Misiles o pensiones

Un artículo de La Vanguardia del 23 de enero resumía con este título la situación de Francia, tras el levantamiento de la clase obrera francesa contra la reforma de las pensiones anunciada por el Presidente Macrón mientras, paralelamente, también anunciaba un aumento del gasto militar que llega a los 413 000 millones de euros (un aumento del 35%). Más de 2 millones de trabajadores participaban de la huelga y las movilizaciones. Sin embargo, a pesar de la resistencia de la clase trabajadora, la reforma se ha concretado en el aumento de la edad de jubilación de 62 a 64 años, aumentar de 42 a 43 los años para tener la jubilación al 100 por cien y empezar a desmantelar los regímenes especiales. La lucha en defensa de las pensiones continúa en Francia liderada por La Francia Insumisa haciendo tambalear al gobierno de Macron.

Pero, si en Francia se produce esta batalla, «cuando veas las barbas de tu vecino cortar…». Hace unos días, la Comisión Europea lanzaba una amenaza a España: la penalización máxima del Fondo de Recuperación si incumple con la reforma de las pensiones. ¿Y cuál es esta reforma de las pensiones que exige la UE para los españoles?

Cómputo de la pensión

La ampliación progresiva del periodo de cómputo de la pensión a 30 años, pero descartando los dos peores años cotizados. UGT y CC.OO piden. que, en líneas generales, se mejore el acceso a la jubilación porque «no hay ningún país en el que se exijan 15 años para cobrar una pensión».

Factor de sostenibilidad

Europa exige que España tenga un factor de sostenibilidad que automatice el equilibrio de las

pensiones, pero este sistema, aprobado por el PP en 2013, no lo quiere el PSOE. España quiere un Mecanismo de Equidad Intergeneracional para que las pensiones suban un 0,6 % de los cuáles el empresario se haga cargo del 0,5 % y el resto lo ponga el trabajador.

Aquí no se tiene en cuenta el aumento progresivo de la esperanza de vida y, por lo tanto, de cobro de pensiones durante más tiempo ni de otros aspectos demográficos como la natalidad o la inmigración.

Por la auditoría a las cuentas públicas

Mientras el debate sobre las pensiones cruza las fronteras para cernirse sobre nuestro país, sigue sin cumplirse la auditoría pública a las cuentas de la seguridad social, que demostraría la viabilidad del actual sistema de pensiones, y el expolio de la caja única de las pensiones cuyos fondos se han saqueado a lo largo de los años para trasladarlos a otros fines. Una vez más, desde Tribuna Socialista trasladamos la exigencia de cumplir con este compromiso.

Más presupuesto para misiles

Mientras se exige menor gasto en pensiones, por otra parte los compromisos adquiridos con la OTAN se van cumpliendo, produciéndose un incremento del gasto militar que este año está previsto en 12317 millones de euros.

Por ello, entre pensiones y misiles: ¡Pensiones!

¡Alto a la guerra!

Baltasar Santos
Comité de Redacción de TS

La mayoría social defiende la Sanidad Pública

Resulta ridículo, grotesco y una gran falta de respeto el desprecio con que se ha respondido, desde el Gobierno de Ayuso (PP), a la manifestación del día 12 de febrero; mayor en número, incluso, que la macro manifestación del 13 de noviembre del pasado año.

Políticamente, la actitud del Gobierno del PP en Madrid, desprende un tufo antidemocrático y autoritario, propio de quién piensa, y, lo que es peor, está convencido de ello, que solo ellos y ellas, están legitimados para hacer política. “Es una huelga política, son manifestaciones políticas…”, ha dicho Ayuso y han coreado sus consejeros, consejeras y los acríticos medios de comunicación que jalean su política económica y social. Pues claro, claro que es política, pero de la política constructiva, de la que exige que la mayoría de la sociedad pueda acceder a un médico de familia o a un pediatra sin tener que pasar por un vía crucis telefónico o de cita previa telemática para ser atendido 10 o 15 días después de surgir el dolor, la fiebre o el malestar. Es una exigencia legítima que las urgencias hospitalarias no estén saturadas, que no haya que esperar más de dos meses y medio, como poco, para una intervención quirúrgica o que haya que esperar casi un año para la atención de un especialista.

Solo cabe pensar que, la señora Ayuso, confunde esta política con esa otra política que tan asqueados nos tiene a una gran parte de la sociedad; la política de estercolero, la de la corrupción, la del “y tú más”, la de las cloacas del Estado, la que se dirime en los juzgados -en ocasiones con la ley del embudo, o esa es la percepción que yo tengo-. Hay que aclarar que, esa política es una degeneración de la política misma. Por ello, en demasiadas ocasiones, esto parece más una “kakistocracia” que una democracia.

El 13 de noviembre acudí a la Manifestación para defender la Sanidad Pública en Madrid, para manifestar mi desacuerdo con que se prime el mercado de la salud privada, en detrimento de la pública, es decir, en desacuerdo con la privatización de lo público, en este caso de la Salud. En aquella ocasión no pude pasar de la Plaza de Carlos V (Atocha). Delegación de Gobierno cuantificó la asistencia en unas 250.000 personas. Bueno, no lo sé, no las conté, pero si otras movilizaciones que han llenado Cibeles y aledaños han sido cuantificadas, también en 250.000 personas, hace tres meses debía de haber, sin exagerar, más de 500.000, pues los aledaños llegaban a las puertas del Ministerio de Agricultura, frente a la estación de Atocha, al puente de Rubén Darío en el Pº. de la Castellana o a la Plaza de Sevilla, más cerca de Sol que de Cibeles.

En la manifestación del 12 de febrero, participé con la Asociación de Vecinos Nudo Sur, a la que tengo el orgullo de pertenecer. Partimos a las 12:00 de la plaza de Legazpi y tardamos dos horas en llegar a Atocha -la distancia es de aproximadamente 2,3km-. Cuando llegamos a Atocha ya se terminaba la Manifestación, por lo que solo cabe pensar que la asistencia fue mucho mayor que el 13 de noviembre; las fotos que pude hacer y las que recibí a lo largo de la mañana de otros amigos y amigas que habían acudido, así lo confirmaban.

Se puede pensar que qué más da cuánta gente acude a una manifestación. Pero no da igual, prueba de ello que las autoridades siempre tienden a minimizar las cifras, a veces de forma escandalosa.

La respuesta de Ayuso es insultante, pues no es que haya habido una gran Manifestación, es que ya son cuatro: 22 de octubre-22, 13 de noviembre-22, el 15 de enero-23 y el 12 de febrero-23, con asistencias multitudinarias, especialmente la del 13-nov y la del 12-feb.

Cuando la respuesta de un pueblo es tan contundente, la reacción de la presidenta de la Comunidad de Madrid se vuelve irritante. Tan repulsiva como la decisión que tomó ese mismo gobierno de negar la atención hospitalaria a los ancianos y ancianas, residentes de Residencias, en pandemia, con el resultado más de 7.000 muertos. Personas que podrían o no haber superado el COVID-19, pero a los que se les negó esa posibilidad. Un nivel de insensibilidad que, si no fuese por el ninguneo que muchos medios de comunicación hacen de ello, debiera haber hecho dimitir a esta señora hace ya tiempo.

Es innegable que la mayoría social quiere defender su Sanidad Pública. En Madrid es palpable y cuantificable. Es también un hecho que en otras comunidades autónomas los servicios sanitarios públicos sufren una situación similar -sin olvidar que Madrid es la Comunidad que menos presupuesto per cápita destina a la Sanidad-, y que por ello el conflicto se está reproduciendo en otros lugares. Algo tendrá que hacer o decir el Gobierno de la Nación.

Cuando los médicos resuelvan su problema laboral, que es una parte del problema de la Sanidad, el conflicto seguirá abierto; pues no todo se resuelve con las necesarias soluciones laborales. Hay que reabrir centros que se cerraron, recuperar servicios, como las urgencias extrahospitalarias, contratar profesionales…

Estamos entrando en otra etapa electoral y es evidente que va a resultar muy difícil, incluso sería ilógico, que el tema de la Sanidad Pública no esté en el debate de cara a las urnas. Pero con una mirada optimista y positiva, esperemos que los partidos de la oposición sean muy claros en sus propuestas y estar dispuestos a cumplirlas si llegan al gobierno, solos o en coalición. De lo contrario, la política de la mayoría social, la política positiva, va a continuar en la calle.

Roberto Tornamira
Miembro del Comité de Redacción de Tribuna Socialista

Editorial: Doce meses de destrucción y muerte

Se ha cumplido el primer aniversario del estallido de la guerra en Ucrania; concretamente el pasado 24 de febrero, día de 2022 en el que las tropas de Putin invadieron territorio ucraniano.

Las cifras son espeluznantes. En septiembre, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, el general, Serguéi Rudskoi, afirmaba que 14.000 soldados ucranianos podrían haber muerto desde el inicio de la guerra. Un par de meses después, el general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., hablaba en la BBC de 200.000 soldados muertos -100.000 rusos y 100.000 ucranianos-, además de 40.000 civiles. En el mes de enero de este año, el jefe del ejército de Noruega, calculaba que 180.000 soldados rusos han muerto o que habían resultado heridos durante el transcurso del conflicto.

La propaganda de guerra -los medios de comunicación al servicio de la guerra- hace muy difícil conocer la verdad, y más aún la exactitud de muertos, heridos y desaparecidos, quizá algún día lo sepamos. Toda guerra es la máxima expresión de la barbarie. National Geographic cifra en 10 millones de muertos y 20 millones de heridos en la I Guerra Mundial. La Enciclopedia del Holocausto eleva a 55 los millones de personas muertas en la II Guerra Mundial, no sabemos si esa cifra incluye los, entre 50.000 y 100.000, muertos en Hiroshima que, el 6 de agosto de 1945, provocó la primera de las bombas atómicas que lanzó EE.UU., ni los entre 30.000 y 50.000 muertos que provocó la segunda bomba, lanzada tres días después sobre Nagasaki,. La BBC cifra en más 58.000 los soldados estadounidenses muertos en Vietnam y en no menos de 1,1 millones de vietnamitas. La guerra de los Balcanes, que se desarrolló entre 1992 y 1995, dejó 130.000 muertos… Un solo muerto ya es un espanto.

La destrucción de Ucrania está siendo doble: física, con la destrucción de viviendas, hospitales, colegios, carreteras, aeropuertos, estaciones eléctricas… y social, pues son más de 7 millones de personas las que se encuentran refugiadas en otros países de Europa y otras tantas las que se encuentra desplazadas, fuera de sus hogares, en el interior de Ucrania. El drama de la guerra se está cebando con mujeres y niños y niñas, como siempre. Ya en marzo del pasado año, el Grupo de Expertos en la Acción contra la Trata de Seres Humanos (GRETA) del Consejo de Europa advertía del riesgo de ser víctima de trata en un momento en el que el flujo de refugiados en Europa estaba experimentando «su mayor aumento desde la Segunda Guerra Mundial».

Muerte, destrucción y sufrimiento es lo que sufre el pueblo ucraniano. El resto de los pueblos de Europa, incluido el pueblo ruso, están sintiendo los efectos del intercambio de sanciones económicas, en forma de empobrecimiento y deterioro de los servicios públicos; sanciones que, a la vista de los resultados económicos de las grandes empresas de la energía, los combustibles, la banca, el armamento, etc., solo afectan a los más débiles. Un efecto perverso, el de las sanciones, que llevamos décadas viendo en Cuba, que se vio en Irak, que se continúa viendo en Siria…; las sanciones son para los débiles, los ricos sacan producto de la guerra.

Pero la llama de la resistencia contra la guerra no está apagada. Más 1.200 militantes; políticos y sindicales, docentes, periodistas, activistas de diversos movimientos y 29 organizaciones a nivel internacional han firmado el Manifiesto ¡Alto a la Guerra! ¡Alto el fuego inmediato, sin condiciones!, manifiesto que se hizo público el pasado 11 de enero.

Diputados del Bundestag han llevado a cabo una movilización el pasado día 25 d febrero ante la Puerta de Brandemburgo, en Berlín, para llamar a la paz y la negociación. Este llamamiento ha sido apoyado en Change por más de 600.000 firmas. Como en Berlín, en Madrid, en Génova, en Bruselas, en Londres y en otras grandes ciudades europeas, miles de personas han salido a la calle a decir ¡Alto a la Guerra!

A lo largo del mes de febrero han tenido lugar actos por el ¡Alto a la guerra!, manifestaciones y concentraciones, de forma acentuada en los días del aniversario de la guerra, los días 24 y 25 de febrero, y hay actos programados para estos días próximos de marzo. De todo ellos se da cuenta detallada en los Boletines informativos del CATP. Toda esta actividad es ninguneada por los medios de comunicación de masas.

Las bravuconadas de Putin y Biden, lanzadas en escenarios y platós de TV al aire libre, acompañan a los presupuestos de guerra a los que la OTAN empuja a sus aliados, a los que el epígono de Stolypin responde que dedicará recurso ilimitados a la guerra y que suspende el tratado de control de armas nucleares. ¿Dónde nos quieren llevar? La barbarie no es la garantía de la democracia y la libertad.

La sociedad tiene que despertar, y lo va a hacer con o sin el concurso de las organizaciones políticas y sindicales que debieran estar, desde hace tiempo, al frente de la movilización y la organización contra la guerra y la barbarie.

Alcarrás

Cada vez que la directora de la película Carla Simón ha recogido un premio, ha querido recordar expresamente no solo la virtud de los miembros del reparto (actores no profesionales) sino también al pequeño agricultor, que como decía Josep Pla es «tozudo y valiente».

Además de ser una magnífica película que sobresale ante la mediocridad del cine actual. Al carrás nos deja una profunda reflexión sobre el campo que es de plena actualidad. En la cinta se trata el debate entre la actividad agraria del pe queño campesinado, y las alternativas actuales: convertir el campo en plantaciones eólicas, o de placas solares o convertir la agricultura tradicional en monocultivos latifundistas.

El debate en el campo hoy es o «entre todos generamos riqueza en el territorio» o «hay un rico en el territorio». Parece ser, por lo que nos cuentan los pequeños agricultures que es la se gunda de las altenativas la que está triunfando para mal de la mayoría social.

La falta de relevo generacional, los precios ba jos que se paga por la fruta mientras crecen los costes de producción, el cambio de modelo de explotación agraria y, en definitiva, el futuro del campesinado, son algunos de los retos que pone en riesgo el futuro del campo y de los campesinos.

Cerca del comienzo de la película, los Solé reciben la noticia de que los terratenientes tienen la intención de expulsarlos, arrasando los huer tos para dar paso a una planta de energía solar, el devastador golpe final para un medio de vida que ya estaba luchando por competir con la agricultura industrial. El abuelo, el padre de familia, los jóvenes, los niños… todos viven a su manera una época de cambios que les conduce a un futuro incierto lejos del campo.

Una excelente película para disfrutar. Por cierto, cuando vean la película es recomendable tener a mano unos cuantos melocotones. Te entrarán ganas de comer.

Baltasar Santos

Nota de Solidaridad

Saludamos y enviamos todo nuestro ánimo a los trabajadores y trabajadoras de Francia en su lucha por la defensa de su Sistema Público de Pensiones.

Apreciados compañeros del POI,

Seguimos con atención el desarrollo de la exitosa huelga que en la jornada de hoy están llevando a cabo los trabajadores y trabajadoras de los sectores estratégicos en vuestro país: Educación, Trenes, Gasolineras, compañías aéreas, entre otros muchos, para defender las Pensiones Públicas.

Nos llegan noticias de que el seguimiento de la huelga supera el 80% de media, lo cual confirma el apoyo y seguimiento de la huelga por parte de la clase trabajadora francesa. Un éxito que sería impensable sin la unidad alcanzada por parte de los sindicatos convocantes. Deseamos que, tanto los actos que están convocados para el día de hoy, como las movilizaciones previstas para el próximo día 21, sean un rotundo éxito en el rechazo a la reforma de las Pensiones.

En el Estado español conocemos bien los intereses espurios que llevan a los gobiernos, a todos y en todos los países, a aplicar las reformas regresivas de los sistemas públicos de pensiones, al dictado de la Comisión Europea, del Banco Central Europeo y del Fondo Monetario Internacional. Se trata de devaluar estos sistemas públicos para fomentar el negocio de bancos y aseguradoras.

Las Pensiones Públicas son un derecho levantado con el salario diferido de los trabajadores y trabajadoras, es por eso un derecho por el que hay que pelear y plantar cara a los especuladores y a sus agentes en las instituciones.

La Coordinadora Estatal del CATP

La clase trabajadora francesa defiende sus Pensiones Públicas


Encuentro de la Delegación española con Mèlenchon en París 21 de enero 2023

El jueves día 19 de enero tuvo lugar una jornada de huelga en los sectores más importantes de la actividad productiva. Huelga convocada, en unidad, por todos los sindicatos franceses y secundada por el 80% de los trabajadores y trabajadoras de sectores estratégicos: centrales nucleares, hidroeléctricas, refinerías, transporte, enseñanza… Esta jornada de huelga ha superado el paro, también exitoso, del 5 de diciembre de 2019.

Las más de 200 manifestaciones que se convocaron para la tarde del mismo día 19 desbordaron todas las previsiones más optimistas; 400.000 manifestantes en París, 140.000 en Marsella, 60.000 en Toulouse, 50.000 en Nantes… Un total de 2 millones de trabajadores y trabajadoras, jóvenes y de todas las generaciones se echaron a la calle para decirle a Macron que rechazan la reforma de la ley de pensiones que prepara su Gobierno.

Tan solo 72 horas después de la jornada de huelga, el 21 de enero, organizaciones juveniles y la “La Francia Insumisa” de Mèlenchon, organizaron una marcha por las calles de París a la que acudieron más de 150.000 manifestantes. En esta marcha participó una importante delegación de pensionistas españoles que tomaron la palabra desde la tribuna de oradores. Antes del inicio de la marcha, mantuvieron un encuentro con Jean-Luz Mèlenchon.

Tanto en la huelga y las manifestaciones del día 19 como en la gran manifestación del día 21, la clase trabajadora francesa le ha dicho al liberal Macron que no quiere trabajar más años (pretende pasar de 62 a 64 la edad legal de jubilación); a nombre de un mantra que en el Estado español conocemos bien “si no se aplica la reforma, el sistema no será sostenible”. Rechazan la ampliación del periodo de cotización a 43 años (un año más sobre los 42 actuales), para poder recibir la pensión máxima.

El mantra de la “insostenibilidad” es ya viejo y está muy manoseado. En Francia, argumenta el Gobierno, habría un déficit económico en las pensiones del 0,8% ¿Es ese el problema? Sin embargo, Macron no ha tenido ningún problema en incrementar su gasto militar en un 40% desde 2019, al pasar de 295.000 millones de euros a los actuales 413.000 millones para los años 2023 y 2024.

Apelaba Eusebio Val -corresponsal de La Vanguardia en París-, en su artículo “Francia aumentará un 35% su gasto en defensa pese a la necesidad de rigor presupuestario”, publicado el día 23 de este mes de enero, al viejo dilema “gastar en mantequilla o en cañones”, en este momento en que el suelo europeo vuelve a tener lugar un conflicto armado, desde hace 11 meses. Este es un debate que la prensa española suela eludir, pues parece que la guerra nos es ajena y nuestra única relación con la misma es de solidaridad.

No es el Gobierno francés el único gobierno europeo que pretende dar otra vuelta regresiva a su sistema público de pensiones, en España también se pretende. El común denominador es que todos los gobiernos asumen los dictados de los organismos económicos internacionales: Banco Central Europeo (BCE), Fondo Monetario Internacional… entre otros; organismos que dicen lo que los gobiernos deben hacer, pero cuyas cúpulas directivas no son elegidas democráticamente.

Desconozco si el Estado francés ha utilizado, indebidamente, dinero de las pensiones para pagar gastos que debieran ser pagados con fondos provenientes de los impuestos; en el Estado español sí ha ocurrido, como así lo confirma un informe del Tribunal de Cuentas del Estado, emitido en 2020, en el que se cuantifica una deuda del Estado con las Pensiones de más de 103.000 millones de euros ¿En estas condiciones cómo se puede hablar de “insostenibilidad del sistema”?

Es inaceptable, aquí en Francia y en cualquier parte del planeta, que se quieran deteriorar los sistemas públicos de pensiones, para fomentar los productos financieros privados; que es lo que son en ultima instancia los fondos privados de pensiones, tomen la forma que tomen. Deteriorar lo público para inducir a los ciudadanos, a los que se lo pueden permitir, a consumir productos privados es lo que hace con la Sanidad Pública, por ejemplo, el Gobierno ultraderechista del Partido Popular (PP) en la Comunidad de Madrid.

Desde la tribuna de oradores al final de la Manifestación del 21 de enero

Es muy saludable ver que la clase trabajadora resiste, que tiene vigor para la lucha frente a las pretensiones de los agentes que trabajan para eso que llaman “libre” mercado. Todos los trabajadores y trabajadoras del mundo debemos celebrar la unidad de los sindicatos franceses, pues sin esa unidad y sin la determinación de dar la pelea en favor de los intereses de los asalariados y asalariadas, estamos avocados a perder poder adquisitivo en el salario directo (el sueldo), a retroceder a golpe de reformas en el salario diferido (las pensiones) y a que nos reduzcan a un mero servicio asistencial el salario indirecto (los servicios públicos).

Hoy podemos decir que la lucha de la clase trabajadora está viva, al menos en Francia.

Roberto Tornamira Sánchez
Fue Secretario Estatal de la UGT
para el Sector Financiero, Seguros y Oficinas

Combatir a los golpistas bolsonarista brasileños

El día 8 de enero unos cuantos de miles de insurrectos tomaron las sedes del parlamento, la fiscalía y del Gobierno brasileño, los implicados en el intento golpista, no estaban todos en Brasilia. Bolsonaro se había ido a EEUU hacia días.

Los que estaban en Brasilia hacia días que acampaban delante de los cuartes militares pidiendo intervención militar para desbancar a Lula del gobierno para el que había sido elegido algunas meses antes.

Las causas están claras. Hay todo un sector de la estructura militar, judicial y económica que no respeta la voluntad del pueblo brasileño que sigue resistiendo para que el capital financiero no aplique sus planes de restricciones y que encuentra en el Partido de los Trabajadores una vía de expresión, organización y acción para enfrentarse a Bolsonaro, que forma parte de esa estructuras a las que me refería antes y que a un están por depurar.

Haría mal el presidente Lula sino fuese asta el fondo en la depuración de la cadena de mando militar y policial. Quizás ha llegado el momento, ahora que a un no es tarde, es lo que esperan los miles de trabajadores y jóvenes que se manifestaron en contra de lo consideraron como un golpe a la democracia. Es decir a la voluntad de la mayoría social brasileña.

Pero las depuraciones, que deben ser firmes y seguras, deben ir acompañadas de forma urgente con todas las medidas de orden social que Lula tiene comprometidas con el pueblo brasileño y dejar pasar el menor tiempo posible para que el pueblo deje de pacer las consecuencias de pobreza que ha generado durante cuatro años el gobierno de Bolsonaro, y generar la máxima confianza entre la mayoría social brasileña.

ES urgente poner en marcha el paquete de medidas presupuestarias que hagan posible restablecer todos los retrocesos que se han dado con el Gobierno de Bolsonaro y no dejarse presionar por el “mercado”.

Será la forma de conseguir que el pueblo se movilice en defensa de sus derechos y sea el pueblo mismo quien pare a los Bolsonaristas.

José A. Iniesta

Defensa de los derechos también para el pueblo Peruano

A pesar de la represión emprendida por el Gobierno de Dina Boluarte, las manifestaciones, huelgas y marchas emprendidas desde distintos puntos del país, son numerosas, ni los muertos, mas de 60, y centenares de heridos han hecho retroceder al pueblo peruano que lucha heroicamente por echar del gobierno a Dina Boluarte a la que responsabilizan de los crímenes cometidos por el ejército y la policía que están a sus órdenes exigiéndole el levantamiento del estado de sitio.

Los monopolios, principalmente norteamericanos que controlan las minas, el petróleo, el gas, la pesca y que controla las mejores tierras de la costa son los verdaderamente protegidos del gobierno ilegitimo y represor de Dina, puesta a dedo por los militares cómplices y beneficiarios de que esta multinacionales sigan explotando los recursos naturales, mientras que el pueblo está sumido en la miseria.

Son estas multinacionales y los que se benefician de ellas los que quieren asegurar los llamados contratos ley, que aseguran la existencia de los mismos durante todo el periodo firmado sin que puedan ser rectificados ni suspendidos por ningún gobierno. Es precisamente durante el año 2023 que tendrían que firmar nuevos contratos ley, que volverían a dar los privilegios de explotación de los recursos naturales de la nación peruana, para que saqueen el país. De otra parte, la represión continua y el 21 de enero la Universidad de San Marcos fue invadida por centenares de policías, para desalojar a los estudiantes y a diferentes líderes organizadores de la marcha sobre Lima, que exigen la disolución del parlamento peruano y una nueva constitución que rompa con el fugimismo que perdura en las instituciones del estado y que hace incompatible las libertades y la democracia en Perú.

Los estudiantes de la Universidad de San Marcos y de las universidades públicas, y la docencia de todo el país, vienen luchando desde hace tiempo contra el plan de del Banco Mundial y la ley de universidad de Daniel Mora que está destruyendo la Universidad Pública.

El dia 24 la CGTP convoca marcha sobre Lima, los campesinos y sectores de trabajadores que llegan a Lima desde distintos puntos del país, principalmente de sur, se enfrentan al gobierno de Dina, pidiendo su dimisión y una Asamblea Constituyente que garantice derechos y libertades para trabajadores, jóvenes y todo el pueblo peruano.

Es claro que el pueblo peruano se enfrenta una vez mas a grandes poderes nacionales e internacionales, la reivindicaciones que defienden son justas y democráticas, es por ello que desde Tribuna Socialista, junto con el CATP y diferentes colectivos de peruanos en el estado español, damos nuestro apoyo y ayudamos a dar a conocer la verdadera situación por la que atraviesa el pueblo peruano, buscando apoyos entre las organizaciones sindicales, grupos de trabajadores, partidos representativos de izquierdas y organizando delegaciones a la en bajada y consulados de Perú, en estas delegaciones trasladarle nuestra preocupación y repudio por la oleada represiva que están padeciendo los manifestantes y, dentro del respeto a la soberanía de la nación Peruana, pedir el levantamiento del estado de sitio, la condena de los asesinatos y la necesidad de que se atiendan las demandas del pueblo.

José A Iniesta

Salario o Conflicto

Con este eslogan “Salario o Conflicto” nuestro sindicato exige a las patronales de todo el Estado subidas salariales dignas para afrontar la perdida del poder adquisitivo de todos las trabajadoras/es por una inflación descontrolada.

Para la actual dirección de la Unión General de Trabajadores, sus trabajadoras y trabajadores asalariados no tenemos la misma consideración que el resto de trabajadoras/es del estado; en junio sobre estas mismas líneas en el número 135 de Tribuna Socialista, denunciábamos que tras el último Congreso Confederal en mayo de 2021 acaban con nuestro ámbito negociador natural, la Sección Sindical Estatal y que la patronal sindical había ya denunciado en septiembre de 2020 el convenio colectivo de aplicación en nuestra organización.(*)

Han tenido que pasar 27 meses de bloqueo y paralización de la negociación de dicho convenio para que esa patronal sindical se sentara a la mesa, aunque hasta la fecha de poco ha servido, en las escasas ocasiones que se han dignado sentarse se han negado a todas nuestras peticiones y se han levantado de la mesa de malas maneras.

Como reza nuestro eslogan de esta campaña, si no hay negociación habrá conflicto, el pasado 24 de enero hemos hecho una primera concentración en la sede de Avenida América y no se descartarán nuevas concentraciones a todas las sedes de la Confederación.

Hoy no pedimos más que lo que pedimos cuando vamos como representantes de la Unión General de Trabajadores a negociar convenios a miles de empresas de todo el Estado, que se escuchen nuestras peticiones, una subida salarial acorde con la grave situación que estamos viviendo; que nuestra patronal sindical no actúe como la peor de las patronales que nos encontramos a diario y contra las que combatimos.

No nos podemos permitir el anti-sindicalismo dentro de nuestra propia organización. En cuantos foros se nos ha llenado la boca hablando de la negociación colectiva y de su importancia para la organización de los trabajadores y cuantas veces criticamos a otras organizaciones sindicales que se niegan a firmar convenios colectivos.

Esperamos una nueva convocatoria para sentarnos a la mesa de negociación en el menor espacio de tiempo posible y esperamos que es esta ocasión sirva para algo y no para perder nuestro tiempo y el suyo.

¡¡Viva la lucha obrera!!

Trabajadoras y trabajadores asalariados
de la Unión General de trabajadores.

* https://tribunasocialista.com/2022/06/29/en-casa-del-herrero-cuchillo-de-palo/

Hablemos

Desde hace relativamente poco tiempo, asistimos a un comportamiento político que niega el principio democrático de respeto a la convivencia en paz, de falta de respeto a quien no piensa lo mismo que ellos, y de no aceptación a los resultados electorales, cuando no son favorables a su Partido.

Este proceder, caracterizado por el uso constante de verdades alternativas, convierte a los demás en enemigos que deben ser perseguidos con saña e incluso encarcelados. Puede parecer una barbaridad, que lo es, pero actualmente se utiliza este proceder por la derecha, de forma reiterada sin ninguna prudencia ni por supuesto justificación. Con distintos grados de intensidad: modo Brasil, al asalto; o a la manera Plaza de Colón, modo faltón, buscan generar un clima de “enfrentamiento civil”, cuando la realidad es que sólo una parte muy reducida de la sociedad se sitúa en esa clave, quedando en evidencia que esa actitud carece de fundamento alguno.

Digo desde hace poco tiempo, pensando noviembre de 2019 en Bolivia, cuando Evo Morales fue acosado hasta tener que pedir refugio político en Argentina, o en enero de 2021 cuando fue asaltado el Capitolio de los USA, o en diciembre de este pasado año 2022 en Perú, donde la maniobra de acoso de la derecha política ha conseguido el encarcelamiento de Pedro Castillo y ha sumido al país en un caos de represión y muerte. Pero recordamos menos otras épocas donde está manera de fomentar el odio derivó en gravísimas consecuencias, como fue la creación de un clima de inestabilidad política para justificar el golpe de Estado militar contra la Segunda República española.

La tergiversación del juego democrático, mediante actitudes y declaraciones que generan un falso clima de enfrentamiento social, hacen desviar la mirada de la actividad normal de cualquier parlamento con su acción deliberativa y legislativa, coloca al ciudadano en una situación donde lo que parece importar de verdad es la diferencia con el otro, diferencia que si no existe se inventa, donde se convierten argumentos en piedras y se sobredimensionan los problemas, negando además su resolución pacífica mediante la discusión y la conciliación. Todo esto sería imposible sin la colaboración necesaria de una preocupante mayoría de medios de comunicación de masas.

El recurso irresponsable a esta forma de actuar en una democracia, mediante la violencia verbal y gestual, es utilizada a conciencia por parte de la derecha y la ultraderecha que ven como su mito ultraliberal se cae hecho pedazos ante las consecuencias de sus crisis constantes y las graves desigualdades sociales que genera. La aparición tormentosa de líderes ademocráticos como Trump, Bolsonaro, Orban, etc., que, dentro de sistemas democráticos, intentan alargar la agonía del capitalismo neoliberal, cómo un epílogo inaplazable de este sistema económico.

Ni siquiera la deriva del social liberalismo, bajo un falso manto de socialdemocracia, ha podido evitar la miseria de un modelo de regresión e injusticia social, que finalmente dejó a la vista sus carencias y su verdadera faz para afrontar una epidemia o para evitar una guerra. Y como ha ocurrido otras veces, instituciones constitucionales creadas para garantizar el respeto a las normas y al juego democrático, instituciones garantes del respeto a los derechos y libertades fundamentales, han sido intencionalmente manipuladas, léase Tribunal Constitucional, Consejo General del Poder Judicial…

Sorprende el alcance de estas actitudes irresponsables de ciertos políticos y/o magistrados y de ciertos medios de comunicación, ante las consecuencias de la ruptura de esos delicados equilibrios. Es un sinsentido esta puesta en riesgo de la arquitectura constitucional para conseguir que determinada opción política obtenga lo que no le otorgan los ciudadanos por vías democráticas, y por tanto es aún más impresentable e inaceptable por destruir algo tan importante para un fin tan espurio.

Ante esta situación, donde esos determinados partidos de la derecha antidemocrática practican únicamente ruido y enfrentamiento, buscando el conflicto civil para conseguir el poder por el poder, no podemos responder más que con participación y lucha democrática/pacifica, por ejemplo defendiendo bienes comunes como la Sanidad Pública o las Pensiones, en la más absoluta normalidad, demostrando que el discurrir del juego democrático permite que los conflictos expresados por el pueblo soberano se resuelvan en el Parlamento, sean los que sean y tengan la gravedad que tengan.

Eduardo Hernández Oñate
Militante Socialdemócrata de Madrid