¡Ganadores y perdedores de la guerra!

Behzad Karimi

«La guerra habrá terminado / Y los líderes se darán la mano / Pero la anciana esperará a su hijo / Y la joven espera a su marido / Y esos niños esperan a su padre / No sé quién vendió la patria / Pero sé muy bien quién pagó el precio.» 

Del poeta palestino Mahmoud Darwish.

La guerra se ha detenido por el momento, porque ha llegado a un callejón sin salida. En la mañana del 8 de abril, Trump y la República Islámica anunciaron el cese de la guerra que, de momento, ha durado cinco semanas. Comunicaron que habían alcanzado un acuerdo de alto el fuego de dos semanas mediado por Pakistán, ante su propia impotencia y por las presiones globales y regionales. Aunque Israel también ha anunciado que se adhiere al alto el fuego, aún no es posible afirmar con certeza que no sea frágil. Sin embargo, la esperanza es que el alto el fuego se mantenga y que se inicien conversaciones entre Washington y Teherán.

Es característico de cualquier guerra que cuando finaliza, ya sea larga o corta, se ponga sobre la mesa quienes son los ganadores y quienes los perdedores. Esta guerra esta afectando a la economía y a la política de Estados Unidos, a la estructura y régimen de la República Islámica, las ecuaciones globales, geopolíticas y geoeconómicas de la región y del resto del mundo. y finalmente, en mayor o menor medida, la vida y riqueza nacional del pueblo iraní. En cualquier caso, incluso si el alto el fuego logra una paz duradera, la situación antes y después de esta guerra será diferente.

El primer ganador del acuerdo es el pueblo iraní, que sufre la guerra. Una guerra pagada en vidas e infraestructuras, y por tanto, cuando antes termine serán menores las perdidas. El pueblo iraní paga el precio por las aventuras de la República Islámica y cae bajo el cuchillo de Trump y del agresor y criminal de guerra, Netanyahu. Desde el principio el pueblo iraní exigió el alto el fuego inmediato.

Los principales ganadores de esta guerra son los gigantes armamentísticos y los monopolios petroleros de Estados Unidos. A lo largo de la guerra, el precio del petroleo está superando los 100 dólares, lo cual ha permitido que el esquisto exclusivo de EE.UU. produzca un beneficio abrumador compensado con el mayor coste de producción de los recursos petrolíferos mundiales. La industria armamentística estadounidense también obtiene beneficios astronómicos al destinar una parte creciente de los presupuestos a la “defensa”, a cuenta del aumento del endeudamiento público. Por supuesto, la Rusia de Putin también está encantada con el aumento de sus ventas de petróleo.

Dejando de lado a estos ganadores, el resto son todos perdedores. ¡Una guerra en el sentido de perder, perder! En primer lugar, la administración Trump sufre una gran pérdida de credibilidad, se la acusa en Estados Unidos de incumplir sus promesas electorales, también de exponerse a una grave derrota en las elecciones de mitad de mandato, de alejar a sus aliados tradicionales, y de crear un sentimiento de inseguridad en los países de la región. Trump y sus secretarios de Estado y Defensa se enfrentan a una acusación como criminales de guerra, no solo de palabra, también en la práctica.

Netanyahu, que aparentemente logró mejorar su posición política entre la opinión pública israelí, es más odiado que nunca entre la opinión pública de los países de la región y del mundo. Su Gobierno ha fracasado ante el pueblo israelí en su promesa ilusoria de destruir la República Islámica y dar forma a un nuevo Oriente Medio. Además, la guerra tiene un enorme coste financiero para Israel, y su Gobierno extremista también deberá rendir cuentas por ello.

Aunque la República Islámica vende su firmeza y preservación a pesar de los ataques de las dos grandes potencias militares –una a nivel global y otra regional– como una victoria, refleja el deterioro de la vida de un sistema que solo piensa en su supervivencia. El régimen perderá su cohesión, temporal e inevitable durante la guerra, cuando esta acabe, y como resultado de su colapso interno por la lucha de las diferentes facciones dentro del poder. Los golpes causados por la guerra se revelarán después de la misma. Y será el momento en que la sociedad, hirviente y herida, preguntará al régimen, por qué el país cayo en el abismo de la guerra y ¿quienes son los culpables? A pesar de los planes diabólicos de Trump, Estados Unidos y el Gobierno Israelí, se preguntarán ¿era inevitable la exposición de Irán a la guerra? Las últimas declaraciones de varios concejos de los estudiantes en muchas universidades del país, incluso, antes del anuncio del alto el fuego se dirigían todas en este sentido.

Sin embargo, una parte de la oposición al régimen perdió su reputación, liderado por el señor Pahlavi, que fingía ser el salvador del país y animaba a los invasores.

Debemos alegrarnos del anuncio del alto el fuego, también debemos estar atentos a la fragilidad de la tregua, y luchar por preparar una paz duradera promoviendo sus condiciones. Esto también depende de los desarrollos políticos fundamentales en ambos bandos de esta guerra, que se desató en la primavera de 2024, luego la guerra de los doce días en el verano de 2025, y que al comienzo del año nuevo persa llevó al país a una guerra sangrienta.

Vincular el inicio de la guerra y su continuación a la vida del sistema no es un enfoque responsable, ni la tregua supone el fin o la duración del sistema. La guerra es el mal absoluto, destructiva y mortal. Ahora es el momento de compensar la no celebración de la fiesta del año nuevo persa dando la bienvenida a la verdadera primavera del país. El pueblo iraní, apoyándose en sus movimientos sociales, asediará a este régimen. El sistema en bancarrota se verá destrozado como resultado del colapso económico interno y del golpe simultáneo de la sociedad.

El pueblo seguirá luchando contra el régimen para acabar con él, pero en otras condiciones. Es un hecho que, incluso antes de la tregua, la República Islámica había lanzado una campaña de represión en el transcurso de las protestas del mes de diciembre y enero, persiguiendo a los críticos con el régimen y ejecutando a los detenidos. En este sentido, debe librarse una lucha coherente y colectiva. Pero con una mirada más profunda a la confrontación entre la sociedad y el régimen se puede ver su colapso en el horizonte.

Un horizonte que se abrirá con una lucha en nivel nacional e integral.

Behzad Karimi

Miembro fundador del Partido de Izquierda de Irán.

¿De verdad somos un Estado aconfesional?

Dice el artículo 16.3 de la Constitución que “Ninguna confesión tendrá carácter estatal”, de lo que se desprende que España es un Estado aconfesional. Esto es igual de cierto que lo que dice el artículo 14 “Todos los españoles son iguales ante la ley,…”.

El Acuerdo entre el Estado y el Vaticano de 1979, firmado a la vez que la Constitución, es una continuidad del Concordato franquista de 1953, con la diferencia formal de que el nacionalcatolicismo se declaraba un Estado confesional y desde el 1978 decimos lo contrario, pero en los hechos el Estado continúa teniendo una relación con especial con la Iglesia.

Algunos ejemplos de privilegios para el catolicismo:

  • El Estado da dinero a la Iglesia vía IRPF. En la campaña de la Renta de 2024 la Iglesia recibió 429 millones de euros.
  • El Estado da dinero a los centros educativos concertados, de los que el 60% son propiedad de las distintas órdenes religiosas. En 2023, 7.745 millones se inyectaron por el Estado en los colegios concertados.
  • El Estado es consentidor del adoctrinamiento de las niñas y niños en las aulas de los colegios concertados, en algunos incluso se segrega a las niñas y los niños.
  • La Ley Orgánica 2/2006 (LOE) estableció la religión católica en la educación pública y la Ley Orgánica 3/2020 (LOMLOE) consolidó este anacronismo educativo.
  • Los inmuebles de la Iglesia están exentos de pagar IBI, incluidos los centros educativos, que son un negocio con ánimo de lucro.
  • Hacienda no grava con impuestos el cepillo de la Iglesia, por el que se estima se recauda más de 300 millones de euros anuales.

Estos son algunos ejemplos de las muchas ventajas que la Iglesia católica tiene en nuestro país, amparados en el ya citado Acuerdo de 1979.

Otra de las ventajas del Estado Vaticano en España es que la Iglesia tiene sus propios tribunales de justicia. Esto, junto con el poder que el franquismo otorgó a la Iglesia; es de suponer que en agradecimiento por su inestimable colaboración con el golpe de Estado militar del 18 de julio de 1936.

Ese poder de los curas en el franquismo, les dio carta blanca para abusar de niñas y niños durante décadas, unos abusos cuantificados en el Informe encargado por el Congreso de los Diputados al Defensor del Pueblo, que arrojó una estimación de 200.000 casos de abusos sexuales por parte de clérigos, cifra que asciende a 400.000 si se incluye los abusos cometidos por laicos en entornos religiosos. La Conferencia Episcopal reconoce que, solo en el periodo 2020 a 2025, ha recibido denuncia de más de 1.000 casos. Cada día aparecen nuevas denuncias y va quedando acreditado que los dirigentes eclesiásticos ocultaron estos execrables delitos, moviendo de parroquia a los pederastas, colaborando de este modo en la comisión del delito.

Tanto la evidencia de que en realidad no somos un Estado aconfesional, el hecho de que la Hacienda Pública tiene una hemorragia de recaudación y la indecencia de que, como otros delincuentes, la Iglesia se vea exenta de responsabilidad por la prescripción legal de su complicidad con la multitud de pederastas que tiene en su seno, hace necesaria la ruptura del Acuerdo del Estado con el Vaticano y la derogación de todas las leyes y normas que otorgan un trato especial a la Iglesia católica, comenzando por derogar el precepto legal que establece la religión como una asignatura en la educación pública.

Son necesarias iniciativas como la que han 60 organizaciones y decenas de personalidades han puesto en marcha, con un manifiesto por la derogación de los acuerdos con la Santa Sede (ver en laicismo.org)

No seremos un país moderno mientras no rompamos con el pasado.

Roberto Tornamira

Presidente de ASTRADE

Juanma: la falsa moneda

Por sus hechos (frutos) los conoceréis es la frase qué, según el Evangelio de Mateo, Jesús pronunció en el Sermón de la Montaña para advertir a los fieles sobre los falsos profetas que parecen inofensivos, pero son peligrosos. Metáfora para significar que las personas demuestran lo que son por el resultado de sus acciones y no por sus palabras, cuyo paradigma actual es el Presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, al que le gusta que le llamen Juanma, para denotar y acentuar una campechanía falsa que no cuadra con sus acciones de Gobierno.

De ahí que le cuadre también ese otro aserto popular, atribuido a Napoleón Bonaparte, de puño de hierro en guante de terciopelo para expresar que la dureza de las acciones que se toman, deben disimularse con una aparente gentileza; es decir, una falsa preocupación por el efecto negativo de su gestión sobre las personas afectadas.

Juanma es experto en el empleo de estas estratagemas hasta el paroxismo de romper a llorar—con evidentes lágrimas de cocodrilo—en el acto conmemorativo del Día de Andalucía al recordar a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz en el que murieron 46 personas. Sin embargo, no tuvo ninguna palabra de aliento o apoyo para las víctimas de los recortes en la sanidad pública andaluza, cuyo epítome es el caos de los cribados para prevenir el cáncer de mama. Negligencia que ha propiciado que un número indeterminado de mujeres, que la Junta no quiere contar, hayan desarrollado un cáncer que ha provocado, de momento, tres muertes confirmadas como denuncia la Asociación Amama que aglutina a las afectadas, más de 2000, que desde hace quince años ayuda a las mujeres con este tipo de patología.

Desarrollar el arte de simular que uno se siente concernido con los problemas que afectan a la ciudadanía y, a la vez, ocultar que son produzco de una política deliberada de laminar los servicios públicos, requiere de una oratoria de dicción pausada, una gestualidad suave en los movimientos y las formas, un lenguaje simple y un tono monocorde, sin énfasis, que adormece al auditorio. En éste ámbito Juanma es imbatible al presentarse como una persona amable que no ha venido a romper nada, sino a dar estabilidad. La palabra mágica que utiliza para describir su ejecutoria, que no resulta hiriente a nadie y le sirve para ocultar, sin ruido, lo que se hace por detrás.

Pero la estabilidad que verbaliza no se compadece con los efectos que produce su política de laminación sistemática de los servicios públicos, que ha llevado a decenas de miles de andaluces a denunciar el caos sanitario con manifestaciones constantes en las ocho provincias andaluzas, por los recortes de gasto en la sanidad pública para derivarlos a la sanidad privada. Los datos son palmarios. Según el Ministerio de Sanidad, a final de 2025 en Andalucía doscientas mil personas estaban en lista de espera para una operación lo que supone un aumento del 144% desde que Juanma llegó al poder en 2019. Desde entonces la sanidad privada ha recibido 4.600 millones, a los que se sumaran los 705 millones previstos para 2027, año en el que el presupuesto sanitario público tendrá un recorte de 244 millones de euros. Cifras que sitúan a la Comunidad andaluza en el cuarto puesto por la cola, por debajo de la media nacional de gasto en sanidad pública por habitante junto con Murcia. C. Valenciana y Madrid.

Se comprende así que Juanma haya declarado recientemente que la sanidad pública será inviable en un plazo de cinco años, por lo que plantea la necesidad de una reforma profunda que, en román paladino, significa que habrá que incentivar los seguros sanitarios privados. Declaración que viene a justificar que a Juanma le preocupe poco, o nada, el deterioro de la sanidad pública evidenciado en el caso de los cribados porque, tras la operación quirúrgica de cesar a la Consejera de Sanidad que negó la negligencia cometida, se sigue negando que se hayan alterado los expedientes de las afectadas para opacar el desaguisado como denuncia Amama. O se mantiene la falta de transparencia sobre la desaparición de expedientes relacionados con contratos suscritos a dedo durante el COVID, cuya suma asciende a 242 millones de euros.

En el capítulo de promesas incumplidas la lista es larga. Sigue sin presupuesto el mil veces prometido tercer hospital para Málaga, como el anunciado más de diez veces hospital Mijas-Fuengirola. En ninguno se ha puesto ni un ladrillo, mientras aumentan las denuncias ciudadanas por la falta de centros y recursos en la atención primaria. En el capítulo de infraestructuras, sigue incumplida la promesa repetida mil veces de ampliación del tren de cercanías hasta Marbella y Estepona. Igual con la mil veces anunciada y nunca ejecutada Autovía de Ronda, por reseñar los más significativos.

En el ámbito educativo mantiene la sistemática falta de plazas públicas que afecta, de manera lacerante, a más de 2.000 familias en la provincia de Almería. Denuncia a la que se suman, según los sindicatos de la enseñanza de Andalucía, la eliminación de 10.000 plazas, mientras hay más de 500 millones presupuestados sin ejecutar, pero se aumenta el gasto en la enseñanza concertada a la que Juanma ha destinado más de 1.000 millones en los últimos cinco años, a la vez que se ha permitido el lujo de rechazar 112 millones de euros procedentes del Estado para la creación de plazas públicas. Para terminar este somero recuento del desinterés de Juanma por solventar los problemas de los andaluces, reseñar que la Junta de Andalucía solo ha construido 3.800 viviendas VPO en cinco años para una población de más de ocho millones de habitantes, a pesar de tener las competencias en vivienda, y ha optado por fomentar la colaboración público privada.

Datos que reflejan una gestión que no mira por el bienestar de los andaluces que Juanma ya no puede ocultar refugiándose en una imagen, impostada, de niño que no ha roto un plato y que se preocupa por las necesidades de todos sus administrados, sino por la de unos pocos, los señoritos de siempre, los capillitas, como les llaman en Sevilla. Prueba de ello es la alta abstención del 41,46% de electores que no fueron a votar en las autonómicas de 2022. Colchón de votantes desilusionados que, junto a la caída de velo de bonhomía falsaria de Juanma, son un enorme nicho de acción política para que la izquierda recupere el poder en Andalucía.

Por eso en las próximas elecciones queda mucho recorrido para desmontar el mensaje de que el pescao ya está vendido como afirman en privado sus acólitos, si se incide en demostrar con datos de su ejecutoria la mentira que se esconde detrás de la estabilidad que repite Juanma, y repetirá mil veces durante la campaña electoral. Que no es oro todo lo que reluce, porque la estabilidad que pregona beneficia el negocio de los poderosos de siempre. De ahí que movilizar esa bolsa de abstencionistas, cifrada en 500.000 electores, debe ser el objetivo y a los que hay que devolver la ilusión con mensajes nítidamente de izquierdas que rompan el trampantojo de la pax andaluza en la que Juanma es el César maximus.

Vicente Mateos Sainz de Medrano

Periodista, profesor universitario

y Doctor en Teoría de la Comunicación de Masas.

¡¡¡Ni un voto para las derechas!!! Unidad sí, pero en base a reivindicaciones

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha decidido adelantar las elecciones regionales al 17 de mayo de este año. Según la oposición, este adelanto corresponde a la voluntad de Moreno Bonilla de eludir durante las elecciones el «caso Mascarillas» de Almería, por: prevaricación, fraude en la contratación pública, tráfico de influencias, cohecho, malversación, organización criminal y blanqueo de capitales; juicio que está fijado entre el 28 de mayo y el 26 de junio.

¡El blance de la legislatura del PP se traduce en una política dramática para la población!

Sanidad: Se calcula que más de 4.700 millones de euros han ido a manos de la sanidad privada, lo que representa la mitad del aumento de presupuesto del que presume la Junta. Hay 1.000.000 de personas en listas de espera.

Según las Mareas Blancas de Andalucía, este proceso continuado de destrucción programada ha llevado a que, en el presente año, por primera vez, Andalucía muestre los peores indicadores sanitarios de todas las CC.AA., como recoge el informe anual de la FADSP. Hemos visto consecuencias terribles con el caso de los cribados de cáncer de mama (…); se ha aumentado la proporción de fondos públicos derivados a conciertos privados en un 70% y se han eliminado mecanismos de control de gasto como la subasta de medicamentos. Esto se traduce en dinero público destinado a aumentar el capital privado.

Ley de Dependencia: A fecha de abril de 2026, Andalucía registra más de 54.000 personas en lista de espera de dependencia, consolidándose como la segunda comunidad con mayor demora en España. Los tiempos de espera superan los 470-500 días, con el resultado de que miles de demandantes de plazas en residencias u otros servicios de dependencia fallecen antes de recibir la resolución de su prestación o del Programa Individual de Atención (PIA).

Universidad: La proliferación de universidades privadas en Andalucía ha generado un intenso debate y el rechazo en las universidades públicas de los sindicatos del profesorado y de estudiantes, que denuncian una estrategia de «privatización» y «mercantilización» del sistema educativo superior por parte del Gobierno andaluz. Se han autorizado numerosas titulaciones en centros privados que ya se imparten en la pública, mientras se aprueba una nueva legislación que, según los rectores, limita la autonomía universitaria.

La aprobación de la nueva Ley Universitaria para Andalucía (LUPA), por parte del PP, ha sido criticada por la comunidad universitaria al considerarse que facilita la privatización y limita la autonomía de las instituciones públicas.

Vivienda: Andalucía está en una situación no solo crítica, sino también dramática para un gran número de trabajadores y sus familias, incapaces de financiar una hipoteca o un alquiler. Sin embargo, mientras el conjunto de España registró un retroceso significativo, Andalucía volvió a situarse como la comunidad con más pisos vacacionales. Según CCOO, en Andalucía hay 641.437 viviendas vacías que representan el 13,7% del total.

Podría seguir con muchos más temas, datos y consecuencias de las políticas del PP en Andalucía, pero lo importante es subrayar las enormes movilizaciones en defensa de la Sanidad Pública, por el derecho a la vivienda, por las pensiones públicas, etc. Varias plataformas llaman a la «Máxima Unidad de la Izquierda de cara a las elecciones del 17 de mayo», cosa que se ha conseguido parcialmente con la presentación de Por Andalucía, que incluye a Izquierda Unida (IU), Movimiento Sumar, Podemos, Alianza Verde, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Alternativa Republicana y Partido Verde Andaluz. Quedan fuera tanto Adelante Andalucía como, por supuesto, el PSOE-A.

Necesitamos la unidad de todas las organizaciones de la izquierda, pero en base a un programa en torno a las reivindicaciones, con propuestas y compromisos claros para resolver los problemas de la mayoría de las andaluzas y andaluces.

Es evidente que, sin un verdadero frente de izquierdas, incluyendo a todas las formaciones de izquierdas y democráticas sobre la base de un programa claramente en ruptura con las políticas destructivas de las derechas, no lograremos terminar con la mayoría del PP, que, además, cuenta con el apoyo del rancio fascismo de VOX.

Antonio Herranz

Militante socialista en Andalucía, en defensa de lo Público

Andalucía, 17 de mayo: ¿Resignación o reconquista?

Andalucía se aproxima a una encrucijada histórica. El 17 de mayo las urnas no solo decidirán la composición del Parlamento en San Telmo; pondrán a prueba la capacidad de supervivencia y rearticulación del bloque progresista frente a un modelo, el de Juanma Moreno, que ha logrado colonizar el centro político con una estrategia de “gestión amable en las formas” y marketing institucional para aplicar las políticas neoliberales más duras.

Detrás de una imagen amable, casi de “osito de peluche desgastado”, el PP ha ejecutado un modelo político reconocible: el progresivo debilitamiento de lo público: Sanidad, educación, servicios esenciales…piezas clave de un sistema que durante décadas representó un ideal de equidad social, donde el acceso universal a derechos básicos no son una opción, sino derechos irrenunciables, hoy parecen estar resquebrajándose.

No es una percepción aislada. Es la constatación de una lógica: cuando lo público se debilita, lo privado se fortalece. Y con ello, se consolida una idea peligrosa: si tienes recursos, te curas; si no, te resignas. Si tienes dinero estudias y si no eres explotado por quien si pudo estudiar.

La sanidad Andaluza es hoy uno de los ejemplos más evidentes. No se trata solo de edificios o infraestructuras. Se trata de profesionales que no son contratados, de médicos que emigran o se ven empujados al sector privado, de recursos públicos infrautilizados mientras se derivan pacientes a clínicas privadas para pruebas básicas. Todo ello configura un modelo que alimenta el negocio privado, erosionando lo que es de todas y todos.

Lo mismo ocurre con otros servicios privados que trabajan para Hospitales, instituciones públicas o colegios, etc. como: limpieza, seguridad, logística… externalizados, precarizados, ajustados a licitaciones que no cubren las necesidades reales y básicas. El resultado es un deterioro silencioso pero constante.

Para la izquierda, el escenario es complejo, pero no irreversible. El éxito dependerá de superar dos grandes lastres: la fragmentación orgánica y la desconexión emocional con su base.

El mapa de la izquierda: entre la unidad y el arraigo.

El tablero a la izquierda del PSOE presenta una bicefalia que ya conocemos, pero con matices renovados. Por un lado, la coalición “Por Andalucía” ha logrado una integración in extremis con Podemos, bajo el liderazgo de Antonio Maíllo. El regreso del coordinador federal de IU a la arena andaluza busca insuflar veteranía y rigor intelectual a un espacio castigado por las cuitas internas.

Por otro, Adelante Andalucía, se mantiene firme en su tesis de “obediencia andaluza”. Esta fragmentación no es baladí: en las provincias pequeñas, la Ley D´Hondt no perdona. Si el voto progresista se dispersa en tres o cuatro papeletas, el bloque progresista corre el riesgo de convertir miles de votos en escaños fantasma que terminen reforzando al bloque de derechas.

Por eso, más allá de siglas o corrientes —izquierda moderada, transformadora o más clásica—, la clave está en la unidad. En entender que solo a través de la participación colectiva se puede frenar este proceso de desmantelamiento.

El PSOE-A: El gigante que debe despertar

El socialismo andaluz, bajo la candidatura de María Jesús Montero, afronta su reto más difícil: recuperar el “voto prestado”. Los barómetros indican que un sector del electorado moderado, antaño fue el puño y la rosa, hoy se siente cómodo en la Andalucía de postal de Moreno Bonilla. Pero esa postal tiene reverso, como ya hemos explicado antes, y es ahí donde el PSOE debe reintroducir su discurso en defensa de lo público.

Necesitamos liderazgo, sí, pero también honestidad, trabajo, conocimiento de la tierra y empatía real. Más allá de promesas, más allá de discursos.

No es momento de lamentos. El PSOE-A necesita recordar que su ADN es el motor de la transformación de esta tierra. La verdadera política no se hace en los platós, sino en las Casas del Pueblo, en los mercados y en la movilización social que se expresa en las calles, explicando que el 17 de mayo quedarse en casa es, de facto, contribuir a otros cuatro años de recortes y destrucción de lo que es de todas y todos.

A quienes están decepcionados, a quienes piensan que “todos los políticos son iguales”, conviene recordarles que no lo son. No es lo mismo quién gobierna cuando hablamos de derechos, de condiciones laborales, de servicios públicos. No lo es, especialmente para quienes viven de su trabajo, para quienes sostienen el día a día de esta tierra.

Nuestros mayores lo sabían. Aquellos tiempos de alpargatas que duraban un mes, se rompían al siguiente y había que esperar otro para reemplazarlas no son solo una anécdota: son memoria. Y la memoria debe servirnos para no continuar retrocediendo.

Claves para una movilización real

Si la izquierda quiere evitar una mayoría absoluta del PP o asistir a la entrada de VOX en la ecuación de gobierno, debe pivotar sobre tres ejes:

1. Defensa de la Sanidad, la Educación, las Pensiones y la Dependencia, como señas de identidad: Convertir cada lista de espera y cada falta de especialistas en una razón de voto. No es gestión, es ideología.

2. Unidad de Acción: Superar el ruido de las siglas. Aunque en las mesas haya tres papeletas (PSOE, Por Andalucía y Adelante), el objetivo debe ser común: sumar para gobernar.

3. Vencer al fatalismo: Las encuestas no votan. El día 17 de mayo es la oportunidad de demostrar que Andalucía no se resigna a ser un monocultivo de la derecha.

La campaña que comienza el 30 de abril será el termómetro definitivo. La izquierda andaluza tiene poco tiempo para convencer a los suyos de que la esperanza es más movilizadora que el miedo. Andalucía necesita un gobierno progresista que piense en los jóvenes; es la hora de que el bloque progresista demuestre que todavía sabe hablarlos al oído y ganar su confianza.

El 17 de mayo, Andalucía decide si quiere seguir siendo una foto fija o volver a ser el motor de cambio de este país.

Como dice nuestro himno: “Andaluces, levantaos.”

Pilar Fernández Rufo

Nani Bernal Martelo

Militantes socialistas de Sevilla.

«¡No vamos a ir a la guerra!» Un llamamiento de más de 500 jóvenes

Estudiantes contra la Guerra

«Mientras la guerra en Ucrania se prolonga desde hace más de cuatro años, con su cortejo de millones de muertos y heridos; mientras se desarrollan guerras sangrientas en África; mientras el genocidio continúa en Palestina desde hace casi tres años; mientras Estados Unidos e Israel bombardean sin tregua Irán y el Líbano, mientras las tropas francesas están desplegadas en Oriente Medio, Macron acaba de anunciar 8.500 millones adicionales para financiar armamento a costa de los presupuestos de educación, salud, servicios públicos y, en particular, de la juventud.

Macron quiere la guerra, nosotros, los jóvenes, le respondemos: ¡no vamos a ir! Tras haber instaurado un servicio militar nacional; tras haber multiplicado las clases de defensa por todo el territorio; tras haber multiplicado las ofertas de empleo en el Ejército para los jóvenes en situación precaria. El 18 de marzo, Macron, durante su discurso de presentación del nuevo portaaviones, declaró que se apoyaría en las formaciones de los institutos profesionales y generales, las universidades, las escuelas de ingeniería, así como en los sectores de la investigación y la industria, con el fin de movilizar a toda la juventud, desde la secundaria hasta el doctorado, para su proyecto belicista. Desde que está en el poder, Macron no ha dejado de destruir nuestras condiciones de vida y de estudio.

Nosotros, estudiantes de secundaria, universitarios y jóvenes trabajadores, respondemos: ¡No al servicio militar! ¡Macron, no queremos tu guerra!

AHORA QUIERE ENVIARNOS A LA GUERRA. ¡NO VAMOS A IR!

República significa revolución y clase obrera

En España la monarquía y sus garantes, la oligarquía terrateniente, la Iglesia católica y el Ejército, siempre se han colocado enfrente de su pueblo, pero especialmente desde principios del siglo XIX. En los últimos dos siglos en contadas ocasiones hemos podido expresar nuestros deseos con respecto al tipo de Estado como queremos la mayoría trabajadora, y siempre nos hemos inclinado a favor de la república. Sin embargo, no es mi intención hacer un relato histórico para reivindicarla.

La república es una necesidad material más que un deseo nostálgico. Prácticamente todos los partidos de izquierda, parte de los nacionalistas, y gran parte de la ciudadanía se declaran fervientemente republicanos. Entonces cabe preguntarse, ¿cómo es posible que, tras años de gobiernos de izquierda, tras años de un gobierno de coalición que se dice progresista y que integra en sus filas varios partidos de esos que se declaran fervientemente republicanos, cómo es posible que no se vislumbre en un horizonte lejano siquiera la posibilidad de que arribe la república? La respuesta parece fácil, todos se encuentran a gusto con el marco jurídico existente, y su vehículo necesario, la Monarquía.

El dictador dijo aquello de “todo queda atado y bien atado” en su discurso de navidad del año 1969, refiriéndose a la designación de Juan Carlos de Borbón como futuro rey de España. Pretendía la continuidad del régimen franquista y para ello nada mejor que una monarquía a la cabeza del aparato estatal y, por si algún nudo se desataba, como jefe de los tres ejércitos. Este episodio recuerda otro mucho más reciente y de plena actualidad. José María Aznar, líder espiritual de la derecha, hizo una llamada en noviembre de 2023, tras la formación del Gobierno de Sánchez: “el que pueda hacer que haga, el que pueda aportar que aporte”. Curioso paralelismo, pues las instituciones existentes en el momento de la muerte del dictador y la consiguiente proclamación de Juan Carlos, a día de hoy son las principales encargadas de hacer lo que se pueda y aportar lo necesario.

Para qué hablar de las prevaricadoras sentencias de los jueces, condenando sin pruebas o llevando a cabo investigaciones prospectivas, o declaraciones de los dirigentes de la Conferencia Episcopal para que Sánchez convoque elecciones, o manifestaciones de jueces con su toga a la puerta de los juzgados para frenar decisiones políticas del Gobierno, o montajes policiales y tramas mafiosas para encausar a nacionalistas y partidos de izquierda, para reprimir a trabajadoras y trabajadores cuando ejercitan derechos sindicales, para acosar inmigrantes o jóvenes por su aspecto, o medios de comunicación regados con dinero público sin otro cometido que acosar al Gobierno de Sánchez, y así podría repetir hasta la saciedad lo que todos vemos y sabemos.

Al igual que la monarquía borbónica, el franquismo era corrupto por naturaleza; no solo había represión, el abuso y la impunidad estaban en la raíz del régimen. En 2014 Juan Carlos se vio obligado a abdicar al descubrirse que había amasado una enorme fortuna a base de negocios turbios y corruptelas y, como su abuelo, puso tierra de por medio para eludir, no la acción de la justicia que le es propia y ya lo ha exonerado, sino la indignación popular y la posibilidad de que se levantara un movimiento en contra de la monarquía; además de eludir el pago de impuestos correspondiente. Recientemente ha escrito un libro de memorias cargando contra Sánchez, en la línea de “el que pueda hacer que haga”.

Su hijo intenta dar continuidad a la cosa y a la Casa, apoyado en la limpieza de cara que le aporta el poder mediático, tan entregado y baboso como se comportó con su padre. Sin embargo, se le vio la patita cuando envió a jueces y policías para reprimir a los catalanes en el discurso de octubre de 2017; el que podía hacer, hizo. Por otro lado, estamos asistiendo a la formación “profesional” de Leonor de Borbón, heredera al trono, que se pasea por tierra, mar y aire, preparándose para ser la capitana general de los ejércitos. Nos han colocado una sucesora sin ninguna consulta, como es propio de la monarquía.

Desde la izquierda se hacen referencias permanentes a la 3.ª República, sin embargo, en la práctica nadie da pasos concretos ni en su programa, ni en sus propuestas. Podríamos hacer ciencia ficción y preguntarnos qué habría pasado si los dirigentes de Unidas Podemos, tras las elecciones de 2016 en las que obtuvieron 71 escaños, hubieran subido al estrado del Congreso y se hubieran mostrado decididos a cambiar de modelo de Estado, a organizar la lucha por la República, dando la espalda al régimen de la Monarquía y las instituciones que arrastra.

De vez en cuando la prensa recoge alguna encuesta que pone de manifiesto el elevado tanto por ciento que quiere la República, incluso se habla de sondeos tras la muerte del dictador que inclinaban las preferencias de la ciudadanía a la República. Nunca se ha preguntado a la población qué prefiere. Nunca se ha dado la oportunidad de transmitir la ilusión necesaria a la población, ni organizar la exigencia de un cambio de régimen. Por el contrario, los partidos de izquierda, cuando han tenido la oportunidad, se han lanzado a gobernar con los mimbres heredados del franquismo, se han esmerado en demostrar que son buenos gestores de la herencia del dictador. La Constitución se nos presentó como un paquete cerrado, producto de un pacto por arriba con los franquistas, que implicaba al PSOE, al PCE y a los partidos nacionalistas, sin ninguna posibilidad de enmienda, y del que hoy, –de aquellos polvos estos lodos–, recoge instituciones permeables al “el que pueda hacer que haga”.

Construir una república del pueblo y para el pueblo exige unas reivindicaciones claras salvaguardadas con garantías de que no van a ser arrasadas a las primeras de cambio. Hoy la lucha por la República significa “ruptura” apoyada en la mayoría social, que liquide el aparato judicial borbónico, que echa sus raíces, más allá del franquismo, en el siglo XIX. Una república que garantice la paz por encima de todo, negando apoyos a cualquier guerra, a la venta o compra de armas; que aparte a la Iglesia de la enseñanza pública, construyendo un Estado verdaderamente aconfesional; que garantice la sanidad universal para todos; que organice la industria, la agricultura y la ganadería basándose en las necesidades de la mayoría, no del beneficio; una república federal que escucha y defiende a los pueblos, no los enfrenta, que reconozca el derecho de autodeterminación de los pueblos. La unidad de España defendida por la Monarquía es una unidad contra los pueblos que lejos de escucharles los somete a un nacionalismo español rancio, y excluyente.

Para convencer primero hay que ilusionar, explicar con paciencia, negarse a reconocer que hay reivindicaciones que no se pueden cumplir porque lo mande Bruselas, Trump o la geopolítica. En resumen, una República del pueblo para romper con la Monarquía corrupta y sus instituciones.

Enrique Dargallo

Editorial: Resistencia Vs Barbarie

En el momento de barbarie que vivimos, hay muchas personas que se movilizan y resisten, que no aceptan lo que es intolerable para la inmensa mayoría.

En el Eurobarómetro1 de otoño, publicado el 4 de febrero, el 72% de los encuestados expresó gran preocupación por las guerras activas cerca de las fronteras de la UE y el 69% dijo estar preocupado por la desinformación. En un sentido parecido, en la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)2 de marzo, el 81,2% de los ciudadanos expresa miedo a que se desenlace una guerra mundial y el 78,9% considera posible la utilización de armas nucleares en los conflictos abiertos.

Las encuestas están bien, pero, como todo, depende para qué y cómo se utilicen: pueden servir como herramientas para medir las preocupaciones de la ciudadanía o para airearlas a modo de ventilador del miedo con el fin de justificar decisiones que profundizan en el problema. Nos quedamos con la primera opción y esperamos que los datos sirvan para tomar conciencia de hacia dónde nos llevan las decisiones e indecisiones de los dirigentes de las instituciones y gobiernos.

Lo positivo es que miles de personas con conciencia de clase: sindicalistas, cargos electos, militantes políticos, ciudadanas y ciudadanos, provenientes de, al menos, 24 países: Alemania, Austria, Bélgica, Bosnia-Herzegovina, Croacia, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Grecia, Irlanda, Italia, Kazajstán, Noruega, Palestina, Polonia, Portugal, Rumanía, Rusia, Serbia, Suecia, Suiza, Ucrania, se van a dar cita el 20 de junio en Londres para celebrar un multitudinario Mitin Internacional, en el Central Hall Westminster, para manifestar su rechazo a la Guerra, a todas las guerras, y a los genocidios como el llevado a cabo en Gaza, y cómo organizase para sentar las bases que hagan posible que esa mayoría social preocupada y que rechaza los conflictos armados pueda hacer frente a esta situación insoportable.

En un anexo a la editorial que publicamos en el nº 173 de enero, publicamos un sumario de los 83 documentos que Tribuna Socialista ha publicado desde que estalló la guerra en Ucrania. En la presente editorial nos reafirmamos en que los Estados Unidos de América (EE.UU.) es el agente provocador que ejerce de común denominador en todos los conflictos, sin quitarle un ápice de responsabilidad a los Putin y Netanyahu por sus crímenes.

Cuando el 6 de abril el vicepresidente de los EE.UU. llegó a Budapest para injerir en las elecciones húngaras, en favor de Viktor Orban, a muchos nos recordó la intervención en Kiev del senador estadounidense John McCain en diciembre de 2013 insuflando la cizaña entre el pueblo ucraniano. Han pasado 13 años y aquella intromisión tuvo la reacción de Putin anexionándose la Península de Crimea, una guerra civil en Ucrania (2014 a 2022), con más de 14.000 muertos, según cifras oficiales, y una guerra abierta desde febrero de 2022 hasta hoy, que se ha cobrado cientos de miles de muertos y heridos y millones de exiliados y desplazados, tanto rusos como ucranianos.

EE.UU., consiguió arrebatarle a Rusia el negocio del suministro de Gas Licuado (GNL) y petróleo a Europa, un mercado que supera los 40.000 millones de euros anuales. En este contexto, cabe recordar el sabotaje a los gaseoductos Nord Steam 1 y 2, en septiembre de 2022. Los hechos, las motivaciones y la perspectiva del tiempo apuntan a que los autores fueron, directamente o por encargo, los EE.UU., siendo todavía Biden presidente. Trump dice desentenderse de este conflicto y pretende “compensar” a Putin forzando a Zelenski a que ceda el 20% de su territorio (El Dombás), y de paso, los USA, le impusieron a Ucrania un acuerdo3, hace justo un año, por el que la Administración Trump tiene preferencia en la explotación de minerales críticos ucranianos ¿Alguien aun duda de quién y por qué fomentó esta guerra?

Estados Unidos utilizó a la OTAN y embarcó a los países europeos, con la inestimable colaboración del señor Rutte, secretario general de la OTAN y la Comisión Europea, con la señora Von der Leyen desde diciembre de 2019 y su predecesor, el Sr. Jean-Claude Juncker (2014-2019).

En estos años de guerra, la Unión Europea ha desembolsado4 194.900 millones de euros en distintas partidas para la guerra, de los que nuestro país ha aportado el 9%:

  • 104.500 millones de euros en ayuda financiera, económica y humanitaria;
  • 69.700 millones de euros en ayuda militar;
  • 17.000 millones de euros en ayuda a refugiados en la UE;
  • 3.700 millones de euros en ingresos procedentes de activos rusos retenidos.

A esto habrá que sumar los 90.000 millones de euros con los que la UE aprobó financiar a Ucrania para los ejercicios 2026 y 20275, cuyo pago está condicionado a que, algún día, Rusia pague a Ucrania reparaciones de guerra ¿De verdad hay que asumir que todo esto, vidas humanas y empobrecimiento económico, era necesario para “diversificar la dependencia energética de Europa”? ¿Acaso no somos hoy más dependientes que nunca de los USA?

Al mismo tiempo que Europa alimenta la maquinaria de guerra, nos consta que el pueblo de Ucrania la rechaza, donde cerca de dos millones de jóvenes se esconden de los reclutadores, ya hay más de 200.000 desertores. Se multiplican las acciones de resistencia de los reclutas y las agresiones a los reclutadores que intentan capturar por la fuerza carne de cañón para el frente. También en Rusia hay miles de jóvenes que huyen para no ser llevados al frente a la fuerza. Declaramos nuestra solidaridad con los jóvenes de Ucrania y Rusia, cuyos desertores son los verdaderos héroes de esta guerra».

Tiene motivos justificados el 69% de las europeas y europeos en preocuparse por la desinformación.

De manera más nítida, los Estados Unidos de América vienen apoyando descaradamente al Estado sionista de Israel en su avance colonizador. Con la excusa de los ataques recibidos por Israel el 7 de octubre de 2023, Netanyahu ha destruido Gaza, ha asesinado a más de 70.000 gazatíes; a los que habrá que sumar los miles y miles de desaparecidos bajo las bombas y los escombros, los desplazados, los encarcelados, etc., a los que hay que añadir los asesinados y desplazados en Cisjordania, por la acción criminal de los colonos, con la colaboración del ejército israelí. Un genocidio por encima de la imposición del acuerdo para el alto el fuego en Gaza firmado en septiembre de 20256

El furor colonial del sionismo israelita, mediante la ocupación violenta del territorio, no ha parado en los últimos 78 años. Ahora Israel pretende usurpar a Líbano un trozo de su territorio, a nombre de la lucha contra Hezbolá. Trump se ha metido a guardarles las espaldas atacando a Irán. El caso es que, desde el 28 de febrero el mundo ve como otra guerra, que ha matado ya a más de 5.000 personas y herido a decenas de miles, en Líbano e Irán -desconocemos la realidad de los muertos entre la ciudadanía israelí y su ejército, así como entre los militares estadounidenses, pues declaran no superar la treintena entre ambas administraciones-.

La desinformación nos ha hablado de distintas versiones para esta agresión injustificable: capacidad militar atómica de Irán, a pesar de que la Organización Internacional para la Energía Atómica (OIEA) haya manifestado por activa y por pasiva que no le consta que Irán tenga un programa para la obtención de la bomba atómica. Y si esto no cuela, pues es para defender a las mujeres iraníes o los derechos humanos o que el pueblo iraní pide ser bombardeado para acabar con el indeseable régimen de los ayatolás. Ante las dudas, Trump ha valorado acabar con esta civilización al completo. En fin, es difícil ser más cretino y criminal.

En su locura, estos sátrapas han generado una crisis mundial que tendrá repercusiones durante meses y años con una nueva ola de hambre y empobrecimiento.

Bienvenido sea el alto el fuego. Es muy probable que Trump se haya visto obligado a buscar esa vía por las consecuencias del lío en el que ha metido a su país y al resto del mundo, por mucho que diga sandeces inverosímiles para imponer su relato fake de que ha ganado la guerra. Otra cosa distinta es la agresión de Israel a Líbano; el sionismo nos tiene acostumbrados a la quiebra del alto el fuego y al incumplimiento de los acuerdos, bien lo sabe Palestina.

Volvemos a reconocer positivamente que el Gobierno de España, con su presidente a la cabeza, comenzó plantando cara a Trump en la cumbre de la OTAN de junio del año pasado y ha encabezado la restricción del espacio aéreo y que las bases militares de la OTAN sean utilizadas para atacar a Irán.

Lo coherente, por parte de la Comisión Europea, es la ruptura total del Acuerdo de Asociación UE-Israel, vigente desde el año 2000, tal como han propuesto los gobiernos de España, Eslovenia e Irlanda. El resto de países de la UE se han achantado ante la posición de Alemania e Italia y de las dos lideresas de la Comisión Europea: Úrsula Von der Leyen y Kaja Kallas. Resulta vergonzoso que a estas alturas no se haya roto ya toda relación europea con Israel. Nunca olvidaremos a las y los cómplices de estos crímenes.

El régimen teocrático de Teherán es, sin lugar a dudas, detestable y criminal, pero por estos mismos motivos habría que atacar Arabia Saudí o al propio Israel. Incluso los regímenes más detestables tienen su derecho a la soberanía. Un Estado es también un pueblo, mucho más importante que su gobierno y sus instituciones.

Del mismo modo que en la guerra en Ucrania el verdadero motivo tras el conflicto es el mercado del suministro de energía a Europa, en este caso está el control de los yacimientos de petróleo iraní y su extracción, así como el control del Estrecho de Ormuz, tal como explicaba ASTRADE en su declaración del 5 de marzo7

Ante la Guerra y la Barbarie no cabe el silencio ni las medias tintas. Los pueblos tienen que organizarse, resistir, y combatir a los que apoyan y fomentan las guerras en todos los frentes; también en el electoral, desde el ayuntamiento más pequeño hasta las elecciones al Parlamento europeo. Mientras tanto, la movilización y la actividad constante contra la guerra son el mejor y más claro mensaje a nuestros Gobiernos.

El Comité de Redacción

La Asociación Trabajo y Democracia (ASTRADE), editora de esta revista política, estamos insertos en este movimiento de resistencia contra la Guerra, por lo que todo aquel o aquella que desee adherirse, como mínimo en apoyo a la celebración del Mitin Internacional, puede solicitar más información en astrayde@gmail.com.

  1. https://es.euronews.com/my-europe/2026/02/04/eurobarometro-las-guerras-y-la-desinformacion-son-las-principales-preocupaciones-de-los-eu
  1. https://www.cis.es/documents/20117/13805127/es3546mar.pdf/4ab3563a-8c59-c380-d5b5-8276f1d53bee?version=1.0&t=1774617041263
  1. https://www.defensa.gob.es/documents/2073105/2564257/ucrania_2025_dieeea37.pdf/2f9c0b13-3e04-588d-99d9-8582d2d7d42b?t=1748253307776
  1. https://www.consilium.europa.eu/es/policies/eu-solidarity-ukraine/#total
  1. https://www.rtve.es/noticias/20251219/ue-acuerda-financiar-a-ucrania-con-prestamo-90000-millones-euros-financiado-a-traves-deuda-conjunta-europea/16865760.shtml
  1. https://www.nytimes.com/es/2025/09/29/espanol/mundo/gaza-israel-cese-fuego-plan-texto.html
  1. https://tribunasocialista.com/2026/03/05/declaracion-de-astrade-nos-llevan-al-desastre-nos-llevan-a-la-iii-guerra-mundial/

Editorial: 1º de mayo 2026: Día Internacional de las y los Trabajadores

El manifiesto de los sindicatos de clase mayoritarios tiene por lema este año “Derechos, no trincheras”. Muy acertado, en un momento en el que los servicios públicos son codiciados por el mercado privado, en el que los salarios y pensiones pierden poder adquisitivo por efecto de la especulación apoyada en la guerra y en el que cientos de miles de hijos de la clase trabajadora mueren en frentes de guerra o están amenazados de ser reclutados forzosamente.

Hoy más que nunca el internacionalismo tiene que volver a ser una seña de identidad. Defensa de los derechos laborales y los servicios públicos es defender la democracia para la mayoría de la sociedad en todos los países sin excepción.

Están en juego las condiciones de vida y trabajo de millones de asalariadas y asalariados, así como la de millones de trabajadoras y trabajadores autónomos. La clase trabajadora mundial tiene que organizarse y unirse. El individualismo ha infectado y atomizado al movimiento obrero y es responsabilidad de quienes dirigen las grandes organizaciones sindicales y políticas revertir esa tendencia.

Defender los derechos y la democracia es tomar posición contra la guerra y quienes la justifican e incluso la apoyan, como es el caso de los partidos como PP y VOX; también de quienes no quieren hacer más allá de grandilocuentes declaraciones, como acaba de ocurrir en la Unión Europea ante la propuesta de España, Eslovenia e Irlanda de romper el Acuerdo de Asociación de la UE con el Estado genocida de Israel.

En el día internacional del trabajo de 2026, tenemos que poner en primera línea a las trabajadoras y trabajadores palestinos, a los que, tras haber destruido sus viviendas, sus escuelas y hospitales y asesinado a más de 70.000 de entre sus familiares, compañeros y vecinos, se les prohíbe acceder a sus puestos de trabajo en los territorios colonizados por Israel. Así como a las decenas de miles de trabajadores libaneses, a quienes el ejército sionista ha destruido sus hogares y sus formas básicas de vida.

Las víctimas de los crímenes de guerra cometidos por Israel y los Estados Unidos de América, en Gaza, en Cisjordania, en Irán y en Líbano, son principalmente la clase trabajadora de esas naciones: periodistas, médicos, enfermeras, conductores de ambulancias, obreros de la construcción, profesorado, etc.

En este 1.º de mayo también tenemos obligatoriamente que solidarizarnos con la clase trabajadora norteamericana, víctima en primera persona de los ataques del fascismo MAGA, apoyado por el gran capital financiero y empresarial de ese país. La agresión obsesiva de Trump contra las y los asalariados que habitan en los EE.UU., sean norteamericanos, latinos o afroamericanos, no es cuestión de raza, como se ha visto en Minneapolis, es cuestión de clase social.

El fascismo sea más o menos taimado, también persigue a la clase trabajadoras cuando niega la regularización de inmigrantes en nuestro país; no es que no quieran regularizarlos, es que quieren esclavas y esclavos sin derechos a los que sobreexplotar y utilizarlos como herramienta de presión para disminuir los salarios y precarizar las condiciones laborales de los trabajadores con derechos en España. Boicotear la regularización, como están haciendo el PP y VOX allá donde gobiernan, es negar que aflore una importante porción de mercado sumergido que ni cotiza ni tributa, por lo que es lo mismo que avalar el fraude laboral y fiscal y es ir contra la sostenibilidad del Sistema Público de Pensiones, otro pilar del estado de bienestar en el punto de mira de la privatización y la destrucción de lo público, junto a la sanidad, la educación y la dependencia.

Son muchas las reivindicaciones pendientes de convertir en derechos, que no son otra cosa que necesidades de la mayoría de la sociedad, como el acceso a la vivienda para que nuestras hijas e hijos puedan emanciparse y construir su proyecto de vida digno. La defensa de servicios públicos de calidad como la sanidad y la educación, esos servicios a los que la minoría social, enriquecida a costa de la explotación de quienes vivimos de un sueldo o acosta de la especulación financiera, no les hacen falta porque pueden permitirse una póliza de salud privada y llevar a sus hijos a centros educativos y universidades privadas.

Reivindicaciones en el plano laboral, como la recuperación del poder de compra de los salarios, terminar con la lacra de los accidentes laborales -UGT denuncia 106 muertes en accidente laboral desde el 1 de enero del presente año. En 2025 murieron en nuestro país 735 trabajadoras y trabajadores en accidente laboral-.

Es preciso revertir todas las medidas lesivas que aun perviven en la legislación laboral procedentes de las reformas de 2010 y 2012, en materia de despidos, de temporalidad y de excesiva “flexibilidad”, siempre en favor del empresariado.

No hay otro método que la movilización, como lo están demostrando con su lucha las trabajadoras de Escuelas Infantiles (niñas y niños de 0 a 3 años), cuyo trabajo fundamental es remunerado con el SMI y condiciones de trabajo precarias.

Llamamos a participar en las manifestaciones del 1º de Mayo

No a la guerra, salarios dignos, vivienda y servicios públicos

Viva el día internacional de los trabajadores.

El Comité de Redacción

14 DE ABRIL, DÍA DE LA REPÚBLICAMEMORIA Y COMPROMISO DEMOCRÁTICO

La II República española fue proclamada el 14 de abril de 1931. Las elecciones municipales celebradas dos días antes, el 12 de abril, otorgaron a las candidaturas republicanas y socialistas una victoria decisiva, al imponerse en las grandes ciudades y capitales de provincia. Ante ese resultado, y tras constatar que ni el Ejército ni la Guardia Civil reprimirían las manifestaciones populares, el rey Alfonso XIII decidió abandonar el país.

La República impulsó un ambicioso proyecto de transformación profunda del sistema político, social, económico y cultural del Estado. Se abrió así un proceso —respaldado por una amplia mayoría social— orientado a construir un futuro de libertad, igualdad, democracia y justicia social. Sin embargo, no se le permitió el tiempo necesario para su plena implantación y desarrollo.

El golpe de Estado del 18 de julio de 1936, encabezado por un grupo de generales de ideología nacionalista y anticomunista, con el apoyo de sectores monárquicos, fascistas, carlistas y conservadores, desencadenó la Guerra de España, que se prolongó hasta 1939. Los sublevados contaron con la decisiva ayuda política, militar y financiera de la Alemania nazi de Hitler y la Italia fascista de Mussolini.

El 1 de abril de 1939, tras la derrota militar de la II República, se instauró una dictadura que se prolongó hasta la muerte del general Franco, el 20 de noviembre de 1975. El exilio, la represión y la muerte marcaron este largo y oscuro periodo de nuestra historia, que no debe caer en el olvido.

Hoy, desde Izquierda Socialista Federal-PSOE, recordamos con emoción a todas las personas y fuerzas democráticas, republicanas, socialistas y antifascistas que lucharon —y, en muchos casos, dieron su vida— por la libertad, la democracia, la igualdad y el progreso. Reivindicamos la necesidad de honrar su memoria, recuperar los miles de cuerpos que aún permanecen en fosas comunes y ofrecer verdad, justicia y reparación a sus familias.

Saludamos la reciente constitución de la Comisión de la Verdad que, aunque con retraso, deberá esclarecer los crímenes y las violaciones de derechos humanos cometidos durante la Guerra Civil y la dictadura franquista. Confiamos en que se garantice el acceso pleno a todos los archivos y documentos oficiales —incluidos los clasificados—, para asegurar una investigación rigurosa y sin restricciones. Rechazamos, asimismo, los intentos de blanqueamiento de ese pasado por parte de las derechas autoritarias y neofascistas.

En este 14 de abril de 2026 miramos hacia atrás para orientar el futuro. Vivimos un momento en el que, a escala mundial y europea, se pretende imponer la razón de la fuerza frente a la fuerza de la razón; en el que las libertades son cuestionadas por fuerzas autoritarias y neofascistas que recortan derechos civiles, democráticos y humanos; y en el que se agravan las desigualdades sociales y económicas.

Desde Izquierda Socialista-PSOE defendemos la recuperación del espíritu de unidad, ilusión y esperanza que encarnó la II República en su lucha por la justicia social, la igualdad, la libertad y la democracia. Afirmamos que la forma de gobierno republicana es la más coherente con los principios democráticos. Por ello, planteamos la necesidad de abrir un amplio debate en la sociedad y reclamamos la celebración de un referéndum que permita a la ciudadanía decidir libremente entre monarquía y república.

¡NO A LA GUERRA!
¡¡A POR LA III REPÚBLICA!!

Comisión Permanente Federal de Izquierda Socialista – PSOE
14 de abril de 2026