o público-privada una parte creciente de nuestra futura pensión? Y a la vez, ¿recaerá sobre los trabajadores una creciente aportación a cargo de su sueldo para compensar las pérdidas en la pensión pública?

La insistencia de los organismos internacionales: FMI, BCE, OCDE, Comisión Europea, en que los sistemas públicos no son sostenibles, a la vista de las cifras, parece que hay una clara intencionalidad en instalar esa falsa idea, para fomentar e inducir a los trabajadores a que ahorren, si pueden.

Insistimos en que la capacidad de ahorro se da por hecha, como una realidad, realidad que la mayoría de la clase asalariada no vive. Estamos hablando de generar un capital con las aportaciones más la rentabilidad que superen la inflación durante la vida laboral durante 30 a 35 años. Que una vez jubilado se pueda disponer en forma de renta financiera a lo largo de 23 años (entre los 67 y los 90 años). Y esto es pedir mucho a un sistema de aportación durante toda una vida laboral y de capitalización e inversión en la gestión. Y luego gestionar una renta financiera durante la jubilación.

En nuestra opinión el freno a la expansión de los planes y fondos de pensiones de la Ley de 1987, son los siguientes:

La legislación, fue pensada inicialmente para las grandes empresas (Bancos, Cajas de Ahorros, Sector Energía, Comunicaciones, Sector Publico) aunque se ha ido extendiendo a otros sectores productivos y empresas medianas. En que el trabajador no tiene la opción de adherirse o no al plan, ya que forma parte de sus condiciones laborales pactadas entre empresa y sindicatos.

La cuantía de la aportación durante toda la vida laboral: esta debe ser una cantidad suficiente para generar una pensión que realmente ayude a la pensión pública y esto en muchos casos no se da. Ya sea porque las empresas no pueden económicamente o no quieren aportar más. Con el inicio de la crisis económica en 2008 organismos públicos dejaron de aportar sus compromisos por pensiones que habían negociado con los sindicatos.

El tiempo de aportación debe ser a lo largo de toda la vida laboral, pero no es suficiente que la aportación la haga una empresa en la que se trabaja solo 5 ó 10 años, y las demás no. Hoy en día los trabajadores no están 30 años en una misma empresa.

La rentabilidad: estos fondos no invierten en activos que generan una gran rentabilidad ya que a más rentabilidad siempre va asociado más riesgo de obtener un resultado negativo. Con lo cual la rentabilidad suele ser moderada y esta de media entre un 2% y 4%, con el objetivo de ganar a la inflación. Muy lejos de los fondos de inversión. Según INVECO la rentabilidad media de los últimos 20 años en Fondos de Empleo es del 3,55% y en los Individuales del 2,92%. El IPC medio de estos 20 años es del 1,86%, sin embargo, en 2021 se ha cerrado con un 6,5% y las perspectivas, por la senda que han tomado los precios, no son nada halagüeñas.

Hay otros factores que habría que tener en cuenta, como la esperanza de vida, los incentivos fiscales, entre otros, para valorar a partir de qué cuantía merece la pena detraer una parte del salario para garantizar que el complemento será efectivo en relación con el fin buscado.

Ejemplo: Un trabajador que pueda ahorrar o la empresa aportar el 5% de su salario neto y este sea de 20.000 euros/año (salario medio/bruto es 24.395,98 euros y salario más frecuente/bruto 18.506,8 euros según INE a cierre de 2019), esto sería una aportación de 84 euros/mes, desde los 30 años hasta los 67, edad jubilación. Y una rentabilidad del 3%, obtendría un capital de 68.582 euros. Y a partir de la jubilación con este capital y con una rentabilidad del 3% daría una renta financiera mensual de 344 euros durante 23 años hasta agotar todo el capital. Todo ello, contando con que no puede fallar un solo día durante 60 años para ser cierto. En una hoja de cálculo todo es posible, la realidad será otra.

Josep Giró Paris

Fue Secretario General de la Sección Sindical de UGT en “la Caixa”

Roberto Tornamira Sánchez

Ex-Secretario general del Sector Financiero Seguros y Oficinas de FeSMC-UGT

¿Vendemos a los Saharauis?

Una vez más, nuestro partido se aleja de los planteamientos de justicia social que fueron base para la creación del mismo, pero que ese pragmatismo que yo llamo simplemente cobardía, nos lleva de nuevo a otro punto más en la derechización constante de nuestro grupo.

Poco antes del vergonzoso abandono del pueblo saharaui, en las ambiciosas manos del reino alauita, España de manera absolutamente hipócrita, pero lógica en un dictador sin escrúpulos, propone un referéndum de independencia, en lugar de haber hecho todo lo posible porque la obtuvieran en el transcurso de la colonización española.

Era evidente que Marruecos no aceptaría aquella propuesta, pues España le dejaba el camino libre, se sentían absolutamente poderosos contra el minúsculo Frente Polisario de reciente creación, que reclamaba la legitimo control de sus tierras, con lo cual el monarca alauí no quiso perder la ocasión de apoderarse con facilidad un territorio que habia reclamado insistentemente e históricamente, por lo que combatió duramente a los saharauis durante largos años.

Con la vergonzosa retirada del ejercito español, sin resolver previamente el conflicto, a pesar de tener la posibilidad de hacerlo con relativa facilidad, el territorio quedo en manos de Mauritania y de Marruecos, que disputaron su control.

El Frente Polisario, fundó la Republica Árabe Saharaui Democrática (RASD), lo que se tradujo en un largo periodo de guerras de guerrillas, durante más de dieciséis años, entre el Frente polisario y el reino de Marruecos.

En 1979 el Frente Polisario firmó la paz con Mauritania y Marruecos Tras un acuerdo con la ONU, creando un órgano que dio en llamarse “Misión para el Referéndum del Sahara Occidental” (Minurso), lo que, a mi juicio, con toda justicia, no han dejado de revindicar ni un momento los legítimos propietarios de ese territorio. Referéndum que cada vez parece más difícil de alcanzar, pues la ambición y el afán de poder del monarca alauí no parecen tener límites.

En la primavera de 2021, el Líder del Frente polisario Brahim Ghali, se contagió con el covid19, y el gobierno español lo hospitalizó, lógicamente en uno de nuestros Centros públicos. Lo que en principio debería de ser una acción absolutamente lógica de acogimiento por razones humanitarias sin más, paso a convertirse en un conflicto diplomático, que una vez más nuestro presidente no supo afrontar con la valentía necesaria, claudicando de nuevo ante la derecha y ante Marruecos, y que provocó una crisis migratoria sin precedentes, a la que ahora una vez más sucumben humillándose nuestros políticos, dejando otra vez al descubierto el plumero ideológico. Nuestro gobierno, que junto a la ONU defendieron hasta ahora la celebración del citado referéndum, aprovechando ahora todo este barullo en el que estamos sumergidos por la Guerra de Ucrania, los precios energéticos, los paros en el transporte y con nocturnidad y alevosía, de nuevo nos engañan a todos y una vez más, dejamos en las garras de los poderosos a los mas necesitados de nuestro apoyo

Quizás yo sea un ingenuo, y desde luego que no soy políticamente correcto, pero me parece mucho mas importante mantener nuestra lucha social por un mundo más justo, que los intereses bastardos que puedan repercutir de una forma totalmente desleal, al colocarnos cada vez mas cerca de los planteamientos conservadores.

No se si esta decisión, nos cerrará el grifo del Gas, es posible que sí, pero si esto fuera así realmente, creo que nos lo merecemos, por no haber impulsado medios energéticos mas respetuosos con el medio ambiente, ya que desde hace tanto tiempo sabemos que cada vez nuestra dependencia de los hidrocarburos, nos llevará a la ruina energética en el país del sol.

Es probable, que el hecho de tener contento a nuestro monarca vecino sea diplomáticamente rentable, pero desde luego ética y moralmente estamos cayendo en un desprestigio social que nos equipara a las dictaduras más retrógradas.

Cuando nuestro país, más necesita que la izquierda mantenga esos ideales de justicia social y que, con sus diferencias, todos los grupos que se sitúan a este lado, permanezcan unidos contra el alarmante crecimiento de las posiciones más fascistas de extrema derecha, la pasividad y el conformismo, parecen apoderarse de nuestros dirigentes, que se avergüenzan de nuestro natural acercamiento a los más necesitados, y por el contrario lo hacen a los poderosos, aunque eso implique entrar en sus corruptas formas de estar.

Queridos compañeros que os hemos encomendado el honor, de representar a nuestro PSOE en el ejercicio de conseguir una sociedad justa y que el pueblo español esperanzado por esos ideales, os han concedido su confianza, por favor, frenar esa deriva cada vez mas escandalosa hacia la derecha, los socialistas tenemos principios, quizás no sea cómodo mantenerlos, quizás sea más cómodo y más rentable personalmente ser conservadores, pero ¿para qué? para que unos pocos puedan vivir de esas prebendas, mientras otros cada vez se sumergen más en la miseria.

No, los socialistas no somos así. Queridos compañeros, si consideráis que no podéis mantener nuestros principios sociales, éticos y morales, apartaros dignamente estoy seguro que en nuestro querido partido hay quien si puede y quiere mantenerlos a ultranza, y dejar una sociedad justa a nuestros nietos, ya que nuestros hijos desgraciadamente sois vosotros y evidentemente no lo habéis conseguido, aunque por distintas razones tampoco lo habíamos conseguido los que os hemos precedido.

Queridos compañeros, el poder si no sirve para mejorar a la sociedad en su conjunto, no sirve para nada pues todos tenemos fecha de caducidad, aunque no sepamos cual es, pero la sociedad sigue adelante, hacer que cada vez sea con más justicia.

Paco Ascón

Xares, Ourense

Editorial

NO A LA GUERRA

RECUPERAR LA CAPACIDAD DE COMPRA DE LOS SALARIOS, PARAR LA ESPECULACIÓN

En el momento de escribirse esta editorial la guerra en Ucrania está a punto de cumplir su primer mes; en los primeros 25 días de guerra, 3,3 millones los ucranianos se han visto obligados a abandonar sus hogares, mientras el ejercito de Putin bombardea ciudades causando víctimas civiles. Las imagines retransmitidas dan cuenta de la barbarie que está viviendo la población ucraniana, en su mayoría trabajadores.

La guerra también la sufre la clase obrera rusa quien, sin duda, pagará las consecuencias de las sanciones económicas a las que está siendo sometida por parte del imperialismo americano y los gobiernos de la Unión Europea. La guerra no es de los pueblos, ni el pueblo ucraniano ni el pueblo ruso son partidarios de la guerra y sin embargo son los principales afectados por la misma. Es difícil de calcular el coste, solo en destrucción de empleo, que supondrán las sanciones impuestas a Rusia, hay informes que lo cifran en más de un millón de empleos.

Los efectos de la guerra se hacen sentir en Europa, con matices distintos y de modo diferente a como hemos percibido las guerras que hemos venido conociendo hasta ahora. EEUU disputa con Putin, Xi Jinping y con los gobiernos de europeos el control de más cuotas de mercado, para ello, Joe Biden, impone a la UE cuál debe ser su política: Alemania tiene que renunciar al gas ruso del que depende más de la mitad del consumo alemán y obliga a aumentar el gasto armamentístico al pasar de los 57,5 millones de dólares de 2021, a los 83,5 millones de dólares en el presupuesto de 2024; España ha aumentado su gasto en defensa desde los 5.711 millones de euros de 2015 a los 9.791 presupuestados para 2022, lo que supone un incremento del 71,44% (Fuente: Ministerio de Hacienda). Aun así, no es suficiente para la industria del armamento; Rajoy se comprometió en 2014 a llegar al 2% de nuestro PIB en 2024 (se estima en torno a 20.000 millones de euros). Se abre la perspectiva a aumentos escandalosos en los próximos años, pasando a ocupar una prioridad en los presupuestos, otra prioridad junto al pago de la deuda; la presidenta de Suecia, Magdalena Anderson, lo expresaba con claridad en la Cumbre Europea del pasado 10 y 11 de marzo, «me gustaría invertir más en pensiones y escuelas, pero lo he de hacer en defensa«.

Después de la pandemia la guerra. El Gobierno de España se dispone en primera línea en la aplicación de las exigencias del mercado especulativo, medidas que van a decidir en la cumbre europea de final de mes.

Atrás han quedado las promesas incumplidas de derogar las reformas laborales y la ley mordaza. Los llamados ajustes económicos afectan más a los más desfavorecidos, de tal manera que todavía no hemos salido de las medidas adoptadas por la pandemia y preparan toda una oleada de ajustes que sin duda empobrecerán más la mayoría de asalariados.

La inflación se dispara sin control y se ha situado en el 7,6%, el interanual en febrero (el IPC más alto en los últimos 34 años). Los carburantes han superado incrementos del 30%, el precio del gas está desbocado, mientras que, el pasado año, las pensiones subieron un 2% y los salarios una media del 1,47%. Por el contrario, los capitales que componen el Ibex 35 alcanzaron en 2021 un beneficio récord de 58.543 millones de euros. La UGT denuncia que la escalada de precios es irregular y especulativa, pues el precio del Mkh se sitúa en 200€, mientras el coste de producción es de 20€ o más bajo. Ejemplo concreto de lo que denuncian los informes sobre la dinámica de rentas lo vemos en el incremento de la escandalosa remuneración del presidente de Iberdrola o de la presidenta del banco de Santander: en 2021, el señor Sánchez Galán, ha cobrado 13,2 millones de euros, un incremento del 8,23. Por su parte, la señora Botín percibió, en el mismo ejercicio económico, 11,3 millones de euros, lo que supone un incremento del 15%. Estos son solo dos ejemplos de cómo se explica el trasvase de rentas del trabajo a rentas del capital, que viene produciéndose desde la crisis de 2008.

En el conflicto del transporte por carretera, en concreto, hay que decir que está siendo utilizado por la extrema derecha y no es admisible que se utilice un conflicto legítimo para hacer la política de “cuanto peor mejor” que tanto le gusta a VOX y a los salvadores de la patria. Sin embargo, no se puede deslegitimar un conflicto y a sus promotores colgándoles etiquetas. Tampoco se entiende mucho lo de las legitimidades. No estamos ante un sindicato minoritario de trabajadores que se presenta a elecciones cada cuatro años y no alcanza el 5% de representatividad. Estamos ante organizaciones patronales, con más o con menos asociados, pero la pregunta que hay que hacer a los empresarios que rechazan a la Plataforma en Defensa del Sector del Trasnporte ¿a que proceso electoral se presentan las grandes patronales, de cualquier sector de actividad?, a ninguno. Por ende, aquí lo importante es resolver el conflicto con todas las partes implicadas y que ninguna de ellas pretenda sacar réditos espurios al verdadero problema, el alza insoportable de los precios.

El giro político del PSOE hacia la derecha, operado en el 40º Congreso que se celebró en Valencia en octubre del paso año, se va plasmando en acciones de Gobierno que se hacen difíciles de entender incluso para la propia militancia. La negativa a derogar las reformas laborales, la renuncia a blindar el Sistema Público de Pensiones. O el último episodio, el cambio drástico de criterio en relación con el Sahara, en el que todo apunta a que una vez más nuestro Gobierno de España se ha plegado a los criterios estadounidenses. Solo cabe esperar que esta decisión no nos complique el suministro de gas argelino; en su cantidad y en su precio.

Tampoco nos sirve de mucho el juego del “poli bueno” al que parece estar empeñado el otro socio del Gobierno. Un gobierno es un órgano colegiado y no cuela el permanente “nosotros no”, pero solo de boquilla en los medios.

El Consejo de Ministros del 29 de marzo aprobará lo que haya establecido el Consejo Europeo celebrado los días 24 y 25 de este mes; nada bueno para la mayoría social podemos esperar de esa reunión. En las calles, carreteras, en los puertos y los campos de todo el país hay movilizaciones que expresan como la mayoría de la sociedad no puede tolerar que desprecien sus derechos y no se atiendan sus reivindicaciones. Los trabajadores y trabajadoras de la Enseñanza de Cataluña han dando un claro ejemplo de ello, con la jornada exitosa de huelga del 16 de marzo, aunque esta movilización haya sido acallada en los medios de comunicación.

Desde Tribuna Socialista decimos no a la Guerra y rechazamos la rapiña que lleva a cabo un mercado infectado de especuladores, al calor del desastre. El Gobierno debe posicionarse en la defensa de los derechos de la mayoría, no en la lógica del mercado para sacrificar dichos derechos.

Sahara Occidental colonia marroquí

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, da un giro histórico al reconocer el plan de Marruecos del 2007 para dar una autonomía a la excolonia dentro de Marruecos. Reconociendo de facto la soberanía de Marruecos sobre este territorio.

En el documento del PSOE de la importancia de las relaciones de España y Marruecos, que se utiliza como argumentario.

Dice: “Es la postura de España desde el 2008 siendo presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, Pedro Sánchez no solo se ha limitado a seguir su política dice que España en las reuniones de alto nivel entre España y Marruecos de 2008, 2012 y 2015 dice que España saluda los esfuerzos serios y creíbles de Marruecos sobre la cuestión del Sáhara”.

Pero los archivos de estas reuniones desmienten esta información; ya que las ejecutivas de Zapatero ni de Rajoy consideraban el plan marroquí sobre la autonomía. España se limitaba a apoyar el diálogo entre Marruecos y los representantes del pueblo saharaui (polisario).

En este documento también dice “nos unen a Marruecos fuertes lazos humanos e históricos” pero no dice nada del pueblo saharaui que fue la provincia española 53. Los niños y niñas estudian castellano en los campamentos de refugiados en Tinduf. Muchos saharauis tienen el DNI español. España trae para pasar el verano en acogida a miles de niños y niñas con las familias españolas.

Volvemos al siglo XIX o XX cuando en África países como Francia, Inglaterra, Alemania, Holanda, Bélgica y España tenían sus colonias, y sin contar con los nativos con compás y cartabón hicieron países a su conveniencia.

Y ahora se junta EE.UU., Francia, y Alemania, y tristemente España que es la potencia administradora y debería velar por el Sáhara Occidental, y no decidir que lo mejor es una autonomía sin consultar con el pueblo saharaui.

La resolución de la ONU 2602 (2021) que reafirma su compromiso de la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental en el marco de la carta de las naciones unidas, que en las resoluciones del 40 congreso del PSOE sigue recogiendo la autodeterminación.

Y nuestro partido PSOE no es una ONG que hacen una labor muy loable; ya que en el argumentario dice: “El compromiso con la población saharaui de proyectos esenciales y estratégicos, en alimentación, nutrición y salud. Lo que quiere el pueblo saharaui es libertad para decidir como dicen todas las resoluciones de la ONU”.

¡Rectifica presidente de España y secretario general del PSOE Pedro Sánchez!

Luis María Pérez Pérez

Militante PSE-EE

La Sra. Pérez y el Sr. Smith

Llevo unos días leyendo a algunos/as que nos dicen que Estados Unidos es el país de las oportunidades, que es donde debemos mirarnos, que es el Estado al que debe aspirar cualquier otra sociedad, que el sistema neoliberal es el mejor de todos … y me acordé de la Sra. Pérez y del Sr. Smith.

La Sra. Pérez es española, el Sr. Smith es estadounidense.

La Sra. Pérez es camarera, el Sr. Smith cajero en un supermercado.

La Sra. Pérez llega a fin de mes con mucho sufrimiento, el Sr. Smith también.

La Sra. Pérez tiene dos hijos, el Sr. Smith también.

La Sra. Pérez no tiene seguro de salud privado, el Sr. Smith tampoco.

La Sra. Pérez tiene un incipiente cáncer, el Sr. Smith también.

A la Sra. Pérez, la Seguridad Social española se hará cargo de ella, todos los años que hagan falta, con todos los tratamientos y hospitalizaciones que le hagan falta, sin que tenga que pagar nada. El Sr. Smith deberá vender su casa, su coche y pedir un préstamo para poder pagarse el tratamiento y la hospitalización … si quiere salvar su vida.

Estoy orgulloso de vivir en un país donde la solidaridad en el sistema de salud público es financiado y utilizado por todos/as, independientemente de la riqueza que pueda tener, y estaría demasiado cabreado viviendo en un país donde solo puedan resolver sus problemas de salud, los que puedan pagarse un seguro privado.

Además, deben tener en cuenta esos teóricos neoliberales (digo teóricos, porque cuando llega un momento complicado siempre exigen al gobierno que los ayuden) que en Estados Unidos hay 40 millones de personas que viven debajo del umbral de pobreza. Sí, como si casi todos los españolitos/as viviéramos con unos ingresos por debajo de lo mínimo para subsistir dignamente. Y de ellos varios millones mendigando todos los días para poder comer y viviendo en la puñetera calle.

Además, también les recordaría que Estados Unidos está en el segundo lugar del lamentable ranking de los países más desiguales del mundo. En Estados Unidos hay algunas decenas de miles de habitantes con mucho dinero, pero también hay demasiadas decenas de millones de pobres sin nada, y lo peor de todo, sin ganas de vivir.

Así que, querido amigo, querida amiga, si esos neoliberales de la derecha rancia española te dicen que España debe seguir los pasos de Estados Unidos como el “país de las oportunidades, del esfuerzo y de no sé qué más”, podrías recordarle lo que le ha pasado al Sr. Smith, la pobreza en la que viven 40 millones de estadounidenses y la desigualdad absoluta entre unos pocos que tienen demasiado y demasiados que no tienen nada.

Rafael Fuentes

Militante socialista de Málaga

El viaje que les debemos

Por Martín Lozano

Hace poco he viajado a un sitio que me debía y se lo debía. Fue retrasado durante años, unas veces por motivos personales y las más recientes, pandémicos. Entre febrero y marzo de 1939 salieron de nuestro país al exilio un número inimaginable de personas. No voy a entrar en cifras, creo que no es importante saber exactamente cuántas y tampoco lo es que mi abuelo fuera una de ellas.

Las sorpresas comienzan en Lleida, para mí una perfecta desconocida, siempre vislumbrada desde la autopista. El mascarón pétreo de la Seu me impresiona por su tamaño, su belleza, su porte, su antigüedad y por el ejército de migrantes que la rodean, cerco ruidoso y pacífico de una parte de los exiliados de nuestra época, que siguen sufriendo, como siempre, la injusticia, la desigualdad, la falta de libertad y democracia en sus países, expatriados como los nuestros, pero de otro color. ¡Ah! Qué no se me olvide, las bravas y las tapas del Bar Roma en la zona universitaria me han hecho cautivo, he trasladado a su barra la cabina del desaparecido peaje.

Desde allí, huyendo de la autopista de Barcelona, me interné en la carretera interior que va pasando por sitios y paisajes que nunca había conocido, aunque fuera desde la ventanilla del coche. Un buen consejo me obligó a parar en Besalú, joya medieval y románica, con un puente y unos rincones que merecen una parada que siempre será corta. Las visitas hicieron que la llegada a Figueres fuera doce horas después de la salida. Como, por cuestiones económicas, el hotel escogido está a las afueras, Figueres nos recibe con su cara más fea de polígono comercial e industrial, igual a cualquier otro, en cualquier otra ciudad.

A la mañana siguiente nos desmiente la primera impresión con su barrio de piedra, alrededor de la Casa Museo Dalí y esa misma noche andando su Rambla, mirando al cielo embobados viendo las fachadas de las casas de la burguesía catalana. María Luisa, mi inseparable compañera de correrías, ha visitado el espectacular edificio del loco genial; a ella le maravillan sus relojes líquidos y me convence de que detrás de su impostura hay un verdadero maestro de la pintura y un precursor único de la vanguardia artística, y yo, que soy un inculto, debo creerla.

Yo fui al Museo del Exilio, en La Jonquera. Está bien, pero demasiado envoltorio para tan poca chicha. Los museos están musealizados (sé que es un problema mío, lo siento. Hay que verlos, pero estoy acostumbrado al de la Batalla del Jarama, donde el contenido te apabulla y desborda la instalación).

Ya juntos visitamos el Castillo de Figueres, donde se celebró la última sesión de las Cortes republicanas en España. Las caballerizas son impresionantes es imposible imaginarlas hasta que no las ves con tus propios ojos. Algo que me ocurrió durante todo el viaje. Por la tarde en Pont de Molins pagué una deuda que adquirí en un anterior viaje. Era el lugar donde fusilaron al coronel Rey d’Harcourt, jefe militar de la Plaza de Teruel.

El lunes, día previsto para el gran Tour, empezamos por subir a La Vajol. Todos los días nos ha acompañado una Tramuntana que ha variado de fuerte a muy fuerte con rachas de impresionante, tirando a huracanada, lo que nos ha dado unos días radiantes de cielos limpios. Pese al retraso sobre el horario previsto coronamos el Coll de Lli, lugar exacto por el que Azaña, andando como nosotros, acompañado por Negrín, salió para el exilio del que nunca regresó. Durante su estancia en Francia fue perseguido por la policía franquista y por la Gestapo nazi que le robó la bandera republicana, arriada por última vez en ese precioso pueblo ampurdanés. (El no poder llegar hasta su tumba en Montauban es una de las causas de que nos hayamos juramentado para repetir el viaje con mucho más tiempo).

A horradme el describiros las sensaciones que sentí al verme allí arriba, rodeado de castaños y con el suelo tapizado de hojas llevadas en volandas por el ventarrón. Los erizos con sus pequeños tesoros marrones aún escondidos dentro, comparten la vereda con pequeñas bellotas de algunos quercus que abundan en los densos bosquetes. En el momento de coronar y con el horizonte abierto por el vendaval, se ve el Mediterráneo y parte de la costa española, algo que supongo no vio Don Manuel, pues en aquellos días llovió a mares. Imagino que cuando arriba se volvió y vio la senda que nunca más se ha de volver a pisar, sintió una amarga y profunda tristeza, viniéndole las lágrimas a los ojos. Igual que a mí recordándole allí y al ver el cartel de Le Perthus, yo también apurado por un gendarme francés para que entrara «Vite, vite» a su país. O en la arena de Argelès sur Mer, no imaginarás su tamaño hasta pisarla. Los ojos se vuelven a humedecer al entrar en el cementerio de Colliure y ver en primer plano, separada del resto, la pequeña tumba, donde duerme el imperecedero, el inmenso Machado y su minúscula madre, a los que solo tres días eternos separaron sus muertes.

En el retorno a España seguimos escuchando los versos de Machado en boca de Serrat, para muchos el que mejor los canta. Port Vendres, Banyuls sur Mer, Cerbère y tras descollar Belitres, entre los aullidos inmisericordes del viento, vemos a nuestros pies Portbou y la tierra que aún sigue sin dar reparación a los miles de enterrados en sus cunetas, ni resarciendo a los que tuvieron que huir por defender las libertades, los derechos y tuvieron el sentido moral, la vergüenza, el miedo y el valor suficientes para no quedarse en un sitio en el que habían perdido todo menos la vida.

Gracias Maestros. Salud Compañeros.

Epílogo. No voy a epilogar esta columna, por lo menos mientras quedemos uno solo de nosotros que les recordemos, les admiremos y sigamos reivindicando su memoria.

Epílogo 2. No he querido cambiar este texto pero la actualidad me lleva a terminar esta columna con la mención de otro exilio, esta vez el de miles de ucranianos (van más de tres millones), que nos hacen revivir las mismas imágenes del horror y el sufrimiento de siempre. Otra vez un pueblo soporta la invasión y la guerra en su suelo ante el ataque por parte del Ejército de un dictador, sus aliados y sus cómplices activos y pasivos.

Ni Putin, ni OTAN ni señores de la guerra

La invasión de Ucrania por parte del ejército Ruso, y el papel que están jugando los principales bloques implicados en el conflicto marca bien a las claras que asistimos a épocas de militarización, de auge de los autoritarismos, los populismos y las autocracias, y asistimos a cambios profundos en la construcción de la Unión Europea post brexit, pero lo que está claro es que los trabajadores del mundo entero decimos No a la guerra, no a la vuelta de las políticas imperialistas y no a la carrera armamentística que solo podrá ser financiada con nuevos recortes en los derechos sociales.

La escalada que ha dado lugar al conflicto en Ucrania, dista mucho de ser simple. La complejidad es enorme, y en el entramado de causas juegan un papel importante los intereses de las oligarquías, dueñas del petróleo y del gas en el mundo, y la configuración de un nuevo orden geopolítico al servicio de esas oligarquías que pretende una nueva carrera armamentística en la que siempre pagamos los mismos: la clase trabajadora del mundo entero.

Las sociedades avanzadas necesitan de energía para la producción de bienes y servicios y para la satisfacción de las necesidades más básicas de la sociedad. Esa energía siempre estuvo en manos de oligarquías (el petróleo, el gas, la electricidad…), que pugnan por un mismo “mercado”. En un mundo que ha decidido realizar una transición energética de las fuentes no renovables, como el petróleo o el gas, a la electricidad.

De hecho, la pelea por el suministro europeo de gas, que se disputan Rusia y Estados Unidos, está en el epicentro del conflicto bélico de Ucrania. Europa entera se ha convertido en dependiente del suministro energético y de materias primas, como el cereal y el grano… cuyo suministro mundial depende de Ucrania y Rusia en un alto porcentaje.

La guerra está produciendo un encarecimiento de los productos en toda Europa, cuando no desabastecimiento.

Está claro que la única víctima de este conflicto es la clase trabajadora. En Ucrania, En Rusia, en Europa, en España y en todas partes. Muertos de guerra, refugiados, hambruna, pobreza energética, precios por las nubes. Hemos de decir basta a esa barbarie, basta a los imperialismos y a los especuladores. Basta a los señores de la guerra que juegan al monopoly con las vidas de millones de personas.

La guerra causa muertes y destrucción, por lo que es necesario invertir en paz, en una distribución racional de los recursos naturales, sin especulación, y en un comercio internacional basado en la solidaridad entre pueblos.

Las sanciones contra Rusia, golpean a los oligarcas rusos que apoyan a Putin, y buscan desestabilizar Rusia, pero sobre todo, golpearán dramáticamente a los pueblos de Rusia ya empobrecidos por la política de Putin.

Los pueblos no quieren la guerra: ni el pueblo ruso ni el pueblo ucraniano. Aún estando prohibidas por la Covid, ha habido manifestaciones en varias ciudades de Rusia contra la guerra. El 24 de febrero, 1800 ciudadanos rusos fueron detenidos por la policía de Putin: sabían qué corrían ese riesgo, pero el hecho de que, en tales condiciones, varios miles de personas se atrevieran a manifestarse es un indicativo de ese rechazo a la guerra, también en Rusia.

Rusia no es el enemigo. Tampoco lo son los pueblos americanos, africanos, asiáticos o europeos. El enemigo de la clase trabajadora es Putin y todos los que como él sostienen oligarquías en todos los continentes. También Biden, quien ha instigado hasta la saciedad el posicionamiento de tropas de la OTAN en los territorios fronterizos de Rusia. Todos ellos son los señores de la guerra.

Por cierto, La OTAN es una alianza militar formada en 1949 cuyo objetivo primario era contrarrestar la amenaza de la expansión de la URSS en Europa tras la Segunda Guerra Mundial. En 1955, la URSS respondió a la OTAN creando su propia alianza de países comunistas de Europa del Este, con el llamado Pacto de Varsovia. Tras el colapso de la Unión Soviética en 1991, varios países del antiguo Pacto de Varsovia se convirtieron en miembros de la OTAN. Ucrania es la nueva perla que se quiere integrar en la OTAN. De momento, esta antigua república soviética es un “país socio”, lo que significa que se le puede permitir unirse en el futuro. Rusia quiere garantías por parte de las potencias occidentales de que esto nunca sucederá, pero, como ya he dicho, ya ha sucedido:12 países del antiguo pacto de varsovia se han unido a la OTAN.

Cuando los ucranianos depusieron a su presidente prorruso a principios de 2014, Moscú se anexó la península de Crimea y respaldó a los separatistas prorrusos que capturaron grandes extensiones del este de Ucrania. La OTAN no intervino, pero respondió colocando tropas en varios países de Europa del Este por primera vez. La Alianza cuenta con cuatro grupos de batalla multinacionales del tamaño de un batallón de Estonia, Letonia, Lituania y Polonia; y una brigada multinacional en Rumania. También ha ampliado su vigilancia aérea en los estados bálticos y Europa del Este, y recientemente ha anunciado la instalación de nuevos batallones.

El presidente Biden ha dicho que hay “unanimidad total” con los líderes europeos sobre Ucrania, pero ha habido diferencias notables y matices considerables en el apoyo que han ofrecido los diferentes países. Algunos miembros de la OTAN, incluidos Dinamarca, España, Francia y Países Bajos, están enviando aviones de combate y buques de guerra a Europa del Este para reforzar las defensas en la región. Sin embargo, Alemania ha rechazado la solicitud de armas defensivas de Ucrania en línea con su política de no enviar armas letales a las zonas de conflicto.

Mientras EEUU y Rusia siguen enzarzados, utilizando a la OTAN como excusa, los pueblos de Ucrania viven la barbarie de una guerra, y el resto de Europa tiembla por los efectos económicos en el precio de la energía y los cereales.

El precio de la luz y del gas se han incrementado al doble de su valor al inicio de la invasión. La gasolina también se ha incrementado, y la inflación supera el 7% en España, y amenaza con perpetuarse más de lo previsto.

La cesta de la compra de cualquier familia trabajadora se ha disparado, pero para frenar la escalada inflacionaria se dispone un “Pacto de Rentas”, o lo que es lo mismo, contención de los salarios, o lo que es lo mismo, que los sueldos y pensiones pierdan poder adquisitivo. Si los sueldos y pensiones sirvieron para salvar la banca; Si los sueldos se vieron recortados por los ERTES de la Pandemia…ahora su poder adquisitivo volverá a mermar para pagar los efectos de la guerra.

Y si el presupuesto europeo debe contemplar en los próximos años un aumento significativo en defensa y en “hard power”, los estados miembros de la UE, entre ellos España deberán ajustar el gasto público: ¿en sanidad? ¿en educación? ¿en pensiones?… de momento, está claro…que en bajada del poder adquisitivo de los salarios. Llueve sobre mojado, y la respuesta se está empezando a ver en forma de movilizaciones en la calle.

Un pacto de rentas nunca es buena noticia para los trabajadores, en primer lugar, porque no es cierto que haya un pacto ya que quien soporta la pérdida de poder adquisitivo son las rentas del trabajo, no las del capital. Además ya vemos como peligran los puestos de trabajo como consecuencia de la transición energética: SEAT ya ha anunciado un excedente de 2800 trabajadores, la multinacional francesa Schneider Eléctric (entrevistamos en este número al presidente del comité de empresa) ya ha despedido a la mitad de su plantilla, y grandes empresas ya están anunciando cierres patronales por el alto precio de la energía. ¿cuánto más nos costará esta guerra?

Se está creando el caldo de cultivo perfecto del que la ultraderecha se nutre.

Cuando el sistema capitalista mundial entra en colapso su salida es la industria de la destrucción: la guerra. Solo la unión de la clase trabajadora a nivel mundial es el antídoto de la paz. En Rusia, en USA, en Europa y en todo el mundo: exijamos el fin de la guerra, defendamos los puestos de trabajo y los derechos sociales basados en un reparto justo de la riqueza en el mundo. Eso , me dijo mi padre fallecido hace tres meses que era el socialismo: no a la guerra, redistribución de la riqueza, solidaridad entre los pueblos y justicia social.

Baltasar Santos

Ucrania: Historia de un conflicto

¿De dónde viene el conflicto en Ucrania?

El conflicto de Ucrania no es nuevo. Es muy antiguo. En la mayoría de nuestras retinas solo existe un Estado democrático pro-europeo que ha sido invadido por un autócrata como Putin que pretende recuperar la grandiosidad del imperio ruso. Pero…¿Es esto así realmente?. Sin duda, las imágenes de bombardeos, refugiados y muertos nos hacen odiar a Putin y se extiende la idea de que Europa y la OTAN deberían intervenir de una manera más firme para defender al pueblo ucraniano. Les invito a que analicemos juntos lo que sucede sin dejarnos llevar por el apasionamiento al que nos conducen las imágenes y las noticias de prensa.

La historia común de Rusia y Ucrania se remonta al siglo X, cuando se fundó el primer imperio ruso en Kiev. Como otros muchos países de la región, los territorios ucranianos fueron ocupados por los mongoles, los polacos, más tarde el imperio ruso, el imperio austro-húngaro, el imperio otomano se disputaban regiones de lo que hoy conocemos como Ucrania a golpe de guerras, en las que también intervinieron Gran Bretaña, Francia o Grecia.

Tras nueve siglos de conflictos, ocupaciones y sentimientos identitarios y nacionalistas divergentes, en el inicio de la I guerra mundial, el pueblo ucraniano occidental estaba situado entre Austria-Hungría y Rusia, los ucranianos se dividieron en dos ejércitos separados y opuestos. 3.5 millones lucharon con el Ejército Imperial Ruso, mientras que 250,000 lucharon por el Ejército Austrohúngaro. Muchos ucranianos terminaron luchando entre ellos. Se puede encontrar a los ucranianos participando en ambos lados del conflicto.

La revolución Bochevique y el posterior régimen stalinista (1917-1989)

La revolución Bolchevique de octubre de 1917 fue el acontecimiento mundial con más influencia política que se haya producido hasta nuestros días. La revolución de Octubre, liderada por un ucraniano de nacimiento, Leon Trotsky, al atreverse a expropiar al capital, permitió acabar con la «prisión de pueblos» que era el imperio zarista, situando a todos los pueblos en igualdad. Se colectivizó la tierra para los campesinos, se introdujo la jornada laboral de 8 horas… hasta que a principios de los años 30, ya con Lenin muerto y Trosky desfenestrado, las políticas del comunismo Stalinista emprobrecieron el país causando lo que se conoció como el Holodomor, una hambruna que acabó con la vida de más de 1,5 millones de ucranianos, y que los nacionalistas ucranianos definían como un genocidio ordenado por Stalin, mientras que los prorusos defendían que la hambruna se debió a las malas condiciones históricas del campo ucraniano y a los sabotajes emprendidos por los campesinos ricos, llamados kuláks, que habrían acaparado y destruido las cosechas y ganados, como método de oponerse al proceso de colectivización.

Como escribía Trotsky en 1939 respecto de la situación de Ucrania:

« Lenin reconoció el derecho a la autodeterminación (…), tanto a los polacos como a los ucranianos: no reconocía naciones aristocráticas. Consideraba como una manifestación de chovinismo gran ruso cualquier tendencia a eliminar o a diferir el problema de las nacionalidades oprimidas (…). Según la concepción del viejo partido bolchevique, la Ucrania soviética estaba destinada a convertirse en un poderoso eje en torno al cual se unirían las demás fracciones del pueblo ucraniano. Es incontestable que, durante el primer periodo de su existencia, la Ucrania soviética ejerció una poderosa atracción también desde el punto de vista nacional y que despertó a la lucha a los obreros, campesinos e intelectualidad revolucionaria de Ucrania occidental, sometida a Polonia».

Pero la burocratización de la URSS, la constitución de la casta burocrática dirigida por Stalin, trajo consigo una política reaccionaria, en la que las restricciones, las depuraciones y la represión se generalizaron en toda la URSS, y de forma especialmente violenta, en Ucrania.

La reacción estalinista restableció, en nombre del nacionalismo gran ruso, la «prisión de pueblos» en el territorio de la URSS.

La caída del Muro de Berlín (1989-2000)

Dos años después de la caída del Muro de Berlín, la URSS, de la que Ucrania formaba parte, se desintegró. Los años noventa fueron una etapa difícil para la Ucrania recién independizada. Recién salido del abrazo totalitario de la Unión Soviética, el país se sumió en el caos económico y social, y las tiendas se llenaban de estantes vacíos, las cartillas de racionamiento estaban a la orden del día y la economía de mercado se abría paso: el totalitarismo de la URSS dio paso al imperio del crimen organizado y el desgobierno.

La revolución naranja

En el año 2000, el asesinato del periodista de investigación, Georgiy Gonzadze, conmocionó al país. Las sospechas de que el entonces presidente Leonid Kuchma había ordenado el asesinato desataron protestas multitudinarias con el lema “Ucrania sin Kuchma”, que finalmente dieron paso a la Revolución Naranja en 2004.

La revolución naranja, liderada por el duo Yushenko/Tymoshenko, tomaba la Plaza de la Independencia en Kiev. Los opositores se componen de proeuropeos como la ex primera ministra Yulia Timoshenko, entonces detenida, el boxeador Vitali Klitschko y también nacionalistas del partido de extrema derecha ‘Svoboda’. Ese día, se levantan barricadas en la plaza y el ayuntamiento cae en manos de los manifestantes.

Tras meses de resistencia y tres elecciones, Víktor Yushenko se convertía en Presidente y Yulia Tymoshenko en Primer Ministro respectivamente. Ucrania cambiaba su política exterior para acercarse a Occidente con el objetivo de integrarse en la Unión Europea y en la OTAN. Sin embargo, los problemas económicos, la dependencia energética de Rusia y la división del país entre rusófilos y nacionalistas ucranianos difi-cultaron dicha tarea.

Este periodo generó grandes tensiones entre los occidentalistas de Tymoshenko y los Eslavófilos de Yanukovich quien en 2010 se convertiría en el nuevo Presidente de Ucrania.

El gobierno de Yanukovich giró hacia Moscú frenando los avances de integración en la OTAN y en la UE. En diciembre de 2013, Yanukovich optaba por firmar un acuerdo comercial con Rusia descartando el acuerdo de cooperación con la UE lo que generó protestas que fueron sofocadas con represión, que a su vez, provocó una radicalización de las protestas. Los manifestantes reunidos en la Plaza de la independencia ya no se centraban en quien debía ser el socio comercial de referencia (la UE o Rusia) sino que ahora querían la dimisión de Yanukovich como Jefe del Estado.

La UE fue muy contundente con la represión ejercida por Yanukovich y, de hecho, Catherine Ashton visitó personalmente a los manifestantes en la Plaza de la Independencia en más de una ocasión. Si bien es cierto que Francia, Suecia, Reino Unido, Polonia etc… se mostraron partidarios de tomar medidas duras contra Yanukovich, Alemania no lo tenía tan claro. De hecho, el entonces responsable de exteriores alemán Stein meier del SPD se mostró muy cauto a la hora de decantarse por alguna de las partes.

La revolución naranja acabó con la destitución de Yanukovich. Su destitución fue sólo el principio de uno de los periodos más turbulentos de la historia de Ucrania. Rusia ocu-pó la península de Crimea y, en marzo de 2014, se anexionó el territorio. El movimiento separatista prorruso se levantó en el este del país y se desató un conflicto armado que ya se ha cobrado más de 14.000 vidas. Ambos bandos se acusan mutuamente de co-meter ejecuciones extrajudiciales y otros abusos contra los derechos humanos.

En mayo de 2014 se celebraron elecciones en Ucrania, en las que no participaron casi 6 millones de electores prorrusos, que se negaron a abrir los colegios electorales. El magnate Petró Poroshenko venció en la primera vuelta de las elecciones, con el 54,70 % de los votos. En segundo lugar se posicionó Yulia Timoshenko, con el apoyo del 12,81 % de los sufragios, seguida por el candidato del Partido Radical de Ucrania, Oleh Lyashkó, que obtuvo un respaldo del 8,32 %.

El presidente ruso Vladímir Putin reconoció los resultados de la elección. El presidente de Estados Unidos Barack Obama felicitó a Petró Poroshenko con su victoria por teléfono 2 días después de la elección, igual que el presidente de la Comisión Europea José Manuel Barroso y el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, así como otros líderes de la Unión Europea como la canciller alemana, Angela Merkel y el presidente francés, François Hollande.

El gobierno de Poroshenko estuvo inundado de casos de corrupción, incluyendo un aumento de su fortuna personal de 400 millones de dólares mientras la población ucraniana se sumía en una crisis económica y social que arrastra hasta nuestros días. Eso sí, siempre se mostró partidario de la integración en la OTAN y en la UE. Hace unos días, en una entrevista concedida a la TV France24 a principios de marzo de 2022, en plena invasión Rusa a Ucrania, mostró su satisfacción con el “creciente” apoyo occidental a su país, así como la decisión de la Unión Europea de proporcionar unos 450 millones de euros en armas al Ejército ucraniano, agradeciendo a los líderes de la UE su apoyo y por demostrar que “no le tenemos miedo a Putin”.

Zelensky: de la tensión a la guerra

En marzo de 2019, se celebran nuevas elecciones y el candidato Volodímir Zelenski, humorista sin ninguna experiencia política previa, pero apoyado por el oligarca Ihor Kolomoisky, obtuvo una contundente victoria con el 73.22 % de los votos, derrotando al presidente titular Petró Poroshenko que está siendo investigado por Alta traición y corrupción.

El presidente polaco, Andrzej Duda (ultraconservador) fue el primero de los líderes europeos en felicitar a Zelenski. El presidente francés, Emmanuel Macron, recibió a Zelenski en París el 12 de abril de 2019. El 22 de abril, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, felicitó a Zelenski por teléfono su victoria. El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, también emitieron una carta de felicitación conjunta y declararon que la Unión Europea (UE) trabajará para acelerar la implementación del resto del Acuerdo de Asociación UE-Ucrania, incluidos los acuerdos sobre el Área de libre comercio profunda y completa.

El 12 de junio de 2020, La OTAN concedió a Ucrania el estatus de ‘socio con oportunidades mejoradas’, lo que permite la cooperación entre las fuerzas de la OTAN y el ejército ucraniano.

El 1 de abril de 2021, Volodímir Zelenski acusa a Rusia de concentrar tropas en las fronteras de Ucrania. Rusia dice que el ejercicio es una respuesta a las «provocaciones» ucranianas, y el 6 de abril de 2021, Volodímir Zelenski pone fin a su política de diálogo, declara abiertamente que la pertenencia de su país a la OTAN es la única forma de acabar con la guerra en el Donbass y se declara a favor de la adhesión de su país a la Unión Europea.

En noviembre, Rusia realiza otro ejercicio a gran escala cerca de la frontera ucraniana, los países occidentales temen una escalada. Vladimir Putin anuncia sus exigencias, entre ellas la garantía de que Ucrania nunca entrará en la OTAN, para lo que está preparando dos tratados, uno dirigido a la Alianza Atlán-tica y otro a EE. UU.

Joe Biden agita la amenaza de sanciones en caso de invasión: el gasoducto Nord Stream 2, muy estratégico para la exportación del gas ruso, podría utili-zarse como palanca. De fondo, también está el interés americano en el “mer-cado” del gas que se suministra a Europa. De hecho las exportaciones de Gas Licuado a Europa crecerán más si Europa decide no depender del gas ruso.

El 20 de febrero de 2022, en un comunicado de prensa, el Palacio del Elíseo indica que los presidentes ruso y estadounidense han aceptado el principio de una cumbre Putin-Biden, acción calificada por el Kremlin como prematura. Por la noche, en un discurso televisado de más de una hora, Vladimir Putin anunció finalmente que reconoce la independencia de los territorios separatistas pro-rrusos y ordena a su ejército que entre en los territorios separatistas del este de Ucrania.

El 24 de febrero comienza la invasión con fuerzas rusas entrando en territorio ucraniano por varios frentes.

Baltasar Santos