Intervención en la Conferencia Obrera Europea

Juan Antonio Carnés

9 de abril de 2022

El movimiento de pensionistas a nivel del Estado español por la defensa del sistema Público de Pesiones, se ha convertido en un referente de defensa de las reivindicaciones y derechos sociales de la clase trabajadora y de transparencia democrática. Ciertamente, como se pone de manifiesto en los documentos y escritos de COESPE:

» Afrontamos una situación muy díficil. El poder financiero ha conseguido una amplia mayoría parlamentaria que da cobertura a la contra reforma. La compra de voluntades de los diputados de diversas fuerzas políticas, debemos enterderlas como un producto de la corrupción y de la fuerza del poder a la sombra del sector financiero. Un poder que soborna, presiona, ofrece puertas giratorias, amenaza con campañas de prensa contra aquellos que se les opongan y financian campañas electorales y partidos políticos. Sin embargo, ello no hubiera sido suficiente, como muestra el caso francés: Macron tenía también mayoría parlamentaria y no pudo aplicar su reforma. Pero a diferencia de Francia, contra nosotros el poder financiero ha logrado el apoyo de las direcciones sindicales mayoritarias, que de espaldas a sus afiliados ha aceptado la lógica de la reforma y que algunos la tratan de defender publicamente». También es cierto que existen honradas excepciones como lo demuestran las Parlamentarias y Parlamentarios que están a favor de la Auditoría a las Cuentas de la Seguridad Social.

Nuestro combate en defensa de las pensiones como salario diferido del Regimen de reparto de nuestra seguridad social claramente enfrentado a las medidas del Gobierno, que ha empezado a utilizar la guerra como argumento para recortar las condiciones laborales de los trabajadores.

En largos años de lucha que iniciamos contra el gobierno de Rajoy los pensionistas hemos creado un sólido movimiento con nuevas formas democráticas e independientes de organizar la resistencia de clase. Situaciones similares aparecen en la lucha de la sanidad pública y en defensa de los servicios públicos contra las privatizaciones. Para luchar por las reivindicaciones, la clase obrera se organiza de forma independiente fuera de los marcos del consenso, el diálogo social y pactos de renta.

Nuestro gobierno, lejos de atender las reivindicaciones sociales, se alía con los partidarios de la guerra acordando un incremento hasta 2% del PIB de los presupuestos militares. Acepta así las presiones de la OTAN y de la Unión Europea, con la querra como justificación.

El Gobierno parece tener prisa en acelerar las reformas y los recates. Tras negarse a derogar las reformas sociales de los gobiernos conservadores, generandores de bajos salarios, rechaza mantener el poder adquisitivo, dejando la vía libre a la inflación depredadora debajos salarios, y además debilita las cotizaciones sociales. En nuestro ámbito de las pensiones el Parlamento discute ahora una ley que empobrece las pensiones públicas y abre la puerta a la privatización, incentivando los fondos privados.

Estamos convencidos con vosotros de que los rechazos en cadena de las reivindicaciones amparados en el aumento de los gastos militares y su vinculación con la guerra es general en muchos países europeos.

Apoyamos la convocatoria de la Conferencia Europea de Urgencia contra la guerra y los gobiernos que la promueven, con la convicción de que encontraremos caminos para la acción común contra los organizadores que niega las reivindicaciones y derechos de la clase obrera.

Esperamos y deamos con ilusión un gran éxito de la Conferencia, y colaboraremos en desarrollar sus concluiones.

¡Viva la Conferencia Europea de Urgencia contra la guerra!

LA ENTREVISTA

Manolita Casas Perín

Militante socialista. Hija de represaliado

Coincidiendo con el aniversario de la proclamación de la II República, entrevistamos a Manolita Casas Perín, jubilada y militante socialista de la agrupación del PSC del Vendrell.

Cuando era tan sólo una niña, en Marmolejo (Jaén) vió como a su padre, combatiente republicano, le montaron un consejo de guerra, lo encarcelaron, y finalmente lo desterraron con el resto de la família.

En este año, el Vendrell ha convertido el búnker en un espacio para la memoria histórica, y hemos recuperado esta historia de lucha y superación de una familia republicana.

Pregunta -¿Porqué vinieron tus padres a Cataluña?

Respuesta.- Mi familia llegó en 1949 a El Vendrell procedente de Marmolejo (Jaén), de donde mi padre había sido desterrado por luchar en el bando republicano. Él y mi madre hicieron este largo viaje junto a sus cuatro hijos. Mi hermana mayor, tenía cinco años y medio, y el más pequeño, Eduardo, apenas un mes.

Buscando un lugar para empezar una nueva vida, se acabaron instalando en el búnker de Les Madrigueres, en la playa de Sant Salvador del Vendrell. En este pequeño espacio, vivimos cuatro años, y nació otro hermano mío. A pesar de todas las dificultades y las penurias , éste fue para nosotros un espacio de vida.

Pregunta – Háblanos de tu padre.

Respuesta: Él había luchado en la Guerra Civil junto al gobierno legítimo de la República, resultando herido en la batalla de Brunete , en 1937.

En 1939 sufrió un consejo de guerra y fue encarcelado, pero pudo salir en 1942 por la intercesión de un cura amigo suyo.

Estuvo trabajando un tiempo en la mina en Jaén, pero nos tuvimos que marchar porque fuimos desterrados del pueblo y vinimos al Vendrell porque unos amigos de mis padres estaban aquí.

Pregunta.– ¿Y por qué después de haber sufrido un consejo de guerra y pasados unos años siguieron persiguiendo a tu padre?

Respuesta: Los franquistas querían a todo el mundo analfabeto, pero mi padre sabía leer, y leía las noticias a sus compañeros de fábrica. Los franquistas temían que mi padre organizara una revuelta o algo así. Así que nos echaron del pueblo.

Pregunta-¿porqué os metísteis en un búnker?

Respuesta: El hecho de acabar ocupando el bunker de las Madrigueres puede parecer extraño visto desde la distancia, pero era algo bastante extendido entonces. Todos los bunkers que había en la línea de la costa estaban ocupados por familias que vivían allí. Este bunker en concreto había servido de nido de ametralladoras contra los aviones italianos que venían a bombardear la vía férrea y la estación de Sant Vicenç de Calders. Querían impedir el transporte a los republicanos.

Pregunta.-¿Cómo era la vida en el búnker?

Respuesta: Del interior recuerdo que el espacio era muy reducido, y prácticamente sólo cabía un colchón, donde dormíamos todos juntos. Mi padre hizo un cercado con cañas en el exterior y ahí pusieron la cocina. Todos tenemos buenos recuerdos de los cuatro años que pasamos viviendo en el búnker, jugando en las lagunas de las Madrigueres o en la playa.

Los dos ruidos que se me han quedado grabados de esos días eran los del mar y el tren, no había otro. Eran los dos elementos que rodeaban nuestra casa.

Otro recuerdo, menos agradable, es cuando se produjo la riada de septiembre de 1952. Mi padre estaba trabajando de jardinero y mi madre de costurera, así que a menudo nos quedábamos solos. En aquélla riada, nos tuvimos que subir al tejado y allí nos vinieron a rescatar con la barca Manuela.

Pregunta.-Es una bonita historia ¿no?

Respuesta: Sí, visto en perspectiva sí, pero en realidad a todos nos daba mucha vergüenza decir que habíamos vivido allí. Lo que sí que tengo muy claro es que siempre seré socialista y republicana como mi padre. El franquismo sigue ahí metido, y eso es algo que parece que la gente olvida a veces. Necesitamos un partido socialista fuerte que recupere derechos para la gente, y sobretodo que fomente la educación y la cultura en todas las capas de la sociedad. La derecha nos quiere tontos. Antes nos quería analfabetos y ahora utiliza las televisiones para atontarnos.

Pregunta.- Manolita: te conozco desde hace más de 15 años. Cuando yo llegué a la agrupación del PSC del Vendrell tu ya estabas, y sin embargo, esta historia te la tenías muy callada.

Respuesta.- Como te he dicho antes, nadie de mi familia ha ido explicando estas vivencias hasta ahora porque nos daba vergüenza y no creíamos que fuera algo para ir explicando. Ahora como sabes, el Ayuntamiento socialista del Vendrell se ha propuesto recuperar los búnkers de la guerra y recuperar la memoria histórica de este sitio. Se han instalado plafones explicativos, y así la gente puede saber un poco más de la historia no contada de nuestro país.

Que hayan pintado el Gernika me parece estupendo. Es un símbolo de paz.

Entrevista realizada por Baltasar Santos

Intervención en la Conferencia Obrera Europea

Roberto Tornamira Sánchez

9 de abril de 2022

Compañeros y compañeras:

Tomo la palabra en nombre del colectivo Tribuna Socialista y de los Socialistas del (CATP).

Compartimos con vosotros el rechazo a la guerra que la OTAN ha provocado y que la Rusia de Putin ha hecho estallar, al invadir Ucrania. Rechazamos esta guerra, como rechazamos en 2003 la guerra en Irak. Las guerras son la expresión máxima de la barbarie, utilizadas por el imperialismo para la consecución de sus objetivos.

Esta guerra no es por la liberación de los pueblos. La primera víctima es el pueblo de Ucrania, es quien sufre el exilio masivo, quienes mueren bajo las armas de Putin. También son victimas de la barbarie los soldados rusos y ucranianos, hijos de familias trabajadoras que ponen la sangre que se derrama.

Los medios de comunicación solo nos cuentan la devastación de las guerras. Pero nunca cuentan el verdadero motivo por el que se inician.

En la primera Guerra mundial, el atentado de Sarajevo fue la excusa. La verdadera razón estuvo en la lucha de los imperialismos por el control de lo que entonces eran nuevas fuentes de energía (petróleo y electricidad) y por los nuevos sectores de la producción (químico, siderúrgico).

El Tratado de Versalles encendió la mecha de la Segunda Guerra Mundial, al imponer exorbitantes indemnizaciones económicas a los vencidos, tan exorbitantes fueron que Alemania no liquidó totalmente las reparaciones de guerra hasta octubre de 2010. Hoy aplican sanciones económicas, o bloqueos, como el que sufre Cuba desde hace 64 años.

Siempre encuentran un motivo o un villano para justificar la guerra. Claro que Hitler fue un asesino, como lo fue Franco con el pueblo español. Esto no es menos cierto que decir que Putin tiene lo mismo de demócrata que de bolchevique; ¡nada!

Compañeros y compañeras, el sufrimiento de la guerra lo padecemos todos. El pueblo ruso, como el cubano, el venezolano, el iraní o el iraquí, padecerá la escasez de productos básicos, a consecuencia de las sanciones económicas impuestas por la UE, al dictado de la Administración Biden. El imperialismo es el único beneficiario de la guerra, solo hay que ver el incremento en la venta de gas licuado que llega de los USA. Es la guerra por el control de la energía y las materias primas.

Son las multinacionales del armamento las que se benefician. Es el caso de la francesa Dassault, cuya cotización se ha incrementado un 27% en lo que va de 2022. O la italiana Leonardo que acumula cifras de retorno del 33% en los últimos días. O el 10% de subida de las acciones de la española Indra Sistemas, y así otras muchas.

Los pueblos de Europa sufrimos una ola especulativa con la excusa de la guerra, particularmente en la luz, el gas y los carburantes. Especuladores de todo pelaje se aprovechan, como aprovecharon la crisis de 2008 y como han abusado de la pandemia.

La lógica del mercado es crecer cada año sobre los beneficios del ejercicio anterior. Esta perversión económica ha saturado los mercados. En esa lógica inventaron productos como las “hipotecas basura” o las “acciones preferentes”. Su lógica los llevó a liberalizar el suelo para inflar artificialmente los precios de las viviendas.

Su lógica irracional tuvo consecuencias nefastas para los trabajadores del Estado español, en forma de reformas laborales, en 2010 (PSOE) y 2012 (PP), que abarataron el despido, facilitaron los despidos individuales y colectivos, devaluaron los salarios y precarizaron las condiciones de trabajo. Dejando un desolador horizonte para los jóvenes.

Ante la movilización de la clase trabajadora, el Gobierno del Partido Popular, respondió con la “Ley Mordaza”, que pone trabas a la libertad de expresión y movilización. Pusieron a jueces y fiscales a perseguir el derecho de huelga, llegando a encausar a más de 300 trabajadores. Solo la acción de los sindicatos UGT y CCOO, con una participación muy importante del CATP y la acción solidaria del CICR, logró la derogación del Artº. 315.3 del Código Penal. Pero vamos camino de tres años de Gobierno de Coalición de izquierdas, y las reformas laborales no han sido derogadas, ni la “Ley Mordaza”, ni la reforma que en 2013 devaluó las pensiones.

El Estado burgués no está diseñado para la defensa de los intereses de los pueblos. Cuando llegó el virus no había mascarillas, ni respiradores, ni equipos de protección para los sanitarios. La sanidad pública ha entrado en barrena a consecuencia de los recortes presupuestarios. Como está ocurriendo en la Educación pública.

Sin embargo, para la guerra no hay límites presupuestarios. Desde 2015 han incrementado el presupuesto en defensa un 77%, desde los 5.700 millones de euros hasta los 9.800 del presente 2022. Están dispuestos a doblarlo; el compromiso adquirido en 2014 por todos los países de la OTAN es llegar al 2% del PIB, lo que supondrá para España superar los 23.000 millones de euros anuales.

Para pagar lo que la OTAN exige, nos hablan de un “pacto de rentas”, o lo que es lo mismo, devaluar pensiones y salarios, más recortes en el gasto en sanidad y educación. Recortes y devaluaciones a los que los socialistas decimos ¡No!

La falta de tiempo me impide dar más datos de la infamia que se cierne sobre la clase trabajadora europea. Avancemos en la coordinación y en el trabajo en común de las organizaciones y militantes que no renunciamos a combatir contra la explotación y contra la Guerra.

¡Alto a la guerra! ¡No a la OTAN y no la Rusia de Putin!

¡Viva la lucha internacionalista!

¡Viva la clase trabajadora!

Especial conferencia obrera del 9 de abril

Conferencia obrera europea, contra la guerra y la explotación.

El pasado día 9 de abril tuvo lugar una Conferencia, presencial y telemática; presencial porque se han reunido colectivos de sindicalistas, socialistas, comunistas y otras sensibilidades políticas en siete ciudades del Estado español: Vitoria, Valencia, Tarragona, Sevilla, Madrid, Bilbao y Barcelona, conectadas entre sí y con colectivos y organizaciones de otros 18 países de Europa: Francia, Grecia, Alemania, Irlanda, Rumanía Turquía, Austria, Suiza, Moldavia, Portugal, entre otras, todos interconectados telemáticamente. Fueron excusados un colectivo de compañeros rusos, quienes no pudieron conectarse ya que un acto democrático como fue este en la Rusia de Putin supone cárcel.

El evento había sido convocado y promovido por el Partido Obrero Independiente (POI), de Francia y por la Corriente de izquierdas (NAR), de Grecia, con el llamamiento que fue publicado en TS-132 (pág. 19 y 20).

Tribuna Socialista, y el colectivo de Socialistas que se agrupan en torno a nuestra revista, hemos participado en coordinación con el Comité por la Alianza de los Trabajadores y Pueblos (CATP), que también emitió un llamamiento a participar en la Conferencia del 9 de abril (TS-132 pág. 18).

La práctica totalidad de las intervenciones coincidieron en una posición contraria a la guerra y sin tomar partido por un frente u otro, en línea con el encabezado de los llamamientos mencionados: ¡Ni Putin ni OTAN! ¡No a la Guerra! En las intervenciones se dieron datos de las consecuencias que el conflicto está teniendo para todos los pueblos de Europa: en primer lugar de muerte y destrucción para el pueblo ucraniano, de pérdida de vidas de soldados rusos, que no son precisamente oligarcas de su país, y en general para todos los pueblos de Europa: alza desbocada de los precios, no solo de la energía, recortes de derechos y ataques a los servicios públicos. No obstante, uno de los compromisos que se adquirió al término de la Conferencia fue el de editar un Boletín con todas las intervenciones. También se abrió la posibilidad de organizar otra conferencia, “sine die”, a ser posible totalmente presencial.

Otras conclusiones fueron:

  • Por el cese inmediato de la guerra de la Rusia de Putin en Ucrania.
  • Por el desmantelamiento de las bases de la OTAN.
  • Contra los presupuestos de guerra.
  • Por la independencia de la clase obrera y sus organizaciones.
  • Por la defensa incondicional de las reivindicaciones de los trabajadores

De los conectados y conectadas en los distintos puntos del Estado español, tomaron la palabra cuatro compañeros: Juanjo Llorente, secretario político del Partido Comunista del País Valenciano, de Horta Sud de Valencia; el compañero Luis González, miembro del Comité Confederal de CCOO que habló en nombre de Información Obrera, desde Sevilla; el compañero Juan Antonio Carnés, miembro de COESPE (movimiento de Pensionistas en defensa del Sistema Público de Pensiones); y Roberto Tornamira, en nombre de Tribuna Socialista y del colectivo de socialistas en el CATP. Los dos últimos compañeros participaron desde la sede central de la UGT en Madrid.

INFLACIÓN, SALARIOS Y PODER ADQUISITIVO

La inflación afecta negativamente a las empresas y los hogares, genera incertidumbre sobre los salarios y los beneficios, reduce drásticamente las rentas y el ahorro, y puede frenar la inversión y la creación de empleo. Actualmente la inflación es un fenómeno global, el año 2021 marcó récords sin precedentes en las mayores economías. En España en el mes de marzo la inflación registro una tasa interanual del 9,8%, y la subyacente (sin los precios energéticos y los alimentos frescos) del 3,4%, un nivel de inflación desconocido desde 1985. Esta espiral inflacionista se inició hace un año originada por los problemas globales de las cadenas suministros industriales, la virulenta escalada de los precios de la energía y su traslado a los procesos productivos y de distribución, y todo ello se ha visto agravado por la invasión de Putin en Ucrania.

La economía global se ha enfrentado desde el inicio del siglo XXI a tres grandes crisis -la financiera de 2008, la covid-19 en 2020 y la guerra en Ucrania este año- con muchos problemas sin resolver todavía de la primera como la desigualdad y el aumento de la pobreza, aún estamos inmersos en la recuperación de los efectos de la pandemia del coronavirus y con una inflación desbocada a causa de la segunda y la tercera. En la crisis de 2008 se produjo una gran depresión y la deflación que hundió la demanda y aumentó enormemente el desempleo, en cambio actualmente estamos inmerso en proceso de descontrol de la inflación, y esta es fundamentalmente un fenómeno monetario por eso no sirven las medidas adoptadas entonces.

Fruto de las políticas económicas basadas en la austeridad, recortes del gasto público y la devaluación salarial impuesta con las reformas laborales autoritaritas, se provocó la pérdida de poder adquisitivo a las personas trabajadoras y el aumento de las desigualdades. Según el Instituto Nacional de Estadística el IPC subió el 14,6% desde 2012 a 2021, en cambio en el mismo periodo los salarios pactados en los convenios colectivos crecieron un 12,58% y el salario medio solo aumentó el 3,6%. El coeficiente Gini, que mide la desigualdad siendo cero la nula desigualdad y 100 la total desigualdad, ha pasado de 34,2 en 2012 a 32,1 en 2020, en 2014 alcanzó el 14,7, la reducción se produce coincidiendo con la ampliación de la cobertura por desempleo y las subidas del SMI del 31,8% realizadas por el Gobierno PSOE-UP entre 2018 y 2020.

Para afrontar los efectos de la invasión de Ucrania el Gobierno de Coalición ha puesto en marcha un conjunto actuaciones recogidas en el Real Decreto-ley 6/2022, de 29 de marzo, por el que se adoptan medidas urgentes en el marco del Plan Nacional de respuesta a las consecuencias económicas y sociales de la guerra y para apoyar a los colectivos más vulnerables (se amplía la cobertura del IMV) y a los sectores productivos más afectados (mediante los ERTE y el mantenimiento del empleo), garantizar los suministros y bajar los precios de los combustibles y la electricidad. El Plan prevé movilizar 16.000 millones de euros de recursos públicos, 6.000 millones de ellos en ayudas directas y rebajas de impuestos, y 10.000 a través de una nueva línea de avales gestionados a través del ICO. A la vez se plantea acelerar las inversiones del Plan de Recuperación, Trasformación y Resiliencia.

En paralelo al Plan aprobado el Gobierno viene impulsando con CEOE, CEPYME, CCOO y UGT un pacto de rentas para repartir de forma justa los efectos de la guerra y preservar al máximo la senda de crecimiento y de creación de empleo iniciada ya en 2021. La intención es que se deberían dar respuesta a tres temas fundamentales, en concreto, a abordar la evolución de salarios, de los beneficios y dividendos empresariales y las medidas de apoyo a los colectivos vulnerables. Los interlocutores sociales han manifestado su predisposición al pacto de rentas, que propone el Gobierno, para evitar una espiral inflacionaria si bien han manifestado algunas de sus demandas: los empresarios insisten en ampliar las ayudas a las empresas y se oponen a nuevas subidas de impuestos y los sindicatos plantean tres ámbitos de actuación: salarial, energético y fiscal, junto con mejoras en la protección social, porque consideran que solo un acuerdo salarial no es un pacto de rentas.

Según las estimaciones hechas públicas el impacto de la escalada inflacionista sobre las rentas podría situarse en el entorno de los 70.000 millones de euros por la reducción del poder adquisitivo de los salarios y los ahorros. En cambio, los pensionistas tienen garantizado el poder adquisitivo, de acuerdo con la reforma de las pensiones de 2021 que recoge que las pensiones se revalorizan con el IPC medio anual. También hay que tener en cuenta que el aumento de la inflación al 6,5% en 2021 supuso una ampliación de la recaudación de la Agencia Tributaria. Los salarios pactados en los convenios colectivos subieron de media un 2,36% hasta marzo, una décima más que en febrero y casi un punto por encima del promedio de 2021 (1,47%).

Las organizaciones sindicales y las organizaciones empresariales vienen negociando, de forma bipartita, el V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), que debería fijar los criterios y las recomendaciones para la negociación salarial junto con las otras materias que conforman los contenidos de los convenios colectivos. Las propuestas conocidas dan a entender que la situación actual de la negociación es muy compleja, pues CEOE y CEPYME vienen manifestado su rechazo a las propuestas de CCOO y UGT basadas en incrementos iniciales inferiores a la inflación actual y en mantener el poder adquisitivo mediante cláusulas de revisión salarial, los empresarios consideran que aumentarían la inflación por el efecto de “segunda ronda”. En ese sentido el Banco de España ha vuelto a advertir de que la tendencia al alza de las cláusulas de garantía salarial que se está registrando en la negociación colectiva en los últimos meses son un riesgo creciente de que se produzcan efectos negativos que aumenten la inflación.

La propuesta de las organizaciones sindicales, contempla un escenario plurianual en el que se plantean incrementos por ejercicio, más una recuperación gradual del poder adquisitivo que se pierda. Podrían fijar unas subidas mínimas, del 3,4% este año, del 3% en 2023 y del 2,25% en 2024. Adicionalmente se repartiría el impacto de la inflación media de 2022 en los años 2023 y 2024, y en 2025 los sueldos subirían en función del IPC medio de 2024 más un 0,25%. Los empresarios han propuesto una subida del 8% para los próximos tres años, el desencuentro se produce precisamente en la revalorización en función de la evolución precios que las organizaciones empresariales consideran inaceptable porque consideran que supondría una indexación del IPC año a año, pues ven el riesgo de que se integre definitivamente en el futuro.

La oposición de las organizaciones empresariales a las cláusulas de garantía del poder adquisitivo de los salarios no es una novedad, hasta la reforma laboral impuesta por el PP en 2012 más del 70% de los trabajadores incluidos en los convenios colectivos tenían las cláusulas de revisión salarial, pero desde entonces han llegado a descender por debajo del 20% en los últimos años. En 2022 el porcentaje de trabajadores protegidos por las cláusulas de salvaguarda salarial ha mostrado un aumento en los primeros meses de este año, alcanzando en marzo un 29,1%. Además, los convenios colectivos ya acordados para 2023 presentan un aumento adicional de la incidencia de las cláusulas de garantía salarial hasta casi el 50% de los trabajadores con convenio vigente para dicho año.

Históricamente el modelo de determinación salarial que se ha venido desarrollando, en la mayoría de los acuerdos interconfederales pactados por las patronales y los sindicatos, con resultados positivos en la lucha contra la inflación se ha basado en el mantenimiento del poder adquisitivo a través de tres elementos interrelacionados. Estos elementos son: la previsión de inflación, como elemento de referencia; la cláusula de revisión salarial que debe garantizar la recuperación de desviación de la inflación respecto incremento salarial inicialmente pactado en base a dicha previsión y la toma en consideración de la evolución de la productividad para mejorar el poder adquisitivo. Estas reglas salariales han contribuido al control de la inflación, al estímulo de la demanda, al crecimiento económico y la creación empleo.

Toni Ferrer, senador socialista por Madrid. 24/04/22

1º de mayo:

¡Subir salarios!, ¡contener precios!,¡Igualdad!

¡Contra la Guerra y la Explotación!

Este 1º de mayo, los trabajadores y trabajadoras de este país tenemos la oportunidad de salir a las calles a denunciar la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y pensiones, y reivindicar que se revierta la situación. De acuerdo con el Índice de Precios al Consumo (IPC), que publica el INE, el aumento acumulado de precios durante los últimos doce meses asciende al 8,4%. la subida nominal de salarios para 2022 que recogen los convenios es del 1,55% en promedio, la de los empleados públicos el 2% y la de las pensiones el 2,5% con carácter general. Esto es, en la actualidad la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y pensiones que sufre la clase trabajadora es de un 8,35%, 7,8% y 7,3% respectivamente, con respecto al año anterior. Cabe reseñar que entre los años 2008 y 2019 la pérdida de poder de compra de los salarios ya había caído un 4,8% Los sindicatos reconocen que se está generando “un polvorín social que pone en riesgo la recuperación económica”.

Aumentar salarios y reducir los precios son necesidades urgentes, pero… ¿por qué suben los precios? La primera respuesta quizás sería La guerra de Putin. Sin embargo, el IPC del 2021 se cerró en diciembre con un aumento del 6,5%, y la invasión de Ucrania fue el 24 de febrero de 2022. Por tanto, la guerra de Putin no es la causa del aumento de los precios, es la acción especulativa del mercado lo que desboca la inflación.

Según el gabinete económico confederal de CCOO, los precios al consumo han aumentado más en España que en el resto de la Unión Europea (ver gráfico 1). La razón está en una excesiva dependencia energética del gas, y del lucrativo negocio que el sector energético supone para las multinacionales quienes actuan en régimen de oligopolio y especulan a su antojo. Quienes pagamos su “fiesta de los beneficios”, otros lo llaman “pa la saca”, somo los trabajadores, que vemos como cierran nuestras empresas, temporal o definitivamente, por no poder hacer frente al aumento de la energía y materias primas. Vemos como el empleo, sobre todo industrial, pierde peso, y vemos como los precios de nuestra cesta de la compra se disparán, mientras que con nuestros salarios y pensiones cada vez cuesta más llenar el carrito.

Gráfico 1

Los salarios no son responsables de la inflación, pero se devalúan con el incremento desmedido. El Pacto de Rentas propuesto por el gobierno y que pasa por contener salarios y precios no es ninguna solución, sino una nueva amenaza sobre los bolsillos de la mayoría social pues los salarios se moderan, pero los precios no respetan el pacto.

En relación al empleo, uno de los grandes objetivos de la última reforma laboral del gobierno PSOE-UP pactada con los sindicatos es darle la vuelta a la contratación como a un calcetín, y que los contratos indefinidos sean la norma y no la excepción del total del volumen de contratación. En este sentido, es cierto que la contratación indefinida se ha triplicado desde diciembre (ver gráfico 1), pero no es menos cierto, que en la actualidad estos contratos todavía suponen solo un 30,7% de la contratación, teniendo en cuenta que tras la eliminación del contrato de obra o servicio estos contratos se han convertido en indefinidos, con lo que no se puede hablar estrictamente de “nueva” contratación.

La renuncia a derogar la reformas laborales de Zapatero (2010) y Rajoy (2012) ha dado paso a a una “maquillada derogación” de los aspectos más lesivos de aquéllas; la reforma laboral de PSOE-UP mantiene el abaratamiento del despido, intenta poner coto al fraude en la contratación, y aunque hace aflorar contratos indefinidos, sigue manteniendo un inaceptable índice de temporalidad y no toca aspectos esenciales para dignificar las condiciones laborales de los trabajadores tan depauperadas por la uberización del mercado de trabajo y las reformas laborales anteriores.

Un ejemplo de la tibieza de la reforma laboral lo podemos encontrar en la feria de abril de Sevilla, en la que los caseteros profesionales (gremio) anunciaban huelga por entender que la nueva reforma laboral les impedía contratar trabajadores para que trabajaran más de 12h al día. Sin embargo, la ministra de trabajo ha aclarado que “La reforma laboral no toca nada relativo a la jornada laboral y mucho menos al descanso”. Los caseteros han desconvocado la huelga al ver que la reforma laboral no era tan fiera como la pintaban, y que pueden seguir aplicando las mismas condiciones abusivas para lucro de sus propios bolsillos, a costa de explotar a los trabajadores.

En el 1 de mayo de 2021 los sindicatos nos convocaban bajo el lema “Ahora Toca Cumplir. Un País en deuda con sus trabajadores y trabajadoras». Hoy, un año después, los sindicatos sacan pecho de los acuerdos alcanzados en los últimos meses, como el aumento del SMI o la reforma de las pensiones, y la reforma laboral. Desde Tribuna Socialista, creemos que es absolutamente insuficiente y, aun así, nos sentimos apelados por el lema de este nuevo 1º de mayo, porque la solución, o una parte de la solución, pasa por subir salarios, contener precios y una justa redistribución de la riqueza.

Ya hemos hablado de la importancia de un aumento de los salarios, y de que el anunciado Pacto de rentas no supone ninguna solución, sino al contrario, empeoraría la situación de la clase trabajadora. Y para contener los precios no basta con subvencionar la energía ni por conseguir, durante tres meses, desvincular el precio de la electricidad del precio del gas (aunque ayudará). La lucha contra la subida de precios pasa por la independencia energética, es decir, ni depender del gas ruso, ni depender del gas argelino (en riesgo de encarecerse por el cambio de posición de España con respecto al Sáhara) ni depender del gas licuado norteamericano. Asegurar el autoabastecimiento energético en el país europeo con más horas de sol y más kilómetros de costa no es fácil, pero sí posible, si nos “independizamos” de los intereses de las multinacionales del sector, incluidas las españolas, y apostamos por un sector público energético fuerte.

Respecto a la redistribución de la riqueza, vemos como la derecha reclama bajada generalizada de impuestos, cuando en realidad lo que necesitamos es un aumento de los impuestos al capital y una mayor progresividad fiscal, para que quien más tenga más contribuya en beneficio de las rentas más bajas. Solo existe un pacto de rentas útil: el que redistribuye las rentas del capital para favorecer las rentas del trabajo.

Para acabar esta editorial, no podemos sino apelar a la unidad de la clase trabajadora, en España y en el mundo, y, por tanto, juntamente a la lucha por los derechos sociales y económicos de la clase trabajadora de nuestro país, hemos de exigir el No a la guerra de la Rusia de Putin, el No a la Guerra de expansión de la OTAN y el No a la carrera armamentística que no traerá otra cosa que nuevos recortes sociales en pro del gasto público militar y destrucción y empobrecimiento de la clase trabajadora en todos los pueblos del mundo.

Viva el 1º de mayo

¡Subir salarios!, ¡contener precios!, ¡igualdad!

¡Contra la Guerra y la Explotación!

La Monarquía heredada

Hace tiempo ya que debiera haberse abierto el debate Monarquía o República, aunque solo sea porque quienes nacieron después de diciembre de 1960 no pudieron votar la Constitución. El debate no se ha abierto en el ámbito institucional, ni en los medios de comunicación de masas, ni en el interior de los partidos políticos con representación parlamentaria, no al menos en los grandes partidos. Sin embargo, en el seno de la sociedad se extiende el desapego, cada día mayor, a la institución monárquica; en buena medida gracias a la familia Borbón.

Los más conscientes vienen recordando que la institución monárquica y los inquilinos del Palacio de la Zarzuela fueron una herencia que nos dejó el franquismo. Cosa que las instituciones del Estado, los medios de comunicación de masas (públicos y privados), y los grandes partidos y organizaciones que se reclaman de la izquierda niegan, faltaría más.

Me propongo en este artículo demostrar que, por mucho que la Constitución de 1978 incluyera en su texto la monarquía, los padres de la Constitución, los partidos y las Cortes Generales, se limitaron a asumir la herencia de Franco.

La decisión la tomó el dictador el 22 de julio de 1969, designando al entonces príncipe Juan Carlos sucesor de Franco en la Jefatura del Estado con título de Rey, conforme a las Leyes Fundamentales del Régimen; concretamente al artículo once de la Ley Fundamental de 26 de julio de 1947(1) por el que se instauraría La Corona a la muerte de Franco. Es decir, que la monarquía data de 1947, tan solo ocho años después de acabada la guerra.

Esta Ley del franquismo fue sometida a referéndum de 6 de julio de 1947, un referéndum al estilo franquista, atado y bien atado. En él, pudieron votar todos los españoles mayores de 21 años, para responder a la pregunta: «¿Ratifica con su voto el proyecto de Ley sobre Sucesión en la Jefatura del Estado aprobado por las Cortes Españolas el siete de junio de 1947?». Hay que saber que quien no votara perdería el racionamiento y el derecho a cobrar el sueldo. Como hoy sigue ocurriendo en muchas residencias de mayores, propiedad de la Iglesia, y en muchas zonas rurales, donde el caciquismo de derechas está a la orden del día, la papeleta se rellenaba previamente en el domicilio particular.

En 1969, la prensa del régimen se hacía eco de la designación:

“Francisco Franco Bahamonde, Jefe del Estado, (…) ha designado hoy a su sucesor: don Juan Carlos de Borbón y Borbón, de 31 años. Las Cortes Españolas, reunidas hoy en sesión plenaria extraordinaria, convocadas el pasado día 17 del actual, han aprobado la propuesta de Franco, presentada en forma de ley, tras un mensaje de dos mil quinientas palabras, al que dio lectura, con emoción en la voz y firme acento en cada palabra, el propio Jefe del Estado”(2).

Por tanto, el hoy huido a Abu Dabi, Juan Carlos de Borbón era designado sucesor de Franco en la Jefatura del Estado, conforme al artículo primero de la Ley 62/1969, de 22 de julio(3). Se le designó con un argumento que deja poco lugar a la duda sobre la naturaleza y origen de esta institución:

“Juan Carlos de Borbón y Borbón, quien, tras haber recibido la adecuada formación para su alta misión y formar parte de los tres Ejércitos, ha dado pruebas fehacientes de su acendrado patriotismo y de su total identificación con los Principios del Movimiento”.Juan Carlos de Borbón y Borbón, quien, tras haber recibido la adecuada formación para su alta misión y formar parte de los tres Ejércitos, ha dado pruebas fehacientes de su acendrado patriotismo y de su total identificación con los Principios del Movimiento Juan Carlos de Borbón y Borbón, quien, tras haber recibido la adecuada formación para su alta misión y formar parte de los tres Ejércitos, ha dado pruebas fehacientes de su acendrado patriotismo y de su total identificación con los Principios del Movimiento Juan Carlos de Borbón y Borbón, quien, tras haber recibido la adecuada formación para su alta misión y formar parte de los tres Ejércitos, ha dado pruebas fehacientes de su acendrado patriotismo y de su total identificación con los Principios del Movimiento Juan Carlos de Borbón y Borbón, quien, tras haber recibido la adecuada formación para su alta misión y formar parte de los tres Ejércitos, ha dado pruebas fehacientes de su acendrado patriotismo y de su total identificación con los Principios del Movimiento

El 22 de julio de 1969, Juan Carlo de Borbón pronunció su discurso de adhesión y aceptación de los principios del Movimiento Nacional franquista al responder a la pregunta:

“En nombre de Dios y sobre los Santos Evangelios, ¿juráis lealtad a Su Excelencia el Jefe del Estado y fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional y demás leyes Fundamentales del reino?

“SÍ, juro lealtad a Su Excelencia el Jefe del Estado y fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional y demás leyes Fundamentales del reino«

A lo que respondió:

“SÍ, juro lealtad a Su Excelencia el Jefe del Estado y fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional y demás leyes Fundamentales del reino«

Juan Carlos de Borbón traicionó a su padre al romper el orden sucesorio de la Casa Borbón. Los conflictos y traiciones en la Casa Real, entre padre e hijo debe ser parte de la tradición borbónica, por mucho maquillaje que los medios de comunicación le pongan. En aquel caso fue tan así que Juan de Borbón no renunció a sus derechos dinásticos hasta 1977. Vamos, que lo asumió “por imperativo legal”.

La colaboración de Juan Carlos de Borbón con el régimen fue total. El 19 de julio de 1974, se convierte en jefe del Estado, supliendo a Franco por enfermedad, porque el Gobierno debía firmar la ratificación del Tratado con los Estados Unidos, alcanzado en 1970, por el que los estadounidenses implantaban bases militares en suelo español, dado que el tratado vencía en 1975. Ratificación que el hoy Emérito firmó sin ninguna objeción. En este periodo, que duró mes y medio, firmo convenios, decretos y sentencias propias de la vida diaria del franquismo.

El 31 de octubre de 1975, Juan Carlos de Borbón preside el Consejo de Ministros para abordar la crisis que Hassan II abrió con la “Marcha Verde”. El 2 de noviembre de ese año volvía a dar el relevo a Franco, en su “spring” final, esta vez para consumar el desbarajuste de la salida de España del territorio colonizado del Sahara occidental. En calidad de jefe del Estado, con plenos poderes, viajó a El Aaiún para mentir en nombre del Gobierno de Carlos Arias: “España no dará un paso atrás, cumplirá todos sus compromisos, respetará el derecho de los saharauis a ser libres”, “no dudéis que vuestro comandante en Jefe estará aquí, con todos vosotros, en cuanto suene el primer disparo”.

Lo que no les dijo a los sahauis es que estaba en tratos secretos con Henry Kissinger y con el Rey de Marruecos, para abandonar precipitadamente el territorio y dejarlo en manos marroquíes, traicionando así al pueblo saharaui. Abandono que se consumó pocos días después de su viaje a El Aaiún.

En mi opinión, Juan Carlos I fue jefe de los tres ejércitos antes que Rey. Pues antes de ser proclamado Rey, título que no le había hecho falta en distintas ocasiones para suplir al dictador, ya había ejercido de jefe del Estado franquista. 48 horas después de hacerse pública la muerte de Franco, Juan Carlos I es proclamado Rey, el 22 de noviembre de 1975. Ese momento no es el primer paso de la transición, es un paso más en el camino que Franco y sus más allegados trazaron muchos años antes.

La ruptura con el franquismo aún está pendiente. Felipe VI no ha hecho más que heredar la gorra de plato y la Corona que su padre recibió de las manos manchadas de sangre de un dictador. Vivimos en democracia, sí, pero con muchos límites y condiciones; tantos que a veces no parece una democracia.

(1)https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE/1947/208/A04238-04239.pdf

(2)https://www.elnortedecastilla.es/valladolid/el-cronista/1969-franco-designa-20210803123755-nt.html#:~:text=El%2023%20de%20julio%20de%201969%20El%20Norte%20de%20Castilla,a%20los%20Principios%20del%20Movimiento%C2%BB.

(3)https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1969-915

Roberto Tornamira

Militantes del PSOE

Agrupación de Arganzuela (Madrid)

¿Es esta la Europa que queremos?

El martes 1 de marzo se celebró un pleno extraordinario de la Eurocámara para explicar las medidas tomadas y debatir sobre la invasión Rusia en Ucrania. El alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, se dirigió a los miembros del Parlamento Europeo y enunció las claves de la construcción europea en base al fortalecimiento de una “nueva Europa geopolítica” mediante el poder coercitivo financiero y el aumento de las estructuras de defensa y el poder coercitivo armamentístico. ¿Es esta la Europa que queremos?

Seguidamente, la transcripción del discurso de Josep Borrell:

Estimados miembros del Parlamento Europeo,

Intentaré compartir con ustedes mis reflexiones sobre el significado de los trágicos acontecimientos que estamos viviendo y las lecciones provisionales que podemos extraer de ellos, especialmente para la Política Común de Seguridad y Defensa, que tengo el honor de intentar desarrollar y que sigue siendo una política intergubernamental. Una política que sigue estando en manos de los Estados miembros, pero que no puede aplicarse eficazmente sin la fuerte cooperación de las competencias de la Comisión. Creo que este es el momento en que la Europa geopolítica está naciendo.

Esta es la partida de nacimiento de la Europa geopolítica. El momento en el que tomamos conciencia del reto al que nos enfrentamos. El momento en que Europa debe hacer frente a sus responsabilidades. El momento en que nos damos cuenta de que, por primera vez desde el final de la Segunda Guerra Mundial, un país está invadiendo a otro y ese país tiene armas nucleares, lo que aumenta su capacidad de intimidación. Me pone enfermo pensar en la analogía histórica con los acontecimientos del inicio de la Segunda Guerra Mundial.

Pero, en realidad, es el retorno de la tragedia, a lo que Europa se enfrenta hoy. El retorno de la tragedia, lejos de asustarnos, debería galvanizarnos.

En primer lugar, desecha la idea de que el proyecto europeo había perdido su impulso porque el horizonte de la guerra se había desvanecido. Por desgracia, no es así. Esto nos recuerda que el mal, la tragedia y la guerra nunca se desvanecen. Y se trata de la relación con la guerra, con el uso de la fuerza, con la violencia, sobre la que llevamos años debatiendo, para saber si Europa puede contrarrestarla. Por eso en los últimos años hemos hablado más que en el pasado de cuestiones de defensa y hemos empezado a establecer programas militares conjuntos. Por eso el propio Parlamento Europeo ha votado la creación de este Fondo Europeo de Defensa, y los Estados miembros han creado este Fondo Europeo de la Paz que ahora estamos movilizando para proporcionar armas a Ucrania.

El Consejo Europeo, en las próximas semanas, adoptará la Brújula Estratégica. Y con la invasión de Ucrania por parte de Rusia, debemos ampliar nuestra reflexión, ajustar nuestros medios y anticipar nuestras respuestas. Porque una de las lecciones que hemos tenido que aprender con la invasión de Ucrania es que, más que nunca, Europa debe pensar estratégicamente sobre sí misma, su entorno y el mundo. Ya no es un lujo, es una necesidad. Europa debe ampliar su reflexión sobre las cuestiones de seguridad, y el Parlamento Europeo ha tenido un papel importante en este sentido. Hay que reflexionar sobre el instrumento de coacción, de represalia y de contraataque frente a adversarios temerarios, porque lo único que hay que entender es que para hacer la paz hay que ser dos, pero para hacer la guerra basta con ser uno. Esto es exactamente lo que nos dice Putin. Y por eso tenemos que aumentar mucho nuestra capacidad de disuasión. Tenemos que aumentar nuestra capacidad de disuasión para evitar la guerra. Y está claro que nuestra disuasión no ha sido lo suficientemente fuerte como para detener la agresión de Putin. Y desde que comenzó esta agresión, hemos reaccionado en los últimos días de una manera que Putin no esperaba. Y le estamos demostrando que nunca sacrificaremos nuestra libertad, y la de los demás, en el altar de nuestro bienestar y prosperidad.

Siendo presidente de este Parlamento en 2007, tuve la oportunidad de decirle a Putin, cara a cara, tras el asesinato de una periodista, Anna Politkovskaya: «No vamos a cambiar los derechos humanos por su gas». Y este es el momento de repetírselo, y de actuar en consecuencia. No vamos a compartir, no vamos a abandonar la defensa de los derechos humanos y de la libertad porque seamos más o menos dependientes de Rusia. Y tenemos que empezar a trabajar rápidamente, como ha propuesto la Comisión, para anular esta dependencia.

El sábado pasado, después de haber celebrado otro Consejo de Asuntos Exteriores y de asistir al debate del Consejo de la Unión Europea, estuve hablando con usted, presidente Michel, y me dijo: «¿Estamos haciendo todo lo que podemos? ¿Hay algo más que podamos hacer? ¿Es suficiente? ¿Somos tan impotentes?» Y usted me dijo: «Piensa, haz, actúa. Tenemos que presionar a los Estados miembros para que adopten decisiones sobre el SWIFT y saquen a Rusia del sistema financiero. Piensa en cómo podemos armar a Ucrania. No país por país, uno tras otro de forma descoordinada». Y me animó a volver a hablar con los Estados miembros, y en pocas horas acordamos utilizar este Fondo Europeo para la Paz con el fin de aportar ayuda financiera y coordinar a los Estados miembros para armar al ejército y al pueblo ucranianos. En menos de 24 horas, otro tabú había caído.

Y la presidenta de la Comisión mostró inmediatamente un fuerte liderazgo y empezó a trabajar para conseguir un acuerdo con nuestros socios internacionales, con el fin de hacer posible desconectar a Rusia del sistema financiero. Y, ¿saben qué? Ahora la mitad de las reservas del Banco Central de Rusia están completamente fuera de su control, están congeladas. ¿Se lo pueden imaginar? Esto es capacidad de coerción. Hace tres días era imposible, y ahora es posible, y Rusia empieza a sentir las consecuencias en términos de inflación y caída de su moneda.

Sí, tenemos capacidades. Hemos movilizado esas capacidades y tenemos que seguir haciéndolo, poniendo en común las capacidades de los Estados miembros y de la Unión Europea.

Quiero recordarles que el Fondo Europeo para la Paz no forma parte del presupuesto que ustedes votan. Es otro presupuesto. Es un fondo intergubernamental, gestionado por los Estados miembros. Porque afirmamos que nosotros, la Unión Europea, somos una fuerza de paz y que no podemos proporcionar armas a nadie más. Sí, podemos. Sí, lo hemos hecho. En el próximo presupuesto, piensen en ello. Cuando voten su próximo presupuesto, utilicen la capacidad presupuestaria de esta institución para poner los medios para hacer frente a la próxima crisis y a la próxima agresión rusa.

Estamos trabajando también en el ámbito internacional para crear una coalición que condene a Rusia en las Naciones Unidas. Rusia no obtuvo ni un solo voto a favor [en el Consejo de Seguridad]. Todo el mundo estuvo a favor de la resolución y hubo algunas abstenciones que son muy significativas.

Ha habido países, tradicionalmente aliados de Rusia, que no han votado a favor suyo, se han abstenido. Y ahora hay que construir una coalición internacional para que en la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas sea el mundo entero el que condene al agresor. Nadie puede mirar para otro lado.

Cuando un potente agresor agrede sin justificación alguna a un vecino mucho más débil, nadie puede invocar la resolución pacífica de los conflictos. Nadie puede poner en el ismo pie de igualdad al agredido y al agresor. Y nos acordaremos de aquellos que en este momento solemne no estén a nuestro lado.

Sí, hemos utilizado nuestra capacidad coercitiva, la capacidad de imponer, no necesariamente usando las armas. Cuando digo que Europa tiene que ser un hard power, la gente piensa únicamente en el poder militar. No, el hard power se ejerce de otras muchas maneras. La capacidad de condicionar, the coercive capacity, la capacidad de imponer al otro otra conducta no se hace solamente con las armas. Se hace como ha propuesto la Comisión de una manera extraordinariamente eficaz, gracias señora presidenta [Ursula von der Leyen], y como usted ha impulsado en los debates del Consejo Europeo, gracias, señor presidente [Charles Michel].

Tomar medidas como esta, que parecen de papel, que desde luego no movilizan misiles, pero que tienen un efecto trascendental sobre la solvencia de un país e impiden que Rusia vaya a gastar el dinero que pagamos por su gas para alimentar la guerra.

Esto es, creo, señoras y señores diputados, la lección más importante que tenemos que extraer de estas trágicas circunstancias. No podemos seguir confiando en que apelar al Estado de Derecho y desarrollar relaciones comerciales van a convertir el mundo en un lugar pacífico donde todo el mundo evolucionará hacia la democracia representativa.

Las fuerzas del mal, las fuerzas que pugnan por seguir utilizando la violencia física como una forma de resolver los conflictos, siguen vivos y frente a ellos tenemos que demostrar una capacidad de acción mucho más poderosa, mucho más consistente y mucho más unida que la que hemos sido capaces de hacer hasta ahora.

Hemos hecho mucho y hemos, sin duda, asombrado al mundo y sorprendido a Putin con una capacidad de reacción rápida y unida. Hay que seguir en este camino.

Y este acto, este momento parlamentario donde ustedes con sus aplausos quieren dar ánimos a las instituciones europeas para seguir en el camino que hemos aprendido, puede ser el momento en que los europeos entiendan que el mundo en el que viven es un mundo peligroso y para hacerle frente hace falta que refuercen su Unión.

La pandemia abrió la puerta a acciones innovadoras. La pandemia nos ha impulsado por el camino de unirnos más para hacer frente a los virus. Este momento trágico debe impulsarnos a unirnos más para hacer frente a aquellas acciones humanas que amenazan también la vida, la seguridad y la prosperidad de todos.

Fin del discurso de Josep Borrell

Canciones con poder: Bella Ciao

“Bella Ciao” es una canción popular, anónima, que evoca la resistencia de aquellos que luchan contra un opresor. Es anterior a la segunda guerra mundial, aunque se universalizó y se hizo mundialmente conocida durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el movimiento partisano italiano luchaba contra el régimen de Benito Mussolini, en el periodo de 1943 a 1945. Desde entonces, esta canción ha sido utilizada y coreada por muchos movimientos de lucha.


Ha vuelto ponerse de moda tras ser el tema principal de una serie televisiva. Pero lo que me ha motivado a traer esta canción a la sección de Cultura de Tribuna Socialista, en su espacio Canciones con Poder, es la utilización ignorante y malsana que hizo VOX, en el acto que celebró, en marzo de 2019, el partido ultraderechista en el Teatro Barceló de Madrid. Es necesario situar esta canción y su sentir pues, tras la polémica utilización de la canción por parte de dicho partido fascista, hubo quién se atrevió a decir que “no hay que politizar la música”. En fin, siempre hay un apolítico/a para “aclarar las cosas”.


Respecto al origen de la canción, no se conoce quién la compuso. Se sabe, como he dicho al principio, que la popularizó la Resistencia partisana al utilizarla como himno frente al fascismo italiano y al nazismo alemán. Cuando colapsó el Estado italiano y empezaron a colaborar con los aliados en una guerra de guerrillas para desgastar al maltrecho Gobierno de Mussolini.


Existen dos hipótesis sobre el origen del “Bella Ciao”. La primera dice que proviene de una canción judía llamada “Oi oi di koilen”, registrada en Nueva York, en 1919, por el acordeonista ucraniano Mishka Ziganoff. Se trata de una canción de los asquenazís, (judíos que se asentaron en la edad media en Europa central), quienes hablaban yiddish. Los estudiosos de la música dicen que al escuchar esta melodía en yiddish pueden reconocerse varias similitudes con el «Bella Ciao» de la resistencia italiana.


La otra hipótesis sobre el origen del popular himno antifascista es que vendría
del canto popular de las “mondinas” o trabajadoras de los campos de arroz del valle del río Po, al norte de Italia, en el siglo XIX. Canciones populares como «Picchia alla porticella» y «Fior di tomba» tienen fragmentos que recuerdan mucho al «Bella Ciao».


Cualquiera de las dos hipótesis sobre el origen y la utilización de los partisanos
antifascistas como himno dejan claro que es una canción que nada tiene en común con los fascistas de ayer y de hoy.

Roberto Tornamira
Miembro del Comité de Redacción de TS

Ucrania: Historia de un conflicto

¿De dónde viene el conflicto en Ucrania?

El conflicto de Ucrania no es nuevo. Es muy antiguo. En la mayoría de nuestras retinas solo existe un Estado democrático pro-europeo que ha sido invadido por un autócrata como Putin que pretende recuperar la grandiosidad del imperio ruso. Pero…¿Es esto así realmente?. Sin duda, las imágenes de bombardeos, refugiados y muertos nos hacen odiar a Putin y se extiende la idea de que Europa y la OTAN deberían intervenir de una manera más firme para defender al pueblo ucraniano. Les invito a que analicemos juntos lo que sucede sin dejarnos llevar por el apasionamiento al que nos conducen las imágenes y las noticias de prensa.

La historia común de Rusia y Ucrania se remonta al siglo X, cuando se fundó el primer imperio ruso en Kiev. Como otros muchos países de la región, los territorios ucranianos fueron ocupados por los mongoles, los polacos, más tarde el imperio ruso, el imperio austro-húngaro, el imperio otomano se disputaban regiones de lo que hoy conocemos como Ucrania a golpe de guerras, en las que también intervinieron Gran Bretaña, Francia o Grecia.

Tras nueve siglos de conflictos, ocupaciones y sentimientos identitarios y nacionalistas divergentes, en el inicio de la I guerra mundial, el pueblo ucraniano occidental estaba situado entre Austria-Hungría y Rusia, los ucranianos se dividieron en dos ejércitos separados y opuestos. 3.5 millones lucharon con el Ejército Imperial Ruso, mientras que 250,000 lucharon por el Ejército Austrohúngaro. Muchos ucranianos terminaron luchando entre ellos. Se puede encontrar a los ucranianos participando en ambos lados del conflicto.

La revolución Bochevique y el posterior régimen stalinista (1917-1989)

La revolución Bolchevique de octubre de 1917 fue el acontecimiento mundial con más influencia política que se haya producido hasta nuestros días. La revolución de Octubre, liderada por un ucraniano de nacimiento, Leon Trotsky, al atreverse a expropiar al capital, permitió acabar con la «prisión de pueblos» que era el imperio zarista, situando a todos los pueblos en igualdad. Se colectivizó la tierra para los campesinos, se introdujo la jornada laboral de 8 horas… hasta que a principios de los años 30, ya con Lenin muerto y Trosky desfenestrado, las políticas del comunismo Stalinista emprobrecieron el país causando lo que se conoció como el Holodomor, una hambruna que acabó con la vida de más de 1,5 millones de ucranianos, y que los nacionalistas ucranianos definían como un genocidio ordenado por Stalin, mientras que los prorusos defendían que la hambruna se debió a las malas condiciones históricas del campo ucraniano y a los sabotajes emprendidos por los campesinos ricos, llamados kuláks, que habrían acaparado y destruido las cosechas y ganados, como método de oponerse al proceso de colectivización.

Como escribía Trotsky en 1939 respecto de la situación de Ucrania:

« Lenin reconoció el derecho a la autodeterminación (…), tanto a los polacos como a los ucranianos: no reconocía naciones aristocráticas. Consideraba como una manifestación de chovinismo gran ruso cualquier tendencia a eliminar o a diferir el problema de las nacionalidades oprimidas (…). Según la concepción del viejo partido bolchevique, la Ucrania soviética estaba destinada a convertirse en un poderoso eje en torno al cual se unirían las demás fracciones del pueblo ucraniano. Es incontestable que, durante el primer periodo de su existencia, la Ucrania soviética ejerció una poderosa atracción también desde el punto de vista nacional y que despertó a la lucha a los obreros, campesinos e intelectualidad revolucionaria de Ucrania occidental, sometida a Polonia».

Pero la burocratización de la URSS, la constitución de la casta burocrática dirigida por Stalin, trajo consigo una política reaccionaria, en la que las restricciones, las depuraciones y la represión se generalizaron en toda la URSS, y de forma especialmente violenta, en Ucrania.

La reacción estalinista restableció, en nombre del nacionalismo gran ruso, la «prisión de pueblos» en el territorio de la URSS.

La caída del Muro de Berlín (1989-2000)

Dos años después de la caída del Muro de Berlín, la URSS, de la que Ucrania formaba parte, se desintegró. Los años noventa fueron una etapa difícil para la Ucrania recién independizada. Recién salido del abrazo totalitario de la Unión Soviética, el país se sumió en el caos económico y social, y las tiendas se llenaban de estantes vacíos, las cartillas de racionamiento estaban a la orden del día y la economía de mercado se abría paso: el totalitarismo de la URSS dio paso al imperio del crimen organizado y el desgobierno.

La revolución naranja

En el año 2000, el asesinato del periodista de investigación, Georgiy Gonzadze, conmocionó al país. Las sospechas de que el entonces presidente Leonid Kuchma había ordenado el asesinato desataron protestas multitudinarias con el lema “Ucrania sin Kuchma”, que finalmente dieron paso a la Revolución Naranja en 2004.

La revolución naranja, liderada por el duo Yushenko/Tymoshenko, tomaba la Plaza de la Independencia en Kiev. Los opositores se componen de proeuropeos como la ex primera ministra Yulia Timoshenko, entonces detenida, el boxeador Vitali Klitschko y también nacionalistas del partido de extrema derecha ‘Svoboda’. Ese día, se levantan barricadas en la plaza y el ayuntamiento cae en manos de los manifestantes.

Tras meses de resistencia y tres elecciones, Víktor Yushenko se convertía en Presidente y Yulia Tymoshenko en Primer Ministro respectivamente. Ucrania cambiaba su política exterior para acercarse a Occidente con el objetivo de integrarse en la Unión Europea y en la OTAN. Sin embargo, los problemas económicos, la dependencia energética de Rusia y la división del país entre rusófilos y nacionalistas ucranianos difi-cultaron dicha tarea.

Este periodo generó grandes tensiones entre los occidentalistas de Tymoshenko y los Eslavófilos de Yanukovich quien en 2010 se convertiría en el nuevo Presidente de Ucrania.

El gobierno de Yanukovich giró hacia Moscú frenando los avances de integración en la OTAN y en la UE. En diciembre de 2013, Yanukovich optaba por firmar un acuerdo comercial con Rusia descartando el acuerdo de cooperación con la UE lo que generó protestas que fueron sofocadas con represión, que a su vez, provocó una radicalización de las protestas. Los manifestantes reunidos en la Plaza de la independencia ya no se centraban en quien debía ser el socio comercial de referencia (la UE o Rusia) sino que ahora querían la dimisión de Yanukovich como Jefe del Estado.

La UE fue muy contundente con la represión ejercida por Yanukovich y, de hecho, Catherine Ashton visitó personalmente a los manifestantes en la Plaza de la Independencia en más de una ocasión. Si bien es cierto que Francia, Suecia, Reino Unido, Polonia etc… se mostraron partidarios de tomar medidas duras contra Yanukovich, Alemania no lo tenía tan claro. De hecho, el entonces responsable de exteriores alemán Stein meier del SPD se mostró muy cauto a la hora de decantarse por alguna de las partes.

La revolución naranja acabó con la destitución de Yanukovich. Su destitución fue sólo el principio de uno de los periodos más turbulentos de la historia de Ucrania. Rusia ocu-pó la península de Crimea y, en marzo de 2014, se anexionó el territorio. El movimiento separatista prorruso se levantó en el este del país y se desató un conflicto armado que ya se ha cobrado más de 14.000 vidas. Ambos bandos se acusan mutuamente de co-meter ejecuciones extrajudiciales y otros abusos contra los derechos humanos.

En mayo de 2014 se celebraron elecciones en Ucrania, en las que no participaron casi 6 millones de electores prorrusos, que se negaron a abrir los colegios electorales. El magnate Petró Poroshenko venció en la primera vuelta de las elecciones, con el 54,70 % de los votos. En segundo lugar se posicionó Yulia Timoshenko, con el apoyo del 12,81 % de los sufragios, seguida por el candidato del Partido Radical de Ucrania, Oleh Lyashkó, que obtuvo un respaldo del 8,32 %.

El presidente ruso Vladímir Putin reconoció los resultados de la elección. El presidente de Estados Unidos Barack Obama felicitó a Petró Poroshenko con su victoria por teléfono 2 días después de la elección, igual que el presidente de la Comisión Europea José Manuel Barroso y el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, así como otros líderes de la Unión Europea como la canciller alemana, Angela Merkel y el presidente francés, François Hollande.

El gobierno de Poroshenko estuvo inundado de casos de corrupción, incluyendo un aumento de su fortuna personal de 400 millones de dólares mientras la población ucraniana se sumía en una crisis económica y social que arrastra hasta nuestros días. Eso sí, siempre se mostró partidario de la integración en la OTAN y en la UE. Hace unos días, en una entrevista concedida a la TV France24 a principios de marzo de 2022, en plena invasión Rusa a Ucrania, mostró su satisfacción con el “creciente” apoyo occidental a su país, así como la decisión de la Unión Europea de proporcionar unos 450 millones de euros en armas al Ejército ucraniano, agradeciendo a los líderes de la UE su apoyo y por demostrar que “no le tenemos miedo a Putin”.

Zelensky: de la tensión a la guerra

En marzo de 2019, se celebran nuevas elecciones y el candidato Volodímir Zelenski, humorista sin ninguna experiencia política previa, pero apoyado por el oligarca Ihor Kolomoisky, obtuvo una contundente victoria con el 73.22 % de los votos, derrotando al presidente titular Petró Poroshenko que está siendo investigado por Alta traición y corrupción.

El presidente polaco, Andrzej Duda (ultraconservador) fue el primero de los líderes europeos en felicitar a Zelenski. El presidente francés, Emmanuel Macron, recibió a Zelenski en París el 12 de abril de 2019. El 22 de abril, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, felicitó a Zelenski por teléfono su victoria. El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, también emitieron una carta de felicitación conjunta y declararon que la Unión Europea (UE) trabajará para acelerar la implementación del resto del Acuerdo de Asociación UE-Ucrania, incluidos los acuerdos sobre el Área de libre comercio profunda y completa.

El 12 de junio de 2020, La OTAN concedió a Ucrania el estatus de ‘socio con oportunidades mejoradas’, lo que permite la cooperación entre las fuerzas de la OTAN y el ejército ucraniano.

El 1 de abril de 2021, Volodímir Zelenski acusa a Rusia de concentrar tropas en las fronteras de Ucrania. Rusia dice que el ejercicio es una respuesta a las «provocaciones» ucranianas, y el 6 de abril de 2021, Volodímir Zelenski pone fin a su política de diálogo, declara abiertamente que la pertenencia de su país a la OTAN es la única forma de acabar con la guerra en el Donbass y se declara a favor de la adhesión de su país a la Unión Europea.

En noviembre, Rusia realiza otro ejercicio a gran escala cerca de la frontera ucraniana, los países occidentales temen una escalada. Vladimir Putin anuncia sus exigencias, entre ellas la garantía de que Ucrania nunca entrará en la OTAN, para lo que está preparando dos tratados, uno dirigido a la Alianza Atlán-tica y otro a EE. UU.

Joe Biden agita la amenaza de sanciones en caso de invasión: el gasoducto Nord Stream 2, muy estratégico para la exportación del gas ruso, podría utili-zarse como palanca. De fondo, también está el interés americano en el “mer-cado” del gas que se suministra a Europa. De hecho las exportaciones de Gas Licuado a Europa crecerán más si Europa decide no depender del gas ruso.

El 20 de febrero de 2022, en un comunicado de prensa, el Palacio del Elíseo indica que los presidentes ruso y estadounidense han aceptado el principio de una cumbre Putin-Biden, acción calificada por el Kremlin como prematura. Por la noche, en un discurso televisado de más de una hora, Vladimir Putin anunció finalmente que reconoce la independencia de los territorios separatistas pro-rrusos y ordena a su ejército que entre en los territorios separatistas del este de Ucrania.

El 24 de febrero comienza la invasión con fuerzas rusas entrando en territorio ucraniano por varios frentes.

Baltasar Santos