La campana no va a misa, pero avisa

Han pasado más de tres meses desde que las organizaciones sindicales, UGT y CCOO, alzaron la voz para reivindicar salarios justos para los trabajadores, entendiendo que los beneficios empresariales están alcanzando valores que suponen en muchos casos cifras tan elevadas que ofenden e indignan a muchos asalariados y a sus familias, que han visto como la alta inflación les ha dado un nuevo y duro golpe, siendo víctimas, una vez más, de una crisis a la que a la clase trabajadora no se la puede responsabilizar y mucho menos ser quienes la paguen, una y otra vez; las consecuencias de una inflación que alcanza récords históricos, poniendo en situaciones muy difíciles a muchas familias y, empeorando notablemente la de muchas otras, que ya se encontraban ante situaciones muy precarias. La pérdida salarial acumulada de los trabajadores, desde el año 2013, viene siendo la dinámica normal ante las diferentes y anteriores crisis. Esto deriva a un aumento de la pobreza y pone en el umbral de la misma a muchas otras familias.

Tal y como he dicho al principio, los sindicatos alzaron la voz… y poco más. Creo recordar un par de concentraciones bajo el lema “salario o conflicto”: la primera, el 7 de octubre, por el “día internacional del trabajo decente”, ante la sede de la patronal, y la segunda, el 3 de noviembre en la Plaza Mayor de Madrid, a las que pude asistir y participar gracias a las horas sindicales que me corresponden como representante de los trabajadores.

En mi centro de trabajo también estamos sufriendo los bajos salarios y la inflación. Recuerdo realizar un comunicado como representante de los trabajadores de UGT, en el que se daba una explicación del cómo nos está afectando la inflación y la pérdida salarial acumulada que estábamos sufriendo en estos dos últimos años. Este comunicado lo hice público en los tablones de anuncios del centro de trabajo, añadiendo al mismo las fechas para las convocatorias que estaban previstas para el 7 de octubre y el 3 de noviembre, incluso para una manifestación, el 15 de octubre (sábado) que en este caso no convocaban los sindicatos, sino que fue el movimiento de pensionistas, liderado por la COESPE, quienes reivindicaban salarios y pensiones iguales al IPC. Pronto me di cuenta que las fechas que estaban previstas, excepto la del día 15, para las concentraciones que convocaban UGT Y CCOO, no facilitaría la presencia de trabajadores, ya que eran días de diario y en horario de mañana. De esta manera las concentraciones no estaban pensadas para que los trabajadores y sus familias pudiesen salir a la calle a reivindicar y protestar contra la evidente pérdida de poder adquisitivo que se ha producido en 2022.

Después del 3 noviembre, finalizadas las 2 concentraciones que estaban programadas, y sin aparecer por la del día 15, algo incomprensible, no hemos vuelto a tener noticias de las organizaciones sindicales, ni de las futuras acciones a realizar ante la grave situación provocada por el alza de los precios que ha encogido los salarios. Parece que lo que se preveía como un otoño caliente se ha enfriado con la llegada del invierno; se ha olvidado toda acción, movilización y lucha, por lo menos de manera colectiva y organizada, dejando abandonados a su suerte a los trabajadores y trabajadoras en cada empresa.

En el último mes y medio del año pasado, los representantes de UGT de mi centro de trabajo decidimos seguir realizando comunicados, animando a los trabajadores a luchar por salarios justos, reivindicando subidas salariales acordes al IPC, e incluso proponiendo a la empresa una cláusula de revisión salarial, que fue rechazada, alegando que nuestro salario lo establece el convenio colectivo de aplicación, cerrado desde antes de la ola inflacionaria que sufrimos.

La modesta, pero necesaria acción sindical que hemos podido realizar durante este último mes y medio, los representantes de UGT en el centro de trabajo la valoramos de manera muy positiva, teniendo en cuenta que nos ha servido para conocer la opinión de los compañeros, la postura de la empresa e incluso analizar y valorar la correlación de fuerzas para determinar si es posible o no plantear un conflicto en el centro de trabajo, algo que consideramos muy complicado, debido a que somos una empresa de algo más de 250 trabajadores.

Ante un problema de tal envergadura no se puede abandonar a su suerte en cada centro de trabajo, donde la presencia o ausencia sindical, como la capacidad de negociación que puedan ejercer los trabajadores es muy limitada. Las reivindicaciones que iniciaron las organizaciones sindicales UGT y CCOO deben tener continuidad, dando la posibilidad a los trabajadores de participar, de sumarse.

Es necesaria una gran movilización para recuperar el poder adquisitivo perdido en los años 2021 y 2022; es justo pedir salarios dignos; será digno que nuestras organizaciones lideren y movilicen esta y tantas otras luchas como sean necesarias para mejorar las condiciones de los trabajadores.

Juan Fernando Díaz-Mayordomo Martínez
Sindicalista de la UGT en Madrid.

Editorial: La Economía va bien, según a quién preguntes

El legítimo ejercicio de decir lo que se piensa es tan saludable como hacer deporte. Es agotador, sí, como el ejercicio físico, pero según los facultativos estimula el organismo y se duerme mejor. También se corre el riesgo de lesiones, pues siempre habrá quién nos pongan una zancadilla o la etiqueta de “enemigo”. El Comité de Redacción de Tribuna Socialista venimos practicando esta disciplina desde que iniciamos la actividad en julio de 2005, y lo hacemos como un deporte de equipo, debatiendo cada editorial que firmamos. En TS-140 queremos poner el foco en la situación económica.

El Gobierno de coalición resalta y pone en valor lo bien que va la economía: el IPC se ha moderado al 5,7% “el más bajo de Europa”; la tasa de paro es la de las más bajas desde que hay registros; la temporalidad ha caído en picado; tenemos los precios de energía, gas en particular, más bajos de la UE…

Todo eso que se dice y se publica es cierto, los datos son irrefutables. No obstante, como decía Gila: “depende de con quién lo compares”.

En relación con el IPC(1), en 2021 se impuso el IPC medio, 3,08%, para la revalorización de las pensiones y para las comparativas con el incremento salarial, cuando el IPC interanual a diciembre fue del 6,5%. Este año que ha terminado, el IPC medio se ha situado en el 8,39%, sin embargo, se toma de referencia el interanual a diciembre que ha sido del 5,7%.

Las Pensiones contributivas, que representan el 95% de todas las pensiones, se revalorizaron para 2022 con un 2,5%, cuando debieran haberse revalorizado con el 6,5%, acorde al IPC de diciembre. Por lo que las pensiones contributivas arrastran un déficit del 4%. Para 2023, la revalorización aprobada por el Gobierno para las pensiones contributivas es del 8,5%, parejo al IPC medio del año pasado, por tanto, siendo una medida positiva motivada por la movilización del movimiento de pensionistas del 15 de octubre, se arrastra una pérdida de poder de compra del 4%. Sin olvidar la pérdida de poder adquisitivo de los años en los que el PP impuso el incremento de las pensiones con un mísero 0,25% (de 2014 a 2017 ambos inclusive).

Por su parte, los salarios se incrementaron en promedio el 1,47% y el 3,24%, en 2021 y 2022 respectivamente. Esto supone una pérdida acumulada, en estos dos últimos años, del 7,54%. Comparando el incremento con el IPC de diciembre, que es el que el Gobierno está utilizando este año.

Hay que señalar, pues ahí el foco alumbra con menos intensidad, que el IPC de la cesta de la compra: Alimentación y bebidas no alcohólicas, se ha situado en el 15,7%, prácticamente tres veces el IPC interanual y el doble que el IPC medio. Esto vale para salarios y para pensiones. Para evitar este juego de IPCs; entre interanual, subyacente, medio… habría que aplicar el mismo principio que se utiliza en derecho penal: “la condición más beneficiosa”, en este caso para el ciudadano. Como veremos a continuación esta propuesta no es descabellada, a la vista de los beneficios empresariales.

Para la clase empresarial la economía va muy bien, aunque no lo reconozcan. Los beneficios de las 35 empresas que componen el Ibex, se estiman en 56.321 millones de euros, al cierre de 2022, a expensas de que las empresas hagan públicos sus beneficios al cierre del 4º trimestre de 2022. Banco Sabadell ya ha declarado que, en 2022, ha obtenido un 62% más de beneficio neto que en el ejercicio anterior.

Un dato que orienta sobre la lujuria en la que está instalado el mercado libre, libre según para quién, es la remuneración de un banquero (no confundir con un bancario) del Banco Santander que en 2021 percibió una remuneración de 14,6 millones de euros; dato aportado por la Asociación Española de Banca (AEB). Alguien puede argumentar que esto es anecdótico, pero estaría mintiendo, pues la “anécdota” beneficia, al menos, a 221 directivos del sector financiero, que cobran más de 1 millón de remuneración cada año, según la misma fuente, la AEB. Por ejemplo, la señora Botín, presidenta del Banco Santander percibió en 2021 (aún no hay datos del 2022) 12,29 millones de euros, un 23% más que antes de la pandemia. El consejero delegado del BBVA, el Sr. Álvarez tuvo una remuneración de 9,16 millones de euros y el presidente de Caixabank, el Sr. Goirigolzarri, dobló la remuneración que tenía en Bankia, al pasar de cobrar en torno a 800.000 euros al año, cuando Bankia era de propiedad pública, para percibir en 2021 1,7 millones de euros. Remuneraciones que no incluyen las aportaciones a los Fondos de Pensiones.

Estos datos son de estos años de pandemia y crisis. Datos que no permiten pensar más que el alza desmesurada de los precios tiene la finalidad única de saquear los bolsillos de la clase trabajadora para cebar las cuentas de una minoría social privilegiada. Una vergüenza, en definitiva, porque esos beneficios salen del incremento de los precios de los productos básicos.

La lujuria económica no está instalada solo en el sector financiero. Se estima que las empresas de la energía también han obtenido beneficios multimillonarios: Iberdrola 12.825 millones de euros, Repsol 6.033. O las de telecomunicaciones, como Telefónica, con un beneficio estimado de 12.815 millones de euros. Los presidentes de estas empresas obtuvieron remuneraciones estratosféricas, en 2021: el señor Galán, presidente de Iberdrola, se embolsó 13,2 millones de euros, el Sr. Brufau, presidente de Repsol, obtuvo una retribución de 2,77 millones de euros y el presidente de Telefónica, el Sr. Álvarez Pallete, percibió 1,92 millones de euros.

El Banco de España ha hecho público que los beneficios empresariales han crecido siete veces más que los salarios. ¿Solo 7 veces? Teniendo en cuenta que, según el INE, el salario mediano en España en 2021, mismo año de las cifras dadas respecto a las remuneraciones de los altos directivos, fue de 1.757,4 € brutos. Según esto, los percibido por el presidente de Iberdrola supone 626 veces el salario mediano de los trabajadores y trabajadoras, y la remuneración de la señora Botín supone 583 veces dicho salario mediano.

En una cosa tiene razón la ministra Belarra, cuando llama “capitalistas despiadados” a los propietarios y directivos españoles, y pone de ejemplo a Juan Roig, presidente y propietario de Mercadona – este señor tuvo un sueldo bruto de 10,65 millones de euros en 2021-. Si tomamos el Convenio Colectivo de Mercadona, veremos que el grupo profesional mejor pagado es el de “Gerentes y Coordinadores”, con un sueldo base mensual de 1.643,35, es decir que el Sr. Roig, ese que tanto se ha ofendido por las palabras de la ministra, gana 540 veces más que la media de los mejor pagados de su empresa. En lo que no tiene tanta razón la Sra. Belarra, o habría que matizar, es en que solo señala a los capitalistas despiadados, como si hubiese un capitalismo no despiadado.

Por otra parte, en relación a los datos de empleo, es indudable que las estadísticas de temporalidad han mejorado, en el sentido de que con el cambio legal en la última reforma laboral, la que no derogó los aspectos más lesivos de las reformas de 2010 y 2012; al derogar el “contrato de obra o servicio” y flexibilizar, es decir, ampliar las posibilidades de uso del “contrato fijo-discontinuo” la temporalidad ha caído de forma muy significativa, al haberse reducido un 5%, respecto a 2021.

El número de parados, con datos de la EPA a cierre del 4º trimestre de 2022, se ha situado en 3.024.000 (12,9%), lejos del 1.927.600 (8,60%) que arrojó la EPA al final de 2007, mejor dato de paro previo a la citada crisis. El empleo de los jóvenes menores de 25 años tampoco ha ido bien, pues el paro juvenil ha subido del 31,2% de 2021 al 32,3% en 2022.

Hay un dato que quizá nos dé una imagen fidedigna de la situación del empleo en nuestro país, como lo es el número de horas trabajadas semanalmente, dato que el INE desagrega por trimestres. Según esta fuente, la media de horas trabajadas semanalmente, por los y las asalariados, en 2008, fue de 547.787.300, mientras que la media de los tres primeros trimestres de 2022 ha sido de 521.109.100, un 4,87% inferior al primer año de la gran crisis de lo que va de s. XX. ¿Se puede decir que hemos salido de la crisis de 2008? La mayoría de la sociedad no.

El último informe que publicó el INE, en junio de 2022, en base a los datos de 2021, el riesgo de pobreza se ha incrementado hasta el 27,8%, casi un punto más respecto a 2020, cuando el riesgo era del 27%.

Podríamos analizar otros factores e índices, pero ya no sería una editorial sino una tesis, y no es nuestra intención desarrollar un documento excesivamente extenso. Con los datos analizados, podemos sacar al menos tres conclusiones objetivas:

  • Los salarios y las pensiones están perdiendo poder adquisitivo.
  • La inflación no se justifica, en un porcentaje muy importante, con el alza de los carburantes y/o la energía, sino con el incremento de los márgenes de beneficio de las grandes empresas y grupos empresariales.
  • Los datos estadísticos de empleo han mejorado, pero aun no se ha recuperado el nivel de empleo ni de horas trabajadas previo a la crisis económica que el mercado libre desató en 2008.

Y alguna conclusión política:

  • Están muy bien la ayudas y medidas que el Gobierno viene tomando, pero es evidente que esas medidas paliativas y transitorias no resuelven los graves problemas estructurales que generan pobreza entre las asalariados y asalariados.
  • Que no es posible hablar de pactos de rentas, no de hecho ni de derecho, con una clase empresarial avariciosa y despiadada.
  • Que es necesario defender las rentas del trabajo, no solo en el salario directo (los sueldos), también el salario diferido (las pensiones) y el salario indirecto (los servicios públicos: Sanidad, Educación y Dependencia.

Fuente: INE

Canciones con poder: La Hoguera

Las sentencias a muerte por ahorcamiento en Irán impiden que este año no finalice la sección cultural de Tribuna Socialista: Canciones con Poder, sin traer la canción de Javier Krahe “La hoguera”.

Este es un tema que formó parte del álbum “La Mandrágora”, lanzado en 1981, en el que, junto a Krahe, participaron Alberto Pérez y Joaquín Sabina. Con su característica ironía y retranca, Javier Krahe denuncia y rechaza, a su manera, la pena de muerte. Hacía tan solo 6 años, el 27 de septiembre de 1975, que se había ejecutado en España a los últimos 6 condenados a muerte por el franquismo.

Si bien es cierto que la Constitución de 1978 no contempla la pena de muerte, España, hasta 1985, no ratifica el Convenio nº 6 de la Convención Europea de Derechos Humanos, por el que se abolía la pena capital, excepto para tiempos de guerra. Y se mantendrá la pena de muerte hasta 1995, en el Código Penal Militar. Por tanto, la creación de Krahe se enmarca en el contexto histórico en el que se puede decir que la pena de muerte en nuestro país se va extinguiendo, pero no se extinguirá del todo hasta 14 años después de editada esta canción.

Por desgracia para la humanidad, la pena de muerte continua en vigor en muchos países. Según datos de Amnistía Internacional, en 2021 se registraron en el mundo 579 ejecuciones, en países como Arabia Saudí, China, EE.UU., Egipto, Emiratos Árabes Unidos (Abu Dhabi, Dubai…), India, Irán o Japón… y así hasta 92 países. Esta cifra representa un 20% de incremento en ejecuciones respecto a 2020, año en el que tan solo en los Estados Unidos se ejecutó a 17 personas.

El catálogo de formas que describe Krahe en su canción está muy vivo, si se me permite la ironía:

  • EE.UU., utiliza principalmente la silla eléctrica y la inyección letal.
  • China, Corea del Norte, Somalia o Vietnam se decantan por el fusilamiento
  • Japón, Singapur y los países musulmanes, en los que hay pena de muerte, prefieren la horca.
  • En el caso de Arabia Saudí se utiliza, junto a la horca, la decapitación.

El Estado teocrático de Irán, donde la religión dictamina la política, vive una ola de represión contra su pueblo. Todo comenzó el 13 de septiembre de este año con la detención y agresión brutal a la joven Masha Amini, por parte de la policía guardiana de la moral; por llevar el velo mal colocado. Su muerte no cuenta en la estadística de ajusticiados, pero el resultado de la detención y la brutalidad fue la muerte.

Tres meses después, hay 28 condenados a muerte, varios de ellos ya han sido ahorcados, sin contar los más de 300 muertos en la criminal acción de los cuerpos represivos del Estado.

Estoy convencido de que Javier Krahe hubiese entonado “La hoguera” ante estos hechos y ante la despreocupación social general al respecto.

Roberto Tornamira

Comité de Redacción de Tribuna Socialista

Sugiero escuchar la irreverente versión de Whenpacovenga

La derecha no soporta gobiernos de izquierdas, tampoco en Perú

El presidente de Perú, Pedro Castillo, fue detenido el día 7 de este mes de diciembre y desde ese momento permanece encarcelado. Sin duda que este señor habrá cometido errores, pero eso solo corresponde juzgarlo al pueblo peruano. Queda claro, una vez más, como en otros países, que la derecha acosa y derriba hasta hacerse con el poder, por las urnas o por las malas.

Los lobbies y las instituciones del capital financiero no permiten que los gobiernos se salgan de las directrices marcadas por estos organismos no sometidos a la democracia. Instrumentos de poder financiados por el capital financiero internacional, y por los propios gobiernos, como es el caso del Fondo Monetario Internacional (FMI), por mencionar un ejemplo.

El férreo marcaje a los gobiernos no se produce solo en países que no sean primeras potencias, y si no que se lo pregunte a Liz Truss, de Gran Bretaña. La primera ministra británica no cesó porque su pueblo la rechazase por no hacer nada por paliar la carestía de la vida, ni por deteriorar el Sistema Público Sanitario, no, dimitió por contrariar los intereses de los inversores al generar dudas sobre la capacidad de pago de la duda externa británica, al proponer, en un exceso de celo para con los privilegiados, cuando quiso aplicar bajas radicales de impuestos; eso sí, para los ricos.

A Pedro Castillo no le perdonan su pasado sindical como líder del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación del Perú (SUTEP), ni han olvidado su liderazgo en la huelga de enseñanza de 2017. Y quizá lo más importante, no han aceptado que ganase las elecciones a Keiko Fujimori, el “caballo” por el que el capital, nacional e internacional apostaba, para llevar a cabo las reformas que empobrecen a los pueblos para enriquecer más si cabe a los ricos.

Pedro Castillo ha sido acosado política, judicial y mediáticamente, como antes lo fueron Lula en Brasil o Evo en Bolivia. Los golpes de Estado ahora se dan sin ejército, aunque si es necesario no lo descarten.

Utilizan a la advenediza Dina Boluarte, una de esas figuras políticas “independientes”, que resultan ser independientes solamente del pueblo trabajador. Un personaje que se presentó a las elecciones por el mismo Partido que Pedro Castillo, pero que siempre se ha jactado de no pertenecer a ningún partido. En eso no mentía, ella solo obedece a los intereses de la burguesía peruana.

Es lógica la posición que ha adoptado la Confederación General de Trabajadores Peruanos (CGTP), al repudiar el cruel asesinato de más de veinte trabajadores, algunos de ellos menores de edad, en Apurímac, Ayacucho, Huancavelica, Arequipa, Junín y La Libertad, asesinados a manos de las fuerzas policiales y del ejército.

La CGTP cumple con su responsabilidad de defensa de los intereses de la clase trabajadora peruana, al rechazar la declaración de estado de emergencia nacional y el encarcelamiento de líderes populares, y exigir su inmediata puesta en libertad.

Es obedeciendo a los intereses del capital internacional por lo que Boluarte se niega a convocar elecciones presidenciales de manera inmediata; quieren tiempo para implementar las reformas exigidas y para garantizar que cuando se convoquen las elecciones ganará la opción que representa los intereses de la minoría social.

Dicen haber depuesto al ex presidente por querer dar un autogolpe de Estado, y es efectivamente eso lo que están aplicando Baluarte y la derecha peruana: reprimiendo salvajemente al pueblo trabajador, encarcelando a todo opositor y cercenando la frágil democracia de Perú.

Las organizaciones de la clase trabajadora peruana han situado la salida a esta situación, mediante el adelanto de las elecciones generales y otorgando todo el poder al pueblo, a través de una Asamblea Constituyente que ponga los intereses de la mayoría social por encima de los intereses de los oligopolios y las mafias enquistadas en las instituciones del Estado.

Como trabajador que se siente internacionalista, consciente de que los problemas que afijen a los trabajadores en cualquier país tienen el mismo origen y por eso solo la solidaridad y la organización a nivel internacional pueden solucionarlos, me siento consternado ante lo que está ocurriendo en Perú, donde las libertades han sido cercenadas, las manifestaciones prohibidas y donde los manifestantes son asesinados en las calles.

Es urgente que pare la represión criminal que Boluarte ha desatado contra el pueblo trabajador peruano. Es imprescindible la disolución del Congreso y la constitución de una Asamblea constituyente.

Si el pueblo es soberano, denle, de inmediato, la capacidad de establecer la democracia.

Rogelio Obrador
Militante socialista de Madrid

Respeto al orden constitucional

Nuestro derecho penal, derecho democrático, se fundamenta en nuestra Constitución y su contenido. Se diferencia del derecho penal anterior, derecho de una dictadura, por no ser un derecho penal meramente punitivo y represivo; aunque aún contiene reminiscencias del pasado que deben ser actualizadas, acorde al contexto del derecho penal de los países de nuestro entorno. Es el caso de la necesidad de reformar el “delito de sedición”, figura penal cuya formulación en nuestro Código Penal data del siglo XIX, y reforzada en el s. XX por el régimen franquista.

Nuestro derecho Moderno, en este ámbito penal se orienta hacia un carácter rehabilitador y/o retributivo, sobre todo.

Es decir, tenemos un Código Penal que no sólo persigue y castiga los delitos de los ciudadanos, no sólo represor de hechos y conductas, sino que principalmente busca rehabilitar y que se asuman responsabilidades por los ciudadanos que han incurrido en algún tipo penal.

Estas ideas responden a nuestra forma de comprender la sociedad democrática que compartimos, a saber: una sociedad democrática, madura y corresponsable. Y lo es en todos los ámbitos que la componen, sin excepción. De ahí que frente a los problemas que enfrentamos de orden político no es admisible una tipificación simplista de los delitos contemplados, ya que nos adentramos en una complejidad lógica que se determina por nuestro derecho constitucional.

Este punto de partida sirve para observar que nuestro ordenamiento político-territorial, derivado de nuestro artículo 137 de la Constitución, se fundamenta en la arquitectura de instituciones territoriales, Municipio, Provincias, y Comunidades Autónomas, que garantizan la convivencia pacífica y el equilibrio territorial.

Este modelo cuasi federal, además, resolvió nuestro furibundo centralismo ademocrático, permitiendo con diferentes variables la convivencia de autonomías y nacionalidades.

De la misma manera, ésta lógica de convivencia, respeto y equilibrio nos ha permitido avanzar y mejorar sustancialmente en nuestras normas e instituciones territoriales, a pesar de conflictos más o menos graves. Conflictos que no han conseguido romper ni nuestra Constitución, ni nuestro país, a pesar de haber supuesto un riesgo cierto en su intento de quebranto desde el Gobierno catalán como en la respuesta que se dio por el Gobierno central durante los acontecimientos del 2017. Nuestros tribunales, en sus diferentes interpretaciones, resolvieron los diferentes problemas de carácter penal, y determinaron las penas.

Lo único que podía romperse era una determinada visión de «nuestra España»…una idea que pervivía al margen de nuestra Constitución. Sin embargo, nuestra actual España, ni se rompió, ni desapareció, al contrario, se mantiene más vital y plural que nunca, afortunadamente y se demostró que los problemas políticos deben resolverse mediante la política, y no con sanciones y penas.

De nada sirve castigar a independentistas irredentos para que todo siga igual, ni imponer castigos para ejemplo de herejes, ni resuelve el problema, ni evita su enquistamiento.

Hemos aprendido desde hace tiempo, y estos hechos refuerzan esa visión, que solo el diálogo, la conciliación y el acuerdo fomentan la convivencia y permiten avanzar en la solución de conflictos, por lo que debemos legislar en esa dirección. Y en nuestra democracia se legisla en el Las Cortes, mediante un proceso legislativo soberano y respetuoso con nuestro ordenamiento, modificando y elaborando normas, leyes y acuerdos para favorecer la convivencia y el respeto a los derechos humanos de los ciudadanos y no a conceptos sacrosantos.

Y por cierto, nuestro Parlamento y Senado se renuevan cada cuatro años desde el respeto a los procesos democráticos. ¿Qué se puede decir de la institución que, estando obligada a renovarse, se niega a ello? ¿Qué le decimos alguien que por su voluntad ademocrática se perpetúa en el poder?

Que sería un dictador.

Eduardo
Militante socialista de Madrid

Los Barones

Quizás cuando leáis esto, me consideréis un nostálgico, no suelo serlo, pero en lo que se refiere al tema del que os quiero hablar hoy, sí que lo soy. Cuando yo comencé a militar en nuestro querido Partido los “barones”, eran unas personas, muy lejos del socialismo, con un título nobiliario que en España y en otros países es inmediatamente inferior al de vizconde. que en la edad media formaban parte de la corte, a veces como bufones del Rey, otras pretendiendo derrocarle y siempre viviendo del pueblo dominado.

Hoy los llamados Barones, dentro de nuestra organización, vienen a ser algo parecido, lo que ocurre es que en pleno siglo XXI esto chirria, a mí me parece anacrónico, impresentable e indecente. La estructura de los títulos nobiliarios, propios de la edad media, nada tenía de social, ni de solidario, ni tampoco democrático, pues eran nombrados por el Rey, cuyo único mérito era la fidelidad a la corona.

Hoy los Barones a los que me refiero, están instalados en su poltrona, gracias a los votos de los ciudadanos, pero a lo único que son fieles, es a su ansia de mantenerse en su escaño, cueste lo que cueste, porque realmente lo han hecho su forma de vida, han hecho de la política, un medio de mantener un estatus, que en cualquiera de sus hipotéticos empleos, no hubieran soñado nunca.

Pues bien, algunos de estos “Barones”, viendo peligrar su poltrona, ante el riesgo de perder en su baronía, el apoyo de esos capitalistas a los que tanto protegen, se revelan ante cualquier intento de ajuste social, que implique que los que mas tienen mas aporten. Por eso, están tan molestos con la estructura orgánica actual de nuestro gobierno, que tiene que realizar auténticos malabarismos, para poder aprobar unas leyes y unos presupuestos, cuya tendencia sea la protección de los más débiles.

Es absolutamente bochornoso, lamentable y patético el espectáculo, que alguno de estos “Barones “, protagoniza día tras día, uniéndose en sus planteamientos, por una parte a la derecha mas rancia de nuestro país, y por otra, a nuestros impresentables dinosaurios políticos, que solo fueron socialistas en la clandestinidad, y que después de destruir gran parte de nuestras señas de identidad, se colocaron vergonzosamente mediante las puertas giratorias, en las posiciones más que relevantes, que en ningún caso les corresponden y que utilizan, para un bombardeo constante, a la labor más o menos adecuada de los compañeros, que tienen la responsabilidad actual de gobernar nuestro país, que evidentemente no lo hacen como me gustaría, pero que al menos, aunque sea por necesidad, permanecen más a la izquierda, que lo hicieron ellos en su día.

A mí, evidentemente no me entusiasman, algunas de las compañías, de las que nuestro presidente se rodea, pero vista la calidad de los políticos actuales, me doy con un canto en los dientes, pues al menos crean un grupo mas social, que en mi opinión obliga a legislar, de una manera mas solidaria con los mas necesitados

Queridos “Barones”, seguramente que tenéis el carné del PSOE, como yo, pero al margen de ese papelito, si en algún momento de vuestras vidas, habéis sido socialistas, os pido, os ruego, no que volváis a serlo, pues eso seguramente es imposible, pero al menos que dejéis trabajar al que lo intenta, por una sociedad algo mas justa. No os preocupéis, seguro que ya tenéis apalabrada, alguna de las abundantes puertas giratorias, que injustamente garantice vuestro futuro.

Felicidades a socialistas y también a los que no lo son, no solo en estas comerciales fiestas sino siempre.

Paco Ascón
Xares, 24 de diciembre de 2022

Guerra tras Guerra

De nuevo Europa en guerra, y, como otras veces, un dictador disfrazado de elecciones plebiscitarias ha decretado una invasión y la guerra a otro país, siempre más débil.

Putin, de manera larvada antes y abiertamente ahora, está arrasando a la barbarie al pueblo ruso, y masacrando al ucraniano.

Otra vez asistimos a maniobras de contención y condena, a intentos de apaciguamiento para «convencer» al lobo de que respete las vidas ajenas…los nuevos Sudetes y Polonia (Donbas, y Crimea) no sirven para que veamos sus verdaderas intenciones ni para, finalmente, evitar la guerra abierta.

Y en medio los seres humanos, muerte tras muerte.

¿Y, qué hacemos los demás? Enviamos material bélico, hacemos declaraciones e imponemos sanciones, mientras la guerra continúa.

La guerra, la destrucción, las masacres, las constantes violaciones de todos y cada uno de los derechos humanos continúan sin que seamos capaces de frenar esta locura.

En medio de semejante situación, es comprensible que se ayude a Ucrania, refugiados, hospitales, ayuda material de reconstrucción, e incluso material bélico, ya hubiese querido nuestra 2 República…y sin embargo esta política de «ayuda» se asemeja demasiado a aquella de » No intervención». Ni evita la guerra, ni la pone fin, tan sólo la alarga y las personas siguen sufriendo y muriendo.

Y no se nos olviden las guerras de Yemen, Afganistán, Sudan, Sahara, etc.

¿Qué hacer?

Lo sabemos perfectamente.

Solo organismos internacionales de Paz, con el reconocimiento y respeto inexcusable de todos serían capaces de imponer la paz. La paz humanitaria, no la paz romana.

La ONU, y otros organismos internacionales deben ser respetados y tenidos por garantes absolutos de la paz y el respeto de los Derechos Humanos.

No podemos perpetuar las condenas tibias e inútiles, las intervenciones militares catastróficas las ayudas de material bélico a los contendientes, aunque sea justificable a quien se defiende de la agresión, son inútiles.

Hay actitudes de algunos países dignas de consideración, de reconocimiento por la ayuda que prestan ante las desgracias y miserias de la guerra, pero sólo son paliativas, y aunque decentes no frenan la barbarie.

Lo demás son buenas intenciones, y en algunas ocasiones… tráfico de armas.

NO A LA GUERRA, es ilimitado, incuestionable, e inexcusable.

Eduardo Hernández
Militante Socialista de Madrid

Crisis del Estado, cambio de Régimen y Fuerzas Armadas (II)

Por Manuel Ruiz Robles

El capitalismo neoliberal ha extendido su control sobre las conciencias, con una eficacia nunca vista en otros periodos de la historia. Es una forma insidiosa de totalitarismo que impregna al conjunto de la sociedad, genialmente anticipado por el escritor George Orwell (1903-1950), combatiente antifascista en la Guerra de España.

Oligarquía y Fuerzas Armadas en el Estado español

La razón última esgrimida por el Estado es la razón de la fuerza. Ante una crisis terminal el Ejército pasa a primer plano. En tal situación éste puede sentirse impelido a sostener la Monarquía en declive o, por el contrario, a dejarla caer.

El Ejército está organizado y jerarquizado de forma que la ideología imperante entre sus cuadros de mando tiende a identificarse con los intereses de la oligarquía financiera, que es la que realmente manda; tanto más cuanto más altos se encuentran aquellos en la pirámide jerárquica.

La oligarquía, o clase dominante, controla la inmensa mayoría de la actividad social, ejerciendo su influencia mediante los aparatos ideológicos que domina, puestos a su servicio: TV, prensa, enseñanza, clero, etc. El capitalismo neoliberal ha extendido su control sobre las conciencias, con una eficacia nunca vista en otros periodos de la historia. Es una forma insidiosa de totalitarismo que impregna al conjunto de la sociedad, genialmente anticipado por el escritor George Orwell (1903-1950), combatiente antifascista en la Guerra de España.

La severa alienación impuesta por los poderes financieros, solo puede ser contrarrestada en parte por mecanismos de comunicación independientes, no controlados por el poder establecido; como lo son, en cierta medida, las redes y colectivos sociales.

El relativo aislamiento de los militares, generalmente forzado, promueve la endogamia y el mantenimiento de rancias tradiciones familiares, creando un mundo estanco a los valores de la mayoría social.

Algunos apellidos conocidos se repiten a lo largo de generaciones en las altas jerarquías de los ejércitos; son los llamados príncipes de la milicia, y constituyen una casta privilegiada. Esta forma de clasismo fomenta un sentido patrimonial de la institución, llegando estos a percibirla como si de su propio feudo o cortijo se tratase.

El Rey, como jefe del Estado y jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, refuerza el carácter oligárquico de las cúpulas militares, pues constituye un elemento de referencia ideológica y de clase entre la oficialidad, desde el inicio de su carrera en las Academias, o en la Escuela Naval, hasta su pase a la situación de reserva o de retiro.

La oficialidad se identifica emocionalmente con el Rey, pues él también fue cadete o guardiamarina, por tanto “compañero”.

El rey Felipe VI ya no necesitará escenificar de nuevo un golpe de efecto para afianzar su corona, como en el famoso 1 de octubre, o durante su infame discurso dos días después; ni tampoco la irrupción, pistola en mano, de ningún coronel en el hemiciclo del Congreso de los Diputados. Decenas de escaños fascistas y ultramonárquicos, incluidos generales retirados, son ahora el brazo político de su guardia pretoriana, decidida a impedir cualquier progreso democrático.

El pasado 16 de octubre, un exdirigente y exmiembro del partido ultraderechista con representación parlamentaria, denunció en el programa “Salvados” cómo un destacado fundador y dirigente de la organización incita a sus militantes a portar armas.

Imperialismo, militarismo y conflictos bélicos

El reparto territorial del mundo entre las potencias imperialistas es especialmente visible en la actual fase de acumulación capitalista. Su impacto en la configuración de las alianzas militares, sus implicaciones geoestratégicas, así como la generalización de los focos de conflicto armado, presentan un oscuro panorama y un trágico balance de sufrimiento y destrucción.

El imperialismo moldea la ideología de sus Fuerzas Armadas, y las de los países sobre los que ejerce su supremacía, imponiendo un militarismo favorable a sus intereses.

La competencia por el dominio de los mercados y los recursos materiales entre potencias imperialistas fue la causa de la I y II Guerra Mundial. La segunda (1939-1945) tuvo como preludio la Guerra de España (1936-1939), provocada por el golpe militar del 18 de julio contra el gobierno legítimo de la II República, golpe inmediatamente apoyado por la Alemania nazi y la Italia fascista.

Una nueva colisión imperialista a gran escala está gestándose en el corazón de Europa. Las causas no hay que buscarlas en la mente diabólica de ningún dirigente, sino en las contradicciones que se vienen dando en la esfera internacional, tras la disolución de la URSS y la transformación de la República Popular China en un gigante económico, en evidente conflicto de intereses con los USA.

El imperialismo hegemónico intenta seguir manteniendo su supremacía global. Su pretendido altruismo -la defensa de la democracia- no tiene la menor credibilidad. Washington utiliza la guerra como medio de imponer su hegemonía a escala planetaria. Para ello ha establecido un férreo cerco militar, instrumentado por la OTAN, que aprieta como un dogal sobre el cuello de Rusia, potencial aliado de China.

La escalada de provocaciones ha situado a la corrupta oligarquía rusa, contestada internamente, ante un grave dilema. Lamentablemente, el presidente Vladimir Putin ha elegido el camino equivocado. Su intervención militar directa en el conflicto civil originado en 2014 tras el golpe del Maidán, bajo análogos pretextos que la corrupta oligarquía occidental, ha desembocado finalmente en la Guerra de Ucrania.

Un primer paso de la estrategia puesta en práctica por los USA, en competencia global con la República Popular China, está consistiendo en la utilización de Ucrania como ariete contra Rusia a fin de fragmentarla y, de ese modo, alcanzar el control sobre sus recursos -minerales, gas y petróleo- primordiales para su supremacía tecnológica.

Determinados minerales estratégicos son esenciales para la industria moderna, en particular para la producción de materiales especiales y fabricación de armamento moderno. China posee un tercio de las reservas mundiales de tierras raras y controla el 75 % de su producción, seguida de Brasil, Vietnam y Rusia. Por otra parte ha superado a los USA en el desarrollo y producción de tecnología 5G para la telefonía móvil. Mantiene a su vez un esfuerzo titánico para el desarrollo y producción de microchips avanzados, a fin de asegurarse el autoabastecimiento de estos dispositivos, base de la digitalización, que está impulsando vertiginosamente la nueva revolución industrial y mediática.

El objetivo inmediato de los USA es la erradicación definitiva de toda colaboración existente entre los países de la Unión Europea y Rusia, asestando de paso un serio golpe a la industria alemana, motor económico de la Unión. El sabotaje de los gaseoductos imposibilita el suministro de gas ruso, imponiendo de este modo Washington su gas licuado y su petróleo, procedentes del fracking, de elevado precio, mediante transporte marítimo.

El rey Felipe VI, jefe del Estado y de las Fuerzas Armadas, ha tomado descaradamente el partido de la guerra, es decir el de la OTAN, dominada por los USA, de la que es un ferviente fan, poniendo en grave riesgo la seguridad nacional.

Los USA sitúan a nuestro país, por su posición geoestratégica, como primera línea de batalla en su guerra contra la Federación de Rusia. Las provocadoras declaraciones del Sr. Borrell y de la ministra de defensa Sra. Robles no dejan lugar a dudas. Mientras tanto, la República Francesa pide contención en la escalada verbal.

Los pueblos europeos -sobre todo los ucranianos y rusos, golpeados directamente por el conflicto- se oponen a la guerra y abogan por una solución política al desastre.

Las élites políticas de Occidente, subordinadas a la supremacía de los USA, siguen pretendiendo a toda costa una derrota humillante de Rusia. Algo difícil de imaginar sin que se produzca una escalada sin freno, que desembocaría en la III Guerra mundial, de la que España no saldría indemne.

Manuel Ruiz Robles es antiguo miembro de la Unión Militar Democrática

Carta al Ministro de Seguridad Social

Nota Introductoria a la Carta

El grupo de “Sindicalistas por la Auditoría y en defensa de las Pensiones Públicas” inició, el pasado mes de julio, un diálogo con el Gobierno para exigir la puesta en marcha de la Auditoría a las cuentas de la Seguridad Social que exige la Ley 21/2021 y para rechazar la reforma de pensiones que pretende el ministro Escrivá. La carta que inicia este diálogo fue firmada por casi 250 sindicalistas (fechada el 16 de julio), y publicada en número de septiembre Tribuna Socialista 136 (páginas 16 y 17).

El director del Gabinete de Presidencia del Gobierno, Oscar López, respondió con fecha 18 de noviembre. Este documento de respuesta fue publicado, junto a la carta al presidente, en Tribuna Socialista de noviembre, nº 138 (páginas 14 y 15).

Enlace a la carta a Pedro Sánchez y respuesta de Moncloa

En la reunión mensual del grupo de sindicalistas celebrada el 29 de noviembre se decidió continuar el diálogo con el Ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, el señor Escrivá, en tanto que en la respuesta de Moncloa se indicaba que habían trasladado el asunto a este Ministerio.

En este último número de 2022 de Tribuna Socialista (TS-139), en la página

Carta al Ministro de Seguridad Social

Respuesta del Ministerio de Seguridad Social

Cuidado con las sanciones económicas

Las sanciones económicas a países, como las multas a los ciudadanos y ciudadanas, no siempre son justas ni siempre tienen el efecto deseado: se da el caso que a los muy ricos les compensa pagar la sanción, mientras se hunde en la miseria a los más pobres. En ocasiones, tienen un efecto boomerang, que golpea a quienes lanzan la sanción.

Un ejemplo histórico de las consecuencias de los bloqueos económicos, ahora conocidos como sanciones, lo tenemos en los decretos que Napoleón dictó contra Gran Bretaña, en 1806 y 1807: Decreto de Berlín y Decreto de Milán, respectivamente, por los que se prohibía el comercio de los productos británicos en el continente europeo.

La primera consecuencia, para la Francia imperial, fue la necesidad de mantener presencia militar en los puertos a los que llegan los productos manufacturados o en aquellos desde los que salían las materias primas entre Gran Bretaña y los países europeos.

En principio, los beneficiarios directos de este bloqueo fueron los productos franceses y los de los territorios anexionados por Napoleón. Sin embargo, Francia no tenía la capacidad de absorber los productos que el resto de países europeos exportaba a Gran Bretaña. Una consecuencia concreta fue un gran incremento del contrabando.

El “Bloqueo Continental” produjo un grave perjuicio para el comercio británico, que sufrió una contracción del 25%, pero también para el de los países europeos, incluida Francia.

Gran Bretaña, con una notable mayor capacidad naval que Francia y sus aliados, se lanzó a la potenciación de los mercados en el sudeste asiático, China, India… Y reaccionó con las Orders in Council de 1807, por las que prohibía a sus socios ultramarinos el comercio con Francia.

Estados Unidos, vio la oportunidad de aprovecharse de la situación, para conseguir mejores condiciones a sus productos y en sus compras, aprobó el Acta de Embargo del 1807, por el que se prohibía el comercio de sus buques con Francia y Gran Bretaña. Y claro, como dijo Karl von Clausewitz, quien participó con el ejército prusiano en la guerra contra Napoleón, y sabía bien de lo que hablaba: “La guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de las relaciones políticas, una gestión de las mismas por otros medios”. La política lleva mucho tiempo al servicio de la economía. Por ello, el resultado, entre otros motivos, como por ejemplo el intento de los USA de anexionarse Canadá (en aquel momento colonia británica), fue el estallido de la guerra anglo-estadounidense que se desarrolló entre 1812 y 1815.

Por su parte, Napoleón, para hacer cumplir sus “sanciones económicas” quiso invadir Rusia en 1812 movilizando a más de 500.000 hombres, la Grande Armée, pues el zar Alejandro I había decidido retomar el comercio con Gran Bretaña. Toda esta guerra económica desembocó en la tumba del Imperio francés.

Todos estos acontecimientos acaecieron en poco más de un lustro, como derivadas de las sanciones de unos y otros.

Sin extenderme en detalles, no puedo dejar de mencionar el bloqueo económico que los Estados Unidos le impusieron a Cuba en octubre de 1960, que sigue en vigor 62 años después, para salvaguardar los intereses de las empresas norteamericanas, muchas de ellas vinculadas a la mafia en los sectores del juego y la prostitución en la isla. Bloqueo que ha pasado por diferentes fases de mayor o menor crudeza, llagando a provocar la escasez de alimentos y medicinas para la población civil.

Citar también las sanciones que, a instancias de los USA, Naciones Unidas le impuso a Irak en 1990, tras invadir Kuwait el ejército de Sadam Husein. El pueblo iraquí, sufrió la guerra que había iniciado su sátrapa y, además de la muerte y la destrucción que provocó la primera Guerra del Golfo, en la que intervino una fuerza multinacional compuesta por: Estados Unidos, Arabia Saudí, Francia, Egipto, Reino Unido y Siria, sufrieron el hambre y la muerte por falta de los productos más básicos. Eso sí, en 1996, con el país esquilmado y destrozado, el Consejo de Seguridad de la ONU establecía el programa “Petróleo por alimentos”.

Hace diez meses que estalló la guerra en Ucrania, con motivo de la criminal invasión del territorio ucraniano por parte del ejército de Putin. Junto a la contienda bélica se está desarrollando una contienda económica con un intercambio de medidas y agresiones, cuyas consecuencias definitivas están por verse aún.

De momento, una ola inflacionaria recorre Europa y está empobreciendo a la mayoría social de todos los países del continente. Empobrecimiento cuya otra cara de lo moneda son las indignantes cifran de beneficios de las empresas que componen los oligopolios de los sectores estratégicos, como el energético o el financiero, entre otros, además del armamentístico.

La inflación iniciada por las empresas de la energía, incluso meses antes del estallido de la guerra, se ha trasladado a la bolsa de la compra haciendo muy difícil el reto que millones de personas tienen por llegar a fin de mes.

Conviene saber que Estados Unidos lleva años ampliando su capacidad de exportación de gas natural licuado (GNL). Hoy ya es el mayor exportador de este combustible, con una capacidad de 14.000 millones de pies cúbicos diarios, capacidad que pretenden incrementar en un 41% hasta 2025. Solo desde 2019 a hoy, han duplicado la producción de GNL. Como cabe deducirse, desde que Putin invadió Ucrania, los USA han duplicado sus ventas de GNL a Europa.

No solo se está aprovechando de la guerra para vender más, además están sacando tajada con los precios. A tal punto es el abuso que Robert Habeck, el 5 de octubre, el ministro alemán de Economía lamentaba los precios «astronómicos» que están marcando los países «amigos» de Alemania, empezando por Estados Unidos, por proveerle el gas necesario para compensar el corte de suministro ruso.

Por su parte, las grandes empresas de gas y petróleo ruso, en manos de los oligarcas próximo al Kremlin incrementan sus ventas a China e India, y muchos países compran productos rusos en barcos anclados en aguas internacionales.

Como dije antes, las consecuencias definitivas del intercambio de sanciones están por verse. De lo que no cabe ninguna duda es de lo que dijo Clausewitz: “La guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político…”, en este caso al servicio de la Política Económica.

Roberto Tornamira Sánchez, Miembro del Comité de Redacción de TS y de la Coordinadora estatal del CATP